OBRAS DEL MENSAJE


Toma Toda La Armadura De Dios
Santa Maria, California, E.U.A.
62-0701
1 Gracias, hermano Borders. Inclinemos nuestros corazones un momento ahora para orar. Padre Celestial, durante todos estos años, esa alabanza, la he oído llamarme a la plataforma alrededor del mundo, en toda clase de idiomas. Te doy gracias, Señor, que todo es posible. Nos podemos imaginar ver a los discípulos al pie de la montaña completamente derrotados después de que Tú les habías dado poder para sanar a los enfermos, y resucitar a los muertos, y echar fuera demonios. Y allí estaban ellos totalmente y completamente derrotados en un caso epiléptico.
Pero descendiendo por el lado del monte vino el Maestro de fe. El padre, corriendo hacia Él, dijo: “Señor, ten misericordia de mi hijo. Él tiene un demonio, y muchas veces cae en el fuego y se va secando”. Y dijo: “Lo traje a Tus discípulos, pero no le han podido sanar”.
2 Lo podemos ver, a medida que el viento da un soplido pequeño y Su cabello vuela; Él dijo: “Yo puedo, si crees. Porque a los que creen todas las cosas les son posibles”. Padre, es verdad todavía hoy en día, que todas las cosas son posibles cuando todas las dudas pueden ser puestas a un lado y la fe puede tomar su lugar. Y que nosotros de alguna manera hoy, por medio del poder del Dios Todopoderoso, seamos capaces de hacer eso: poner a un lado toda sombra de duda y dejar que todas las cosas que son… sean posibles para nosotros.
Te damos gracias por las grandes reuniones, por los ministros, por sus iglesias, por la gente, por su cooperación, por el auditorio. Todo lo que se ha hecho, Señor, te damos gracias por ello. Todos nuestros esfuerzos, rogamos, Padre, que cada uno que los ha hecho, sean bendecidos y multiplicados. Y que regrese a Ti como el pan sobre el agua, perdonando todos nuestros pecados y sanando nuestras enfermedades, y ayudándonos a vivir de tal manera en este mundo presente que la gente pueda ver a Cristo en nosotros.
3 Aquí hay muchos pañuelos puestos en la plataforma, sobre este púlpito. Te pido, Padre, que Tú bendigas cada uno de ellos. Ellos representan gente enferma, afligida. Y te pido que el Espíritu Santo que está presente ahora bendiga estos pañuelos para su propósito deseado. Tú vigilaste sobre cada uno, Señor. Tú les pusiste en su corazón ponerlos aquí. Tú sabías de lo que ellos tenían necesidad, y te doy gracias que esa gente tuviera tanta confianza así, Señor.
Ahora, yo estoy ofreciendo mi oración sobre el altar con la de ellos, y orando que en el Nombre de Jesucristo Tú sanes a cada uno de ellos, Señor, desde el más joven hasta el de más edad, desde el más enfermo al menos enfermo. Concédelo, Señor. Que sea hecho por medio del poder de Cristo, porque lo pedimos en Su Nombre. Amén. Pueden sentarse.
4 Yo tengo…Se me acortan las palabras cuando se trata de decir cuánto aprecio este momento de compañerismo aquí en Santa María. Estoy muy agradecido con este grupo de ministros que ha patrocinado este programa. Y yo los aprecio, sabiendo que en sus diferentes organizaciones y demás, ellos han… Para tenerme aquí, ellos se arriesgaron mucho, e hicieron lo imposible por hacer cosas así, porque yo he sido acusado de ser un combatiente de la organización, y eso no es verdad. Está muy lejos de la verdad. Yo no tengo nada en contra de ninguna organización, en lo absoluto. Pero en el sistema de organización, yo no creo en eso. Yo—yo creo en los hombres que están en esas organizaciones.
5 Por ejemplo, si yo los viera a Uds. navegando en un río veloz en una barca pequeña, y yo supiera que esa barca se iba a hundir allí después de un rato, que no iba a soportar esas corrientes rápidas, yo sería una persona injusta, sería un—un enemigo de Uds. al permitirles flotar por esas corrientes rápidas, y no advertirlos de que se salgan de esa barca. ¿Ven? No es—no es que yo tenga algo contra Uds.; es la barca en la que Uds. están. Esa es la cosa. ¿Ven Uds.? Yo—yo los amo. Yo—yo los estoy tratando de ayudar. Y estos hombres saben eso, y ellos—y ellos han arriesgado mucho (como nosotros decimos) y han hecho lo imposible por tenerme aquí. Y yo… Manteniendo el mensaje tan sencillo como pude, pequeños dramas y lo demás, y… para tratar de ser una bendición para todos Uds.
6 Y estoy seguro que al partir de aquí, estoy llevando conmigo una bendición por haber estado con Uds. Ha sido una gran conmoción para mi corazón el ver que todavía hay gente en la tierra, aún después que el avivamiento se ha terminado, que todavía están tratando de esforzarse para seguir adelante en el Reino de Dios. Yo aprecio a hombres de ese calibre, y yo… y a Uds. (¿Me supongo que todas las deudas se cubrieron, todo?) Todos los gastos se cubrieron. Uds. tuvieron que patrocinar eso. Uds. tuvieron que pagar por ello. Quisiera que yo mismo lo pudiera haber pagado, pero yo—yo no puedo hacer eso. No lo puedo solventar; yo no tengo dinero como pagar eso. Y yo… La razón que puedo venir a reuniones pequeñas, como lo he explicado…
Miren, hay algunos de nuestros hermanos, como por ejemplo el hermano Roberts, y muchos de esos hombres, que tienen grandes negocios y tienen radio y televisión, y lo demás, y tienen que hacer ciertos miles de dólares cada día para patrocinar eso. ¿Ven? Ellos los tienen que hacer.
7 Bueno, el Señor siempre sabe lo que Él está haciendo. Él sabía—Él sabía de no ponerme en nada así. Eso me volvería loco. ¿Ven? Yo—yo no lo podía hacer. Yo sencillamente no tengo la mente para hacerlo, y… Pero Él sí me dio gente que me ama, y yo—y yo trato de tomar lo poquito que tengo y poner mi parte en el Reino.
Miren, el hermano Roberts, y el hermano Allen, y todos esos otros hermanos que tienen la grandes reuniones, todos estamos trabajando para un solo Reino (¿ven Uds.?, ¿ven?), todos nosotros estamos trabajando para un solo Lugar. Y cada hombre está tratando, con sus dones que Dios le ha dado, de meter almas a ese Reino.
8 Bueno, con mi partecita, estoy tratando de poner mi parte con la de ellos para empujarlos hacia el Padre. Y yo no tengo que tener nada sino solo cubrir el—el gasto, la reunión, la gente. Yo la llevaría a cabo en iglesias. La solía llevar a cabo allí hasta que se puso tan patético, en países fríos, y calientes, y la gente parada alrededor de las iglesias, los niñitos enfermos para que se orara por ellos, y esposas, y se desalentaban. Así que, entonces los dejamos que rentaran auditorios y dejamos que la gente pagara por ellos. Cuando recogían lo suficiente para que los gastos se pagaran, eso era todo. Eso lo concluía.
9 Y yo estoy—yo estoy muy agradecido por los hombres de gran calibre que tienen grandes reuniones y lo demás. Yo estoy muy agradecido por esos hombres. Hace tiempo me paré al lado del hermano Roberts, uno de los más exitosos en ese aspecto y en el… en el campo hoy en día, me imagino, es el hermano Oral Roberts, un hermano fino Cristiano. Y yo acababa de haber estado allá con el hermano Tommy Osborn. Y ambos de esos hermanos entraron en el ministerio al venir a una de nuestras reuniones cuando primero empezamos. Y luego yo—yo…
Y Tommy Osborn, todos conocen a ese precioso hermano; él es—él es uno de los hombres más finos. Él es precioso. Y yo había estado en su lugar y había visto su gran negocio para el Señor y había visto sus libros, y sus secretarias, y las grandes máquinas de oficina.
10 Y luego fui al lugar de Oral, visité ese gran edificio de millones de dólares, cómo ellos importaron, y el cielo del techo todo tejido con alambres de aluminio. Y oh, me sentí sucio al caminar por los pisos del—del lugar, y las grandes oficinas, y ver quinientas o seiscientas máquinas de oficina funcionando. Y el correo ni siquiera es tocado por manos humanas. ¿Ven? Sólo llega allí, y pasa por las máquinas, sale abierto, pasa por medio de correas transportadoras, y por medio de estas sale, y sigue así; no es tocado por manos humanas.
Y pensé: “¡Vaya!, ¡vaya!, ¡qué sistema!”
11 Luego ellos pusieron… Había algunos de mis amigos afuera enfrente esperando. Luego el grupo grande se reunió allí, y yo no podía salir por la parte de enfrente. Me tuvieron que sacar por la parte de atrás. Y yo salí; dos policías entraron y me sacaron. Fui al estacionamiento del lado, y estaba parado allí mirando. No había ventanas en el edificio, sino sólo una clase de iluminación indirecta. Y cuán perfecto. Uno los ve a ellos tomar un descanso para tomar café allí, y cientos y cientos y cientos de personas. Y yo pienso: “¡Qué tributo a una fe de un solo hombre, un solo muchachito de Oklahoma, que Dios le concedería tal cosa!” Pensé: “Dios, te doy gracias por eso”.
12 Yo miré allí a un hermanito, Tommy Osborn. Pensé en él, de cómo él estaba allá—allá en Salem aquella noche, o en Portland, Oregón, cuando aquel maníaco subió a la plataforma y me retó. Quizás hay gente aquí que estuvo allá cuando eso sucedió. Me iba a matar allí en la plataforma. Y yo estaba hablando acerca de la fe. Él dijo: “Esta noche te voy a quebrar cada hueso en tu cuerpo, serpiente en la grama”, y me escupió.
Y yo—yo sabía que era mejor no decir nada, y sólo esperé. Y el Espíritu Santo dijo: “Porque tú has retado al Espíritu de Dios, esta noche caerás sobre mis pies”.
Él dijo: “Yo te mostraré sobre los pies de quién caeré”, y puso su puño hacia atrás para golpearme.
Y yo dije: “Satanás, sal de él en el Nombre de Jesús”. Y él cayó a lo largo sobre mis pies al grado que no me podía mover.
13 Y Tommy y ellos vieron eso. Él se fue a casa y se encerró en un cuarto; esperó allí tres o cuatro días. Entonces fue a mi casa en Indiana, le dio la vuelta al automóvil, un hombrecito nervioso. Él dijo. “Hermano Branham, ¿piensa Ud. que Dios me ha dado un don de sanidad?”
Yo dije: “Tommy, acontecerá que eso de hablar acerca de dones de sanidad, será tan rebajado a una basura y fango, a tal grado que será terrible. Habrá tal multitud mezclada que se irá con eso. Habrá toda clase de sensaciones e ismos, y todo lo demás se levantará, hasta que acontecerá que todos tendrán que tener alguna clase de ministerio de sanidad o ellos ni siquiera sentirán que están en el campo. Y eso es únicamente para degradar al hombre que está absolutamente tratando de sostener su posición”. Recuerden que Uds. son tan importantes en el Reino de Dios como cualquier otro. Y así que… Y yo le dije: “Dios te llamó a predicar el Evangelio, ¿no es cierto?”
Él dijo: “Sí”.
Yo dije: “Tú pareces un joven prometedor”. Dije: “Entonces la sanidad Divina va junto con la predicación del Evangelio. (Y eso es correcto). Así que simplemente ora por los enfermos”. Y eso es lo que él ha hecho. Cómo Dios bendijo a ese muchacho: listo, inteligente.
14 Me paré allí y miré alrededor. Me sentí como así de grande, parado allí ante ese enorme edificio, mirando alrededor. Pensé: “¡Vaya!”
Tuve un sentir un poco raro que me recorrió, y pensé en Tommy allá y en Oral aquí; y yo estaba en el campo antes que ellos. Y, ¡vaya!, no me gustaría que ellos vinieran a mi oficina: una sola pequeña máquina de escribir puesta al final de un remolque habitable, y tratando de conseguir a alguien para que me ayude a contestar las cartas, y lo demás. Yo pensé: “¡Vaya!, qué…De seguro me sentiría avergonzado, de esa manera”.
Pensé: “Bueno, Dios, me imagino que yo no… Tú no me pudiste confiar con tanto así, con eso. Yo quizás hubiera hecho algo que no fuera correcto, así que quizás Tú no me pudiste confiar. Quizás eso es lo que fue”.
Y miren, sin menospreciar a los hermanos, o no… Espero que no suene sacrílego, sino tan claro como Uds. oyen mi voz, una Voz me habló y dijo: “Yo soy tu Porción”.
Yo dije: “Gracias, Señor. Estoy contento de tener esa Porción”.
“Yo soy tu Porción”.
15 Así que, yo pensé que eso sonó… me hizo sentir bien. Me supongo que Él hizo eso para alentarme, porque me sentí como que yo no había hecho nada cuando estaba allí y los miré, lo que Dios había hecho por esos hermanos.
Luego pensé que quizás al final de mi camino, cuando por fin termine mi último sermón y ore mi última oración, que quizás Él me dará una pequeña porción de Él mismo Allá en alguna parte. Y yo espero estar Allá en ese día con todos Uds.
16 Fue asombroso: un muchachito, un niño pequeñito, no parecía mayor de doce años de edad (no lo veo aquí), que traía una pequeña banda de ujier en su brazo, se acercó ahorita, y tocó la ventana. Yo estaba sentado allí leyendo una Escritura. Yo había estado estudiando en una Escritura sobre la cual predicar esta tarde, y yo—yo estaba revisando para estar seguro que tenía la Escritura en el lugar correcto. Y tenía unas cuantas escritas aquí, y yo—yo las estaba revisando. Y este muchachito vino, dijo: “Hermano Branham, ¿le puedo tomar una fotografía?”
Y yo dije: “Sí, señor. Claro que sí”, dije, “si tu cámara lo soporta”. Así que, salí afuera. Él me tomó la fotografía. Yo dije: “Vale más que la revises. Quizás se descompuso”. Y él simplemente se rió, un muchachito lindo.
Y él dijo—él dijo: “No creo que se descompuso”.
Y yo dije: “Bueno, espero que no”. Luego volteó y me miró. Yo dije: “¿Vives aquí?”
Él dijo: “Sí”.
Yo dije: “Tú ciertamente tienes aquí el clima más maravilloso de todas las partes en que he estado”.
Y él dijo: “Gracias”. Dijo: “Bueno, hermano Branham, no lo quiero detener; yo sé que Ud. está estudiando. Y si yo no lo vuelvo a ver aquí otra vez, lo veré al otro Lado”. Un muchachito, era un pequeño ujier.
Yo pensé: “Eso es correcto”. Sí.
…Al partir dejando tras nosotros,
Huellas en las arenas del tiempo.
Huellas que tal vez otro,
Mientras navega sobre la majestuosa alta mar de la vida,
Un hermano naufragado y triste,
Al verlas, tomará ánimo otra vez.
Eso es correcto. Veamos de dónde podemos provenir; y hagamos huellas, para que si hay un mañana, aquellos que vengan después seguirán las huellas. Estemos seguros que ellas guíen directo al Calvario, porque ese es el lugar. Gracias a todos Uds. otra vez.
17 Y miren, quizás no esté el… Yo no sé quién se encarga de esta armería, si es el—el oficial del día, o si es el…quién sea; o—o si es un comité, o… Lo que sea, yo les quiero dar las gracias por este precioso momento que nos han dado, y por este edificio del ejército aquí.
Y yo no sé mucho acerca del ejército. Yo siempre quise ser un soldado. Uds. oyeron la historia de mi vida, de cuando solía mirar revistas y ver soldados. Y yo—yo—yo quería tanto tener un uniforme. Y yo—yo pienso que es un honor tener… usar el uniforme de este Estados Unidos, al que nosotros representamos; es un gran honor. En la Primera Guerra Mundial yo estaba muy pequeño. Yo tenía únicamente como unos cuatro años de edad. Y en la última Guerra Mundial yo estaba muy feo o algo así. No me aceptaron, así que ellos—ellos no me recibieron.
Me fui a registrar con un ministro, y él dijo: “¿Es Ud. casado?”
Y yo dije: “Sí, señor, lo soy”.
Y él dijo: “Nosotros ponemos a los ministros en la clase de 4-H”. Y dijo: “Cuando los necesitamos los llamamos”.
Yo dije: “Estaré esperando, señor. Ciertamente me gustaría ir allá y animar a los soldados, hacer todo lo que pueda”. Nunca me llamaron, así que me imagino que no me necesitaron.
18 Así que yo recuerdo que quería tanto usar un uniforme, que yo… Un niño tenía un traje de niño explorador, y le dije: “Cuando lo desgastes, ¿me lo darás?” Y él dijo que me lo daría. Y finalmente pasaron dos o tres años, y yo seguía preguntándole por ese traje y él trató de encontrarlo, y no encontró nada sino una sola pernera. Y tomé esa, y la usé, esa sola pernera. Yo me paraba en el pizarrón en la escuela para escribir, y me ponía esa pernera en la pierna derecha, para que me pudiera parar de esta manera, Uds. saben, y escribir de lado. Todos pensaban que yo la tenía en las dos, Uds. saben. Yo sólo tenía esa sola. Así que era un uniforme. Pero yo siempre fui algo pequeño, y…
19 Uds. saben, después de todo yo—yo sí recibí un uniforme. Uds. quizás no lo vean en lo exterior, pero está en el interior como… Voy a hablar sobre eso en unos minutos. Y espero que pueda vivir de tal manera que se muestre en lo de afuera, es mi oración.
Leamos ahora en la Escritura, el capítulo 6 de Efesios, empezando en el versículo 10.
Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.
Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.
Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de… tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.
Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia,
y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.
Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.
Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios….
El ejército de los Estados Unidos no me recibió, me supongo, porque había hombres más aptos. Pero estoy contento que me enlisté en el ejército del Señor. Y Él me dio un uniforme.
20 Pablo está hablando aquí, está hablando acerca de preparar a un soldado para la batalla. El Evangelio tiene muchos ángulos. Uds. lo pueden asemejar a una cosa u otra. Y Pablo habla de ello como un corredor en Hebreos el capítulo 12. “Nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia”. Él está hablando allí de las olimpiadas, o quizás del circo romano. Y así que aquí, él está hablando de hombres armados yendo a la batalla y cómo él se tiene que preparar.
Yo estaba pensando esta tarde, siendo que vamos a terminar aquí en esta armería hoy, que tomaría eso como un texto: Tomad Toda La Armadura De Dios, estar equipados, estar listos, porque no tenemos lucha contra carne y sangre, sino contra satanás, el enemigo de Dios, principados, y huestes de maldad, y espíritus malignos, huestes de maldad en las regiones celestes. Y estamos prosiguiendo a la meta del supremo llamamiento, y ciertamente estamos en una batalla.
21 Y ninguna nación se atrevería a enviar a un hombre al frente de batalla sin estar entrenado. No únicamente se pudiera matar él mismo, sino matar a otros. Él no sabe cómo sostenerse, y así que, él debe estar preparado para ello. Y las naciones son sabias en eso. Ellas preparan a sus hombres.
Miren, el sistema de espionaje de todo el mundo, Uds. saben, es de tal manera, que aunque somos amigos con otras naciones como por ejemplo Inglaterra y—y nuestros—nuestros aliados, sin embargo tenemos espías en Inglaterra; e Inglaterra tiene espías aquí. Y nosotros tenemos espías por todo el mundo, y el mundo tiene espías aquí, no importa si somos amigables o no somos amigables. Ese es el sistema que ellos usan. Parece que en ese asunto nacional, uno no puede confiar en nada.
22 ¿Y saben por qué? Es porque todo el mundo está controlado por satanás. Todo reino en el mundo está gobernado por satanás. Nos duele pensar así, pero eso es la Escritura. Uds. saben, el enemigo llevó a nuestro Señor a un monte muy alto, muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo, y dijo: “Todos ellos son míos. Yo soy el que los gobierna. Yo hago con ellos lo que quiero; y te los daré”.
Observen la sabiduría de Señor Jesús, quedándose con la Palabra de Dios. Él sabía que sería heredero de ellos en el Reino, en el Reino que está por venir, en el Milenio. Así que Él dijo: “¡Vete, satanás!”
23 Ahora, como Uds. ya ven, satanás puede hacer con ellos lo que él quiera hacer. Miren, si estas naciones estuvieran controladas por Dios, no tendríamos guerras. No habría más conflicto. Serían de Dios. Pero satanás es el gobernador de todo reino. Él gobierna el mundo. Pero algún día…
Uds. lo ven en la gente. Toda persona quiere que una sola nación controle el mundo, quiere una sola bandera, y quiere ser la nación más poderosa en todo el mundo, y tomar todo bajo su propio control, y hacer que todo el resto de las naciones hablen su idioma. ¿Qué es? Eso únicamente demuestra que sí hay tal Lugar.
24 Como dijo David: “Cuando un abismo llama a otro…” Miren, antes que pueda haber un abismo para llamar en el interior, tiene que haber un abismo para responder a ese llamado. En otras palabras, yo con frecuencia he hecho esta clase de declaración al decir esto, citando esta Escritura: antes que pudiera haber una flor que creciera en la tierra, tenía que primero haber una tierra, antes que hubiera una flor que creciera en la tierra.
Y salgamos allí a la playa y pensemos en el pez. Miren, antes que hubiera una aleta en el lomo de un pez, tenía que haber agua en la cual él nadara usando esa aleta, antes que la aleta apareciera allí ¿Ven?
25 Y miren, todos estamos buscando un lugar donde no hay muerte, donde no hay enfermedad. Mirémonos. Como muchachitos y muchachitas, era… nuestro principal objetivo era de ganar algunas canicas, o jugar con trompos, o jugar con las muñecas. Luego tuvimos que ir a la escuela. Luego cuando nosotros… La siguiente cosa fue ¿cuál mujer escogeríamos, o cuál hombre, para nuestro compañero de la vida? Entonces vino la familia. Ellos—ellos… hay que educar a la familia; hay que pagar la casa. Y para cuando eso se acaba, nosotros también estamos acabados. Nuestro cabello se ha tornado gris y se ha caído, y nosotros estamos… nuestro rostro está puesto hacia la puesta del sol. ¿Ven?
26 Pero estamos anhelando es Algo dentro de nosotros, que está diciendo que hay—que hay algún Lugar. ¿Qué es? Eso demuestra que ese Lugar está en alguna parte. Aquí están Uds. sentados en esta tarde. Yo miré… pasé al lado de una dama. El Espíritu Santo dijo: “Voltea”. Ella estaba sentada allí en una silla de ruedas con su mano levantada. ¿Qué está haciendo ella aquí? Aquí esta una hermosa mujer joven sentada aquí, inválida; quizás haya un hombre sentado aquí, con artritis; quizás haya uno con problema de corazón.
Miren, esta gente en una silla de ruedas quizás viva una vida ordinaria. ¿Ven? Uds. con frecuencia se preguntan algunas veces acerca de la gente inválida. Cualquiera puede ver que está inválida. No es un milagro el decirle que está inválida. Es éste que se ve bien y saludable, y luego decirle dónde está su problema; ese es el milagro.
27 Pero algunas veces cuando una persona está inválida, ellos piensan que eso es el fin. Oh, no, no. Sólo observen. Yo—yo sé lo que es, pero yo estoy observando para ver lo que Él me dice que haga. ¿Ven? Yo únicamente puedo hablar a medida que Él habla. Pero (¿ven Uds.?), ellos—ellos están sedientos, hambrientos por algún Lugar. Hay algo que les dice que hay un Poder en algún Lugar que los puede librar. Bueno, tan cierto como eso está en su corazón, pensando eso, tiene que haber una Fuente de sanidad en algún Lugar. ¿Ven?, ¿ven?
¿Ven?, antes que pueda haber una creación, tiene que haber un Creador para crear la creación. ¿Ven? Y mientras haya dentro de Uds. esa sed por algún Lugar al cual tocar, hay una… ciertamente hay una Fuente abierta en algún Lugar que Uds. sí pueden tocar, porque tiene que haber. Algo ha creado eso en Uds. Y si—si no hubiera una Biblia para decirnos eso, todavía tendría que ser una realidad, porque hay algo en Uds. que ha sido creado por un Creador. Y antes que pueda haber un deseo, tiene que haber algo para satisfacer ese deseo.
¿Han tenido Uds. alguna vez algo por lo cual estaban hambrientos y no podían obtener el sabor de ello? Después de un tiempo Uds. lo obtuvieron. Allí estaba. ¿Ven?
28 Miren, nosotros estamos anhelando por algún Lugar donde no hay muerte, ni dolor, ni angustias, ni vejez. Esa Tierra está en algún lugar. Y nunca seremos capaces de lograrlo por medio de las armas, y peleando, y lo demás, con las armas naturales carnales. Pero sí hay una Tierra a la que podemos ir, y es una batalla para llegar Allá.
Cuando Dios le dio Palestina a Israel, él estaba en Egipto, pero ellos tuvieron que pelear por cada pulgada de ello. Y Él le dijo a Josué (en Josué 1), dijo: “Todo lo que la planta de vuestro pie pisare, Yo os he entregado”. Así que, huellas significan posesión. ¿Ven? Sólo continúen caminando, caminando, esforzándose, siguiendo adelante. Y cada vez que dan un paso dentro del Reino de Dios, eso les pertenece. Simplemente sigan… Y todas las cosas son posibles que son dadas; y todas las cosas que son dadas son posibles. Pero es una batalla.
29 Y en nuestro logro aquí en—en la nación, de tratar de mirar alrededor para darnos cuenta qué es lo que está sucediendo, los espías de las otras naciones están aquí espiándonos; nosotros tenemos espías allá espiando para nosotros. Ellos están vigilando para ver qué clase de arma nueva saldrá. Y luego ellos tienen… se llevan eso a su propio país, y encuentran algo para contrarrestar esa arma, que lo superará, que será un poco mejor.
Miren, la primera guerra que yo recuerdo es la Primera Guerra Mundial. Yo era un muchachito. Y recuerdo a mi padre viniendo por el camino conduciendo una carreta con dos caballos. Él… Y él traía un saco de frijoles en la carreta. Y nosotros íbamos el sábado y comprábamos un saco de frijoles, y un—y un saco de harina, y un saco de harina de maíz, y—y unas cuantas cosas como esas para que nos durara durante la semana. Y yo dije…
30 Yo lo oí decir: “La guerra fue declarada, madre. ¿Oyes todos esos silbatos?” Mi papá tenía como unos veintitrés o veinticuatro años de edad en ese entonces. Él dijo: “Yo quizás tenga que ir”.
Y pensé: “¿Que mi papá vaya a la guerra?” Yo tomaré este saco de frijoles, y golpearé a alguien con él si mi…“ ¿Ven? Y yo era sólo un niño muy pequeño. Y recuerdo su rifle, el antiguo rifle Springfield, cómo él decía que atravesaría un poste de teléfono. Ese rifle esta absolutamente en desuso.
Las viejas máquinas de vapor en los rieles que usaban para llevar las municiones y—y llevar a los soldados al frente de batalla, esa máquina antigua de vapor fue una gran cosa antigua, pero está en desuso. Ellos ya no la tienen. Tienen algo mucho mejor que lo que tenían en aquel tiempo.
Entonces en la siguiente—en la siguiente guerra, ellos… el rifle Garand tomó el lugar del Springfield. Y ahora tienen misiles atómicos; el rifle Garand ya no existe. Ellos siempre están renovando y obteniendo algo mejor para—para combatir al enemigo.
31 Y nosotros somos un ejército. La Iglesia Cristiana es un ejército de Dios. Somos soldados, soldados de la Cruz. Y es el negocio de toda nación asegurar que sus soldados tengan lo mejor que hay. Nada…
La otra noche estuve predicando sobre los logros, en otra reunión en alguna parte, y hablé acerca de nuestros soldados americanos. Cuando Washington estaba en el Valle Forge, como la mitad de ellos tenían zapatos. Ellos estaban descalzos. Pero ellos tenían un general que oró toda la noche. Él cruzó el río Delaware al día siguiente. Esa es la razón que tenemos a América. Eran hombres, hombres valerosos, que tenían algo por lo cual pelear. Nunca los deberíamos menospreciar.
32 Miren, en aquellos días ellos tenían mosquetes, cuchillos. Eso era lo mejor que tenían. Cualquier nación… Ellos tenían lo mejor que les podíamos dar. Y miren la diferencia en nuestro ejército hoy de lo que era en aquel entonces.
Pero, Uds. saben, cuando Dios… Siendo infinito, infinito, Él no puede cambiar. Allí es donde descansa mi fe, es en la Palabra de Dios, porque Ella es Dios. Y Él mismo….
33 ¿Ven?, una palabra es un pensamiento expresado. Y cuando Dios piensa algo en Su mente, y luego cuando Él lo expresa, es Eterno. Porque ningún hombre es mejor que su palabra, y Dios es Eterno, y Su Palabra es Eterna con Él, porque es parte de Él. Y Uds. son parte de su propia palabra; y Dios es parte de Su propia Palabra.
Miren, yo puedo decir algo, o la nación puede decir algo, y en un año o dos de ellos lo necesitan seguir mejorando. Pero Dios es perfecto, y Su primera decisión es… Él ya no la puede cambiar, porque es perfecta; porque Dios no haría nada a menos que fuera perfecta.
34 Así que cuando Dios… La primera batalla que fue peleada no fue peleada en la tierra; fue peleada en el Cielo, Miguel, y Sus Ángeles contra lucifer. Y ellos fueron echados fuera del Cielo. Y entonces ese gran ejército del diablo y todos sus diablillos cayeron sobre la tierra, y Dios sabía que iba a haber una batalla. Yo creo que Él sabía desde el mismísimo principio todo lo que alguna vez sería. Si Dios es infinito, Él sabía de toda pulga que estaría en la tierra, todo mosquito, cuántas veces pestañearía, y cuánto cebo todos ellos juntos producirían. Él es infinito.
35 Así que el Dios infinito va a escoger para Su ejército la mejor arma que pudiera ser dada. Y Él la escogió, y era Su Palabra. Dios le dio a Su ejército el mejor equipo que podía alguna vez usar, y que alguna vez usaría, y nunca tendría que cambiar. Y Él nunca la ha cambiado desde entonces. Uds. no la mejoran; permanece la misma todo el tiempo. Es la Palabra de Dios con la que Él fortificó a Su pueblo.
No importa cuántas cosas satanás alguna vez obtenga, cuántas cosas cualquier otro ejército alguna vez obtenga, o algo así, eso nunca puede tomar el lugar de la primera escogencia de Dios, Su Palabra. Él les dio Su Palabra, Su promesa, y dijo: “Quédense con Ella”; es lo mejor que se pudiera conocer.
36 Miren, el enemigo sabía que mientras la raza humana se quedara con esa Palabra, él nunca sería capaz de tocarlos. (Miren, me estoy empezando a sentir religioso ahorita). Mientras que la raza humana se quedara con la Palabra… Dios fortificó a Su familia en la tierra, Su ejército, en el fuerte de Su Palabra. Esa es nuestra fortaleza. “Torre fuerte es el Nombre de Jehová; a Él correrá el justo, y será levantado”. Ellos están fortificados.
El Señor es la Palabra. Ellos están allí adentro, fortificados y seguros por los siglos de los siglos, mientras que la raza humana se quede en la Palabra. Mientras la Iglesia se quede en la Palabra, está fortificada; no hay nada que la va a molestar.
37 Miren, el enemigo, para tratar de conseguir que un espía entre allí, para tratar de entrar allí de alguna manera, él tenía que obtener alguna clase de táctica para poder entrar allí poco a poco. De esa manera los espías entran poco a poco a esta nación: es alguna clase de táctica para atravesar los—los cónsules y lo demás. Ellos tienen que tener una manera para entrar aquí poco a poco. El comunismo tenía que hacer la misma cosa.
38 Mientras estamos pensando acerca del comunismo, permítanme darles un consejito. Esto va a sonar extraño para un predicador, pero nunca teman Uds. nada acerca del comunismo. No es nada. Yo quiero que cualquier ministro, o cualquier lector de la Escritura, me muestre en la Biblia dónde el comunismo gobernará al mundo. El romanismo es el que va a gobernar al mundo, de acuerdo a la Biblia. Uds. observen eso. No piensen acerca del comunismo. Simplemente es un títere en las manos de Dios para cumplir Su voluntad. Es exactamente lo que Él dijo. Él usa eso. Pero no se preocupen por el comunismo. Es romanismo, dice la Biblia.
39 Hay tres cortinas. Cuando los deje a Uds. esta tarde, les dejo esto. Recuerden que hay tres cortinas. Una de ellas es llamada la cortina de hierro, otra de ellas es la cortina de bambú (China y las demás, las orientales). Y luego hay una cortina púrpura. No teman a la cortina de bambú ni a la cortina de hierro; sino tengan cuidado con la púrpura. Vale más que tengan cuidado. El anticristo será tan semejante que engañará a los Escogidos…
¿Qué son los escogidos? Cuando esa luz brilla sobre eso (H-i-j-o), el s-o-l brilla sobre una semilla que está gobernada por vida botánica, vendrá a vida. Y cuando el H-i-j-o de Dios brilla sobre esa Semilla predestinada, vendrá a Vida así de rápido, tan pronto como… A mí no me interesa en qué condición de vida esté. Pudiera ser una prostituta, pudiera ser un borracho o un apostador. Brillará en ese momento, tan pronto como la toque. “Engañará a los escogidos si fuere posible”.
40 Miren, fíjense. Satanás trató de entrar allí para espiar, para ver lo que… cómo él podía echar mano de esa raza humana; y él tomó una de las tácticas más famosas que… Bueno, mostró que él tenía que ser un poder sobrenatural, para poder pensar de ello. Y él usó esta por primera vez y tuvo éxito, y él lo ha hecho desde entonces, y todavía tiene éxito hasta un cierto punto. El usó el razonamiento contra la fe.
Satanás vino a Eva y empezó a razonar en contra de la Palabra de Dios, la gran armadura con la que Dios había fortificado a Su pueblo. El empezó a usar el razonamiento. “Miren, es únicamente razonable que Dios no los destruirá. Seguramente Uds. no morirán”. Pero recuerden, amigos, que esa es la táctica de satanás para empezar, y él todavía usa la misma cosa, y todavía tiene éxito con ella: el razonamiento.
41 Ellos tratan de razonar: “¿Para qué necesitaríamos el Espíritu Santo hoy en día? ¿Para qué necesitaríamos sanidad Divina? ¿Para qué necesitaríamos esto? ¿Y cómo es que necesitaríamos otro Pentecostés? Todos estamos civilizados”. Ellos también lo estaban.
Pero (¿ven Uds.?), lo que se requirió para empezar y lo que Dios les dio a ellos para empezar, así es como siempre permanece. Y las tácticas de razonamiento es lo que satanás usó, y eso es lo que él siempre usa: el razonamiento.
Nosotros conocemos a nuestro enemigo, porque cualquier enemigo… (Miren, hermanos, no he entrado en doctrina, ¿ven Uds.?, estando aquí, pero tengo que decir esto). Cualquier enemigo que razona en contra de… O cualquier persona, cualquier iglesia, cualquier organización, cualquier individuo que razone en contra de una sola puntuación de la Palabra de Dios, es su enemigo. Se requiere la Palabra para derrotar al enemigo.
42 Cuando Jesús de Nazaret estuvo aquí en la tierra, Él nunca usó Su poder; sin embargo Él era Dios manifestado en la carne. Él nunca usó Su poder cuando satanás vino contra Él. Él dijo: “¡Escrito está!” ¿Qué hizo…? Él tenía que hacer eso, porque Eva cedió en eso. Y lo que Eva perdió, Cristo lo recuperó. Donde Eva lo descuidó, Cristo lo fortificó otra vez. “Escrito está: no sólo de pan vivirá el hombre. Escrito está, no tentarás al Señor tú Dios”. Escrito está, escrito está. ¿Qué es? Él se quedó con la artillería original. Pero Eva la descuidó. Ella empezó a escuchar al razonamiento.
Y hay gente hoy en día que casi los puede derrotar en el razonamiento y probarles que la cosa está incorrecta. Satanás tuvo mucho éxito con Eva. ¿Qué es lo que hace el razonamiento? Lo hace atractivo. “Bueno, mira, si yo quiero ser religioso….”
43 Por favor no me malentiendan ahora. Un hombre llega al lugar donde él quiere ser… quiere religión. Él quiere ser salvo; él no se quiere ir al infierno. Ningún ser humano se quiere ir a ese lugar. No fue hecho para el ser humano; fue hecho para el diablo y sus ángeles; no fue hecho para seres humanos.
Miren. Pero el ser humano se envía él mismo allí. Dios pone toda luz roja que Él puede en el camino, y la gente sigue peleando más allá de ello. Uds. tienen….
Antes que Uds. puedan venir… llegar a ser un incrédulo, Uds. primero tienen que pasar por alto la fe en la Palabra de Dios antes que Uds. puedan llegar a ser un incrédulo. Uds. se tienen que pasar la luz roja de Dios.
44 Fíjense. Esta gente, cómo satanás lo hizo tan atractivo. Y el pecado sí es atractivo. Yo sé que no tengo bastante tiempo para este texto, pero me gustaría tomar mi tiempo por unos momentos. Detengámonos en eso sólo un momento. Nos pudiéramos quedar aquí hasta mañana en la mañana en el mismo tema, pero simplemente observemos.
El pecado en los últimos días (Pedro nos dice que andará como león rugiente) se está poniendo peor. Miren, les quiero preguntar algo. Yo no estoy condenando; sólo estoy haciendo una declaración. Algunos de Uds. ancianos, o mejor dicho, tomemos a cualquiera de nosotros, y regresemos a una fotografía de alguna mujer de hace cincuenta o sesenta años que era una reina de la belleza en su día. Pearl White, Scott Jackson. Se suponía ser la mujer más hermosa de América. Si Uds. vieran su fotografía colgada en una pared, Uds. pensarían que era una antigüedad. ¿Qué es? Es que las mujeres han llegado a ser más hermosas. Satanás las está vistiendo de esa manera, arreglándolas de esa manera. ¿Ven?, eso llega a ser de esa manera porque llega a ser más atractivo. Es un….
45 Es—es mejor que pase eso por alto, porque prometí que no iba a entrar otra vez en esas cosas. ¿Ven? Pero así es como es; ese fue su primer instrumento. Él lo está trayendo de nuevo en los últimos días. Hermanas, no se enreden en esas cosas. Aléjense de eso.
¿Se fijaron Uds. que en cada sexo que hay, el macho siempre es el más bonito? ¿Cuál es el más bonito (por así decirlo) en la—en la familia de las aves? Miren al—al pequeño… Alguien dijo: “Faisán”. Ese es un buen ejemplo. Miremos al gran gallo faisán, cuán hermoso es; y miremos a la gallinita salpicada. Miremos al venado: el venado hembra, una cosita sencilla; y el macho, una gran belleza de su especie.
46 Miren al toro y a la vaca. Miren al alce, al macho y a la hembra. Miren a todo lo que Uds. quieran mirar, y siempre encontrarán que el macho es el más bonito, aparte de la raza humana. Y el macho es feo, y la hembra es bonita. Eso es correcto. Si Uds. ven a un hombre que es una cosita bonita, sólo recuerden: hay una célula mal puesta en algún lugar.
Miren, eso nos debería hacer sentir bien a todos nosotros feos. Pero así es. Cuando Uds. ven a un hombre parecerse y actuando como una mujer, hay un poquito de perversión allí en alguna parte. Y Uds. ven a una mujer parecerse y tratando de actuar como un hombre, está pervertido allí otra vez. Ambos eran macho en el principio, y Dios los separó. Él puso el espíritu masculino en el hombre, y tomó el espíritu femenino, y lo puso en la mujer. Y cuando Uds. ven a un hombre tratando de ser femenino, o—o una mujer tratando de ser masculina, hay algo errado en alguna parte.
47 Fíjense. Para que ellos fueran uno, en ambos, alma y cuerpo, Él tomó una costilla de su costado, e hizo una mujer. ¿Ven? La mujer no está en la creación original; ella es un producto secundario del hombre. ¿Ven? Hoy en América ella es el patrón, diosa, y todo lo demás. Ella va contoneándose por la calle y envía más almas al infierno que todas las licorerías clandestinas que Uds. pudieran poner entre aquí y Los Angeles. Eso es correcto.
Pero sin embargo una buena mujer es la mejor cosa que Dios le pudiera dar a un hombre, porque es parte de él. Pero cuando se trata de este Hollywood aquí, y tales abismos del infierno como eso, han corrompido a la nación y a la vida de la nación, y han quebrado el espinazo por medio de la inmoralidad de la feminidad y maternidad, por medio de tribunales de divorcio y todo lo demás. (Yo—yo me saldré de mi texto. Regresaré otra vez en otra oportunidad).
48 Es atractivo. Miren, él otra vez lo hace…él lo hace educacional, intelectual. ¿No nos dijo el Espíritu Santo en 2 Timoteo, el capítulo 3, que en los postreros días llegaría a ser un grupo intelectual en la iglesia, “impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, implacables, calumniadores, intemperantes, y aborrecedores de lo bueno”?
Uds. dicen: “¡Esos son comunistas!”
Oh, no. Esos son los así llamados Cristianos. (¿Ven?) “Que tendrán apariencia de piedad pero negarán el poder de Ella”. Y el Poder es la Palabra manifestada. Dijo: “El evangelio no llegó a vosotros en Palabra únicamente, sino en poder y demostraciones del Espíritu”. Yo estoy hablando ahora del ejército de Dios, fortificado.
49 Lo hace atractivo, rico, brillante. Oh, todo está brillando con Hollywood, el hoyo pantanoso de la tierra. Y solía ser que nosotros íbamos a París para conseguir los estilos de los modelos para nuestras mujeres, y ahora París viene aquí para tomarlos de nosotros. Yo prediqué aquí hace tiempo sobre: La invasión de los Estados Unidos, y el derrocamiento del gobierno americano. Uds. lo deberían oír.
Yo tuve en una ocasión sentada en la plataforma a una jovencita a “la moda”, una que anda contoneándose, o como sea que Uds. la llamen, y dije: “Esto es lo que ella es”. Y eso es correcto. Es la nación más baja de todas las naciones: casi hay más divorcios en américa que los que hay en todo el resto del mundo. Está corrupta, sucia, inmunda, y la última civilización, y nosotros estamos en la Costa del Oeste, donde el este y el oeste se encontrarán. Eso es correcto. Está aquí en nuestras propias iglesias, aquí entre nuestra propia gente.
50 Pero satanás lo hace atractivo. Claro que sí. Es atractivo. El pecado es atractivo. Pero el enemigo sigue encontrando una carnada mejor. Él la desvestirá un poquito más, y hará esto, y hará eso, y… No se preocupen, él nunca la desnudará completamente. Ella entonces estaría horrible. ¿Ven?, él sabe exactamente qué hacer. Pero satanás sigue metiendo el pecado. Y ese fue el pecado original. Así es cómo él está saliendo: con la misma cosa con la que el reino entró, así empezó la batalla.
Miren, observen. Pero Dios no tiene que hacer algo más para el Suyo, no tiene que hacerlo más atractivo. La única cosa que Él tiene que hacer es simplemente levantar una bandera de Su propia Palabra contra el enemigo. Cuando él… la Biblia dice: “Cuando el enemigo viene como río, el Espíritu de Dios levantará bandera contra él”. ¿Qué hace Él? Él hace más segura la Palabra que Él ya ha dicho (¡fiuu!); toma Su misma Palabra, y la hace más segura.
51 No tengo mi billetera, pero, ¿se han fijado Uds. alguna vez en el reverso de un dólar americano? En un lado tiene el sello americano, un águila con las flechas en sus garras: el sello americano. Pero en la otra esquina que está frente de Uds., creo que es la esquina del lado derecho, tiene una pirámide. Y tiene escrito allí debajo: “El Gran Sello”.
¿Por qué nuestra nación pensaría en hacer una pirámide egipcia como “El Gran Sello”, aún por encima de nuestro sello del águila americana? ¿Se fijaron Uds.? Justo por arriba de la pirámide está la piedra de corona puesta por encima como un ojo brillando.
52 Miren, yo he estado en Egipto, y dentro de esas pirámides… Cómo pudiera yo tomar toda la tarde. Miren, yo no creo en doctrinas de pirámides. Únicamente estoy haciendo una parábola. Pero si se fijan, esa pirámide nunca recibió la piedra. Enoc edificó esa—esa pirámide o en sus días. Ellos no lo pueden entender.
Miren, ellos tienen toda clase de religiones de ella, como las tienen del zodíaco. Pero todo en… Dios escribió tres Biblias. La primera fue en los cielos; la segunda fue en la pirámide; la tercera es en la tierra; y cada una de ellas está de acuerdo una con la otra.
53 Fíjense. ¿Con qué empieza el zodíaco? Con la virgen. ¿Con qué termina? Con Leo, el león. En la primera Venida de Cristo, y la segunda Venida de Cristo. Y estamos ahora en los peces cruzados, lo cual es la edad de cáncer: perfecto. Observen la—la torre aquí, la—la pirámide. Al comenzar es muy amplia, lo que sigue llega a ser más en la minoría; luego se vuelve a reducir; y luego viene la piedra de corona.
¿Qué fue eso? Lutero en la reformación: justificación. Luego el enemigo empezó a venir como río. Él levantó bandera: santificación, un poquito más poderoso en el Espíritu. Luego cuando el enemigo empezó a cubrir eso y ellos se empezaron a organizar y a unirse a esto, a eso, y a lo otro, entonces el Espíritu de Dios se movió entrando en los Pentecostales con el Bautismo del Espíritu Santo. Ellos se organizaron, y salieron con algo más. ¿Qué está haciendo Él ahora? No hay otra edad a cual venir, sino que Él está tomando a esa iglesia Pentecostal y está sacando a los Escogidos de esa, y la está alisando para que cuando esta Piedra de Corona venga sobre Ella, tendrá que ser como el resto de Ella.
54 Bueno, es tan… Esas piedras allí arriba que pesan cientos de toneladas, puestas allí arriba, están tan unidas sin cemento que uno no puede meter una hoja de rasurar entre ellas. Y cuando la Piedra de Corona venga, cuando Cristo venga a Su templo, tendrá que encajar perfectamente como el resto de Ella. Y el ministerio de la iglesia Pentecostal tendrá que llegar a ser tan perfecto a tal grado que encajará perfectamente con el mismo ministerio que Él tuvo aquí, lo cual tomará toda la cosa en el Rapto, siendo la Iglesia. Correcto.
Miren: “Cuando el enemigo viene como río, Él levanta bandera contra él”. Ahora, fíjense bien. En el Edén Él les dio Su Palabra como su armadura, sólo la Palabra hablada. Luego el enemigo vino como río, y Él tomó la Palabra y la hizo carne para que habitara entre nosotros, un poco más fuerte. Desde estar allá Arriba hablando, aquí Él está caminando en la tierra. ¡Gloria! Me van a llamar “santo rodador” de todas maneras, así que vale más que se acostumbren a ello ahorita.
55 ¡Oh!, primero fue la Palabra hablada allá a lo lejos. Ahora aquí está Ella; uno la podía tocar; está hecha carne. Y luego cuando el enemigo todavía vino como río, Él derramó la Palabra dentro de la persona, siendo en la forma del Espíritu Santo. Allí están otra vez su una, dos, tres: justificación, santificación, Bautismo del Espíritu Santo, como Padre, Hijo, y Espíritu Santo, y lo demás, en perfección.
Miren, fíjense en la Palabra hablada. Dios sobre nosotros, Dios con nosotros, Dios dentro de nosotros: la Palabra sobre nosotros, la Palabra con nosotros, la Palabra dentro de nosotros. ¡Aleluya! “Vosotros dioses sois”, el ejército de Dios marchando hacia adelante: la Palabra hablada de Dios sobre nosotros en una Columna de Fuego; la manifestación de Dios de Su Palabra en carne; ahora el Espíritu de Dios, la Palabra hablada, dentro de nosotros. ¡Amén! ¡Oh!
56 Miren, como fue en los días de Noé, había gigantes en la tierra, Uds. saben. Y así que satanás también tiene sus gigantes intelectuales en la tierra. Eso es correcto. ¡Oh, hermanos! D.D., D.D., Ph., doble L. [títulos—Trad.], ¡oh, hermanos!, ¡vaya!, ¡vaya!, gigantes intelectuales. Oh, ellos saben todas las palabras, toda la gramática; ellos lo saben—ellos lo saben todo, gigantes intelectuales. Pero de una manera u otra ellos llegan a ser espías. Y ese es el sistema de espías. Perdóneme ahora, hermano intelectual, pero es un sistema de espías que entra sigilosamente entre Uds. para llevarse a las ovejas y decir: “Bueno, esos son santos rodadores. Eso no es así”.
Si está de acuerdo con la Palabra, entonces eso sí es así. Miren, sabemos que tenemos imitaciones por dondequiera. Eso es correcto. Es una batalla. Uds. tienen que conocer a su enemigo, y tienen que conocer su Armadura. Su Armadura es la Palabra. El enemigo de Uds. es algo que razonará contra Ella. “Mira, déjame decirte, querida, tú no tienes que hacer esto. Nuestra iglesia es la iglesia más grande. Nosotros tenemos más…” ¡Ajá!, gigantes intelectuales. Y Uds. escúchenlo a él unos cuantos minutos, y él los tendrá tan alejados de la verdad, a tal grado que no sabrán dónde están. Eso es correcto. Oh, es tan engañoso, con su cuello volteado al revés, Uds. saben., y andando por allí, y dicen: “Bueno, nosotros hemos estado en el camino hace mucho, mucho tiempo”.
57 Uds. saben, no hace mucho vi que el—el papa de Roma invitó a todas la iglesias a que regresaran al principio. Yo dije: “¡Alabado sea Dios! A mí me gustaría hacer eso”.
“Todos Uds. regresen a Roma, donde la iglesia comenzó”.
Me gustaría que algún historiador, algún lector de la Biblia, o algún erudito me pruebe que la Iglesia empezó en Roma. La Iglesia empezó en Jerusalén en el Día de Pentecostés. Allí es donde la Iglesia empezó. Roma no tenía nada que ver con ella. Roma fue la ruina de ella cuando se organizó.
Pero déjenme decirles: la organización empezó en Roma. Eso es verdad. Pero la Iglesia en su Nacimiento, en Su Armadura, empezó en el Día de Pentecostés en Jerusalén. Y si el honorable papa quiere regresar a ese tiempo, yo uniré mis manos con él y diré: “Bendito sea Dios. Yo haré todo lo que pueda por Uds. Yo estoy tratando de regresar a ese Día”.
58 El Mensaje del último día, el mensajero de la Luz del atardecer (de acuerdo a Malaquías 4), hará volver los corazones de los hijos a los padres, el Mensaje Pentecostal original. Lo han vuelto tan escrupuloso aquí, y lo demás. Tomen la Palabra de Dios.
Los espías están en la tierra. ¡Oh, hermanos! A ellos les gusta discutir con Uds. Uno vino a mí aquí no hace mucho tiempo, y decía: “Únicamente los ciento veinte subieron, únicamente los doce apóstoles recibieron el Espíritu Santo, la sanidad Divina; nosotros hablamos donde la Palabra habla, y callamos donde Ella calla”, y siguió de esa manera. Yo simplemente le permití hablar necedades por un ratito así como la lechuza del irlandés: puro ruido y plumaje, y nada de lechuza después de todo. Así que él terminó así.
59 Yo dije: “Espere. Ud. me debería dar una oportunidad de explicar eso. ¿Dijo Ud. que únicamente los doce apóstoles recibieron el Espíritu Santo?”
“Sí”.
Yo dije: “Entonces Pablo no lo tenía. ¿Dijo Ud. que el don de sanidad fue únicamente dado a los doce? Entonces, ¿qué de Esteban, cuando fue allá y predicó a los samaritanos, y puso manos sobre ellos, y echó fuera demonios en un gran avivamiento? ¿Qué de Pablo yendo allá y poniendo sus manos, mejor dicho, Pedro yendo allá, poniendo sus manos sobre ellos y todos recibieron el Espíritu Santo? ¿Qué de Hechos 10:49 cuando los gentiles lo recibieron? Porque los de la circuncisión se maravillaron que sobre los gentiles también se había derramado el don del Espíritu Santo, porque ellos los oyeron hablar en lenguas y magnificar a Dios. Entonces dijo: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu santo como nosotros lo recibimos al principio?” Amén.
¡Gloria! Esa es la verdad. Oh, estoy tan contento de tener la velas izadas en los vientos del Viento recio que sopla, ¿Uds. no? Los navega por toda la Biblia, Escritura tras Escritura.
60 Pero para apresurarme, estos gigantes intelectuales no se pueden comparar con la gente humilde de Dios. Miren, la gente de Dios siempre ha sido sin educación y humilde. Sólo díganme de una sola vez que haya sido de alguna otra manera. Observen los dos hijos. Observen los hijos de Caín y de Set. Abel fue matado, lo cual fue un tipo de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Set tomó su lugar.
Miren, los hijos de Caín llegaron a ser intelectuales, religiosos, porque el padre de ellos era intelectual (Caín), religioso. Y Caín edificó un altar; Abel edificó un altar. Caín presentó una ofrenda; Abel presentó una ofrenda. Caín adoró; Abel adoró. Y si Dios únicamente respeta a una iglesia, su orden, su adoración, sus ofrendas y lo demás, si eso es todo lo que Dios respeta, entonces Él fue injusto al condenar a Caín, porque él era tan religioso como Abel lo era. Pero él no vino de la manera correcta.
61 ¿Qué de Moab? Allí estaba Israel; allí estaba Moab, quien adoraba al mismo Dios que nosotros adoramos. ¿Qué era? Era hijo de la hija de Lot. Y allí estaban ellos. Ellos fueron y trajeron al obispo Balaam. Y él edificó siete altares, igual que ellos tenían allá en Israel.
Miren, Israel era una que no era denominacional, no tenía nación adónde ir, sino que iba a una nación. ¡Amén! “No tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir”. Observen. Balaam ofreció siete sacrificios limpios, bueyes, igual que lo que ellos ofrecían allá en Israel. Y Balaam ofreció siete carneros, hablando de la Venida de Cristo. También los ofreció Israel.
62 Entonces si el fundamentalismo es todo lo que Dios requiere, ambos lugares estaban justificados. Pero, ¿qué era eso? ¿Qué era eso que Balaam falló en ver? Él falló en ver esa Columna de Fuego. Él falló en ver esa Roca herida, esa serpiente de bronce, yendo delante de Israel como sacrificio. Él falló de oír la aclamación en el campo, del Rey entre ellos. Él los juzgó por sus obras.
Dios no juzga a nadie por sus obras; los juzga por su fe. Fíjense. También quiero aclarar eso acerca de la mujercita de anoche. No fueron sus obras de lavar los pies de Él. Él la justificó a ella en ese momento delante de Simón, diciendo lo que ella había hecho; Él la justificó por sus obras, lo que ella estaba haciendo. Pero cuando Él la justificó en su propia vista, Él dijo: “Tu fe te ha salvado”, porque ningún hombre es justificado por obras. Por su fe en Él siendo Hijo de Dios, no por lo que ella estaba haciendo, sino por su fe en Él. Y la fe de Uds. siempre demuestra sus obras. Eso es correcto.
63 Esos gigantes intelectuales que existían en aquellos días eran muy… Ellos… Miren lo que los hijos de Caín llegaron a ser: científicos, doctores, artífices de metal, grandes hombres en la tierra. Pero, ¿qué eran los hijos de Set? Granjeros, pastores de ovejas. ¿Ven?, ellos no se podían comparar con ellos en lo absoluto. Y Dios nos asemeja a ovejas. Si alguien alguna vez crió ovejas….
Una oveja tiene una cosa: cuando está perdida, está totalmente perdida. No puede ir a ninguna parte sin el pastor. Y de esa manera Dios nos hizo. Nosotros no reclamamos intelectualidad. Sólo tenemos un Pastor; eso es todo. Y Él nos lleva de pasto a pasto.
64 Así que hoy en día estos grandes espías intelectuales no se pueden comparar con los pobres hijos humildes de Dios. Miren, Judas dijo en el Libro de Judas, allí en lo último de Judas, él dijo que ellos han entrado encubiertamente entre nosotros: han entrado encubiertamente. Eso es lo que los está haciendo entrar en esas grandes locuras en que están. Han entrado encubiertamente entre nosotros, hombres que desde antes han sido destinados para esta condenación, que han entrado encubiertamente entre nosotros, apartándonos de la Palabra, causándonos que perdamos fe en la Palabra: errantes, manchas, barcos sin velas. El Viento recio pudiera soplar, y ellos simplemente tienen un mástil viejo muerto de organización parado allí haciendo: “¡Uuu!, los días de los milagros ya pasaron. ¡Uuu!, no hay tal cosa como sanidad Divina”.
Pero si Uds. tienen una verdadera vela espiritual izada allí, el Espíritu la recoge y ella navega entrando en tierras que aquellos no saben nada al respecto. Eso es correcto. Sí, causando que Uds. pierdan fe en la Palabra por medio de sus experiencias pulidas de seminario.
65 Ellos atacaron a Noé de la misma manera. Ellos han atacado a los hijos de Dios cada vez de la misma manera. Nimrod edificó para sí mismo una torre para escapar de las plagas de Dios, pero no duró. Nabucodonosor edificó para sí mismo una ciudad, pero cayó. Noé, edificando el arca… ¿Se pudieran imaginar a los científicos en aquellos días que podían edificar una pirámide que nosotros no podemos edificar hoy en día, podían embalsamar un cuerpo con líquido del que nosotros no sabemos nada al respecto? Ellos sabían muchas cosas que nosotros todavía no hemos aprendido.
Se pudieran imaginar Uds. a esos científicos decir: “Tú viejo charlatán. Muéstranos. Nosotros podemos disparar a la luna con nuestro radar y cosas así. No hay una sola gota de agua entre aquí y allá. ¿Cómo es que va a venir?”
Pero Noé dijo: “Dios, si Él prometió agua, Él puede poner agua allá”. Seguro. Es mucho para los… para estos hijos hoy en día, estos pobres niñitos, los intelectuales.
66 Oh, miren el día de… cuando Josafat fue allá y se salió de sus terrenos. Y él se encontró con Acab. Y Acab, siempre con un interés escondido, él dijo: “¿No nos pertenece a nosotros Ramot de Galaad?”
Él dijo: “Seguro que sí. Josué nos lo dio cuando repartió la tierra”.
Dijo: “Muy bien”.
Pero Uds. saben, Josafat era un hombre bueno, pero estaba fuera de su lugar. Eso es lo que pasa con muchos hombres hoy en día en algunas de estas morgues espirituales, carámbanos colgando, el termómetro, hablando espiritualmente, está a noventa bajo cero. Uno entra allí y dice: “Amén”, o “Alabado sea Dios”, y todos estiran sus cuellos como algunos gansos, mirando alrededor para ver lo que está sucediendo: muertos, dos veces muertos, desarraigados. Ellos se olvidan de…
67 Yo estaba predicando una noche, y una mujer empezó a gritar a voz en cuello, y a dar alaridos, y un hermano Bautista me dijo al día siguiente, dijo: “Yo estaba disfrutando su mensaje hasta que esa mujer empezó a gritar a voz en cuello”. Dijo: “¿Sabes qué?, eso causó que me corrieran escalofríos por toda mi espalda”.
Yo dije: “Hermano, Ud. está viviendo en el mundo más silencioso que jamás vivió. Si Ud. va al infierno, habrá lloro y lamento y crujir de dientes. Si Ud. va al Cielo, habrá gritos a voz en cuello y alaridos todo el tiempo. Bueno”, yo dije, “¡Vaya!, si eso hizo que le corrieran escalofríos por la espalda”, yo dije, “¿qué le hará a Ud. cuando llegue al cielo? Bueno, Ud. se congelará cuando llegue allá”. Yo dije: “Ud. estará muy fuera de lugar. Pues aún los Ángeles con Sus alas cubriéndose Sus rostros y manos están… sobre Sus pies y sobre Sus rostros, están cantando; Santo, santo, santo, Señor Dios Todopoderoso. Santo, santo, santo”.
Dios es objeto de adoración. Dios es adorado, adorado. Si en algo yo honro a la gente Pentecostal, es por rendirse y adorar a Dios.
68 Sí, gigantes intelectuales. Allí estaba Josafat, acostumbrado a adorar a Dios. Allí estaba Acab. Y Josafat, por supuesto, siendo un hombre de Dios, pensó que la primera cosa por hacer era consultar a Dios. Esa es la mejor cosa. Él dijo: “Nosotros deberíamos consultar a Dios”.
“Oh, Acab dijo: ”Seguro que sí, su señoría, señor“. Como diciendo: ”Sí, señor, su señoría. Bueno, seguro. Yo tengo aquí un seminario lleno de ellos. Yo tengo cuatrocientos de lo mejor que hay“.
Dijo: “¡Llámalos!”
Ahí llegó el doctor Ph.D., L. L.; todos ellos llegaron allí. Y Micaías y todos ellos llegaron allí; mejor dicho, no Micaías. Todos los profetas llegaron allí. Y ellos dijeron: “Profeticen y dígannos: ¿subiremos a Ramot de Galaad, donde Josué… Dios nos dio esa tierra?”
Y ellos fueron y consultaron a Dios, y ellos oraron y oraron; regresaron y dijeron: “Sí .Sube. El Señor está contigo”.
69 Sedequías fue y se hizo unos grandes cuernos, y corrió entre toda la multitud, diciendo: “Con estos grandes cuernos de hierro los acornearás de Ramot de Galaad, acornearás a los filisteos fuera de la región”, o mejor dicho, a los sirios. “Tú los vas a acornear fuera de la región por medios de estos cuernos”. ¡Oh!
“Miren, razonemos. Yo digo: ¿Cómo sabes que eso es así?”
“Mira esto. Dios nos dio esa tierra. El alimento que está creciendo en esa tierra pertenece a Israel. Dios nos la dio por medio de Josué”.
“Amén”, todos ellos dijeron: “Eso es correcto, señor, su señoría”. “Y nuestro enemigo se está engordando de nuestra tierra. Eso no es correcto”.
“Amén. Eso suena bien”.
70 ¿No suena eso bien, intelectualmente? Pero Uds. saben, siempre hay algo así que no siempre cuadra bien con un hombre de Dios. Josafat miró alrededor. Él dijo: “¿Es esto todo lo que tú tienes?”
“Bueno”, él dijo: “Nosotros tenemos cuatrocientos aquí unánimes. Bueno, toda la escuela está aquí. Todos los seminarios están unidos. Todos están aquí”.
Sencillamente eso no sonó bien por alguna razón. Eso fue esa simiente predestinada. ¿Ven Uds.?
Él dijo: “¿No tienes uno más?”
Él dijo: “Sí, yo tengo uno más. Pero le aborrezco. Le aborrezco”. Dijo: “Él es Micaías, el hijo de Imla”. Dijo: “Pero le aborrezco porque él siempre está profetizando mal contra mí”. ¡Oh, hermano! Dios bendiga a ese hombre. Él dijo: “Aquí está cada una de nuestras organizaciones, cada una de ellas unánime”. Igual que la O.N.U. allí ahorita.
71 Uds. saben, la Biblia dice que Él—Él ataría a la cizaña primero. Ellas de seguro se están atando, todas al concilio mundial de iglesias, cada una de ellas está entrando allí; es adonde todas se están dirigiendo. Eso entonces le da a la iglesia una oportunidad de crecer. Muy bien. Reciben una pequeña persecución, donde Uds. no estén alimentados, muy bien y todo, y tienen que ser forzados a unirse. Dios tiene una manera de hacer las cosas, Uds. saben.
72 Así que cuando menos piensa, todo eso… Él dijo: “Envía por él. Oigámoslo, veamos lo que Él dice”.
Él dijo: “Yo te estoy advirtiendo antes que él venga. Ese hombre no hace nada más sino hablar contra mí todo el tiempo”.
“Oh, no hable el rey así”.
Así que ellos enviaron la mesa directiva de diáconos para traerlo, para tener esta reunión. Entonces, cuando llegaron… fueron para traerlo, ellos dijeron: “Mira, Micaías, ¿sabes qué?” Tú has sido echado fuera de la asociación, tú entiendes. Tú ya no estás en la asociación. Nosotros te tuvimos que excomulgar. Y te digo ahorita: tú sabes (y tú eres un israelita, igual que el resto de nosotros lo somos), tú sabes que Ramot de Galaad nos pertenece.
Mira, yo te aconsejaré qué hacer si tú quieres hallar gracia, y regresar a tu posición correcta otra vez con los—con los hermanos, te aconsejaré que hacer. Tú ve allá y di la misma cosa que ellos dicen“.
73 Hermano, él le estaba ladrando al árbol equivocado en ese entonces. Esa clase de cosas no cuadran con un hombre de Dios, con un profeta. Él sabía que lo que lo fortificaba a él era la Palabra de Dios.
Él dijo: “Vive Jehová, que lo que Él ponga en mi boca, eso hablaré”. ¡Oh, hermanos!, ¡ahí lo tienen!…
Miren, si alguien dice: “Eso es lo que yo hago también”, todos tratarían de decir eso. Pero si él puso algo allí contrario a Su Palabra, fue el diablo que lo puso allí, no Dios. Dios únicamente pone allí Su Palabra. Observen de dónde ese profeta la estaba tomando. Él sabía que la Palabra de Dios venía a los profetas. Y Elías, el profeta, ya había maldecido a Acab por razón de Nabot, y dijo que los perros lamerían su sangre. Así que, ¿cómo pudiera Dios bendecir lo que Él ya había maldecido?
74 Entonces Micaías dijo: “Esperen, y veré lo que Él dice”. Él iba a tener la visión primero y compararla con la Palabra. Siempre es así. Compárenlo con la Palabra. Esa es el Urim y Tumim de Dios. Y así que entonces, cuando él—él fue, dijo: “Denme esta noche”. Y esa noche pueda que haya orado toda la noche, y el Señor vino a él, le dijo lo que dijera.
Él fue allá a la mañana siguiente, dijo: “Sube (eso es correcto), pero yo vi a Israel esparcido, como ovejas que no tienen pastor”.
¿Ven?, ¿qué había hecho él? Él había comparado su visión con la Palabra, y sabía que él estaba perfectamente correcto allí en eso. No importa cuántos de esos intelectuales, notables, elevados, con instrucción escolar, y eruditos pulidos, y de seminario, eso no—no conmovió ni una pizca a Micaías. ¿Por qué? Él se quedó fortificado por medio de su visión de la Palabra. Allí estaba él.
75 Uno de ellos le dio una manotada en la boca, dijo: “Nosotros ahora nunca te recibiremos en la asociación”. Dijo: “Permíteme mostrarte algo, Micaías. ¿No es razonable…?”
A mí no me interesa cuán razonable sea, si está en contra de la Palabra de Dios, entonces está en contra de la Palabra de Dios. Si viene un gigante intelectual, dice: “No necesitamos el Espíritu Santo; nosotros no necesitamos eso de sanidad Divina”, a mí no me interesa cuán razonable parezca, si es contrario a la Palabra, Dios dio la promesa. ¡Amén!
76 Ellos dicen: “Eso sólo fue para los apóstoles”. Me pregunto dónde ellos consiguen eso. Pedro dijo en el Día de Pentecostés: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo, para perdón de sus pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. ¡Amén! ¡Sólo para los apóstoles! Es para todos los que llamare. Sí, no escuchen a ese gigante. ¿Ven?
Nosotros luchamos, la Biblia dice aquí, no contra carne ni sangre. No le tratamos de quebrar el punto de apoyo para el pie del oponente luchando en el cuadrilátero con carne y sangre; sino que tratamos de romper los puntos de apoyo para el corazón, del espíritu, que tiene un “agarre” de la gente, que ha entrado en el sistema de ellos, que ha entrado en el corazón de ellos, haciéndolos hacer y decir cosas que están incorrectas. Seguro.
77 Yo solía… Uds. saben, yo fui un boxeador. Yo recibí… tenía el campeonato sin derrota de peso gallo de tres—tres estados. Yo solía observar a los hombres que llegaban al cuadrilátero con toda clase de ornamentos, todos los adornos colgándoles. Eso no los hacía a ellos peleadores. Algunas veces eso era una impostura. Eso no tenía nada que ver con ello. Si él—si él no tenía algún poder oculto allí para romper los “apoyos”…
Y de esa manera tratamos de traer a nuestras iglesias hoy: con la torre más alta, los asientos más bonitos, el grupo mejor vestido. Eso no rompe el punto de apoyo para el pie. No, se necesita ese Poder escondido del Espíritu de Dios, esa Palabra allí adentro para romper ese apoyo. Eso es correcto.
78 Como Pedro lo era. Él era hábil con su espada. Cuando Jesús entró en problemas, él sacó su espada. Él la podía manejar en cualquier dirección, y cortar la oreja del siervo del sumo sacerdote con una espada. Pero cuando se trató del verdadero valor Cristiano, él no lo tenía. Sí. Pero en cuanto al valor espiritual, él negó la Palabra hecha carne parada allí entre ellos.
Él era hábil con su espada. Eso es correcto. Él podía entrar en duelo con el credo tan bien como cualquier otro podía. Pero él, cuando se trató del valor espiritual, él no lo tenía. Así que él falló allí mismo. Miren, ¿por qué? Él únicamente conocía una sola cosa: su credo. Pero hermano, después que él subió allá a Pentecostés, él se puso toda la Armadura de Dios. Obsérvenlo ahora. Él es una persona diferente ahora. Él se puso toda la Armadura.
79 ¿Qué era? Esa Palabra con la que él había caminado, estaba dentro de él, ardiendo con fuego en su carne y alma. Él tenía puesta toda la Armadura de Dios. Esa es la Armadura provista de Dios. Él tenía el Bautismo, lleno con el Espíritu Santo. ¿Qué es eso? Dios mismo se hace siempre presente en Su propio ejército. Dios en el Día de Pentecostés, envió la Armadura completa de Dios para Su ejército. Ese fue Él mismo entre Uds.
“Todavía un poco, y el mundo no me verá; pero vosotros me veréis; porque Yo estaré con vosotros, aun en vosotros, hasta el fin del mundo”. Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Mateo 28. Muy bien. Que Él tiene… Él está con nosotros, dentro de nosotros. Esa es la Armadura de Dios. Es Él. Él es la Palabra, y Él es el Espíritu Santo, y el Espíritu Santo está dentro de nosotros, el cual es la Palabra manifestando la promesa. Esta es la promesa. Cristo es la Palabra, y Él la manifiesta.
80 El Espíritu vivifica la Palabra, hace el… En otras palabras, Él es la pólvora que envía la bala allá con Ella. Así como Él fue la pólvora cuando David se encontró con Goliat con una onda y con una roca en ella. Él únicamente tenía un solo lugar al cual le podía pegar, y ese era allí entre los ojos. El resto de él estaba cubierto con armadura. Pero Dios entró en ese espíritu.
¿Qué era? Él tenía cinco piedras y una honda. Miren. F-e en J-e-s-ú-s. Ahí viene Él. Algo está a punto de suceder, porque ahí está la Palabra, la promesa, y el Poder para arrojarla con la onda. Eso es lo que necesitamos hoy en día, es un hombre que tomará la Palabra de Dios con el Poder del Espíritu Santo detrás de él para darle ímpetu allí y observarlo que suceda. Eso es el ejército de Dios. ¡Amén! Su Palabra de fuego, Su ejército está todo vestido con la siempre Presencia de Él mismo allí adentro, yendo con nosotros. “Yo iré con vosotros, estaré dentro de vosotros. No sois vosotros los que habláis; es el Padre que mora en vosotros, Él hace las obras”.
81 En Su ejército… Él presenta a Su ejército en la forma de cinco oficios, primero: apóstoles, profetas, maestros, pastores, evangelistas. Ese es Su ejército; esos son Sus soldados; esos son Sus comandantes oficiales, todos con el Bautismo del Espíritu Santo, esperando allí para encontrar el enemigo en cualquier terreno que él venga; para encontrar al enemigo con la Palabra de Dios (¡amén!), cada uno respaldando uno al otro, con Él, el Capitán Principal, no allá en el frente, ni aquí arriba, ni en la parte de atrás, sino dentro de ellos. Ese es el ejército. Vindicando. Vindicando, ¿qué? Su resurrección, por medio de la prueba de Sus obras.
82 Juan 14:12, Jesús dijo: “El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él las hará también”. ¿Qué es eso? Es Dios dentro de la Iglesia en estos cinco oficios predestinados, respaldando toda Palabra que Él dijo, con el Espíritu Santo mismo allí adentro, el cual es la Palabra manifestada, probando Su resurrección, probando que Él vive.
Todas las otras religiones están muertas; sus formas están muertas. Únicamente hay una sola que está correcta, y esa es el Cristianismo, porque Cristo está viviendo dentro de la Iglesia de Cristo (¡amén!), manifestando Sus Palabras, pues Él es el mismo. Si es la misma Palabra, Ella hará la misma cosa, y mostrará las mismas cosas, y las mismas señales. Mateo 28 lo dice así. Estará con Su ejército, dentro de ellos, dándoles seguridad. ¡Piénselo! El gran General-Palabra triunfante está dentro de nosotros.
83 Quizás los estoy reteniendo mucho tiempo. Yo no los quiero agotar. Pero miren. La gente allá en mi tabernáculo está acostumbrada a sentarse por horas y horas cuando enseñamos. Lo trataré de acortar sólo unos cuantos minutos. No quiero que se vayan. Yo quiero orar por Uds. antes que se vayan. Pienso que esto es más esencial para Uds. que cualquier línea de oración. ¿Ven? Seguramente que lo es. Miren, ¡si Uds. tan sólo escuchan! ¿Ven?
84 El gran General triunfante que descendió y fue hecho… la Palabra hecha carne tomó esa Palabra y derrotó a satanás en todo terreno, y dijo: “Destruyan este templo, y en tres días Yo lo levantaré”. Y, ¿por qué? David dijo en la Palabra: “Yo no dejaré que Mí Santo vea corrupción, ni dejaré Yo Su alma en el infierno. Y Él sabía que esa era una promesa de Dios, que Él se levantaría. Y Él tomó esa Palabra, y fue a la muerte con Ella, y sabía que esa Palabra se tenía que cumplir.
No hay una sola Palabra de la promesa de Dios que no se cumplirá. Dijo: “Los cielos y la tierra pasarán, pero Mi Palabra no fallará”. Toda promesa es perfecta. Y sobre esa sola promesa en la Escritura: “No dejaré que Mi Santo vea corrupción, no lo dejaré que vea corrupción, ni dejaré Su alma en el infierno”.
85 Miren, Jesús sabía que la corrupción se establece en el cuerpo después de setenta y dos horas. La nariz se hunde. Un director de funeraria, si está presente, sabría eso. Miren, la corrupción se establece en el cuerpo. Y David dijo, por medio del Espíritu Santo, un hombre inspirado, la Palabra del Señor viniendo a este profeta, dijo: “No dejaré que Mi Santo vea corrupción”. Y Él sabía que antes que una sola célula se corrompiera, Él estaría fuera del sepulcro.
¿Por qué? Él era la Palabra, fortificado por la Palabra. Y Él resucitó, Él venció la muerte, el infierno, y el sepulcro; y Él mismo regresó en la forma del Espíritu Santo para fortificar a Su ejército para este último día, en este asalto furioso, donde estos grandes gigantes intelectuales se están levantando, razonando contra la Palabra. Pero: “No os dejaré huérfanos. Yo vendré otra vez, y estaré con vosotros, y en vosotros”.
86 Además, Él dijo: “Yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, el cual es el Espíritu santo. Él estará con vosotros para siempre”. ¿Qué es eso? La Palabra, la artillería de Dios, dentro del ser humano, manifestando la resurrección. Piénsenlo. Ese gran Vencedor, que venció toda enfermedad, venció toda superstición, venció todo gigante, venció todo lo que había para ser vencido en la tierra, Él murió, venció el infierno, venció la muerte, venció el sepulcro, venció las atmósferas, ascendió a lo Alto, regresó en la forma del Espíritu Santo, y “somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó”. ¡Amén!
87 ¡Qué ejército! El soldado Cristiano marcha como un ejército poderoso. ¡Amén! ¡Un gran triunfo!, Él está dentro de nosotros. No yo; Él ya lo venció. Yo no tengo que hacer nada sino sólo creer en Él y seguir adelante (sí, señor), porque Él ha resucitado. Su Espíritu está dentro de nosotros, el gran Victorioso. La Presencia de la resurrección está dentro de nosotros.
Nosotros hemos resucitado de las cosas del mundo, de incredulidad y credos, para un Cristo Viviente, con todo poder del enemigo siendo derrotado. Aún la muerte misma está derrotada. El infierno está derrotado, el sepulcro está derrotado, toda enfermedad está derrotada. ¡Amén! No que yo soy un vencedor; Él venció. No es lo que yo soy; es lo que Él es. ¡Amén! ¿Dónde está Él? Está dentro de mí. Yo he pasado de muerte a Vida.
Alguien dijo: “Billy, tú actúas neciamente”.
Quizás actúe así, pero me siento mejor de esta manera. Déjenme en paz. Eso es correcto. Estando aquí adentro tengo Vida; estando allá afuera yo estaba muerto. Yo estoy en mejor condición, viviendo hoy. ¡Amén! ¡Oh, yo le amo! Él no va por delante de nosotros; Él va dentro de nosotros.
88 Un gran incendio estalló allá en Jeffersonville no hace mucho. El ejército Pfau, o mejor dicho, la compañía se empezó a quemar, y ellos enviaron y consiguieron el departamento de bomberos. Y el departamento de bomberos de Jeffersonville estaba parado alrededor como un niño con una manguerita; el capitán andaba por allí, con un cigarro como un novillo descornado de Texas, andaba por ahí, diciendo: “echen un poco de agua aquí. Echen un poco de agua aquí, muchachos. ¡Vamos, muchachos! ¡Vamos, muchachos!” Todos veían que él era el capitán. “Echen un poco de agua aquí”.
“Bueno”, ellos dijeron: “Tenemos que conseguir otro departamento de bomberos. Este no es suficiente”. Enviaron por el de Clarksville. Ahí llegaron ellos: ¡din, din, din! Llegaron allí, y ese capitán salió. Estrechó manos con el otro capitán, dándose honor uno al otro.
89 Y, ¿cómo pueden Uds. tener fe cuando se dan honor uno al otro? ¡Oh, hermanos! Algún “gran hombre”, “obispo”, “un hombre grandísimo”, “presbítero”, ¡tonterías! Nosotros somos hermanos y hermanas en Cristo Jesús. No hay nada grande entre nosotros. Lo que está dentro de nosotros, eso es lo que es grande. Es Dios, el Espíritu Santo dentro de cada uno de nosotros que cree. No hay grandes obispos santos y padres santos; es el Espíritu Santo que está dentro del pueblo. Sí.
90 Así que llegó ese departamento de bomberos de Clarksville. “Buenas noches, obispo”. Sí, lo hicieron de esa manera. El edificio se seguía quemando.
Después de un rato ellos llamaron a Louisville. Hermano, ellos entonces tenían algo bueno. Yo todavía puedo recordar estar parado allí y ver ese camión de bomberos con la escalera subiendo allí. Y los otros iban por allí, diciendo: “Quiebra esa ventana. Echen un poco de agua allí”.
Cuando ese gran ejército de bomberos bien entrenados de Louisville llegaron allí, ellos remolinearon ese camión allí en la calle, hermano. Ellos “limpiaron” la mitad de la banqueta cuando dieron la vuelta. ¿Quién estaba en la punta de la escalera? Ellos tenían un poder eléctrico para elevarla. ¿Quién estaba en la punta de la escalera? El capitán mismo de los bomberos. ¡Amén! Cuando ellos… Él tenía la manguera en su mano y un hacha en la otra mano. Dijo: “¡Súbanla!” Y ellos tiraron de esa palanca.
91 ¿Quién fue primero? El capitán de los bomberos. Cuando topó contra la pared… Él tomó esa hacha, aun antes que la escalera topara contra la pared, y la golpeó quebrando la ventana. Dijo: “¡Síganme, muchachos!” No: “¡Váyanse, muchachos!” sino: “¡Síganme, muchachos!” ¡Aleluya! Eso es lo que Cristo hizo. La Palabra vino, vivió como un humano, venció la muerte, el infierno, el sepulcro; nunca dijo: “váyanse Uds.” Él dijo: “Síganme. Yo estoy con Uds.” El incendio se apagó muy pronto.
92 ¡Eso es lo que es! ¡El gran Vencedor! Nosotros no necesitamos grandes denominaciones intelectuales gigantescas. “Yo pertenezco a la iglesia más grande de la ciudad”. ¡Tonterías! Yo pertenezco a la más pequeña, pero Ella es la verdadera.
Yo he estado en la familia Branham por cincuenta y tres años; nunca me pidieron que me uniera a la familia. Yo nací un Branham. Eso es correcto. De esa manera Uds. son hijos de Dios. Uds. nacen siendo un hijo de Dios por medio del Nuevo Nacimiento. Un Capitán guiando a través de cada batalla, nuestro gran Capitán mostrando el camino para regresar a Casa.
93 Cuando las naciones (escuchen ahora, para terminar), cuando las naciones no hace mucho empezaron a proveer un yelmo para la protección de su ejército, miren, ellos sabían que lo iban a tener que usar. Ellos sabían que habría fragmentos de metralla volando, así que ellos sabían que lo tenían que usar. Oh, pudiera no haber parecido muy necesario en el entrenamiento. Pero hermano, una vez en el campo de batalla; Ud. lo tiene que tener.
Cuando ellos están entrenando a los soldados (si hay uno de ellos aquí), yo pienso que es una mochila de 90 libras que ponen en la espalda de un recluta. Lo inician aquí, y él suda hasta que casi lo mata. En el entrenamiento él no piensa que eso es necesario; pero sólo esperen hasta que llegue el tiempo. Él necesitará todo lo que está en esa mochila. El estará contento que la tiene. Sí, señor. Él—él la tiene que tener, y estará contento que lo entrenaron para usarla.
94 Y ahora, sabiendo Dios que en estos últimos días vendrían gigantes intelectuales, vendría todo lo intelectual, toda clase de enemigos con poderes razonadores para tratar de probarle a la Iglesia que los días de los milagros ya pasaron y todo esto, Dios empacó el Bautismo del Espíritu Santo con ¿qué? Con el hablar en lenguas, interpretación de lenguas, profecías, dones y toda clase de cosas. A ellos les pudiera parecer difícil en el entrenamiento, pero hermano, en el frente de batalla cada uno de esos tiene que ser usado. Dios equipa a Sus soldados exactamente con lo que se necesita usar. ¡Amén!
Oh, ellos pudieran decir: “Sólo aprendan psicología”. Eso no funcionará. No, señor. Eso es tan diluido como el caldo hecho de la sombra de una gallina que se murió de hambre. Así que eso no sirve para nada. Nosotros necesitamos tener el Poder del Espíritu Santo viniendo sobre un hombre, con todos los nueve dones espirituales habitando en él.
Oh, Ud. dice: “Sencillamente no me gusta salir allí. No me gusta orar toda la noche. No me gusta…” Bueno, entonces Ud. va a ser matado en el frente de batalla.
95 Quédense allí hasta que Dios los equipe con el Bautismo del Espíritu. Entonces todo de lo que Uds. tienen necesidad en este siglo o en el venidero, vive en Uds. El Dios Omnisciente sabía cómo equipar a Su ejército. Él lo equipó con el Bautismo del Espíritu Santo. Eso es exactamente lo que Él envió para estos últimos días.
Él sabía que lo tendríamos que tener. Él sabía que la gente razonaría, que empezaría a leer esta Palabra cuando saliera en forma impresa, y lo que sucedería. Y hoy en día encontramos a la gente diciendo: “Bueno, mire, ¿dónde está ese Dios de la historia? ¿Dónde está ese Dios que cruzó el Mar Rojo? ¿Dónde está ese Dios que sanó a los enfermos? Ellos tratan de decir: ”Eso fue en el pasado“.
96 ¿Qué bien le hace a su canario darle vitaminas para que tenga las alas fuertes, y mantenerlo en una jaula? Eso es lo que ellos tratan de hacer con la gente: alimentarla con toda clase de vitaminas de esto, de aquello, y de lo otro, y cuando menos se piensa, le dice que todos los días de los milagros ya pasaron. Uds. están enjaulados en alguna cosita aquí. ¡Es una mentira! Cristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Dios sabía que se requeriría el Bautismo del Espíritu Santo para probar Sus señales del último día. Eso es correcto.
Él sabía que para ser un testigo efectivo… Como nuestro valeroso amigo (no mencionaré su nombre, porque no es propio; esto está grabado en cinta)… Pero un valeroso amigo, un buen hermano, la clase que está yendo a Sodoma como les dije a Uds. al respecto la otra noche, cuando él estuvo en la India (Uds. saben de quién estoy hablando), ese obispo hindú lo retó diciendo que no había tal cosa como Cristo; que era una religión hecha por el hombre. Él dijo: “Yo tomaré treinta personas en este lado, enfermas; y tú toma treinta en ese lado. Yo sanaré uno cada vez que tú sanes uno. Y tu Biblia enseña que sanarán”.
Y este cierto gran evangelista dijo: “Los días de los milagros ya pasaron”. Él no quiso hacer tal cosa como esa.
97 Yo pienso como Elías que dijo en una ocasión: “¿por qué no enviaste por mí?” si Ud. no tuvo la fe para hacerlo, hay bastantes de ellos aquí que si la tienen. Oh, hermano, yo quizás hubiera sido derrotado, pero yo nunca hubiera dejado que ese infiel se parara allí, o ese incrédulo, e-e hiciera burla de la Palabra de Dios. Si yo hubiera tenido que perder en derrota, yo hubiera perdido confiando en la Palabra de Dios.
Como dijeron los jóvenes hebreos: “Nuestro Dios es capaz de librarnos de este fuego. Pero sin embargo, nunca nos inclinaremos a estos credos”. Eso es correcto.
Uds. necesitan el Espíritu Santo para darle ímpetu allá en esos lugares. ¿Por qué no dijo él eso cuando nosotros estuvimos en la India? ¿Por qué no dijo eso cuando ese hombre ciego vino ante el rey Nehrú allí, y vino allí ante esa gente, y testificó de que él estaba totalmente ciego en un seminario Metodista, y fue sanado, y fue hecho perfectamente sano en la plataforma? Ellos saben a quién retar y a quién no retar. Seguro que saben. Ellos piensan que tienen una oportunidad.
98 Satanás conoce ese razonamiento y dónde yace el razonamiento. Sí, señor. Para así ser un testigo eficaz de Su resurrección, Él sabía que se requeriría el Espíritu Santo, porque el hombre no puede hacer esas cosas. Él equipó a Su ejército con el Espíritu Santo para hacer esas cosas, para dar a conocer los secretos del corazón, como Él lo prometió. Uds. no pueden hacer eso con ninguna clase de entrenamiento. Uds. tienen que hacer eso por medio del Bautismo del Espíritu Santo, la Armadura de Dios. Y esta es la Luz del atardecer. Para hacer Hebreos 13:8 una realidad, se requerirá más que un entrenamiento. Uds. pueden leer palabras, y leer palabras, y leer palabras, y nunca se cumplirá hasta que Uds. tengan allí el Espíritu Santo para manifestar eso.
Esa es la Luz; poniéndose toda la Armadura de Dios, no únicamente una vestidura, vestirse y decir: “¡Gloria a Dios! Yo tengo el Espíritu Santo”. Entonces Uds. están arrojando todo el Poder por el silbato. Uds. no lo están haciendo bien. Pónganlo en acción; pónganlo en fe; háganlo moverse; háganlo hacer algo: poniéndose toda la Armadura de Dios para salir y resistir las asechanzas del diablo.
99 Cuando él dijo: “Jesucristo es una religión falsa; ha estado muerto por mucho tiempo; no hay tal cosa como esto; no hay tal cosa como eso, y ya pasaron los días de los milagros”, párense allí con el Bautismo del Espíritu Santo y prueben que es la verdad. ¡Gloria! ¡Mmm!
¿Piensan que actúo raro? Quizás lo esté. Yo he perdido mi mente para el mundo, y la encontré en Cristo. “Que la mente que estaba en Cristo esté en Uds. Se requiere el bautismo del Espíritu Santo, toda la Armadura de Dios; no sólo estrechar manos con el predicador, poner su nombre en el libro, o tomar la hostia y tragársela, y que un sacerdote beba el vino. Eso no es. Pero, hermano, es quedarse allí hasta que venga un Viento recio que sople que llene todo su ser, quite todas sus dudas, quite todos sus credos, quite todo lo demás, y ponga la Palabra allí adentro con el Poder de Dios detrás de Ella para respaldarla. ¡Gloria! Me siento muy bien. ¡Amén! Dios así lo dijo. Es el Espíritu Santo, no un…
100 Yo tengo mucho más aquí, pero no lo voy a decir. Hermano, toda la Armadura de Dios es el Bautismo del Espíritu Santo con la Palabra respaldándolo. Y si alguno dice que tiene el espíritu Santo y niega una sola Palabra de esto, entonces no es el Espíritu Santo. El Espíritu Santo escribió esta Biblia, y Él dijo: “Y cualquiera que quitare algo de Ella, o añadiere algo en Ella, lo mismo le será quitado, su parte del Libro de la Vida”. El Espíritu santo únicamente reconoce la Palabra, porque esa es Su Palabra, y Él no se puede retractar de Su Palabra. Él tiene que cumplir Su Palabra. ¡Amén!
101 Alguien dice: “Nosotros tenemos el Espíritu Santo, y no creemos en milagros”. Entonces eso prueba que Uds. no lo tienen. ¡Amén! Cualquiera que llama el Poder de Dios, un discernimiento, y profetas, y lo demás, en los últimos días, una “telepatía mental” o algo así, es nacido del diablo. No puede ser de Dios. Es contrario. No reconoce el Urim y Tumim. Todo lo que se reconoce en esto y destella la verdad, es Dios. ¡Amén!
Oh, yo le amo. Él está aquí. Esa Palabra antigua, no hay nada que traiga fe como la Palabra. ¡Toda la Armadura de Dios, soldados entrenados!
102 Jesús dijo aquí: “Las obras que Yo hago vosotros las haréis también”. ¿Es esa la verdad? ¿Cómo se dio Él a conocer como el Mesías? Al ser capaz de discernir los mismísimos pensamientos que estaban en su mente. ¿Cómo lo habló Él en el Nuevo Testamento? “Las mismísimas obras que Yo hago, Uds. las harán también”. En Hebreos, el capítulo 4, Él lo dice otra vez. Dice: “La Palabra de Dios es más cortante que una espada de dos filos, que penetra hasta el tuétano del hueso, y las coyunturas, y lo demás, y es un discernidor de los pensamientos que están en el corazón”. ¡Aleluya!
Jesús dijo: “Como fue en los días de—de Lot, así será en la Venida del Hijo del Hombre”, cuando Dios se dio a conocer dentro de un hombre, volteó Su espalda así hacia la audiencia, y tenía Su espalda vuelta hacia una mujer, y le dijo respecto a lo que ella estaba pensando. Esa es la Palabra de Dios. Es la verdad de Dios.
103 Uds. pudieran pensar que es una reunión demasiado pequeña, porque estamos sentadas aquí como unas cuatrocientas o quinientas personas, sentadas en el edificio esta tarde. Recuerden que Dios nunca se reúne en grandes multitudes. “Donde estén dos o tres congregados en Mí Nombre, allí estaré Yo en medio de ellos”. Eso no quiere decir cuando Uds. dicen: “Bueno, nosotros nos hemos reunidos en el Nombre de Jesús”. Eso quiere decir que Uds. de hecho están en Cristo. El mundo está muerto para Uds., y Uds. están muertos para el mundo; y Cristo está vivo dentro de Uds. Él está aquí sin lugar a duda. Yo lo veo moviéndose sobre la audiencia ahorita. Amén. Él me está deteniendo. Uds. simplemente crean.
104 ¿Qué de Ud., señora? Yo no la conozco a Ud. sentada allí. Ud. tiene nerviosismo, complicaciones, problema del intestino. ¿Cree Ud. que Dios la sanó? Levante su mano si Ud. lo aceptará; puede seguir su camino.
La señora sentada justo detrás de ella allí, sí; úlcera. Si Ud. puede creer, Dios la sanará. No lo dude. Créalo con todo su corazón y Dios le quitará la úlcera. ¿Lo cree Ud.? Está en su pierna derecha. Crea con todo su corazón. Si eso es correcto, levante su mano. Muy bien. Yo no conozco a la mujer, nunca la había visto en mi vida. Si somos desconocidos, mueva su mano de esta manera. ¿Ven?
¿Qué es eso? Es Cristo, toda la Armadura de Dios. Escuchen. La Palabra de Dios es una espada. Y únicamente hay una sola cosa con la que le pueden pelear al enemigo; esa es la mano de fe para sostener esa Espada.
105 No hace mucho tiempo un hombre dijo que soñó que el diablo le continuaba diciendo: “¡Buu, buu!”, y él daba un salto hacia atrás. Y el diablo se hacía más grande y él se hacía más pequeño. Él sabía que tenía que pelear con él tarde o temprano, así que echó mano de la Palabra. Y cada vez que el diablo decía: “¡Buu!”, él respondía y decía: “¡Buu!”, y el diablo se hizo pequeño. Eso es lo que es. Se necesita la mano de fe para sostener la Palabra. ¡Aleluya!
106 ¿Qué de Ud.? Tiene un familiar que tiene una embolia. Eso es correcto, ¿no es así? Sí. ¿Cree Ud. que ella sanará? Tenga fe.
Uds. dicen: “Ud. lo estaba mirando.” Muy bien. Están un hombre y una mujer sentados detrás de mí. El hombre tiene una condición en la sangre, y artritis. Su esposa está sentada al lado de él. Ella tiene un problema de la tiroides. Sra. y Sr. Rader, crean con todo su corazón, y Dios los sanará si Uds. lo quieren creer. ¿Lo cree Ud., Señor? Yo no los conozco. Si somos desconocidos unos de otros, levanten su mano. ¿Ven? Ahí lo tienen Uds. ¿Qué es? ¡Es toda la Armadura de Dios! ¡Aleluya!
“Yo le amo, yo le amo, porque Él a mí me amó; y me compró mi salv…”
107 Eso lo asombró a Ud., señor. Ud. no sabía que tenía tanta fe así. Pero yo estaba parado aquí observando esa Luz moviéndose alrededor. Yo pensé: “Si volteo mi espalda, ellos verán que el mismo Ángel que vivió allá en el pasado, y descendió y se manifestó, y le dijo lo que la mujer estaba pensando en la tienda, Él de seguro sabría quién es Ud., y todo acerca de Ud.” Yo reto a cualquiera aquí a que crea la misma cosa. ¡Aleluya! El poder de Dios, toda la Armadura de Dios, la Palabra completa de Dios, envuelta en Uds.: el gran Vencedor.
Oh, “Él es un poderoso Vencedor desde que Él rompió el velo en dos”. Eso no es únicamente para una sola persona, sino para que cada uno, el que quiera, puede venir detrás del velo ahora. Apresúrense y párense en la Gloria Shekinah. ¡Amén! Sean un sacerdocio real. Cuando ellos fueron detrás de allí, ellos podían gustar de donde ellos tenían una olla llena del gomer original, llena del—del maná que cayó en el principio, que era guardado allí únicamente para el sacerdocio. Nosotros sabemos eso. Pero ahora el velo está roto. No únicamente el sacerdocio, sino que cada uno de nosotros podemos ser sacerdotes reales.
108 Entren y gusten del Maná original, la clase que cayó en el Día de Pentecostés, el Maná para la Iglesia, el Espíritu Santo, la Armadura, con la que estamos fortificados. No con educación intelectual, títulos de doctor, sino que estamos fortificados con el Bautismo del Espíritu Santo para probar que la Palabra de Dios es verdad. ¡Gloria! ¡Aleluya! Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. ¿Lo creen Uds.?
Cantémosle a Él: “Yo le amo, Yo le amo, porque Él a mí me amó”. Todos ahora.
Yo le amó (¿le aman?, Levanten su mano), yo le amo,
Porque Él a mí me amó;
Y me compró mí salvación,
Allá en la….
¿No están contentos? ¿No están contentos? Denos: Firmes y Adelante, hermano, en ritmo de marcha, por favor. Muy bien. ¡Oh, hermanos! ¡Oh!
…huestes de la fe,
Sin temor alguno (pongámonos de pie ahora),
que Jesús nos ve,
Jefe soberano,
Cristo al frente va, (¿Qué tenemos? la ¡Armadura!)
Y la regia enseña
tremolando está.
Firmes y adelante,
huestes de la fe,
Sin temor alguno,
que Jesús nos ve.
109 Uds. no están avergonzados de Él, ¿Verdad? Pablo dijo: “No me avergüenzo de Evangelio de Jesucristo, porque es Poder de Dios para salvación”. Levantemos nuestras manos y digamos: “¡Aleluya!”, muy fuerte ahora. ¡Vamos! ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Alabado sea nuestro Dios! ¡Alabado sea nuestro Dios!
… potente
la Iglesia de Dios,
De los ya gloriosos
marchemos en pos;
Oh, somos solo un cuerpo
y uno es el Señor,
Una la esperanza,
y uno es nuestro amor. (Todos cántenlo ahora).
Firmes y adelante,
huestes de la fe,
Oh, sin temor alguno,
que Jesús nos ve.
110 ¿Les gustaría unirse? De la única manera que se pueden unir es naciendo de nuevo. Miren, la gran cosa está abierta aquí, el altar de Dios. Hay lugar en la Fuente. A cualquier hombre aquí que le gustaría unirse a estas filas esta tarde, que se despojará de todo credo que es contrario a la Biblia, todo pensamiento que es contrario a la Biblia, toda doctrina que es contraria a la Biblia, y con fe caminará aquí al frente y dirá: “Yo acepto a Jesucristo sobre la base de Su Sangre derramada y Su Palabra”, déjenme decirles que algo les sucederá a Uds. aquí mismo. Y Uds. serán fortificados con el Poder del Espíritu Santo.
111 Ningún hombre tiene el derecho de reclamar ser un predicador hasta que él ha encontrado esas arenas sagradas. Moisés era tan intelectual como podía ser. Él tenía el poder del—del conocimiento de la Palabra. Él conocía su posición; él sabía que era un profeta, todo. Pero hasta que él se encontró con Dios en esas arenas sagradas allá… Ningún intelectual se lo podía quitar por explicación. Él estaba allí cuando sucedió.
Ningún hombre tiene derecho de reclamar a Dios hasta que Ud. haya llegado a ese terreno sagrado, donde ningún gigante intelectual ni siquiera lo puede tocar. Ud. estaba allí cuando sucedió. No importa lo que ellos puedan explicar; Ud. sabe que sucedió. ¡Oh, gloria! ¿Se quieren unir Uds. a nosotros mientras cantamos éste una vez más? Vengan alrededor del altar. Estaremos contentos de orar por Uds. antes de empezar la línea de oración. Muy bien, hermano, otra vez: Firmes y adelante. Vengan ahora, únanse a nosotros. Es la última llamada. Si Uds. quieren venir, vengan ahora.
Firmes y adelante,
huestes… (Si Uds. no han sido fortificados por el Espíritu y la Palabra…)
…alguno,
que Jesús nos ve,
Jefe soberano (gran Vencedor),
Cristo al frente va (la incredulidad; el enemigo; el razonamiento),
Y la regia enseña
tremolando está.
Firmes y adelante,
huestes de la fe,
Sin temor alguno,
que Jesús nos ve,
112 ¿Cuántos aquí ya están en ese ejército, ya han sido llenos con el Espíritu Santo, creyendo toda Palabra de Dios, saben que la verdad?
Nuestro Padre Celestial, yo no sé cuándo pueda regresar a esta Costa otra vez para ver a esta gente. Espero que sea pronto otra vez. Pero, Padre Celestial, te doy gracias por este gran testimonio: noche tras noche, milagro tras milagro del desconocido e invisible Dios obrando entre la gente con cosas desconocidas de las que ellos no saben nada, de verlo manifestarse, y dar a conocer Su Ser aquí, probando que Él no está muerto sino que ha resucitado del sepulcro.
Te pido, Padre Celestial, que Tú le des a esta gente todo el poder de fuerza del Espíritu Santo, para que pueda ser capaz de ser testigos de una punta a otra en esta Costa en los últimos días. Pues verdaderamente, Señor, cualquier hombre que tiene sus condiciones mentales cabales sabe que estamos en el tiempo del fin. Todo lector de la Biblia lo sabe. El mundo lo sabe. Los científicos dicen que estamos tres minutos para la medianoche; está aquí la hora que va a marcar la medianoche.
113 Y Tú prometiste lo que sucedería en este día. Nosotros leemos en el Libro de Apocalipsis que en esta edad de la iglesia de Laodicea, los gigantes intelectuales entraron y echaron a Cristo fuera de Su Iglesia, y Él estaba parado tocando en la puerta de Su propia casa tratando de entrar otra vez. Oh Dios, en ninguna otra—en ninguna otra edad fue de esa manera. Pero así es en esta edad, esta edad intelectual.
Pero Tú tienes preparados a Tus soldados, Señor, el broquel, el escudo, el yelmo, la Palabra; y nos paramos esta tarde como un grupo en la minoría. Pero, oh Dios, alísanos; danos forma, córtanos; quita de nosotros la incredulidad y las cosas del mundo, para que cuando Cristo venga Él encaje perfectamente bien en Su Iglesia, en el programa de ellos, pues será el programa del Espíritu Santo: guiada, y movida, y los hechos del Espíritu Santo cuando Cristo venga. Concédelo, Padre. Lo pido en el Nombre de Jesús. Amén.
114 Se pueden sentar un momento. Les voy a pedir a todos ahora los que tienen tarjetas de oración… Por lo general cuando un evangelista viene a la ciudad, ellos se dan cuenta… Ellos dicen: “Bueno, sólo es un predicador. Esperen hasta que venga el hermano Branham, el hermano Roberts o alguien”. No se requiere eso. Se requiere de estos hombres también. Yo les voy a pedir que me ayuden a orar por los enfermos esta tarde. Uds. van a ver algo suceder también. Muy bien.
Muy bien. ¿Cuántos tienen tarjetas de oración?, levanten su mano. Muy bien. Quiero formar una línea en esta dirección, aquí en este pasillo, y vengan rodeando en esta dirección, todos los que tienen tarjetas de oración.
[El hermano Branham habla con alguien—Ed.] Hágalo después—después que empecemos. No, yo ahorita tomaré primero a los que tienen tarjetas.
Miren, alinéense aquí. Quiero que mis hermanos vengan aquí conmigo. Todos Uds. que van a orar por…
115 La Biblia dice, Jesús dijo…Y: “Cielos y tierra pasarán pero Su Palabra no puede fallar”. Miren, escuchen atentamente, amigos. Si Uds. no creen esto, sencillamente están caminando en esa línea sin provecho. Les quiero preguntar. De las muchas, muchas cosas que el Espíritu Santo ha pronunciado en la iglesia esta semana, ¿ha estado Él errado en alguna de ellas? ¿Ha visto alguien alguna vez a Él estar errado en otras reuniones? ¿Ha sido siempre verdad? Si ha sido verdad, levanten su mano. Siempre verdad. ¿Ven? Muy bien. Entonces ese mismo Espíritu Santo está aquí mismo.
Esa mujercita que estaba sentada aquí hace un rato, aquí en alguna parte, tenía la fe suficiente para ella su esposo. Yo no recuerdo: parece como un sueño para mí de alguna manera. Muy bien. Si Uds. tienen fe para algunos de sus amados, oren por ellos mientras están en esta línea.
Miren, primero vamos a orar por estos. Prometimos eso. Y miren, mientras pasan por esta línea, aquí están hombres con la misma autoridad que cualquiera tiene para orar por los enfermos.
116 Miren, escuchen. Quiero que todos Uds. citen esta Escritura conmigo. Jesús dijo esto en la última comisión que Él le dio a Su Iglesia, después que Él les apareció a los once y les reprochó su dureza de corazón y su incredulidad, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado.
Él les dijo: “Id por todo el mundo… (Miren, recuerden que Él iba a ascender ahora). Id por todo el mundo, predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; más el que no creyere, será condenado”. Hasta allí es hasta donde muchos lo leen. “Y (y es una conjunción que ata una oración), y estas señales seguirán a los que creen…”
Uds. han sido enseñados a estrechar manos, a poner el nombre de ellos en un libro. Jesús dijo algo diferente. Él dijo: “Estas señales seguirán a los que creen: En Mí Nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; y sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”.
Esa es la última comisión que Jesús dio, y aquí está la pregunta que Él hace: “¿Hallaré fe cuando Yo vuelva?” Miren, Él nunca dijo: “¿Hallaré justicia? ¿Hallaré una iglesia? ¿Hallaré gente?” Él dijo: “¿Hallaré fe?” Esa es la pregunta.
117 Miren, Uds. que vienen en esta línea de oración: estos ancianos y gente parada aquí, Cristianos que están llenos con el Espíritu Santo, van, junto conmigo, van a poner manos sobre toda persona que pase por aquí. Y Uds. saben que van a ser sanados. Se pueden ir de aquí y digan: “Está bien. Yo voy a sanar. Eso lo concluye”.
Miren, cuando termine esta línea, entonces vamos a llamar sección tras sección, hasta que se ore por todos los que quieren que se ore por ellos. Yo lo prometí.
118 ¿Cuántos allá en la audiencia estarán orando por ésta línea de oración?, levanten sus manos. Muy bien. Hermano en el órgano, denos ahora ese canto: sólo creed, y oremos ahora, todos. Y hermano, hermana, párense donde están. No permitan a ninguna persona que pase sin poner manos sobre ella.
Consigan ahora a alguien aquí, que pueda ayudar a la gente a subirse en la plataforma, y a alguien que la pueda ayudar a bajarse. Venga aquí, hermano Fred, por favor. El hermano Fred Sothmann allá, uno de mis síndicos, venga aquí y ayude a la gente a bajarse de la plataforma a medida que viene. Párese aquí. Y que alguien vaya allá para ayudarla allá. O, ¿tienen ellos…? Ellos tienen… Sí, ellos tienen un ujier allá. Bien. Muy bien, inclinemos nuestros rostros ahora.
119 Nuestro Padre Celestial, estamos aquí para ayudarte. Y comprendemos, mientras ministramos a Tus hijos, que Tú dijiste: “Por cuanto lo has hecho a uno de Mis más pequeños que creen en Mí, a Mí lo hiciste”. Mira, aquí hay madres, padres, novios, niños, parados en esta línea aquí, pequeños bebés. Y nosotros pedimos, Padre Celestial, en nuestra manera humilde, pues todo lo que nosotros sabemos hacer para la gente, es predicar la Palabra, explicarla a ellos. Luego te vemos descender y discernir los pensamientos de la gente, probando que Tú estás aquí. Eso te hace la gran Columna de Fuego, el gran Cristo de Dios, el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
Entonces esta gente ungida con Tu Espíritu se para aquí para poner manos sobre los enfermos. Dios, pedimos que no haya un solo incrédulo entre ellos, y que todos se puedan ir de aquí contentos, regocijándose, y observando alejarse la enfermedad y la aflicción de su cuerpo. Concédelo, Padre. Nosotros los encomendamos a Ti en el Nombre de Jesús. Amén.
120 Miren, yo quiero que venga aquí un director de cantos que pueda dirigir los cantos. Venga aquí, Roy. Quiero que todos estén con sus rostros inclinados ahora, en oración, y cantando en su corazón: sólo creed, todo es posible, mientras el hermano Borders dirige el canto. Todos empiecen a orar ahora mientras oramos.
Sólo creed (todos cantando ahora),
sólo creed…
[El hermano Branham ora por la gente. Espacio en blanco en la cinta—Ed.]
121 ¿Ya se oró por todos? ¿No es Él maravilloso? Yo me fijé aquí pasando en las líneas… Miren, sólo recuerden que hay gente aquí que pudiera testificar, que ha estado en otras reuniones, y sólo pasó por una línea para que se orara por ellos. Y nosotros pudiéramos apilar esta cosa aquí llena de cartas de testimonios, declaraciones firmadas por doctores: cáncer, embolias, polio, todo, sanado. ¿Ven Uds.?, Uds. se deben anclar y echar mano de ello. No lo suelten; quédense allí mismo. Miren, Uds. recuerden que se van a empezar a fijar después de un rato…
122 Recientemente tuvimos una reunión, y allí estaba una señora que pasó por la línea y ella era una… Se le dijo acerca de cuál era su problema. Ella tenía un problema del estómago, una úlcera péptica en su estómago. Y le dijo: “ASÍ DICE EL SEÑOR, Ud. está sana”. Y le dijo, le ordenó que se fuera a casa y que comiera.
Y luego otra señora pasó, y ella tenía un crecimiento al lado de su cuello, aquí (oh, me imagino que era de una pulgada de largo, o algo así), y le dijo a ella la misma cosa: que iba a sanar. Y así que ellas eran vecinas.
Y se fue la señora con la úlcera péptica. Ella trató de comer y no podía comer. Y trataba de comer algo, y sencillamente lo vomitaba. Y continuó así por unas dos o tres semanas, y finalmente ella sólo… Parecía que ella sencillamente iba a perder. Y luego nosotros, estando en otra parte del país, unas tres o cuatro semanas después…
123 Y una mañana sus niños iban a ir a la escuela, y ella se levantó. Y cada vez que ella comía algo, le hacía arder su estómago y le dolía, y sencillamente vomitaba. Y finalmente su esposo le dijo: “Cariño, yo—yo creo que tú estás trayendo un reproche sobre la causa de Cristo”.
Miren, Uds. no pueden hacer eso cuando están confesando. “Confesar” significa: “Decir la misma cosa”. La confesión… Cuando Uds. van a un abogado, o van para—para hacer una confesión, Uds. dicen la misma cosa. Y Uds. están diciendo: “Por Sus llagas yo fui curado”. Eso es lo que Él dijo. Y Uds. están confesando que Él lo ha hecho. Y ella continuó haciendo eso.
124 Así que una mañana ella estaba parada allí lavando los platos, llorando. Y ella… De repente ella sintió un sentir un poco raro, ella dijo, que vino sobre ella, y su estómago se empezó a sentir frío. Bueno, ella no le prestó atención, siguió lavando los platos. Ella sintió mucha hambre. (La mujer pudiera estar sentada aquí ahora, no sé). Y ella dijo que los niños habían dejado avena en los platos de ellos, Uds. saben, avena, Uds. saben, cocida. Y por lo general eso le hacía arder su estómago, debido a la úlcera péptica. Así que ella se comió una o dos cucharadas, y no le molestó.
Y luego, después de un rato, ella se comió un pedazo de pan tostado. No le molestó. Así que luego, ella frió un par de huevos, y se sirvió una taza de café, y sencillamente tuvo un verdadero jubileo gastronómico. Ella comió, no le molestó. Y ella esperó unas dos o tres horas, y nada la dañó, no la dañó.
125 Ella corrió adonde su vecina para contarle, y su vecina estaba gritando a voz en cuello. Ella pensó que algo había sucedido. Y ahí estaba ella sacudiendo las sábanas de la cama. Ella se acababa de levantar. El crecimiento había desaparecido. No lo podían encontrar. Ella estaba sacudiendo las sábanas tratando de encontrarlo. Y ambas fueron a la reunión para dar testimonio ante unas cinco mil personas. ¿Qué sucedió? El Ángel del Señor… ¿ven?
Miren, recuerden que Daniel oró, y fueron veintiún días antes que el Ángel pudiera llegar a él. ¿Cuántos saben eso? Y cuando el Ángel del Señor pronunció esa bendición, ¿qué si ella hubiera cedido? Satanás hubiera entrado. Pero ella se quedó aferrada.
Y Él pasó por la vecindad esa mañana. Él sabe dónde viven Uds., todo lo acerca de Uds. Él sabe que están aquí. Él sabe dónde están Uds. Cuando Él les dé a Uds. la bendición, Él la confirmará, si Uds. sencillamente se quedan con ella. Él pasó por la vecindad, y sanó a esas dos mujeres, yendo a alguna otra parte. Él es Dios. ¿No es Él maravilloso, muy maravilloso?
126 Miren, pienso que… Pienso que sería bueno si nosotros… si yo les pudiera hacer una pregunta. Yo oré por Uds. Pronto estaré en los campos misioneros allá en África y en la India, donde hay hechiceros y demonios y todo. ¿Orarán por mí? ¿Estarán orando por mí? [La congregación dice: “Amén”-Ed.] Gracias, hasta que nos volvamos a ver.
Al venir Jesús nos veremos
A los pies de nuestro salvador;
Reunidos todos seremos,
Un redil con nuestro buen Pastor.
127 ¿Orarán por mí ahora? ¿Harán Uds. eso? Miren, todos cerremos nuestros ojos, levantemos nuestras manos, y cantémoslo. Organista, denos una nota. Yo empecé un poco bajo. Denos una nota en: Al venir Jesús. Y ahora, hasta que nos volvamos a ver… Y si ya no nos volvemos a ver hasta que crucemos el río, recuerden: yo les he dicho la verdad. Yo estaré allá con el mismo testimonio. Yo confío que si nunca los veo otra vez a este lado de la tierra, los veré Allá. Pero espero que los vea otra vez aquí; hasta que nos volvamos a ver, Dios sea con Uds. Muy bien, todos juntos ahora.
Al venir Jesús nos veremos…
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