OBRAS DEL MENSAJE


El Camino de Dios que ha Sido hecho para Nosotros
Jeffersonville, Indiana, E.U.A.
52-0900
1 Juntos ahora, manténgalo, bien fuerte ahora.
Sublime gracia del Señor,
Que a un infeliz salvó,
Yo ciego fui, mas hoy veo ya,
Perdido y Él me halló.
Inclinemos nuestros rostros ahora. Nuestro Padre Celestial, te damos las gracias por el gran privilegio que tenemos de venir a Ti. Primeramente, no podemos venir excepto por Cristo. Por lo tanto, colocamos Su Nombre por delante de nuestra oración. Y entonces sabemos por Su Palabra, que Tú responderás, porque lo pedimos en Su Nombre. Sin justicia propia, nada que poseamos que pudiéramos hacer; pero venimos solo por gracia, pidiendo en el Nombre de Cristo.
Padre, puede que haya muchos hombres y mujeres aquí, por todo este edificio esta noche, que son pecadores. Tú moriste por el pecador. Que esta sea la noche que Dios hable a su corazón y los llame por Su gracia al Reino. Concédelo, Padre. Quizás han desperdiciado muchos años, deambulando en pecado, pero que esta sea la hora.
2 Gracias, Señor, por Billy Paul esta noche, mi pobre muchachito huérfano de madre, sacudido. Gracias, Señor, por darle el Espíritu Santo como una seguridad ahora, algún día glorioso veremos de nuevo a mami, todas las cosas estarán bien. Oh Dios, permite que los Ángeles se lo hagan saber a ella el día de hoy. Ella clamó esto en su muerte: “Sirve a Dios… un día Billy Paul llegará a ser un hombre y que reciba el Espíritu Santo”. Las oraciones han sido contestadas. Dios, bendice al muchacho ahora. Que él siga las huellas del Maestro. Cómo temblaba su vocecita cuando dijo: “Papi, acabo de recibir el Espíritu Santo. Estoy tan feliz”.
Dios, que esa sea la experiencia de toda persona que está aquí está noche que no ha nacido de nuevo. Que reciban el Espíritu Santo esta noche. Si hemos pecado, perdónanos, Señor. Sana al enfermo. Venda a los quebrantados de corazón.
Y ahora, Señor, yo ni siquiera sé por dónde comenzar a hablar esta noche, pero Tú proveerás. Creo en Ti, y pido que Tú nos des algo que ayude a la gente, porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.
3 Solo para una pequeña lectura de la Escritura aquí, deseo leer aquí en Isaías 35. Porque mis palabras fallarán; la Palabra de Dios nunca fallará. Por tanto, ningún servicio está completo sin leer primero la Escritura.
Se alegrarán el desierto… y la soledad; el yermo se gozará y florecerá la rosa.
Florecerá profusamente, y también se alegrará… cantará con júbilo; la gloria del Líbano… le será dada, la hermosura del Carmelo y el Sarón. Ellos verán la gloria de Jehová, la hermosura del Dios nuestro.
Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles.
Decid a los de… los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución,… con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará.
… Entonces les serán abiertos,… los oídos de los sordos se abrirán.
Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad.
Y el lugar seco se convertirá en estanque, y el sequedal en manaderos de aguas; en la morada de chacales, en su guarida, será lugar de cañas y juncos.
Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino… de Santidad; no pasará inmundo por él, sino que él mismo estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará.
No habrá allí león, ni fiera subirá… por él, ni allí se hallará, para que caminen los redimidos.
Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido.
4 Que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra. Quiero hablarles esta noche, si Dios quiere, solo unos cuántos momentos. Vigilaré mi reloj aquí, para no retenerlos mucho esta noche.
5 Luego tras los servicios de esta semana, tratando de mostrarle a la gente de que no hay necesidad de tener miedo. Lo peor que el diablo puede poner sobre Uds. es el temor. Incluso si Uds. tuvieran un cáncer y no sintieran miedo, y creyeran que Dios los iba a sanar, no estarían en tan mala condición. Dios se encarga de eso; si estuvieren enfermos, de lo que fuera, y si no tuvieran miedo… Así que el miedo es una de las peores cosas que Satanás puede poner sobre la persona.
Ahora, esta semana he tratado de probar por la Escritura, que el hombre que ha nacido de nuevo del Reino de Dios no tiene nada que temer. Uds. están absolutamente seguros en Jesucristo. “Todo lo que el Padre me ha dado,” dijo Él: “Vendrá a Mí. Nadie puede venir a Mí a menos que el Padre llame. El Padre tiene que guiarlo a Mí; y el que a Mí viene, no le echo fuera. Y todo el… Nadie los puede arrebatar de la mano de Mi Padre; nadie es mayor que Él. El que oye Mis Palabras y cree al que Me envió, tiene Vida Eterna, y no vendrá a condenación, pues ha pasado de Vida… de muerte a Vida. El que come Mi carne y bebe Mi sangre tiene”, no que tendrá: “Pero tiene (tiempo presente) Vida Eterna, y Yo lo levantaré en el día postrero”.
“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”. Allí lo tienen. “Sellados hasta el día de vuestra redención”. No solo de un avivamiento a otro, sino hasta el día de vuestra redención.
6 ¡Vaya! Cómo el Espíritu Santo vino esta mañana y nos bendijo en eso, nos mantuvo aquí hasta la una y media, esta mañana, desde casi las nueve y media. Cómo nos bendijo Él.
Ahora, esta noche, quiero hablar sobre una… Isaías dijo aquí: “Habrá una calzada, y un Camino de Santidad”. Ahora, quiero hablar sobre: “El Camino de Dios, el Camino de Dios Que Ha Sido Hecho Para Nosotros”.
7 Ahora, si yo fuera a la ciudad de Nueva York, lo mejor que puedo hacer es no tratar de hallar, geográficamente, cómo estoy ubicado y salir hacia el Norte. Pero la mejor manera es tomar un mapa y seguir el mapa (¿Es eso correcto?), una carretera. Si no lo hago, me meto en problemas.
No hay atajos en el Reino de Dios. Uds. saben, nosotros tratamos de hacer atajos; llegamos por aquí a una charca en algún lado y nos hundimos. Y eso es lo que hacemos cuando nos salimos de la gran carretera antigua de Dios. Dios hizo un sendero, un camino.
8 Cuando los hijos de Israel salieron de la tierra de Egipto, ellos siguieron el sendero de Dios. Conducía hacia el Mar Rojo. Es extraño, que Dios llevara Su sendero hacia esa dirección. Pero Su sendero atravesó el mar.
Así que cuando llegó el tiempo, y el momento decisivo, e Israel se paró ahí frente al mar, el camino de Dios guió a través del mar. Así que Dios miró hacia abajo a través de la Columna de Fuego, el mar se atemorizó y retrocedió, e Israel cruzó por tierra seca. El sendero de Dios guió a través de allí.
9 Luego Él se fue directamente al desierto al manantial de Mara: “Aguas amargas”. ¿No es extraño que Dios guiara a Sus hijos a través de aguas amargas? Pero todos iban por el camino. Pero cuando Él estaba ahí, el remedio para las aguas amargas estaba parado en la orilla. Moisés cortó un árbol y lo aventó dentro de las aguas, y se volvieron dulces de nuevo.
Algunos a través de las aguas, algunos a través de inundaciones,
Algunos a través de pruebas profundas, pero todos a través de la Sangre.
De esa manera es que Dios guía a Sus hijos: el sendero de Dios, la manera provista de Dios. Si los hijos de Israel hubieran tratado de evitarlo, y le hubieran dado la vuelta, por esta dirección, ellos se habrían metido en problemas. Ellos tenían que seguir la Nube de Fuego, la Columna de Fuego que los guiaba. Ellos seguían Eso.
Y si la iglesia esta noche, siguiera solamente la Columna de Fuego, el Espíritu Santo, Uds. llegarían a Canaán tan seguro como cualquier cosa. Dios tiene un camino, una manera provista.
10 Hay dos caminos por los que puede ir el hombre: y viene siendo a su manera o a la manera de Dios, y es por el camino correcto o el camino equivocado. Y el camino de Ud. siempre es el camino equivocado, y el camino de Dios es el camino correcto. Y Ud. no puede estar en su propio camino y en el camino de Dios al mismo tiempo, así que Ud. tiene que salir de su propia manera de modo que Dios puede tener Su manera en usted. Eso es correcto. Dios hace un camino provisto.
El hombre siempre ha querido hacerlo a su propia manera. En el Huerto del Edén, Dios hizo un hombre de modo que él no tuviera que cambiar por nada. Dios lo hizo perfecto, pero el hombre quería su propia manera. Él quería alterarlo. Él quería averiguarlo. Y entonces tan pronto como él cayó… Repasamos eso esta semana, en los estudios de la Escritura. Él mismo se hizo una religión. Él no esperó que Dios le hiciera una. Él mismo se hizo una, pero descubrió que su religión, su cobertura, no funcionaría. El hombre siempre ha sido así. Él quiere su propia manera. Pero Dios tenía una manera. Así que el hombre se hizo unas hojas de higuera y se las puso encima, él y su esposa, pero cuando vino a encararse con Dios, se dio cuenta que eso no funcionaría.
Y les digo, amigos, ha habido muchos hombres, y los hay esta noche, que están llegando al final del camino, descubrirán que esa religión superficial a la que Uds. se están aferrando no funcionará. Nada que no sea el nuevo nacimiento funcionará. Jesús dijo: “El que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”. No puede, sin importar si es Metodista, Bautista, Presbiteriano, lo que sea, no entrará hasta que él nazca de agua y Espíritu. “Nacido” significa que él ha “cambiado”. Él tiene que morir antes que pueda nacer. Así que Ud. tiene que morir a sí mismo, nacer de nuevo en Cristo Jesús. Eso es correcto.
11 Ahora, quiero que se fijen, él se halló a sí mismo tratando de hacerlo a su manera. Tuvimos esta mañana, cómo Caín trató de hacerlo a su manera. Él trajo algunas manzanas, y peras, y duraznos, y calabazas, lo que sea que haya sido, lo puso sobre el altar y dijo: “Ahora, ahí está, Señor, yo construí un altar. Construí una iglesia. Yo soy un buen miembro de iglesia”. ¿Ven? “Yo voy a la iglesia todos los días. Vine aquí, construí el altar. Puse el sacrificio sobre él. Ahora me voy a arrodillar y orar. Y ahora, Señor, quiero que me recibas”. Pero Dios lo rechazó.
Y ese mismo viejo espíritu religioso ha venido a lo largo y vive en la iglesia hoy, la mismísima cosa, tan religioso como puede ser, y no sabe más de Dios que el Hotentote sabría acerca de una noche egipcia. Uds. saben que esa es la verdad: espíritus religiosos. No piensen que Stalin es el anticristo. La Biblia dice que los dos espíritus serían tan parecidos, que engañarían a los mismos Elegidos si fuere posible.
12 Hallamos que Judas Iscariote vino, y salió y se gozó y predicó el Evangelio, regresó, aclamando y gritando, y teniendo un gran tiempo con el resto de los discípulos. San Mateo, el capítulo 10. Pero él siguió a los discípulos a lo largo del trayecto, sin embargo era el diablo encarnado, y aquí venía a lo largo; igual que Jesús era el Dios en carne; el Caín y el Abel desde el Huerto del Edén. Pero cuando llegó el momento de subir a Pentecostés y recibir la bendición, él mostró sus colores.
Y cuando uno empieza a hablar sobre el nuevo nacimiento, recibiendo el bautismo del Espíritu Santo, nueve de cada diez veces, esos espíritus mostrarán sus colores, lo que ellos son. Ellos dirán: “Ese es un montón de fanatismo. Déjelo de lado”. Hermano, es la manera provista por Dios para el hombre hoy. ¡Aleluya!
13 Miren, Dios siempre ha hecho un camino provisto. Dios está obligado a hacer un camino. Dios hace un camino para la naturaleza. ¿Por qué tenemos estas grandes inundaciones a través del país? Ustedes cortan todos los árboles y cosas de esa manera, dejan que erosione. Construyen una presa por aquí y llena el lecho del río; de repente, el agua se desborda. Uds. interfieren con la naturaleza. Dios tenía una manera provista. Eso es lo que causa la inundación. Cualquier cosa que el hombre manipula, que Dios ha hecho perfecta, luego Uds. la imperfeccionan. Eso es correcto.
14 Ahora, como por ejemplo, como los patos. A mí me gusta observar a los patos, en las temporadas cuando voy de cacería a la montaña. Yo estaría allá arriba en el otoño. Bueno, allí todos los patos vienen de Louisiana y de allá y de los pantanos. Y suben al Norte y se establecen, hacen un nido y crían a sus patitos. Luego los amiguitos se levantan, tal vez se vengan en Septiembre, por esta época del año, o a finales de septiembre. Y luego el patito, el patito macho, nunca ha estado fuera de ese estanque. Solo ha estado en ese estanque.
Después de un rato la helada vuela hacia la montaña. Una poca nieve llega allá arriba, y una onda fría sopla hacia abajo a través de esa montaña. Ese patito siente eso. Ahora, él jamás ha estado en ningún otro lugar sino en ese estanque, todavía no tiene ni el año de edad. Él levanta su cabeza en el aire, la pequeña corneta, y corre al centro del estanque, y hace “honk-honk”, cada pato en el estanque vendrá a él. Todo pato en el estanque sabe que él nació para líder. Y ese patito se levantará de ese estanque, sin una brújula o alguna otra cosa, y se va directamente a Louisiana, a los campos de arroz, lo más que puede.
15 Pareciera que los Cristianos deberían tener sentido de pato, en cualquier caso. ¿No es así? Eso es correcto. Correcto.
¿Por qué? Ustedes dicen: “Es instinto”. No, ellos toman la manera provista por Dios. Dios les da una manera, un instinto para guiarlos a ese lugar, y ellos lo creen.
Pero Dios le da al hombre el Espíritu Santo, y él rechaza Eso, él quiere su propia manera. Pero Dios tiene una manera provista para nosotros. ¡Aleluya! Me siento un tanto religioso esta noche, después de esta, y esas cuantas noches de avivamiento.
Fíjense, ahí está. Sí, señor. Ese patito irá para aquel lugar.
16 Y les diré algo más. Uds. saldrían por aquí, y un periódico diría: “Mañana va a hacer buen tiempo”, y Uds. se van de cacería y observan a los conejos asentándose en esa hierba. No se interesen en esos periódicos.
Observen a esa vieja cerda tomar las cortezas del lado Norte de la colina y llevarlas allá, al lado Sur de la colina, y hacer su cama sobre el lado Sur de la colina. Ella sabe más sobre eso que todos los comentaristas de periódicos del mundo. Correcto. Ella tiene un instinto. Ella se está yendo al lado Sur, para esconderse de ese viento del Norte que viene bajando. ¡Oh, vaya!
17 Si un cerdo tiene suficiente sentido para esconderse de esa onda fría, ¿qué de Uds. con el Espíritu Santo? ¡Aleluya!. Eso es su instinto. Sí, señor.
Y Dios les dio un instinto a ellos. Es la manera provista por Dios para ellos. Ellos viven en la manera provista por Dios.
Tome una flor, cuando muere, baja a la tierra. No es el fin de ella, vuelve a vivir. Dios hizo una manera provista para ella, y ella cree en eso.
18 Dios siempre ha hecho una manera provista. Algunas veces eso nos guía a través de cosas agradables; algunas veces atraviesa por dificultades; pero es el camino provisto por Dios. Dios lo hace de todos modos.
Una vez Él tuvo un hombre en la manera provista de Dios, él tuvo que entrar, a través de una fosa de leones, pero él fue por la manera provista por Dios. Dios lo sacó de nuevo. ¡Aleluya!
19 Puedo ver a unos jóvenes Hebreos allá en Babilonia una mañana. Ellos rechazaron inclinarse ante un ídolo. Eso es correcto. Ellos dijeron: “No lo haremos. Toquen toda la música que quieran, y suenen sus cornetas y trompetas, pero no nos inclinaremos a su ídolo”. ¡Aleluya!
Danos más Sadrac, Mesac, Y Abed-nego (Sí, señor), que no se inclinarán a sus cosas del mundo. No tenemos que ser derribados a eso. Dios nos ha hecho libres por medio del Espíritu Santo. ¡Aleluya! Sí, señor.
20 Ahora, puedo ver allá, una mañana. Giremos nuestras cámaras en esa dirección un minuto, y observemos y veamos. Puedo ver a esos muchachos allá, una mañana. Ellos dijeron: “Ahora miren, el rey dijo: Todo el que no se incline, lo vamos a echar en el horno ardiente”.
Y ellos fueron y oraron profundamente, una noche. Al día siguiente, cuando el sonido se dio para que ellos se inclinaran ante la imagen, pues, ellos le dieron la espalda a eso.
Así que él se acercó al lugar, dijo: “Muchachos, ¿hicieron eso?”.
“Sí”.
“Bueno, vamos a calentar más el horno, siete veces más caliente que lo que alguna vez estuvo”.
21 Ahora, ¿no es eso extraño? Había una rampa puesta allí, que subía hacia la boca del horno.
Toda Babilonia estaba roja esa mañana, el fuego rugiendo. Puedo ver al rey Nabucodonosor, como un hombre moderno de hoy, se sienta ahí y dice: “Ahora, simplemente quemaremos toda esa religión del Espíritu Santo de esos muchachos”.
Oh, sí, no crean que el diablo no los va a quemar. Seguro que sí. Pero recuerden, el Espíritu Santo Mismo es fuego.
22 Ahora, quiero que observen. El camino de Dios los guió hasta esa rampa. Puedo ver a Sadrac, Mesac, y Abed-Nego, caminando la marcha de la muerte. Puedo oír a Sadrac decir: “Abed-Nego, ¿oraste bien?”.
“Sí”.
“Muy bien, entonces”.
“¿Estás seguro que estás en la manera provista por Dios?”.
“Sí, señor. Y Dios dijo en Su Palabra que no nos inclinemos ante ídolos, y no lo haremos. Dios es capaz de librarnos de este horno ardiente. Pero si Él no lo hace, ¿qué importa? Nosotros no nos vamos a inclinar. Estamos yendo en la manera provista por Dios”.
Puedo oír a alguien decir: “¿Estás seguro que tienes Su manera provista?”.
“Sí”. ¡Aleluya!
Alguien dijo: “Bueno, ¿no crees que todas esas personas podrían tener razón, y tú no?”.
“No, señor. La Biblia así lo dijo, y nos quedamos con eso”. Y allí van subiendo por esa rampa. Yo puedo… el calor tan… El intenso calor era casi… mató a los hombres que los trajeron.
23 Estaban casi listos para entrar. Dios no había dicho ni una sola palabra. Todavía siguen caminando de la manera provista. Caminaron directo a la boca del horno. En el momento justo que estaban listos para entrar al horno ardiente… Uds. saben, tengo un cuadro bastante negro aquí frente a mí ahora mismo. Hombres que tratan de vivir fieles a Dios, caminan en la manera provista de Dios, a punto de ser quemados, qué cuadro…
24 Fíjense, siempre que algo está sucediendo aquí abajo, algo está sucediendo allá arriba, al mismo tiempo. Miremos allá arriba por un momento y veamos qué está pasando. Puedo verlo a Él sentado allá, y Su túnica principesca alrededor de Él. Aleluya. Puedo ver, lo primero, viniendo de la derecha, un gran Ángel, llamado Miguel. Ellos tienen uno allá arriba. ¿Sabían eso? Puedo oírlo correr a Su lado, decir: “¡Maestro!”. Lo veo sacando la espada de su funda, de esta manera, y decir: “¿Has visto aquí abajo a Babilonia esta mañana? Están unos hombres caminando en la manera provista por Dios. Están unos hombres dispuestos a sellar su testimonio esta mañana. Nuestros hermanos están a punto de ser quemados”. Puedo oírlo a Él decir: “Déjame bajar allá. Yo cambiaré el cuadro”. Yo creo que él pudo haberlo hecho; lo creo.
Puedo oírlo a Él decir: “No, no puedo dejarte hacer eso. Gabriel, Tú has sido… O, Miguel, Tú has sido un Ángel excelente. Así que devuelve tu espada, párate allí firmes”.
25 Aquí viene otro Ángel. Se llama Ajenjo; hace amargas las aguas. Aquí llega él, dice: “Maestro, mira allá abajo. Yo tengo todo el control sobre las aguas. Me lo entregaste en la destrucción antediluviana, y yo arrasé todo el mundo, a todos menos a Noé y su gente. Ahora”, él dice: “permíteme ir allá abajo y desapareceré a Babilonia del mapa”.
Puedo oírlo a Él decir: “Ajenjo, no puedes hacerlo, eso está bien, pero no puedo dejarte ir. Es un trabajo para la talla de un hombre”. Ja, ja.
26 Oh, puedo verlo a Él ponerse de pie, de esa manera. Ellos están a punto de dar el último paso. Puedo verlo a Él extender Su mano allí y decir: “Ven aquí”, a un gran trueno colgando allá lejos. ¡Oh, vaya! Eso le obedeció a Él.
Puedo verlo a Él, escucharlo decir: “Viento del Este, del Norte, del Oeste, y del Sur, vengan aquí y lleven este trueno. Los voy a conducir como a caballos. Yo me voy a sentar sobre este trueno, esta mañana, como en un carruaje. Voy a bajar a Babilonia, Yo Mismo”. ¡Aleluya!
Puedo verlo a Él que alcanza arriba y toma un relámpago zigzagueante y lo hace tronar por los cielos, de esa manera; al mismo tiempo que ellos dan su último paso, caminando en la manera provista por Dios. Y en ese momento que ellos llegan allí, Él pasó por el Mar de la Vida y cortó una palmera, y Él estaba parado allí quitándoles la brisa. Aleluya. Él siempre está allí cuando los hombres van a caminar en la manera provista de Dios. Sí, señor.
27 Había una vez un predicador “charlatán”, un viejo predicador de santidad hace mucho, mucho tiempo, llamado Noé. Él dijo: “Saben, va a llover, va a venir una tormenta”.
Puedo oír a la gente andando por allí y diciendo: “Por cierto, ¿escucharon a ese santo rodador allá arriba? Él dijo: Va a llover. Pues, jamás ha llovido sobre la tierra. ¿Y va a llover? ¿Cómo? ¿De dónde va a venir el agua? Bueno, traigamos a la ciencia y averigüemos si hay algo de agua allá arriba. Pues, no, no hay agua allá arriba. ¿Qué es lo que pasa? Ese viejo predicador está loco”.
Pero Dios así lo dijo. Dios dijo: “Prepara un arca, Noé, para la salvación de tu casa, para la salvación de la gente”. Y Noé simplemente tuvo suficiente sentido común para hacerlo. Eso es todo. Él vino y preparó el arca.
28 Y un día, oigo a algunos de ellos allá en la esquina, hablando, allá en la esquina de negocios. Algunos de ellos dicen: “Oiga, ¿qué acerca de esa historia de lluvia allá arriba, ese viejo predicador ”charlatán“ hablando acerca de que va a llover allá arriba? ¿Oyeron alguna vez semejante cosa? Y él piensa que está en la manera provista de Dios”. Él lo estaba. Amén.
Y de repente, sale un trueno y un relámpago. Puedo ver a la gran y enorme madre camello por allí, levanta la mirada y dice: “Papá camello, ¿escuchaste lo que fue eso? Ese fue un trueno. Eso es lo que Noé dijo. Entremos al arca”. Bajaron por la colina. Y aquí viene papá caballo y mamá caballo, y todo el resto de las parejas, directamente hacia el arca, uno por uno. Dios cerró la puerta, envió la lluvia. Noé estaba en la manera provista por Dios.
Algunos de ellos se subieron en troncos, dijeron: “Yo flotaré en eso”. Pero les diré, cuando las tormentas comenzaron a enfurecerse, el arca subió. Aleluya. Pues, ellos estaban en la manera provista por Dios. Dios siempre bendice a la gente que camina en el camino que ha sido provisto. Él nunca proveyó un tronco. Él nunca proveyó esto. Él proveyó un arca.
29 Y hoy, mi hermano y hermana, hay una manera provista para los hombres y las mujeres, eso es a través de Jesucristo el Hijo de Dios, Quién murió allá en el Calvario, y por medio de Su Sangre tenemos remisión de pecados, y podemos recibir el bautismo del Espíritu Santo, como una aprobación de Dios, de que Él nos ha aceptado en Su Hijo, Cristo Jesús, a salvo. ¡Aleluya!
30 Me van a llamar santo rodador, de todos modos, así que será mejor que comiencen de una vez. Muy bien. Me siento muy bien. Muy bien.
31 ¿Creen Uds. eso? Esa es la manera provista por Dios y el único camino. No es el camino Metodista, no es el camino Bautista, no es el Presbiteriano, no es el Pentecostal. Es el Camino de Cristo. Cristo es el Camino provisto por Dios. Él es el Sacrificio provisto de Dios. Él es Jehová Rafa. Él es Jehová-Jireh. Él es Jehová Manasés.
Cuando Abraham ofreció a Isaac, él llamó el lugar allí Jehová-Jireh: “El Señor se proveerá a Sí Mismo de un sacrificio”. Y ahí está, el Hijo de Dios. Amén. Dios siempre hace una vía de escape. Sí, señor.
32 Una vez hubo un anciano predicador allá predicando, llamado Eliseo. Él subió allá y miró el país, y dijo: “Les digo, es lo más horrible que he visto”.
El rey de allá abajo fue y se casó con una Jezabel pintada, con suficiente pintura en su cara para hacer… La única mujer en la Biblia que se haya pintado la cara. Y ¿saben lo que Dios le hizo a ella? Dios se la dio a comer a los perros. Es la única que conozco.
Ustedes ven a una mujer con mucha pintura en su cara, ¿saben cómo pueden llamarla? Digan: “Hola, Srta. Carne de Perro”. Eso es lo que es ella, como carne para perros. ¡Oh, vaya! Escuche, hermano, yo acabo de regresar del África. Esa cosa viene de la vena del paganismo. Los paganos se pintan a sí mismos.
Oh, hermano, cuando un hombre o mujer se arregla con Dios, uno no tiene que decirles eso; ellos se avergüenzan a sí mismos. ¡Aleluya! Eso es correcto.
33 “Qué bárbaro, de repente, ella tendrá a todas estas israelitas haciendo eso.” Elías dijo: “Señor, cierra los cielos. Haz algo al respecto”.
Dios habló y dijo: “Ahora, Elías, te diré qué hacer. Ve allá y habla con Acab”.
Y aquí viene un predicador anciano, caminando por allí, con una pieza grande de piel de oveja alrededor de él de esa manera, la cara cubierta con bigotes como un gusano lanudo. Se acercó ante el rey y le dijo: “Ni el rocío caerá incluso al llamar… caerá hasta que yo lo llame”. Aleluya. Él estaba en la manera provista por Dios. Sí, señor.
“Ah, vete de aquí, tú fanático. Muy bien, sabemos lo que estamos haciendo”.
34 El anciano Elías dijo: “Señor, ¿qué debo hacer? Tú provee el resto del camino. Yo he hecho eso”.
Dijo: “Ve allá al arroyo de Querit y siéntate”.
“Muy bien, un lugar muy malo, pero yo iré y me sentaré. Tú dijiste: Sube allá. Si Tu camino guía hacia allá, yo caminaré hacia allá”.
Sube y se sienta. Dice: “Ahora, Señor, ¿qué voy a hacer aquí?”
“Siéntate allí. Solo quédate allí”.
35 Y de repente, él comienza a tener hambre. Él dijo: “Señor, me está dando un poco de hambre”. Y aquí viene pasando un cuervo.
Algunos de ellos dijeron: “Miren a ese viejo santo rodador sentado allá arriba en la colina. Pues, ¿acaso no está loco? Bueno, ese tipo sentado allá arriba en el sol, se va a morir. Pues, él es un fanático”.
Y de repente, todas las aguas se secaron. No hay agua para beber abajo en el país. Pero cada vez que Elías quería beber, él sólo se inclinaba al arroyo de Querit y bebía. Entonces cuando le daba hambre, aquí venía un cuervo con un sándwich en su boca, que decía: “Aquí tienes, Elías”.
Ustedes dicen: “¿De dónde obtuvo el cuervo….? ¿Me quiere decir que Ud. cree eso, Hermano Branham?”. Sí, señor. Sí, señor. “¿Me quiere decir que un cuervo le trajo a Elías algo de comer durante tres años y seis meses?”. Yo lo creo. Dicen: “¿De dónde lo obtuvo?”. Yo no sé. Lo único que sé es que el cuervo lo obtuvo de alguna parte, se lo trajo a Elías; Elías se lo comió y vivió tres años y seis meses con eso. Eso es correcto. Yo lo creo.
36 Esa es la misma cosa respecto de… Ud. dice: “¿Qué lo hace tan feliz? ¿Qué lo hace sacudir su brazo?”. Yo no sé. Lo único que sé es que el Calvario lo pagó, y la Biblia lo enseñó, el Espíritu Santo lo trajo, y yo lo tengo. ¡Aleluya! Yo ni siquiera sé de dónde vino, pero yo lo tengo. ¡Aleluya! Eso es correcto. Yo no puedo decirles de dónde viene, pero llegó aquí. ¡Oh, vaya! Eso hace que su abrigo le quede mejor. Seguro. ¡Aleluya! No se emocionen. Eso quiere decir: “Alabado sea nuestro Dios”. Amén. Eso significa: “Así sea”. ¡Oh, vaya! Seguro, lo es. Yo no sé…
37 ¿Y ellos dijeron que él estaba loco, sentado allá arriba? ¡Vaya! Vino un… Llegaba la hora de comer, aquí venía el mozo de color, decía: “Aquí lo tienes, Elías. Aquí está tu desayuno”. Pues, él estaba mejor que la mitad de la gente aquí esta noche. Me imagino que no hay muchos aquí esta noche que tengan sirvientes de color. Pero él tenía algunos sirvientes de color, algunos cuervos trayéndole algo para comer en cada comida. ¡Aleluya! Gloria. Dios tenía un comedor en alguna parte; Él lo arregló, lo cocinó, se lo envió. ¡Aleluya! Ese mismo Dios vive y reina hoy.
Él permaneció en Su manera provista. Dios dijo: “Sube allá y siéntate”, así que él lo hizo. Eso es todo lo que él sabía hacer. ¿Qué piensan de eso, creen que es la verdad? Lo es. Amén. Sí, señor.
38 Y una niñita iba por la calle un día, ella dijo… [Palabras inciertas]… yendo, dijo… “¡Oh, aleluya! ¡Aleluya!”. Ella acababa de recibir el Espíritu Santo.
Así que estaba un infiel sentado en la esquina, que dijo: “¿De qué estás tan feliz, jovencita?”.
Dijo: “Oh, Jesús me acaba de salvar y llenar con el Espíritu Santo”. Dijo: “Estoy tan feliz”.
Dijo: “Mira, ¿qué tienes en tu mano?”.
Dijo: “Mi Biblia”.
Dijo: “¿Crees Eso?”.
“Seguro”.
Dijo: “¿Crees todo de Ella?”.
“Todo de Ella”.
Dijo: “¿Crees esa historia sobre Jonás?”.
“Sí”.
Dijo: “¿Crees en verdad que esa ballena se tragó al hombre?”.
“Sí, señor. Yo lo creo”.
Dijo: “¿Cómo vas a probarlo de alguna otra manera además de la fe?”.
Ella dijo: “Bueno, cuando llegue al cielo simplemente le preguntaré al Hermano Jonás”.
El infiel le dijo a ella, dijo: “¿Qué si el Hermano Jonás no está en el cielo?”.
Dijo: “Entonces Ud. tendrá que preguntarle”. ¡Aleluya! Solo queda un lugar para él, ese es el infierno.
Si Uds. rechazan la manera de Dios, tienen que ir al infierno. Tienen que. Es el único otro camino. De modo que Uds. están en un camino o en el otro. Amén. Muy bien.
39 Puedo verlo a él ahí, sentado, y los cuervos trayéndole algo de comer.
Fue por allá abajo. Un día, bajó de la montaña. Y Dios dijo: “Ahora, el estanque se ha secado. Quiero que vayas por allá a la casa de una viuda”. Qué lugar para que vaya el predicador. Dios le dijo que fuera. Esa es la manera provista. Él caminó hacia allá. Y ella no era una Israelita, tampoco. No, no lo era. Y ella caminó para allá… Y él bajó de la montaña.
40 Y a medida que él bajaba la colina, se encontró con una viuda anciana parada en el patio, quebrando sus ramitas. Dijo: “Entra y dame algo de comer, y tráeme un poco de agua”.
Ella dijo: “Vive Jehová, y tu alma nunca muere, que solo tengo suficiente comida en la casa para hacer una pequeña torta para mi hijo. Estoy tomando dos ramitas para poder cocer esta torta, y él y yo vamos a comerla y morir”.
Dijo: “Ve, tráeme un poco de agua, primero, y haz la torta y tráemela”. ¡Aleluya!
¿Qué va hacer ella? Hay una manera provista por Dios. “Buscad primeramente el Reino de Dios y Su justicia”.
41 Usted dice: “Hermano Bill, mi madre se fue de casa”. “Mi esposo no vive conmigo”.
“Buscad primeramente el Reino de Dios y Su justicia (Aleluya); todas estas otras cosas os serán añadidas”. Eso es correcto.
“¿Cómo lo voy hacer, Hermano Bill?”.
Solo siga adelante y hágalo. Jesús dijo: “Sígueme”. Eso es correcto. Mantengan fija su vista. Muy bien.
42 Y de repente, ella entra: ella toma estas dos ramitas y las quiebra. ¿Conocen Uds. la manera antigua en que los indios quebraban una rama? Eso fue la cruz, por supuesto. Y en la cruz, ellos las queman justo en medio. Allí es donde estaba el fuego, que cocinaba la pequeña torta.
Trajo la pequeña torta y se la dio al predicador; él se quedó ahí y comió. Dijo: “Ahora, regresa y toma una para ti y tu hijo. Porque, ASÍ DICE EL SEÑOR, la tinaja no escaseará, y la vasija no disminuirá, hasta el día que Dios envíe lluvia sobre la tierra”. ¡Aleluya!
¿Qué? Porque ella buscó primeramente el Reino de Dios y Su justicia, porque ella caminó en la manera provista por Dios; Dios la recompensó. ¿Creen Uds. eso? Sí, señor.
43 Hubo una vez una mujer que perdió a su hermano. Su nombre era Lázaro. Oh, él era un buen muchacho; ella detestaba dejarlo ir. Y él murió. Ella mandó llamar a su Pastor, o al Evangelista, que era Jesús. Ella se había salido de la iglesia, y había renunciado a todo lo que tenía. Y ella mandó a llamar a Jesús para que viniera, oró, y Él solo siguió Su camino. Volvió a llamarle, y Él solo siguió adelante. Él dijo: “Yo no hago nada de Mí Mismo hasta que el Padre me lo muestra”. El Padre ya le había mostrado que Lázaro iba a morir.
Él vino, después de un tiempo, después de casi tres o cuatro días. Él dijo: “Lázaro ha muerto, y me alegro de no haber estado ahí por causa de vosotros. Pero voy a despertarlo”.
Así que entonces ella oyó que Jesús venía, entonces ella salió a su encuentro.
44 Esa fue la manera provista por Dios, ir al encuentro de Jesús. Eso es correcto, siempre. Cuando tengan una tristeza en casa, vayan al encuentro de Jesús. Si hay enfermedad en el hogar, vayan al encuentro de Jesús. Si hay angustias en el hogar, vayan al encuentro de Jesús. ¡Aleluya! Si tienen necesidad de cualquier cosa, vayan al encuentro de Jesús. Vayan a encontrarse con Él. Él tiene todo el remedio, todo está ahí. Él no tiene el remedio, Él tiene la cura. Amén. Entonces ella fue a encontrarse con Él, y se postró a Sus pies.
45 Y ella había leído una historia, una ocasión, donde hubo una mujer allá atrás en la Biblia, y una Sunamita. Ella tenía cuidado de un predicador llamado Eliseo. De modo que ella le hizo una pequeña habitación al lado de su casa ahí, puso una cama y un candelero y un taburete, y así sucesivamente. Y Eliseo pasó por ahí y vio toda esta bondad que ella había tenido para con el predicador, pagó sus diezmos y todo, Uds. saben. Así que él dijo: “Ve y pregúntale, mira qué podemos hacer, si yo debo hablarle al rey o al capitán del ejército”.
Ella dijo: “Yo habito en medio de mi pueblo y todo está bien”.
Dijo: “Muy bien, ve y pregúntale qué puedo hacer”.
Giezi dijo: “Ella es estéril. No tiene hijos”.
Dijo: “Ve y dile: ASÍ DICE EL SEÑOR, Como por este tiempo del año, según el tiempo de la vida, ella recibirá un hijo”. Y ella lo hizo.
46 El niño tendría como once o doce años. Un día, cerca del mediodía, él estaba afuera en el campo con su papá. Yo creo que le dio insolación. Él comenzó a gritar: “¡Mi cabeza! ¡Mi cabeza!”. Él envió a uno de los siervos con el bebé, el muchachito, lo envió al regazo de su madre. Él murió al mediodía.
Qué lugar tan apropiado. Ella lo tomó y lo acostó en la cama del predicador, donde se había acostado el profeta. Buen lugar para ir. Lo acostó justo en la cama del predicador.
Ella dijo: “Enalbárdame una mula ahora y guía, y no dejes de cabalgar hasta que yo te diga”.
47 Eso me gusta. Guía y no te detengas. Solo sigue adelante. Eso es correcto.
El problema de eso es, que nos detenemos y hablamos con muchas personas. Nos detenemos por demasiadas fiestas sociales. Tenemos demasiado de tejer y cocer, y organizamos una fiesta de costura, Uds. saben: “Punta y costura y hablar sobre la Srita. Fulana de tal”. Uds. saben cómo es eso. Todas estas cosas diferentes que entran en la iglesia, cuando deberían echar fuera todo eso de perder el tiempo y tener un avivamiento enviado de Dios chapado a la antigua. Orar hasta hacer bajar el cielo y que el Espíritu Santo venga como un viento recio que sopla y llena el lugar y a la gente. Amén. Eso es lo que necesitamos.
Ella dijo: “No te detengas”.
48 Y su esposo dijo: “El hombre no está en el Carmelo”. Dijo: “Tampoco es luna nueva o día de reposo”.
Ella dijo: “Todo está bien”. Ella quería llegar al profeta. Así que ella se fue directamente.
Eliseo la vio y dijo: “Aquí viene esa Sunamita. Algo anda mal con ella; yo no sé lo que es”.
Ella subió corriendo. Y él dijo: “¿Te va bien a ti? ¿Le va bien a tu marido y a tu hijo?”.
Ella dijo: “Todo está bien”. Eso me gusta. Ella está tomando la manera provista por Dios. Dijo: “Todo está bien ahora”. Y entonces ella comenzó a revelarlo.
Él le dijo a Eliseo, dijo: “Ve, toma mi báculo y ponlo…”. O más bien, le dijo a Giezi: “Ve y toma mi báculo y ponlo sobre el niño”.
Pero ella dijo: “No te dejaré”. Entonces el profeta vino al lugar, oró, caminó de arriba abajo en la habitación, acostó su cuerpo sobre el niño muerto, y volvió a la vida.
49 La mujer, Marta, sabía que esa Sunamita entendía que Dios estaba en Su profeta. Y si Dios estaba en Su profeta, seguramente Dios estaba en Su Hijo. Así que si ella podía llegar a Jesús, ella tendría el remedio. Así que ella corrió y se postró ante Él. Ella dijo: “Señor, si…”. Eso es lo que Él era. “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora, que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”. Oh, eso me gusta. “Mas también sé ahora, que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”.
50 Eso es bueno esta noche. Ud. dice: “Yo soy un pecador, Hermano Branham”. Mas también sé ahora, que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. “Ten misericordia de mí, un pecador”, Él lo hará. Si Ud. está enfermo: “Ten misericordia de mí, Señor,” y Él lo hará, mas también sé ahora. Uds. dicen: “El médico me desahució; pero, mas también sé ahora, Señor. Yo no he caminado en cinco años; pero: Mas también sé ahora, Señor. Yo no he oído nada, desde no sé cuándo, ”Más también sé ahora, Señor“. Yo no he hablado una palabra, no puedo decirles desde cuándo, pero: ”Mas también sé ahora, Señor, que todo lo que pidas a Dios…“ y Él está sentado a la diestra del Padre, haciendo intercesiones en base a su confesión. ¡Aleluya!
Dijo: “Mas también sé ahora, que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”.
51 Él enderezó Su pequeño cuerpo, dijo: “Tu hermano resucitará”.
Dijo: “Oh, sí, Señor, en la resurrección general en el día postrero, él resucitará”.
Él dijo: “Yo soy la Resurrección y la Vida”. ¡Oh, vaya!
La Biblia dice: “No hay hermosura en Él, un individuo de apariencia frágil”. Pero Él dijo… Cuando se enderezó, ahí estaba Dios.
52 Él dijo: “Ahora, tu hermano resucitará”. Dijo: “Yo soy la Resurrección y la Vida”, dijo Dios: “El que en Mí cree, aunque esté muerto, vivirá. Y todo el que vive y cree en Mí, no morirá eternamente. ¿Crees tú esto?”.
Ella dijo: “Sí, Señor. Yo creo que Tú eres el Hijo de Dios que has venido al mundo”.
Dijo: “¿Dónde le pusisteis?”. Aquí Él se dirige a la tumba. Jesús lloró.
53 Una mujer me dijo no hace mucho, una mujer muy buena, de la Ciencia Cristiana, que no creía que Jesús era el… y Deidad. Ella creía que Él era un profeta. Ella creía que Él era un buen Hombre, pero que Él no era… que no nació virginalmente. Ellos niegan el nacimiento virginal.
54 No solo eso, pero una encuesta mostró que el ochenta y cinco por ciento de los predicadores Protestantes de los Estados Unidos afirman que el nacimiento virginal fue una farsa. Correcto. Yo puedo fácilmente hacer eso, fácilmente puedo pensar eso por la manera en que Uds. lo viven. Esa es exactamente la verdad, creían que era una farsa. Y un gran porcentaje de eso no creía que Jesús regresaría visiblemente otra vez. No me sorprende que necesitemos un avivamiento.
Hermano, presten atención a esto. Hoy en día se escucha mucho sobre avivamiento. No hemos tenido un avivamiento.
55 Yo seguí a otro hombre, no hace mucho, donde hablan mucho de esto. Decía: “Él fue a una ciudad y tuvo cinco mil conversiones”. Nosotros seguimos detrás de él (no yo), un grupo de ministros, y tomamos las tarjetas y les volvimos a dar continuidad, y en un periodo de treinta días ellos no podían hallar a treinta que reclamaban ser salvos. ¿Saben lo que pienso? Creo que es convicción en lugar de conversión. Cuando un hombre es nacido de nuevo del Espíritu de Dios…
Lo que necesitamos hoy no son reuniones prolongadas, sino un avivamiento del Espíritu Santo, enviado de Dios, una religión chapada a la antigua, lavada en la Sangre, clara como el cielo, que mata el pecado. ¡Amén! Los hace devolver las herramientas de los neumáticos y arrepentirse. Eso es correcto.
56 Ella dijo entonces. Ella dijo: “Bueno, mire esto, Hermano Branham, yo le puedo probar que Él no era más que un hombre”.
Yo dije: “Hágalo. Si Ud. me puede probar que Él no era Dios, entonces lo aceptaré”.
Ella dijo: “No, Él no era Divino. Él sólo fue un hombre. Y yo puedo probarle por la Biblia, que Él solo fue un hombre”.
Yo dije: “Si puede probarlo por la Biblia, entonces lo aceptaré”.
Ella dijo: “¿Está listo?”.
Yo dije: “Lo estoy”.
57 Ella dijo: “Cuando Él fue, en San Juan 11, cuando fue a la tumba de Lázaro, Él lloró”.
Yo dije: “¿Qué tiene que ver eso?”.
Dijo: “Pues, eso probó que Él no era más que un hombre; Él estaba llorando”.
Yo dije: “Mire esto, dama. Él era un hombre, cierto, pero Él era más que un hombre. Él era Dios-Hombre”. Dios estaba en Cristo, reconciliando Consigo al mundo. Sí, señor. Él vino para hacer la voluntad del Padre. Él caminó en la manera provista por Dios. Él nunca miró a diestra o a siniestra; Él hizo lo que Dios dijo que hiciera. Él era la manera provista por Dios.
58 Y en el camino hacia Lázaro, Él lloró. Él era un hombre cuando estaba llorando. Pero cuando se paró allí al lado de la tumba, donde un hombre había estado muerto por cuatro días; y los gusanos de la piel arrastrándose entrando y saliendo de su cuerpo, y peste alrededor; cuando Él dijo: “¡Lázaro, ven fuera!”, un hombre que había estado muerto durante cuatro días, se puso de pie y vivió de nuevo. Ese era más que un hombre. ¡Aleluya! Sí, señor. Él era un hombre llorando, pero Él era Dios en la resurrección.
59 Él era un hombre cuando bajó de la montaña esa noche, con hambre, buscando por ahí, en los árboles, algo de comer. Él era un hombre cuando tenía hambre.
Pero cuando Él tomó cinco panes y dos peces, y alimentó a cinco mil, ese era más que un hombre. Ese era Dios en carne. ¡Aleluya!
60 Él era un hombre cuando se acostó en el bote esa noche, cuando virtud había salido de Su manto; hasta que estaba tan débil que incluso, un mar poderoso rugiendo, diez mil diablos del mar juraron que lo ahogarían esa noche; cuando ese pequeño bote, agitado ahí, como un corcho de botella en un mar poderoso. Yo sé que Él era un hombre cuando estaba ahí acostado, pero cuando ellos dijeron: “¿No tienes cuidado que perecemos?”.
Él puso Su pie sobre la proa del bote, dijo: “¡Calla, enmudece!”, y hubo calma. Ese era más que un hombre. ¡Aleluya! Ese era mi Dios. Aleluya. Correcto, Él lo era; sí, ciertamente, lo es.
61 Él era un hombre cuando estaba colgando en el Calvario, cuando le dieron el mayor cumplido que pudieron darle. Cuando ellos dijeron: “A otros salvó, a Sí mismo no se puede salvar”. Qué maravilloso tributo, o cumplido, ellos le dieron. Si Él salvaba a estos otros y a Él Mismo, Él no podía salvar a otros. De modo que Él tuvo que entregarse a Sí Mismo, con el fin de salvar a otros. Él era un hombre cuando clamó por misericordia, cuando dijo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”. Él murió como un hombre. Sí.
Pero cuando Él se levantó en la mañana de Pascua, Él probó que era Dios. No me sorprende que el profeta dijera:
Viviendo, Él me amó; muriendo, Él me salvó;
Sepultado, Él llevó lejos mis pecados;
Resucitando, Él me justificó libremente para siempre;
Algún día Él viene, ¡Oh día glorioso!
¡Aleluya! Yo le amo. ¿Uds. no? Caminen en la manera provista por Dios.
62 Puedo ver unos hombres sabios en una ocasión, yendo a Su nacimiento para adorarle. Puedo verlos preparando todo. Están cargando sus camellos.
Puedo ver a Jim Jones y al resto de ellos, y a John Doe cargando. Puedo verlos poner estas mesas para cartas, cargarlas aquí al lado de esa manera, y ellos pusieron todo lo demás encima, y ellos iban para adorar a Jesús. Cuando llegaron, se dieron cuenta, que los viejos camellos no podían caminar.
Ese es el problema con la iglesia hoy. Ustedes han cargado demasiado mundo con eso, los hace retroceder. Eso es correcto.
63 Puedo ver que él se pone en marcha de esa manera y todos ellos. Llegan al lado de la montaña por allá, ni siquiera pueden pasar, porque: “Estrecha es la puerta y angosto el camino, y pocos son los que la hallan”. Sí, señor.
Puedo ver a un tipo empacando; tratando de aligerar su carga: “Porque estoy empacando, para ir al cielo”.
Hermano, yo no estoy empacando para ir al cielo. Yo estoy desempacando para ir al Cielo. ¡Aleluya! Hay un rapto; desaten todo. La Biblia dice: “Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”.
64 Puedo ver a ese tipo haciendo… [Palabras inciertas]. Puedo ver a su esposa por ahí, decir: “Juan, muchacho ¿qué sucede? ¿A dónde vas?”.
Dice: “Voy a ir a adorar al Señor”.
“¿Cómo sabes a dónde ir?”.
“Bueno, voy a ir”.
“Bueno, ni siquiera tienes una brújula. Ni siquiera tienes tu licenciatura ministerial. ¿Cuál es el problema contigo? ¿Te van a recibir? ¿Vas a ir adorar al Señor?”.
“Sí”.
“Lleva tu brújula”.
“No. No la necesito”.
“¿No la necesitas? ¿Cómo vas a llegar allá?”.
65 Puedo verlo señalar hacia la Estrella de la Mañana, decir: “Voy en la manera provista por Dios”. Amén. Dios proveyó una Estrella para guiar a los sabios. Ellos no necesitaban una brújula. Ellos necesitaban la manera provista de Dios, la Estrella. ¡Gloria!
Y el mismo Dios que guió a los hombres sabios a Cristo, por medio de la Estrella, está aquí esta noche en la forma del Espíritu Santo para guiarlos a Uds. a Cristo, al nuevo nacimiento, al bautismo del Espíritu Santo, el cual es la manera provista por Dios. “El que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”. Hombres y mujeres, ¿lo han recibido?
66 Mi tiempo se acabó. ¡Oh, vaya! Siento como entrar en ello. Meter mi mano en el bolsillo de mi pantalón, y predicar como un antiguo predicador rustico. ¿Por qué? Me encanta. Está bien tomar un helado, pero uno tiene que tener algo de tocino y frijoles para acompañar, nada sino… [Palabras inciertas]. Eso es lo que necesitamos. ¿No lo creen? Verdaderamente.
67 Dios tiene una manera provista. ¿Están en ella esta noche? ¿Habéis recibido el Espíritu Santo desde que creísteis? Ahora, Uds. mis buenos amigos Bautistas, y sepan que yo pertenecí… Yo fui un Bautista, y mi pastor aquí es un Bautista. Pero quiero decirles algo. Hechos 19 dice: “¿Habéis recibido el Espíritu Santo desde que creísteis?”. No: “Cuando” creísteis, sino “desde” que creísteis. Sí, señor. Si no lo han hecho, Eso es para Uds. esta noche. Dios tiene una manera provista.
68 Hermano, hermana, no traten de ir a su manera. No vayan por medio de hojas de higuera. No vayan flotando en un tronco, como ellos trataron de hacerlo en la destrucción antediluviana. No se pongan hojas de higuera como lo hizo Adán. No traten de ir a la manera del rey Nabucodonosor, al perseguir la iglesia de Dios. No se vayan por todas estas otras maneras diferentes, estas formas y caminos, que podríamos men… mencionar muchas.
No se vayan como lo hicieron los Fariseos, una persona muy religiosa, que dice: “Ahora, mira aquí, estamos en un lugar alto. Y si algo estuviera sucediendo, nosotros sabríamos todo al respecto”.
Y Dios se escabulló por allí, y nació el Hijo en Belén en un pesebre, lo trajo al mundo; y lo sacó del mundo, por la pena capital; ellos no supieron nada al respecto. Correcto. La manera provista por Dios.
69 Oh, en una ocasión había una mujer, ella había gastado todo el dinero que tenía. ¡Aleluya! Los doctores no pudieron ayudarla. Y un día ella estuvo a punto de desmayarse. Había tenido un flujo de sangre durante muchos, muchos años. Y un día ella escuchó que retumbaba… [Palabras inciertas]. Ella se fijó, y ahí venía la manera provista por Dios. Eso es correcto. ¡Oh, vaya!
Puedo verla pasar junto a los grandes Bautistas clásicos. “Los días de los milagros han pasado”. Ella solo se arrastró entre sus piernas. Ellos tuvieron que moverse.
La veo pasar ahí junto a Brigham Young [Un líder mormón-Trad.] y todas sus esposas; ella solo siguió de largo. ¿Qué dijo ella?
70 Los oigo decir: “Marta, ¿a dónde vas, que el médico no puede hacer nada por ti? ¿A dónde vas? Te vi por allá, con ese… [Palabras inciertas]. Maestro”.
Ella dijo: “Voy a la manera provista por Dios”.
“¿En dónde está? ¿No te refieres a ese hipócrita por allá?”.
“Ahí es donde está. Voy a ir directamente hacia allá”.
Ella se fue apretujando, y alrededor, hasta que llegó a este individuo aquí. Y él pertenecía a esta clase de iglesia, y esto y aquello, y todos ellos intentaron empujarla hacia atrás. Pero ella se abrió paso hasta Jesús.
Algunos de ellos dijeron: “Ahora, espere un minuto, hermana. Si Ud. come carne, no puede hacerlo”. Ella iba de la manera provista por Dios.
“Si Ud. no ha tomado serpientes, Uds. no puede hacerlo”. Ella fue de la manera provista por Dios. Ella quería llegar a Jesús. Eso es correcto.
71 Pienso en David de antaño. Aleluya. Sí, señor. Cuando él dijo allí… Donde habló acerca de… Él dijo: “Gustad, y ved que es bueno Jehová. Sabe a miel en la roca”. Una pequeña descripción que yo solía usar, pensando acerca de una pequeña alforja que ellos solían cargar en su costado aquí, un pequeño morral en el que ellos ponían miel, los antiguos pastores lo hacían. Y cuando el enfermo daba… las ovejas se enfermaban, ellos sacaban un poco de miel del morral y la ponían sobre la roca de piedra caliza, y llamaban a la oveja enferma, y dejaban que esa oveja enferma empezara a lamer sobre esa roca. Y cuando empezaban a lamer la miel de la roca, iba y lamía algo de esa piedra caliza al lamer la miel. ¿Y saben lo que pasaba? La oveja enferma sanaba.
72 Ahora, mire esto, hermano. Yo tengo una alforja completamente llena de Eso, esta noche. Y yo no voy a ponerlo sobre la iglesia Bautista, la iglesia Metodista, la iglesia Presbiteriana, o la iglesia Pentecostal. Lo estoy poniendo sobre Cristo Jesús, donde pertenece, y Uds. ovejas enfermas vayan a lamer y de seguro van a obtener algo de Eso. Sí. Señor. Empiecen a lamer de Él. Como aquel anciano… [Palabras inciertas]. Al lamer de Él; Uds. lo recibirán.
No le presten atención a lo que dice su iglesia. Presten atención a Cristo. Síganlo a Él, porque en Él, Él es la Iglesia. Yo veo, vayan por el camino provisto por Dios. Él nunca dijo que la Metodista era el camino provisto por Dios, tampoco dijo que la Bautista lo era, o cualquier otra iglesia. Él dijo: “Yo soy el Camino, la Verdad, y la Vida”.
Usted dice: “Bueno, ¿cómo sé que estoy en Él?”.
“Por un Espíritu somos todos bautizados en un cuerpo”, llegamos a ser miembros de ese cuerpo, I Corintios 12. Eso es correcto, sujetos a Dios…
73 Todo lo que Él tiene en Su Reino nos pertenece. Él simplemente toma el gran libro lleno de cheques, y firma Su Nombre abajo, dice: “Aquí tienes, hijo. Cualquier cosa que necesites, ve a tomarlo”. Amén.
No le dé miedo llenarlo. Llénelo y entréguelo, diga: “Gracias, Señor”. ¡Aleluya! Vendrá a cumplimiento.
“Todo lo que pidiereis orando”, (Marcos 11:24), “Creed que lo recibiréis, y os vendrá”.
74 Firme el cheque, diga: “Señor, necesito sanidad”. Despréndalo, diga: “Allí tienes, Señor, pido sanidad en el Nombre de Jesús”. Diga: “Gracias, Señor” y siga caminando, crea para la sanidad. Eso es correcto. Como esos cuervos bajándole esa comida a Elías. Allí está.
Diga: “Necesito salvación para mi alma”. ¿Qué hará usted? Solo escríbalo y diga: “Tú dijiste Venid a Mí, todos los que estáis trabajados y cargados; que Yo os haré descansar. Eso es para mí, Señor”. Llenen el cheque. “Yo necesito salvación. Dámela, Señor”.
“Aquí está”. “Gracias, Señor”. Y váyase con eso.
¿Necesita el Espíritu Santo? Sí, señor. “Quedaos en la ciudad de Jerusalén hasta que seáis embestidos con poder de lo Alto. Después que este Espíritu Santo venga sobre vosotros, me seréis testigos en Jerusalén, Judea, Samaria, y hasta lo último de la tierra”. ¿Creen Uds. Eso? Llenen el cheque y envíenlo firmado, vean lo que sucede. Dios se los dará: La manera provista por Dios. Él les dio una Chequera; vayan y llénenlo. Dios lo prometió. ¿Creen eso? Seguro. Dios siempre tiene un camino provisto.
75 Había un hombrecito llamado Jairo, un día. Oh, como que él se había juntado con un montón de incrédulos, como un montón de predicadores que se han juntado de la misma manera hoy. La Biblia dice: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos”. Muy bien. De repente…
¿Me pregunto quién dijo eso? ¿Ustedes lo están?
76 Bueno, la Biblia dice: “Estas señales seguirán a los que creen. En Mi Nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán serpientes, beberán cosa mortífera; pondrán manos sobre los enfermos, y sanarán”. Prediquen eso en la mitad de las iglesias hoy, ellos lo echarán por la puerta. Eso es correcto. Eso es correcto. No conocen el Camino provisto por Dios, pero eso es lo que Él dijo. Eso es lo que Jesús dijo. ¿Lo creen? Sí, señor.
Y luego si Él lo dijo así: “Amén, yo lo creo”. Creo que es la verdad, y yo voy caminando Su camino, lo que Él dijo que hiciera. Y Él lo está confirmado con señales, maravillas, siguiendo. Eso es correcto.
Así que solo hagan la misma cosa, entren de inmediato. Es para todo…Todo aquel que quiera, que venga y entre. Vengan. Dios los ha llamado, Uds. tienen que venir. Así que entren de inmediato. No esperen más. Tómenlo, esta noche.
77 Veo a este pequeño individuo; él mismo se unió. Él amaba a Jesús, sin embargo, él estaba de cierto modo… Él no quería perder su prestigio, Uds. saben, las bendiciones. Así que ellos salieron… [Palabras inciertas].
Así que el Señor dijo: “Ahora, miren a ese pequeño individuo allí. Yo lo predestiné para Vida Eterna, y ahí está él con ese montón de incrédulos. Así que me voy a encargar de él”. Él solo dejó que su hija se enfermara.
Él dijo: “Bueno, llamaré al Doctor Doe”.
El Doctor Doe la examinó. Él dijo: “El pulso está bajando, Jairo. Mejor te diré lo que haremos; mejor hagamos esto, aquello”. Y él le dio todas las medicinas, y así sucesivamente. Ella siguió igual, muriendo.
Entonces él dijo: “Me pregunto si Dios tiene una manera provista”. ¡Oh, hermano!
78 El Hombre que él tanto había criticado respecto a sanidad Divina. O del que escuchó al respecto… Él dijo: “Sí. Sí. Ajá”.
“Jairo, ¿no crees que Él es un hipócrita?”.
“No”, dijo el Espíritu Santo: “Él no es un hipócrita. Tú crees en Él”.
“Oh, muy bien, sí. Oh, me supongo que Él lo es”.
79 Vean, de esa manera es con algunos de estos predicadores fronterizos (Eso es correcto.), simplemente temerosos. Oh, que Dios les quite el hueso de pollo y les ponga un espinazo.
Me gusta el testimonio de Buddy Robinson. Él dijo: “Señor, dame el espinazo del tamaño de un tronco aserrable. Pon mucho ruido en el hastial de mi alma. Y déjame pelear contra el diablo mientras me quede un diente, y luego masticarlo con las encías hasta que muera”. Eso me gusta. Eso es correcto. Él dijo: “Yo tenía una perra vieja caza mapaches. Ella murió, de vieja. Ella peleó con los mapaches hasta que ya no le quedó ni un solo diente, entonces ella solo mordía a los mapaches con la encía, y chillaba”. Eso me gusta. Correcto. ¡Aleluya!
80 Usted dice: “Hermano Branham, yo apenas tengo una educación. Soy demasiado pequeño. Los predicadores me rechazarán”.
Solo regresemos a la historia. “No es el tamaño del perro en la pelea; es el tamaño de la pelea en el perro”. Eso es lo que es hoy. Párese allí. Dese cuenta hoy, sin embargo, el perro se quedaría allí.
81 Como dijo un día el Jefe anciano, mientras se preparaba para partir.
Le dijo: “¿Cómo le va, Jefe?”.
Dijo: “[Palabras inciertas]”. Dijo: “Hay dos perros en mí. Uno es negro y el otro es blanco. El negro quiere que haga lo malo, y el blanco quiere que haga lo correcto”. Dijo: “Siempre están peleando y riñendo”.
Yo dije: “¿Cuál gana, jefe?”.
Dijo: “Depende de cual el Jefe alimente más”.
82 Y eso es más o menos así, también. Sí, señor. Muy bien, hermano. Les digo, lo que el mundo necesita esta noche es una buena vieja sacudida.
83 Jairo dijo: “Ahora espera un minuto”. La hija se puso muy enferma. La única esperanza que había, de alguna vez salvarla, era acudir a Jesús. Ella… Ellos salieron en busca de Jesús.
Mientras él iba en el camino… Veo que él llega allí. Y la mujer acababa de ser sanada del flujo de sangre. Aquí va él, dijo: “Mi hija está postrada ahora… No me interesa lo que diga el sacerdote, lo que alguien diga. ¿Puedes venir e imponer Tus manos sobre ella? Yo creo que Tú eres la manera provista por Dios para su sanidad. ¿Vendrás a imponer Tus manos sobre ella, para que se recupere?”.
Dijo: “Yo iré”.
Aquí emprende Su marcha, va en camino. De repente, aquí viene un hombre corriendo de su casa, diciendo: “Jairo, tu hija ha muerto, no molestes más al Maestro”. ¡Oh, oh, vaya! Puedo ver su corazoncito dar un sobresalto, de esa manera.
Puedo ver esos ojos hermosos y tiernos de Jesús voltear hacia él, decir: “¿No te he dicho: No temas, y verás la gloria de Dios?”. Él es el Camino provisto por Dios.
84 Había un anciano llamado ciego Bartimeo, sentado a las puertas un día, suplicando por una limosna. Se estaba poniendo frío, como en Octubre. Él escuchó un ruido que venía bajando por la calle. “¿Qué es eso?”.
“Pues”, él dijo: “Ese es Jesús de Nazaret”.
Él nunca vio… Él se quitó su manto. Él no la puso abajo, y la dobló así, Uds. saben, él podría encontrarla a ciegas una vez de regreso. Él aventó su manto al lado. Dios había provisto un Camino, y él andaba tras eso. Él había corrido aquí.
Algunos… [Palabras inciertas] dijeron: “Siéntate. Siéntate. Él no tiene tiempo para perderlo contigo”.
Él gritó más fuerte: “¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! ¡Ten misericordia de mí!”. Él iba abriéndose paso: “Ten misericordia de mí. Yo sé que eres la manera provista por Dios para mis ojos. ¡Oh Señor, ten misericordia de mí!”. Eso es correcto.
85 Yo leí la historia del ciego Bartimeo un día, una pequeña historia. Decían que él había estado ciego por muchos años. Él tenía una pequeña hija que jamás había visto. Una noche… Y él solía ir allá y sentarse en la calle. Él tenía un corderito. Los corderos solían guiar a las personas ciegas como lo hacen hoy los perros; los perros guían al hombre ciego. Ellos tenían un cordero entrenado para guiar al ciego. Y entonces alguien dijo, un día, eso…
Él tenía dos tortolitas, y ellas hacían pequeñas maromas, de esa manera, para atraer la atención de los turistas, que entraban a Jerusalén, o a la ciudad, y ellos dejaban caer monedas en su taza. Él estaba ciego.
Así que una noche su esposa se puso muy enferma, así que él fue al Señor. Él dijo: “Señor, no tengo nada. Soy un hombre pobre. Soy un hombre ciego. No tengo nada que darte. Pero te creo, Señor. Y si solo tuvieras misericordia y permitieras a mi pobre esposa vivir, mañana te daré mis tórtolas como un sacrificio”. El Señor sanó a su esposa esa noche.
Al día siguiente él regresó con el sacerdote, ofreció las dos tórtolas como un sacrificio. Entonces él no tenía nada sino un cordero.
86 No mucho tiempo después de eso, su niñita se enfermó. Los médicos no podían hacer nada por ella. Él dijo: “Señor, solo me queda una cosa”, y dijo: “eso es el cordero. Pero si le permites a mi niñita, a quien nunca he visto, si tan solo le permites recuperarse, entonces te daré mi cordero como un sacrificio”. Entonces el Señor sanó a su niñita.
Unos pocos días después de eso, él iba por la calle, ese cordero lo iba guiando. Y Caifás, el sumo sacerdote, vino, dijo: “Ciego Bartimeo, ¿a dónde vas?”.
Él dijo: “Voy, oh, sumo sacerdote, al templo. El cordero está guiándome al templo para ofrecer el cordero como un sacrificio.”
“Oh”, dijo él: “tú no puedes hacer eso”.
Dijo: “Sí”, Bartimeo.
Dijo: “Aquí, te daré el precio de un cordero. Ve y compra uno”.
Él dijo: “Yo nunca le prometí a Dios un cordero. Yo le prometí a Dios este cordero, este cordero”.
Dijo: “Ciego Bartimeo, tú no puedes llevar ese cordero. Ese cordero son tus ojos. No puedes ver sin ese cordero. Ese cordero te guía. Son tus ojos, ciego Bartimeo. No puedes ofrecer ese cordero”.
Dijo, el hombre ciego se estremeció un poquito y dijo: “Oh sumo sacerdote, Dios proveerá un cordero para los ojos ciegos de Bartimeo”. Dios bendiga su corazón. Cuando él escuchó que eso venía acercándose; Dios había provisto un Cordero. Ahí está Él.
87 Él es el Cordero provisto de Dios esta noche. Él es el Cordero provisto para nuestros ojos, sus ojos espirituales. Él es el Cordero provisto para su alma. Él es el Cordero provisto para su escape del infierno. Él es el Cordero provisto para su gloria en el cielo.
¿No le van a recibir, mientras oramos, mientras inclinamos nuestras cabezas?
88 Oh Señor Dios, Creador de los cielos y la tierra, Autor de la Vida Eterna, Dador de todo buen don, envía Tus bendiciones sobre este pueblo. Estos pobres comentarios sin preparación, Señor. Pero sé que Tú tienes una manera provista.
Tú dijiste: “Como fue en los días de Noé, así será en la venida del Hijo del hombre”. Un tiempo de preparación, un tiempo cuando un lugar será preparado para aquellos quienes desean escapar de la ira. Yo oro, Dios, que ahora mismo, que ese Cordero de Dios que fue provisto para los ojos del ciego, o la mujer con el flujo de sangre, para detener el flujo de sangre, el Cordero de Dios fue provisto para el muerto Lázaro… Dios ten misericordia.
Cuando pienso de eso, ese es el mismo Cordero que fue provisto para mis ojos ciegos, un día cuando los Hermanos Mayo me dijeron, hace tres años, que yo no tenía ninguna esperanza de alguna vez recuperarme de nuevo. Dios proveyó un Cordero.
89 Cuando Tú enviaste a Tu Ángel a aquel lugar de Green´s Mills, y dijiste: “Ve, haz esto”, ¿cómo podría yo hacerlo ante un gran mundo de ateos e incrédulos? Pero Dios proveyó un Cordero.
Dios, mi pobre iglesia pequeña aquí, Señor, mientras la miro… Y yo pienso a muchas miles de millas cruzando los mares, y llanuras congeladas y témpanos. Cómo he estado allí muchas veces solo en una habitación, orando, pensando en el momento cuando ellos pasarían por aquí y me darían la mano. El viejo aserrín esparcido por el piso, las ventanas estremeciéndose cuando soplaba el viento…
90 Pienso de cuando traía a mi propia esposa querida, y colocándola aquí al pie de la cruz, predicando su funeral, recuerdo estar viendo a mi bebita, Señor, que está en sus brazos.
Recuerdo al pobre pequeño Billy Paul, que Tú llenaste con el Espíritu Santo hace unas cuantas horas, yendo a su tumba allá aquella mañana, para poner una flor de Pascua sobre eso, y comenzó a llorar; yo puse mi brazo alrededor del pequeñito y dije: “Dios tiene un Cordero provisto, una ofrenda para el pecado. Algún día esta pequeña tumba se abrirá; mami saldrá; así también tú hermanita. Dios tiene un Cordero provisto”.
91 Un día de estos, Dios, cuando predique mi último sermón; quizá me acuesten en una habitación, y sentiré el pulso subiendo por mi manga, la marea fría de la muerte flotando en mi habitación, mientras la ventana está abierta, las cortinas ondeando, entonces empuja el bote salvavidas, Señor. Tomaré mi último viaje. Yo solamente extenderé la sábana. Los párpados se cerrarán, y la sábana me cubrirá.
Quiero bajar a través del valle de sombra de muerte. Quiero llegar al Jordán: “Abran paso”. Y gritar: “Jordán, ábrete. Estoy cruzando”. Señor, empuja el bote salvavidas junto a mí entonces. Recíbeme, ¿lo harás, Señor? Recíbeme entonces, ¿lo harás, Señor? No solo a mí, sino a todos aquí, que sean recibidos en esa hora, ¿lo harás, Señor? Concédelo. Desde entonces, habrá muchos de nosotros cruzando, y volviendo al paraíso y luego vivir para siempre.
Padre, si está aquí ese hombre o esa mujer esta noche que no te conoce, que no sabe cuál es el valor de todo tocante a eso, que nunca ha nacido de nuevo, que nunca ha hallado la manera provista por Dios, que la encuentren ahora, mientras oramos, por medio del Nombre de Jesucristo.
92 Con su rostro inclinado, mi amigo pecador. Dios bendiga su corazón. Muchos afuera y por dentro… El Espíritu Santo está aquí. ¿Han aceptado alguna vez la salida de Dios, la manera provista por Dios para Uds.? ¿No vendrán, a recibirlo? ¿No lo harán esta noche? Si hay aquí un amigo pecador, levante su mano, diga: “Hermano Branham, ore por mí. Yo quiero al Cordero provisto por Dios en mi vida”.
No tenemos espacio aquí para un llamado al altar alrededor del altar. No hay espacio, así que solo les pido que levanten su mano. ¿Lo hará, pecador? Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, señor. Y que Dios le bendiga, hermana. Dios le bendiga a Ud. y a Ud. allá atrás en la parte de atrás otra vez, ¿Alguien allá atrás?
¿Aquí a mi lado derecho ahora? Dios les bendiga. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Alguien más que levante su mano, que diga: “Recuérdame. Oh, Dios, dame gracia esta noche… La Vida de Tu Cordero”. Dios le bendiga, hermana. La veo, sentada aquí.
Alguien en la parte de afuera, venga y ponga sus manos contra la malla, y diga: “Hermano Branham, recuérdeme. Quiero la manera provista por Dios”.
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