S.942 62-0712  QUISIÉRAMOS VER A JESÚS 

Tiempo de lectura: 67 minutos

OBRAS DEL MENSAJE

Quisiéramos Ver A Jesús

Spokane, Washington, E.U.A.

62-0712

1 Gracias, hermano Borders. Permanezcamos de pie esta noche sólo por un momento mientras inclinamos nuestros rostros para orar. Miren, mientras tenemos nuestros rostros inclinados, ¿hay una petición que les gustaría hacerla notoria a Dios? Denla a conocer levantando su mano. Dios, conceda cada una de ellas
Nuestro Padre Celestial, hemos venido esta noche en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús, el Amoroso. Venimos pidiendo, creyendo que Tú concederás las peticiones que han sido pedidas esta noche, porque creemos, Padre, que provinen de un corazón sincero; que ellos verdaderamente tienen necesidad, y la necesidad es para Tu gloria. Y pedimos que Tú concedas sus peticiones, cada una de ellas.

2 Y ahora, siendo esta la segunda noche en el servicio, te damos gracias por lo de anoche, por aquellos que pasaron al frente para aceptar a Cristo como su Salvador, confiando que cada uno que venía de regreso a Casa de una condición descarriada, que su experiencia fue renovada. Ellos saben… Nosotros sabemos que Dios está con una mano extendida, listo para recibir al pródigo mientras regresa. Y aquellos que estaban buscando el Bautismo del Espíritu, te pedimos, Dios, que Tú llenes sus corazones con Tu bondad y misericordia y poder. Concédelo, Señor.
Mira, esta noche mientras vamos a orar por los enfermos, si es Tu voluntad, confiamos que no haya una sola persona enferma en nuestros medios esta noche cuando el servicio se termine. Que sean sanados aquellos que se están muriendo con un problema de corazón, aquellos que se están muriendo con cánceres, por los que los doctores han peleado arduamente tratando de salvar sus vidas, pero parece que no hay esperanza; pero Dios, hay un Bálsamo en Galaad, y nosotros estamos muy agradecidos que… el saber eso, y de compartir las promesas de Dios unos con otros.

3 Y pedimos que Tú vengas en medio nuestro esta noche con tan grande fe, Señor, que sean unos momentos muy tremendos. Y pedimos que Tú seas tan—tan real para cada uno esta noche, Señor, que cuando nos despidamos para ir a nuestros hogares, que digamos como aquellos que iban a Emaús aquel día después de la muerte, la sepultura, y la resurrección de nuestro Señor… Ellos se estaban preguntando a lo largo del camino: “¿Resucitó Él verdaderamente o no?” Pero cuando Él los reunió en el atardecer, como a esta hora o un poco después, las puertas estaban… [Una profecía es dada—Ed.]
Y permite que Tu paz y Tu misericordia, oh Dios, sea con nosotros y nos ayude, y libera a cada uno, Señor, que está afligido. Permite que el Espíritu Santo haga la gran obra que Él ha sido enviado para hacer entre nosotros. E inclinaremos nuestros rostros en humildad y en simplicidad, y daremos gracias y alabanzas a Ti. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

4 El hermano acaba de poner aquí algunas peticiones para orar, y estamos confiando que el Señor Dios concederá esto y muchas de… [Alguien habla con el hermano Branham—Ed.] Paños, y… Sí.
Miren, nosotros sí creemos en orar por paños para los enfermos y los afligidos. Miren, tomamos eso de la Biblia. En una ocasión en Sudáfrica (yo creo que en uno de los libros allá, ellos tienen una fotografía de ello), yo tenía muchos sacos grandes llenos de paños que habían sido enviados por la gente. Y ellos decían: “El hermano Branham es muy supersticioso, porque él ora por… sobre paños”. Y no es ser supersticioso; es Escritural que… Miren, comprendemos que—que eso….

5 Yo creo que Pablo era muy fundamental, se basaba en la Escritura en todo lo que él hacía. Miren, todos nosotros tenemos que creer en eso porque… para creer la Biblia. De otra manera Dios no le hubiera permitido a ese hombre escribir la Biblia, los—los Libros en la Biblia que él escribió. Yo creo que Pablo del Nuevo Testamento era igual que Moisés del Antiguo. Y Pablo fue un profeta misionero a los gentiles. Miren, estamos confiando que en esto, que la gente entenderá que Pablo, de donde yo pienso que el obtuvo, que….
Uds. saben, Eliseo en una ocasión, un gran profeta del Señor… Una mujer sunamita perdió su hijo, y entonces ella fue a Eliseo y le preguntó acerca de su hijo. Y él le dijo: “Toma este báculo”, le dijo a Giezi, su siervo, “ve y ponlo sobre el niño”. Y yo creo que de ahí es de donde Pablo tomó la idea de poner paños sobre la gente. Porque Eliseo sabía que todo lo que él tocara sería bendecido, si él simplemente consiguiera que la mujer creyera la misma cosa. Pero la fe de esa mujer no estaba en lo que él tocaba; estaba en el profeta.

6 Luego nos damos cuenta que en el tiempo de Pablo, ellos tomaban paños y delantales… La gente (con fe más grande) creía, y ellos ponían esos paños y delantales sobre la gente, y los espíritus malignos salían de ellos, y eran sanados.
Miren, sabemos que Pablo partió hace mucho tiempo, pero el Espíritu Santo todavía está aquí. Es un… Él no hace acepción de personas, y Él le da a las personas gracia entre el pueblo, a los ministros, para creer que en ese hombre hay algo que comprueba que Dios está con ese pastor, y ellas creen en eso. Y toda gente creyente del Evangelio completo, toma paños, delantales, y lo demás de sus cuerpos y los ponen sobre los enfermos y los afligidos, y ellos sanan. Y tenemos más grande éxito con eso que con cualquier otra cosa.

7 Hace mucho tiempo una mujercita alemana… Yo los envío por miles, y ella recibió uno. Y ella llamó a sus vecinos a que fueran. Ella no tenía pastor, así que llamó a los vecinos a que fueran y oraran. Y ella confesó todas sus faltas. Hay una sola cosa que Uds. tienen que hacer, eso es enmendar las cosas con Dios, porque la aflicción pudiera estar sobre Uds. para ese propósito, y así que… para traerlos a Dios. Así que confiesen todos sus pecados. Y cuando ella lo hizo, lo puso sobre ella.
Ella había estado inválida con artritis como por unos veinte años. Y dijo: “Muy bien, diablo, ahora la obra está terminada, así que apártate. Me voy a levantar”. Se levantó y salió caminando de la silla de ruedas; fue así de sencillo. ¿Ven? Dijo: “Muy bien, todo está completo ahora; las obras todas están terminadas, así que me levantaré y me iré caminando”. De esa manera lo tenemos que creer, justo de esa manera, tan sencillos como podamos ser.

8 Nosotros… La gente hoy en día hace el Evangelio muy complicado para la gente. ¿Ven? Esa siempre ha sido la razón que se les pasa por alto a la multitud de gente. Y el Evangelio fue enviado para todos; pero por lo general es la multitud de gente que lo escucha. Lucas dice: “La multitud de gente oía a Jesús de buena gana”, la multitud de gente.
Y así que Dios lo hace tan sencillo. Él dijo en Isaías: “Por torpe que sea, no se extraviará”. Así que nosotros nunca lo queremos hacer complicado. Es sencillo, la simplicidad de creerlo, sólo teniendo fe. No se aparten de ello. Quédense con ello, y Dios se encarga del resto.

9 Miren, anoche los retuve tarde. Esta noche voy a tratar de orar por los enfermos, y pienso que Billy me dijo hace un rato que él repartió a la gente un grupo de tarjetas de oración. La razón que hacemos eso es para mantenerlos en línea, para el que pueda venir y el que no pueda. Y cada uno que recibe una tarjeta puede… pueda venir a la plataforma. Pero cualquiera que alguna vez ha estado en la reunión, sabe que hay cinco que sanan en la audiencia mientras uno solo sana en la plataforma. Siempre es más grande en la audiencia: Fe.
Miren, mucha gente quiere que uno ponga manos sobre ella. Eso está perfectamente bien. Eso es la Escritura. Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen: Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”. Miren, esa es—esa es la Palabra de Dios, así que la creemos. Miren, pero, ¿se fijaron Uds.?, esa como que fue una costumbre judía. No fue así con los gentiles.

10 Miren, cuando la hija de Jairo yacía a punto de morir, ellos mandaron a traer al Señor Jesús, y cuando Él… En Su camino para allá la niña murió, quizás mientras Él caminaba desde la costa del mar hasta la casa. Y un mensajero vino, y dijo: “No lo molestes. Ella ya ha muerto”.
Y fíjense lo que dijo Jairo. Él dijo: “Mi hija está a punto de morir. Pero, ven y pon Tus manos sobre ella, y sanará. Ella será sanada”. Ese fue un judío, porque él era un maestro, un rabí.

11 Pero, ¿se fijaron en el romano, el gentil? Cuando Jesús fue a sanar a su siervo, él dijo: “No soy digno que entres bajo mi techo”. Y él dijo: “Solamente… Yo soy un hombre bajo autoridad”. Dijo: “Yo le digo a este hombre: Ve, y él va; a este hombre: Ven y el viene”. ¿Ven?, él le estaba diciendo a Jesús que él reconocía que Él (Cristo) tenía la autoridad sobre todas las enfermedades, igual que él tenía autoridad sobre los cien hombres que estaban bajo su mando. ¿Ven? “Yo también soy un hombre bajo autoridad. Y yo le digo a este hombre que está bajo mi autoridad: Ven, o ve, y él obedece. Solamente dí la Palabra; mi siervo vivirá”. ¡Eso es!
¿Se fijaron en lo que dijo nuestro Maestro? Él se volteó, dijo: “Yo no he encontrado fe como ésta en Israel”. ¿Ven?, ¿ven?
“Solamente dí la Palabra; eso es todo lo que Tú tienes que hacer”, porque él sabía que toda enfermedad, y toda aflicción, y todo estaba bajo el control de Cristo. Todo lo que Él tiene que hacer es hablar la Palabra.
Y “Envió Su Palabra, y lo sanó”. ¿Ven? Así que sabemos que necesitamos Su Palabra. Es la Palabra que nos hace libres.

12 Miren, esta noche, si Uds. anotan textos, yo sólo quiero dar una pequeña base. Anoche, la razón que no oré por los enfermos anoche, en primer lugar, es porque yo no sabía si ellos permitían orar por los enfermos aquí en esta iglesia o no. Yo supe que ellos lo iban a llevar a cabo en la iglesia. Un grupo de hermanos lo estaba respaldando; pero ellos lo iban a llevar a cabo en una iglesia. Y yo quiero ser muy cuidadoso que no haga nada que—que traiga una ofensa o estorbe. Sólo quiero hacer lo que pienso que es la cosa correcta para hacer.
Y luego yo—luego yo vi a todos los enfermos y afligidos y un hermano dijo: “Seguro, ellos lo creen”. Sucedió que hoy me di cuenta de esta iglesia de la Biblia abierta, que…

13 ¡Vaya, los amigos tan maravillosos que tengo en esa iglesia! El hermano Mitchell es uno de ellos. Una noche estábamos llevando a cabo una reunión en la iglesia del hermano Mitchell, y su yerno no tenía el Espíritu Santo. Yo no conocía a su yerno, ni a su hija. Y ella estaba allí, y ella era estéril, no tenía hijos. Y mientras yo estaba hablando, el Espíritu Santo le habló a la muchacha y dijo: “ASÍ DICE EL SEÑOR, tú tendrás el hijo. Y su esposo está sentado allí. ASÍ DICE EL SEÑOR, él recibe el Espíritu Santo”. Él recibió el Espíritu Santo. Esa noche después del servicio… El hermano Bryant todavía no había tenido hijos, así que ellos lo empezaron a llamar “abuelo”. Nueve meses después, allí vino el bebé.
Así que Él nunca ha fallado. Uds. obsérvenlo. Cuando Él lo dice así, es perfectamente de esa manera. Yo tengo cincuenta y tres años de edad. He visto visiones desde que era un niñito. Yo nunca he visto una de ellas fallar, y no puede fallar. Dios no puede fallar. Esas es una cosa que Dios no puede hacer. Él no puede fallar. Y Él—Él sencillamente no puede fallar, porque Él es Dios.

14 porque sé que mis palabras son palabras de un hombre. Estas son Palabras de Dios, así que Ellas no pueden fallar. Y miren, esta noche para una pequeña lectura de la Escritura, yo la quiero tomar de dos lugares. Primero, yo quiero leer de… miren, sólo como rutina, sólo para la lectura, y un pequeño servicio de rutina como para basarlo en algo.
El mensaje, si Uds. no captan la cosa, sólo… Uds. —Uds. tienen que tener fe. Únicamente hay una sola manera de ser sanados o salvos, y eso es por fe. Sus emociones, eso no los salvará a Uds. Sus ideas mentales, eso no los salvará a Uds. Tiene que ser fe. Y la fe no, no puede, nunca fallará cuando Uds. verdaderamente lo creen.

15 Miren, es una lástima que no nos quedemos como un mes aquí en esta ciudad en algún auditorio, para sólo tomar mensajes sobre la fe, edificar a la gente en eso. Que toda esta gente enferma por todo el edificio aquí que está sentada aquí, que ella venga, observe noche tras noche, vea lo que sucede, observe la fe hasta que algo verdaderamente se ancle. Entonces ella lo capta. Cuando—cuando la fe se ancla, allí se queda. Nunca se moverá. Nada puede mover la fe.
Yo encuentro en la línea de oración que como noventa y nueve de cada cien que viene a la plataforma… Oh, yo he oído a la gente decir: “Oh, hermano Branham, yo tengo toda la fe”. Entonces, ¿qué está haciendo en la plataforma? ¿Ven?, ¿ven? ¿Ven?, eso es esperanza en lugar de fe. ¿Ven? Si es fe, Uds. saben algo. Es tan segura como Uds. están sentados aquí. Es más segura que estar Uds. sentados aquí.
Es un sexto sentido. Los cinco sentidos no lo igualan. Es el sexto sentido. Los cinco sentidos no declaran la fe en lo absoluto. Es el sexto sentido, y el sexto sentido es el que declara toda la armadura de Dios. Y toda la armadura de Dios no es nada que los… que declarará uno de los cinco sentidos. ¿Creen Uds. eso?
Miren. Fe, amor, gozo, paz, paciencia, mansedumbre, bondad, ¿quién puede declarar eso por medio de alguna de su ciencia? Uds. no lo pueden hacer. Es fe, el sexto sentido, que va y lo declara. “Es la sustancia de lo que se espera, la evidencia de lo que no se ve”. Uds. no lo ven, no lo gustan, no lo sienten, no lo huelen, ni lo oyen; Uds. lo creen. Eso es correcto.

16 Y miren, qué si yo me estuviera muriendo, y Uds.… Un pan me salvaría la vida, y el pan costara veinticinco centavos. Y Uds. me dieran el precio de la compra de un pan: veinticinco centavos. Yo pudiera estar tan feliz con los veinticinco centavos, y me regocijaría tanto como si yo tuviera el pan en la otra mano, porque yo tengo el precio de la compra del pan. Y si Uds. tienen la fe, no importa cuánto tiempo tarde para que suceda la cosa, Uds. la tienen. Eso es todo. ¿Ven? Le comprará lo que Uds. están pidiendo.
¡Oh, quisiera que pudiéramos recibir tanto así de ella! ¡Si Uds. sólo pudieran—si Uds. sólo pudieran captar tanto así! No una creencia mental; sino del corazón.
Entonces no hay nadie, nada en ninguna parte, que los pudiera apartar de ello. Cando algo está anclado, eso lo concluye. Uds. ya no pudieran negar eso, así como no pudieran negar que Uds. son seres humanos. ¿Ven? Sencillamente es la parte real. Nosotros lo debemos creer.

17 Miren, quiero decir esto, que yo no soy un sanador Divino. La gente me llama así, pero yo no lo soy. Ningún hombre es un sanador. Si un hombre pasa por aquí y dice que él es un sanador, Uds. tengan cuidado con ese hombre: algo anda mal. Ni tampoco soy yo un Salvador. Yo no pudiera ser un—un salvador, así como no pudiera ser un sanador, porque “Él (Cristo) herido fue por nuestras rebeliones, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. Es tiempo pasado.
Todo pecado en el mundo fue perdonado cuando Cristo murió en el Calvario. ¿Creen Uds. eso? Hay una Expiación de Sangre sobre el altar por—por los pecados del mundo. Pero no les hará ningún provecho hasta que Uds. lo acepten y lo confiesen. Y Él nunca puede obrar en ello hasta que Uds. primero lo digan, y por fe lo acepten.
Entonces Él es un Sumo Sacerdote para interceder en base a nuestras confesiones. ¿Ven?, Él no se puede mover, Él—Él está atado; no hay nada que Él pueda hacer, hasta que Uds. primero lo acepten y lo confiesen, y lo crean de corazón. Entonces eso lo toca a Él, y entonces Él puede empezar a obrar en ello e interceder por Uds. Ahí lo tienen.

18 Así que entonces, alguien dice: “Yo tengo sanidad en mis manos. Yo tengo sanidad…” Oh, bueno, si está en sus manos, ¿qué le sucedió entonces al Calvario? ¿Ven? ¿Qué le sucedió a la Sangre del Señor Jesús? Si el frotar aceite, o—o sangre, o humo, o fuego, o lo que pudiera ser, es sanidad, ¿qué le sucedió entonces al Calvario? ¿Qué le sucedió a la Sangre de Jesucristo?
Con razón la gente está tan confundida. Si ella únicamente se pudiera detener un momento para comprender que tiene… que un falso únicamente declara absolutamente que hay un verdadero. Pero la gente simplemente… No sabe qué camino tomar.
Ha habido tanto que ha salido en nombre del Espíritu Santo, ha habido tanto que ha salido en el nombre de sanidad Divina, a tal grado que la gente con sentido común… Uno no la puede culpar por tener miedo. Pero recuerde, amigo, que tan cierto como hay una que no está correcta, tiene que haber una que sí está correcta.

19 Pero, ¿qué—qué es pecado? Es incredulidad. ¿Qué es justicia? Es la fe. Y el pecado únicamente es la justicia pervertida. ¿Qué es una mentira? Es la verdad mal representada. ¿Qué es adulterio? Es el acto correcto mal representado en la manera incorrecta. ¿Ven?, todas las cosas….
Únicamente hay dos cosas. Esas son: el bien y el mal. Y satanás no es un creador. Únicamente hay un solo Creador. Ese es Dios. Satanás pervierte lo que Dios ha creado. Pero mientras Uds. tengan fe en el Creador, en Él, Dios lo regresa a su lugar correcto.

20 ¿Qué si hubiera un tallo de maíz creciendo y un pedazo de rama estuviera sobre él? Crecería torcido. Quiten, muevan todo obstáculo que está impidiendo eso, y el—y el sol hacia donde está creciendo el tallo, finalmente hará crecer derecho ese tallo de maíz otra vez. Echen fuera un espíritu malo, entonces la gente dice: “Bueno, nada me pasó a mí”. Uds. -Uds. vuelven a crecer derechos. Si Uds. creen eso, y saben que algo les sucedió a Uds., entonces no hay nada que les impida volverse a enderezar. Uds. simplemente se aferran a ello.
Es igual que el sol. El sol es el… controla toda la vida botánica. El s-o-l controla toda la vida botánica. Cuando viene la primavera, esa semillita que yace en la tierra, Uds. no la pueden esconder. No importa… Si Uds. le ponen una piedra encima, ella se abrirá paso debajo de ese concreto, y sacará su cabeza, y alabará a Dios. Es vida. Seguro. Esa es la razón que Uds. pueden ser enterrados en el mar, Uds. pueden quemar su cuerpo hasta quedar cenizas, pero Uds.… No importa lo que les hagan, Uds. resucitarán.
¿Dónde—donde se acumula más la grama en la primavera, si Uds. ponen concreto, si ponen rocas encima de ella? Allí a la orilla de su pavimento. ¿Por qué? Es toda esa vida debajo de allí. Cuando ese sol empieza a brillar, aunque ella esté debajo del concreto, tiene que encontrar su salida, sacar su cabeza, y alabar a Dios. Tan cierto así como ese sol le empiece a pegar, saldrá.

21 Y tan cierto como el H-i-j-o, quien controla toda Vida Eterna, si le pega a esa Semilla predestinada, germinada, algo sucede. Se agarra, y allí se queda agarrada, se abre paso sacando la vuelta a todo obstáculo que hay. Finalmente saca su cabeza y dice: “¡Alabado sea Dios!, yo sabía que era verdad”. Eso es. Eso es fe. Créanlo. No simplemente lo manufacturen; sean un creyente, sean genuinos.
Por eso es que yo hice primero mi llamamiento al altar anoche, antes de empezar una línea de oración. Pudiéramos haber tenido la línea de oración anoche, pero teníamos gente en el altar. Primero tenemos que poner el fundamento.

22 Uds. tienen que… Saltar y agarrar algo, esa es la manera americana de hacerlo; agarrar, como un mono alcanzando todo lo que brilla. Regresemos y obtengamos el fundamento del Evangelio, Cristo; y allí, sobre esa roca, edificar su fe. Sobre Cristo; no sobre alguna mitología de algún hombre viniendo, y sensacionalismo, y estimulación. Regresen a esa Palabra, y quédense allí en esa Palabra. Y no—no dejen esa Palabra. Si es contrario a la Palabra, déjenlo en paz; si está de acuerdo con la Palabra, créanlo.
Y es la doctrina de la Biblia, sensata, cuerda: la sanidad Divina. Si no hay sanidad Divina… son las arras de nuestra resurrección. Yo he visto una sombra de hombre muriéndose de cáncer de sarcoma, ser sanado perfectamente. He visto a gente que había estado muerta (con la declaración escrita del doctor), había estado muerta por veinticuatro horas, y volver a la vida otra vez. Puedo comprobar eso por medio de la declaración del doctor. ¿Ven?

23 Yo sé que eso es real. Dios es Dios. Él no puede fallar. Su Palabra es verdad, pero Uds. la tienen que creer; no simplemente imaginársela, sino creerla. (Miren, les he hablado tanto a Uds., y ni siquiera he llegado a mi texto).
Bueno, miren, queremos… Si Uds. me encuentran diciendo algo, enseñando algo que no es Escritural, es el deber de Uds. decirme al respecto. ¡Sí, señor! Tiene que provenir de esta Biblia. Tiene que ser una promesa de Dios. Y entonces sabemos que allí…

24 Un doctor me dijo en una ocasión (un hombre fino; quisiera que tuviera tiempo para contarles su historia, cómo él fue convertido, pero…), él dijo: “Oh, yo creo, Billy, que si cualquiera pudiera tocar ese poste allá afuera y lo creyera, ellos sanarían, si lo creyeran”.
Yo dije: “Doctor, ¿quién pudiera tener fe en tocar el poste? La fe no es un mito. Tiene que estar basada sobre algo. Y, ¿qué es más Eterno que la Palabra de Dios?”
Igual que el anciano de color de allá del sur, él dijo: “Yo preferiría estar parado en la Biblia que estar parado en el Cielo”. Su patrón le preguntó por qué. Él dijo: “Bueno, la Biblia dice que los cielos y la tierra pasarán, pero Mi Palabra no pasará”. Así que, aunque los cielos y la tierra hayan pasado, él todavía estará allí porque él está parado en la Palabra. Y eso es: pararse en la Palabra. Es la verdad. Dios lo dijo. Ningún otro… Nada más en el mundo puede tomar Su lugar. Ninguna institución, ninguna denominación, nada puede tomar el lugar de la Palabra de Dios. Y todo lo contrario a Ella está errado, para mi manera de pensar.

25 Miren, leamos aquí ahora en nuestra preciosa Biblia de San Juan el capítulo 12 y el versículo 20. Luego quiero tomar Hebreos 13:8 para un pequeño respaldo. Y ese es siempre el tema de la campaña. Miren, en San Juan el capítulo 12, el versículo 20… Miren, generalmente la primera noche antes de orar por los enfermos yo abordo este texto, y cada vez trato de tomarlo un poco diferente.
Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar a la fiesta.
Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús.
Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés… se lo dijeron a Jesús.
Y en Hebreos 13:8, la Biblia dice en el capítulo 13 de Hebreos y el—el versículo 8, que:
Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.

26 Miren, queremos abordar esta pregunta. Y miren, yo—yo—yo espero que no tome mucho tiempo debido a esta pobre gente sufriendo que está sentada aquí en estas sillas de ruedas, y catres, y camillas, y—y ella está en una condición grave, inválida de esa manera. Pero recuerden que ella está… Quizás esta gente pudiera vivir una vida ordinaria estando inválida; pero quizás haya un hombre sentado allí con problema de corazón y no lo sabe. Él quizás tendrá que recibir su sanidad ahorita, o él morirá esta noche. ¿Ven? Nosotros no sabemos. Hagamos la Escritura tan clara y sencilla, como podamos, con la ayuda de Dios, para que seamos capaces de—de ayudar a todo el grupo que encuentre… Vea de lo que estamos hablando.
Miren, yo tengo unas cuantas Escrituras escritas aquí a las que me quiero referir. Y miren, quiero que Uds. oren conmigo mientras me refiero a Ellas.

27 Miren, la pregunta es… Como un misionero yo he tenido la experiencia de reunirme con toda clase de religiones. Recientemente fui invitado como huésped en Bombay, India, por diecisiete diferentes clases de religión, y cada una de ellas niega a Cristo y a Dios. ¿Ven? Ese es sólo—ese es sólo un grupito de ellos. ¿Ven? Hay toda clase de dioses, toda clase de todo.
Esa es la razón por la cual no puedo… Me pregunto: ¿por qué nosotros en América, bajo un solo Dios, con una iglesia en cada esquina de esa manera, no nos podamos reunir y tener compañerismo? Sencillamente no lo puedo entender. Yo puedo entender a esa gente, con un dios diferente. Pero, ¿qué de nosotros? ¿Ven?
Miren, y cada uno tiene su idea mística. Pero cada uno de ellos, sus fundadores fueron hombres que vivieron y murieron y los enterraron y todavía están allí. Pero hay únicamente uno de ellos que es verdadero, y eso es el Cristianismo. Pues el Fundador del Cristianismo vivió, murió, y resucitó, para probar que Él era Dios; y ha estado vivo por dos mil años, con nosotros. Eso lo hace a Él el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.

28 Miren, yo leí de San Juan. Vamos a regresar al principio de San Juan, y sólo empezar a hablar acerca de Jesús por un ratito y darnos cuenta acerca de Él. Miren, si yo les dijera a todos los católicos aquí: “¿Cree su iglesia que Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos?”
“Sí”.
Luteranos, Bautistas, Pentecostales, Iglesia de Dios, Asamblea de Dios, oh, todos dirían: “Sí, seguro”. Bueno, hay mucha diferencia en alguna parte; tiene que haber algo incorrecto o algo correcto en alguna parte, según pienso. Están muy—están muy desunidos. Ahora, miren, únicamente hay una sola manera en la que nosotros nos podemos dar cuenta hoy en día si Él es hoy el mismo como era ayer, y es el darnos cuenta de lo que Él era ayer; y luego probarlo, si Él es el mismo hoy en día. Miren, Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.

29 Miren, estos griegos que vinieron al Señor Jesús, o mejor dicho, que vinieron a Felipe de Betsaida, ellos—ellos mismos tenían curiosidad. Ellos habían oído acerca de Jesús y lo querían ver. Miren, hay un viejo proverbio: “Yo soy de Missouri. Demuéstramelo”. Miren, aquellos griegos eran algo semejante a eso. Nosotros… Ellos lo querían ver.
Yo no creo que haya alguien que alguna vez oyó ser pronunciado Su maravilloso Nombre que no lo quiera ver. Creo que si yo dijera esta noche en esta audiencia: “¿A cuántos de Uds. les gustaría ver a Jesús?”, cada uno de Uds. levantaría su mano. ¿Eso es correcto? A cada uno de nosotros nos gustaría verlo, por todas partes. Bueno, entonces, las Escrituras no pueden mentir, y si estos griegos recibieron su petición para verlo, entonces, ¿por qué nosotros no lo podemos ver si Él es el mismo? Miren, sólo piénsenlo.
Voy a tomarme mi tiempo. No quiero que estén nerviosos. Sólo quédense quietos por un rato y razónenlo mientras hablamos.

30 Miren, si Él es el mismo (y Dios perdóname por usar esa palabra para aclarar un punto: “Sí Él es”; nosotros sabemos que lo es), miren, entonces, ¿por qué no lo podemos ver si ellos lo pudieron ver? Miren, Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Miren, de la única manera que nos podemos dar cuenta si estamos correctos o no, es regresar y darnos cuenta de lo que Él era ayer; y luego Él es el mismo hoy, y lo será por los siglos.

31 Miren, si Uds. saben cuándo fue hecha esta declaración, fue hecha en el Nuevo Testamento. Fue Pablo, creemos, al escribir el Libro de los Hebreos a los Hebreos, separando la ley de la gracia. Y nos damos cuenta aquí que él dijo: “Jesucristo es el mismo ayer (en el Antiguo Testamento), y hoy, y por los siglos, el mismo”. Bueno, entonces, yo creo que en el Antiguo Testamento todavía era Jesucristo. Yo creo que la Columna de Fuego que siguió… guió a Israel a través del desierto, era Cristo. La Biblia dice que lo era. Cualquier maestro sabe que Él es el Ángel del Pacto, el cual era Cristo.
Y luego cuando Jesús estuvo aquí en la tierra, Él dijo: “Todavía un poco, y el mundo no me verá más, pero vosotros me veréis. Yo salí de Dios, y voy a Dios”. Y después que esa Columna de Fuego se hizo carne, en la forma de hombre, el Hijo de Dios, habitó entre nosotros, se manifestó y comprobó a Dios, pues Él era la manifestación de Dios en carne. “Dios estaba en Cristo reconciliando Consigo al mundo”.

32 Luego después de Su muerte, sepultura, resurrección, y ascensión, Saulo de Tarso iba camino a Damasco para arrestar a aquellas personas que habían llegado a ser Pentecostales. Y en su camino allá, fue derribado por una gran Luz, la misma Columna de Fuego, habiendo regresado a Dios: Salió de Dios; volvió a Dios. Y Él dijo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”
Él dijo: “¿Quién eres Tú, Señor?”
Él Dijo: “Yo soy Jesús (¿ven?), y dura cosa te es dar coses contra el aguijón”.
Miren, para así regresar y darnos cuenta, vemos que…
Lo basaremos -lo basaremos aún más durante toda la semana, lo haremos más claro. Pero yo—yo—yo no puse la alarma en mi reloj esta noche. Estoy observando ese reloj allá. Así que trataremos de dejarlo de esa manera.

33 Miren, Él “era” en el Antiguo Testamento una Columna de Fuego; Él “era” en la tierra el Hijo de Dios manifestado, el mismo Dios, en carne; y ahora Él está en la forma del Espíritu Santo; el mismo Dios en tres oficios: Padre, Hijo, y Espíritu Santo, haciéndose Él mismo… Esa es la razón que Mateo dice: “Bauticen en el Nombre del Padre, Hijo, y Espíritu Santo”. Esa era la dispensación del Padre, la dispensación del Hijo, y el Espíritu Santo, el mismo Dios usando tres oficios diferentes: Dios condescendiendo.

34 Dios, siendo Santo, no se podía acercar al pecado. Muy bien. Aún si una—una bestia tocaba el monte debía ser traspasada. Tan grande fue el temblor que aún ellos clamaron: “Que hable Moisés y no Dios”, porque el pecado era terrible. Y luego Dios se hizo carne entre nosotros, obró con nosotros. 1 Timoteo 3:16: “Indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: pues Dios fue manifestado en carne”. Allí estaba Él en carne, dándose a conocer, un poquito más cerca a nosotros. Miren, qué…
Él murió para redimir a una Iglesia. Y todo lo que estaba en Él… Ahora Él ha venido en la forma del Espíritu Santo. Dios sobre de nosotros, Dios con nosotros, Dios en nosotros. ¿Ven? Dios en nosotros, el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, el Espíritu Santo obrando, llevando a cabo, terminando las obras de Cristo, las cuales estaban en Cristo. Miren, recuerden: todo lo que Dios era, Él lo derramó en Su Hijo, Jesucristo. Y todo lo que Cristo era, él lo derramó en Su Iglesia. ¿Ven?, hace a Cristo el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.

35 Ahora, fíjense bien. Démonos cuenta de lo que Él era. Miren, en el principio, en Juan el capítulo 1… Nos vamos a quedar en Juan esta noche. Mañana en la noche entraremos en las otras lecturas y lo demás, otro escritor, algún otro lugar en la Biblia. Pero fíjense bien. Miren, en los escritos de Juan, empieza allí: “En el principio era el Verbo”.
Miren, ¿qué es una palabra? Una palabra es un pensamiento expresado, Uds. lo tienen que pensar antes de expresarlo. Esa es la razón que Jesús le dijo a los fariseos: “¡Hipócritas! ¿Cómo podéis hablar lo bueno… y cuando… llamarme bueno…” y lo demás, cuando Él sabía que en sus corazones estaban pensando mal de Él?
Dijo: “Sale del corazón… Lo—lo—lo que sale de la boca, del corazón sale”. Si no es así, entonces son sus pensamientos expresados ellos mismos, y Uds. expresan algo diferente. Entonces es hipocresía; no proviene del corazón de Uds.

36 Así que: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. No se había expresado todavía. “Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”, ¡La Palabra! Cristo es la Palabra. Miren, cuando Él vino a la tierra… En el principio era la Palabra, y… la Palabra pensada; y luego la Palabra, una vez expresada en el Edén, llegó a ser una realidad.
Dios no puede decir algo y luego retractarse. Esa es la razón que nosotros basamos nuestras—nuestras esperanzas en Dios: porque Dios siendo infinito, Él no puede cambiar. Si yo puedo decir algo hoy, mañana pudiera pensar diferente. Al año siguiente yo pudiera ser mucho más inteligente; puedo pensar diferente. Uds. pueden pensar diferente. Pero Dios no. Toda decisión es perfecta. Si Dios una vez dice algo, es eternamente de esa manera. Nunca puede ser cambiado.
Y miren, Dios… Esa es la razón que Jesús era el Cordero de Dios inmolado antes de la fundación del mundo, porque estaba en el pensamiento de Dios. Y cuando la Palabra fue expresada, entonces llegó a ser carne y habitó entre nosotros. ¡Oh, yo amo eso! ¡Eso me da tal esperanza! Yo—yo—yo amo eso porque me da la seguridad de que el gran Dios infinito al que nosotros servimos sabía todas las cosas y nos conocía antes que el mundo aún fuera creado. ¡Qué glorioso es eso!

37 La gente se asusta. ¿De qué están asustados Uds.? Aquellos que Él conoció previamente, llamó; aquellos que Él llamó, justificó; aquellos que Él ha justificado, ya los ha glorificado. ¿De qué están asustados Uds.? Sólo aférrense a Dios como niñitos, y aférrense a ello, y crean en Dios su Padre. Él los ama. Él ha hecho todo lo que podía para redimirlos. Uds. son…
Y la Biblia dice que el anticristo engañó a todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el Libro de la Vida del Cordero desde la fundación del mundo. Dios, por Su previo conocimiento, los vio a Uds., puso sus nombres en Su libro. Y esa es la razón que están aquí esta noche, porque Uds. han respondido a ese llamado. Dios los conoció previamente y los llamó, y Uds. aceptaron Su llamado.
Miren, Uds. dicen: “¿Puede Ud.…?” Yo… Todo hombre busca su propia salvación con temor y temblor. Yo espero que mi nombre estaba allí. Pero si estaba, si mi nombre alguna vez estaba en el Libro de la Vida, fue puesto allí antes de la fundación del mundo, cuando el Cordero fue inmolado por mí en el pensamiento de Dios. Él es infinito. Uds. sencillamente no dirigen un asunto a la aventura. Yo no dirijo mis asuntos de esa manera, y ni Uds. dirigirían los suyos así. Dios no dirige los de Él así. Cristo vino para redimir a aquéllos que Dios vio previamente y conoció previamente que vendrían a Él. ¿No están Uds. contentos que han venido?

38 Y miren, con reverencia, Uds. dicen: “Hermano Branham, ¿estoy yo allí?” Yo no sé. Si Uds. están en la Iglesia, Uds. están allí. Y de la única manera de entrar en la Iglesia es: “Por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un Cuerpo”, por medio del Espíritu Santo. Nosotros no nos unimos a Ella. Unirse a la iglesia está bien. Pero yo he estado con la familia Branham por cincuenta y tres años, y ellos nunca me han pedido que me uniera a la familia. Yo nací en ella. Así que, yo llegué a ser Branham por nacimiento. Y de esa manera un hombre llega a ser un Cristiano: cuando él nace del Espíritu Santo. Y luego si Uds. nacen del Espíritu Santo, entonces llegan a ser, por medio de Cristo, estando muertos en Cristo, Uds. llegan a ser parte de la Simiente real de Abraham, y son herederos con Abraham de acuerdo a la promesa.

39 ¿De qué está asustada la iglesia? Yo siempre me he preguntado: ¿cuál es el problema con la gente Pentecostal? Ellos—ellos tienen—ellos tienen la fe suficiente como para explotar el mundo, y tienen la fe suficiente para toda clase de sanidades, pero tienen miedo de usarla. ¡Ese es el diablo! Si pudiéramos romper esa sombra de negrura de debajo de la gente, algo va a suceder. Y ese es mi propósito al estar aquí.
Yo encuentro dos personas, dos clases. Una de ellas es fundamentalista. Oh, ella sabe dónde está posicionalmente por medio de aceptar a Cristo, posicionada en Él; pero no tiene fe. Y encuentro a los Pentecostales: tienen mucha fe, pero no saben quiénes son. Es igual que un hombre que tiene dinero en el banco y no sabe escribir un cheque; y el otro tiene… no tiene dinero en el banco y sabe escribir un cheque. Si Uds. alguna vez los pudieran juntar a los dos, van a conseguir algo. Y si yo alguna vez pudiera conseguir que la gente Pentecostal comprendiera que ellos son unos hijos e hijas de Dios, sentados ahorita en lugares Celestiales en Cristo Jesús, que Dios previamente los conoció antes de la fundación del mundo, y que nos han ordenado para predicar el… ¿De qué están asustados Uds.? No importa lo que sea, den un paso hacia adelante. Tomen la Palabra de Dios y créanla.

40 Se quedan allí, mimados, y dicen que Uds. son Simiente de Abraham, cuando Abraham llamó las cosas que no eran como si fuesen, porque Dios así lo dijo. Un hombre de setenta y cinco años de edad, y su esposa de sesenta y cinco años de edad, y dijo que ellos iban a tener un bebé. ¿Qué piensan Uds. que harían ellos, si fueran al doctor y dijeran: “Tenga las cosas listas; nosotros vamos a tener un bebé”?
Bueno, ellos dirían: “El hombre está loco”. Cualquiera que recibe la Palabra de Dios, el mundo lo llama loco.
Pablo dijo: “Según el Camino que ellos llaman herejía (locura), según ese Camino adoro al Dios de nuestros padres”. Yo estoy contento de unir manos con él en esta noche. Correcto. Además todo muy fundamental en la Palabra.

41 Miren, fíjense bien. ¿Qué “era” Él? Lo que Él era, Él siempre lo ha sido y siempre lo será. Miren, quiero que se fijen bien. Él era la Palabra. Él era el pensamiento expresado de Dios de un Redentor. Eso es lo que Él era. Él era la Palabra. Y en Hebreos el capítulo 4 y el versículo 12, la Biblia dice que la Palabra de Dios es más eficaz, viva, que toda espada de dos filos, que aun discierne los pensamientos y… del corazón. Dios aun sabe lo que está en su mente. Miren, mantengan eso. “La Palabra de Dios es más eficaz, más cortante que una espada de dos filos, y discierne los pensamientos del corazón”. Esa es la Palabra.

42 Esa es la razón que ellos no pudieron creer en Jesús. Ellos no lo pudieron entender. Él les dijo: “Escudriñad las Escrituras; Ellas son las que dan testimonio de Mí. Escudriñad las Escrituras”. Él les dijo a esos sacerdotes sabios, eruditos: “Escudriñad las Escrituras; Ellas son las que dan testimonio de Mí”. En otras palabras: “Ellas… Yo manifiesto las Escrituras. Yo estoy haciendo que la Palabra de Dios llegue a ser una realidad. Escudriñad las escrituras”. Ellos tenían su propia idea al respecto; pero Él tenía la manera correcta.
Ellos ya tenían la manera de cómo el Mesías iba a venir, probablemente descendiendo por los corredores dorados y estrechando manos con Caifás, el sumo sacerdote, si Él venía a la manera de él. Pero miren como vino. Él nunca vino contrario a las Escrituras. Él vino exactamente de la manera que la Escritura dice. Él dijo: “Escudriñad las Escrituras; Ellas son las que dan testimonio de Mí. Ellas… Yo manifiesto las Escrituras; y si Yo no las manifiesto por medio de Mis obras, entonces no me crean”.
¡Oh, qué declaración! Un Hombre que pudo tomar la Palabra de Dios escrita y la manifestó allí delante de ellos, y todavía por sus tradiciones ellos lo rechazaron. Con razón ancho es el camino que guía a destrucción. Eso es correcto. Estrecha es la puerta, y angosto el camino que lo lleva a la Vida. ¡Cristo estaba parado allí!

43 Todos están queriendo algo que tenga encanto, que tenga mucho oropel. Cristo es humildad. No hace mucho tiempo un cierto hombre, un amigo mío… Yo iba a ir a Chicago para hablar en una convención. Y debido a que en las cintas yo hice una declaración de que no eran manzanas lo que Eva comió, el hombre me rechazó. Y cuando Él lo hizo, fue y consiguió a un hombre, una gran jerarquía de una gran institución de Chicago, y el hombre fue a hablar.
Y cuando él habló, él tenía todo escrito en un libro como de este tamaño. Un sermón intelectual, Uds. no pudieran haber oído uno mejor. Pero Él se dio cuenta, cuando lo estaba hablando, que no cuadraba con la gente del Evangelio Completo, las ideas intelectuales.
Él subió a la plataforma dando fuertes pisotones con su pecho erguido, y lo expuso. Y él aún hizo burla de ellos y todo lo demás. Pero cuando lo hizo, él se dio cuenta que no cuadró muy bien. Así que se dio cuenta que él estaba errado. Cerró sus libros, y se bajó con sus hombros caídos, se bajó humildemente.
Allí estaba un santo anciano sentado en la esquina; codeó al que estaba al lado de él, dijo: “Si él hubiera subido de la manera en que bajó, hubiera bajado de la manera en que subió”. Así que, eso es correcto.

44 Los hombres que son nacidos del Espíritu de Dios conocen a Dios por medio de una experiencia, y es exactamente de acuerdo con la Palabra. Y cuando ellos les dicen a Uds.: “El Espíritu Santo es emoción; no es esto, no es eso”, es contrario a la Palabra. La Palabra dice que eso sí está correcto.
Pedro dijo en el día de Pentecostés: “Para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Es para el que quiera, que venga.

45 Miren, fíjense bien. Jesús se podía parar allí y decir: “Si Yo no hago las obras que Mi Padre dijo que Yo haría, entonces no me creáis. Miren, vayan y escudriñen las Escrituras. Si Uds. se están preguntando acerca de lo que Yo estoy haciendo, entonces vayan y escudriñen las Escrituras; porque a vosotros os parece que en Ellas tenéis la Vida Eterna; y Ellas son las que dan testimonio de Mí. Ahora, miren las Escrituras y vean en que día están viviendo”.
Dijo: “¡Hipócritas!, Uds. ven la puesta del sol. Dicen: Oh, tiene arreboles y está nublado. Mañana habrá lluvia. Si está claro, mañana habrá buen día”. Dijo: “Sabéis distinguir el aspecto de los cielos, ¡más la señal del tiempo no podéis! Si no hago las obras de Mi Padre, entonces no me creáis”. Miren, ¡esa es una declaración tremenda! Lo estaba haciendo a Él lo mismo como era Dios. Siendo el Hijo de Dios, Él era igual a Dios. Como la Biblia dice que “Él no estimó el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse”, porque Él era Dios manifestado en carne.

46 Miren, eso… Observen lo que estamos tratando de establecer ahora, que Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Ahí Él estaba parado, y la Palabra de Dios prediciendo lo que sucedería en ese día, y allí Él estaba parado haciéndolo. Y dijo: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en Ellas tenéis la Vida Eterna; y Ellas son las que dan testimonio de Mí. Si no hago las obras de Mi Padre, entonces no me creáis; pero si hago las obras y no me podéis creer, creed a las obras”.

47 Miren, observen con mucha atención ahora. Observen las Escrituras en la Biblia, en el Antiguo Testamento, que dieron testimonio de Jesús. Él dijo: “Las Escrituras, Ellas son las que dan testimonio de Mí”. Miren, si Él dijo eso… Toda Escritura es inspirada; y yo quiero ver a ese hombre que me diga que Ella se contradice. No se contradice. Está perfectamente en armonía. Está escondido de los sabios y de los entendidos, Jesús así lo dijo, pero sería revelado a los niños que quisieran aprender.

48 Así que los fariseos tenían su propia manera; pero aquí viene Dios con Su propia manera. ¿Ven? Estando los fariseos pesando que sería de esta manera, Él estaba completamente fuera de las Escrituras según de la manera que ellos pensaban que era; pero Él estaba perfectamente con las Escrituras con Su propia manera de pensar. Así Uds. tiene que tener la mente que estaba en Cristo para así conocer la Escritura. Y miren, ellos…
Miren, Jesús dijo: “Ellas son las que dan testimonio de Mí”. Miren, nosotros pudiéramos tomar otra hora o dos, y ni siquiera llegar a las cosas que están escritas referente a Jesús, de todas maneras.
Él es la Simiente de la mujer desde el huerto del Edén. Isaías 9:6 es una que habla referente a Su nacimiento, y todo tocante a la virgen que concebirá o parirá un hijo; y todo de lo que hablamos de esto. Pero, miren, siendo que pasaremos eso por alto, las Escrituras que hablan respecto a cómo Él vendría… Todos Uds. saben que el nacimiento de Él les pasó sobre sus cabezas tan rápido que no lo captaron. Manso, llegando sentado sobre un pollino hijo de asna, y ellos fallaron en verlo. Salió de la pequeña tribu de Judá y lo demás. “De Belén de Judea, tú eres la más pequeña entre los príncipes, pero de ti saldrá el Cristo, el Libertador”. Y fallaron ellos de ver todo eso.

49 Miren, pero vamos a pasar todo eso y llegaremos a la Escritura que testifica de Sus obras, porque Él acababa de decir: “Si no me pueden creer, crean en las obras que Yo hago, pues ellas dan testimonio de Mí”. En otras Palabras: “Uds. no pueden creer que yo nací de un nacimiento virginal. Uds. no pueden creer todas estas cosas que se han hablado en la Escritura. Si todo eso los ha cegado a Uds., y no lo pueden ver, entonces prueben… permitan que la obras que Yo hago den testimonio de Mí, porque ellas están escritas en la Escritura”. Miren, ¿ven Uds.? Porque Él es la Palabra. Y Él era la Palabra en el Antiguo Testamento; Él es la Palabra en el Nuevo testamento; y Él es la Palabra ahora: el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Así que Él no lo puede cambiar. Siempre es la Palabra.

50 Miren, Sus obras. Miren, si nosotros volteáramos al Antiguo Testamento esta noche y tomáramos una sola cosa que fue testificada, de la que Sus obras dieron testimonio, vamos a voltear (Y anótenla aquí, Uds. que la están anotando), a Deuteronomio el capítulo 18. Lean completamente todo el capítulo. Pudiera ser… les haría provecho leer toda la cosa: Deuteronomio 18. Miren, sabemos que Moisés dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; y siguió al Ángel de Dios, porque él dijo que tuvo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los Egipcios.
Miren, fíjense bien. La gente que Egipto miró como esclavos y adoberos, Moisés los miró como los hijos elegidos de Dios.
Miren, él fue un profeta llamado. Los profetas son previamente conocidos. Ellos son posicionados en la Iglesia, como los oficios, los cinco oficios en la Iglesia. Primero hay: apóstoles, profetas, maestros, pastores, evangelistas. ¿Ven? Esos oficios Dios los pone en la Iglesia. Luego hay nueve dones espirituales en esa Iglesia, los cuales son: hablar en lenguas, profecías, y lo demás así. Hay mucha diferencia entre profetas (un hombre dando una profecía), y un profeta. Una profecía tiene que ser juzgada por dos o tres jueces; un profeta nace profeta y crece profeta. ¿Ven? Está preordenado de Dios para esa edad.

51 Fíjense bien. Miren, Moisés siendo ése que Dios había levantado, y en su partida en Deuteronomio 18, él le habló a los hijos de Dios y dijo que: “Jehová tu Dios te levantará un Profeta como yo”. Moisés, el líder, el que libró a Israel, habló que: “Jehová Tu Dios levantará de en medio de Uds., de en medio de tus hermanos, un Profeta como yo. Y Dios dijo que acontecerá que el que no creyera a ese Profeta será cortado de entre el pueblo”. Así que, eso es que iba a levantar un Profeta.
Miren, comprendemos que Él iba a ser el Dios Súper-Profeta. Yo creo que David, el profeta David, tenía el Espíritu de Dios en él. Él iba a ser… Jesús era el Hijo de David. Miren, a David, el rey rechazado, desechado por—desechado por su propio pueblo… subió al monte de los Olivos, y miró hacia atrás y lloró sobre la ciudad porque él fue rechazado. Ochocientos años después, el Hijo de David, un Rey rechazado, lloró sobre Jerusalén. ¿Qué era eso? El Espíritu de Cristo en una porción de David.

52 Miren a José, nacido entre sus hermanos, odiado por sus hermanos, amado de su padre, le fue dada una túnica de muchos colores, perfectamente como Cristo. Fíjense bien, vendido por casi treinta piezas de plata, arrojado en una cisterna supuestamente estaba muerto. En su tentación, el copero, y el panadero, uno se perdió y el otro se salvó; la misma cosa: Cristo en la Cruz.
Y él fue sacado de esa cisterna, y fue y se sentó a la diestra de Faraón, y nadie podía ver a Faraón sin pasar por José. Y Jesús resucitó y está sentado a la diestra de Dios; y ningún hombre puede venir al Padre excepto por el Hijo. Y cuando Fa-… Cuando José salía, la trompeta sonaba ante él, y toda rodilla se tenía que doblar. “¡Viene José!” Y cuando Jesús deje ese trono para regresar a la tierra, una Trompeta sonará, y toda rodilla se doblará y toda lengua confesará.
Cómo pudiéramos pasar por los profetas, y mostrar que Ese era el Espíritu de Dios, de Cristo, en esos profetas. ¿Creen Uds. eso? ¿Ven?, él sólo desempeñó el papel; él representó a Cristo. Luego él entró en la Plenitud del profeta.

53 Miren a Moisés, cómo él fue escondido entre los juncales como Cristo, y lo demás, fue llevado a Egipto; y, oh, sencillamente todo, un dador de la ley, y lo demás. Él sencillamente representó a Cristo. Entonces cuando Cristo vino, en Él estaba la Plenitud de ese Espíritu. ¿Ven? eso era… La Plenitud de la Deidad corporalmente estaba en Cristo. Ellos lo tienen por medida.
Es la misma cosa esta noche por medio del Espíritu Santo. Dios… En el Día de Pentecostés esa Columna de Fuego se repartió en muchas lenguas de Fuego, lenguas repartidas, y se asentaron… Dios se estaba separando Él Mismo entre el pueblo. En ese día Dios estaba en una sola Persona, Cristo. Ahora Él está en toda la Iglesia universal. ¡Amén!

54 ¡Vaya!, eso me hace sentir religioso. ¡Alabado sea Jehová Dios! ¡Aleluya! No me permitan asustarlos. Yo no estoy loco. Si lo estoy, déjenme de la manera que estoy. Yo me siento mejor de esta manera. Así que, sólo… yo—yo… Piénselo. Algo me estremece de emoción. ¡El saber que por la gracia de Jesucristo soy salvo esta noche! Si Él viene, ¿qué importa eso? Nos iremos con Él. ¡Amén! Vale más que todos los billones de mundos acumulados de todo, y la vida suficiente como para vivir cien millones de años, yo todavía no cambiaría de lugar con esa persona en lo absoluto. Ser adoptado en la familia de Dios, y ser uno de Sus hijos, ¡qué privilegio es! Y la gente le da la espalda a tal cosa como esa.

55 Fíjense bien. “Jehová Tu Dios levantará un Profeta como yo, y acontecerá que cualquiera que no oyere a este Profeta será cortado de entre el pueblo”. Esa había sido una enseñanza.
Miren, lean hasta el final de su capítulo 18 allí. Dios dijo: “Aquí está cómo Uds. van a conocer un profeta”. Israel siempre fue enseñado a creer en sus profetas. ¿Es correcto eso? Eso es exactamente… ¿A quién vino la palabra de Dios? A los profetas. La Palabra del Señor vino a Jeremías el profeta. La Palabra del Señor vino… Era la Palabra del Señor. Y nosotros sabemos que este Hombre era la Palabra entera de Dios. ¡Aleluya! Él era la Palabra.

56 E Israel fue enseñado a creer en sus profetas. Miren, ¿qué dijo Él? “Si viene uno entre vosotros que es espiritual, o profeta, Yo, el Señor, me daré a conocer a él en visiones, hablaré a él por medio de sueños. Y si lo que ese profeta dice acontece, entonces Uds. óiganlo. Pero si no acontece, entonces no lo oigan”. Eso es simplemente sentido común. Seguro.
Si él lo dice y no acontece, está errado. Si un profeta viene profetizando, y no acontece, entonces fíjense bien y vean si acontece. Si no acontece, entonces está errado. Si sí acontece, es la verdad. De esa manera Israel conocía a sus profetas.

57 Miren, por cuatrocientos años, antes del nacimiento de Cristo, no había habido profetas. Malaquías fue el último profeta. Oh, ellos habían tenido muchos falsos profetas, pero yo me refiero a profetas verdaderos. Un día, de allá en un pesebre de Belén, salió un Bebé. Hubo hombres sabios del este que siguieron Su señal; la estrella los guió a Él. Hubo pastores en las laderas que descendieron para verlo. Él creció como bebé; Él jugó como niño.
Un día hubo un profeta que salió del desierto llamado Juan. Él dijo: “El tiempo está a la mano; ¡arrepentíos y preparaos!” un hombre del bosque, fornido; oh, un hombre de apariencia vellosa; si él viniera a su puerta, Uds. lo correrían. Y él… Un hombre de apariencia vellosa salió allí, y se paró en las orillas lodosas del Jordán, y dijo: “¡Arrepentíos!, porque el Reino del Cielo está a la mano”. Y él reprendió a esas denominaciones y les dijo dónde ellas pertenecían. Él traía puesto alrededor de él un pedazo de piel de oveja. Él aborrecía a las mujeres inmorales. ¿Por qué? El espíritu de Elías estaba sobre él.
Elías las reprendió, la misma cosa, en Israel en aquel día, y les dijo de todos sus credos, y cómo ellas habían simpatizado con la primera dama de la nación como América lo ha hecho, y actuaban como ella, y se vestían como ella, y… como esa Jezabel. Y él le dijo a ella acerca de eso. Correcto. Él no se detuvo en decir algo.

58 Ahí vino otra vez, en la forma de Juan el Bautista. Está prometido otra vez en los últimos días para manifestarse otra vez, Malaquías 4; no Malaquías 3 cuando Juan vino: “Mi mensajero delante de Mí”, Mateo 11:6. Pero también (¿ven?), cuando éste Elías venga, inmediatamente después el mundo va a ser quemado con fuego y los justos caminarán sobre las cenizas de los malos. Ese no era Juan.
Fíjense bien en él. Él restaurará la fe de los hijos de regreso a la de los padres. Y cuando éste venga, él restaurará la fe de los hijos a los padres. ¿Ven? El mensaje joven en aquel entonces estaba dirigido a los padres patriarcas. Y hoy en día ellos se han alejado de él. Y en algún momento vendrá uno de repente. Nadie sabe de dónde viene él ni adónde va. Pero él vendrá rápido y restaurará de nuevo la fe original de Pentecostés que ellos… El revoltón Católico Romano y la oruga se comieron ese precioso Árbol hasta dejarlo como un tronco.
Pero Dios dijo: “Yo restauraré, dice el Señor. Al caer la tarde habrá Luz”. Cuando salga ese sol del atardecer, habrá un Árbol allí con fruto en Él para que madure. ¡Amén!
Obsérvenlo a medida que lo vemos. Allí llegó Él un día, y fue bautizado por Juan en el Jordán. Juan dio testimonio. Nadie más lo vio. Nadie vio a los Magos… a la estrella que los Magos vieron. Ellos no lo estaban esperando. Eso es correcto. Él sólo viene a aquellos que lo están esperando. Juan sabía; él estaba esperando una señal. De esa manera está anotado en la Escritura, y Uds. conocerán la verdadera señal de Dios. Dios siempre viaja por medio de señales.

59 Fíjense bien. Esos Magos, ellos estaban esperando una señal, porque ellos sabían que una Estrella de Jacob se iba a levantar. Daniel era su maestro cuando él estaba… Uds. saben de dónde ellos provenían: de los antiguos Medos-Persas. Ellos todavía se sientan en las calles, tres en un grupo de esa manera, estudiando. Y cuando vieron aparecer ese visitante Celestial, sabían que algo estaba a punto de suceder. Y ellos lo siguieron, hasta que encontraron al Mesías.
Y cuando ellos pasaron por Jerusalén, diciendo: “¿Dónde está el que nació Rey de los judíos?”, la gran iglesia no sabía nada al respecto. Casi estaba en una condición tan mala como lo está hoy en día, la misma cosa. Allí estaba otra vez.

60 Nos damos cuenta entonces que Juan dijo: “El que me dijo en el desierto: Ve a bautizar con agua, aquel me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanezca sobre Él, Ese es el que bautizará con el Espíritu Santo y fuego”. Y Juan estaba parado allí esperando una señal, observando.
Él dijo: “Hay Uno entre vosotros…” Él estaba muy seguro que iba a suceder. Dijo: “Hay Uno entre vosotros ahorita que no lo conocéis. Hay Uno aquí si Uds. observan”.
Al poco rato vio la señal sobre Él. Dijo: “Yo—yo lo vi. Yo reconocí Su señal Mesiánica. Allí vino esa Luz de Dios como una paloma, descendiendo sobre Él, la Voz del Cielo diciendo: Este es Mi Hijo amado, en quien me complazco habitar”.
De allí Él se fue al desierto, fue tentado por cuarenta días y noches por satanás, preparándose para Su ministerio. Cuando salió por toda Judea, y por ahí, Él empezó a orar por los enfermos. Señales y prodigios lo empezaron a seguir. La gente empezó a creer. Algunos de ellos hicieron burla de Él. Algunos de ellos, a los cuales Juan había preparado, lo reconocieron.

61 Uno de ellos fue Andrés, el hermano de Simón Pedro. Él se quedó toda la noche con Él hasta que estuvo convencido que Él era el Mesías. Entonces él fue y le dijo a Simón, llevó a Simón.
Miren, Simón… Ellos eran eruditos, si Uds. alguna vez leyeron de sus vidas. El padre de ellos era un verdadero maestro, un fariseo. (Miren, fíjense bien; estamos llegando a algo. No se les pase por alto). Y Andrés consiguió que Simón fuera con él a la reunión. Y tan pronto como Simón entró en la Presencia del Señor Jesús, de quien Andrés le había dicho que era el Mesías…

62 Me puedo imaginar oír a Simón decir: “Yo lo conoceré. Yo sé cómo se mirará. Mi padre anciano me dijo un día, él dijo: ”Simón, me estoy envejeciendo. Yo pensé que vería al Mesías. A través de las edades nosotros hemos anhelado verlo a Él; pero me estoy envejeciendo mucho ahora. Probablemente no lo veré. Pero no sean engañados Uds. hijos. Si Él viene en la generación de Uds., recuerden que habrá muchas sectas falsas aconteciendo. Pero recuerden que Uds. son hebreos. Uds. deben creer la Palabra de Dios. Y escuchen: cuando venga ese Mesías, Él será exactamente lo que la Palabra dijo que sería. Moisés, nuestro profeta, dijo: “Jehová nuestro Dios levantará un profeta de en medio de nosotros”. Miren, han pasado cientos de años que no hemos tenido uno. Estamos teniendo toda clase de cosas, pero le estamos esperando“.

63 Y allí vino Simón, entrando en la Presencia del Señor Jesús. Y Jesús, mirándolo a él, dijo: “He aquí, tu nombre es Simón, y tú eres el hijo de Jonás”. Eso le quitó lo “almidonado”. ¿Ven?, no únicamente sabía quién era él, sino que Él sabía de ese piadoso padre anciano de él. Dijo: “Tu nombre es Simón, y tú eres el hijo de Jonás”.
Y Pedro reconoció en ese instante que Ese era ese Profeta, porque Él le había dicho exactamente la verdad. Y él se postró a los pies de Jesús, y Jesús lo hizo el director de la Iglesia en Jerusalén, sin la educación suficiente para firmar su propio nombre. Pero él tenía la revelación. Eso es lo que se necesita. Eso es correcto. Le plació a Dios posicionarlo, porque él reconoció, Escrituralmente, que Ese era el Mesías.

64 Allí estaba uno parado llamado Felipe; lo estremeció tanto de emoción al grado que… Él había tenido estudios Bíblicos con un hombre llamado Natanael. Está como a unas quince millas, si Uds. lo revisan, desde donde Jesús estaba predicando hasta donde vivía Natanael; probablemente le tomó un día para llegar allá. Y él llegó allá, y encontró a Natanael debajo de una higuera, orando.
Me puedo imaginar a Natanael diciendo: “Oh, Jehová, nosotros estamos esperando la Venida del Mesías. Oh, nosotros estamos en esclavitud Romana. ¿Cuánto tiempo sufriremos de esta manera? ¡Oh, gran Jehová, envíalo!”
Y me puedo imaginar a Felipe parado allí, diciendo: “Bendito sea Dios. Espera hasta que yo le diga a él. Sólo espera hasta que yo le diga”.
Al poco rato, cuando dijo: “Amén”, y se puso de pie, él no le habló a él acerca del huerto de naranjas, ni del huerto cítrico, o lo que él tenía. Él dijo: “Ven y ve a quién hemos encontrado, a Jesús de Nazaret, el Hijo de José. Este es ese Mesías”.
Oh, me puedo imaginar a Felipe diciéndole: “Mira, espera un momento”, o mejor dicho, a Natanael diciendo: “Mira, espera. Nosotros hemos tenido muchos buenos estudios Bíblicos juntos para que te vayas a un extremo así. Mira, algo anda mal”.

65 Muy bien, escuchemos la conversación de ellos. Puedo oír a uno de ellos decir… oír a Felipe decir: “Mira, espera un momento. ¿No estamos enseñados, de acuerdo a nuestras Escrituras, que cuando el Mesías venga, Él será un [Espacio en blanco en la cinta—Ed.] Profeta?”
“Absolutamente. Moisés así lo dijo. Nosotros creemos a nuestros profetas, y Él será un Profeta”.
“¿Recuerdas a ese anciano pescador de allá al que tú le compraste ese pescado, que no podía firmar el recibo?”
“¡Oh!, ¿Simón? Sí. Oh, yo aún conocí a su padre, Jonás. Seguro, yo lo conozco bien”.
“Su hermano Andrés lo llevó a la reunión ayer. Y tan pronto como él entró en la Presencia de este Jesús de Nazaret, Él le dijo que su nombre era Simón y que él era el hijo de Jonás. ¿Qué de eso?”
Puedo oír a Natanael decir: “Yo iré para ver por mí mismo”.

66 Él tuvo más respeto que muchos americanos. Ellos se quedan en casa y critican. Ellos no van, ni siquiera tratan de averiguar. Así que ellos…
Allí vinieron. Y ellos fueron rodeando el recodo hablando. Y luego cuando él entró en la Presencia de Jesús (miren, fíjense bien), y tan pronto como entró en la Presencia de Jesús, Jesús lo miró y dijo: “Tu eres… He aquí un israelita, en quien no hay engaño”. Ese era Jesús ayer. “He aquí un Israelita, en quien no hay engaño”, y Él lo miró.
Uds. dicen: “Bueno, es por la manera que él estaba vestido”.
No, señor. Todos ellos vestían de la misma manera, la gente del oriente: con un vestuario puesto. Y él pudiera haber sido un griego. Él pudiera haber sido, oh, un egipcio, usando el turbante, todo… ¿Ven?, Él no lo conoció por su vestuario. Él dijo: “Un Israelita, en quien no hay engaño”; no únicamente es un Israelita, sino que él es—él es un hombre honesto.
Y él se detuvo, y lo miró. Él dijo: “Rabí (lo cual significa: Maestro), ¿de dónde me conoces? Esta es nuestra primera ocasión que nos encontramos. ¿Cómo es que me conoces?”
Y Jesús dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”.
Me lo puedo imaginar mirar alrededor, y allí estaba el obispo Fulano de tal que estaba diciendo: “El primero que asista a una de esas reuniones va a ser excomulgado”. Pero eso no le importó. Él vio un Mesías Escritural, y se acercó corriendo y se postró a Sus pies, y dijo: “¡Rabí, Tú eres el Rey de Israel! Tú eres el Hijo de Dios”. De esa manera Jesús se identificó Él mismo “ayer”. De esa manera ellos supieron que Él “era”.
Miren a Jesús voltear y decir: “¿Porque te he dicho esto, crees? Cosas mayores que estas verás”. Esa fue Su identificación.
Cómo pudiéramos ir a Bartimeo el ciego, y a muchos otros, muchos otros, y a todos ellos.

67 Miren, sólo hay tres clases… razas de gente en la tierra. Sé que Uds. no lo creen. O mejor dicho, yo no digo que Uds. no lo creen. Muchos no lo creen. Esta reunión…. Esto está siendo grabado; va por todo el mundo. Así que, hay mucha gente que no cree. Así que, hay mucha gente que no cree. La razón que digo esto de esa manera, que hablo de la manera que lo hago, no está dirigido exactamente a Uds. Pero esto va a todas partes. ¿Ven? Está puesto en veintisiete idiomas diferentes.
Así que, hay gente que no lo cree, pero sólo hay tres razas de gente. Esas son: la gente de Cam, Sem, y Jafet. Y esas eran el Judío, el Gentil y el Samaritano. Miren a Pedro con las llaves en Pentecostés; fue a los Samaritanos; y a la casa de Cornelio. Y desde allí ella está abierta (¿ven?), tres razas de gente.

68 Miren, hubo dos razas de ellos esperando un Mesías. Esos eran los Judíos y los Samaritanos. Y a Jesús le era necesario pasar por Samaria. Miren cómo Él se identificó entre los judíos, al ser el profeta del cual Moisés habló. Miren, él va allá a los Samaritanos. Subió a Sicar en Su camino a—a—a Jericó, pero fue subiendo rodeando hasta—hasta los Samaritanos. Ellos debían saber; ellos lo debían reconocer.
Así que Él llegó a esa ciudad de Sicar, y había un pequeño panorama de un pozo que todavía está allí. Y Él se sentó allí, cansado del viaje, y envió a los discípulos a la ciudad a comprar alimento. Y mientras ellos no estaban, salió una mujer encantadora. Ella era una mujer de mala fama. Ella tenía cinco maridos. Ella era como una estrella de cine muy popular de hoy en día. Pero tenía cinco maridos y estaba viviendo con el sexto. Ella hubiera estado exactamente en armonía con el resto de ellas hoy en día.
Pero ella salió de la ciudad para buscar agua. Ella no podía salir con las mujeres decentes. Si Uds. alguna vez han estado en el oriente, Uds. se dieron cuenta que ellos distinguen entre ellas, y las vírgenes van temprano al pozo. Ella salió como a las once, y ahí puso el cántaro grande. Uds. saben, la cosa grande con un cuello largo, y ganchos en él. Yo las he visto ponerse uno en la cabeza, y otro en esta cadera, y el otro en esta cadera, y caminar tan derecho, y hablar como las mujeres pueden hablar, Uds. saben, y nunca derramar una gota de agua. Eso es correcto. Caminan por allí. Todavía lo hacen. Ellas no—no han cambiado una sola cosa de aquellos días.

69 Y así que, Él se sentó al lado de este pozo. Ella puso los ganchos para bajarlo por la polea al pozo, y ella empezó a bajar el cántaro. Y oyó a un hombre decir: “Mujer, dame de beber”. Y ella miró allá, y allí estaba entado un Judío de mediana edad. Él únicamente tenía treinta y tres, todavía no tenía los treinta y tres años. Pero Uds. recuerdan que en San Juan 6, ellos dijeron que Él lucía como si tuviera cincuenta. Dijeron: “Tú eres un hombre que aún no tienes cincuenta años, y ¿dices que has visto a Abraham?”
Él dijo: “Antes que Abraham fuera, YO SOY”. ¿Ven?, ellos no lo comprendieron. Pero Él dijo….

70 Pudiera… Un hombre de mediana edad como de cincuenta, Él lucía de cincuenta años de edad, sentado recargado en el pozo. Y ella dijo: “No es costumbre que Uds. Judíos me pidan a mí, una mujer de Samaria, tal cosa. Nosotros… Hay una segregación aquí. Nosotros no tenemos tratos entre sí”.
Él dijo: “Pero, mujer, si tú supieras con quién estás hablando, tú me pedirías de beber. Y Yo te traería… daría agua que no tuvieras que venir aquí para sacarla”.

71 ¿Ven?, lo que Él estaba haciendo, miren, es que Él estaba haciendo contacto con el espíritu de la mujer.
Miren, Uds. recuerden que en San Juan 5:19, Jesús dijo, Él mismo: “De cierto, de cierto os digo, no puede el Hijo hacer nada por Sí mismo sino lo que ve hacer al Padre”. ¿Cuántos conocen esa Escritura? Amén. No “lo que oigo decir al Padre”; “lo que Yo veo hacer al Padre”. ¿Ven? Exactamente como lo hacían todos los profetas antes que Él, los menores, justo como Dios les decía.
Él dijo: “Yo no hago nada hasta que lo veo hacer al Padre”.

72 Miren, el Padre lo había enviado allá a Samaria, a los Samaritanos, para darles el testimonio del Mesías. Los Judíos lo habían recibido. Algunos de ellos, la mayoría de ellos, lo rechazaron, noventa por ciento de ellos, noventa y nueve por ciento. Sí, más que eso lo rechazaron a Él. Pero cuando Él les mostró quien era, entonces Él tenía que mostrar a Samaria quién era—quién era Él.
Y esa mujer le dijo; ella dijo: “El pozo es hondo, y tú no tienes nada con qué sacarla”.
Él dijo: “El agua que Yo doy es Vida, borboteando”. ¿Qué estaba haciendo Él? Haciendo contacto con su espíritu.
Ellos empezaron a hablar con respecto a dónde adorar, en Jerusalén, y ella dijo: “Nuestro Padre, Jacob…” Miren, la mujer samaritana le llamó a Jacob su padre. Ese era el pozo que él le dio a José, por supuesto. Él bebió de él, y le dio a sus hijos, y lo demás. “¿Y tú dices que esta agua que tienes es más grande que ese?”, y lo demás, conversando.
Entonces al poco rato Jesús encontró su problema. Uds. saben lo que era. Él dijo: “Ve, llama a tu marido, y ven acá”.
Ella dijo: “Yo no tengo marido”.
Él dijo: “Tú has dicho la verdad; porque cinco has tenido, y con el que estás viviendo ahora no es tu marido”.

73 Miren, observen. Miren, los fariseos lo vieron hacer eso, esos grandes eruditos de aquel día, y ellos dijeron: “Este hombre es Beelzebú, un adivinador”. Y cualquiera sabe que la adivinación es del diablo. Es un espíritu pervertido.
Y Jesús dijo: “Si Uds. hablan una palabra contra Mí, Yo los perdonaré. Pero algún día el Espíritu Santo viene para hacer eso, y una sola palabra contra Él nunca será perdonado”. ¿Ven?, el Sacrificio todavía no había sido hecho en ese entonces. Está hecho ahora.

74 Observen a esta mujer. Él dijo: “Ve, llama a tu marido, y ven acá”.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Él dijo: “Bien has dicho; cinco has tenido, y con el que estás viviendo ahora no es tu marido”.
Obsérvenla a ella. Hermanos, ella sabía más de Dios que la mitad de los predicadores en los Estados Unidos, estando en esa condición. Miren, ¿no es eso verdad?
Ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta”. El resto de ellos dijeron: “Beelzebú”. Y ella dijo: “Me parece que Tú eres profeta. Nosotros sabemos que cuando el Mesías venga, eso es lo que Él hará”. ¡Oh, hermanos! Ellos tenían mejor enseñanza. Esa mujer, estando en esa—esa condición, lo vio rápidamente.

75 ¿Qué era? Una de esas Simientes de Vida, ordenadas antes de la fundación del mundo. Y no importa cuán religioso… Es lo que yo les estaba tratando de decir a Uds. anoche. Habrá muchos condenados, que piensan que ellos son santos y piadosos. “Ninguno puede venir, si Mi Padre no le trajere. Y todo lo que el Padre me ha dado, vendrá”. Y tan pronto como esa Luz destelló en esa Simiente predestinada allí, vino a vida rápidamente.
Y todo el resto de ellos estaban llenos de la Escritura y fueron enseñados esto, aquello y lo otro. Pero ella sabía. Ella dijo: “Señor, yo sé que cuando el Mesías venga, Él nos declarará estas cosas”.
Él dijo: “Yo soy el que habla contigo”.
Ella fue a la ciudad. No necesitaba nada más. Entró corriendo a la ciudad y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me dijo las cosas que yo he hecho. ¿No será éste el mismísimo Mesías?” y la Biblia dice que la gente de la ciudad creyó en Jesús debido al testimonio de la mujer. Ellos sabían que Ése sería el Mesías. Si ese fue Él “ayer”, tendrá que ser Él “hoy”. ¿Es correcto eso?

76 Miren, recuerden. Cuando Dios toma una decisión, Él no la puede cambiar. De esa manera Él se identificó cada vez. De esa manera Él se identificó a los Judíos. De esa manera Él se identificó a los Samaritanos. Miren, nosotros los Gentiles… En ninguna ocasión en la Escritura eso fue hecho para un Gentil. No, señor. ¿Por qué? Ellos no estaban esperando un Mesías.
Nosotros traíamos un garrote en nuestra espalda y adorábamos a un ídolo en aquellos días, nosotros anglosajones. Pero, fíjense bien, Jesús profetizó que el Espíritu Santo vendría y haría la misma cosa. Miren, para terminar, me gustaría decir esto. Como Abraham… Y nosotros estamos en Cristo, llegamos a ser la Simiente de Abraham. Miren, no se les pase por alto.

77 Fíjense bien. Abraham, cuando llegó el tiempo de la separación, entre él y Lot, Lot se fue a Sodoma. Y entonces llegó allí a un punto donde Dios se iba a manifestar. Y un día, Abraham, sentado a la puerta de su tienda…
Él representó a la Iglesia espiritual. Miren, hay tres clases de gente: el incrédulo, el manufacturado, y el creyente. Miren, el incrédulo era el Sodomita. El manufacturado era Lot, la iglesia normal, la iglesia denominacional. Y la… Abraham representó a la Iglesia elegida, la llamada a salir fuera, separada. Él no estaba en Sodoma para empezar. ¡Oh, hermanos! Fíjense bien. Ese Ángel nunca fue a esa otra iglesia. Él fue a la Iglesia elegida.

78 Tres de Ellos llegaron. Y observen. Cuando llegaron, Abraham salió y dijo: “Mi, Señor, pasa; siéntate”, sentado a la puerta de su tienda. Había algo acerca de esos Hombres. Ellos eran Extranjeros, con polvo en Su ropa. Pero lo que era, era Dios mismo y dos Ángeles. Eso es lo que dice la Biblia. Abraham lo llamó: “Señor”, Elohim. Eso es correcto. Señor Dios, Jehová: “El que existe por Sí mismo”. Y Él llegó y se sentó, y Ellos hablaron con Abraham.
Y dos de Ellos se levantaron y se fueron a Sodoma. Y Abraham rogó por Sodoma. Si Él pudiera encontrar cincuenta, si Él pudiera encontrar veinte, y siguió hasta si Él pudiera encontrar diez, y Él prometió perdonarlos por los diez. Fíjense bien.
Allá a Sodoma fueron dos mensajeros, sin hacer ningunas señales ni prodigios, un moderno Billy Graham. La única cosa que él hizo fue cegarlos; y el predicar el Evangelio ciega al incrédulo. Fíjense bien. Y él… Ellos predicaron el Evangelio y llamaron a salir fuera a Lot. Y su esposa volteó y miró hacia atrás. Conocemos la historia.

79 Pero Ese que se quedó con Abraham, obsérvenlo. Él estaba sentado con Su espalda volteada hacia la tienda, y dijo: “¿Dónde…?” Miren, recuerden que él había sido Abram hasta el día anterior, y ella había sido S-a-r-a-i el día anterior. Pero ahora es S-a-r-a, y él es A-b-r-a-h-a-m. Él dijo: “Abraham, ¿dónde está Sara tu mujer?” S-a-r-a.
Dijo: “Ella está en la tienda detrás de Ti”.
Y Él dijo: “Yo te voy a visitar según el tiempo de la vida”.
¿Cómo sabía Él que era casado? ¿Cómo sabía Él que tenía esposa?; ¿y cómo sabía Él que su nombre era Sara? Pero fíjense: “Yo”. “Yo te voy a visitar”, según la promesa que Él había hecho. “Yo”, es un pronombre personal. Ese era Dios. ¿Ven? Y—y Él dijo: “El tiempo de la vida con Sara. Va a ser… Ella va a tener el bebé ahora”. Ella estaba cerca de los cien años.
Y Sara, estando adentro, se rió. Y el Ángel, sentado afuera con Su espalda volteada hacia ella, dijo: “¿Por qué se rió Sara, diciendo entre sí: Estas cosas no pueden ser?” ¿Qué clase de telepatía era esa? Y finalmente, el Hombre le dio la señal.
Y Jesús dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”.

80 ¿No es extraño que ellos tienen un hombre (es la única ocasión en toda la historia del mundo), allá entre las iglesias denominacionales, con un nombre algo igual Abraham? A-b-r-a-h-a-m, G-r-a-h-a-m. ¿No es extraño que la iglesia natural esté recibiendo su visita?
¿Qué es lo que Dios está tratando de mostrar? ¿Qué hizo Él allá? Ese era Dios en un cuerpo de carne, mostrando que Dios estaría en Su Iglesia en lo últimos días, en un cuerpo de carne, un cuerpo de seres humanos, en Su carne, y manifestaría la misma cosa. Porque, si los Judíos tuvieron eso… Esa fue la última señal que recibieron los judíos. Esa fue la última señal que Abraham recibió antes que el fuego cayera. Y aquí está, ha llegado el mismo tiempo hoy en día.

81 Si Jesucristo ha entrado a la Iglesia por medio del Bautismo del Espíritu Santo, y ha hablado en lenguas, y sanado a los enfermos, y ejecutado milagros, ¿qué es…? Hizo la misma cosa que Él hizo con Abraham durante la jornada; entonces esa fue la última señal antes del fuego. Fue la última señal antes que Dios se volviera de los judíos.
Aquí está. Entonces los Gentiles tienen que recibir la misma cosa, eso es, la Iglesia elegida y la Iglesia nominal. Allá está Él entre ellos, y aquí está el Espíritu Santo esta noche: el mismo Jesucristo que era ayer, y hoy, y por los siglos, para hacer la misma cosa. Él es el mismo Cristo. Él no puede fallar. Él es Cristo.

82 Quisiéramos ver a Jesús. Si yo saliera a la calle esta noche, y les consiguiera un hombre, y lo trajera aquí, que tuviera cicatrices de los clavos en sus manos, y las marcas sobre su rostro, y la sangre corriéndole de las cicatrices de los clavos, cualquier hipócrita pudiera hacer eso. Pero la Vida… Dios levantó al cuerpo de Jesucristo, y está sentado a Su diestra. ¿Creen Uds. eso? Eso es la… Él es un Sumo Sacerdote sentado allí para interceder en base a nuestra confesión. Él es el Sumo Sacerdote de Dios.

83 Miren. Pero la Vida que estaba en Él, el Espíritu que estaba en Él, está aquí con nosotros. “El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él las hará también”. ¿Por qué podía Él decir de lo que ellos estaban pensando, lo que ellos estaban haciendo, quiénes eran ellos? Porque Él era la Palabra. “La Palabra de Dios”, Hebreos 4 dice: “Es más cortante que toda espada de dos filos, y discierne los pensamientos del corazón”. Y luego, si esta Palabra… La fe ha entrado en esta Palabra, y Dios ha puesto a Su Iglesia en orden, esa Palabra llega a ser la misma cosa. Eso hace a Jesucristo el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, la misma cosa. ¿Lo creen Uds.? Yo los reto a que lo crean. (Se está haciendo tarde. Sencillamente continúo hablando). Yo los reto a que crean que eso es la verdad.

84 “Señores, quisiéramos ver a Jesús”. ¿Qué tanto sería si un hombre entrara aquí lleno de sangre, y con cicatrices de los clavos, y cosas así? Jesús, cuando Él venga, todo ojo le verá, toda rodilla se doblará, y toda lengua confesará, cuando regrese el Cuerpo de Jesús. Yo creo en Su Venida literal, en cuerpo, descendiendo de los Cielos con aclamación, con Voz de Arcángel, la Trompeta de Dios. Los muertos en Cristo se levantarán. Pero Su Espíritu está aquí con nosotros.
Y a medida que la Iglesia… Así como la pirámide llega a un—un punto, así ha llegado la Iglesia en los días de Lutero, en los días de Wesley, en los días de los Pentecostales, y ahora justo antes que la Piedra de Corona entre en Ella, esa Iglesia tiene que ser alisada tan perfectamente, al grado que el mismo ministerio que Él hizo aquí, estando Su mismo Espíritu tan predominante, traerá a ese mismo Cuerpo dentro de Él, y resucitará toda la cosa. Eso es exactamente. ¡Amén! ¡Gloria a Dios!

85 Miren en la parte de atrás de su dólar americano. En un lado dice: “El sello americano”, el águila con las cosas en su mano. ¿Por qué pusieron ellos el sello egipcio y dice: “El gran sello”, al otro lado? No una doctrina de pirámide; eso es tontería. Yo estoy hablando acerca de algo que ellos dicen…
Igual que, ¿por qué una mujer, cuando se casa, se pone un velo sobre su rostro? Ella viene a su esposo, la cabeza, igual que Rebeca lo hizo. Ella se puso un velo sobre su rostro para encontrarse con Isaac. Ella ya no tiene más cabeza; Isaac es su cabeza. Y la Iglesia debería estar tan sumisa a la Palabra de Dios, que vela Su propio rostro. Ella no tiene cabeza. Es… La naturaleza de una mujer es someterse a un hombre. Y eso es lo que la Iglesia debería estar haciendo: sometiéndose a Cristo, a Su Palabra, a Su doctrina, a Sus principios. Ella no piensa por Si misma. Ella no tiene cabeza. Cristo es su Cabeza, no algún grupo eclesiástico. Sino que Cristo es su Cabeza, la Palabra. Y la Palabra fue hecha carne y habitó entre nosotros. ¡Aleluya! Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, esa misma manifestación de la Palabra. ¿Lo creen Uds.? [La congregación dice: ¡Amén!—Ed.] Oremos.

86 Padre Celestial, hay una sola cosa por la cual Tus siervos son responsables: predicar la Palabra. Eso es todo lo que podemos hacer, es simplemente predicar la Palabra. Algunas caen junto al camino. Algunas se levantan de sus asientos y se salen de la reunión. Algunas se quedarán y se preguntarán. Algunas la recibirán. Caerán en buena tierra. Producirán los resultados. Siempre ha sido de esa manera. Tú dijiste que sería de esa manera, y de esa manera es. Siempre ha sido de esa manera.
Y, Padre, te pido esta noche que en este grupito aquí, que caiga un cien por ciento sobre toda persona. Permíteles saber que la Venida del Señor Jesús está a la mano. Nosotros no sabemos la hora. Nadie lo sabe. Sólo el Padre lo sabe. Jesús confesó que Él no lo sabía. Sólo Dios sabe cuándo Él lo va a enviar a Él. Pero, Señor, Tú nos das señales. Sabemos que esas señales están apareciendo. Vemos, por medio de las Escrituras, que fue profetizado, dicho, la última visita que los Judíos tuvieron; y ahora, la última visita que los Samaritanos tuvieron; la última visita que los Gentiles recibirán. Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.

87 Oh Dios, si Tú me ungieras esta noche con el Espíritu de Cristo, no serviría de nada a menos que Tú ungieras a Tú Iglesia de la misma manera. Se requiere a todos nosotros juntos. No estamos divididos; somos un solo Cuerpo, Señor. Te pido que Tú lo concedas. Y que, cuando el servicio termine, que no haya una sola persona enferma en medio nuestro. Que haya… cada uno de ellos, que esta Palabra caiga dentro de su corazón. Y que ellos la reciban. Y que grandes señales y prodigios sean hechos.
Si Tú lo concedes, Señor, continuaremos con la sanidad Divina. Si no, entonces simplemente continuaremos con la salvación. Permite que Tu voluntad sea hecha, Señor, para mostrar que creemos en el Evangelio completo, y que creemos que Tú eres el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Tú eres el Dios ungido del Cielo, y Tú eres el mismo; y creemos que Tú eres el mismo, que Tú estás vivo por los siglos de los siglos, siempre sentado a la diestra de la majestad, viviendo siempre para interceder en base a nuestra confesión. Lo creemos, Padre.
Pedimos que Tú nos encierres en el Reino de Dios ahora, y te manifiestes a nosotros. Y permite que la gente sepa que cuando el juicio azote este lugar, entonces, Señor, no habrá más excusa. Que sea sabido en el Nombre de Jesús. Amén.

88 Los he retenido mucho. No llamaremos a muchos. Quizás llamaremos al resto de ellos mañana en la noche. Él me dijo que repartió tarjetas de oración, creo yo. ¿Cuáles fueron? “A” -1,“A” de la 1 a la 100. Muy bien. No los podemos llamar a todos a una sola vez. Los llamaremos a medida que podamos, los que podamos llamar.
Miren, hay varios de ellos aquí en sillas de ruedas y cosas así. Miren, nosotros los llamaremos. Y luego cuando los llamemos, nos encargaremos de que los traigan aquí arriba a la plataforma, cuando su número sea llamado. Pero sólo a medida que… Los llamaremos sólo uno a la vez, porque hay muchos inválidos.
Miren, ¿quién tiene la tarjeta de oración número 1, “A” número 1? Levante su mano, quien la tenga. La tarjeta de oración ¿“A” número 1, “A” número 1? ¿Puede Ud. caminar? Muy bien. ¿“A” número 2? ¿Quién tiene? ¿“A” número2? La señora. ¿Qué dice? ¿Número 1? Algo anda, mal. Miren la tarjeta allí de ella; vean cuál tarjeta tiene ella. La señora malentendió. Ella no tiene tarjeta de oración. Muy bien. ¿“A” número 1? Uds.… Espere un momento, señora. Si Ud. no tiene una tarjeta, Ud. no necesita tener una. Sólo quédese allí y crea, y observe lo que el Espíritu Santo hará. ¿Ve? Muy bien.

89 ¿Cuántos saben que son más los que sanan en la audiencia sin tarjetas de oración, que los que sanan en la plataforma? ¿Cuántos aquí no tienen tarjetas de oración (levanten sus manos), y Uds. saben que Dios los puede sanar? Simplemente obsérvenlo a Él ahora, sólo por unos cuantos minutos, si Él viene. ¿“A” número 1? ¿Quién era la mujer que tenía la tarjeta de oración “A” número 1? Muy bien. Levántese. ¿Es—es la número 1? Número 2, ¿quién tiene la número 2? Número 3, venga aquí por un momento, Uds. mujeres. Número 2. 1,2. Número 3, ¿quién tiene la número 3? Número 3. Vengan aquí todos Uds., a este lado, si pueden caminar. Si no pueden, levanten la mano; nosotros los traeremos aquí. ¿Ven? Número 1, 2, 3, 4. ¿Quién tiene la tarjeta de oración número 4?, levante su mano. Número 4. La señora allá. Venga aquí.
Número 5. ¿Número 5? Muy bien. Número 6. Reúnanse aquí a este lado aquí. Número 6. Ujieres, alguien, vaya allá, hermano Roy, algunos de Uds. y ayuden a la gente. Muy bien. Número 6. 1, 2, 3, 4, 5. Número 6. ¿Quién tiene la tarjeta de oración número 6? 1, 2, 3. Número 6. Muy bien, señora, entre en la línea. Número 7. Aquí. ¿Se puede levantar? Oh, muy bien. Número 7. Número 8. Muy bien. Allí, señora. Número 9. Allí, muy bien, señora. Número ¿Número 10? La tarjeta de oración número 10. ¿Cómo lo dirían en español? ¿Hay alguna gente latina aquí? Número—número 10. Muy bien, señor. ¿Número 11?

90 Queremos que Uds.… Todos los que tienen tarjetas de oración, vamos a orar por ellos, porque estamos—estamos obligados a hacerlo. Conserven su tarjeta. ¿Número 11? ¿Consiguió…? Número 12. Eso está bien. Miren… Ahora, número 13. Esperen un momento. Esta señora aquí. ¿Es ese su número? Muy bien. Número 14. Muy bien. Ahora, número… ¿Es ese el número 13? 13. Venga aquí. Miren, alguien se levantó mal. ¿Ven Uds.? ¿Es esa la 13? ¿14? Muy bien. Está bien. Muy bien.
¿Cómo los están…? ¿Los están acomodando en el otro cuarto? Miren, esperemos, y pasemos a éstos. Luego nosotros podemos meter el resto a medida que lleguemos a ellos. Si Uds. por favor movieran eso, si se puede mover, o… Oh, me imagino que ellos le pueden dar la vuelta, si la… muy bien.

91 Miren, cada uno de Uds. aquí, que yo sepa, no hay una sola persona que está aquí que yo conozco, a menos que éste sea el hijo del hermano Evans, sentado aquí. Creo que es Ronnie Evans. ¿Es correcto eso, Ronnie? Muy bien. Esa es la única persona que yo veo en el edificio que yo—yo realmente conozco, aparte del hermano Borders, el administrador, y mi hijo, adonde se haya ido, y el pastor aquí. El resto de Uds. son desconocidos.
Miren, yo veo que como el noventa por ciento de Uds. están enfermos. Miren, también allá en el balcón, no importa en dónde están Uds., si están enfermos allá arriba, y no tienen una tarjeta de oración, levanten su mano, digan: “Estoy enfermo”. Muy bien. Uds. allá arriba crean. Miren, recuerden. Mientras él los está poniendo en la línea, permítanme darles otra Escritura. Quiero que anoten estas Escrituras y las recuerden.
Miren, los hermanos ministros y todos aquí, ¿cuántos saben esto, que la Biblia dice que Jesús es un Sumo Sacerdote ahorita, que puede compadecerse de nuestras debilidades? ¿Cuántos saben que esa es la verdad? [La congregación dice: “Amén”—Ed.] Bueno, si Él es el mismo Sumo Sacerdote que era ayer, Él actuaría de la misma manera hoy que actuó ayer. ¿Es correcto eso? [“Amén”] ¿Creen Uds. eso?, levanten su mano.

92 Miren, les voy a pedir, por favor, que no anden de aquí para allá ahora por unos minutos. Sólo siéntense reverentemente por unos momentos. No se muevan en lo absoluto. Y, amigos, mantengan a sus niños tan cerca de Uds. como puedan ahora, porque no estamos lidiando… No estamos jugando a la iglesia. Y muchas veces… ¿Cuántos saben que esto pasa de uno al otro? Uds. lo han visto suceder, sí, señor, muchas veces. La gente se sienta en sus asientos y se desploma, paralizada. Los he visto caer muertos allí en la—allí en la—allí en la plataforma. Eso es correcto. No estamos jugando a la iglesia.
Deben ser reverentes. Miren, esto es sagrado. Miren, la Biblia dice que Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Y dice que Él es el Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades. Todos son testigos que eso es la verdad. Miren, ¿cómo sabrían Uds. que lo tocaron? Uds.… Él actuaría de la misma manera que actuó cuando Él estuvo aquí. Bueno, ¿cómo actuó Él? Permítanme darles un ejemplo, porque los estoy haciendo a Uds.… los estoy tratando de hacer que crean que Él es el mismo. Él no ha cambiado. La Biblia… Mi Escritura es que Él es el mismo.

93 Miren, cuando esa… en el… Hubo una mujer; digamos que no tenía una tarjeta de oración. Pero ella quería llegar a… Ella creía que Él era un Hombre Santo, un Profeta. Y ella dijo: “Si yo tan sólo puedo tocar el borde de Su manto, seré sana”. ¿Conocen la historia? Y ella se abrió paso entre la multitud hasta que lo tocó. Miren, ella nunca… Él nunca lo sintió físicamente, Uds. saben, porque el vestuario palestino cuelga suelto. También tiene un vestuario interior. Pero Él—Él no lo sintió físicamente. Porque Pedro lo reprendió, cuando Él dijo: “¿Quién me tocó?”
Y Pedro dijo: “Señor, mira…” Lo reprendió, le dijo: “Toda la multitud te está tocando”.
Él dijo: “Pero Yo he conocido que me he debilitado. Virtud ha salido de Mí”. Y Él miró todo alrededor. ¿Ven?, Él había sido tocado con una clase diferente de toque. Y Él volteó alrededor, miró por toda la audiencia, hasta que encontró a la mujercita que lo tocó. Y Él le dijo a ella de su flujo de sangre y dijo: “Tu fe te ha salvado”. ¿Era ese Jesús “ayer”?
Bueno, si Él es mismo hoy, un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades, ¿no los puede Él tocar a Uds., si Uds. lo tocan? ¿No puede Él hacer la misma obra?

94 Miren, el… Miren, recuerden. Él pudiera usar mi voz. Si la usa, yo soy exactamente como este micrófono. Está mudo sin que alguien hable en él. Eso es correcto. Yo no los conozco. Pero Él los conoce a Uds. Así que, Uds. me pudieran tocar. Eso no les haría ni una pizca de bien. Si Uds. tocan a los pastores, eso no les haría ni una pizca de bien. Ellos son hombres igual que yo. Pero tóquenlo a Él una vez; observen lo que sucede. Miren, Uds. no tienen que estar aquí; Uds. no tienen que estar en la plataforma. Simplemente—simplemente crean.

95 Miren, este es un cuadro de lo que yo estaba hablando esta noche en San Juan, el capítulo 4, si lo quieren leer cuando lleguen a casa. Aquí está un hombre y una mujer. Yo no conozco a la mujer, yo nunca la he visto en mi vida. Ella es una total desconocida para mí. Hace un rato ellos repartieron algunas tarjetas de oración, y ella—ella recibió una. Mi hijo sube aquí delante de todos Uds., mezcla esas tarjetas de oración de tal manera que él no sabe cuál le está dando a quién. Así que, él sólo las reparte a Uds., a los que las quieren. Y sucedió que ella… Y yo las llamo de dondequiera.
Quizás mañana en la noche, yo pudiera empezar en la sesenta y cinco, o en la cuarenta y cinco, o en la veinticinco, o—o en la noventa y llamo en la dirección opuesta. Uds. saben eso, Uds. que han estado en las reuniones. Así que, sucedió que esta noche…

96 Estoy viendo ese reloj dando vueltas allá. Yo no los quiero retener. Pero sucedió que a esta mujer le tocó donde yo empecé, en la número 1. Me imagino que Ud. es la mujer, ¿es Ud.? ¿Es Ud. la—es Ud. la persona? Muy bien. Nosotros somos desconocidos uno del otro. Nosotros no nos conocemos uno al otro. Esta es la primera vez que nos encontramos. Aquí está un pequeño panorama. Aquí está un hombre y una mujer encontrándose por primera vez, cómo Jesús y esa mujer en el pozo. Dos personas, nunca nos habíamos encontrado antes, y aquí estamos parados.
Miren, si yo le dijera a la mujer: “El Señor me envió a orar por los enfermos; yo voy a poner mis manos sobre Ud.”, pudiera ser que no sea enfermedad por lo que ella esta aquí. Quizás es un problema doméstico; quizás es un problema económico. Quizás es algo más. Quizás ella ni siquiera es una Cristiana. Yo no sé.
Pero si Él le puede decir a ella lo que ha sido, y luego le dice lo que será, seguramente que ella pudiera creer lo que será si Él le puede decir lo que ha sido. ¿Es correcto eso? ¿Cuántos creen eso ahora? [La congregación dice: “Amén”—Ed.] Muy bien. Miren, si alguien piensa que hay algo mal en ello, que Uds. tienen un programa mejor, una idea mejor, son bienvenidos a venir aquí y tomar mi lugar. Si Uds. no pueden, entonces manténganse quietos al respecto. ¿Ven?

97 Fíjense bien. Miren, aquí está. Yo acabo de predicar la Palabra de que Cristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, y probé por la Escritura que Él vive hoy en Su Iglesia, y Él viene. Y la última señal que Él le dio a los Judíos, a los Samaritanos, y ahora a los Gentiles… Nosotros hemos tenido… Los Judíos tuvieron cuatro mil años para creer que un Profeta iba a venir, como Profeta mayor, mientras la Iglesia seguía a delante.
Los gentiles han tenido dos mil años de formalismo religioso. Y ahora… ha pasado por hablar en lenguas, y sanidad Divina; y ahora está aquí mismo en el tiempo del fin donde el gran Mesías, en la plenitud de Su Espíritu, se está moviendo, no sólo en una sola persona, sino en toda la Iglesia, fluyendo.

98 Miren, no importa cuánto yo crea, esta mujer también tiene que creer.
Y miren, Uds. allá en la audiencia que no estarán en la línea de oración, miren hacia Dios y digan: “Dios, ese hombrecito parado allí no me conoce, no sabe nada de mí. Pero yo estoy en—yo estoy en una condición seria. Permíteme tocar Tu manto, y que Tú me hables por medio de él y me digas algo”. Pruébelo. Vean si Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. No lo pruebe; créanlo. Cualquiera lo puede probar. Nosotros no probamos a Cristo; nosotros sencillamente lo aceptamos a Él y le creemos. Él no viene por intentarlo. Miren, si el Espíritu Santo revela… Yo le tengo que hablar a ella por un momento.

99 Ahora, miren esto. Yo estoy en Spokane. ¿Por qué vine a Spokane? Nosotros aún tuvimos problemas al venir aquí, tuvimos que cambiar reuniones con otra región. Se supone que debía estar aquí en una fecha más tarde que esta, pero tuvimos que hacer cambios. Pero todavía, y nosotros… Pienso que ellos no pudieron conseguir un edificio, tuvieron que venir y usar la iglesia del hermano; y estos otros hermanos maravillosos, viniendo y cooperando con el hermano aquí, eso es agradable, amable. De esa—de esa manera yo quiero ver que llegue a ser la Iglesia.
Aquí estamos, parados aquí de esta manera. Y aquí yo estoy. ¿Por qué? Dios me envió aquí. Yo sentí venir aquí. A mí no me interesa cuánto tenga que batallar, Él dijo: “Ven aquí”, y aquí estoy. No porque no tenía otro lugar adónde ir. Pregúntenle al administrador. Nosotros tenemos un libro de invitaciones de alrededor del mundo, cientos de ellas. Pero yo sencillamente sentí venir aquí. ¿Por qué? Yo no sé. Quizás Él va a hacer que estalle un avivamiento. Quizás Uds. estén recibiendo su último mensaje. No sé. Yo no les pudiera decir. Pero Él me envió aquí, no sé por qué. Aquí estoy.
Jesús fue a Samaria. ¿Por qué? Él no sabía. Una mujer salió. Él simplemente empezó a hablar con ella. Entonces Él encontró su problema. Y ella corrió y le dijo a todos: “Ese es el Mesías”.

100 Mire, señora, si el Espíritu Santo me revelara algo por lo cual Ud. está aquí, o algo que Ud. ha hecho, o—o lo que sea (Ud. sabe que yo no la conozco), y—y si Él lo revelara, Ud. sabría que tendría que provenir de algún poder espiritual. Tendría que venir de allí. Uds. saben eso, ¿no saben Uds.eso, hermanos? Tendría que venir a la hermana. Tendría que venir por medio de un poder espiritual. ¿Creen Uds. eso, allá en la audiencia?
Entonces depende en lo que Uds. piensen que es. Los fariseos dijeron. “Él es Beelzebú”.
Pero los creyentes dijeron: “Es el Mesías”. Ellos eran gente Escritural que creían la Escritura.

101 Miren, simplemente le voy a hablar a la mujer, y por favor manténganse sentados. Miren, no se muevan porque… Uds. dicen: “Hermano Branham, Ud. está esperando algo”. Seguro que sí. ¿Tienen ellos la fotografía de ese Ángel aquí? Allí está en Washington, D.C., y lo demás, el único Ser sobrenatural que alguna vez fue comprobado científicamente, la misma Columna de Fuego que yo les dije que estaba con Israel. Cuando fue hecha carne, nosotros vemos lo que Ella hizo estando en carne.
Miren, si esa es la misma Columna de Fuego, Ella se manifestará de la misma manera. Es la misma Vida. Si Uds. pusieran la vida de una vid en una calabaza, ella produciría uvas. Seguramente que sí. Es la vida en ella que produce el fruto. Cristo dijo: “Yo soy la Vid; vosotros sois los pámpanos”. Él ha ascendido a lo Alto y envió Su Vida de regreso. Su Vida da testimonio.
Miren, si ese es… Yo estoy esperando esa Unción. Y si no viene, yo simplemente pondré manos sobre la mujer, oraré por ella, y seguiré adelante. Yo no sé. No le puedo decir. Está detenido, o mejor dicho, yo me estoy deteniendo, esperando en Él. Eso es exactamente correcto.

102 ¿Qué es lo que les pasa a todos? ¿Qué es lo que pasa? ¿No pueden Uds. creer? Tengan fe, amigos. La Escritura está puesta aquí ante Uds., ¿y una persona sube aquí, y se atreve delante de una audiencia de gente tomar la Palabra de Dios, y retar a todo el mundo con Ella? Crean. Tengan fe. Amén.
Ahora, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, yo tomo todo espíritu aquí bajo el control del Espíritu Santo que me tiene ungido. Miren, tengan fe. Mire aquí sólo un momento, como Pedro y Juan dijeron: “¡Míranos!” Yo estoy confiando por Ud. Yo no sé. Ud. simplemente está parada aquí, una mujer. Pero si el Espíritu Santo me revela algo a mí que está en su vida, Ud. sabrá si es verdad o no.
Mire, yo le estoy hablando a Ud. individualmente. Esa es la razón que yo tengo a alguien aquí, sólo para tener un contacto. El Espíritu me unge, y luego yo—yo puedo empezar en la audiencia, o en dondequiera que esté, para ver entonces adónde Él me guiará.
Mire, yo sólo le estoy hablando a Ud. para darme cuenta, para ver lo que Él me dirá. Yo no sé. Eso dependería de Él el decirlo. Pero yo estoy seguro que Él lo hará. Sí, Señor. La señora se va de mí, se está alejando. Ella pudiera testificar ahorita que hay un sentir alrededor de ella como un sentir verdaderamente humilde, agradable, porque la Luz se posó sobre la mujer. Y la mujer está sufriendo de un problema de la garganta. Eso es verdad. Eso es correcto, señora. ¿Cree Ud.?

103 ¿Por qué es variable cada vez? Alguien piensa: “Él adivinó eso”. Yo estoy inclinado a decir quién lo hizo. ¡No haga eso! Ud. crea. Yo nunca le adiviné eso a esa mujer. Ella sabe que yo no puedo hacer eso. ¿Cómo pudiera ser perfecto, y ser…
Miren, sólo… Parece que ella es una persona amable. Permítanme hablarle por un momento. Mire, lo que Él le dijo a Ud., yo no lo sé. Está en la cinta. ¿Ve? Yo estoy en alguna otra parte. Es como otra dimensión. Es una visión. ¿Ve Ud.? Sí. Es una… Es la garganta. Ud. tiene un problema de la garganta, y está perturbada de nerviosismo. Ud. parece ser extremadamente nerviosa.
Bueno, Ud. sólo tiene complicaciones, muchas cosas la están perturbando: se pone muy agotada ya avanzada la tarde, cansada, agotada, cuando termina su trabajo. Eso es correcto.
Además, hay alguien más por quien Uds. está interesada, por quien Ud. esta orando. Yo veo a un hombre aparecer. Debe ser -debe ser su esposo. Está en el mismo lugar. El hombre está aquí ahora. ¿Cree Ud. que yo le puedo decir cuál es el problema de su esposo? ¿Creería Ud. que soy Su siervo? Su esposo sufre de un problema de corazón. Él también es nervioso. Y—y Ud. ha traído a alguien de un… Es su hermana. Ud. la trajo de un—un hospicio para ancianos. Ella está sentada aquí (eso es correcto), inválida.
¿Creen Uds.? Miren, ¿es Él el mismo ayer, y hoy, y por los siglos? Entonces, ¿qué trae eso? Trae a Cristo aquí con nosotros. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Entonces se puede ir y reciba lo que ha pedido. No dude. A Ud. le será concedido lo que ha pedido, y Dios sea con Ud.

104 Miren, no anden de aquí para allá. Quédense muy quietos, quédense quietos, quédense quietos, reverentes. ¿Ven?, cada uno de Uds. es un espíritu, y cuando Uds. se mueven, yo puedo… uno sabe que algo se está moviendo; algo anda mal. ¿Ven? Sólo sean muy reverentes, quietos.
Esta es la señora. El—el Ángel de la Luz que yo observo, apareció aquí en alguna parte, aquí mismo. Sean muy reverentes. Miren, sólo sigan orando. Miren, si yo miro para abajo y dijo: “Bueno, esa persona que está acostada en un catre, está inválida, o tiene artritis; va a…”, Uds. dirán: “Seguro. Mírenla. Seguro que lo está. Uno puede ver eso”.
Pero aquí, esta persona se mira perfectamente normal. ¿Qué es lo que está mal en ella? Esa es la cosa. Ahora, mire en esta dirección por un momento, señora. Nosotros somos desconocidos uno del otro, es nuestra primera ocasión que nos encontramos. El gran Espíritu Santo está aquí. ¿Cree Ud. eso? Ud. lo siente. ¿No es ese un sentir agradable? ¿Ve?, se siente… Sabiendo que Ud. es una Cristiana, el ver la bienvenida de ese Espíritu, parece que Él actúa así. Dijo que es un sentir verdaderamente humilde, agradable. Es una cosa maravillosa ser un Cristiano.

105 Mire, si el Señor Jesús me dice algo acerca de Ud., o por qué Ud. está parada aquí, lo que Ud. quiere de Él, Ud. le creería si le pudiera decir de lo que—de lo que se trataba.
Mire, si yo la pudiera sanar, yo lo haría. Pero no puedo. ¿Ve Ud.? Si Él estuviera parado aquí con este traje puesto que Él me dio, Él no la pudiera sanar, porque su sanidad ya está comprada. Él le haría saber que era Él. Y ¿cómo la haría Él? Por medio de Él mismo comprobar que es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, exactamente acerca de lo que les prediqué. La audiencia… Yo creo que todos nosotros creemos eso. Sí.
Mire, simplemente crea. Ud. está sufriendo de una hernia. Eso es correcto. Eso es verdad. Luego Ud. tiene algo mal con su lado derecho. Ud. tiene dolor que le da, y desciende por todo su lado derecho hasta sus pies. Eso es correcto, ¿no es así? ¿Cree Ud. que Ese es Cristo por el cual Ud. está ungida ahora? Acéptelo como su sanador, como una obra terminada. Todo ello la dejará a Ud., y nunca más la tendrá si lo cree. Dios le bendiga. Dios le bendiga, mi hermana.

106 Yo no sano. Yo… Si Él estuviera parado aquí, Él no pudiera sanar. ¿Cuántos saben eso? Él ya lo ha hecho. ¿Ven?, Él simplemente les da a saber que Él está aquí. Él ha resucitado de entre los muertos. Esa es la única cosa que Él pudiera hacer: darse Él mismo a conocer que Él todavía es el Mesías.
¿Cómo está Ud.? Me supongo que somos desconocidos uno del otro. Yo nunca la he visto en mi vida, y nosotros estamos parados aquí por primera vez, un hombre y una mujer encontrándose.
Hay un hombre que continúa apareciendo ante mí; (¿ven?), es alguien orando. Ud. sólo siga orando; eso está bien. Eso es correcto. Ud. simplemente tóquelo. Yo sólo les pido, en el Nombre del Señor Jesús, que crean que lo que dije es la verdad. Pues yo les he dicho la verdad, y Uds. saben que eso está correcto. Proviene de la Palabra. Y si yo les he dicho la verdad, Dios está obligado a Su propia Palabra. ¿Ven? Él no está obligado a mí; Él está obligado a Su Palabra. ¿Ven? Y yo sólo estoy hablando Su Palabra.

107 Mire, sin conocerla, pero si el Señor Jesús me dijera algo acerca de Ud., o algo que Ud. ha hecho, o algo que Ud. no debería haber hecho, o algún problema que Ud. tiene, y quizás sea económico, doméstico, yo no sé. Pero si Él lo explicara, Ud. sabrá que tiene que ser alguna clase de Poder. Tendrá que ser la Palabra de Dios, porque Ella discierne los pensamientos del corazón. Eso es correcto. ¿Cree Ud. que Dios envió esto en los últimos días, y que es Cristo dando testimonio de Su pronta Venida? Si Ud. cree eso, entonces Dios seguramente concederá su petición.
Ud. tiene una hernia, dos de ellas. Eso es correcto. Ud. tiene algo más que está mal. Lo cual es un problema de la vejiga. Eso es correcto, ¿no lo es? ¿Cree Ud. que Él sabe quién es Ud.? Sra. Peterson. Esa es quien es Ud. Mire, se puede ir creyendo y… ya más. Tenga fe. No dude. ¿Creen Uds.? Sólo tengan fe en Dios. No duden. No duden.

108 Somos desconocidos uno del otro, pero el Señor Jesús nos conoce a ambos. ¿Y piensa Ud. que Él pudiera hacer algo, o decirme algo acerca de Ud. que la ayudaría? ¿Lo creería Ud.?
Miren, Uds. comprenden la condición en la que me tiene ahorita. Yo estoy temblando por todo el cuerpo. Uds. dicen: “¿Por qué, hermano Branham? ¿Por qué estaría Ud. así?”
Bueno, si una sola mujercita, tocando el borde del manto de Jesús, hizo que se debilitara el Hijo de Dios, ¿qué piensan Uds. que me haría a mí, a un pecador salvo por fe? Aquí está… De la única manera que yo pudiera aún hacer uno, es porque Él dijo: “Las obras que Yo hago, Uds. las harán también; más que estas harán”.
La versión King James dice: “Mayores”, pero no está interpretado correctamente. La traducción correcta es “más”. ¿Quién pudiera hacer mayores? Él sanó a los enfermos; Él resucitó a los muertos; Él detuvo a la naturaleza. Él hizo todo lo que se podía hacer. ¿Ven? Uds. sólo hacen más de ello, porque Él estaría repartido entre Su Iglesia: “Más que estas”.

109 Miren, aquí está una mujercita mucho más joven que yo. Yo no la conozco, nunca me había encontrado con ella. Somos desconocidos uno del otro. Pero el Espíritu Santo nos conoce a ambos. Y si el Espíritu Santo me revela algo así, ¿hará a toda la audiencia creer? ¿A todos?
Aquí está mi mano levantada. Aquí está la biblia. Yo no conozco a la mujer. ¿Ven? Y allí está ella parada. Ella pudiera haber estado en una reunión en alguna parte. ¿Ha estado Ud. alguna vez en una de mis reuniones antes? Aún ni siquiera ha estado antes en una reunión. Ella sólo está parada aquí. Somos perfectamente desconocidos uno del otro.
Muy bien. Que el Espíritu Santo le conceda su petición, hermana. Sí. La dama sufre de un problema rectal. Ella tiene colitis, lo cual ha causado esto. Ud. ha tenido mucho problema en su vida, ¿no es así? Yo la veo yendo a un hospital. No. Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis veces, operaciones. Eso es ASÍ DICE EL SEÑOR. Crea con todo su corazón, y todo eso ha terminado. ¿Lo cree Ud.?

110 Venga aquí. Pongo manos… ¿Cree Ud. que Dios puede sanar un problema del corazón? Muy bien. Siga adelante, se puede bajar de la plataforma.
¿Creen Uds.? Allí, levantando su mano, ¿cree Ud. que Él sana ese problema de próstata que Ud. tiene, que lo sana? Muy bien, si Ud. lo cree, también se le concederá a Ud. Sólo tenga fe.
¿Cómo está Ud., señora? ¿Cree Ud. que Él sana artritis? Bueno, entonces sólo siga caminando, y Él la sanará, sólo… Él la sanará, si Ud. lo cree.
¿Qué de Ud., señora? ¿Le gustaría recuperarse de ese problema del estómago y estar saludable? Siga caminando, diciendo: “Gracias, Señor. Yo—yo lo recibo”.

111 ¡Si pueden creer! ¿Qué es…? Todo es posible para los que creen. ¿Lo creen Uds.? ¿Qué si yo no le dijera una sola cosa a Ud., sólo pusiera manos sobre Ud.? ¿Lo creería Ud.? ¿Creería Ud. que sanaría? Venga aquí. En el Nombre de Jesucristo, que ella sea sana. Esa es una que no quería ver nada. ¿Ven? Ella sólo creía que lo que fuera, iba a estar bien.
Venga, señora, ¿Qué si yo no le dijera nada a Ud.? ¿Creería Ud. la misma cosa? Bueno, si cree, el problema femenino… Ya le dije a Ud., así que siga adelante. Ese problema de mujer… se irá y la dejará, y Ud. estará bien, si Ud. sólo cree con todo su corazón. Crea.
¿Cree Ud. con todo su corazón? Se puede ir, y coma su cena y diga: “Gracias al Señor por sanarme. Amén. Dios le bendiga, señor. Sólo tenga fe. No dude. Sólo crea con todo su corazón.
Venga, señora. Ud. ha tenido un estómago nervioso por mucho tiempo. Ud. ha tenido mucha dificultad con él. Todo ha terminado ahora. ¿Lo cree Ud.? Muy bien, se puede ir y diga: “Gracias, Señor”.

112 ¿Cuántos creen allá en la audiencia, con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”—Ed.] ¿Creen Uds. que Él es el Hijo de Dios, el mismo ayer, y hoy, y por los siglos? ¿Lo cree Ud.? Entonces Ud. se puede bajar de la plataforma, diciendo: “Gracias, Señor”.
Hay algo que me tiene ungido, ¿no es así? Yo pongo manos sobre Ud., diciendo: “Alabado sea el Señor”.
Venga… ungimiento. Venga. ¿Cree Ud.? Tenga fe. En el Nombre del Señor Jesús, se puede ir y sea sanado. Crea.
Venga. Si yo no le digo nada a Ud., ¿creería Ud. de todas maneras? Bueno, Ud. es nerviosa. Bueno, Ud. está… Ud. ha tenido nerviosismo por mucho tiempo. Realmente, en primer lugar es ese cambio, esa menopausia que la tiene toda preocupada. Ud. tiene crisis de mucha melancolía, y Ud.… Todos están diciendo: “¡Entra a la realidad!”, pero Ud. no puede. Hay algo que la está asustando. Pero se ha ido ahora. No regresará. ¿Ve? Sólo créalo con todo su corazón. Se puede ir y crea con todo su corazón.

113 ¿Creen Uds.? Alguien allá en la audiencia, crea. ¡Oh!, ¿creen Uds.? “Señor, quisiéramos ver a Jesús”. Uds. saben que no puede ser que sea yo. Bueno, ¿quién piensan Uds. que es? ¿Qué de esta mujercita mexicana sentada allí, sufriendo con crisis de vértigo? Eso es correcto. ¿Cree Ud.? ¿A quién tocó Ud.? Ud. tocó al Sumo Sacerdote. Ud. nunca me tocó a mí; Ud. está muy lejos de mí. Muy bien, su crisis de vértigo la ha dejado. Amén. Amén. Pregúntenle si eso es correcto. ¿Ven? Sólo tengan fe en Dios. Crean en Dios.
¿Qué de Ud. acostado allí en la camilla? Sí, Ud. ¿Cree Ud. con todo su corazón?, Ud. que señaló con su dedo. ¿Cree Ud. que yo soy profeta de Dios o Su siervo? Lo diré de esa manera; eso hace tropezar a la gente. ¿Lo cree Ud.? Si… Yo no lo puedo sanar, señor. Pero Dios sí puede. Si Ud. se queda allí acostado, Ud. se va a morir. Los doctores no le pueden ayudar. En primer lugar, Ud. tiene un problema del estómago, tiene artritis en su espalda. Pero nadie puede sanar eso, sino Dios. Pero si Ud. cree en Dios, y actúa en base a la Palabra, Ud. se puede levantar, tomar su lecho, e irse a casa.
¿Qué de Ud. en la siguiente camilla, allá? ¿Cree Ud.? Allí va él. ¡Alabado sea Dios! ¡Amén! ¿Le creen Uds.? ¡Amén! ¿No es Él el mismo ayer, y hoy, y por los siglos? Yo no puedo sanar. Yo no puedo sanar. Cristo puede.

114 ¿De qué está Ud. asustada? Cuando yo dije hace unos momentos acerca de esa mujer estando nerviosa, Ud. me hizo voltear. Ud. está asustada. Nada le va a suceder. Ud. estará bien. ¿Cree Ud. eso? ¿Cómo podía Ud. atraer la fe de Dios? ¿A quién tocó Ud., que le permitió saber que era nerviosismo lo que le molestaba a Ud.?
¿Le cree Ud. a Dios? ¿Le cree Ud., lo toma en Su Palabra? ¿Cree Ud. que yo soy Su profeta? Entonces en el Nombre de Jesucristo, levántese de esa camilla, y váyase a casa, y olvídese al respecto. ¿Lo cree Ud.? ¡Salga! ¡Levántese! Tome eso que Ud. tiene, y se puede ir a casa. Sea sana. Tenga fe en Dios.
¿Creen Uds.? ¡Si ella sólo creyera! Ud. estaba orando. Hay una Luz sobre Uds. Si Ud. cree, Ud. se recuperará de ese polio y sanará. Regrese al campo misionero. No lo dude.

115 ¿Le cree Ud.? ¿Qué de Ud. allá? Problema de espalda, problema de la vejiga, complicaciones, todo tomando… Nada le ayudará. Cristo es el único que la puede sanar. ¿Es correcto eso? ¿Por qué no le cree Ud.? ¿Cree Ud. que yo soy Su profeta? ¿Tomaría Ud. mi palabra como la de Él, al decirle que Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos? ¿Cómo puede Él pararse aquí y decirle todo acerca de Ud., sin Ud. tener algún contacto con Él? ¿Por qué no le cree, y se levanta, y toma su lecho, y se va a casa, y sea sana? Si Ud. lo acepta, entonces salga del catre. Crea al Señor Jesucristo. Tenga fe, crea.
Esa damita sentada aquí en esa silla de ruedas, yo no la puedo sanar. Pero si Ud. cree con todo su corazón, esa diabetes la dejará, y se podrá ir Ud. a casa y ser sana. Tenga fe en Dios. Créalo. Salga de la silla, y se puede ir a casa. Sea sana.
¿Qué de Ud. acostada allí, sufriendo de sangrado en la garganta, todo? ¿Cree Ud. con todo su corazón? Si Ud. cree con todo su corazón… Todo está mal con Ud., pero, ¿por qué no se levanta y sale de ese lecho, sale de ese catre? ¡En el Nombre de Jesucristo, levántese! ¡Amén! ¡Allí están ellos!

116 Todos los que creen… ¿Lo creen? Señores, quisiéramos ver a Jesús. ¿Lo creen Uds.? Entonces pongan sus manos unos sobre otros, rápidamente. Pongan sus manos unos sobre otros, todo creyente. Allí están las sillas de ruedas vacías, los catres. Pongan sus manos unos sobre los otros y oren.
Padre Celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo, que satanás pierda su poder entre esta gente cuando él pueda ver que los inválidos, los artríticos, los torcidos se pueden levantar y ser sanados. Concédelo, Señor, que ellos lo crean. En el Nombre de Jesús que satanás los deje. Amén.

117 Todo aquel que cree en Él, que lo acepte a Él ahorita como su Sanador, póngase de pie en el Nombre de Jesucristo y sea sanado. ¡Amén! ¡Ahí lo tienen! Cada uno de ellos está de pie.
Cantemos alabanzas a Él. Levanten sus manos y denle alabanza. Señores, quisiéramos ver a Jesús. Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Él nunca falla. Él es el Hijo de Dios Eterno, y Él nunca puede fallar. Crean en Él con todo su corazón. Sean sanados. Levántense y se pueden ir a casa.
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