S.934 62-0630E  El Hombre Más Vil En Santa María 

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OBRAS DEL MENSAJE

El Hombre Más Vil En Santa María

Santa Maria, California, E.U.A.

62-0630E

1 Gracias… Permanezcamos de pie por un momento ahora para orar. Y veo que muchos de Uds. están trayendo pañuelos para que se ore por ellos. Miren, nosotros—nosotros creemos en eso. Algunas de las cosas más grandes que han sucedido en estos días es en el ministerio internacional de orar por los pañuelos. Grandes cosas suceden, y estamos muy contentos por ello.Siempre estamos contentos de hacer todo lo que podamos para ayudar a otros. Quiero que todos se inclinen conmigo ahora, y ofreceremos oración.

2 Nuestro Padre Celestial, estamos contentos esta noche de estar vivos, y de estar aquí en el servicio de nuestro Dios, con esta seguridad bendita de saber que cuando esta vida se termine aquí entramos en la gran Vida más Allá, donde descansan todas nuestras expectativas. Y mientras estamos en esta jornada,Señor, enfermedades, problemas, y angustias están por todo el camino. Y hay muchos que están sufriendo con estas cosas en este día en el que estamos viviendo, en las sombras de la venida del Señor. Sabemos que el enemigo anda alrededor como león rugiente, devorando lo que puede, porque él sabe que su tiempo es corto.
Y ahora, mucha gente ha traído sus pañuelos y los pusieron aquí por sus seres queridos. Sin duda, al otro lado del desierto,allí en alguna parte, está un padre anciano ciego y madre, esperando esta noche que un pañuelo regrese. Quizás en el hospital está un ser querido muy enfermo,un bebito precioso allá en casa. Y Tú los conoces a cada uno de ellos, Señor. Y estoy seguro que Tú les concederás su petición mientras yo pongo mis manos sobre ellos, Señor, en la manera representativa del Nombre de Jesucristo.

3 Y creemos que está escrito en la Escritura que ellos tomaban del cuerpo de San Pablo pañuelos o delantales. Y eran señales de la fe de ellos en ese apóstol. Él partió hace muchos años y es inmortal esta noche. Pero el Espíritu de Dios permanece el mismo para aquellos que creen lo mismo. Y ruego que Tú concedas cada petición.
Danos un gran servicio esta noche, Señor. Que Tu Presencia continúe estando con nosotros. Danos los deseos de nuestros corazones, y confiamos que todo ello estará en Tu Divina voluntad, el hacer esto. En el Nombre de Jesús lo pedimos. Amén. Pueden sentarse.

4 ¡Tal momento maravilloso de compañerismo esta mañana en el—el desayuno ministerial! Me familiaricé con muchos de los hermanos que no conocía antes, y me vine a dar cuenta que nuestro presidente aquí era uno de Arkansas.
Y me dijeron que si Uds. quitaban a todos los de Arkansas y los de Oklahoma de California, a Uds. no les quedara sino un desierto, así que eso… Así que, yo en cierta forma creo que… ¿Cuántos aquí son de Arkansas o de Oklahoma, uno de los dos? Yo—yo de seguro pienso que eso es correcto. Bueno, yo pienso que algunos de los corazones más verdaderos que han latido están debajo de esas camisas viejas de Arkansas, y de Oklahoma.
Yo como que me inclino un poco a Oklahoma. Mi madre solía vivir en Oklahoma, Tulsa, cuando era una niña. Y Arkansas fue donde yo primero empecé en las reuniones, allí en Jonesboro, y Moark, y Texarkana, y allá en el auditorio conmemorativo de Robinson en—en Little Rock, yendo al norte a Hot Springs, y, oh, muchos de esos lugares por allí: Oklahoma City,Tulsa; y son de la gente más fina.

5 Recuerdo cuando fuimos a Jonesboro. Fue una de mis primeras reuniones grandes después de salir de St. Louis, y la pequeña niña Daugherty fue sanada, lo cual conmovió a todo St. Louis. Allí tuvimos decenas de millares de gente reunida.
Fuimos a Arkansas, y fue la primera vez de haber estado en una radiodifusión. Y el periódico declaró, creo yo, que había veintiocho mil personas asistiendo a la reunión. Ellos estaban allí de todas partes de la región. De cuarenta millas alrededor, uno casi no podía encontrar un lugar en el que no tenían carpas y todo armado, la gente con sus niños acostados debajo de los viejos camiones de algodón, y cubriéndose con pedazos de tela mientras estaba lloviendo.

6 Nunca se me olvida una noche allí. Sé que no quiero empezar con testimonios esta noche. Yo había… Viniendo de… Yo les dije que iba a orar por todos ellos antes que se fueran, pero ciertamente tuve que retractarme; ellos… Había tantos que uno ni siquiera podía llegar cerca al… Y seguían aumentando más y más. La línea se extendía por cuadras.
Y recuerdo que una noche había salido a orar por alguien. Ellos habían venido desde… Esa mañana (yo había orado toda la noche esa noche, parado). Me arrodillé, no podía estar de pie más; y de rodillas oraba por ellos a medida que pasaban.

7 Y allí había un zapatero, ciego, proveniente de alguna parte al norte de… Se me olvida el nombre de la ciudad en estos momentos; es cerca de Jonesboro, como a unas treinta o cuarenta millas. Y él había estado ciego por años. Y el Espíritu Santo lo había pronunciado sano. Y él fue y dio la vuelta y se metió a la fila otra vez.
Dijo: “Ud. dijo, señor, que yo estaba sano.Mis ojos no están abiertos”.
Yo dije: “Eso no tiene nada que ver con ello. Ud. me dijo que me creía”.
Él dijo: “Sí le creo”.
Yo dije: “Entonces, ¿Por qué me cuestiona?”
Y así que, él dijo… él siguió adelante. Yo le dije que continuara diciendo: “Alabado sea el Señor por mi vista”.
Y él iba a casa esa mañana, como a las cinco,creo que era su hijo que iba manejando en un automóvil viejo, modelo A, yendo por la carretera. Y él estaba sentado en el asiento de atrás diciendo: “Alabado sea el Señor por mi vista”, y sus ojos se abrieron. Y él casi alarmó a toda la región.
Y así que, él entró corriendo a la iglesia católica esa mañana con el sombrero en la punta de su bastón, dándole vueltas así, alabando a Dios por haber recibido su vista. Y luego entró a la iglesia metodista, y ellos lo iban a arrestar por perturbar la adoración. No me parece que eso perturbaría en nada, sino—sino que haría…

8 Así que esa noche, yo acababa de llegar a la plataforma, y vi a algunos ujieres haciéndome señas. Y había un conductor allí.Él dijo: “Tengo dos viajes más que hacer esta noche, trayendo gente del hospital”.
Yo fui afuera; acababa de orar por algún… por una mujer que estaba allí afuera que estaba… ellos pensaban que se estaba muriendo de cáncer. Y ella había vendido las moras que ella había enlatado para conseguir que la ambulancia la trajera, su esposo las había vendido. Eso era todo lo que les quedaba. Hizo algunas colchas, y ellos… ella había vendido eso.El Señor la sanó. Ella se salió de la ambulancia, salió por la parte de atrás,fue para entrar, tratando de entrar a la reunión.

9 Y yo no podía llegar otra vez a la puerta. Había tantos apilados allí, como la distancia de esto, de pared a pared,y yo no podía entrar esforzándome. Y uno de los ujieres vino, dijo: “Lo recogeremos en la parte de atrás del edificio. Nadie lo conoce”.
Yo había estado allí como por unos ocho o diez días. Ninguno todavía había—había… Muchos habían entrado al lugar. Ellos se quedaban allí día y noche, sólo esperando su turno. Así que entonces llegué a la parte de atrás. Y recuerdo que empezó a… empezó a llover, y yo casi no me podía abrir paso en la multitud empujando, y tratando de llegar a la puerta de atrás donde ellos me iban a recoger para llevarme a la plataforma otra vez.

10 Mis hermanos y hermanas de color esta noche,Uds. perdónenme por esta declaración y de la manera que la diré. Pero fue en aquellos días cuando ellos todavía como que tenían un movimiento de segregación en Arkansas. Así que, yo empecé a entrar, y oí a alguien llamando a su padre. Y miré. Y era una joven de color bien parecida. Ella era ciega. Iba abriéndose paso a través de la multitud empujando, llorando en busca de su padre. Y nadie le estaba prestando atención a la jovencita. Y nadie me conocía.
Así que empecé a empujar de esta manera, y yo… algunos hombres sólo estaban parados allí conversando. Había varios camiones de alquiler estacionados allí de diferentes partes del país. Estaba allí un hombre parado,tallando algo, conversando. Y yo traté de pasar al lado de él empujándolo.
Él dijo: “¡Deje de empujar!”
Y yo dije: “Sí, señor”. Y así que yo empecé a empujar otra vez.
Y él dijo: “¡Le dije que dejara de empujar!”
Yo tenía miedo que él fuera a empezar a empujar. Así que le dije: “Perdóneme, señor”. Y di la vuelta por este otro lado.

11 Y finalmente, conseguí estar en el camino de esa joven. Suena como un hipócrita el hacer eso, pero llegué allí donde ella iba empujando.
Y ella decía: “Alguien ayúdeme. Alguien ayúdeme”.
Y yo seguía adelante, Uds. saben, hasta que ella se tropezó conmigo.
Ella dijo:“Perdóneme, señor”.
Y yo dije:“¿Qué quieres?”
Ella dijo: “¿Me ayudaría a encontrar a mi padre?”
Y yo dije: “¿Para qué quieres a tu padre?”
Ella dijo: “Bueno, yo vine aquí para ver al sanador”. Y dijo: “Me dicen que ni siquiera me puedo acercar al edificio. Y yo he perdido a mi—mi padre, y no sé cómo regresar al autobús”.
Yo dije: “¿De dónde eres?”
Y ella dijo: “De Memphis”.

12 Y yo miré y vi el autobús de alquiler. Pensé: “Yo puedo llevar a la jovencita de regreso allá, quizás”. Así que dije: “¿Tú viniste para ver al ¿Qué?”
Ella dijo: “Al sanador”.
Y yo dije… Pensé que la interrogaría para ver cuánta fe ella realmente tenía. Miren, eso suena como un hipócrita a una pobre joven ciega. Pero yo dije: “¿El sanador?”
“Sí, señor”.
Y yo dije: “¡No me quieres decir que tú crees en tal cosa como esa, en un día como este, tan moderno como estamos viviendo hoy en día, con bastantes doctores, y lo demás! ¿Y me estás diciendo que tú vendrías a oír algo así?”
Ella dijo: “Señor, ellos no me pueden ayudar”.
Y yo dije: “Entiendo”. Dije: ¿Qué te impresionó para que vinieras aquí?“
Ella dijo: “Yo escucho la radio, todos los programas buenos”. Y dijo: “Yo estaba oyendo de Fayetteville…” (De allí es de donde era ese hombre, de Fayetteville).Ella dijo: “Yo oí la radiodifusión de Fayetteville”, dijo, “y un hombre que era ciego, un zapatero, recibió su vista aquí esta mañana”. Y dijo: “Todos nosotros nos juntamos y venimos en un autobús de alquiler”. Y dijo: “¿Me ayudaría Ud. a regresar?”

13 Yo dije: “Sí, jovencita”. Pero dije: “Primero,¿Qué piensas acerca de eso?” Yo dije: “¡Tú no crees que el hombre sería capaz de hacer eso!”
Ella dijo: “No, señor”. Ella dijo: “Pero Jesús lo puede hacer”.
Y yo dije: “¡Mmm!” Y yo—yo dije: “Bueno,escucha, ¿Realmente crees eso?”
Ella dijo: “Señor, déjeme decirle qué puede hacer Ud.” Ella dijo: “Si Ud. me ayuda a llegar donde él está, luego después de eso yo podré encontrar a mi padre”. ¡Oh, qué reprensión! Ella dijo: “Ud. ayúdeme a llegar donde él está; yo encontraré a mi padre después de eso”.
Yo dije: “Jovencita, ¿Dices eso en serio?”
Ella dijo: “Sí, señor. Lo digo en serio”.
Y yo dije: “Quizás yo soy el que tú quieres ver”.
Y ella me agarró así, y sus manos agarraron mi saco. Y dijo: “¿Es Ud. el sanador?”
Y yo dije: “No”. Yo dije: “Yo soy el hermano Branham”.
Ella dijo: “Ese es a quien yo quiero ver”.Y dijo: “Si Ud. le pide a Dios, yo encontraré a mi padre”.

14 Yo la miré parada allí, sus ojos blancos, y pestañeando, y lágrimas rodando por sus mejillas. Y yo pensé en la ciega Fanny Crosby.
¡No pases de mí, oh, bondadoso Salvador,
Oye mi humilde clamor!
Mientras a otros estás llamando,
No pases de mí.
¿Ven? Ella había oído de ese hombre ciego que recibió su vista. Y dijo que el doctor le dijo que las cataratas en sus ojos se tenían que madurar, y luego se podían operar. Pero ahora, después que se maduraron, ellas habían envuelto el nervio óptico, o algo así, y no había esperanza para ella.
Y ella dijo: “Mi única esperanza está en entrar allí”.

15 Y yo la tomé de la mano. Dije: “Padre Celestial, hace años hubo una cruenta cruz arrastrada por toda Jerusalén, por las calles, dejando las huellas ensangrentadas del que la cargaba. En Su camino hacia el monte, Su cuerpecito débil, frágil, cayó debajo de la carga. Allí estaba Simón el cirineo que vino y levantó la cruz, y le ayudó a cargarla”. Yo dije: “Aquí está una de sus hijas esta noche tambaleándose en la oscuridad, Señor. Yo estoy seguro que Tú entiendes”. Ella empezó a alabar a Dios. Ella podía ver. Eso lo concluyó. Ella recibió su vista.

16 Ha habido algunas grandes cosas que han sucedido en Arkansas. Estamos tan agradecidos. Muchos de esos testimonios de los tiempos antiguos, me imagino que cuando yo cruce al otro lado, yo… quizás escucharé muchos de ellos. Hay tantas cosas que vienen a mi memoria acerca de estos días de antaño, y por todos los años, y al otro lado del mar, de testimonios dondequiera que uno se detiene.
Alguien esta mañana en la reunión, el pastor aquí, su esposa, ella está sentada aquí. Ella me estaba contando de las tres veces que el Señor la ha llamado a ella en las reuniones así. Y ella fue curada de la enfermedad de Hodkins. Eso es cáncer, Uds. saben. Está en la glándula. Así que ellos… Y muchas cosas han sido hechas.
Otro hermano parado allí testificando recientemente, allá en otra ciudad, con cáncer en toda su cara, y Dios lo había sanado. Yo ni siquiera podía ver un rasguño de ello en ninguna parte; y diferentes cosas. Y adondequiera que uno va, parece ser de esa manera.

17 Miren, esta noche será la última noche que ellos estarán vendiendo libros y esas pequeñas fotografías. Nosotros no somos vendedores de libros. No estamos aquí para vender libros. Estos libros le son comprados a alguien más, y los traen a la reunión. Un buen amigo mío los está vendiendo a la puerta. Nosotros no vendemos los domingos. Nosotros dejamos ese día aparte. Así que nosotros… Si a Uds. les gustaría obtener libros, o una delas fotografías, bueno, Uds. los pueden obtener a la puerta, a medida que van saliendo, si Uds. no los han obtenido todavía. Mañana es el día de reposo. Y también, en las cintas… Yo estoy seguro que ya lo anunciaron aquí.

18 Miren, en esta reunión no he tratado de predicar en lo absoluto, porque sé que esta es mi primera vez de estar aquí. Yo lo he tratado de hacer lo más sencillo que pueda ser. Pero el Señor nos ha dado algunos grandes mensajes, cientos y cientos de ellos que están en cinta, como“Las Siete Edades De La Iglesia”, “El—el Principio de la Simiente”, y la… Oh, “El Cordero y la Paloma”, y “Desde Su Gloria”, y—y toda clase de mensajes que—que—que son de… que yo pienso que el Señor los bendijo. Y ellos los tienen aquí. Y Uds. con sus grabadoras pudieran ver al Sr. Maguire aquí, y estará contento de proveérselos.

19 Y hoy le decía al pastor que nosotros nunca queremos poner ningún énfasis en el dinero. Yo tengo cincuenta y tres años de edad, he estado predicando por treinta y dos años, y todavía no he levantado mi primera ofrenda. Yo nunca levanté una ofrenda en mi vida, y yo—yo sencillamente no lo hago. Yo simplemente… Cuando los gastos se cubren, eso lo concluye.
Yo he visto la ocasión en que se han empleado dos noches recogiendo ofrendas, y ocasiones en las que pasaban la caja de colección y obtenían siete mil dólares. Y luego tan pronto que los gastos eran pagados, yo no les permitía recoger otro centavo. Eso concluía todo. Yo simplemente no creo en hacer eso. Y yo les digo que en cualquier momento que los gastos no se cubran, que me lo hagan saber. Mi iglesia en casa cubrirá el resto de ello.
Y queremos que Uds. sepan que nosotros no estamos aquí para recibir dinero. No estamos aquí por nada más sino de tratar de—de tener compañerismo con Uds., y hacer que las cargas sean un poco más livianas, y orar por los enfermos, y hacer todo lo que podamos para ayudarlos a Uds. mientras estamos aquí.

20 Y miren, mañana es el día de reposo. Y miren, Uds. personas que nos están visitando aquí, hay algunas iglesias muy finas aquí. Aquí están sus pastores y… sentados aquí. Miren, asistan a algunas de sus iglesias. Ellos son hombres de Dios. Ellos creen en este ministerio. Y ellos son de diferentes denominaciones, pero nosotros no… Cuando se trata del compañerismo con Cristo, nosotros no trazamos ningunas barreras denominacionales; nosotros sencillamente seguimos juntos.
Yo fui ordenado en una iglesia, la misionera bautista, y nunca he sido ordenado en nada más. Y sólo vengo entre la gente como un hermano, para pararme y servir de puente entre la hermandad. Si yo pudiera ver a cada iglesia olvidar su… olvidarse de su barrera denominacional,y simplemente entrar como una gran hermandad, yo diría como Simeón de antaño:“Señor, despide a Tu siervo en paz, porque han visto mis ojos Tu salvación”.Eso es correcto. Cuando todos nos podamos reunir de esa manera, eso es por lo que yo siempre he contendido.

21 Miren, no los queremos retener demasiado,para que Uds… A mí no me importaría que Uds. falten un día de trabajo, Uds. saben, en un día de la semana; pero yo ciertamente no quiero que falten a la escuela dominical en la mañana. Miren, no hagan eso. Así que, yo de seguro los dejaré salir temprano esta noche, para que Uds. de seguro lleguen a la escuela dominical en la mañana. Y esa es la escuela más grande en el mundo. Y miren, yo les quiero decir algo tocante a la escuela dominical. Absolutamente está mal que envíen a sus hijos a la escuela dominical. Uds. saben eso.Llévenlos. Eso es correcto. Sí, nosotros… Los pequeñitos….

22 No hace mucho vi una pequeña caricatura en el periódico. Fue asombrosa. Un muchachito llegó a la puerta; mostraba la recámara de su madre y su padre; había botellas tiradas en el piso, y colillas de cigarro por todas partes. Y era muy tarde en el día, las nueve. Y el muchachito ya se había levantado, y lavado, y—y peinado su cabello, se puso su ropa, y tocó en la puerta, y dijo: “Oigan, ¿Quién me va a llevar a la escuela dominical?” Ahí lo tienen.De esa manera es la tendencia americana. ¿No es horrible?

23 Uds. piensen de la gente moderna americana.¿Qué es? Bueno, el papá está allá en el salón de billar. Y la madre está allá con alguna sociedad preferida en alguna parte en la playa, acostada. La hija está allá en la cantina, o allá en el rock-and-roll. El hijo está en su automóvil moderno allá en la calle. Ahí lo tienen Uds. Esa es la… Uno compra una hamburguesa. No hay vida de hogar, ni hay vida de oración.
Yo siempre he dicho esto: “Si Uds. se enmiendan… Cuando rompemos el espinazo de América, es cuando se rompe la feminidad”. Y yo—yo digo esto con respeto piadoso para mis hermanas. Esta mañana conocí a algunas de las mujeres más finas allá. Pero, ¿Qué les ha sucedido a nuestras mujeres? ¿Cuál es el problema?

24 No hace mucho entré en la Cafetería Clifton.Una mañana yo estaba esperando al hermano Arganbright. Nosotros íbamos a tener el desayuno. Y una jovencita entró allí, y yo—yo la miré. Y yo… Ella traía uno de esos cortes de cabello estilizados, Uds. saben, como el—el de la primera dama, Uds. saben. Y yo—yo pienso que eso no se mira humano. Y la miré, y ella tenía verde en una parte de sus ojos, y la otra parte era azul, y por toda su cara había algo.
Y yo—yo sentí lástima. Pensé que ella tenía algo mal. Y me quedé allí. Yo—yo iba a ir y decirle que yo—yo era un misionero.Yo—yo he visto la pelagra. He visto la lepra. Yo… Pero yo nunca había visto algo así. Y yo—yo le quería preguntar si me permitiría orar por ella, para ayudarla.
Y vino otra joven de la misma manera. Y pensé: “¡No me quieres decir que mujeres bonitas, que realmente son un don para el hombre, y piadosas, y—y que quisieran estar… quisieran disfrazarse para hacerse que se miren como algo fuera de… que se haya caído de una carreta de la funeraria, o algo así!”Yo—yo—yo me pregunto cómo es que ellas harían una cosa así.

25 Y nuestras mujeres pentecostales están en esa condición. Eso—eso es una lástima. Eso—eso es una lástima. Le debía dar vergüenza, hermana. Hay un descuido en alguna parte. Yo espero que no sea en el púlpito. Recuerden lo que una mujer debe ser. Ella es muy dulce.
Yo estaba hablando con alguien hoy de cuando Rebeca fue a encontrarse con Isaac (¿Se fijaron Uds.?), ella veló su rostro.Ellas—ellas todavía lo hacen. Ellas no saben lo que están haciendo, pero una novia vela su rostro. ¿Por qué? El hombre es su cabeza. Y entonces, ella no tiene… ella… su… La naturaleza de una mujer es rendirse a un hombre. Y esa es la razón que la—la iglesia debería estar velada. Tiene una Cabeza; esa es Cristo.

26 De esa manera… las mujeres deben usar cabello largo, por causa de la… de su cabeza, la cual es su esposo. Él debe tener cabello corto por causa de Cristo. La mujer usa cabello largo por causa de los ángeles.
¿Qué son los ángeles? El mensajero, un verdadero mensajero a la iglesia. Eso es correcto. Él siempre lo reprenderá y dirá que eso está errado (¿Ven?), y lo demás. Y la Iglesia debe estar tan rendida a Jesús que no reclama su propia cabeza, su propia jefatura. Cristo es la Jefatura de la Iglesia; velados: nosotros no nos pertenecemos a nosotros mismos, sino que somos de Él, rendidos a Él y sólo a Él. ¡Cuán hermoso!

27 Leamos una Escritura ahora. A mí siempre me gusta leer Su Palabra, porque mi palabra es palabra de hombre. Ella fallará.Pero ésta es Dios. No puede fallar. Nunca puede fallar. Esta Escritura se encuentra en Lucas el capítulo 7, empezando con el versículo 36.
Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa.
Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume;
Y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume.
Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí:Este, si fuera profeta….
Déjenme leer eso otra vez. Miren, escuchen muy atentamente.
Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Si este… Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora.
Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él dijo: Di, Maestro.
Si yo fuera a darle un título a esto, yo lo llamaría: El hombre Más Vil En Santa Ro-…Santa Ana… Santa María. Hay tantas Santas, Santa, Santa, por todo aquí, que yo las enredo todas. ¿Qué quiere decir? ¿Santa? [Alguien contesta: “Santa María”—Ed.] Santa María.

28 Bueno, Él debe haber estado muy cansado cuando llegó a la cumbre del monte para mirar hacia Galilea; había estado andando todo el día, y él… sus piernas estaban pegajosas con la sudoración. Su rostro estaba marcado donde el sudor había corrido por Su cara. Su ropa estaba mojada y pegajosa mientras miraba, y dio un suspiro de alivio. Él vio a una gran multitud parada alrededor de Alguien. Él pensó: “Seguramente que esa es esa persona”.
¿Ven?, él había ido a Capernaum. Él había preguntado ciudad tras ciudad tras ciudad: “¿Ha estado aquí tal y tal hombre que sana a los enfermos, y que lo llaman un profeta de—de Galilea?”
Alguien quizás dijo: “Sí, Él estuvo aquí anteayer. Pero no sabemos adónde Él se haya ido, porque Él salió, y muchos de la ciudad han ido tras Él”. Había muchos reportes a favor y en contra de Él.

29 Iba a otra ciudad. Y él decía: “¿Ha estado aquí tal y tal hombre que sana a los enfermos, y—y profetiza, y conoce los secretos del corazón? ¿Ha estado tal y tal hombre como ése?”
“Sí, Él estuvo aquí únicamente ayer, pero Él se ha ido. Yo no sé dónde está y adónde se haya ido”. Y seguía, y seguía, la historia seguía adelante. Y finalmente…
¿Ven?, él era un mensajero. Él había sido enviado por su amo, un fariseo, un obispo, uno de la jerarquía de la iglesia, para que llevara un mensaje. Y él finalmente podía tomar un suspiro de alivio, porque había visto desde lejos al hombre al cuál le debía entregar el mensaje. Miren, el mensaje era muy importante, porque el sacerdote lo había enviado, el fariseo. Y era muy importante que él encontrara a ese hombre. A él se le había encomendado hacer eso, y él debía encontrar a ese hombre. Y esa erala cosa más grande de su vida, era de llevar un mensaje de parte de ese sacerdote, de encontrar a Jesús de Nazaret.

30 Y finalmente, abriéndose paso empujando para descender del monte, después de tomar aliento, y abriéndose paso empujando entre la multitud, él ha de haber llegado… Pudo haber sido Natanael, o quizás fue Felipe, porque él era como el guardia de afuera. Pedro, y Lucas, y los escribas que estaban escribiendo lo que Él hizo y lo que Él dijo, estaban parados al lado de Él.
Pedro parecía ser el pescador fuerte,fornido, y si ellos atravesaban la—la línea de los otros apóstoles, era un hombre fuerte que los podía empujar hacia atrás, y mantenerlos alejados de Él.

31 Y cuando ese mensajero llegó a la primera línea de guardia, pudo haber sido Felipe. Y él le dijo: “Debo ver a tu Maestro. Yo tengo un mensaje de parte de mi amo para tu Maestro. Y mi amo es un gran hombre. Él es uno de los hombres más grandes y sobresalientes de nuestra comunidad. Él es un—un fariseo. Él es un hombre rico, y tiene mucho dinero. Y él me ha enviado a hablarle a tu maestro”. Y Felipe, por supuesto, como un hombre Cristiano, queriendo hacer todo lo que él podía para—para ayudarlo, lo llevó cerca.
Y finalmente él abrió paso empujando hasta que encontró a Simón. Él dijo: “Simón, este mensajero tiene un recado muy importante, y lo debo llevar ante el Maestro”. Y Felipe pasó al lado de Pedro empujando, y se acercó. Y finalmente el mensajero fue llevado cara a cara ante Jesús. Allí se paró él, con sus labios agrietados, Sus ojos cansados; hablando,Su voz enronquecida por el polvo que levantaban los pies de la gente.

32 Y el mensajero dijo: “Señor, soy enviado para decirte que mi maestro te ha honrado con una invitación. Él va a tener una fiesta. Se va a dar un gran banquete. Él lo hace anualmente. Y él—él quiere que Tú asistas a esta fiesta”.
¿Cómo podía él decir tal cosa? ¿Cómo podía él, estando en la Presencia de Cristo por primera vez, tener que llevar a cabo alguna clase de negocio con respecto a su religión de estilo propio?
¡Oh, yo quisiera que pudiera haber estado parado allí! La primera cosa que yo hubiera hecho, me hubiera postrado sobre mi rostro ante Él, y pedido perdón por mis pecados. Pero esa como que es la tendencia del día. Cuando la gente viene cara a cara ante Él, ella tiene otras cosas de qué hablar en lugar de hablar de nuestra condición pecaminosa.

33 Y este mensajero parado allí, entregó su mensaje. Y yo me puedo imaginar viendo a nuestro Maestro observar al hombre con compasión, y pensando, quizás, que él estaba pasando por alto la oportunidad más grande que alguna vez haya tenido un ser humano, el pararse en la Presencia de Jesucristo.
Allí estaba Él, pero, (¿Ven Uds.?), Él había venido en una… Dios había venido en la forma de un Hombre, y él no lo sabía. Y allí se paró. Y Jesús, con todo Su itinerario ocupado, con miles de lugares adonde ir, y todo lo que Él tenía que hacer, puedo verlo a Él con buenos modales y caballerosidad, que asintió con Su cabeza, dijo: “Dile a tu amo que allí estaré”.
¿Qué aprendemos aquí? Que Él siempre va adonde es invitado (eso es correcto), siempre va adonde es invitado.
“Dile que en ese tal y tal día, Yo estaré presente. Porque Él me ha invitado, Yo estaré allí”.

34 Miren. Y luego después de eso, el mensajero quizás dio su espalda, y se alejó, y dio un suspiro de satisfacción de que él había hecho algo grande. ¿Qué había hecho él? Él había dejado escapar la cosa más grande de todo el mundo: la oportunidad de postrarse a los pies de Cristo.
Me pregunto si muchos de nosotros no hacemos eso. Quizás lo hemos hecho esta semana. Lo pudiéramos hacer esta noche: darle la espalda a la oportunidad de ser salvos, y tener Vida Eterna, y luego rechazar eso. Algunas personas algunas veces vienen enfermas, y sanan, y luego se alejan pensando que ellos han logrado exactamente la cosa principal por la cual ellos vinieron. La mejor cosa por la cual venir, es para encontrarlo como su Salvador, es para conocerlo, quién es Él, en la vida de Uds., tener la seguridad.
La gente de hoy en día es como la gente de antaño de años pasados. Ella trata de evadir el asunto. Es igual que los—es igual que los panes y los peces. Él era un gran profeta mientras sanaba a los enfermos y ejecutaba milagros. Pero cuando les empezó a decir la verdad, ellos se empezaron a alejar de Él. Él entonces ya no era popular.

35 Miren, nos damos cuenta que ese mensajero le dio la espalda al Señor Jesús. De acuerdo a las Escrituras, no dice que él alguna vez pidió perdón por sus pecados ni nada, y se alejó regresando a su amo, el fariseo.
Miren, hay—hay algo que anda mal allí con la historia. Sencillamente no cuadra. Hay—hay algo que anda mal. Esos fariseos no tenían compañerismo con Jesús. Estaban en enemistad unos con otros. Ellos….
Jesús no tenía compañerismo con ellos. Él les dijo, dijo: “Uds. recorren mar… [Espacio en blanco en la cinta—Ed.]…. para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que lo que él era antes”. Él dijo: “¡Ciegos guías de ciegos!” Él dijo: “Bien habló Isaías de vosotros. Tenéis ojos y no podéis ver; y oídos y no podéis oír”. Y cómo Él los reprendió, y—y los exhortó; ¿Y—y luego uno de ellos lo invita a cenar? Si lo expresáramos en el lenguaje de la calle, sabemos que hay“una jugada oculta” en alguna parte, una carta extra en alguna parte. ¿Ven?, él está ocultando algo, porque ellos no tenían comunión unos con otros.

36 Es igual que si Uds. tomaran por ejemplo a la—la pareja anciana y a la pareja joven. Uds. ven a la pareja joven casada apartarse a un lado y hablar. ¿Por qué? Ellos tienen cosas en común. A ellos les gusta hablar de cosas que ellos tienen en común. Observen a los niñitos. Los muchachitos jugarán con canicas; las muchachitas jugarán con muñecas.¿Ven?, son cosas en común.
Esa es la razón que nos reunimos aquí de la manera que lo hacemos, por ejemplo como ese desayuno exquisito esta mañana.Nosotros teníamos todo en común: compañerismo. Apostadores, traficantes de licor, mentirosos, y ladrones no tenían lugar en esa reunión. ¿Ven? Pues es… Ni tienen lugar aquí. Nosotros estamos… Nosotros tenemos compañerismo unos con otros, porque estamos congregados alrededor de una—una sola gran cosa que hemos logrado: eso es Cristo, la comunión con Él.
Miren, cuando Uds. vean a una niñita como de unos seis o siete años de edad siguiendo a la abuela para todos lados todo el tiempo, ¡ajá!, algo anda mal. Hay demasiada diferencia en edades. Miren, o ella es la “consentida” de la abuela, o ella tiene una bolsa de dulces y la niñita la quiere. ¿Ven? Hay algún propósito para que esa niñita siga a la abuela para todos lados, porque hay demasiada diferencia en edades. ¿Ven?

37 Y cuando Uds. ven a esos fariseos enviar… Oh, ese sistema arrogante,eclesiástico, “almidonado” mandando a buscar a Jesús, hay algo que anda mal,algo fuera de lo ordinario. Hay un truco en alguna parte. Y no piensen Uds. que Jesús no lo sabía. Nada lo podía engañar a Él. No, no. ¿Ven?, Él sabía al respecto. Pero todavía, si Él era invitado, Él irá de todas maneras. Eso es correcto.
Nosotros lo invitamos a Él a nuestras iglesias, enviamos grandes reuniones antes de una campaña, y oramos, y llamamos para que se junten grandes grupos de oración para una gran convención de alcance estatal, un avivamiento, y oramos: “Oh, Señor Jesús, ven y—y hónranos con Tu Presencia”. Pero que alguien se levante y diga: “Amén”, y los ujieres lo guiarán para que salga por la puerta. Que alguien lo adore a Él un poquitito, y los llaman un montón de fanáticos. Eso es correcto.
Nosotros lo invitamos, y luego no lo queremos cuando Él llega allí. Pero Él vendrá de todas formas. Él viene. Oh, sí. Él estará allí. Cuando Él promete… Uds. pídanle, y no importa cuáles sean las circunstancias, Él viene cuando Uds. se lo pidan. Él está allí.

38 Luego puedo ver a ese fariseo, cómo ellos hacían ese gran banquete. Ellos eran ricos. ¡Vaya!, ellos recibían una porción de todo lo que daban, y las ofrendas de comida, y bien pagados, y… Oh, ellos eran… Ellos lo tenían todo en—en una “cama de plumas”. Ellos eran… (Esa es una expresión antigua sureña, pero es—eso es lo que ellos hacían). Ellos eran ricos. Y—y los pobres eran pobres. Y ellos podían hacer esos grandes banquetes. ¡Oh, qué cosa!, cómo ellos lo podían hacer realmente atractivo. Y, Uds. saben, al diablo le gusta hacer atractivo el pecado. Uds… Él… Eso es lo que lo hace tan atractivo.

39 Y luego, nos damos cuenta que ellos lo preparaban por meses y meses, y enviaban esas invitaciones. Y ellos preparaban todo. Y ellos escogían cierto tiempo del año para tal fiesta, quizás cuando sus—su uvas estaban maduras y el—el aire estaba lleno del aroma de esas uvas maduras. ¡Vaya!, sólo el olerlas los hacía tener hambre. Ellos sabían cómo hacer todo perfectamente bien.
Y luego ellos—ellos decoraban su—su, lo que Uds. llaman aquí, me imagino, un patio, o porche, como nosotros lo llamamos en el norte, y—y lo arreglaban todo, y lo hacían muy bonito. Ellos tenían esa fiesta grande afuera en los patios que tenían cercados, de manera que los desconocidos y los que no estaban invitados no pudieran entrar. Y, oh, cómo ellos asaban el cordero y le ponían de toda clase de especias. Y ¡vaya!, ellos realmente podían hacer que se viera delicioso, y sí estaba delicioso.

40 Y luego ellos hacían… preparaban todo al pie de la letra. Ellos reparaban todos sus establos para aquellos que venían en carretas, para que ellos pudieran meter sus caballos. Ellos tenían casillas,siervos allí, para que tan pronto como… todos sus sirvientes estaban todos vestidos como siervos, y parados allí listos…
Y cuando el carruaje llegaba, aquellos que venían en el carruaje, el siervo tomaba el carruaje, iba, sacaba los caballos,y quitaba los arreos de ellos, y—y les daba pasto, y lo demás. Y al que cabalgaba, le quitaba la silla, y se encargaba del caballo. Ellos tenían todo arreglado.

41 Y luego, había otro siervo del que me gustaría… El siervo de menos paga de todos ellos. Y ese era el siervo lavador de pies. Él era el hombre más mal pagado de todo el grupo. Eso es lo que lo hace a Él Dios para mí. Él era el más elevado de los elevados, y tomó el papel de un siervo lavador de pies en la tierra. Y nosotros andamos por ahí, pensando que somos alguien. Y el Dios de gloria, revelando la gloria de Dios, lavó los pies de pescadores. Y eso es lo que lo hace a Él real: llegó a ser un siervo, lo más bajo de los siervos, se arrodilló para lavar los pies del mismísimo polvo creativo que Él hizo. ¡Amén!

42 Allí estaba Él, de rodillas lavando los pies:el hombre más mal pagado en el grupo, y el peor trabajo.
Miren, la gente únicamente tenía dos formas de transporte. Esas eran o por animal o caminando. Y cuando la gente caminaba,ellos subían los montes, tomaban los atajos y lo demás, a través de los montes para llegar a las ciudades. Y por ese sendero también andaban los animales,los—los caballos, y los—los camellos, y los burros, y… Por el camino donde ellos iban, el polvo estaba contaminado.
Y cuando la gente andaba, ellos traían puesta una vestidura palestina, la cual es un manto. Y entonces a medida que ellos andaban, el manto era largo, y el polvo, a medida que movían sus pies, el manto se movía, y levantaba el polvo del camino. Y se pegaba en sus piernas, en sus caras. Y estaba en ellos el olor como de corral, el… debido a los animales que habían estado en el camino. Y ellos no estaban—ellos…

43 Se sentía incómodo entrar en una… en la casa de un huésped, con todo ese olor en ellos. Así que lo que ellos hacían, ellos tenían un gran montón de lo que llamaríamos hoy, como lo que las damas usan,una pequeña pantufla, como un pedacito de trapo que ellas se ponen en sus pies.Y luego ellos ponían todas esas en pequeñas hileras.
Y quizás alguien llegaba, y esto es lo que sucedía. (Venga aquí, hermano Roy, un momento). De esta manera ellos se saludaban unos a otros. Ellos llegaban así, y les quitaban su calzado, se lo quitaban, y veían qué tamaño era su calzado, y luego le daban un par de pantuflas del tamaño correcto, como nosotros las llamaríamos.

44 Y miren, entonces ellos se arrodillaban y lavaban sus pies, y limpiaban muy bien sus pies, tomaban la toalla, los secaban bien, y hasta sus piernas. Y luego eso quitaba—eso quitaba todo lo hediondo de sus pies, y el polvo y… de todo a lo largo del camino. Y quitaba todo eso de él. Luego él le ponía un par de—de esas pequeñas pantuflas que le quedaban exactamente a sus pies. Luego ellos se las ponían en sus pies.
Luego él seguía adelante. Había otro siervo parado allí que tomaba un poco de ungüento, aceite. Y estaba muy perfumado.Ellos obtenían ese perfume de una manzanita que proviene de un botón de rosa que hace el perfume. Y ellos hacían ese perfume y lo derramaban en sus manos, y limpiaban sus manos.

45 Y luego, viajando en esos días, ese rayo directo de ese sol palestino era caliente, y quemaba sus cuellos y sus caras. Y luego ellos tomaban ese perfume y aceite, y limpiaban su cara, y por encima de sus oídos. Luego él le daba una toalla, y entonces él se limpiaba la cara y se acicalaba.
Y entonces (¿Ven?), él tenía sus pies lavados, y un par de pantuflas puestas. A él se le había quitado el polvo. Y eso tenía alguna clase de algo como… ese perfume actuaba en lugar de algo como el mentol que lo hacía sentirse fresco y refrescado. Se acicalaba, y luego él estaba listo entonces para—para encontrarse con el que lo había invitado. Miren, él no se quería encontrar con él estando todo sucio.

46 Espero que estén captando la similitud de eso,de cuando nosotros vamos para encontrarnos con Dios. ¿Ven?, el sacrificio tiene que ser lavado, siempre. Y estaba acicalado y listo, preparado. Y de esa manera nos preparamos cuando vamos para encontrarnos con Dios. Primero tenemos que venir y ser lavados por el agua de la Palabra (eso es correcto), perfumado con el aceite de la unción que descendía sobre la barba de Aarón, que corría hasta el borde de sus vestiduras, amor fraternal, para así entrar allí en esto:“Santo, santo”…
Entonces, cuando él iba a la persona que lo había invitado, cuando él entraba en su presencia… Miren, ¿Qué si él entrara con pies sucios, hediondos, y cubierto con polvo? Él olería mal. Él se—él se sentiría mal. Él lo evitaría. Pero luego, después que habían sido lavados sus pies, y había sido ungido (como nosotros somos ungidos con el Espíritu Santo, ¿Ven Uds.?), y luego todo acicalado, entonces él caminaba hacia el amo de la casa,el maestro de ceremonias. Y él estaba—él estaba listo para encontrarse con él.

47 Y esta es la manera que ellos lo hacían. Ellos se tomaban uno al otro de la mano,así. Miren, ¿Qué si él estaba todo hediondo? Él no hubiera querido abrazarlo. Pero (¿ven Uds.?), él está ahora acicalado. Él está listo para él. Así que ellos se abrazan uno al otro así. Y luego él era bienvenido. Miren,ese último apretón de manos (gracias), el último apretón de manos lo hacía bienvenido. Pero él primero tenía una preparación antes que recibiera ese apretón de manos y, en muchas ocasiones, recibía un beso en el cuello. Él le daba un beso de bienvenida: tomaba su mano, lo abrazaba, y lo besaba en ambos lados del cuello. Eso significaba que él era bienvenido. Miren, él no se sentiría como para dejarlo que lo besara con todo ese polvo y lo hediondo en él. ¿Ven? Pero se hacía esa preparación.

48 ¡Oh, hermanos, si nosotros lo podemos captar!La prepar-… ¿Recuerdan en la parábola, cómo un hombre entró sin un vestido de boda? Él había entrado por la puerta de alguna denominación. Él no había entrado por… Él había entrado por una ventana, no por la puerta. O si él hubiera entrado por la puerta, él hubiera recibido un manto. Él entró mediante algún credo o denominación. Él fue echado afuera. Él no era digno de sentarse a la mesa. Él debía…
Primero él debía ser lavado, y acicalado, y ungido. Y luego él estaba listo para entrar. Y cuando… Mientras él, siendo el invitado, y habiendo sido invitado, y habiendo sido… La última cosa era estrechar su mano, y besarlo en la mejilla, o en el cuello. Y ese beso lo hacía bienvenido.
Oh, él era entonces un hermano hecho y derecho. Amén. Sí, él entonces era bienvenido. Podía ir al refrigerador y tomar un emparedado grande y costarse en la cama. Ud. está en casa. ¿Ven? Ud. es bienvenido mientras recibe ese beso de bienvenida. Miren, todo estaba bien.

49 Así que ese día había sido asignado. Y se había preparado todo, y todos los corderos habían sido matados. Y la—la parrilla estaba en proceso, el cordero asado. ¡Oh, hermanos! El aire alrededor de la ciudad, y por todo el valle estaba… El aroma había llenado todo el lugar,mezclado con el vino, y las uvas, y lo demás. Y usaban ellos lo—lo mejor del vino, y lo mejor de todo, porque ellos podían permitirse lo mejor.
Y ellos tenían todo listo. Todos los siervos estaban parados en su lugar, las toallas en sus hombros, todo hombre en su lugar. Llegaba el carruaje, y el siervo se iba con él. Y el invitado entraba, y comenzaba el lavamiento de pies, y lo demás, y seguía y seguía y seguía. ¡Qué día! El fariseo estaba disfrutando de un buen momento.

50 Miren, yo les voy a decir lo que pienso que él tenía oculto. Lo voy a tomar del concepto de lo que la Biblia dice acerca de esos hombres. Ellos no creían que Él era un profeta. Ellos no podían creer eso. Ellos lo llamaron belcebú, un adivinador. Y no podían aceptar que ese hombre fuera un profeta. ¿Ven?, pudiera ser que Uds. no hayan pensado en estas cosas antes, pero toda la Escritura está repleta de ello. ¿Ven? Sencillamente es de la manera que Uds. lo están mirando.
Fíjense. Y ellos no creían que Él era un profeta.
Así que me imagino que el fariseo dijo: “Mira, yo he invitado al Rabí Fulano de tal y al Rabí Zutano de tal, y tengo que tener algún entretenimiento principal. E invitaré a ese engañador aquí. ¿Y saben Uds. lo que haremos? Yo lo expondré. Yo probaré que él no es un profeta. El Rabí Belinsky aquí, él cree que él es sólo un… que él es un impostor. Él no lo cree, porque él está muy en contra de nuestras organizaciones”. Así que él—él sólo…
“Nosotros no podemos creer. Si él fuera un real profeta, él sería un fariseo y se pararía firme por las cosas que nosotros nos paramos firmes”.

51 ¡Hermanos!, ese espíritu antiguo nunca murió.El hombre sobre el que estaba murió. Pero (¿ven Uds.?), es Dios y el diablo. El diablo se lleva a su hombre, pero su espíritu permanece. Correcto. El mismo espíritu permanece por todas las edades. Y Dios se lleva a Su hombre, pero nunca Su Espíritu. Él también sigue adelante.
Así que ha sido una batalla todo el trayecto.Y Uds. tienen que hacer su elección. Así que… Uno es el incrédulo, y el creyente. Y el incrédulo siempre es un extravagante, engreído, Uds. saben. Y encontramos que algunas veces Dios obra en maneras muy humildes. Él lo esconde de esos individuos.

52 Así que entonces, ellos no creían que Él era un profeta. Me puedo imaginar al obispo fariseo parado por ahí, diciendo:“¿Saben qué? Cuando él esté aquí, yo lo pondré en un buen aprieto. Y lo traeré aquí, y probaremos que él no es un profeta. Y jo-jo , ¿Saben qué? Mi… Me imagino que mi asociación me hará presbítero de distrito en la siguiente ocasión, o algo así”,Uds. saben, darle alguna cosa grande, porque él realmente expuso a ese Hombre,Uds. saben. Él realmente no creía que Él era un profeta.
Así que, él lo invitó a Él allí.

53 Así que cuando toda la asociación se reunió, y todos ellos, me imagino que estaban disfrutando de unos momentos maravillosos,brindando, y bebiendo, y disfrutando de unos momentos maravillosos. Y Uds. pudieran oír al fariseo por encima de todos ellos allí, Uds. saben,comportándose de esa manera. ¡Hermanos!, qué momentos estaban disfrutando:¡momentos maravillosos!
Y miren, miremos alrededor por un momento.¿Cómo entró Él allí? ¿Cómo pasó Él por la puerta del siervo? Allí estaba Él sentado en un rincón. Él llego justo a tiempo. Él siempre llega a tiempo.Allí estaba Él sentado en un rincón (me duele decir esto), sentado allí con pies sucios: Jesús, con pies sucios (como el francés lo llama a Él: Jésus),Jésus, con pies sucios. Nadie se los había lavado a Él. Nadie lo había acicalado, ungido; y sin embargo Él fue invitado. Allí estaba sentado Jesús con pies sucios; vino debido a la invitación que le fue dada, pero Él no le importó a nadie. ¿Cómo pasó Él a ese siervo lavador de pies?

54 Yo quisiera haber tenido ese trabajo. Yo lo hubiera estado esperando. Yo hubiera estado mirando el camino de punta a punta.Hubiera estado seguro que a Él se le lavó. Si yo hubiera estado allí, yo hubiera querido estar seguro que lavé Sus pies.
Pero, ¿Dónde estaba ese siervo? ¿Dónde estaba uno? Él todavía tenía lo hediondo del camino en Él. Él tenía pies sucios. Él no estaba ungido. La Escritura así lo dice. Y allí estaba Él sentado, y nadie le estaba prestando ninguna atención.

55 De esa manera es en nuestra… en la mayoría de los avivamientos hoy en día. Me duele decir esto, pero es la verdad. Nosotros lo invitamos y lo tratamos de ignorar. Alguien puede decir algo, o empezar a adorar a Dios cuando le pedimos a Él que venga (y Él viene en la forma del Espíritu Santo), y alguien dice algo. Y alguien empieza a adorar, y perturba a toda la reunión, porque alguien dice: “¡Amén!”, o “¡Aleluya!” lo ignoran a Él. Y si alguien dice, si una persona dice: “¡Amén!”, “¡Aleluya!”, ellos le dirán: “Santo rodador”, o algún nombre sucio. Jésus con pies sucios…
Dios, ¿Cuál es el problema con esta generación de gente? ¿Dónde están ellos? ¿Qué ha sucedido? Jésus, con pies sucios, sentado entre la gente donde Él ha sido invitado y con un nombre sucio. Allí está sentado, con lo hediondo del camino sobre Él;todo lo que ellos le puedan atribuir a Él, o a la gente que le adora, se lo atribuyen a ella, la llaman un montón de basura y todo lo demás: Jésus, con pies sucios.
Pero Él nunca dijo una palabra. Él sólo se sentó allí con Su rostro inclinado, un despreciado, como lo llamaríamos, en la fiesta. Eso es lo que Él es hoy en día en la adoración. En la adoración, donde se supone que estamos representando a Pentecostés, Él llega a ser un despreciado.

56 No hace mucho tiempo un evangelista notable estuvo en Shreveport, y él estaba predicando. Y además él es un predicador acalorado, y estaba predicando con todo su corazón. Y un precioso hermano Pentecostal que acostumbraba adorar a Dios, y el Espíritu santo cayó sobre él, y gritó: “¡Gloria a Dios!”
Y ese evangelista se volteó y le dijo:“¡Cierra la boca! Me perturbas”.
Bueno, Uds. me perturban cuando no dicen “¡Gloria a Dios!” Yo—yo pienso que algo ha sucedido.

57 Yo tenía un perro, pobre perro. Él me sostuvo durante toda la escuela, cazando. Él arrinconaba en un árbol cualquier cosa.Pero le tenía miedo a una sola cosa, o no se le quería acercar, esa cosa era un zorrillo. Él lo metía debajo de un matorral, y él—él simplemente andaba por ahí ladrando. Si yo quería que él verdaderamente fuera y agarrara a ese zorrillo,la única cosa que tenía que hacer era darle palmaditas y decir: “¡Agárralo,amigo!”. Él iba y agarraba el zorrillo.
El zorrillo más grande que yo conozco, es el diablo. La menor manera que yo sé hacerlo, es decir: “¡Amén!” “¡Aleluya!” Eso quiere decir: “¡Agárralo, amigo! Ve tras él. Arrincónalo en un tronco”.

58 Sí, ellos lo invitan a Él, pero no lo quieren.Cuando Él viene, ellos no lo reciben. Tienen sus propias maneras ritualistas, y las tienen que tener de esa manera. No es bienvenido después que Él llega allí.
Todos lo pasaron por alto como si Él no estuviera allí; mirando alrededor, oyendo los chistes modernos de los fariseos.
Así como algunos de estos programas de televisión que tenemos hoy en día; la gente prefiere quedarse en casa y mirar a algún Ricky presentarse en un programa de televisión y contar alguna clase de chiste, con una mujer que ha sido casada cuatro o cinco veces, y lo demás, y se queda a oír eso, y ama eso más que lo que ama la reunión de oración los miércoles en la noche.
Pues, ¡con razón el avivamiento ha terminado!Uds. no pueden edificar una iglesia sobre ascuas o carbones, o algún Phoenix.Uds. no pueden hacerlo. Sobre carbones viejos ya apagados. Uds. deben tener a alguien cuyo corazón esté encendido, que estén buscando algo, que algo suceda, vigilando cada servicio, allí mismo en el lugar, vigilando.

59 Lo invitamos a Él y lo invocamos para que venga, y luego no lo queremos cuando Él llega allí; sencillamente lo ignoramos,lo dejamos solo, no le prestamos atención. Su Palabra puede ser leída , y nos quedamos allí, la dejamos pasar por alto, quizás tomamos una buena siesta mientras se predica (¿Ven?), sin interés. ¡Vigilando, vigilando la venida del Señor! Nosotros lo hemos invitado, queremos que venga, que el Señor Jesús venga, y sin embargo nosotros no… parece que lo ignoramos cuando llega entre nosotros.
Allí, Él estaba sentado allí. Sin embargo, Él vino. Me pregunto: ¿Por qué? Me pregunto: ¿Por qué? Siempre hay una razón.

60 Muy a lo lejos en la calle, fuera de la calle principal, dando la vuelta en una callecita secundaria polvorienta, yendo por un callejón, al final del callejón, y subiendo unos escaloncitos que rechinan para llegar a una chocita, veo salir a una mujercita. Ella mira alrededor.“¿Dónde están todos?” Baja por los escalones que rechinan. Oh, yo creo que era una mujercita hermosa. Y ella baja los escalones. Es verdad que ella había tomado el mal camino pero quizás, Uds. saben, pudieran haber sido unos padres que le permitieron hacer eso.

61 Uds. saben, hoy día se habla tanto acerca dela delincuencia juvenil. Yo creo que es delincuencia de los padres. Creo que es eso. Uds. hablan acerca de la ignorancia de Kentucky. Dejen que una de esas muchachas de allá llegue, habiendo andado allá toda la noche, media borracha, y la manicura en sus labios, o como Uds. lo llamen, por toda la cara, y su medio vestido torcido de esa manera, hermano, una de esas antiguas mamás de Kentucky tomaría una rama de arriba de esos árboles, y ella le quitaría a azotes la ropa que le quedaba. Ella es muy diferente de Hollywood, Uds. saben. Eso es correcto. Eso es lo que necesitamos hoy en día, más madres de esa clase. Eso es correcto. Seguro que es.

62 Entonces nos damos cuenta que ella baja sigilosamente los escalones, y se va por el callejón, mira para todos lados.Hay… “¿Dónde están todos?” ¿Ven Uds.?, a la niña la habían echado fuera. Nadie tuvo cuidado de ella.
Eso es lo que hace a muchas jovencitas tomar el mal camino, es porque parece que nadie tiene cuidado de ellas. La mitad de ellas no serían de la manera que son, si hubiera alguien que pudiera… que tuviera cuidado de ellas. En lugar de que la madre y el padre estén allá en alguna parte, divirtiéndose en una cantina y permitiendo que la hija de ellos vaya donde quiera, ellos deberían estar en casa orando, con sus Biblias abiertas implorando, como Job imploraba por sus hijos. Si acaso ellos pecaran, él tendría un sacrificio para ellos. Necesitamos más oración y más hogares consagrados a Dios. Eso es correcto.

63 Miren, probablemente sus padres fueron de la clase que es delincuente, que la abandonaron, que la dejaron que saliera. La pobre muchacha ganaba su sustento viviendo inmoralmente. Uds. saben lo que quiero decir. Y así que, de esa manera ella tenía que ganarse la vida. Sabemos que era horrible, pero sin embargo, quizás ella había sido… Vamos a pensar que fue forzada a recurrir a eso, pero había algo bueno dentro de la mujer; fue comprobado que sí había. Correcto. Había algo allí adentro que era real. Luego,yo creo que Jesús supo eso cuando el fariseo le pidió venir. Seguro. Él iba por esa alma.
Entonces nos damos cuenta que ella se va sigilosamente por la otra calle, ella mira para todos lados; sus grandes ojos hermosos dieron un vistazo alrededor. “Bueno, ¿Dónde están todos?” Ella camina por las calles. Todo está desierto.

64 Miren, la gente pobre no podía ir a esas fiestas. Pero, Uds. saben, ellos llegaban a la cerca. Ellos olían ese aroma, y sus estómagos sencillamente les gruñían. Ellos querían tanto algo para comer,pero no podían entrar. Esos ricos la tenían, y la conservaban. Eso era sólo para los ricos.
Así que ella miró alrededor. Se fue caminando. En seguida, olió algo. Su pobre estómago vacío empezó a clamar por algo. “¡Mmm! Oh, eso es correcto. Yo recuerdo el anuncio, que el obispo fariseo allá está llevando a cabo su gran reunión anual. Bueno, me imagino que no habrá nada que yo haga hoy, sino caminar alrededor”. Miren, ella era una desechada de todos, Uds. saben.Así que ella…
Miren, observémosla. Ella se acerca sigilosamente. Y tenía que tener cuidado de no estar donde estaba la otra gente(que no la vieran), porque recogerían una piedra y la correrían. Así que mucho de ese fariseísmo de estilo propio existe hoy también. Eso es correcto. Ellos necesitaban una reprimenda. Recuerden de dónde vinieron Uds. también (¿Ven?),antes de arrojarle la piedra a alguien más ¿Ven?

65 Miren, allí la veo a medida que camina hacia la puerta. La pobre mujercita estaba hambrienta. Ella podía oler ese cordero asado., y, ¡oh, cómo le hubiera gustado haberlo comido! Y ella se puso detrás de la multitud. Andando por ahí, ella lo podía oler. Y a lo menos podía disfrutar del aroma a medida que el aire soplaba el olor de los grandes hornos para la barbacoa allí. Y ella podía oír al fariseo por arriba de todos ellos.“Jo, jo, jo, jo, jo. Obispo, quiero preguntarle algo”. Y: “Doctor, venga aquí”,Ud. sabe.
Y así que, ella los escuchó por unos cuantos minutos. Y caminó un poco más adelante.Se subió a un lugarcito un poco más alto, para así poder ver por encima de sus cabezas. Ella empezó a mirar alrededor del patio, y vio a todos los invitados,cuán bien parecidos y acicalados se veían, y cómo la ropa de ellos… Y el sacerdote, con todos sus mantos con encajes y todo, parados allí, y cuán maravillosos se veían.

66 Y mira, parados por allí había pobres niñitos hambrientos agarrados de la cerca, llorando por algo de comer… Mira a la madrecita débil parada allí, sosteniendo un bebito, y sus labios temblando, y su boca haciéndosele agua por algo de comer. Y ellos allí adentro estaban comportándose de la manera que lo estaban haciendo.
Y, Uds. saben, de repente sus ojos captaron una escena. Hay algo con respecto a Él. Yo no sé. Si los ojos de Uds. alguna vez lo vislumbran a Él, Uds. lo saben, es decir, si Uds. están ordenados a Vida. Sí. De lo contrario, Uds. lo pueden mirar a Él y nunca prestarle atención. Pero si Uds. han sido ordenados a Vida, a la primera mirada, Uds. sedan cuenta que Él es diferente.

67 Ella miró. Dijo: “Ese hombrecito sentado allí,Ud. sabe, hay algo acerca de Él que es—que es diferente. ¿Qué hay allí acerca de ese Hombre? ¿Quién es Él?, me pregunto. Bueno, ¡Él ni siquiera está lavado!¿Cómo entró allí? Él tuvo que ser invitado, o Él no pudiera haber venido. Y allí está Él, sentado allí, y sin haber sido bienvenido. Sus pies están sucios.Y mire, todos están…” Sus—Sus discípulos no pudieron venir; ellos no fueron invitados. Ellos se tuvieron que quedar afuera.
Ella sigue caminando y puedo escucharla. Ella oye una conversación. Y era uno de los discípulos; dijo: “Me pregunto por qué no han acicalado a nuestro Maestro. Allí está Él sentado”.

68 Y ella empezó a atar cabos. “Ese debe ser ese Profeta. Él debe ser Aquel al que ellos arrastraron a esa mujer de mi clase ante Él, y pidieron apedrearlo a muerte… o mejor dicho, apedrearla a muerte. Y Él dijo: El que esté sin pecado sea el primero en arrojar la primera piedra. ¡Oh, esta es mi oportunidad!” Qué diferencia de aquel mensajero pagado. “Esta es mi oportunidad. Allí está Él. ¡Si yo únicamente pudiera llegar a Él! Pero estoy cercada de Él”.
Hay muchos corazones hambrientos en los metodistas, bautistas, presbiterianos, católicos, y todos, cercados con credos. “¡Si tan sólo yo pudiera llegar a Él!”

69 Y ella miró, y lo vio. Dijo: “Él necesita ser atendido. Él necesita que se le haga un servicio, y yo debo hacerlo”. Así que pensó en una… Le vino una idea. Seda la vuelta, y se va por la calle, va por el callejón, sube otra vez esos escaloncitos rechinadores, abre el pasador de la puerta, y entró, buscó debajo de la cama, y sacó su pequeño estuche de sus cositas que ella estimaba.
Alcanzó hasta el rincón más metido, y su calcetín estaba allí.
Lo sacó. Contó como unas treinta piezas de denario romano. Así que ella dijo: “Eso es. Lo haré”. Y ella cierra con llave el estuche. Y ella dijo: “¡Oh, no puedo!” Yo no puedo hacer eso. Él es un Profeta. Él sabrá exactamente dónde obtuve yo ese dinero y cómo lo obtuve. No puedo hacer eso“. Y empieza a ponerlo de nuevo en el estuche.
Pero algo le dice: “Él necesita ser ministrado”.
Eso es. ¡Aleluya! No importa lo que Uds. sean, Él necesita ser ministrado. Y ella recogió su calcetín otra vez, y:“¡Tengo que hacerlo!” Había algo dentro de ella. “¡Debo llegar hasta Él!”

70 Bajó los escaloncitos rechinadores,sosteniendo el dinero en su—su ropa. Y se fue por la calle a donde estaba uno de esos hombres, Uds. saben, que piensa: “No hay provecho en dejar a José en la cisterna”. Y—y él se iba aquedar y mantener su negocio abierto, por si algo sucedía, Uds. saben, si por casualidad alguien pasara por allí. Así que ella entra. Y él se levanta, Uds. saben, como algunos de los comerciantes del día.
“Bueno, ¿Qué quieres?”, Uds. saben, viendo quién era ella. “¿Qué quieres aquí, de todas maneras?”
“Quiero el mejor frasco de alabastro que tengas. Quiero el mejor”.
Oh, eso es. Dios espera que Uds. le den lo mejor; no sólo un poco de tiempo extra, sino que Él quiere de Uds. lo mejor. Él debe recibir lo mejor.
Y Él pudiera haber dicho: ¿Para qué quieres esto?“
“Oh, es para una ocasión especial. Yo tengo que llevármelo”.
“Bueno, todos se fueron a…”

71 Y ella vacía el dinero sobre el mostrador.
Oh, por supuesto, si hay algo de dinero en ello, está bien. Él se levanta; ahí viene él; salió. Él lo cuenta. “Sí,exactamente la cantidad correcta de denario romano. Eso es correcto”. Extendió su mano y agarró el mejor frasco de alabastro. Y ella se lo acomodó en su seno,y salió por la puerta.
Y a lo largo del lado de la cerca, ella dijo:“No puedo entrar allí. Yo—yo—yo no me puedo abrir paso allí. No sé cómo voy allegar allí. Pero Él necesita que se le haga un servicio, y yo voy a llegar allí de alguna manera”.
¡Eso es! “Yo voy de todas maneras. A mí no me interesa lo que alguien diga, yo tengo que llegar a Él. Yo debo llegar allí”.

72 Ella sostuvo ese frasco y eso era todo el sustento que ella tenía; eso era todo lo que ella tenía para su…en este mundo,era ese frasquito de denario que ella… ese frasco que ella había comprado con su dinero que había ganado de una manera impura. Y no estaba bien. Ella no quería abordarlo a Él de esa manera. Pero eso era todo lo que tenía, y esa es de la única manera que ella podía venir.
Esa es de la única manera que Uds. pueden venir.
Esa es de la única manera que yo puedo venir. Pero Él espera que nosotros vengamos si Él necesita ser… ser ministrados. Él nos está esperando.

73 Allí está Él sentado. Parece como que Él la está esperando, observando alrededor. Yo no sé cómo ella entró. Yo—yo ni siquiera me puedo imaginar cómo entró. Pero ella entró. Esa es la cosa principal.
Yo no sé cómo yo entré, pero llegué allí.Amén. Eso es todo lo que me importa. Yo—yo llegué. Yo llegué allí. Esa es la cosa principal. Yo no sé cómo Él aceptaría algo como yo, pero Él… De alguna manera, yo llegué allí. Yo llegué un día. Yo he permanecido siempre allí. Yo nunca lo quiero dejar. Déjenme quedar aquí mismo.

74 Así que ella entró allí. Ella lo tenía en alguna parte dentro de su corazón, que ella… Miren, cuando ella llegó allí, se puso a pensar: “¿Qué si Él voltea y me regaña? Bueno, ¿Qué haré yo?”
Pero recuerden: cuando Uds. están tratando de hacer un servicio para Jesús, Él nunca los reprenderá por hacerlo. Uds. pudieran recibir una reprensión en su iglesia, pero no la recibirán de Jesús.Eso es correcto. Sí. Uds. pudieran ser reprendidos por algún gigante eclesiástico que se pondría de pie y diría: “Los días de los milagros ya pasaron. ¡Dejen de testificar eso!”, y lo demás. “En cuanto a esa sanidad Divina, esa cosa del Espíritu Santo, ¡paren eso!” Uds. la pudieran recibir de él, pero nunca de Jesús. No.

75 ¿Se fijaron Uds. que ella se deslizó inadvertida por detrás de Él?
Miren, en aquellos días, ellos no comían como comemos hoy nosotros, no se sentaban a la mesa de esta manera. Esos niños tienen la idea correcta. Ellos se acostaban para comer. Ellos tenían un sofá. Seguro que esos niños saben lo que están haciendo. Seguro que saben. Y así que, ellos empujaban el sofá allí alrededor de la mesa, y con ellos se acostaban y tenían sus pies colgando. Y ellos comían así. Y todavía lo hacen así en el oriente. Yo he comido así (¿Ven?), acostado de esa manera. Oh, es bueno. Uds.lo deberían tratar en alguna ocasión. ¿Por qué algunos no dicen “Amén”? Así que entonces, esa es la manera.
Y ellos… Ella se deslizó inadvertida por detrás de Él. Y pensó: “Aquí estoy, y yo ahora he llegado a la Presencia de la Vida Eterna. ¡Si yo únicamente le puedo hacer un servicio a Él! ¡Si únicamente puedo hacer algo por Él!” Miren, ella como que tenía que mantener su cabeza inclinada, porque ella era una mujer despreciada. Y ella se hincó. La puedo ver hincada al lado de Sus pies. Y ella pensó: “¿Lo puedo tocar?”
Oh, yo—yo… ¿Se pueden imaginar cómo se sintió ella? Yo espero conseguir tener esa oportunidad algún día.

76 Como un hermano anciano de color hace años,que estaba allá en el sur. Él fue salvo. Y fue por todo alrededor diciendo a todos los hermanos en plantación que él era—él era libre.
El patrón lo llamó,le dijo: “Moisés, te quiero preguntar algo. Yo oigo que tú estás diciendo entre los esclavos que eres libre”.
Él dijo: “Sí, señor”. Él dijo: “Yo soy libre”. Dijo: “Anoche Jesucristo me libró de la pena del pecado y la muerte”.
Él dijo: “¿Dices eso en serio, Moisés?”
Él dijo:“Sí, lo digo en serio”.
Él dijo: “Entonces yo iré allá y firmaré la proclamación de emancipación, y tú puedes ser libre para predicarle a tus hermanos. Yo también te liberto, si Cristo te libertó”.
Así que él fue allá y la firmó.

77 El anciano predicó por años y años. Cuando vino la hora para morir, vinieron muchos de sus hermanos blancos a los que les había predicado. Él estaba en coma, y ellos pensaron que él había partido. Él permaneció allí quizás un día o más sin hablar.
Un día, él abrió sus ojos. Él dijo: “¿Todavía estoy aquí? ¿Todavía estoy aquí?”. Dijo: “Acérquense, mis hermanos”. Dijo: “Yo pensé que me había ido allá al otro Lado, y acababa de entrar por la puerta. El gran Arcángel me dejó entrar por la puerta”. Y dijo: “Allí llegaron algunos siervos y dijeron: Moisés, Moisés, el siervo del Señor, aquí está tu manto,aquí está tu corona”.
Él dijo: “Yo me volteé hacia ellos y dije:Oh, siervos de Dios, no me hablen de un manto y una corona”.
Dijeron: “Pero Moisés, es tu recompensa”.
Él dijo: “Yo no quiero un manto ni una corona. Como recompensa, sólo permítanme pararme y mirarlo a Él”.

78 Eso era suficiente. Yo pienso que de esa manera todos Uds. se sienten. “Sólo permítanme mirarlo a Él”. Yo con frecuencia he pensado: “Si yo… cuando pase al otro Lado, si tan sólo puedo acercarme gateando, y darle palmaditas a esos pies sólo un poquitito, observar dónde estaban esas cicatrices de clavos, y luego retirarme, eso me recompensaría si yo viviera cien años y predicara cada noche, y haría todo lo que pudiera, sí,con sólo el poder darle palmaditas a Sus pies”.
Y ahí estaba esta mujer a Sus pies. ¡Qué lugar donde estar! Y a Sus pies ella recordó todos sus pecados. Hay algo al respecto.Uno recuerda toda cosa mala que ha hecho cuando llega a Sus pies.
Y cuando ella lo hizo, pensó: “¡Yo, la más vil de los viles, y parada aquí al lado del más Santo de los santos!” Grandes lágrimas empezaron a correr por sus mejillas, y empezaron a caer sobre Sus pies. Él volteó y la empezó a observar.

79 Y ella los trató de lavar. Ella—ella no podía. Las lágrimas caían sobre ellos.Ella sencillamente no podía lavar Sus pies o quebrar el frasco. Y ella trataba.Y las lágrimas… Y luego como que se avergonzó que estaba llorando sobre Sus pies. Y ella—ella tomó… Su cabello le cayó al suelo cuando ella estaba… Uds. saben, ella tenía todos sus rizos arreglados arriba así, Uds. saben, arriba de su cabeza. Y cuando ella… Su lágrimas—lágrimas cayendo sobre Sus pies, y su cabello cayendo así.
Ella empezó a—a enjugar las lágrimas de Sus pies con los—con los rizos de su cabello.(Algunas de nuestras hermanas se tendrían que parar de cabeza para conseguir el cabello suficiente para hacer eso). Así que entonces, ella estaba enjugando Sus—Sus pies con—con—con los cabellos de su cabeza, a medida que las lágrimas caían sobre—sobre Sus pies de esa manera. Y, oh, ella alzaba la vista, y estaba asustada. Y luego ella… Uds.—Uds.——
De una manera u otra uno se pone todo emocionado cuando está cerca de Él. Yo me emociono. Me emociono todo cuando lo siento alrededor de mí. Algunas veces no sé lo que estoy haciendo cuando estoy…Yo—yo me pierdo. Creo que todos nos perdemos.

80 Ya medida que ella estaba tratando de decir algo y no podía, las lágrimas corrían sobre Sus pies. Ella no tenía agua con la cual lavar Sus pies, y el fariseo no le había dado agua a ella. Pero qué agua tan hermosa Él tenía: las lágrimas de arrepentimiento, lavando los pies sucios de Jésus. ¡Oh, Dios!lágrimas de arrepentimiento, lavando los pies sucios de Jésus. Ella los lavaba,y luego los besaba, y los lavaba. Y—y le quitó la tapa a ese frasquito, y derramó el ungüento allí. Y ella alzó la mirada.
Miren, si Él se hubiera movido, ella se hubiera salido de allí en un instante. Pero Él simplemente… Si ella le quería hacer un servicio a Él, Él sólo se quedó quieto y le permitió hacerlo. Yo amo eso. Si Uds. le quieren hacer un servicio a Él, sólo… Él se quedará quieto y les permitirá hacerlo. ¿Ven? Él nunca la reprendió.
Él nunca dijo: “¡Oye, tú pecadora, levántate de allí!” No, no. Él sólo le permitió seguir haciéndolo. Él les permitirá hacer la misma cosa si Uds. le quieren hacer un servicio a Él.

81 Y mientras corrían las lágrimas, y—y tomaba su cabello y enjugaba Sus pies, ella ya se había olvidado del fariseo parado allí y todo el resto de ellos. Ella le estaba haciendo un servicio a Jesús.
Eso es lo que es: Uds. olvidan todo acerca de obispos y todas estas otras cosas cuando le están haciendo un servicio a Jesús;sencillamente continúen haciéndolo. A mí no me interesa lo que alguien diga,Uds. están—Uds. están allí mismo en el trabajo. Uds. están haciendo algo.
Y ella estaba besando Sus pies, y enjugando Sus pies, y tratando de poner ese ungüento allí; y las lágrimas y el ungüento estaban derramados sobre Sus pies…
Y allí, repente, sucedió que el fariseo miró hacia atrás y vio aquello. ¡Oh, hermanos! Él se hinchó como un sapo comiendo perdigones. Él… Alzó su vista: “¡Mmm!, ¡qué cosa!” Él quería que todos los hermanos vieran eso, Uds. saben. “Miren allá”. Y él dijo entre sí: “Si este hombre fuera profeta, sabría qué clase de mujer es esa. Si él fuera profeta,sabría la clase de mujer que es ella. Eso prueba, hermanos, que Él no es profeta”.

82 Pero Jésus nunca dijo nada. Él simplemente la observaba. Él sólo continuaba observándola, y ella estaba haciendo el servicio que él debería haber hecho. Así que ella sólo continuó lavándolos. Y después de un rato, cuando terminó, Uds. saben, ella entonces estaba asustada, temerosa,después que enjugó Sus pies con sus cabellos, y su boca toda grasosa de besar sus pies; me imagino que ella estaba hecha un desorden.
Uds. saben, de alguna manera u otra, Uds. entran en un desorden cuando se inclinan ante Cristo. Ese es el problema con la gente hoy en día. Ellos están tratando de evitar el nuevo Nacimiento. Uds. saben, cualquier nacimiento es un desorden. A mí no me importa si es en una pocilga, o si es en un cuarto de hospital decorado de rosa.Cualquier nacimiento es un desorden.

83 Y el nuevo Nacimiento es la misma cosa. Es un desorden. Pero Vida sale de ese desorden. La única manera que Uds. pueden recibir Vida es por medio de un nacimiento. Es asqueroso, pero produce Vida. La gente lo trata de evitar. Ellas no se quieren lavar la manicura de sus rostros, algunas de ellas, o… ¿Cómo le llaman a esa cosa? No es manicura, rímel. Eso es lo que es. Lo que sea… Yo no conozco esas cosa locas. Uds. lucirían mucho más bonitas si no las usaran, y—y… Sí. Si Uds. prueban un poquito de Hechos 2:4,superará a todo lo que Max Factor pudiera producir. Eso se los aseguro. Si tan sólo prueban un poquito de eso, será una belleza eterna, un—un Espíritu apacible, dulce, afable.
Eso es lo que esta mujer tenía. Eso es lo que tenía Ester cuando fue ante el rey. Esa es la razón que ella superó a las otras mujeres, es porque ella vino ataviándose con un espíritu dulce ante él.

84 Miren, aquí estaba esta mujer ante Jésus,lavando Sus pies. Y después que ella terminó de hacer el servicio, pensó: “¿Qué va a decir Él?” Ella se detuvo. Sus grandes ojos negros, y las marcas de las lágrimas rodando, y el desorden por toda su cara debido a que había besado Sus pies, y ella miró para ver lo que Él diría.
El fariseo estaba parado allí; todos estaba callados en ese momento, nadie estaba diciendo nada, Uds. saben. Todos estaban sin respirar. Yo puedo ver al fariseo todo indignado, Uds. saben. Oh, él estaba encolerizado. Él pensó: “¡Para deshonra de mi servicio!”

85 Ellos todavía piensan la misma cosa cuando ven un desorden como ese, Uds. saben. ¡No es una deshonra! Es un honor para cualquier iglesia el ver a un bebé recién nacido hacer contacto.
“Oh, ¡Qué deshonra! Mi obispado será arruinado”. Allí se quedó él inflándose como un sapo. Entonces él se paró allí todo…
Jesús estaba observando a la mujer. Así que después de un rato, Él miró alrededor. Veamos si Él era profeta o no (¡Oh,hermanos!), veamos lo que Él dijo. Dijo: “Simón, Yo tengo algo que decirte”. Él va a decir algo. Nos daremos cuenta si Él es Profeta o no.
Él dijo: “Tú me invitaste aquí, y Yo dejé Mi itinerario. Dejé gente acostada alrededor de las puertas. Dejé leprosos clamando. Dejé multitudes de gente buscándome en el desierto, y por toda la orilla del mar, tratando de encontrarme, porque tú me invitaste. Y yo vine”.

86 “Y cuando entré por la puerta, tú nunca lavaste Mis pies. Tú me dejaste entrar aquí para deshonrar me, exponerme delante de la gente. Tú nunca me diste ungüento para ungir Mis manos y Mi cara ardiente, al caminar en el sol para venir a tu invitación. Tú nunca lo hiciste.Tú nunca me diste un beso de bienvenida. Tú sólo me dejaste venir como un vagabundo. Pero esta mujer, ella ha lavado Mis pies con Sus lágrimas”. ¡Aleluya!“Y ella no ha cesado de besar Mis pies desde que ha estado aquí”.
Eso es. “Y Yo le digo a ella…” Oh, ¿Qué es lo que va a decir Él? “Tus muchos pecados, todos te son perdonados”. Eso es. “Tus muchos pecados, todos te son perdonados.

87 ¡Oh, Dios! permite que esa sea mi súplica.Permite que ese sea yo cuando llegue al final del camino. Que yo lo oiga decir,de todo servicio que le pueda hacer, de toda misión a la que pueda ir, en dondequiera que pueda predicar, de todo pecador que pueda traer, yo espero oírlo a Él decir: “Tus muchos pecados te son perdonados. Entra en las esferas de Vida, en el… en lo que ha sido preparado para ti, estas bendiciones las cuales han sido preparadas desde la fundación del mundo”. Estoy seguro que todos nos sentimos de esa manera, ¿No es cierto? ¿No se sienten Uds. así?
Inclinemos nuestros rostros por un momento mientras estamos pensando en estas cosas aquí. No queremos que nuestro tiempo se nos escape.

88 “Tus pecados, que son muchos…” Esos ojos enrojecidos, esa cara toda sucia, pero todos sus días de mala fama habían pasado. Todo lo malo que ella había hecho, había cesado en ese momento. Ella estaba entrando en Vida.
Me pregunto esta noche: ¿Cuántos en este edificio aprecian a Jesucristo lo suficiente, que Uds. quisieran hacerle un servicio a Él? El mejor servicio que Uds. le pudieran hacer es como el que ella le hizo. Vengan aquí alrededor del altar por un momento. Hemos estado teniendo sanidad del cuerpo por unas cuantas noches; tengamos sanidad del alma. ¿Por qué no vienen aquí al frente esta noche y dicen: “Yo tomaré mi camino con los pocos despreciados del Señor; yo me iré de aquí esta noche y viviré una vida que lavará el polvo de Sus pies; viviré una vida tal de santidad, que todos con los que entre en contacto sabrán que yo he estado en contacto con Cristo; yo tomaré el camino con los pocos despreciados del Señor”?

89 ¿Quisieran Uds. hacerle un servicio a Él? Si quieren, ¿no vendrán aquí al frente, y se pararán alrededor del altar por un momento antes que sigamos más adelante en el servicio? Simplemente párense aquí y digan: “Yo quiero—yo quiero tomar mi lugar allí para hacerle un servicio a Jesús. Yo quiero venir al altar esta noche y confesar todos mis pecados”.
Yo pienso en una pobre mujercita inválida llorando con su pañuelo sobre sus ojos, un hermano griego trayéndola aquí; un muchachito caminando hacia acá. Ven, hijo. No te preocupes. Ven aquí, cariño.Dios te ama. Jesús te ama, cariño. Párate aquí.
Señor Jesús, ten misericordia del muchachito;Señor, sus ojitos tiernos. Te pido que mires hacia adentro de su corazón,Señor, y laves todo pecado.
Esta preciosa mujer, canosa, la edad la ha tocado, y ella viene ahora con sus lágrimas, Señor. Ella te ama; ella quiere hacerte un servicio. Concédelo, Señor, mientras ella lo hace ahora. Limpia sus lágrimas con Tu perdón, Señor, y dale eso que ella busca.

90 Alguien más que venga. Dios le bendiga. Aquí viene otro hombre. Dios le bendiga,señor. Dios, lava todo pecado. Párese aquí, sólo un momento…
Padre Celestial, este hombre pudiera ser insignificante para el mundo, pudiera ser sólo un trabajador que trabaja arduamente, sólo un hombre ordinario parado aquí… Probablemente, si el presidente o alguien viniera a la ciudad, él ni siquiera lo sabría. Pero Jesús ha venido y él lo ha reconocido. Dios, perdona todo pecado. Dale esta noche el bendito Espíritu Santo, el agua de Vida, mientras él se para aquí humildemente esperando. Concédelo, Señor.
Salvador,Salvador,
Oye mi humilde…
Oren ahora. Todos, simplemente pregúntenle a Dios: “¿Pudiera yo hacerte un servicio?”
…Mientras que a otros Tú estás llamando…
Él ha venido a su ciudad esta semana, para darles un avivamiento; probó que Él está aquí entre Uds. ¿No vendrán?
Salvador…

91 Dios le bendiga… Eso requiere valor… Padre Celestial, dale a mi hermano la salvación de su alma. Que todo pecado sea lavado por la Sangre preciosa del Señor Jesús. Él ha venido, Señor, creyendo.Él quiere rendirle un servicio a Dios. Tú tienes un lugar para Él, Padre. Posiciónalo dentro de Tu Reino esta noche y dale el Espíritu Santo mientras él espera oír Tu respuesta viniendo del Cielo. Lo pido en el Nombre de Jesús.
Alguien más, sólo venga al frente ahora. Este hombre está parado aquí con lágrimas derramándose de sus ojos, una mano grande,ruda, sosteniendo la mía. Él es serio en eso, profundamente sincero. Él es serio en eso. Él está pasando de muerte a Vida en estos momentos.

92 Aquí está una preciosa mujer. Otra; otra;viene una mujer latina. Dios le bendiga, hermana.
Padre Celestial, bendice a ésta, nuestra hermana. Que ella le haga un servicio a Jesús de Nazaret esta noche con su vida. Que lave toda la vergüenza que otros han puesto en ese precioso Nombre del Señor Jesús. Concédelo, Señor.
Esta mujercita, de hombros caídos, ha pasado aquí días de arduo trabajo. Quizás esas manos viejas débiles, han limpiado las lágrimas de las mejillas de muchos bebitos. Esta noche, Señor, hay una mano que puede limpiar las lágrimas de ella con perdón. Esa es la mano que tocó a la mujer y le dijo: “Tus pecados, que son muchos, te son perdonados”. Bendícela,Señor. Concédele esto a ella, en el Nombre de Jesús.

93 Dios, aquí hay otra, limpiando las lágrimas de sus ojos. Dale a ella, Señor Vida Eterna por medio del Nombre de Jesucristo…Permite que Tu Espíritu Santo sea sobre ella. Ella ve su necesidad. Te pido que la bendigas ahora. Que ella salga de allí…
Padre Celestial, yo pongo mis manos sobre estas mujeres aquí. Ellas quieren hacerle un servicio a Jesús. Concédelo,Señor, que les sea concedido, en el Nombre del Señor Jesús.
Un precioso hermano, Señor Dios. Que esta noche, aunque sus pecados sean muchos, que todos le sean perdonados. Concédelo,Señor, a este hermano también.

94 ¿No vendrán? Salgan de sus asientos, Uds. que son tibios ahora, Uds. que están descarriados, o algo así. No tome un riesgo de ello, amigo. Miren lo que ha sucedido aquí esta semana: cosas que no se habían hecho desde los días de Jesús de Nazaret. ¿Qué está indicando eso? Que el tiempo del fin está aquí.
Si Ud. está un poco frío en su espíritu, ¿Porqué no pasa al frente y dice: “Señor, me quiero consagrar de nuevo; yo—yo no he hecho las cosas que debería haber hecho?” Venga aquí con estas personas que están paradas aquí.
Ahí vienen familias de gente, pasando al frente. ¿No vendrá al frente, Ud. que está tibio, o Ud. que nunca ha recibido el Espíritu Santo?

95 Ahí viene una pareja joven, llorando. Un hombre joven, y una mujer joven vienen; ancianos, limpiando las lágrimas de sus ojos con sus pañuelos. Eso es.
Confiando únicamente en Tu mérito,
Busco Tu rostro;
Sana mi espíritu quebrantado y herido.
Oh, sálvame por Tu gracia.
Salvador,Salvador,
Oye mi humilde clamor;
Mientras a otros Tú estás llamando,
No pases de mí.

96 ¿No se levantarán? Vengan, Uds. que necesitan a Cristo. Miren lo que Él ha hecho esta semana. Recuerden: Él está aquí ahorita. Eso es ASÍ DICE EL SEÑOR. Uds. saben lo que enseñé esta mañana en el desayuno. El Espíritu Santo, el Ángel de Dios, está aquí ahora mismo, y me continúa advirtiendo: “Continúa llamando. Alguien está allá que debería venir”. Vengan. Recuerden que yo no seré responsable en aquel Día del Juicio.
Vengan ahora, porque Él, el—el Señor Dios,que esta semana ha discernido los pensamientos de los corazones de la gente,ha… sigue diciéndome: “Continúa tu llamamiento; que sigan viniendo. Hay alguien allá que debería venir”.
Salvador…(Venga. Haga un servicio para Él, ¿No lo hará Ud.?)
Oh, oye mi humilde clamor;
Mientras que a otros Tú estás llamando,
No pases de mí.

97 Miren, vengan amigos. No tenemos globos como premios, ni un paso, dos pasos. Únicamente tenemos un solo paso. Ese es el levantarse como hombres y mujeres, y venir a Cristo. Vengan creyendo en Él.
… Busco Tu rostro;
Sana mi espíritu quebrantado y herido,
Sálvame por Tu gracia.
Vengan ahora. Vengan. Miren a los que están parados aquí. ¡Esto es maravilloso! Vengan mientras que el agua está agitada.
…humilde clamor;
Mientras a otros Tú estás llamando,
Oh, no pases de mí.
Levanten su mano, y díganlo de corazón.
Salvador, Salvador…
Levántense ahora. Vengan al altar. Pónganse de pie. Vengan alrededor del altar aquí. Oremos.
…clamor;
Mientras que a otros Tú estás llamando…
Sólo háganle un servicio a Cristo. Salgan de sus pasillos y vengan aquí. Digan: “Aquí está mi servicio, Señor. Yo vengo a hacer una confesión pública. Aquí estoy. Yo he estado errado, Señor. Yo he hecho mal. Ayúdame ahora. Yo he venido a confesar mi pecado”. Cómo… ¡Oh, qué momentos tan benditos han sido!
Salvador,Salvador,
Oye mi humilde clamor;
Mientras… (Eso es correcto, jovencita; Ud. era uno de ellos)… otros Tú estás llamando,
Oh, no pases de mí.
Salvador, Salvador…
Háganle un servicio ahora. Pasen al frente.Dejen que las lágrimas de arrepentimiento vengan ahora.
…Mientras que a otros Tú estás llamando,
Oh, no pases de mí.

98 ¿Qué de todo Cristiano? Hagamos una consagración a Dios. Todo Cristiano nacido de nuevo, póngase de pie ahora, y hagamos una consagración a Dios. Acérquense, si pueden. Vengan aquí alrededor.Hagamos una consagración a Dios, cada uno de nosotros. Todos queremos hacer más por Cristo. ¡Todos!
Yo mismo me entrego, Señor, todo lo que soy,me entrego a Tu servicio. Yo mismo me entrego, Señor. Todo Cristiano,conságrense. ¿Qué hizo que Uds. pecadores vinieran aquí al frente?
Dios los trajo a Uds. aquí al frente. Dios está aquí para quitarle sus pecados. ¡Aleluya!
…llamando,
Oh, no pases de mí. (Todos).
Salvador,Salvador,
Oh, oye…
Eso quebrará los carámbanos. Eso dará inicio a un avivamiento. Eso hará que los fuegos comiencen a arder.
…Mientras que a otros Tú estás llamando,
No pases de mí.
Ahora, todos nosotros démosle a Él una alabanza. Levantemos nuestras manos, cerremos nuestros ojos. Oremos. Simplemente oremos hasta que Dios derrame el Espíritu Santo sobre esta audiencia. En el Nombre de Jesús… Gloria a… servicio. Hágase cargo…
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