OBRAS DEL MENSAJE


He Aquí Uno Más Grande Que Todos Ellos Está Aquí
Spokane, Washington, E.U.A.
62-0715
1 Gracias, hermano Borders. Permanezcamos de pie sólo un momento para orar. Inclinemos nuestros rostros ahora. La razón que hago esto, es porque pienso que siempre es mejor acercarnos a Él primero por medio de la oración. Miren, estoy seguro que hay muchas cosas de las que tenemos necesidad. Pero recordémoslas delante de Dios mientras levantamos nuestras manos y en nuestros corazones digamos: “Dios, recuérdame. Yo tengo necesidad ahora. Estoy en gran expectativa esta tarde. Y así que, queremos que Tú la suplas para nosotros, Padre”. Levanten su mano ahora, Uds. que tienen una… esperando que Dios haga algo.
2 Nuestro Padre celestial, humildemente nos estamos acercando a Ti. Podemos ver nuestras almas ascendiendo ahora allá ante el Trono de Dios, trayendo delante de nosotros, Señor, nuestro-nuestro Sacrificio, el Nombre del Señor Jesús, presentándolo sobre el altar, y confesando que somos pecadores por naturaleza, Señor. Y nosotros—nosotros no somos dignos de acercarnos. Pero Tú nos dijiste que viniéramos y que recibiríamos misericordia por mandato Tuyo, y que nuestras oraciones serían contestadas si las pedimos en Su Nombre. Y tenemos peticiones en nuestros corazones, Señor, cada uno de nosotros. ¡Oh, Dios, concédelo! Y Señor, cada uno de nosotros te podemos dar a saber a Ti de lo que tenemos necesidad. Y estamos poniendo nuestras—nuestras peticiones juntas sobre Tu altar con el mismo Sacrificio, el Señor Jesús, y pidiendo que Tú contestes.
Señor, la mía es por la gente esta tarde. Que algo suceda, Señor. La clausura de esta gran reunión, Dios, que no sea la clausura, sino que siga adelante, Señor, sólo siga adelante y adelante; en cada iglesia, en cada corazón, que nunca cese hasta que, Señor, Tú termines con nosotros en la tierra.
Y, Padre, pedimos que concedas sus peticiones, cada una de ellas, y nos concedas los deseos de nuestro corazón, porque es para Tu gloria.
3 Y también, Padre, recuerda hoy a medida que traemos la Palabra, que esté sazonada con el Espíritu, Señor. Que el Espíritu la manifieste. Que nuestros corazones estén listos para recibirla. Y que caiga en lo muy profundo del corazón, dentro del alma, y que allí Ella produzca los resultados para el propósito que es enviada, Señor. Concédelo.
Bendice a nuestros hermanos en todas partes en este día de reposo. Alrededor del mundo, los ministros están predicando el Evangelio, este mismo Evangelio. Te pedimos, Padre, que Tú los bendigas en todas partes.
Gracias por la gran mañana, Señor, y los grandes servicios en todas partes. Te pedimos que bendigas a cada uno, Señor, todo lo que fue dicho. Ahora, recibe la gloria de nuestra reunión esta tarde, pues nos encomendamos a Ti con nuestras—con nuestras peticiones, y Tu Palabra, en el Nombre de Jesús. Amén.
4 He estado en el campo por algunos… casi quince años en el evangelismo. No importa cuánto tiempo yo—yo esté en el campo, siempre parece que hay un toquecito sentimental cuando uno llega al final de una reunión. Yo todavía no he llevado a cabo una en que no llegue a un toquecito sentimental.
Hace un rato, cuando iba saliendo al bosque justo detrás del lugar donde me estoy quedando, pensé: “Bueno, tú sabes, habrá mucha de esa gente que nunca veré otra vez. Yo—yo nunca la veré otra vez en la tierra”. Y pensé: “La siguiente vez que yo la vea será allá en la Gloria; o también, ¿qué si algunos de ellos no son salvos, Señor? Y la Novia, la Iglesia, se debe de parar allí como el juez. ¿Ves? Y los santos juzgarán la tierra”.
5 Y allí, parado allí y mirando a la gente en esta reunión, y pensé: “Señor, qué si hubo algo que yo hubiera… que pudiera yo haber hecho más, que si yo lo hubiera hecho, ellos—ellos hubieran—ellos hubieran estado bien. ¿Ves? ¿Qué si tan sólo yo pudiera…? ¿Hay algo que he dejado de hacer?” Siempre le da a uno un sentir raro.
Yo comprendo que algún día me tengo que parar. Y miren, hay una ocasión en la que Uds. se van a encontrar con el juicio. Uds. lo pueden encontrar ahora, si quieren. Pero si no quieren, lo van a tener que encontrar de todas maneras. Uds. lo encontrarán allá sin misericordia, o Uds. lo pueden encontrar ahora con misericordia. Así que, si hay algunos aquí que todavía no lo han concluido, concluyámoslo ahora. ¿Ven? Y si yo…
6 Yo sé que en toda reunión uno tiene gente que llega de todas partes, en una reunión abierta como esta. Ha habido de esos que han asistido que han sido críticos. Yo lo podía sentir; sencillamente, ¡oh, hermanos!, lo destroza a uno. Y luego, ha habido algo de la fe más humilde y más dulce que alguna vez me haya encontrado en mi vida. ¿Ven? Eso es correcto. Así que, uno se encuentra con eso en todas partes.
No estoy seguro. Creo que una mujer anoche cruzó la línea entre gracia y misericordia. Yo la vi parada delante de mí, he estado orando por ella cada noche. Y allí estaba ella parada allí, sólo con oscuridad girando alrededor y alrededor de ella. No importa lo que ella trate hacer, se terminó. Y así que esta mañana, un poco después del amanecer, la vi. Y yo—yo he estado orando. Yo pensé: “¿Cómo pudiera la mujer pensar esa clase de pensamientos?”Pero yo no lo podía evitar. Así que… Y uno piensa en eso. Yo pienso: “Me pregunto: ¿es algo que yo hice? Muy allá… O quizás si yo…”
Yo no puedo mimar nada. Uno—uno no debe hacer eso. Eso está mal. ¿Ven? Uno debe decir la verdad. La verdad siempre está correcta. Y así que, lo—lo hace a uno pensar. Y uno piensa y se preocupa al respecto.
7 Pero yo—yo quiero dar las gracias, ahora, a estos finos hermanos ministros, a cada uno de ellos. Y Uds. representan diferentes organizaciones, diferentes denominaciones, y lo demás, pero Uds. han sido hermanos verdaderos. Yo quiero que cada uno de Uds. que son miembros de sus iglesias, se pare al lado de ellos. Se requiere a un hombre para representar una u otra cosa, quizás, cuando su propia organización… Muchas de las organizaciones hablan… piensan que yo estoy en contra de ellas. Y muchas de ellas me rechazan completamente. Y aquí están algunos de sus propios hombres en esas organizaciones; sin embargo, no importa lo que la organización de ellos haga, ellos lo creen, y ellos se paran firmes de todas maneras. Esos—esos son hombres verdaderos. Esos son hombres en los que tengo confianza (¿ven?), hombres con los que creo que viviré en la Eternidad.
8 Me gustaría explicarme claramente. Yo nunca estoy en contra de las organizaciones. No es la organización; es el sistema de la organización. ¿Ven? Eso es…
Qué si yo los viera yendo por aquí, en donde sea que esté el río, creo que hay un río que atraviesa esta ciudad. Y quizás haya grandes cataratas allí, y Uds. están en una barca pequeña rajada. Y yo sé que esa barca se va a desplazar en esas cataratas. Sé que sí. Y yo gritándoles, y gritándoles a Uds. a voz en cuello, yo—yo no tengo nada que contra de Uds. Yo—yo—yo los amo. Esa es la razón que estoy gritando a voz en cuello como lo estoy. ¿Ven? Eso… No es porque yo tengo algo en contra de la persona en la barca; es la barca de la que estoy hablando. La barca no los llevará todo el trayecto. Y no hay organización, ni denominación, ni federación, ni nada, que nos vaya a llevar todo el trayecto. Es Cristo y Él solo. Eso es correcto. Y no son mis hermanos.
9 Miren, tomemos por ejemplo a las Asambleas de Dios. Esta es la Biblia Abierta, las Asambleas de Dios, la Biblia Abierta, la Cuadrangular, bueno, ¡vaya!, y la Pentecostal Unida, los hermanos de la Unidad, y los hermanos de la Iglesia de Dios, la Pentecostal de la Santidad, bueno, esos… esa es alguna de la gente de lo más fina que alguna vez me haya encontrado en mi vida, la que está en ellas. Ellos son hermanos, absolutamente Cristianos verdaderos, nacidos de nuevo. Y si Uds. consideran que yo tengo un poco de discernimiento de parte de Dios, yo les estoy diciendo la verdad. En todos esos lugares, yo me encuentro con hombres verdaderos de Dios.
Y los encuentro en los Metodistas, Bautistas, Presbiterianos. Yo no estoy tratando de destrozar la—la—la organización de ellos. Yo sólo estoy tratando de… Quédense en la que Uds. están. Eso está bien. Porque, les diré esto: no habrá ninguna cierta organización representada en aquel Día. Habrá sólo individuos de esa organización. ¿Ven? Y una organización es sólo una cosa que es—que es sólo un pequeño acuerdo entre hermanos que lo ven de esa manera, y ellos se dirigen de esa manera. Miren, eso está bien.
10 Por ejemplo, quizás dos personas perfectamente iguales son un hombre y su esposa. Yo tengo la mujer más dulce en el mundo. Miren, yo sé que Uds. hermanos van a estar en desacuerdo conmigo en eso. Pero—pero yo—yo pienso que la tengo. Para mí ella lo es. ¿Ven? Pero sin embargo, cuando comemos pastel, ella escogerá el pastel de manzana, y yo escogeré el de cereza. Ella es mi esposa de todas maneras. Sí, señor.
Y así que, mi hijo Billy Paul… Uds. conocen la historia de mi vida. Su madre murió cuando él tenía dieciocho meses de edad. Su hermanita tenía ocho meses cuando yo las enterré juntas. Yo cargué a Billy por dondequiera con mi… su biberón en mi bolsillo, caminando en el piso de una punta a la otra, llorando con él, él llorando por una madre, y yo no tenía una madre que darle. Yo he sido papá y mamá, ambos, para él. Esa es la razón que lo mantengo conmigo ahora. Adondequiera que vamos, me llevo a Billy. Yo le prometí eso a ella cuando se estaba muriendo. No hay nadie más cercano que Billy y yo.
Y, Uds. saben, los dos automóviles nuestros se averiaron. Ambos tuvimos que comprar automóviles nuevos antes que viniéramos aquí. Y Uds. no me pueden vender nada sino un Ford, y eso es todo. Y Uds. no le pueden vender nada sino un Chevrolet. Pero ambos llegamos aquí. Mis frenos se quemaron, y el radiador de él hirvió todo el camino hasta acá. Pero no estábamos confiando en nuestros automóviles; estábamos confiando en Dios. Esa es la razón que llegamos aquí. Así que (¿ven Uds.?), eso es algo semejante a las denominaciones.
11 Quiero que todos los hermanos que han patrocinado la reunión se pongan de pie, por favor, sólo un momento. Los hermanos que son patrocinadores de la reunión, pónganse de pie, todos Uds. hermanos ministros. Hagamos… ha sido… [Un hermano dice: “que todos se pongan de pie”—Ed.] Que todos—todos los ministro se pongan de pie, no importa donde Uds. estén. Para mí… permanezcan de pie un momento, por favor, hermanos, Eso está bien.
Para mí, el elegido, el seleccionado para oficio, quizás esos ministros… Uds. nunca…Yo nunca quiero menospreciar a un pastor delante de su pueblo, porque después de todo él es puesto como pastor. Sus pastores aquí quizás no sean capaces de discernir un espíritu y predecir cosas que van a suceder. Ellos quizás no se sean capaces de hacer eso, pero ellos tienen una posición. Ni tampoco yo soy un maestro. Ni soy—ni soy un apóstol. ¿Ven? Hay estos cinco oficios. Y cada uno de esos hombres tienen un oficio, y él está ocupando su oficio. Y ese oficio es igual de grade ante los ojos de Dios como cualquier otro oficio.
12 Y quiero que sepan esto, que orando yo por Uds. no significaría más que uno de ellos orando por Uds. Uds. no tienen que esperar hasta que el hermano Roberts, o el hermano Allen, o—o algunos de estos otros hermanos pasen por aquí para que oren por Uds. Su pastor tiene el mismo derecho que yo tengo, o que cualquier otro tiene. Correcto. Son hombres de Dios. Dios los ha llamado a su oficio.
Miren, aquí estamos nosotros parados esta tarde, probablemente interdenominacionales, de la Pentecostal de la Santidad, y las Asambleas de Dios, y la Cuadrangular, y la Biblia Abierta. Todos esos allí, nos paramos diferentes. Pero todos somos Sus hijos. Todos somos Sus siervos.
Escuchen. Sólo una cosa más antes que se sienten. Yo tengo cinco niños. Y cuando les compro un helado, yo recibo tal conglomeración. Uno quiere chocolate; otro quiere vainilla; otro quiere cambur-naranja: y el otro quiere naranja, y todos los diferentes colores. Cuando traigo los helados, es como un arco iris. Yo nunca vi tantos colores. Pero permítanme decirles: todo es helado y son mis niños los que lo están comiendo. De esa manera es en esta tarde.
13 Uds. saben, el gusto no cuenta en esto. Pudiéramos no estar de acuerdo en organización, en denominación. Pero Dios es un Dios de variedad. A Dios le gusta la variedad. Él no es una “casa de armonía” de Sears y Roebuck. Dios es una variedad. Él tiene montañas grandes, montañas pequeñas, flores blancas, flores rosadas, flores amarillas. Él es un Dios de variedad. Él tiene hombres pequeños, y hombres grades. Él tiene el cabello negro, rojizo, rubio, y de todas clases diferentes. Él tiene desiertos. Él tiene—Él tiene lagos. Él tiene mares. ¿Ven? Él es Dios de variedad.
Y de esa misma manera es aquí hoy en día. Todos nosotros somos siervos de Dios. Y después de todo, hermanos, ¿es todo…? Un arco iris representa un pacto. Eso es correcto. Nosotros estamos en el pacto de Dios. Eso es correcto. Juntos como hermanos nos paramos. El Señor les bendiga, mis finos hermanos. Y que sus iglesias crezcan y prosperen. Y que Dios siempre les bendiga ricamente y espléndidamente, es mi—es mi sincera oración. Si alguna vez los puedo ayudar en cualquier manera, la noche no se pone muy oscura, ni la lluvia cae muy fuerte. Sólo llámenme. Yo haré todo lo que pueda para ayudar.
14 Estamos trabajando por un solo gran Reino: el Reino de Dios. Eso es correcto. Y digamos que uno pertenece a la Asamblea; quizás ese es su gusto. El otro pertenece a la Biblia Abierta; ese es su gusto. Pero todo es el Reino de Dios. Eso es correcto. En lo que sea que estemos, todo es el Reino de Dios por el que estamos trabajando. “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un Cuerpo”, y llegamos a ser miembros de Cristo.
Les quiero dar las gracias, hermanos, porque en medio de conflicto todavía me ayudaron patrocinándome para venir aquí, me trajeron delante de su pueblo. Yo no dañaría ni a uno de ellos por nada. Son sus ovejas que Dios se las dio para criarlas.
Por lo general, en el último día de la reunión, yo acostumbraba pedirle a la gente que me hiciera preguntas por escrito, y que las pusieran sobre mi púlpito. ¿Ven?, si Uds. —si Uds. tienen preguntas… yo sé que las tienen, pero pregúntenselas a su pastor. Él es el que les puede decir. ¿Ven? Yo no fui enviado a contestar preguntas. Y sólo estoy predicando de esta manera y sigo adelante. ¿Ven? Yo sólo voy de pasada por aquí.
15 Todos nosotros somos pescadores. ¿Sabían Uds. eso? El Reino de Dios es como un hombre que tomó una red y fue al mar. Y yo vengo a tejer mi red con las redes de Uds., para hacer una gran pesca en toda la ciudad, sacarlos. Algunos han sido sacados. Yo no sé lo que son. Cuando un hombre saca una red, él tiene pez que se alimenta de carroña, él tiene tortugas, cangrejos, pero también tiene peces. Es de Dios el saber quién es quién. Y así que algunos de ellos se quedaran. Nosotros no sabemos. Eso depende de Dios. Nosotros sólo tenemos que sacar la red, y el Padre recoge lo que Él—Él ha—Él ha ordenado de ser de esa manera. Y yo… qué… Recuerden que cuando la red los capturó, no importa en qué clase de acción ellos estaban, ellos eran esa clase de pez en el principio. ¿Ven? Y así que, todavía no sabemos cuántos peces hay en el lago. Nosotros tenemos que pescar hasta que los saquemos todos. Y entonces Jesús vendrá.
Y en mi opinión, amigos, estamos llegando muy al fondo. Yo pienso que estamos muy en el fondo, hermanos. Ya es muy difícil (Uds. saben eso en sus iglesias) encontrar gente que sinceramente quiera servir a Cristo. Es muy, muy difícil.
16 Miren, que el Señor les bendigas. Y quiero que perdonen mi gramática, algunas de mis expresiones rudas. No sé… Yo no tengo educación, así que sólo tengo que depender de inspiración. Así que entonces yo sólo… de cualquier manera que la encuentro (yo los he estado reteniendo mucho), pero simplemente me extiendo, y lo agarro, y lo digo de la manera que lo recibo. Así que eso es rudo, pero esa es la única manera que tengo que hacerlo. Así que Uds. sólo… Yo sólo trato de llegar aquí y empezar hablar un poquito hasta que soy ungido. Entonces soy ungido, y empiezo desde allí.
¿Cuántos alguna vez cazaron conejo? ¿Han usado alguna vez un perro de caza? Él olfatea todo alrededor, levanta la boca, Uds. saben, hasta que encuentra el rastro. Cuando él capta ese olor de conejo (¡vaya!), sus ojos se le resaltan, y sus orejas se levantan, y allí sale corriendo. ¡Vaya!, de esa manera un ministro “caza” su texto cuando él está tratando de predicar por inspiración. ¿No es eso rudo? Así que él simplemente empieza.
17 Me recuerda, yo tengo dos jovencitas. Hace años, ellas eran niñas pequeñas. Ellas son… Una de ellas casi es una mujer joven ahora, Rebeca. Pero ella es cuatro años mayor que Sara. Y luego tengo al pequeño José. Como todos Uds. saben, el Señor me mostró que él venía seis años antes que llegara. Uds. recuerdan acerca de eso. Y luego… Pero estas dos niñas, justo antes que José llegara aquí… Así hay cuatro años de diferencia entre Sara y Rebeca. Y así que, ambas son las de papi consentidas. Yo amo a mis hijos. Yo pienso que todos aman a sus hijos. Hay algo acerca del amor de esos niñitos.
Y así que, ellas habían… Yo tenía que… Yo venía de una reunión. Y así que, su mamá estaba… Las niñas esperaron, pero el avión no llegó a tiempo. Y las niñitas se adormecieron, por supuesto, Uds. saben, y se tuvieron que ir a dormir. Así que su mamá espero como hasta las dos de la mañana, y finalmente yo llegué, y estaba muy agotado.
De esa manera estoy ahora. Yo debería estar descansando. Esta es mi octava reunión consecutiva. Tengo tres más antes que tenga algún descanso. Y luego estoy…
18 Estaba pensando cuando llegué esa mañana, yo estaba tan cansado que no podía dormir. Me acosté por un ratito. Me regresé a la sala y más senté en una silla. Y estuve sentado allí hasta que amaneció. Y estaba escuchando a los pájaros empezar a cantar afuera. Y en unos momentos oí a alguien voltearse en el cuarto de las niñas, y era—era Rebeca. Ella había despertado. Y ella recordó, que al amanecer papi debería estar en casa. Y allí venía, tan rápido como podía.
Bueno, cuando salió, ella despertó a Sara, su hermanita. Y Becky es algo delgada, y rubia, grandes ojos azules; Sara es bajita, cabello oscuro, ojos cafés, como su madre. Así que, ella despertó a Sara.
19 Y yo no… Me imagino que sus hijos lo hacen también, ellos usan ropa usada que le van pasando, Uds. saben, en mi casa. Así que Sara traía puestas las piyamas de Becky. Y las que traía puestas, tenían los pies muy grandes, Uds. saben. Y la pobre niña no podía estar a la par muy bien, caminando por la casa con esos grandes pies de conejo volando, Uds. saben, y tratando de correr más aprisa que Becky para llegar primero allá donde yo estaba. Pero Becky le ganó.
Como que me recuerda de la iglesia que ha estado, Uds. saben, por mucho tiempo, la iglesia antigua, habiendo empezado muy en el pasado, una gran organización, de muy en el pasado, y de la nueva pequeña organización de Pentecostés.
20 Uds. saben, lo que pasó primero, fue que Becky entró corriendo y de un salto llegó a mis piernas, y me abrazó de esta manera. Y cuando la pequeña Sara llegó allí, arrastrando esos pies grandes por el piso con las piyamas de Becky puestas, ella miró a Sara, y dijo: “Sara, mi hermana, quiero que sepas algo”. Ella dijo: “Yo llegué aquí primero”.
Eso es lo que ellas nos tratan de decir, hermanos: que ellas llegaron aquí primero.
“Yo llegué aquí primero”. Y ella me tenía abrazado. Y ella dijo: “Yo tengo completamente a papi, y no hay nada que quede para ti”.
La pobre Sara, ella empezó a hacer pucheros, sus ojitos cafés se pusieron llorosos. Yo saque mi pierna de esta manera y con mi dedo le hice señas que se acercara. Eso es todo lo que tuve que hacer. Allí venía ella golpeando esos grandes pies como de conejo contra el suelo, y saltó a mi pierna. Y yo la agarré…
21 Ella era algo joven, Uds. saben; no había estado en existencia mucho tiempo. Y ella es de piernas cortas, y no podía alcanzar el piso. Así que ella se empezó a tambalear. Así que la abracé para sostenerla. ¿Ven?, ella no estaba tan estable como Becky lo estaba. Becky había estado en existencia un poco más de tiempo. Ella podía poner sus pies en piso. Ella había estado en existencia más tiempo. Pero Sara estaba algo joven, Uds. saben, algo tambaleante (así como la iglesia ahora); así que, no había estado en existencia por mucho tiempo. Así que la agarré con ambos brazos para evitar que se cayera. Yo pensé que se iba a caer en el piso; ella era una muchachita. Y la apreté contra mí.
Ella se ciñó contra mi pecho. Nunca olvidaré esto. Ella volvió esos grandes ojos cafés, miró a Becky, dijo: “Rebeca, mi hermana, quiero decirte algo”. Dijo: “Pueda que sea verdad que tú tienes completamente a papi. Pero yo quiero que sepas una cosa: papi me tiene completamente a mí”.
De esa manera es. Pueda que yo no pronuncie mis palabras correctamente, pueda que no las pronunciemos correctamente, hermano. Pero hay una sola cosa importante: mientras que Él nos tenga completamente a nosotros. Así que, ni siquiera prestemos atención a lo que estamos haciendo. Sólo sigámoslo diciendo como cosa segura. Eso—eso es correcto. Dejemos que Él nos tenga completamente a nosotros. Eso es correcto.
22 Yo pienso que el problema con nuestro movimiento Pentecostal, es que estamos… hemos visto tanto a tal grado que ha llegado a ser común para nosotros. No creo que hemos… yo… Perdónenme. Permítanme corregir eso. Yo no quiero decir que no lo apreciamos. Pero yo…
Igual que el viejo proverbio que había en Inglaterra, y lo oí una vez que un—un poeta estaba escribiendo muchos poemas, y que él nunca había visto el mar. Así que un día, él decidió que iba a ir al mar. Y en su camino, se encontró con un viejo lobo de mar. Uds. saben lo que es; es lo que le llaman a un marinero viejo. Y venía del mar con su pipa en la boca, y—y la barba en su barbilla, y como de unos sesenta años de edad; y el—el joven poeta iba con paso decidido y pavoneándose, yendo a allá.
Y el viejo lobo de mar le dijo al poeta joven, dijo: “¿Adónde vas, mi buen hombre?”
Él dijo: “Oh, señor”. Dijo: “Yo soy un poeta”. Y dijo: “Yo he escrito del mar, y… pero nunca lo he visto todavía, y yo voy allá”. Dijo: “¡Oh!, estoy deseando ver el mar, oír las gaviotas, observar los cielos azules y brillantes reflejándose en la—en la gran masa de agua, oler lo salado de la sal, ver las olas espumosas levantarse de esa manera”.
El viejo lobo del mar se sacó la pipa, y escupió, dijo: “Yo no veo nada tan emocionante al respecto. Yo he estado aquí por sesenta años”. ¿Ven? Eso es correcto. Él había estado en ello tanto tiempo, que era común para él. ¿Ven?
Ese es el problema con la iglesia. Hemos visto tanto la bondad de Dios, a tal grado que ha llegado a ser común para nosotros. Eso es correcto, hermanos, hermanas. Eso es correcto.
23 Me recuerda de una pequeña historia que oí el año pasado, que sucedió en la tienda de baratillo en Louisville. Hubo una señora que entro allí, y ella tenía un niñito como de, que se veía como de dos meses de edad, o mejor dicho, dos años de edad, un niñito. Y ella iba pasando por todas las pequeñas baratijas. Uds. saben cómo a las señoras… cómo a Uds. señoras les gusta ir a la tienda de baratillo, como a mi esposa. Siempre siento lástima, cuando ella va al centro, por la gente que está encargada de la tienda de baratillo. Ella nunca compra nada, sólo va y las mira y las deja. Y mi nuera y ella fueron allí. ¡Oh qué cosa, qué cosa!
Y así que, ella levanta algo y lo mira, “¡Mira esto! ¿Qué piensas de esto?”
“¡Ajá!”
La señora dice: “¿Necesita Ud. algo?”
“No, señora. No, señora”.
Lo deja allí; lo deja en alguna parte, y toma otra cosa. Y luego ella tiene que ir a ponerlo en su lugar.
Bueno, me supongo que eso es “divertido”. Así que, muy bien. Así que está bien. Eso está bien y limpio; sólo sigan haciéndolo. Así que, mientras Uds. estén haciendo eso, eso—eso estará bien. ¿Ven? Así que, no lo hagan peor.
24 Así que entonces, esta señora traía a este niñito. Y ella lo cargaba alrededor. Ella recogía pequeñas baratijas y decía: “Mira, cariño. Mira, mira”.
Y él sólo mantenía su mirada fijamente enfrente de él. Y ella iba a otro mostrador, y agarraba algo más, y cositas que atraerían a un niñito como de esa edad. Y—y el niñito sólo miraba fijamente enfrente de él, con sus ojos fijos. Y finalmente, los clientes empezaron a notar el comportamiento raro de la mujer.
Y así que, al poco rato ella cayó contra uno de los mostradores y empezó a gritar. Y los clientes corrieron hacia la señora para ver cuál era el problema. Ella continuaba diciendo: “¡No, no! ¡No—no es así!”
Y ellos dijeron: “¿Qué no es así?”
Dijo: Él… acabamos de salir de donde el doctor. El doctor dice que él se está mejorando, pero no es así“.
Y el cliente dijo, uno de ellos dijo: “Bueno, señora, ¿qué—qué es lo que está mal?”
Ella dijo: “Recientemente él empezó sólo a mirar fijamente en el espacio. Él… Todo lo que debería atraer a un niñito de su edad, no lo atrae a él”. Dijo: “Yo le he sacudido campanitas y todo lo que lo debería atraer a él. Y no lo atrae. Él sólo mira fijamente en el espacio”.
25 Me pregunto (miren, permítanme decir esto tan dulcemente como pueda), me pregunto si Dios no ha sacudido todo pequeño don que Él ha podido enfrente de la iglesia, que debería atraer a una iglesia nacida de nuevo, y todavía sólo miramos fijamente en el espacio y no parece que reconocemos que es Dios advirtiéndonos de este último día en el que estamos viviendo. Recordemos eso, amigo.
Dios ha sacudido a un Oral Roberts, y yo… todo lo demás, toda clase de cosas delante de la gente. Y, por supuesto, sabemos que satanás también ha sacudido cosas. Pero Uds. quédense con la Escritura; y Uds. saben lo que es de Dios y lo que no es de Dios. ¿Ven? Pero, ¡todas estas cosas que Dios ha hecho! Cuando satanás sacude algo aquí, es para sacarlos fuera del camino, Uds. quédense allí con las Escrituras. Y observemos lo que Dios hace.
26 Miren, me gustaría leer alguna Escritura. Si quieren… Y miren, hoy iba a predicar sobre el tema que tenía. Yo nunca he predicado todavía sobre ello. Lo he tratado de predicar por toda la costa, y todavía no le he dado en el blanco. Pero esta vez vine a la costa porque, como dije anoche, yo creo que las grandes mareas se mueven en esta dirección y llegan a la costa. Hay una—hay una cortina aquí. No puedes seguir más adelante. Es la cortina del tiempo de Dios.
Siendo que Uds. están hablando sobre cortinas, permítanme advertirlos de algo. Uds. han oído de una cortina de hierro, ¿no es así? ¿Y de la cortina de bambú del este? Sí existen esas, pero hay tres cortinas. Miren, permítanme decir esto para que no lastime, sino para que sepan lo que quiero decir. Hay otra cortina. Es la llamada cortina púrpura. Uds. vigilen esa. Es la que deben vigilar. Es la que va a tomar control. Tengan cuidado. ¿Ven? Va a ser tan engañoso, que engañará a los Escogidos si fuere posible. ¿Ven?
Y todos le tienen miedo al comunismo. No hay una Escritura en la Biblia que diga algo acerca del comunismo, sino únicamente que—que quemará a la ramera con fuego. Está desempeñando bien el papel en las manos de Dios. Pero Uds. vigilen el romanismo. Esa es la cosa que lo va hacer. Sólo vigilen. No es esa… Un anticristo no es de esa clase que claramente niega todo. Es tan semejante a ello que engañará a los Escogidos si fuere posible, dijo Jesús. Uds. vigilen eso. Esa es la cosa que deben mantener en sus mentes.
27 Miren, y de una punta a la otra de la costa, yo estoy tratando de sembrar toda simiente que pueda, para sacar todo lo que sé cómo sacar para el Reino de Dios. Les doy las gracias a todos Uds. otra vez.
Les pregunte a los hermanos si ellos cubrieron todos los gastos, y sí los cubrieron. Y estoy agradecido por eso. Ellos dijeron que ellos recogieron una ofrenda de amor. Yo asigno eso para las misiones de ultramar. Yo no uso el dinero para mí mismo. Yo recibo un pequeño salario de mi iglesia de cien dólares por semana. Y eso es todo lo que yo… eso es lo que yo recibo. Todo lo demás, todo el dinero que se recoge, se asigna a las misiones extranjeras. Y yo mismo voy y les predico a los paganos este mismo mensaje que todos Uds. oyen aquí. Y yo—yo—y yo trato de hacer lo mejor que puedo, porque sé que tengo que responder por el dinero que Uds. me dan.
Y en cuanto a una ofrenda para mí, yo nunca recogí una ofrenda en mi vida. He estado predicando por treinta y un años; yo tengo cincuenta y tres años de edad, y nunca he recogido una ofrenda en mi vida. Y no venimos por ofrendas y cosas así. Pero siempre les he dicho a los hermanos que si no cubren los gastos, que me digan. El Tabernáculo en Jeffersonville se encargará de ello. ¿Ven? Así que no queremos… No estamos aquí por popularidad. No estamos aquí por nada menos sino para ayudarlos. Y esperamos que hayamos sido una pequeña ayuda para Uds. Y Uds. ciertamente lo han sido para nosotros.
28 Y entonces esta tarde, yo iba a predicar sobre el tema: Cuando el este y el oeste se encuentran. Lo iba a traer (quizás en alguna otra ocasión lo haré), cuando… dando un respaldo a ello, como siempre lo hago, hasta que entro en la línea de clavar, donde clavaron ese clavo dorado, en lo natural, cuando el este y el oeste se encontraron. Pero ahora, el lado espiritual se ha encontrado. Dios también ha enviado un clavo dorado. Quizás, en alguna ocasión…
Pero eso… yo prometí orar por los enfermos anoche. Pregunté, y había un grupo grande de gente que quería que orara por ella. Así que, tomemos los hijos… Es el pan de los hijos. Y hoy en día quiero tomar un pequeño tema familiar, y hablar sobre él por los siguientes veinte minutos, si es la voluntad del Señor, veinticinco, treinta como máximo, para que así me pueda apresurar, porque Billy me dijo que él vino y repartió bastantes tarjetas de oración.
¿Cuánto aquí tienen tarjetas de oración para que se ore por ellos? Bueno, están por todas partes. ¿Ven? Y va a ser un gran… Y, ¿cuántos hay aquí que no tienen tarjetas de oración y todavía quieren que se ore por Uds.? Vamos a tratar de llegar a Uds. también, así que, y asegurar que se ore por todos. Y yo voy a hacer todo lo que pueda.
29 Quiero decir esto. Ha habido muchas ocasiones en las que yo he observado visiones sobre el pueblo. No hay una sola cosa que Él no les dejaría saber. Pero (¿ven?), la visión no los sana. Uds. saben eso. La visión… Uds. dicen: “Bueno…” ¿Ven?
Miren, alguien dijo… me escribió una carta hace años, Y dijo que Dios tuvo que levantar a Oral Roberts para orar por Sus hijos enfermos. Dijo: “Oral Roberts ora por quinientos antes que Ud. ore por dos”. Bueno, quizás eso sea correcto. Pero (¿ven Uds.?), Dios le dio a Oral Roberts un ministerio y él hace lo que Dios le dice haga. Y Él me dio a mí un ministerio; yo hago lo que Él me dice que haga. Nuestros ministerios son diferentes. Mi ministerio… Él de Oral está en eso de imponer las manos. Oral tiene esa fe de “perro bulldog” [perro caracterizado por su musculatura y fuerza—Trad.] para levantarse allí y… Pero yo, yo primero escudriño a esa persona.
30 Permítanme pregúntales algo. ¿Qué si esa enfermedad es para ese propósito… está en esa persona para un propósito? ¿Saben Uds. que se pueden meter en un gran lío al quitar algo de una persona cuando Dios lo ha puesto allí?
¿Saben Uds. que un profeta está en una posición peligrosa? ¿Saben Uds. que Moisés, él se mantuvo fuera de la tierra prometida al hacer exactamente lo que Dios le dijo que no hiciera, escuchando al pueblo? ¿Alguna vez han pensado Uds. en eso?
¿Han pensado Uds. alguna vez que fue la voluntad de Dios cuando Eliseo, ese poderoso profeta, calvo, y esos niñitos se acercaron corriendo, haciendo burla de él por estar calvo? Bueno, ¿qué de eso? El sólo debería haberlos dejado en paz. Pero bajo la ira, ese profeta se volvió hacia ellos, y puso una maldición sobre esos niños, y dos osas mataron cuarenta y dos niños: un profeta con ira. ¿Eso es verdad? [La congregación dice: “Amén”—Ed.]
Uno tiene que ser muy, muy cuidadoso. Esa es la razón que los dones no son repartidos de la manera que la gente piensa que lo son. ¿Ven? Los verdaderos dones de Dios son enviados de Dios, y Uds. vigílenlos. En la plataforma vigilen y vean.
31 Aquí está una mujer, quizás, parada aquí con sólo un problemita femenino. Qué si ella ha hecho algo aquí que ha causado eso. Constantemente se pondrá peor hasta que eso… Yo digo: aquí está una mujer acostada, parada aquí, o acostada aquí quizás en un catre, o un hombre. Quizás ese hombre es—es una persona inmoral, pero él esta acostado allí con artritis. Seguro que sí. Yo nunca le he pedido algo a Dios sinceramente que Él no lo hiciera, o que me dijera por qué Él no podía hacerlo. Y esa es exactamente la verdad.
Considerando a ese hombre yo veo que él tiene artritis, pero allí él ha hecho algo mal. Miren, qué si yo tomara esa “fe de bulldog” mía, si yo—si yo la tuviera (yo no la tengo; pero si la tuviera), y corriera allá y pusiera de pie a ese hombre sacudiéndolo, y lo hiciera caminar; y luego, esa maldición de Dios fue puesta sobre él, y yo la quito con un don; yo entro en lío con Dios.
32 Esa es la razón que en una línea de oración, yo observo muy cuidadosamente y veo lo que Él me dice. Y si continúo hablando con ellos, y veo que sigue alumbrando, alumbrando, y demás, alumbrado, veo que no hay nada mal. Entonces tengo el derecho de venir. Uds. Tienen el derecho de venir.
Pero Uds. pudieran derramar aceite sobre un hombre o sobre una mujer todo el día, y brincar y saltar, y gritar a voz en cuello, y maldecir diablos. Él se quedará allí mismo, porque tiene el derecho de quedarse allí: pecado sin confesar y todo. ¿Ven? Así que, ¿ven?
33 Pero hay cincuenta sanados en las reuniones del hermano Roberts a uno en las mías. Pero por lo general, los mío son los que fallaron en su reunión. ¿Ven? Vienen aquí, y Uds. se dan cuenta dónde está el problema, entonces es enmendado. Y entonces las cosas son enmendadas. ¿Ven? ¿Cuántos han visto eso suceder alguna vez en las reuniones mías? Bueno, seguro. Seguramente. Seguramente. ¿Ven?
Así que es lento, tomando el tiempo, observando, estando seguros que Uds. están correctos. Y luego coloquen esa maldición sobre el diablo. Entonces si esa persona lo medio cree, sucederá. Sí, señor. No importa cuánto tiempo se tarde, quédense con ello. Ha sido dicho; quédense con ello. Dios hace una promesa, y algunas veces son—son semanas y meses antes que suceda. Pero tiene que suceder si Uds. no lo dudan: tiene qué. Es la fe de Uds. en lo que han visto que se ha hecho.
34 Miren, inclinemos nuestros rostros otra vez. Sólo… Alguien me dijo que yo tengo dos—dos faltas principales: una de ellas, es alardear mucho de Jesús; y la otra cosa es orar muchas veces. Yo no puedo hacer eso demasiado. “Quiero que los hombres oren en todo lugar”. Me gusta mucho hablarle a Él. Y yo tengo la compra de Su Sangre aquí en mis manos esta tarde. Debo de hacer lo mejor que puedo.
Padre Celestial, guíame ahora. La iglesia aquí está ofreciendo oraciones, a favor mío. Ayúdame. Usa los labios de Tu siervo. Y otra vez pedimos que—que ellos recuerden que esta semana en los servicios, cada noche Tú has estado aquí. Tú mismo has probado que estás aquí. Esa es la razón que yo los he estado tratando de hacer, Señor, que sepan que eres Tú. No tocarlos, no de ninguna manera, para que ellos no digan que fueron mis manos, Señor. Sino que es la propia fe de ellos en esas manos cicatrizadas por clavos, el que amamos tanto. No es imponiendo mis manos, sino es la fe de ellos tocándote a Ti. Pero hoy, Señor, los vamos a traer aquí en la línea de oración. Te pido que le des fe a cada uno de ellos.
35 Y mira, yo he seleccionado una pequeña Escritura aquí, una pequeña Escritura familiar sobre la cual hablar para elevar la fe de la gente, no alrededor de condiciones del tiempo, como lo he estado haciendo, o alrededor de algún mensaje profético, sino alrededor de sanidad Divina. Porque nosotros… Ellos tienen que estar pensando de esa manera para que el Espíritu Santo se mueva sobre ellos. Mira, concédelo, Señor.
Ayúdanos ahora, y que Tú presencia entre en medio de nosotros, y que haya tal sacudimiento aquí esta tarde, que cuando nos vayamos a nuestros diferentes hogares, que digamos como aquellos que iban a Emaús aquel día: “¿No ardían nuestros corazones en nosotros, mientras nos hablaba en el camino?” Concédelo, Señor. Yo los encomiendo a todos en Tus manos, y yo mismo.
Como yo dije hace un rato, pueda que nunca nos encontremos otra vez aquí. Hay alguna gente anciana aquí. Alguna gente joven partirá. Pueda que yo mismo parta pronto. Yo no sé. Nosotros no sabemos. Pero quizás, si yo regreso en un año, habrá muchos que no estarán aquí, o habrá algunos.
Padre, te pido que nos perdones a todos nuestros pecados, y que fijemos nuestros rostros hacia el Calvario, con hombres y mujeres sinceros, honestos ante Dios. Bendícenos ahora. Mientras la Palabra sale, que Tú la traigas en el Nombre de Jesús. Amén.
36 En las Escrituras quiero que lean en el Evangelio de San Mateo, el capítulo 12. Y quiero empezar en el versículo 38.
Entonces respondieron algunos de los escribas y de los fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de ti señal.
El respondió y les dijo: la generación mala y adultera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás.
Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.
Y los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este lugar.
La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar.
Si yo fuera a tomar esto como un texto, quizás para un acercamiento diferente, yo diría esto: He aquí uno más grande que todos ellos está aquí.
37 Jesús había estado reprendiendo a esa generación porque ellos fallaron en reconocerlo a Él. Miren, quiero que presten mucha atención. Y la razón que cambié mi texto de: El este y el oeste encontrándose, a éste, fue para así elevar la fe alrededor de Cristo el Sanador, en lugar de Cristo el Salvador: Cristo el Sanador, la misma Persona. Pero para que su—su fe estuviera esperando la sanidad, porque para eso apartamos este día: para orar por los enfermos.
Miren, la generación a la que Él le estaba hablando, Él los estaba reprendiendo. Si Uds. leen el—el capítulo, bueno, el—el principio del capítulo, nos daremos cuenta que Jesús estaba ejecutando Sus—Sus obras. Él era un Vidente. Él no era sólo un Vidente, Él era Dios y Vidente. Él era un profeta, seguro.
Ellos le preguntaron a Juan el Bautista: “¿Eres tú Elías? ¿Eres tú Moisés? ¿Eres tú Jeremías? ¿Eres tú aquel profeta?” ¿Ven? “¿Eres tú aquel Profeta que iba a venir?”
¿Quién es ese Profeta? Si Uds. tienen una Biblia Scofield, o—o una Thompson Chain, o cualquier otra que Uds. deseen, tomen el margen de pie, y los llevará de regreso al Mesías, porque el Mesías iba a ser ese gran Profeta. ¿Cuántos saben eso?, digan: “Amén”. [La congregación dice: Amén—Ed.] Él iba a ser ese Profeta y “Él sí lo era. ¿Eres tú ese Profeta que debería venir?”, quiere decir el Mesías.
38 Esa es la razón que la mujer en el pozo le dijo a Él: “Tú debes ser Profeta. Me parece que Tú eres Profeta. Nosotros sabemos que el Mesías, cuando Él venga, Él nos declarará estas cosas”. ¿Ven? Ella estaba esperando ese Profeta Mesías.
Y Jesús, como dijimos en nuestra lección de anoche, de El sonido incierto… Luego, nos dimos cuenta que—que muchos no habían sido entrenados para ese sonido de la Palabra, y a ellos se les pasó por alto la Palabra cuando Ella tocó, porque Él era la Palabra.
Digamos eso juntos. [La congregación después del hermano Branham—Ed.] “Él era la Palabra”. Miren, digámoslo otra vez. [La congregación lo repite después del hermano Branham.] “Él es la Palabra. Él es la Palabra”. Eso es correcto.
39 Y todo lo que Dios era, el cual era la Palabra, Él lo vació dentro de Su Hijo, y Su Hijo llegó a ser Dios la Palabra. Y todo lo que era el Hijo de Dios… Él dio Su vida. Dios resucitó el cuerpo, el tabernáculo, y está sentado a la diestra de Él. Y todo lo que estaba en el Hijo, el cual era el Padre, Él lo vació dentro de la iglesia en el Nombre del Espíritu Santo. Así que era Dios sobre nosotros, con nosotros, Dios dentro de nosotros. ¿Ven?
Así que si la vida de cualquier cosa está en otra, hace sus obras. Por ejemplo: qué si yo les dijera a Uds. que la vida de John Dillinger está en mí. ¡Fiuu! Uds. correrían y se esconderían. Yo traería grades armas y sería un bandido, porque su vida estaría en mí. Sería peligroso el pararse delante de mí. Bueno, qué si yo les dijera que la vida de algún gran artista famoso está en mí. Uds. esperarían que yo tomara el—el—el pincel esta tarde, y pusiera un pedazo de lienzo aquí, y captara esas olas saladas, hermosas de las que yo hablé acerca del poeta, o esos hermosos pinos altos, y pintarlos allí hasta que parezca que Uds. están parados allí con ellos. Si su espíritu estuviera en mí, yo pudiera hacer eso.
Bueno, entonces, si el Espíritu de Dios está en un hombre, él hará las obras de Dios. Jesús dijo lo mismo. “Si no hago las obras de Mi Padre, entonces no me crean”. ¿Ven?
40 Y cómo la gente se había desviado a credos y lo demás. Y Jesús les dijo, dijo: “Vosotros habéis tomado los mandamientos de Dios, y los habéis invalidado por vuestras tradiciones”. Y luego ellos dicen: “¿Dónde está Dios? ¿Qué le sucedió al Dios de Moisés?” ¿De qué sirve un Dios histórico si Él no es el mismo Dios hoy en día? ¿Ven?
¿De qué sirve que Uds. Alimenten su canario con toda clase de vitaminas buenas, para que le forme grandes huesos fuertes, y buenas plumas, y luego meten en una jaula?
¿De qué sirve tomar la historia de la Biblia, y aprender de un gran Dios que abrió el Mar Rojo, un Dios que hizo llover plagas, un Dios que percibió los pensamientos que estaban en las mentes de la gente, un Dios que podía sanar al enfermo, y decir: “Oh, pero los día de los milagros ya pasaron”? ¿De qué sirve enseñarles a nuestros hijos cosas así, si estamos—si estamos—estamos….? Es una cosa lastimosa.
41 Una vez yo estaba en Cincinnati, Ohio. Y me llevé a la pequeña Sara, de la que estaba hablando hace unos cuantos minutos, y mientras su mamá estaba preparando la cena sobre una mesa de campo allí, nosotros fuimos allá a mirar el zoológico, el… Y yo oí un ruido, y fui allá, y estaba allí un águila grande. Y ellos la acababan de atrapar y meter en esa jaula.
Y yo tengo gran respeto por las águilas. Todos Uds. han oído mi sermón: Como el águila revolotea su nidada. Y yo siempre miré a esa águila porque Dios compara su heredad a un águila, y Él mismo es Jehová Águila, porque un águila puede volar más alto que cualquier otra ave. Bueno, si un halcón la tratara de seguir, él se desintegraría. Y luego, ¿de qué le sirve a él subir allá si no tiene ojo para ver cuando llegue allá? Ella es un ave especialmente formada. Dios compara a Sus profetas con águilas: suben tan alto que ellos pueden ver cosas antes que lleguen aquí. ¿Ven?
42 Miren, yo observé esa águila, esa grande águila. Sentí mucha lástima por ella. Ella—ella estaba acostada allí sobre su lomo, volteó sus grandes ojos aterciopelados, mirando alrededor. Ella se levantaba, se retiraba de esta manera, y me fijé que estaba sangrando de su cabeza. Me fijé que estaba sangrando de sus alas. Y ella miraba allá al cielo, por arriba de la jaula. Y ella se retiraba para emprender el vuelo, y allí venía ella. Y golpeaba su cabeza contra esa jaula y esas grandes alas aleteando, arrancaba sus plumas, la sangre le salía de su cabeza así. Y se caía para atrás sobre su cabeza y miraba otra vez para arriba.
¿Ven?, ella es un ave celestial. Ella fue formada para los cielos. Fue formada para remontarse en lo alto. Pero el logro del hombre la había atrapado. Allí estaba esa águila, podía mirar, y podía ver dónde pertenecía. Pero algo la tenía enjaulada.
43 Yo pensé que eso era la más… Yo les hubiera dado todo centavo que tenía para que la dejaran libre. Pero, ¿qué? Ella había sido capturada por medio de las estratagemas del hombre, atrapada. Ella aun podía ver lo celestial y fue formada para eso, pero no podía llegar a ello. Sólo se estaban sacando sus sesos a golpes.
Yo pensé: “Esa es la cosa más triste que alguna vez allá visto”. Pero luego me di la vuelta con lágrimas en mis ojos, y me alejé, y puse a mi pequeña Sara en mis piernas, y dije: “Mira, cariño. ¿Ves eso?” Luego Algo vino a mí, dijo: “Eso no es lo más triste, hermano. Déjeme decirle. Qué de hombres y mujeres que han nacido para ser hijos e hijas de Dios, que pueden mirar en esta Biblia y ver a un Dios que puede librar, y hacer toda clase de grandes milagros y cosas así, y luego alguna jaula eclesiástica, los enjaula”. Y Uds. pueden mirar allí y ver que allí es en donde Uds. realmente… hay algo en Uds. que está jalando para salir.
44 Pero el eclesiástico dice: “No, no lo hagan. Eso—eso es fanatismo. No crean eso”. Oh, hermano, no se quede enjaulado de esa manera. Hubo Alguien que vino un día y pagó el precio para sacarlos a Uds. de allí: Jesucristo. Cuando Uds. ven Sus obras sucediendo, Su manifestación, Su poder, Uds. crean eso. Es para Uds. Simplemente créanlo con todo su corazón, porque es para Uds. también: “Quienquiera”. Y hubo un Buen Hombre que en una ocasión vino y los compró, pagó el precio y los sacó a Uds. de esa jaula. Si Uds. quieren salir, la puerta está abierta. Y hay Uno parado a la puerta con manos ensangrentadas, llamándolos a Uds. Y Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
45 Y cuando esos Judíos, que—que pensaron y profesaron que conocían a Dios, y luego vieron la mismísima Palabra de Dios hecha manifiesta, y todavía la llamaron la obra del diablo…
La señora sentada allá atrás anoche, no sabía que era mi nuera a la que ella le estaba hablando. Ella dijo: “Ese tipo es un impostor”. Yo espero que eso llegue muy profundo dentro de Ud., señora. Venga aquí a la plataforma, y párese aquí. Si Ud. se baja viva, entonces yo si soy un impostor. Suba ahora. Si yo soy un impostor, que muera mientras me paro aquí en la presencia de Ud. [El hermano Branham pausa cinco segundos—Ed.] Ud. es más inteligente que lo que pensé que Ud. era. Sin embargo, regresando a mi tema.
No soy un impostor. ¿Piensa Ud. que puede esconder esos pensamientos? Ud. no los puede esconder si lo tuviera que hacer. La membresía de la iglesia no sirve para nada. No confíe en eso. Más le vale huir al Calvario.
46 Miren, Jesús estaba reprendiendo a esa generación. Él había hecho esas cosas. Él dijo: “Escudriñad las Escrituras; Ellas son las que dan testimonio de Mí. No soy Yo el que lo está haciendo. Es Dios, la Palabra en Mí, manifestándose Ella misma”. Él dijo: “Si Yo no hago las obras de Dios, entonces no me crean. Pero si hago las obras, aunque Uds. no me crean como un hombre…” “¿Cómo puede Él ser un hombre y ser Dios?” Ellos no lo podían entender.
Dijo: “Si eso es muy misterioso para Uds., entonces sólo crean las obras que yo hago. Si no lo pueden entender, sólo crean las obras, vean si ellas son Escriturales”.
Y Él nunca hizo una sola cosa sino lo que era Escritural. Y Él nunca hizo una sola cosa hasta que Dios le mostró a Él en una visión qué hacer, o Él dijo algo mal en Juan 5:19. Él dijo que no hacía nada hasta que el Padre se lo mostraba. ¿Ven? Pero lo que el Padre le mostró a Él estaba perfectamente en la Escritura, en línea con la Escritura. Y Él dijo: “¿Quién de vosotros me puede acusar de pecado?”
47 No hace mucho, un rabí… John Rhyn fue sanado. Había estado totalmente ciego. Él no… Él había sido un mendigo, vendiendo lápices en Fort Wayne como por unos veinte años, totalmente ciego. Y ellos lo trajeron a la reunión. Él era Católico. Y él subió a la plataforma. Él dijo… Pasó, y allí estaba una mujer que había pasado por la plataforma. Él Señor había sanado a esa mujer con un bocio grande en su cuello, antes de que ella se bajara de allí. Ella se regresó gritando, mostrando su cuello. Ella ya no lo tenía.
48 John Rhyn era el que seguía. Él estaba escuchando eso. Y yo lo miré. Dije: “Señor, Ud. es Católico por—por religión”.
Y él dijo: “Eso es correcto”.
Y yo dije: “¿Cuánto tiempo ha estado ciego?”
Él dijo: “Veintitantos años, señor”. Dijo: “Yo solía conducir La famosa garland de Barnum y Bailey. Yo era muy payaso”.
Yo dije: “Ya veo”.
Y empezamos hablar allí unos cuantos minutos. Yo lo observé. Vi que el anciano era honesto. Yo lo vi con vista, viendo. Dije: “ASI DICE EL SEÑOR, reciba su vista”. Miren, observen.
49 Miren, no brinquen muy rápido. Cuando Él les diga a Uds. algo, ésos son Uds. haciendo eso. Luego esperen y vean lo que Él responde. ¿Ven?
Y el anciano, ellos lo llevaron. Todos empezaron a llorar. Lo bajaron de la plataforma. Y en unos cuantos minutos más, él estaba parado de nuevo en la línea. Él dijo…
Yo le pregunte primero, Dije: “¿Cree Ud. que yo soy Su siervo?”
Él dijo: “Sí, señor”.
Yo dije: “¿Soy yo un desconocido para Ud.?”
Él dijo… Uds. saben cómo yo lo hago por lo general. Yo estoy haciendo contacto con su espíritu en ese momento.
Él dijo: “Sí, eso es correcto”.
Yo dije: “Si el señor me puede revelar algo (¿eso…?), lo que Ud. ha hecho, o debería de haber hecho, o lo que Ud. quiere, y lo demás…” Entonces él siguió y le dijo a él todas esas cosas diferentes. Y luego después de eso, vino una visión. Yo lo vi, y él estaba sano, y le dije que él estaba sano.
50 Él entró a la línea, lo guiaron para regresar otra vez. Y así que, ellos lo sacaron allá de la línea. Él no… Él ya había cedido su tarjeta de oración. Así que entonces yo pregunté: “¿Qué es lo que pasa?”
Él dijo: “Señor, Ud. me dijo que yo estaba sano”.
Yo dije: “Ud. me dijo que me creía”.
ÉL dijo: “Yo sí le creo.”
Yo dije: “¿Por qué me está Ud. cuestionado entonces? No fui yo el que le dijo a Ud. que estaba sano. Fue ASÍ DICE EL SEÑOR. No dije: Yo lo digo así; Él fue el que estaba hablando. Es el mismo que lo puede poner a Ud. bajo inspiración, y le puede decir lo que ha sido; y luego Él lo pone a Ud. bajo inspiración para decirle lo que será. Ud. sabe si el ha sido estaba correcto o no. Seguramente que Ud. pudiera creer el será”.
Él dijo: “Yo no entiendo”.
51 Pobre anciano, había sido criado en la iglesia Católica. Él—él no entendía nada acerca de lo sobrenatural.
Y yo le dije… Allí estaba una jovencita Amish en esa ocasión (Uds. han oído la historia) que saltó del—del piano (estaba tocando Él gran Medico ahora está aquí), saltó y empezó a gritar. Su cabello le cayó sobre su—su cuerpo de esta manera, y empezó a gritar. Y el piano continuaba tocando: “La tierna voz del Salvador, nos habla conmovida”. Y luego parada allí, ella estaba glorificando a Dios.
Y yo dije… “La cosa que Ud. debe hacer, es seguir alabando a Dios por su sanidad”.
Dijo: “Muy bien, señor. Gracias. Estoy contento de saber eso”. Miren, los Católicos son enseñados a creer que lo que su sacerdote les dice es la verdad. Así que, él estaba… Yo estaba actuando exactamente como un sacerdote para él.
52 Así que a la siguiente noche, él estaba en la reunión. Él estaba sentado muy atrás en el segundo balcón. Y de vez en cuando decía: “Todos manténganse callados. ¡Alabado sea Dios por sanarme!” Bueno, él estaba siguiendo órdenes. Así que, algunos de los ujieres iban a subir para decirle que se mantuviera callado. Yo dije: “No hagan eso. Déjenlo en paz”.
Y así que, por toda la calle, a todas partes que él iba, se detenía en vez en cuando: “¡Alabado sea Dios por sanarme!”
Así que él estaba vendiendo el periódico en la esquina. Como unas dos o tres semanas después de la iglesia, mejor dicho, después que la reunión había terminado, él todavía estaba parado allá. Él gritaba: “¡Extra, extra! ¡Alabado sea Dios por sanarme! ¡Extra, extra! ¡Alabado sea Dios por sanarme! Y la gente se reía de él, todos. Él sencillamente era un hazmerreir.
53 Así que allí estaba otro vendedor de periódico que llegó. Y lo llevaron a la peluquería para afeitarlo. Él quiso ir allá, y el muchachito lo guió al cruzar la calle. Él se sentó en la silla. Y el barbero era uno de esos “sabelotodo”, Uds. saben. Y así que él enjabono su cara, y afiló su navaja, y empezó a rasurar la mitad de su cara.
Él dijo: “Oiga, Papá Rhyn”.
Él dijo. “Sí, señor. ¿Qué quieres, hijo?”
Dijo: “Yo oí fuiste allá a oír a ese predicador santo rodador cuando él estuvo aquí”.
Dijo: “Sí, yo fui allá”.
Él dijo. “Oí que tú sanaste”.
Él dijo: “Sí. ¡Alabado sea Dios por sanarme!”
Y sus ojos se abrieron en la silla del barbero. Salió de esa silla, fue por la calle con una toalla alrededor de su cuello, y el barbero detrás de él. ¡Fue tal despliegue que Uds. nunca han visto! Y ese hombre está predicando el Evangelio este día. ¡Amén! ¿Por qué? Porque él tomo a Dios en Su Palabra. Sí, señor.
54 Me llamaron para que fuera a Benton Harbor, Michigan. Hay un Rabí, esa escuela, la escuela judía de allá. Fui llamado para que fuera allá para una entrevista con ese Rabí: un hombre joven, barba roja y cabello oscuro. Y él… Yo estaba esperando en el vestíbulo con el Sr. Rhyn. Él vino, dijo: “¿Cuál es su nombre?”
Yo dije: “Mi nombre es Branham”.
Y él dijo: “Señor Branham, me gustaría hacerle una pregunta”.
Yo dije: “Sí, señor”.
Él dijo: “¿Por cuáles medios Ud. abrió los ojos de John?” Dijo: “Yo sé que John había estado ciego. Yo le he dado limosna en muchas ocasiones”. Dijo: “¿Por cuáles medios abrió Ud. sus ojos?”
Yo dije: “En el Nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”.
Volvió su cabeza y miró alrededor un poquito. Dijo: “¡Él no es Señor y Salvador!”
Y yo dije: “Bueno, quizás no para Ud. Pero Él lo es para mí”. Y dijo… Yo dije: “Él es el Mesías”.
Y él dijo: “¡No es el Mesías!” Dijo: “¿Cómo pudiera un ladrón ser él Mesías?”
Yo dije: “¿Un ladrón? ¿Qué quiere Ud. decir, Rabí?”
Él dijo: “Bueno, él era un ladrón”. Yo dije… Dijo: “Sus propias Escrituras dicen que él era un ladrón”.
Yo dije: “¡Oh!, Ud. leyó algo que no está correcto. No está en la Biblia”.
“Sí”, dijo él: “Yo lo probaré. Él paso por los sembrados en él día de reposo y se robó el grano”.
Yo dije: “No, Él arrancó las espigas. ¿Ve?”
55 Y él dijo—él dijo: “Bueno, Él tomó algo que no le pertenecía. ¿No sería ese un ladrón, si uno tomara algo que no le pertenece?
Yo dije: “Rabí: ¿me quiere decir que Ud. no conoce sus propias leyes Levíticas? Él nunca quebrantó ninguna ley, de las leyes de Dios. La ley dice que Ud. puede pasar por un campo y comer, pero no poner nada en una bolsa y llevárselo”. Su propia ley. Eso lo conquistó a él.
Él dijo: “Dígame, ¿qué le hizo Ud. a John Rhyn?”
Dije: “Yo nunca le hice nada. Jesucristo, el Hijo de Dios, le abrió sus ojos”.
“Él no es Hijo de Dios”.
Yo dije: “¿Por qué no lo es?”
Él dijo: “Uds. gentiles no pueden cortar a Dios en tres pedazos y dárselo a un judío”.
Y yo dije: “Bueno, nosotros no lo estamos cortando a Él en tres pedazos”.
Él dijo: “Uds. ciertamente están tratando de hacer eso”.
Y yo dije: “Rabí, ¿cree Ud. a sus profetas?”
Él dijo: “Sí”.
Yo dije: “Isaías 9:6, ¿qué dice?”
“Porque un Hijo nos es nacido”.
Yo dije: “¿De quién estaba hablando él?”
Él dijo: “Del Mesías”.
56 Yo dije: “Entonces, ¿qué será el Mesías?”
Dijo: “Él Mesías será Dios”.
Yo dije: “Dígame dónde Jesús falló en probar que Él no era eso”. Eso lo conmovió. Me fijé en él mientras estaba parado allí unos minutos. Dije: “Hay una cosa segura. Ud. sabe que John estaba ciego. Ud. sabe que él ahora ve. Y yo digo que no hay nada que yo podía hacer, sino que fue Jesucristo, el Hijo de Dios, el propio Mesías que Ud. rechazó. Igual que sus padres lo hicieron, Ud. también lo ha hecho, Rabí”.
En unos minutos, él dijo: “Si yo predicara esa clase de cosa, yo” (la escuela estaba allí en una colina, mirando hacia el lago), dijo, “yo estaría allá, mendigando allá en la calle”.
Yo dije: “Rabí, yo preferiría estar predicando la verdad, y estar allá acostado sobre mi estomago bebiendo agua del arroyo y comiendo galletas saladas, que comer pollo frito tres veces al día, y que mi nombre esté en letras doradas en este edificio aquí, y saber que yo estaba en error”. Eso es correcto. Sí, señor.
Mientras se empezó a retirar, grandes lágrimas le caían de su barba. Él empezó a caminar, y dijo: “Lo veré a Ud. en otra ocasión”.
Yo dije. “Espere un momento, Rabí”.
Él dijo: “Lo veré después”. Él ya no quiso hablar conmigo.
57 Eso es. Él se quedó con la Palabra. No importó lo que Él hizo, Él todavía estaba de acuerdo con la Palabra, pues Él era la Palabra. Entonces esa gente no le creyó a Él y le dijeron que era Beelzebú, el diablo, toda clase de palabras perversas.
Bueno, si Él entra a la iglesia hoy en día, el incrédulo diría la misma cosa. Así que, Uds. ven de dónde proviene eso. Y esos hombres que dijeron eso eran hombres santos, actuaban santamente, vivían limpios, y eran sinceros. No es sinceridad. “Hay camino que al hombre le parece derecho (¿ven?); pero su fin es camino de muerte”.
58 Así que Jesús estaba allí reprendiéndolos por llamarlo Beelzebú. Él discernió sus pensamientos. Ellos no lo dijeron en voz alta; Él discernió sus pensamientos, y Él dijo… Él les dijo al respecto. Y entonces ellos se acercaron a Él (después de todo lo que Él había hecho, y después de mostrarles la señal correcta del Mesías, y después que las obras le siguieron, exactamente lo que se dijo que Él haría), ellos entonces se acercaron a Él y dijeron: “Maestro, deseamos ver de Ti señal”. ¡Oh, hermanos!
Miren, reciban esto en amor cristiano. Reciban esto de un corazón lleno de amor para Uds. Pero sólo un… Es disciplina. ¿Cómo pudiéramos querer tener una línea de oración, ir a alguna otra reunión, cuando estuvimos aquí mismo y vimos la Biblia manifestada y la Presencia de Jesucristo aquí mismo entre nosotros? La actitud de ÉL hacia uno es la misma hacia todos. ¿Ven? “Pero deseamos ver de Ti señal”. Esa señal fue hecha una sola vez, y toda la ciudad de Sicar creyó en Jesucristo. Pero ellos nunca la vieron que se hizo; ellos creyeron el testimonio de la mujer, y ella era una prostituta. Una sola vez, y ahora miles de veces ha sido hecha alrededor del mundo. Miren eso.
59 Pero, Uds. saben, cuando Juan vino a preparar a una Iglesia para Jesús, no había ni una millonésima de la gente que lo oyó. Y cuando Jesucristo estuvo en la tierra, no había ni cien milésimas de la gente que lo vio a Él u oyó de Él. Pero Él vino a aquellos que fueron ordenados a Vida, y ellos lo recibieron. Y de los que Él ordenó, únicamente obtuvo ciento veinte ¿Ven?
Sólo hay un cierto número de gente que lo van a recibir, y cuando lo reciban, eso lo concluye. El resto de ellos… Uds. pudieran derramar agua sobre ellos y toda clase de todo, y nunca llevará—nunca llevará la—la verdad hacia delante. Nunca la creerá ¿Ven? Sólo seguirá adelante, porque no hay nada en ella con qué creer, como mi anciana madre sureña solía decir: “Al nabo no se le puede sacar sangre, porque no hay sangre en él”.
60 Miren: “Deseamos ver de ti señal”. Jesús los reprendió. Miren, nosotros sabemos que Dios, en todas las edades, ha tenido señales con dones. Nunca ha habido una edad en la que Dios no haya tenido alguna clase de señal manifestándose Él mismo en alguna parte.
[Espacio en blanco—Ed.]… historias que cualquiera de ellos les pueda contar de eso, que en todas las edades Dios siempre ha tenido Sus señales. Él ha dado señales en todas las edades.
Y luego, Jesús se refirió a Ellas. Y Él dijo: “La generación mala, o mejor dicho, débil y adúltera demanda señal”. Miren, permítanme dar énfasis a eso. Yo—yo no quiero que se me haga muy tarde ahora. Tengo como unos cuatro o cinco diferentes comentarios aquí que hacer, y los haré tan rápido como sea posible para que podamos empezar la línea. Pero quiero que estén seguros de captarlo. Miren: “La generación débil y adúltera demanda señales”.
61 Sabemos que a la iglesia de Corintios Pablo continuamente le tenía que decir. Uno tenía un salmo, y otro tenía lenguas, y otro tenían esto, y otro tenía aquello. Bueno, Pablo creía en hablar en lenguas, pero él no se lo dijo a los Efesios. Él les podía enseñar predestinación, y grandes cosas. Pero a estos bebés, él les tenía que dar todavía comida de bebé. ¿Ven? Él no se podía elevar y decirles cosas elevadas.
Y el mundo está lleno de “Corintianismo” hoy en día. Seguro. Dios es un Dios bueno. Él hará eso para mostrarles a Uds., pero… Él es un buen Dios. Como dijo Tomás: “Señor, antes que crea que eres Tú, yo tengo que poner mi mano en las—las cicatrices de Tus clavos, y meterla en Tu costado”.
Él es un Dios bueno. Dijo: “Ven aquí, Tomás”. Dijo: “Ahora ve y cree. ¡Cuánto más grande es la recompensa de aquellos que nunca han visto y todavía creen!” ¿Ven?, ¿ven? Créanlo porque la Palabra así lo dice.
¡Cuánto más grande es la recompensa que recibirá la ciudad de Sicar que la de Jerusalén en el Día del Juicio (¿ven?), porque ellos lo creyeron y nunca lo vieron!, sólo lo oyeron, porque ellos lo estaban esperando. Miren, Él dijo: “Pero ellos serán una generación débil y adúltera”.
62 Miren, como dije anoche, y todos nosotros sabemos, que toda profecía tiene un significado doble: doble, se repite.
¿Han leído Uds. alguna vez allí en Mateo 3 donde dice: “De Egipto llamé a Mi Hijo, para que se cumpliese cuando Jesús fue a Egipto”? Sigan su referencia en eso, y vean si no quiere decir Jacob. Pero Jacob sí era Su hijo. Y también Jesús era Su Hijo. ¿Ven?, tiene un… Se repite cada vez, como la historia. La Palabra de Dios es Eterna. Sencillamente sigue adelante.
63 Miren, fíjense bien. Él estaba hablando de una generación débil y adúltera. Permítanme decir esto con sinceridad. Él estaba hablando de esta generación. Pues si alguna vez ha habido una generación que fuera débil, sucia, que está llena de adulterio como esta nación, esta gente…
Miren, nuestra nación está a la cabeza del mundo de divorcios. La homosexualidad es peor que lo que es en París, Francia. El otro día leí un artículo de que creen que cuarenta por ciento de los empleados del gobierno son homosexuales. Yo iba en un vuelo sobre los Angeles recientemente, y estaba publicado en el periódico que en el estado de los An-… de California solamente, que los homosexuales el año anterior, aumentaron veinte por ciento.
Mi oficina está llena de cartas de madres llorando, sus muchachos llevando a otros muchachos y yendo a cuartos y viviendo con ellos. Ellos mismos absolutamente se han abusado tanto, y lo demás, a tal grado que han pervertido el curso natural entre el hombre y la mujer.
La generación mal-… débil y adúltera demanda señal: ¡esta generación! ¡Buscando! Y ellos la recibirán. ¿Qué? La señal de Jonás. ¿Qué? Ellos recibirán la señal de la resurrección. “Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y noches. Pero Él resucitará otra vez”. Y la generación débil y adúltera recibirá la señal de la resurrección. ¿Lo captan?
64 Siempre sentí lástima por Jonás. Mucha gente dice que Jonás estaba descarriado. Yo no creo que él lo estaba. Yo creo que si él era profeta, la Palabra de Dios estaba con él en toda… Dios ordena los pasos del justo. ¿No creen Uds. eso?
Miren, sabemos que debía ir a Nínive, esa gran ciudad llena de pecado y adulterio. Y eso subió delante de Dios, y había un montón de gentiles allá. Pero fíjense bien, la ciudad era cerca del tamaño de St. Louis, varías veces más grande que esta ciudad aquí. Y ellos eran perversos. Y debía ir allá, pero él obtuvo su boleto para Tarsis. Yo creo que esa era la voluntad de Dios. Fíjense bien. Él se embarcó, y surgió una tormenta. Y ellos ataron sus manos y lo arrojaron al mar.
65 No hace mucho tiempo en Louisville, Kentucky, tenía un esqueleto de una ballena puesto sobre un—sobre un (oh, hace como unos quince, veinte años, me imagino), puesto sobre un—un camión grande de plataforma. Y ese hombre parado allí dijo: “Miren, yo les quiero decir a Uds. esto: Uds. han oído esa historia mítica referente a Jonás siendo tragado por la ballena”. Él dijo: “Yo les quiero mostrar a Uds. cómo es que eso es imposible”. Dijo: “Un hombre no pudiera pasar por la garganta de esta ballena”. Oh, él era todo un científico, Uds. saben.
Él dijo: “¿Ven Uds.?, una pelota de béisbol con dificultad pasaría por su garganta”. Y esta ballena pesada, no recuerdo cuántas toneladas.
Yo me contuve lo más que pude. Entonces dije: “Señor, ¿puedo decir algo?”
Dijo: “¿Qué es, jovencito?”
Yo dije: “Ud. falla en entender la Palabra de Dios. Dios nunca dijo que era una ballena. Era un pez especial. Dios preparó un pez para él. Este se pudiera haber tragado una casa si él hubiera querido”. Eso le cortó las plumas. ¿Ven? Este fue un pez especial. Dios preparó un pez para él. Él tenía una garganta grande, y se tragó a este predicador. Y él tenía sus manos atadas, y sus pies atados.
66 Y, Uds. saben, cuando Uds. alimentan a su carpa dorada, ¿saben Uds. lo que pasa? Bueno, ella se va directo a… Después de andar merodeando por las aguas para encontrar su comida, luego cuando se llena la barriga, ella se va al fondo del pequeño recipiente de la carpa dorada, y descansa sus aletitas en el fondo, y descansa. Eso es lo que hace. Todos los peces hacen eso.
Y este pez especial enorme debe haber hecho la misma cosa. Pudo haber sido… Yo no sé a cuántas brazas de profundidad estaba allí. Pero él merodeó por allí hasta que se tragó a Jonás. Y luego él se debe haber ido al mero fondo y descansó sus aletas en el fondo, acostado allí. Allí estaba Jonás en el vientre de la ballena, revolcándose en el vómito.
67 Uds. hablan… Uds. gente hablan de síntomas, él tenía un caso de ellos. Algunos que se ha orado por ellos, dicen: “¿Sabes qué?, yo—yo… Mi mano no se ha mejorado”. ¿Qué tiene eso que ver con ello? Pensé que Ud. creía. ¿Ven? Dicen: “Yo—yo todavía tengo un dolor de cabeza”. ¿Qué tiene eso que ver con ello? Como dije la otra noche, si Uds. tienen los veinticinco centavos para comprar ese pan, el pan de seguro vendrá. ¿Ven? Uds. tienen el precio de la compra.
Y allí estaba Jonás. Si hubo algún hombre que tenía derecho de tener síntomas, era él. Miren, si él miraba en esta dirección, era vientre de la ballena; miraba en esa dirección, era vientre de ballena; en esta dirección, era vientre de ballena. Para dondequiera que miraba, era vientre de ballena, y sus manos estaban atadas y sus pies estaban atados. Y él estaba en el fondo del mar en el vientre de una ballena en un día tormentoso. Hablando de síntomas, estoy seguro que nadie aquí está en una condición tan mala así. Y allí estaba él.
Pero, ¿saben Uds. lo que él dijo? Él dijo: “¡Son vanidades ilusorias! Yo no creeré nada de ello. Pero una vez más miraré hacia Tu Santo templo”.
Él sabía que cuando Salomón dedicó ese templo, él hizo una oración, y dijo: “Dios, si Tu pueblo está en dificultad en cualquier parte y mirara hacia este Santo templo, entonces oye desde el Cielo”. Y él lo creyó.
68 Y Dios, yo no sé lo que Él hizo: Puso un tanque de oxígeno o algo así allá abajo, y lo mantuvo vivo por tres días y noches, porque él miró hacia ese templo que Salomón dedicó, y que después se descarrió. Pero él estaba bajo inspiración cuando estaba orando. Y Dios honró esa oración y lo mantuvo vivo por tres días y noches.
Si Dios honró su oración con esa clase de síntomas, ¿qué haría Él por nosotros hoy en día? Cuando la gente está siendo sanada todo alrededor de nosotros, en todas partes, y nosotros no tenemos que mirar hacia el templo hecho con manos de hombre, sino a un templo de Dios donde Jesús está sentado a la diestra de Dios con Su propia Sangre (¡aleluya!), un templo que no se puede desvanecer. ¿Qué deberíamos hacer nosotros entonces? ¡Amén! Aferrarnos a ello y seguir caminando.
69 Uds. Saben, aquella gente allá en Nínive eran paganos. Ellos adoraban toda clase de dioses paganos. Y el dios del mar era una ballena, por supuesto. Como los indios aquí que solían adorar al oso pardo. Él era el jefe de los bosques, Opekahs.
Así que entonces, cuando ellos—cuando ellos… El dios principal del mar era la ballena, y la ocupación de ellos era ser pescadores. Y allí todos en esa mañana calurosa, el sol brillando, todos estaban allá afuera echando sus redes; había miles de un extremo a otro en la ribera echando sus redes. Ahí vino el dios del mar. Todos se levantaron para adorar. Él saco la lengua. Un profeta salió caminando de la boca.
Dios sabe cómo hacer las cosas. De seguro que ellos lo escucharían; el dios de ellos escupió al profeta en la ribera. ¿Ven?, nada obra para mal. Dios hace que todo obre para bien. Y él predicó, Y Dios honró sus oraciones. Seguro.
70 Con razón Él hablo acerca de la generación de Salomón, o—o la generación de Jonás. Una señal de la resurrección. Entonces (rápidamente ahora para terminar), Él mencionó la reina de sur en los días de Salomón.
Miren, cualquiera sabe que cuando Dios envía un don a la tierra, y es rechazado, es un caos para esa generación. ¿Cuántos saben eso? Seguro que lo saben. Y si ellos reciben ese don, es una edad dorada para ellos.
Oh, ¡cómo recibieron ellos a Salomón y a su don! Todos estaban en un solo corazón y unánimes. Bueno, se esparció por todo el mundo. ¡Qué gran tiempo! Todos decían: “Deberían ir a ver allá en Israel. Ellos tienen un hombre allá; ellos lo hicieron su rey. ¡Oh!, el Espíritu del Dios de ellos está en el hombre. Bueno, él tiene un don de discernimiento. Uds. nunca han visto nada así. ¡Es perfecto!” ¡Qué plática!
71 La conversación sería diferente hoy en día si esta nación descarriada regresara a Dios y aceptara Su don del Espíritu Santo que le ha sido enviado a ella. Rusia dejaría de hacer misiles atómicos, armas nucleares. Es la mejor fortificación que pudiéramos tener, es un buen avivamiento chapado a la antigua de San Pablo y el Espíritu Santo de la Biblia de nuevo en esta nación.
Eso cerraría toda casa de prostitución. Eso haría a un contrabandista de licores estar tan seco, a tal grado que se tendría que esforzar por quince minutos para obtener la humedad suficiente como para escupir. Haría—haría absolutamente… Haría algo por nosotros, si sólo lo dejáramos hacer. ¡Eso es correcto! Cerraría toda cantina, y estaría cerrada toda fiesta de rock-and-roll, y las reuniones de oración se estarían llevando a cabo en todas partes, en lugar de todo este alboroto y tonterías que ellos están haciendo hoy en día. Sí, señor. Así sería.
72 Pero (¿ven Uds.?), ellos no reciben su don. A nosotros se nos envió un gran don. Dios dio a Su Hijo. Ellos lo rechazaron. ¿Qué le sucedió a Israel? Ella ha estado en caos desde entonces. Dios envió el Espíritu Santo a los gentiles en los últimos días y ellos lo están rechazando. ¿Qué es? Caos, juicio.
¡Salid de Sodoma! Ni siquiera miren hacia atrás. No tomen el ejemplo de algunas de estas cosas modernas aquí. Miren hacia el Calvario. Sigan mirando en esa dirección. No me importa cuán grande sea la iglesia. Si es una misión en la esquina, si es un pequeño tabernáculo pobre, o lo que sea, y el resto de ellos vaya a esos grandes lugares, no le pongan atención a eso. Miren hacia el Calvario. Sí, señor. Quédense con su hombre de Dios que les enseña la Palabra. Quédense con él. Quédense con Cristo y sigan adelante. Fíjense bien. Entonces…
73 Uds. saben, de la única manera que ellos tenían para enviar un mensaje en aquel entonces era de labio a oído. Ahora tienen teléfonos, televisiones, todo lo demás. Pero cuando las caravanas pasaban por allí, yendo a otras partes del mundo, todos observaban y veían ese gran poder que Salomón tenía. Y, Uds. saben, finalmente llegó muy al sur. Era la reina de Sabá quien estaba allí.
Y si Uds. quieren medir cuán lejos estaba, era los confines del mundo conocido de aquel entonces. Jesús dijo: “De los confines del—del mundo”. Eso es cosmos, el orden—orden del mundo (¿ven?), no de la tierra, sino del mundo. Y así que entonces eso era los confines de él.
74 Y esta reinita era una pagana. Y cada vez que alguien pasaba por su reino, decía: “¡Oh, Ud. debería visitar a Israel! Bueno, ellos tienen un Dios allá, y ese Dios está representado en uno de sus hombres. Y todos ellos están unánimes”. ¡Oh, hermanos! ¡Si nosotros Pentecostales sólo pudiéramos estar unánimes de esa manera! ¿Ven?
Oh, nadie hablaba en contra de Salomón. “Oh, deberían oír a nuestro pastor. ¡Oh, déjenme decirles! Es la cosa más maravillosa. Uds. deberían de ir a la reunión alguna vez ¡Oh!, Dios nos ha dado un gran don; todos están en un solo corazón y unánimes”.
¡Si los Pentecostales (no hablando del resto del mundo), si ellos sólo… si todos ellos simplemente se reunieran! Y que siguieran adelante y tuvieran sus organizaciones, pero ¡si fuéramos uno! Nosotros tenemos algo que es real; no: “Allá, la percha del zopilote, ellos no lo tienen. Y el nido de cuervos acá, ellos no lo tienen”.
Pero ésos son mis hermanos. Vengan, razonen juntos. Tomen sus pequeñas diferencias y resuélvanlas, y lleguen a un entendimiento mutuo y sigan adelante, como estos hombres lo hicieron para esta reunión. ¿Ven? Si se puede hacer aquí, se puede hacer toda la cosa en todas partes. Es satanás tratando de batallar esa cosa. Eso es todo. Luego nos reunimos y verdaderamente pudiéramos conseguir algo para la causa de Dios.
75 Miren, así que, Uds. saben, la fe es por ¿qué? Él oír. Esa reinita, había algo que ella estaba ordenada para Vida. Por supuesto, “todos los que antes conoció, Él llamó”. Ninguno puede venir. “Todo lo que el Padre me ha dado, vendrá”.
Así que debe haber sido que ella había sido ordenada a Vida. Y la primera vez que esa Palabra destelló en ella, algo la impresionó. “Me gustaría ir allá. Me gustaría ver eso”.
Muy bien. A la siguiente caravana que llegó, que pasó por allí, la puedo ver salir y le dijeron: “¡Su alteza, Reina!”
“Sí. ¿De qué dirección viene?”
“Venimos del norte”.
“¿Pasaron Uds. por Palestina?”
“Sí”.
“¿Los puedo ver a solas en el castillo?” Oigan, ¿es verdad acerca de Israel allá, que un Dios sobrenatural, el Dios de ellos, el soló Dios de ellos, se está representando en uno de sus hombres?“
“Es la verdad. Déjeme decirle. Yo oí al respecto cuando pasé con mis camellos; yo—yo me quedé por unos cuantos días y observé. Y es la verdad”.
“Oh, gracias, señor. Gracias. Se puede ir”.
Ellos salieron. Su corazón empezó a arder. Hay algo al respecto cuando Uds. oyen de Dios. Un hombre está siempre… Él sabe que vino de alguna parte de allá de la oscuridad, y sabe que también tiene que regresar de esa manera. Él sabe que vino al mundo de alguna manera misteriosa. Él se va de la misma manera. Él siempre está tratando de mirar más allá de la cortina.
76 Fíjense bien. Entonces (¡oh, hermanos!), un día ella decidió que lo iba ir a ver por sí misma. ¡Esa es la manera de hacerlo! No se queden en casa criticando; vayan y dense cuenta. Así que ella—ella se prepara. Miren, recuerden que esa muchachita tenía algunas dificultades. (Miren, yo las estaba reprendiendo a Uds. hermanas. Ahora les voy a contar acerca de una verdadera mujer. ¿Ven?) Fíjense bien. Esta mujercita tenía algunas dificultades. Miren, en primer lugar, siendo una pagana, ella tenía que ir a ver al santo padre de su iglesia (¿ven?), para ver si obtenía permiso. Recuerden que ella era una reina.
Así que la puedo ver ir ante el santo sacerdote. Y ella dijo: “Oh, reverentísimo santo padre, yo he oído que allá en Israel están llevando a cabo un avivamiento allá. Y las señales y prodigios están sucediendo de un Dios sobrenatural que tiene a un hombre ungido con Su Espíritu, y él habla como Dios”.
77 Puedo ver al santo padre decir: “Ahora, mira, hija mía. Tú eres una reina. Tú tienes prestigio. Tú perteneces a esta gran iglesia. Tú nunca te querrás ir. Tú no quieres ninguna… Esos son santos rodadores”. Oh, bueno, Uds. saben. “Es… tú no quieres entrar en esa clase de grupo. No hay nada que valga la pena en ello. Ellos tienen… Uno oye de esa cosa todo el tiempo. Nosotros siempre hemos oído acerca de que abrió el Mar Rojo y cosas así. No hay nada que valga la pena en ello. Si algo va a suceder, sucederá aquí en nuestra denominación. Será aquí mismo donde lo tendremos. Aquí está donde será. ¿Ves tú ese gran santo Dragón allí?”
“Sí, yo lo he visto. Yo lo he estado mirando. Mi abuela lo miró. Mi tatarabuela lo miró. Mi tátara- tátara-tatarabuela lo miró. Él jamás se ha movido. Me cuentan que este Dios se hace real en el hombre”.
¿Saben Uds. lo que—saben Uds. lo que es adoración a un ídolo? Él adorador se postra ante el ídolo, y con un dios imaginario, con una mente imaginaria, él se imagina que el dios le contesta. Qué viceversa es del Cristianismo. Él toma a un hombre vivo, y se derrama dentro del hombre, y lo hace a Él el ídolo. ¡Amén! Eso es lo que Él hizo en el Día de Pentecostés.
Uds. piensa que estoy loco porque estoy gritando “Aleluya”, que significa: “Alabado nuestro Dios”. Así que… Pero fíjense bien. No estoy emocionado. Miren, yo sé exactamente en dónde estoy. ¿Ven? Simplemente me siento bien.
78 Fíjense bien. Entonces cuando nos damos cuenta… Y este… Él dijo: “Ahora, mira, hija, si tú empiezas a tontear con tal fanatismo como ése, tendré que devolverte tus papeles de la iglesia”.
Me la puedo imaginar; se paró allí un momentito, y dijo: “Bueno…” Uds. saben, si Dios les ha hablado a su corazón, no hay nada que los va a detener, porque la fe es por el oír. Uds. echan mano de la fe, y no hay nada que los va a detener. Eso es todo. Uds. lo van a lograr de todas maneras. Así que la fe es por el oír. Y ella oyó al respecto, y su corazón estaba ardiendo dentro de ella por verlo. Ella quería ver si era real o no.
Me la puedo imaginar diciendo: “Vale más que me devuelva mis papeles”.
“Tú eres una reina. Perderás tu dignidad. Tú vives en un vecindario mejor que en el que vive esa clase de gente. Tú manejas un automóvil mejor”, Uds. saben, y toda clase de cosas, Uds. saben. Y así que, miren, ella tenía mucho que la confrontaba.
Así que ella se va a casa y piensa: “Mira, no sé. Yo he leído algunos de los pergaminos que esos hombres me dieron. Y me parece que si ese es Dios, si ese es el Dios, entonces si Él se está representando en ese hombre de la manera que Él escribe Sus Palabras aquí, bueno, entonces, seguramente que Ése debe ser Dios”.
79 Y miren, déjenme decirles lo que hizo ella. Ella fue y agarró un motón de joyas, un montón de oro, y un montón de incienso, y regalos costosos. Y dijo esto: “Me los voy a llevar conmigo. Y si es la verdad, lo voy a apoyar. Si no es la verdad, puedo traer mi dinero de regreso”.
Ella pudiera enseñar a muchos de nosotros gente Pentecostal algo de sabiduría: Uds. permiten que su propia iglesia se desmorone y apoyan algo en la radio que se ríe de Uds., hace burla de Uds., de la mismísima cosa que Uds. creen. Y sin embargo Uds.… No hay necesidad de tener cuidado en decir eso. Uds. saben que esa es la verdad. ¡Apoyen a su propia iglesia! Algunas de estas cosas aquí les hacen burla a Uds., y los llaman a Uds. un santo rodador, niegan la mera fe, y—y cosas así; y todavía Uds. aprueban eso. Yo no tendría esa cosa en mi casa. Eso es correcto.
80 Yo soy Pentecostal, y creo en el Espíritu Santo desde arriba de mi cabeza hasta la planta de mis pies, y todo por medio de mí, mi corazón alma y cuerpo. Yo creo en Dios. Yo creo la Palabra. Yo creo que es la verdad. Y yo no quiero apoyar eso. Así que ella nos pudiera enseñar algo.
Miren, ella cargó sus camello. Miren, ella nunca pensó… Recuerden: con todo ese tesoro atravesando ese desierto… Y escuchen: no era un viaje corto. ¿Saben Uds. cuánto le tomaba viajando en camello? Noventa días. Miren, ella no tenía un Cadillac con aire acondicionado para… Ella tenía que cruzar el Sahara. Así que a ella le tomó noventa días viajando en camello.
Con razón condenará a esta generación. Algunos no cruzan la calle para venir, no manejan alrededor de la esquina en un Cadillac con aire acondicionado para venir. Eso es correcto. ¿Ven? No, ellos no lo harán. Pero ella emprendió un viaje de noventa días. Y aparte de eso, los hijos de Ismael estaban en el desierto en aquel día, ladrones, con todo ese tesoro.
Pero de alguna manera u otra, cuando Uds. están determinados a ver a Jesús, no hay nada que se vaya a parar en su camino. Uds. van de todas maneras. Uds. no se fijan en el peligro. Dicen: “Tú esposo se irá de la casa, tu esposa ya no te recibirá; tu papá, tu mamá te echarán fuera; te echarán fuera de la iglesia”. Uds. no se fijan en esas cosas. Uds. están tratando de llegar a Él. Uds. sólo están tratando de llegar allá tan rápido como pueden, porque hay algo ardiendo en su corazón.
81 Miren, ella comenzó a cruzar el desierto. Y cuando lo hizo, quizás tenía que viajar de noche. Ella traía sus cuantas sirvientas con ella y sus eunucos. Bueno, ¡cuán fácil presa hubiera sido esa para los hijos de Ismael, sólo matar a ese grupo pequeño de eunucos y quitarles todo ese oro y cosas así, esos camellos cargados con ese oro! Eso hubiera sido fácil.
Pero (¿ven Uds.?), Dios siempre abre un camino para Uds. si quieren llegar a Él. Yo no sé cómo lo hace, pero Él lo hará. Cuando no hay camino, entonces Él es el Camino. Él abre camino para eso.
Miren, ella cruzó el desierto. Llegó. Miren, ella no vino como viene mucha gente, como Uds. se fijan en ellos. Yo me fijo en ellos aquí mismo en la reunión. Uno se pone de pie, toma un texto, y dice como unas dos o tres palabras que… La gente dice: “Bueno, yo no sé acerca de eso. Sencillamente no puedo entender eso”. ¿Saben qué? Ellos se levantan y se salen. Ellos no lo escucharán a uno. Entonces empieza otra cosa. Parece ser que no quieren poner—poner atención a ello. Y si—y si uno se prolonga un poco de tiempo, quizás digamos que uno se queda media hora más de tiempo o algo así (¡oh, vaya!, ¡mmm!), ellos sencillamente no lo pueden soportar.
82 Como cuando Pablo predicó el mismo Evangelio toda la noche, y un muchacho se cayó de la ventana y se mató. Ellos pensaron que me iban a tener que traer a uno muerto a nosotros anoche, un bebito. Pero el Señor tomó control de ello.
Pero fíjense bien. Fíjense bien en lo que sucedió. Entonces ella llegó, y llevó lo suficiente… Descargó sus camellos y lo demás en el patio del palacio, y vino para quedarse, y para estudiar los pergaminos hasta que ella estuviera completamente convencida.
¡Oh, qué mujer tan fina! Yo aprecio a esa damita. Ella se iba a quedar hasta que estuviera convencida. Había estado leyendo todos los pergaminos de Isaías el profeta, y todos los diferentes, y los diferentes que los habían escritos, y todos los libros de Moisés, y cómo ellos cruzaron el Mar Rojo. Ella quería ver lo que era ese Dios. Así que llegó, y tomó a sus sirvientas y los demás, y levantó su tienda.
Y a la mañana siguiente, ella entró a la iglesia. Miren, me imagino que había una gran multitud allí esa mañana, y ellos estaban tocando toda la música de Dios, y las trompetas sonando, y lo demás. Y, ¡vaya!, todos ellos, lo primero que pasó, todos se quedaron callados. Y al poco rato, el pastor Salomón salió, salió a la plataforma, un hombre de apariencia ordinaria.
83 Yo no sé sobre lo que él habló esa mañana, pero lo que haya sido, conmovió a la reinita. Ella se empezó a fijar en la sabiduría. Ella pudiera haber esperado hasta que recibió una tarjeta de oración. Así que, de todas maneras, ella—allá esperó. Después de un rato llegó a su momento para subir ante él. Y la Biblia dice que cuando ella vino ante Salomón, no había nada oculto de Salomón. Él le dijo a ella todos sus secretos. ¡Aleluya!
Ese fue un don de discernimiento. “Y he aquí Uno más grande que Salomón está aquí”. Sí. Él le dijo a ella… La Biblia dice que no había nada oculto de Salomón. Él sólo se paró allí, y le habló a ella, y quizás fue la única, y le reveló todo, y le dijo acerca de lo que ella había hecho, y todo lo demás, lo reveló.
¿No ven Uds.? Es el mismo Dios. Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Y allí estaba parada corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y lo llamaron el diablo. Con razón Él los estaba reprendiendo.
84 Miren a esa reinita (miren, estoy terminando), la primera vez que ella había visto algo real. Ella se volvió hacia la audiencia. Primero, ella se volvió hacia los hombres que estaban con él. Y dijo: “Bienaventurado son Uds. que están con este don todo el tiempo. Bienaventurados son Uds. que pueden ver esto diariamente. Sus ojos son bienaventurados”.
Piensen de una pagana. “Sus ojos son bienaventurados”, Uds. que se pueden parar y ver esto. Uds. Pentecostales, bienaventurado son sus ojos que lo pueden ver todo el tiempo.
Ella aún se quería llevar un poco de tierra de regreso a su país. ¿Qué? Ella había visto algo real por primera vez. Ella había visto tanto ídolo, y teología, y tanto fingimiento, pero sin un verdadero movimiento de Dios. Y cuando verdaderamente vio a Dios moviéndose, ella lo captó. “Y la reina del Sur se levantará en el Juicio con esta generación y la condenará; porque ella vino de los confines del mundo para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí Uno más grande que Salomón está aquí”. La reinita apenas lo había visto por primera vez.
85 Para terminar, yo pudiera hacer este comentario. Pudiera ser que ya se los haya contado antes. Yo cazo. Ese es mi pasatiempo, el tirar al blanco, cazar, pescar. Mi madre anciana, que acaba de partir, era mitad india. Así que mi conversión nunca quitó eso de mí. Yo todavía amo el aire libre. Yo veo a Dios.
Yo solía cazar en los bosques del norte. Había un hombre allí llamado Bert Call, uno de los cazadores más finos con quien alguna vez he cazado. Uno no se tenía que preocupar respecto a perderlo. Él sabía cómo regresar a casa. Y él era un buen cazador, pero era el hombre más malo que jamás había visto. Yo nunca había visto a un hombre… Él tenía ojos como de una lagartija, y yo—yo nunca había visto un—un hombre más malo en mi vida. ¡Oh, él verdaderamente era cruel! Y solía matar cervatillos sólo… Uds. saben lo que son los cervatillos; son los bebitos de los venados. Él los solía matar sólo para hacerme sentir mal. A mí siempre me molestaba matar a los pequeñitos. Y él—él los mataba sólo para…
86 Miren, si la ley dice que Uds. pueden matar un cervatillo, recuerden que eso está bien. Yo fui un guardabosques por años. Y así que, si la ley dice que Uds. pueden matar un cervatillo, eso está bien. No es el—el tamaño, el sexo, ni lo que el animal sea; es si ellos les permiten a Uds. matarlo o no. Abraham mató un becerro y se lo dio a Dios para que se lo comiera. ¿Ven?, el asunto no es lo pequeño.
Pero sólo para ser malo, eso para mí es un asesinato. Eso es correcto. Matar sólo por diversión, eso no es correcto. Uds. nunca deberían matar si no lo que la ley les permite: y matarlo decentemente y varonilmente. Todo lo que Uds. hagan, háganlo bien (eso es correcto), porque Uds. son carta escritas y leídas por todos los hombres, de la manera que se comportan y las cosas que hacen como Cristianos.
87 Pero Bert hacía eso sólo para ser malo. Él era un hombre cruel. Cada vez que iba allá y veía un cervatillo, él le disparaba, sólo para hacerme… Quizás ni siquiera lo levantaba, sólo para ser malo.
Un año yo llegué allá un poquito tarde. Salí tarde de mi trabajo, y estuvimos una mala temporada. Y la temporada de cacería ya había empezado hacía dos o tres semanas, y fue en New Hampshire. Era—era justo allí en la Cordillera Presidencial, y era una—era una muy buena región para cazar venado de cola blanca. Pienso que Uds. aquí tienen la mula, y él es lento y torpe en comparación a uno de ellos.
Uds. me habla acerca de Houdini como un artista del escape, Uds. deberían de ver a una de esas cola blanca cuando se asustan de repente pueden esconderse y desaparecer. [El hermano Branham truena sus dedos—Ed.] Así que uno verdaderamente necesita ser un buen cazador y buen disparador. No lo invaliden. Mátenlo, si Uds. lo van a hacer. Si no lo van a matar, déjenlo en paz. Así que, verdaderamente se requiere un buen cazador astuto para obtener su venado. Así que, a mí me gusta hacer eso.
Así que entonces, cuando vamos a cazar… Nosotros fuimos a cazar. Él dijo: “Billy, llegaste casi dos semanas tarde”. Dijo: “Sólo tenemos como una semana”.
Yo dije: “Sí. Pero Bert, de seguro podemos encontrar uno en alguna parte”.
“Ha habido mucho balaceo”.
88 Y nevó esa noche, como unas seis u ocho pulgadas, un buen terreno para seguir huellas. Y siempre llevábamos termos llenos de chocolate, para que si nos perdíamos en los bosques y nos teníamos que quedar toda la noche, bueno, no nos molestaría (¿ven?), haríamos una fogata.
Así que entonces, Bert dijo: “Tengo algo para ti, Billy”.
Yo dije: “¿Qué es?”
Dijo: “Te lo mostraré”. Metió su mano para sacar algo y sacó un pequeño silbato, y lo sopló. Y sonó como un pequeño bebé de venado llamando a su mami, Uds. saben, el—el pequeño cervatillo. Uds. saben cómo ellos hacen ese pequeño sonido raro.
Yo dije: “Bert, ¡tú—tú no harías eso!”
Él dijo: “¡Aah!, de esa manera son Uds. predicadores. Uds. son cobardes”. Dijo: “Tú nunca serás un cazador”. Dijo: “Tú eres muy cobarde”.
Yo dije: “Bert, hay tal cosa de ser cobarde, y tal cosa de estar loco”. ¿Ven?
Y dije: “Tú estás—tú—tú estás loco para hacer una cosa como esa. No hagas eso”. Yo dije: “Eso es crueldad”.
Él dijo: “¡Aah!, entra a la realidad, predicador. Ven, vamos”.
89 Y yo agarré mi rifle. Viajamos, oh casi hasta el mediodía, no vimos ni una sola huella. Y había luz de luna también, Uds. saben. Y ellos se alimentan en la noche, y se meten debajo de la maleza y todo lo demás. Ellos se esconden en el día, y casi se mueren de hambre, porque han sido balaceados. Y así que, nosotros ni siquiera vimos una sola huella. Era casi mediodía.
Y así que, Bert se sentó en un montón de nieve que el viento había acumulado al lado de unos matorrales. Había un lugar despejado como el doble del tamaño de este edificio. Y así que Bert se sentó allí, y él—él metió su mano para sacar algo, así. Yo pensé que él iba a sacar su termo y beber un trago de chocolate caliente. Comeríamos nuestro sándwich y luego nos separaríamos. Él se iría en una dirección, subiendo el Jefferson Notch, o en alguna dirección, y yo descendería por Washington, por lo general de esa manera, y nos encontraríamos a las nueve o diez en el campamento principal. Si conseguíamos un venado, lo colgábamos. Al día siguiente, tomábamos un caballo o algo así, para ir a traerlo.
90 Así que entonces, yo pensé que él se estaba preparando para separarnos allí, porque estábamos llegando muy alto. No hay—no hay mucho más arriba de la vegetación arbórea allí. Así que él se sentó; metió su mano para sacar algo así, y sacó ese pequeño silbato. Y yo dije: “¡Oh, Bert, no hagas eso!” Vi esos ojos de lagartija que me miraron, y se sonrió sarcásticamente. Él puso ese pequeño silbato en su boca y lo sopló. Y sonó exactamente como un pequeño cervatillo, Uds. saben cómo él llama a su mamá.
Y cuando hizo eso, justo a lo largo de ese lugar despejado, un venado hembra grande se paró (una madre venado, ¿ven?), se paró. Yo podía ver esos grandes ojos cafés mirando alrededor, esas grandes orejas paradas.
¿Qué era eso? Ella era una madre. El bebé había llamado. Él estaba en dificultades. Ella se levantó. Si era de día o no era de día, peligro o no peligro, ella era una madre. Ella había nacido siendo una madre. Había algo en ella. Igual que aún una niñita jugando con una muñeca, ¿qué es eso? Ella nació para ser una madre. ¿Ven? Está dentro de ella. Es por nacimiento. Ella no era una hipócrita. Ella no estaba fingiendo algo. Ella era una madre.
91 Y Bert me miró de esa manera, y esos ojos de lagartija me miraron otra vez.
Yo dije: “¡No, Bert! ¡No, Bert!”
Él se agachó así. Y lo sopló muy cuidadosamente. Esa madre venado salió a esa área despejada. Miren, eso no es usual, en lo absoluto. A esa hora del día, y un venado cola blanca, ciertamente habiendo habido muchos disparos sucediendo, ellos no harán eso. Yo nunca he visto algo como eso en mi vida. Ella salió allí, allí en lo despojado. Yo lo vi a él… Nosotros nunca ponemos una bala en el cañón hasta que estamos listos para disparar. Así que, yo lo vi tomar ese rifle calibre .06 y poner esa grande bala tipo hongo de ciento ochenta granos allí. Él era un tirador certero. Yo lo vi apuntar así, y esos ojos de lagartija mirando por medio de esa mira telescópica. Ese cruce de las líneas estaba exactamente sobre su corazón.
92 Cuando él—cuando el cerrojo bajó; el venado hembra oyó el cerrojo, y se volvió. Esas grandes orejas se apuntaron de esa manera. Y yo estaba parado detrás de un arbusto. Y ella miró allí; bueno, ella miró al cazador. Pero ella era una madre; su bebé estaba en dificultades. Muriera o no, ella quería llegar a su bebé. Y ella…
Yo vi ese rifle apuntar, esos nervios calmados de ese hombre. Pensé: “¡Oh, Bert!, ¿cómo lo puedes hacer? Un minuto desde ahorita tú estallarás ese corazón fiel de esa madre”. ¿Ven? Estaba muy cerca de ella; él no estaba más allá de treinta yardas. Pensé: “¡Oh, vaya! Él—él le estallará su corazón a esa distancia, esa grande bala como ésa y…” Yo pensé: “¿Cómo puedes tú matar a esa madre buscando a su bebé, y jugar el papel de un hipócrita para sacarla así aquí en lo despejado? Y allí está ella desplegando que es una verdadera madre. Muriera o no, su hijo está en dificultades”.
93 Yo no lo podía mirar. Volví mi cabeza de esta manera. Dije: “Padre Celestial, no permitas que lo haga. No permitas que lo haga, Señor. ¡Oh!, ¿cómo lo puede hacer él? ¿Cómo puede ser él tan cruel como para matar ese venado hembra de esa manera? ¿Cómo puede hacer él eso? Y esa pobre madre allí, desplegando esa lealtad y amor por su bebé, y luego él la va a matar de esa manera. ¿Por qué? No permitas que lo haga, Señor”. Yo sólo estaba orando dentro de mi corazón. Y estaba esperando oír ese rifle disparar en cualquier momento. Y pensé: “Tan pronto como dispare, todo terminará”.
Y yo estaba parado a dos o tres pies de él. Él estaba hincado al lado de un montón de nieve en un banco así. Y arriba de él, había un poco de maleza. Allí había un lugar despejado. Y yo estaba… La última vez que lo vi, él estaba sosteniendo ese rifle apuntándolo. ¡Oh, hermanos!
94 Quietud, yo no oí el rifle disparar; pensé: “¿Qué es lo que pasa?” Yo tenía mi espalda volteada de esta manera, porque no lo podía observar. Me volví y miré, y el cañón del rifle iba así, temblando. Él miró alrededor, las lágrimas le estaban corriendo por sus mejillas. Él tomó el rifle y lo arrojó en el banco de nieve, me agarró de las piernas de mi pantalón de esta manera, y dijo: “Billy, yo ya he tenido bastante de ello. Guíame a ese Jesús del que tú estás hablando”.
Allí en ese banco de nieve, me hinqué allí al lado, y lo tomé de la mano. Él es un diácono en una iglesia ahora. ¿Qué fue eso? Él vio algo real, algo que no era fingido, un verdadero amor de madre buscando a su bebé. Él vio algo que no era fingimiento, ni hipocresía, algo que había nacido en ella.
95 Hermano, hermana, eso es por lo que el mundo está hambriento hoy en día, el de corazón hambriento, es ver algo real, un Dios real. No algún falso fingimiento por medio de alguna teología mental, sino un Dios real y genuino, y una gente real y genuina que lo represente a Él. Esa es la razón que Jesús dijo: “La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí Uno más grande que Salomón está aquí”.
96 Inclinemos nuestros rostros por un momento. Antes que llamemos la línea de oración, quiero hacer una pregunta. Sean honestos conmigo justo… Estamos terminando ahora; quizás para algunos es la última vez que nos veremos unos a otros, algunos de Uds. Sólo—solo una pequeña oración silenciosa en su propio corazón.
¿A cuántos aquí les gustaría ser tan Cristiano como ese venado que era madre? ¿No les gustaría? Eso es correcto. ¿En el balcón? ¿Les gustaría ser Cristiano como ese venado que era madre, que Uds. pudieran desplegar su amor por Dios tan fiel como ese venado hembra? ¿Por qué? Ella nació una madre. Ella era una madre. ¿Uds. quieren ser también un verdadero Cristiano así como ella? Vivir o morir, no importa lo que suceda, yo quiero ser un Cristiano, un verdadero Cristiano. Alguien en el balcón. Únicamente hubo dos o tres manos, cuando hubo cien en el piso de abajo. Dios les bendiga. Eso está bien. Yo—yo sé que Dios está allá arriba de igual manera. ¿Piensan Uds. que están muy lejos para Dios? No, Él está en todas partes.
97 Oremos ahora. Toda mano que se levantó… Recuerden que Él vio su mano. Uds. no pueden hacer un movimiento sin que Él lo vea.
Nuestro Padre Celestial, estamos llegando a la clausura ahora. En unos momentos, empezará la línea de oración, la gente estará viniendo para que se ore por ella. Y nosotros pensamos que: “He aquí Uno más grande que Salomón está aquí”. Nosotros hemos tenido como unos quinientos años de escritos de la Escritura de Dios. ¡Cuántas más Escrituras, cuánto más grande es hoy en día después de la Vida de Jesucristo! Cómo Él dijo que daría a la generación mala y adúltera la señal de la resurrección.
Oh, Padre, nosotros vemos algo real. Vemos a Jesús. Lo vemos en Su Iglesia. Lo vemos moviéndose en todas partes, haciendo las obras que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra. Eso conmueve nuestro corazón, Señor. Moldéanos. Vamos ahorita a la casa del Alfarero. Quebrántanos, Señor, y moldéanos, y haznos Cristianos verdaderos. Danos un Nuevo Nacimiento, el… Danos el Espíritu de Dios en nosotros, al igual que el espíritu de maternidad estaba en ese venado hembra. Concédelo, Señor.
Todos los que levantaron sus manos, oramos por ellos, Padre, que Tú concedas sus peticiones. Si yo nunca llego a estrechar sus manos en esta tierra, que yo lo haga en una Tierra mejor. Concédelo, Señor.
98 Debido a ese despliegue, me supongo que quizás la madre venado todavía está viviendo hasta este día. Te pido, Padre Celestial, que Tú les des larga vida y un gran servicio para Ti. Perdona sus pecados. Quizás pudiera haber habido aquí algunos que no levantaron la mano. Lidia con ellos, Señor. Permíteles saber lo que ellos perdieron al no conocer a Tu Hijo, Jesucristo, nuestro Salvador. Él está aquí hoy en día. Te pido, Padre, que Tú lo hagas a Él tan manifiesto que la gente vea que Él todavía vive, Uno más grande que Salomón. Lo pedimos en el Nombre de Jesús, y para Su gloria. Amén.
99 Voy a cantar ese canto junto con Uds. antes que empecemos la línea de oración.
Confiando únicamente en Tu mérito,
Busco Tu rostro (¿les gustaría ver Su rostro?; observen);
Sana mi espíritu quebrantado y herido,
Oh, sálvame por Tu gracia.
Salvador (oh, tráiganlo aquí mismo; iremos a él entonces)…
…mi humilde clamor;
Mientras a otros Tú estás llamando,
No pases Tú de mí.
Miren, inclinemos otra vez nuestros rostros, y levantemos nuestras manos, y cántenlo muy suavemente conmigo ahora.
Salvador (Uds. están necesitados, dejen todo)…
Oye mi humilde clamor;
Mientras a otros…
Sana estos pañuelos, Señor, la gente a la que ellos van en el Nombre de Jesús.
…No pases Tú de mí.
100 Siempre Viviente, siempre Presente, listo para ayudar, para sanar… Miren, yo creo que hay como unas doscientas tarjetas de oración repartidas. Miren, yo les quiero preguntar algo. La reunión está llegando a su clausura ahora. Y Uds. que aceptaron a Cristo, hagan esto—hagan esto, la cosa real. Yo creo que Uds. lo hicieron de corazón. Vayan a uno de estos pastores, díganle que Uds. quieren ser bautizados, y luego quédense allí. Ellos los instruirán a Uds., cómo llevarlos más delante de allí en adelante. Hagan eso, ¿no lo harán?
No lo abandonen cuando el avivamiento se termine. Sigan adelante, sean un Cristiano real, nacido. Dejen que el Espíritu de Dios entre en Uds. Uds. serán un Cristiano como la madre venado era un venado, una madre. Miren, hagan eso, ¿no lo harán? Yo voy a creer en Uds. Yo voy a creer que los veré otra vez al otro Lado, si nunca los veo aquí otra vez.
101 Miren, comprendemos que el tomar uno por uno bajo ese discernimiento esta tarde, yo alcanzaría como media docena, y me desmayaría. Sabemos eso. ¿Cuántos entienden eso? Seguro. ¿Ven?, uno no pudiera hacer eso. Pero, ¿creen Uds., después de todas estas noches que han pasado, cada noche, creen Uds. que sí es Dios? [La congregación dice: “Amén”—Ed.] Entonces yo… Gracias.
Miren, para que Su Presencia esté conmigo, yo le voy a pedir a Él ahora, que si Él por favor hace aquí en la reunión lo que hizo cuando estuvo en la tierra. Miren, si yo mirara hacia abajo y viera, quizás, a esta joven sentada aquí, y dijera: “Ella está inválida”, cualquiera puede ver eso. Pero, ¿qué de alguien allí en la audiencia que se ve saludable y fuerte?
102 Miren, permítanme decir esto una vez más. Si Jesucristo, nuestro Señor, estuviera parado aquí hoy, igual que yo estoy parado, usando este traje que Él me dio, Él no los pudiera sanar. ¿Cuántos saben eso? Él ya lo ha hecho. “Más Él herido fue por nuestras rebeliones; por Su llaga fuimos curados”.
Miren, cuando Él murió, Él hizo una expiación para la sanidad. Todos sabemos eso. Si la antigua expiación tenía sanidad, ésta es una expiación mejor. Él dijo en la antigua expiación (cuánto mejor), Él dijo: “No matarás”. Él tenía que matar, el acto. Pero: “Cualquiera que se enoje contra su hermano sin causa, ya lo mató”. El Antiguo Testamento dijo: “No cometerás adulterio”. Este dice: “Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”. ¿Ven? Es más grande. Así que la sanidad también fue elevada del Antiguo al Nuevo.
103 Miren, fíjense muy bien ahora. Entonces, ¿qué haría Él si estuviera parado aquí? La única cosa que Él pudiera hacer, es probar que Él si era Jesús. ¿Es correcto eso? Miren, qué si alguien subiera aquí con cicatrices en sus manos, y—y—y cicatrices de clavos aquí en su frente, o lo que eran, espinas, y… Ese pudiera ser cualquier hipócrita. Eso es correcto.
Pero, ¿cómo saben Uds.? Él dijo: “Por sus frutos los conoceréis”. La gente habla en lenguas, reclama que tiene el Espíritu Santo, luego sale y miente y roba y engaña. Ellos no tienen el Espíritu Santo. Yo he visto a hechiceros hablar en lenguas, poner un lápiz, y éste subir y bajar el tubo de la estufa, y tocar esa: “Rasurarse y un corte de cabello, dos monedas”, regresar y escribir en lenguas desconocidas, y un hechicero se para allí y las interpreta, y les dice lo que ellos dijeron. Miren, Uds.… Los he visto beber humana… beber sangre de un cráneo humano, e invocar al diablo hasta que el poder casi lo tumbaba a uno, y hablar en lenguas. No, no. Uds. pueden imitar todo. Pero la Vida es lo que cuenta.
104 Miren, tomen la vida que está en una vid, o en un durazno, y pónganla en un manzano, ¿qué clase de fruto produciría? Si era una vida de un árbol de durazno en un manzano, producirá duraznos. Seguro. “Por el fruto…” Miren, Uds. ponen Su Vida aquí, entonces producirá lo que Él era ¿Cómo nos dimos cuenta esta semana que ellos supieron que Él era el Mesías? Porque Él era el Profeta del cual Moisés habló. Él se lo demostró a ellos con Sus señales. Y cómo pasamos por ello. Miren, Él todavía es el mismo Cristo hoy. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”—Ed.]
105 Ahora, miren. Miren, recuerden que Él prometió que los gentiles recibirían la misma cosa, ese mismo discernimiento que Dios hizo en un cuerpo humano de carne antes que Sodoma se quemara. ¿Es correcto eso? ¿Entendemos eso todos ahora? ¿Ven? Miren. Si es difícil entender, Él dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así vendrá”. Hay tres clases de gente: los sodomitas; y Lot, la iglesia tibia, formal, la iglesia denominacional; y Abraham, el elegido, fuera de Sodoma. La Iglesia llamada a salir fuera, y la iglesia en Sodoma.
Miren, fíjense bien. No es el tiempo en el cual va a ser destruida con agua. Él dijo que sería… Sino es la destrucción con fuego, con lo cual ahora va a ser destruida.
106 Miren, ellos tuvieron un predicador, dos de Ellos, que fueron allá, dos Mensajeros, y predicaron en Sodoma. Y Abraham, el Mensajero de… allá, el que se quedó e hizo un milagro ante Abraham al voltear Su espalda hacia la tienda y preguntándole a Abraham, diciéndole lo que él era, y preguntando… diciéndole a su esposa Sara… (no S-a-r-a-i, sino S-a-r-a; lo cual, justo antes que eso había cambiado sus nombres de Abram, a Abraham, y le llamó Abraham, y a ella Sara) Y dijo: “¿Dónde está Sara”?
Y ella… Él dijo: “En la tienda detrás de Ti”. Él dijo: “Te voy a visitar según el tiempo de la vida”. Y Sara se rió entre sí. Y el Ángel Mensajero que Abraham dijo que era Dios, dijo: “¿Por qué se ha reído Sara diciendo…?”
107 Permítanme darles un poco de gracia aquí, hermanos. En ese momento, Dios hubiera matado a Sara por descreer a ese Ángel. Él no lo hizo. Miren a ese Ángel que fue allá y le dijo a la esposa de Lot que no mirara hacia atrás. ¿Ven lo que le pasó a ella por su incredulidad? ¿Ven? Pero Él no podía matar a Sara, porque ella era parte de Abraham. Y hoy en día, la incredulidad de la real y verdadera Iglesia, Ella tiene incredulidad, pero Él no la puede tocar. Estamos en Jesús. ¿Ven? Uds. no pueden herir a la Iglesia sin herir a Cristo. Él no podía matar a Sara sin herir a Abraham. Así que, la Gracia lo cubrió.
Y Sara se asustó, y lo negó. Él dijo: “Tú sí te reíste”.
Miren, Jesús dijo: “Así será en la Venida del Hijo del Hombre”.
108 ¿Se fijaron alguna vez que Abraham significa: “Padre de naciones”? H-a-m. Por toda la historia del mundo, nunca hemos tenido un hombre allá en Babilonia, que sepamos, trayendo un mensaje con el mismo nombre que tenemos hoy en día, G-r-a-h-a-m, para la iglesia denominacional. Ahora, la Iglesia elegida… Espero que Uds. no estén ciegos. Miren, fíjense bien. ¿Ven? Exactamente colocado con la Luz del atardecer, todo posicionalmente en su lugar correcto.
Miren, ¿qué estaba Dios…? Miren, ¿cuántos aquí creen que Abraham estaba correcto cuando él dijo que ese Hombre que estaba allí comiendo becerro, bebiendo leche, comiendo panes de maíz, y bebiendo leche delante de Abraham, que Ése era Dios? ¿Lo creen Uds.? Abraham lo llamó Dios: Elohim. Muy bien.
Miren, ¿qué estaba diciendo Él? Dios, antes de la Venida del Hijo del Hombre, manifestará Él mismo en carne humana igual que lo hizo en aquel entonces y hará la misma cosa. Si eso es verdad, que Dios hable.
109 Padre Celestial, te pido que… Pueda que nunca esté aquí otra vez. Eso depende de Ti. Nos estamos acercando al final, Señor. Pero permite que sea sabido que yo no soy un impostor, y que estoy parado aquí diciendo la verdad del Evangelio. Y si Tú una vez más, Señor… La sangre de ellos sea sobre… no sea sobre mí. Concédelo, Señor. Tu mensaje ha salido. Que sea sabido que Tú eres Dios, y que yo soy Tu siervo.
110 ¿Cuánta gente enferma está en el edificio? Yo no conozco ni una sola persona aquí. Voy a mirar primero ahora para ver si estoy seguro de eso. No veo una sola persona que la conozca personalmente. Miren, muy allá en la parte de atrás está Fred Sothmann. Sé que hay alguna gente que conozco, pero no sé dónde está Fred. Yo lo oí decir “Amén” hace rato, pero ni siquiera sé dónde está. Él está muy en la parte de atrás, en alguna parte. Lo oí muy atrás. ¿Dónde estás, Fred? Sí, allá muy atrás. ¿Cuántos por aquí, en alguna parte, levantarán sus manos significando que yo no los conozco a Uds.? Veamos. Perfectamente desconocidos, levanten su mano. Muy bien, allí está.
111 Yo voy a confiar en la gracia de Cristo. Voy a voltear mi espalda, sólo para hacer la Biblia… No para ser un payaso, sino para servirle a Dios. Quiero que algunos de Uds. le hablen a Él y toquen Su manto.
[Alguien le dice algo al hermano Branham—Ed.] Muy bien. Miren, ellos van a mover un xilófono [instrumento parecido a la marimba—Trad.] aquí por un momento. Van a tener una línea de oración. Pero primero, quiero que… a lo que estoy tratando de llegar, es permitir que el Espíritu de Dios… yo voy a orar y poner manos sobre Uds. Quiero que vean que la unción de Cristo no falla.
112 Entonces, una mujercita Católica allá en Santa María, creo que fue, vino el otro día. Y ella vino, y cuando entró en la línea, vino, ella dijo… Ella era latina. Hablaba raro. Ella dijo: “Yo sé que Ud. no lo pudiera hacer. Y sé que no es Ud.; es Dios. Si Ud. pone sus manos sobre mí, yo voy a ser sanada”. Ella lo recibió allí mismo. Allí mismo lo concluyó (¿ven?), fe, creyendo.
Miren, alguien crea. Tengan fe. Si Él lo hace, ¿los hará creer? ¿Tendrán fe Uds.? Yo sólo estoy esperando para ver lo que Él dice. Yo-yo soy un hombre.
113 ¿Ven esa Luz? La damita sentada aquí. Yo soy un desconocido para Ud. Pero Dios la conoce. Ud. tiene complicaciones. Ud. primero tuvo pulmonía o algo así. La dejó toda debilitada. Eso es correcto. ¿Eso es correcto? Levante su mano si esa es la verdad. Si somos desconocidos, menee su mano de esta manera, si no nos conocemos uno al otro. ¿Cree Ud. que Dios me puede decir quién es Ud.? ¿Le ayudaría a Ud. eso? ¿Cree Ud. que yo soy Su profeta? Srita. Graham. Si eso es correcto, mueva su mano. Sólo crea en Dios.
Sean reverentes. No duden. Tengan fe. Allá atrás en la audiencia, allá en ese pequeño cubículo allá atrás, ¿ven esa Luz suspendida allí? Es un hombre, una mujer y un hombre, ambos. Están orando. ¡Qué cosa tan horrible! Es un espíritu negro. Epilepsia. Sr. Higgins, crea con todo su corazón, y la cosa lo dejará a Ud. Sra. Higgins, ponga Ud. sus manos sobre él. Crea con todo su corazón. Dios, yo reprendo ese demonio. ¡Suéltalo en el Nombre de Jesucristo!
¿Creen, Sra. Higgins y Sr. Higgins, que se ha ido de Uds.? Levanten su mano si Uds. lo creen. Dios les bendiga. Yo soy un desconocido para Uds. Si eso es correcto, muevan su mano otra vez. Miren, crean. ¿Qué tocaron ellos? ¡Tengan fe! ¡No duden!
114 La señora allá atrás con problema de mujer, orando para que Dios la sane, crea con todo su corazón. Dios la sanará del problema de mujer. Srita Stanley, Ud. no es de aquí. Ud. es de Idaho. Si eso es correcto, levante su mano. Si somos desconocidos, mueva su mano. Si ese era el problema en Ud., mueva su mano otra vez. Se puede ir a casa; sea sana. Jesucristo la sana. ¿Creen Uds.?
Aquí una mujer, nerviosa, complicaciones, también orando por su esposo, él tiene problema con sus ojos. Eso es correcto. Sr. Griggs y Sra. Griggs, ¿creen Uds. con todo su corazón que Dios los sanará? Muy bien, tengan fe. ¿Soy yo un desconocido para Uds.?, muevan su mano. Eso es correcto. Dios les bendiga. Se pueden ir y recibir su sanidad.
115 ¿Qué de Uds. allá en el balcón? ¿Piensan Uds. que están muy lejos? ¡Nunca piensen eso! Yo los reto a que lo crean.
Hay un hombre sufriendo de artritis. Sr. Peters, crea con todo su corazón. Póngase de pie. Jesucristo lo sana ¡Créalo!
¿Creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”—Ed.] Ahora traten de esconder algo. Yo tomo todo espíritu aquí bajo mi control en el Nombre de Jesucristo.
¡Oh, Él está aquí! Él es Alfa, Omega, el Principio y el Fin. Él es la Rosa de Sarón, el Lirio de los Valles, la Estrella brillante de la Mañana. Él es el Primero, el Último, el que era, y el que es, y el que vendrá. Él es Jesucristo, el Hijo del Dios Viviente, el Viviente que vive para siempre. Él no está muerto. Él ha resucitado. Su Venida está a la mano. ¡Arrepentíos!, para que sea borrada vuestra incredulidad, no sea que Él los encuentre angustiados.
¡Oh, Dios!, nuestro Padre Celestial, sé misericordioso. ¡Oh!, ¿qué más pudieras Tú hacer, Señor? Concédelo, Señor, que todos aquí lo reciban ahora. Y mientras Tú espíritu está sobre nosotros, Señor, permite que Tu Santo Espíritu venga ahora y haga la obra que se supone hacer, te lo pido en el nombre de Jesús.
116 Antes que me debilite ahora, yo lo veo a Él hacer algo más aquí. Antes de seguir más adelante, quiero que sólo aquellos que tienen las tarjetas de oración se pongan de pie aquí en esta línea. Y vendremos aquí al… O, ¿quieren Uds.…? ¿Por aquí? Muy bien. ¿Qué dice? Sólo esta sección con sus tarjetas de oración, que se pongan de pie. Miren, yo voy a… En este lado. Y luego, dejen que alguien más llame la otra sección, al balcón y las filas. Que… ¿Cuántos hay en ese cubículo allá? Yo no quiero seguir hablando. Yo no… Yo quiero que Esto se quede en mí, para que cuando ponga manos sobre Uds., que se ore… que Uds. sean sanados.
Les voy a pedir a mis hermanos, para que la congregación vea que no sólo soy yo, sino que mis hermanos tienen el derecho. Vengan aquí, hermanos. Vengan aquí y párense aquí conmigo, todos Uds. ministros. Cualquiera de mis hermanos allá en la audiencia, mis hermanos ministros, vengan aquí un momento. Mis hermanos ministros, vengan aquí. Quiero que vengan, los ministros que creen con todo su corazón.
Si esta congregación no duda, Uds. van a ver suceder una de las cosas más poderosas que alguna vez hayan visto en su vida. Eso es correcto. Vengan al frente. Pónganse en la línea, en un lado, y en el otro. Permitan—permitan que estos ministros pasen mientras ellos pasan por estas filas aquí. Permitan que los ministros vengan aquí primero y se paren en una doble fila en este lado, ministrando. Eso es correcto. Eso está bien.
117 Las tarjetas de oración en esta sección, vengan aquí y párense ahora. Las tarjetas de oración allá en ese cubículo, vengan y párense aquí. Y tan pronto que esa línea se termine, que este lado venga, y ese. Luego dejen que el balcón venga enseguida. Y miren, todos ahora, mientras ellos entran en su posición y lugar, permitamos que… Y luego, si nos queda tiempo, que el resto de ellos venga.
Miren, nosotros queremos orar por todos. Pero escuchen: no les hará ni una pizca de bien; Uds. sólo están pasando, caminando, a menos que Uds. crean que Dios está aquí en la plataforma y que este es el orden. La mujer dijo que ella vio a nuestro Señor Jesús, y dijo que sabía que si podía tocar el borde de Su manto… Miren, Uds. lo pueden tocar a Él. Eso es correcto. Ella vio lo que Él estaba haciendo.
118 Miren, aquí están parados ministros, hombres ungidos de Dios que… para poner sus manos sobre Uds., lo mismo que yo. Y cuando Uds. vengan pasando por aquí, nosotros vamos a orar y a poner manos sobre Uds. Y si Uds. lo creen, se pueden ir de esta plataforma, tirando sus bastones, muletas, lo que esté mal, y se pueden ir, creyendo. Nunca lo vuelvan a soltar otra vez. Quédense con ello. No importa cuánto tiempo tome eso, quédense con ello de todas maneras.
119 Inclinemos nuestros rostros ahora mientras oramos. Nuestro Padre Celestial, vamos a orar unos por otros, confesando nuestras faltas unos a otros. Dios, permite que todo hombre y mujer que está aquí ahora sea perdonado de sus pecados, porque las manos del Evangelio van a ser puestas sobre los enfermos y los afligidos.
Dios, si ellos cometieron cualquier pecado que les causaría ser impedidos, te pido, Dios, que Tú los perdones de su pecado. Y nosotros sabemos que sólo hay un solo pecado original, y ese es la incredulidad. “El que no cree ya ha sido condenado”. Y nosotros sabemos que incredulidad es el único pecado que hay.
120 Los hombres que comenten adulterio, y las mujeres, y los demás, ellos hacen eso porque no son creyentes. Si fueran creyentes, ellos no harían eso. Ellos estarían creyendo en Ti, y tendrían Vida Eterna. Tú dijiste: “El que cree en Mí, tiene Vida Eterna; y no vendrá a Juicio; ya ha pasado de muerte a Vida”. Esa es Tu palabra, Señor. Así que está entre creer y descreer.
Dios, permite que toda persona que pase por aquí ponga a un lado toda incredulidad. Y cuando ellas pasen por aquí, que pasen como si estuvieran pasando por debajo de la misma cruz del Calvario, y la Sangre goteando sobre ellas. Que la preciosa Presencia del Espíritu Santo, quien es más grande que Salomón, se pare aquí hoy en el poder de la resurrección de Cristo y confirme toda enfermedad que pase. Concédelo, Señor. Y que ellas, cada una, sea sanada para la gloria de Dios, en el Nombre de Jesucristo.
121 Que todo rostro permanezca inclinado, que todo ojo permanezca cerrado, todos orando unos por otros. Tan pronto como esta línea termine, llamaremos a la siguiente línea. ¿Qué si éstos fueran su padre o su madre aquí en la línea? Es el de alguien. ¿Qué si fuera su esposa, su esposo, su hijo? Uds. quisieran que alguien orara. Miren: “como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos”. Amén.
¿Va a estar Ud. en la línea de oración? Tenga fe. Ese demonio la dejará, Srita. Pringly, y se irá de Ud. Esa es quien es Ud., y epilepsia es lo que Ud. tenía. Tenga fe. Yo vi esa sombra oscura levantarse de Ud. e irse. Yo pido que nunca regrese. Ella la recibió aun antes que entrara en la línea de oración. Allí está Él. Esa es quién es Ud. Ese es su nombre. Eso es lo que está mal. La ha tenido por mucho tiempo. Sólo crea ahora. Yo espero que nunca regrese Ud. otra vez.
¡Hablar de gracia! ¡Oh, Dios! ¿Cómo—cómo alguien pudiera dudar? Ya no duden más. Por favor no duden. Sólo olvídense de la parte mía como hombre. ¿Ven? Olvídense de estos hombres. Ellos son siervos de Cristo.
[Espacio en blanco—Ed.]
122 Miren, todos oren, y que él director de cantos dirija el canto Sólo Creed, por favor. Y hermanos, yo quiero que vengan aquí. Y en todos los que pasen, pongan su mano ministerial sobre esa persona que pase por aquí, y pidan con todo su corazón ahora.
Recuerden: ¿qué si está fuera su esposa, su hija, su madre, sus hijos? Son de alguien, Uds. saben. Sólo estemos ungidos. Quiten toda incredulidad, y todo, y sólo digan: “Dios, ellas van hacer sanas. Eso es todo. Ellas lo van a ser. Ellas van a ser sanas”. Y todos Uds. allá en la audiencia que van a estar orando, digan: “Amén”. [La congregación dice: “Amén”—Ed.]
Ahora, Dios, depende de Ti hacerlo, Padre. Nosotros te vamos a creer, en el Nombre de Jesús. Amén.
Sólo creed… (Entren)…
Esa es la clase que lo recibe. Esa es la manera de recibirlo. [La línea de oración continúa—Ed.]
1 Gracias, hermano Borders. Permanezcamos de pie sólo un momento para orar. Inclinemos nuestros rostros ahora. La razón que hago esto, es porque pienso que siempre es mejor acercarnos a Él primero por medio de la oración. Miren, estoy seguro que hay muchas cosas de las que tenemos necesidad. Pero recordémoslas delante de Dios mientras levantamos nuestras manos y en nuestros corazones digamos: “Dios, recuérdame. Yo tengo necesidad ahora. Estoy en gran expectativa esta tarde. Y así que, queremos que Tú la suplas para nosotros, Padre”. Levanten su mano ahora, Uds. que tienen una… esperando que Dios haga algo.
2 Nuestro Padre celestial, humildemente nos estamos acercando a Ti. Podemos ver nuestras almas ascendiendo ahora allá ante el Trono de Dios, trayendo delante de nosotros, Señor, nuestro-nuestro Sacrificio, el Nombre del Señor Jesús, presentándolo sobre el altar, y confesando que somos pecadores por naturaleza, Señor. Y nosotros—nosotros no somos dignos de acercarnos. Pero Tú nos dijiste que viniéramos y que recibiríamos misericordia por mandato Tuyo, y que nuestras oraciones serían contestadas si las pedimos en Su Nombre. Y tenemos peticiones en nuestros corazones, Señor, cada uno de nosotros. ¡Oh, Dios, concédelo! Y Señor, cada uno de nosotros te podemos dar a saber a Ti de lo que tenemos necesidad. Y estamos poniendo nuestras—nuestras peticiones juntas sobre Tu altar con el mismo Sacrificio, el Señor Jesús, y pidiendo que Tú contestes.
Señor, la mía es por la gente esta tarde. Que algo suceda, Señor. La clausura de esta gran reunión, Dios, que no sea la clausura, sino que siga adelante, Señor, sólo siga adelante y adelante; en cada iglesia, en cada corazón, que nunca cese hasta que, Señor, Tú termines con nosotros en la tierra.
Y, Padre, pedimos que concedas sus peticiones, cada una de ellas, y nos concedas los deseos de nuestro corazón, porque es para Tu gloria.
3 Y también, Padre, recuerda hoy a medida que traemos la Palabra, que esté sazonada con el Espíritu, Señor. Que el Espíritu la manifieste. Que nuestros corazones estén listos para recibirla. Y que caiga en lo muy profundo del corazón, dentro del alma, y que allí Ella produzca los resultados para el propósito que es enviada, Señor. Concédelo.
Bendice a nuestros hermanos en todas partes en este día de reposo. Alrededor del mundo, los ministros están predicando el Evangelio, este mismo Evangelio. Te pedimos, Padre, que Tú los bendigas en todas partes.
Gracias por la gran mañana, Señor, y los grandes servicios en todas partes. Te pedimos que bendigas a cada uno, Señor, todo lo que fue dicho. Ahora, recibe la gloria de nuestra reunión esta tarde, pues nos encomendamos a Ti con nuestras—con nuestras peticiones, y Tu Palabra, en el Nombre de Jesús. Amén.
4 He estado en el campo por algunos… casi quince años en el evangelismo. No importa cuánto tiempo yo—yo esté en el campo, siempre parece que hay un toquecito sentimental cuando uno llega al final de una reunión. Yo todavía no he llevado a cabo una en que no llegue a un toquecito sentimental.
Hace un rato, cuando iba saliendo al bosque justo detrás del lugar donde me estoy quedando, pensé: “Bueno, tú sabes, habrá mucha de esa gente que nunca veré otra vez. Yo—yo nunca la veré otra vez en la tierra”. Y pensé: “La siguiente vez que yo la vea será allá en la Gloria; o también, ¿qué si algunos de ellos no son salvos, Señor? Y la Novia, la Iglesia, se debe de parar allí como el juez. ¿Ves? Y los santos juzgarán la tierra”.
5 Y allí, parado allí y mirando a la gente en esta reunión, y pensé: “Señor, qué si hubo algo que yo hubiera… que pudiera yo haber hecho más, que si yo lo hubiera hecho, ellos—ellos hubieran—ellos hubieran estado bien. ¿Ves? ¿Qué si tan sólo yo pudiera…? ¿Hay algo que he dejado de hacer?” Siempre le da a uno un sentir raro.
Yo comprendo que algún día me tengo que parar. Y miren, hay una ocasión en la que Uds. se van a encontrar con el juicio. Uds. lo pueden encontrar ahora, si quieren. Pero si no quieren, lo van a tener que encontrar de todas maneras. Uds. lo encontrarán allá sin misericordia, o Uds. lo pueden encontrar ahora con misericordia. Así que, si hay algunos aquí que todavía no lo han concluido, concluyámoslo ahora. ¿Ven? Y si yo…
6 Yo sé que en toda reunión uno tiene gente que llega de todas partes, en una reunión abierta como esta. Ha habido de esos que han asistido que han sido críticos. Yo lo podía sentir; sencillamente, ¡oh, hermanos!, lo destroza a uno. Y luego, ha habido algo de la fe más humilde y más dulce que alguna vez me haya encontrado en mi vida. ¿Ven? Eso es correcto. Así que, uno se encuentra con eso en todas partes.
No estoy seguro. Creo que una mujer anoche cruzó la línea entre gracia y misericordia. Yo la vi parada delante de mí, he estado orando por ella cada noche. Y allí estaba ella parada allí, sólo con oscuridad girando alrededor y alrededor de ella. No importa lo que ella trate hacer, se terminó. Y así que esta mañana, un poco después del amanecer, la vi. Y yo—yo he estado orando. Yo pensé: “¿Cómo pudiera la mujer pensar esa clase de pensamientos?”Pero yo no lo podía evitar. Así que… Y uno piensa en eso. Yo pienso: “Me pregunto: ¿es algo que yo hice? Muy allá… O quizás si yo…”
Yo no puedo mimar nada. Uno—uno no debe hacer eso. Eso está mal. ¿Ven? Uno debe decir la verdad. La verdad siempre está correcta. Y así que, lo—lo hace a uno pensar. Y uno piensa y se preocupa al respecto.
7 Pero yo—yo quiero dar las gracias, ahora, a estos finos hermanos ministros, a cada uno de ellos. Y Uds. representan diferentes organizaciones, diferentes denominaciones, y lo demás, pero Uds. han sido hermanos verdaderos. Yo quiero que cada uno de Uds. que son miembros de sus iglesias, se pare al lado de ellos. Se requiere a un hombre para representar una u otra cosa, quizás, cuando su propia organización… Muchas de las organizaciones hablan… piensan que yo estoy en contra de ellas. Y muchas de ellas me rechazan completamente. Y aquí están algunos de sus propios hombres en esas organizaciones; sin embargo, no importa lo que la organización de ellos haga, ellos lo creen, y ellos se paran firmes de todas maneras. Esos—esos son hombres verdaderos. Esos son hombres en los que tengo confianza (¿ven?), hombres con los que creo que viviré en la Eternidad.
8 Me gustaría explicarme claramente. Yo nunca estoy en contra de las organizaciones. No es la organización; es el sistema de la organización. ¿Ven? Eso es…
Qué si yo los viera yendo por aquí, en donde sea que esté el río, creo que hay un río que atraviesa esta ciudad. Y quizás haya grandes cataratas allí, y Uds. están en una barca pequeña rajada. Y yo sé que esa barca se va a desplazar en esas cataratas. Sé que sí. Y yo gritándoles, y gritándoles a Uds. a voz en cuello, yo—yo no tengo nada que contra de Uds. Yo—yo—yo los amo. Esa es la razón que estoy gritando a voz en cuello como lo estoy. ¿Ven? Eso… No es porque yo tengo algo en contra de la persona en la barca; es la barca de la que estoy hablando. La barca no los llevará todo el trayecto. Y no hay organización, ni denominación, ni federación, ni nada, que nos vaya a llevar todo el trayecto. Es Cristo y Él solo. Eso es correcto. Y no son mis hermanos.
9 Miren, tomemos por ejemplo a las Asambleas de Dios. Esta es la Biblia Abierta, las Asambleas de Dios, la Biblia Abierta, la Cuadrangular, bueno, ¡vaya!, y la Pentecostal Unida, los hermanos de la Unidad, y los hermanos de la Iglesia de Dios, la Pentecostal de la Santidad, bueno, esos… esa es alguna de la gente de lo más fina que alguna vez me haya encontrado en mi vida, la que está en ellas. Ellos son hermanos, absolutamente Cristianos verdaderos, nacidos de nuevo. Y si Uds. consideran que yo tengo un poco de discernimiento de parte de Dios, yo les estoy diciendo la verdad. En todos esos lugares, yo me encuentro con hombres verdaderos de Dios.
Y los encuentro en los Metodistas, Bautistas, Presbiterianos. Yo no estoy tratando de destrozar la—la—la organización de ellos. Yo sólo estoy tratando de… Quédense en la que Uds. están. Eso está bien. Porque, les diré esto: no habrá ninguna cierta organización representada en aquel Día. Habrá sólo individuos de esa organización. ¿Ven? Y una organización es sólo una cosa que es—que es sólo un pequeño acuerdo entre hermanos que lo ven de esa manera, y ellos se dirigen de esa manera. Miren, eso está bien.
10 Por ejemplo, quizás dos personas perfectamente iguales son un hombre y su esposa. Yo tengo la mujer más dulce en el mundo. Miren, yo sé que Uds. hermanos van a estar en desacuerdo conmigo en eso. Pero—pero yo—yo pienso que la tengo. Para mí ella lo es. ¿Ven? Pero sin embargo, cuando comemos pastel, ella escogerá el pastel de manzana, y yo escogeré el de cereza. Ella es mi esposa de todas maneras. Sí, señor.
Y así que, mi hijo Billy Paul… Uds. conocen la historia de mi vida. Su madre murió cuando él tenía dieciocho meses de edad. Su hermanita tenía ocho meses cuando yo las enterré juntas. Yo cargué a Billy por dondequiera con mi… su biberón en mi bolsillo, caminando en el piso de una punta a la otra, llorando con él, él llorando por una madre, y yo no tenía una madre que darle. Yo he sido papá y mamá, ambos, para él. Esa es la razón que lo mantengo conmigo ahora. Adondequiera que vamos, me llevo a Billy. Yo le prometí eso a ella cuando se estaba muriendo. No hay nadie más cercano que Billy y yo.
Y, Uds. saben, los dos automóviles nuestros se averiaron. Ambos tuvimos que comprar automóviles nuevos antes que viniéramos aquí. Y Uds. no me pueden vender nada sino un Ford, y eso es todo. Y Uds. no le pueden vender nada sino un Chevrolet. Pero ambos llegamos aquí. Mis frenos se quemaron, y el radiador de él hirvió todo el camino hasta acá. Pero no estábamos confiando en nuestros automóviles; estábamos confiando en Dios. Esa es la razón que llegamos aquí. Así que (¿ven Uds.?), eso es algo semejante a las denominaciones.
11 Quiero que todos los hermanos que han patrocinado la reunión se pongan de pie, por favor, sólo un momento. Los hermanos que son patrocinadores de la reunión, pónganse de pie, todos Uds. hermanos ministros. Hagamos… ha sido… [Un hermano dice: “que todos se pongan de pie”—Ed.] Que todos—todos los ministro se pongan de pie, no importa donde Uds. estén. Para mí… permanezcan de pie un momento, por favor, hermanos, Eso está bien.
Para mí, el elegido, el seleccionado para oficio, quizás esos ministros… Uds. nunca…Yo nunca quiero menospreciar a un pastor delante de su pueblo, porque después de todo él es puesto como pastor. Sus pastores aquí quizás no sean capaces de discernir un espíritu y predecir cosas que van a suceder. Ellos quizás no se sean capaces de hacer eso, pero ellos tienen una posición. Ni tampoco yo soy un maestro. Ni soy—ni soy un apóstol. ¿Ven? Hay estos cinco oficios. Y cada uno de esos hombres tienen un oficio, y él está ocupando su oficio. Y ese oficio es igual de grade ante los ojos de Dios como cualquier otro oficio.
12 Y quiero que sepan esto, que orando yo por Uds. no significaría más que uno de ellos orando por Uds. Uds. no tienen que esperar hasta que el hermano Roberts, o el hermano Allen, o—o algunos de estos otros hermanos pasen por aquí para que oren por Uds. Su pastor tiene el mismo derecho que yo tengo, o que cualquier otro tiene. Correcto. Son hombres de Dios. Dios los ha llamado a su oficio.
Miren, aquí estamos nosotros parados esta tarde, probablemente interdenominacionales, de la Pentecostal de la Santidad, y las Asambleas de Dios, y la Cuadrangular, y la Biblia Abierta. Todos esos allí, nos paramos diferentes. Pero todos somos Sus hijos. Todos somos Sus siervos.
Escuchen. Sólo una cosa más antes que se sienten. Yo tengo cinco niños. Y cuando les compro un helado, yo recibo tal conglomeración. Uno quiere chocolate; otro quiere vainilla; otro quiere cambur-naranja: y el otro quiere naranja, y todos los diferentes colores. Cuando traigo los helados, es como un arco iris. Yo nunca vi tantos colores. Pero permítanme decirles: todo es helado y son mis niños los que lo están comiendo. De esa manera es en esta tarde.
13 Uds. saben, el gusto no cuenta en esto. Pudiéramos no estar de acuerdo en organización, en denominación. Pero Dios es un Dios de variedad. A Dios le gusta la variedad. Él no es una “casa de armonía” de Sears y Roebuck. Dios es una variedad. Él tiene montañas grandes, montañas pequeñas, flores blancas, flores rosadas, flores amarillas. Él es un Dios de variedad. Él tiene hombres pequeños, y hombres grades. Él tiene el cabello negro, rojizo, rubio, y de todas clases diferentes. Él tiene desiertos. Él tiene—Él tiene lagos. Él tiene mares. ¿Ven? Él es Dios de variedad.
Y de esa misma manera es aquí hoy en día. Todos nosotros somos siervos de Dios. Y después de todo, hermanos, ¿es todo…? Un arco iris representa un pacto. Eso es correcto. Nosotros estamos en el pacto de Dios. Eso es correcto. Juntos como hermanos nos paramos. El Señor les bendiga, mis finos hermanos. Y que sus iglesias crezcan y prosperen. Y que Dios siempre les bendiga ricamente y espléndidamente, es mi—es mi sincera oración. Si alguna vez los puedo ayudar en cualquier manera, la noche no se pone muy oscura, ni la lluvia cae muy fuerte. Sólo llámenme. Yo haré todo lo que pueda para ayudar.
14 Estamos trabajando por un solo gran Reino: el Reino de Dios. Eso es correcto. Y digamos que uno pertenece a la Asamblea; quizás ese es su gusto. El otro pertenece a la Biblia Abierta; ese es su gusto. Pero todo es el Reino de Dios. Eso es correcto. En lo que sea que estemos, todo es el Reino de Dios por el que estamos trabajando. “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un Cuerpo”, y llegamos a ser miembros de Cristo.
Les quiero dar las gracias, hermanos, porque en medio de conflicto todavía me ayudaron patrocinándome para venir aquí, me trajeron delante de su pueblo. Yo no dañaría ni a uno de ellos por nada. Son sus ovejas que Dios se las dio para criarlas.
Por lo general, en el último día de la reunión, yo acostumbraba pedirle a la gente que me hiciera preguntas por escrito, y que las pusieran sobre mi púlpito. ¿Ven?, si Uds. —si Uds. tienen preguntas… yo sé que las tienen, pero pregúntenselas a su pastor. Él es el que les puede decir. ¿Ven? Yo no fui enviado a contestar preguntas. Y sólo estoy predicando de esta manera y sigo adelante. ¿Ven? Yo sólo voy de pasada por aquí.
15 Todos nosotros somos pescadores. ¿Sabían Uds. eso? El Reino de Dios es como un hombre que tomó una red y fue al mar. Y yo vengo a tejer mi red con las redes de Uds., para hacer una gran pesca en toda la ciudad, sacarlos. Algunos han sido sacados. Yo no sé lo que son. Cuando un hombre saca una red, él tiene pez que se alimenta de carroña, él tiene tortugas, cangrejos, pero también tiene peces. Es de Dios el saber quién es quién. Y así que algunos de ellos se quedaran. Nosotros no sabemos. Eso depende de Dios. Nosotros sólo tenemos que sacar la red, y el Padre recoge lo que Él—Él ha—Él ha ordenado de ser de esa manera. Y yo… qué… Recuerden que cuando la red los capturó, no importa en qué clase de acción ellos estaban, ellos eran esa clase de pez en el principio. ¿Ven? Y así que, todavía no sabemos cuántos peces hay en el lago. Nosotros tenemos que pescar hasta que los saquemos todos. Y entonces Jesús vendrá.
Y en mi opinión, amigos, estamos llegando muy al fondo. Yo pienso que estamos muy en el fondo, hermanos. Ya es muy difícil (Uds. saben eso en sus iglesias) encontrar gente que sinceramente quiera servir a Cristo. Es muy, muy difícil.
16 Miren, que el Señor les bendigas. Y quiero que perdonen mi gramática, algunas de mis expresiones rudas. No sé… Yo no tengo educación, así que sólo tengo que depender de inspiración. Así que entonces yo sólo… de cualquier manera que la encuentro (yo los he estado reteniendo mucho), pero simplemente me extiendo, y lo agarro, y lo digo de la manera que lo recibo. Así que eso es rudo, pero esa es la única manera que tengo que hacerlo. Así que Uds. sólo… Yo sólo trato de llegar aquí y empezar hablar un poquito hasta que soy ungido. Entonces soy ungido, y empiezo desde allí.
¿Cuántos alguna vez cazaron conejo? ¿Han usado alguna vez un perro de caza? Él olfatea todo alrededor, levanta la boca, Uds. saben, hasta que encuentra el rastro. Cuando él capta ese olor de conejo (¡vaya!), sus ojos se le resaltan, y sus orejas se levantan, y allí sale corriendo. ¡Vaya!, de esa manera un ministro “caza” su texto cuando él está tratando de predicar por inspiración. ¿No es eso rudo? Así que él simplemente empieza.
17 Me recuerda, yo tengo dos jovencitas. Hace años, ellas eran niñas pequeñas. Ellas son… Una de ellas casi es una mujer joven ahora, Rebeca. Pero ella es cuatro años mayor que Sara. Y luego tengo al pequeño José. Como todos Uds. saben, el Señor me mostró que él venía seis años antes que llegara. Uds. recuerdan acerca de eso. Y luego… Pero estas dos niñas, justo antes que José llegara aquí… Así hay cuatro años de diferencia entre Sara y Rebeca. Y así que, ambas son las de papi consentidas. Yo amo a mis hijos. Yo pienso que todos aman a sus hijos. Hay algo acerca del amor de esos niñitos.
Y así que, ellas habían… Yo tenía que… Yo venía de una reunión. Y así que, su mamá estaba… Las niñas esperaron, pero el avión no llegó a tiempo. Y las niñitas se adormecieron, por supuesto, Uds. saben, y se tuvieron que ir a dormir. Así que su mamá espero como hasta las dos de la mañana, y finalmente yo llegué, y estaba muy agotado.
De esa manera estoy ahora. Yo debería estar descansando. Esta es mi octava reunión consecutiva. Tengo tres más antes que tenga algún descanso. Y luego estoy…
18 Estaba pensando cuando llegué esa mañana, yo estaba tan cansado que no podía dormir. Me acosté por un ratito. Me regresé a la sala y más senté en una silla. Y estuve sentado allí hasta que amaneció. Y estaba escuchando a los pájaros empezar a cantar afuera. Y en unos momentos oí a alguien voltearse en el cuarto de las niñas, y era—era Rebeca. Ella había despertado. Y ella recordó, que al amanecer papi debería estar en casa. Y allí venía, tan rápido como podía.
Bueno, cuando salió, ella despertó a Sara, su hermanita. Y Becky es algo delgada, y rubia, grandes ojos azules; Sara es bajita, cabello oscuro, ojos cafés, como su madre. Así que, ella despertó a Sara.
19 Y yo no… Me imagino que sus hijos lo hacen también, ellos usan ropa usada que le van pasando, Uds. saben, en mi casa. Así que Sara traía puestas las piyamas de Becky. Y las que traía puestas, tenían los pies muy grandes, Uds. saben. Y la pobre niña no podía estar a la par muy bien, caminando por la casa con esos grandes pies de conejo volando, Uds. saben, y tratando de correr más aprisa que Becky para llegar primero allá donde yo estaba. Pero Becky le ganó.
Como que me recuerda de la iglesia que ha estado, Uds. saben, por mucho tiempo, la iglesia antigua, habiendo empezado muy en el pasado, una gran organización, de muy en el pasado, y de la nueva pequeña organización de Pentecostés.
20 Uds. saben, lo que pasó primero, fue que Becky entró corriendo y de un salto llegó a mis piernas, y me abrazó de esta manera. Y cuando la pequeña Sara llegó allí, arrastrando esos pies grandes por el piso con las piyamas de Becky puestas, ella miró a Sara, y dijo: “Sara, mi hermana, quiero que sepas algo”. Ella dijo: “Yo llegué aquí primero”.
Eso es lo que ellas nos tratan de decir, hermanos: que ellas llegaron aquí primero.
“Yo llegué aquí primero”. Y ella me tenía abrazado. Y ella dijo: “Yo tengo completamente a papi, y no hay nada que quede para ti”.
La pobre Sara, ella empezó a hacer pucheros, sus ojitos cafés se pusieron llorosos. Yo saque mi pierna de esta manera y con mi dedo le hice señas que se acercara. Eso es todo lo que tuve que hacer. Allí venía ella golpeando esos grandes pies como de conejo contra el suelo, y saltó a mi pierna. Y yo la agarré…
21 Ella era algo joven, Uds. saben; no había estado en existencia mucho tiempo. Y ella es de piernas cortas, y no podía alcanzar el piso. Así que ella se empezó a tambalear. Así que la abracé para sostenerla. ¿Ven?, ella no estaba tan estable como Becky lo estaba. Becky había estado en existencia un poco más de tiempo. Ella podía poner sus pies en piso. Ella había estado en existencia más tiempo. Pero Sara estaba algo joven, Uds. saben, algo tambaleante (así como la iglesia ahora); así que, no había estado en existencia por mucho tiempo. Así que la agarré con ambos brazos para evitar que se cayera. Yo pensé que se iba a caer en el piso; ella era una muchachita. Y la apreté contra mí.
Ella se ciñó contra mi pecho. Nunca olvidaré esto. Ella volvió esos grandes ojos cafés, miró a Becky, dijo: “Rebeca, mi hermana, quiero decirte algo”. Dijo: “Pueda que sea verdad que tú tienes completamente a papi. Pero yo quiero que sepas una cosa: papi me tiene completamente a mí”.
De esa manera es. Pueda que yo no pronuncie mis palabras correctamente, pueda que no las pronunciemos correctamente, hermano. Pero hay una sola cosa importante: mientras que Él nos tenga completamente a nosotros. Así que, ni siquiera prestemos atención a lo que estamos haciendo. Sólo sigámoslo diciendo como cosa segura. Eso—eso es correcto. Dejemos que Él nos tenga completamente a nosotros. Eso es correcto.
22 Yo pienso que el problema con nuestro movimiento Pentecostal, es que estamos… hemos visto tanto a tal grado que ha llegado a ser común para nosotros. No creo que hemos… yo… Perdónenme. Permítanme corregir eso. Yo no quiero decir que no lo apreciamos. Pero yo…
Igual que el viejo proverbio que había en Inglaterra, y lo oí una vez que un—un poeta estaba escribiendo muchos poemas, y que él nunca había visto el mar. Así que un día, él decidió que iba a ir al mar. Y en su camino, se encontró con un viejo lobo de mar. Uds. saben lo que es; es lo que le llaman a un marinero viejo. Y venía del mar con su pipa en la boca, y—y la barba en su barbilla, y como de unos sesenta años de edad; y el—el joven poeta iba con paso decidido y pavoneándose, yendo a allá.
Y el viejo lobo de mar le dijo al poeta joven, dijo: “¿Adónde vas, mi buen hombre?”
Él dijo: “Oh, señor”. Dijo: “Yo soy un poeta”. Y dijo: “Yo he escrito del mar, y… pero nunca lo he visto todavía, y yo voy allá”. Dijo: “¡Oh!, estoy deseando ver el mar, oír las gaviotas, observar los cielos azules y brillantes reflejándose en la—en la gran masa de agua, oler lo salado de la sal, ver las olas espumosas levantarse de esa manera”.
El viejo lobo del mar se sacó la pipa, y escupió, dijo: “Yo no veo nada tan emocionante al respecto. Yo he estado aquí por sesenta años”. ¿Ven? Eso es correcto. Él había estado en ello tanto tiempo, que era común para él. ¿Ven?
Ese es el problema con la iglesia. Hemos visto tanto la bondad de Dios, a tal grado que ha llegado a ser común para nosotros. Eso es correcto, hermanos, hermanas. Eso es correcto.
23 Me recuerda de una pequeña historia que oí el año pasado, que sucedió en la tienda de baratillo en Louisville. Hubo una señora que entro allí, y ella tenía un niñito como de, que se veía como de dos meses de edad, o mejor dicho, dos años de edad, un niñito. Y ella iba pasando por todas las pequeñas baratijas. Uds. saben cómo a las señoras… cómo a Uds. señoras les gusta ir a la tienda de baratillo, como a mi esposa. Siempre siento lástima, cuando ella va al centro, por la gente que está encargada de la tienda de baratillo. Ella nunca compra nada, sólo va y las mira y las deja. Y mi nuera y ella fueron allí. ¡Oh qué cosa, qué cosa!
Y así que, ella levanta algo y lo mira, “¡Mira esto! ¿Qué piensas de esto?”
“¡Ajá!”
La señora dice: “¿Necesita Ud. algo?”
“No, señora. No, señora”.
Lo deja allí; lo deja en alguna parte, y toma otra cosa. Y luego ella tiene que ir a ponerlo en su lugar.
Bueno, me supongo que eso es “divertido”. Así que, muy bien. Así que está bien. Eso está bien y limpio; sólo sigan haciéndolo. Así que, mientras Uds. estén haciendo eso, eso—eso estará bien. ¿Ven? Así que, no lo hagan peor.
24 Así que entonces, esta señora traía a este niñito. Y ella lo cargaba alrededor. Ella recogía pequeñas baratijas y decía: “Mira, cariño. Mira, mira”.
Y él sólo mantenía su mirada fijamente enfrente de él. Y ella iba a otro mostrador, y agarraba algo más, y cositas que atraerían a un niñito como de esa edad. Y—y el niñito sólo miraba fijamente enfrente de él, con sus ojos fijos. Y finalmente, los clientes empezaron a notar el comportamiento raro de la mujer.
Y así que, al poco rato ella cayó contra uno de los mostradores y empezó a gritar. Y los clientes corrieron hacia la señora para ver cuál era el problema. Ella continuaba diciendo: “¡No, no! ¡No—no es así!”
Y ellos dijeron: “¿Qué no es así?”
Dijo: Él… acabamos de salir de donde el doctor. El doctor dice que él se está mejorando, pero no es así“.
Y el cliente dijo, uno de ellos dijo: “Bueno, señora, ¿qué—qué es lo que está mal?”
Ella dijo: “Recientemente él empezó sólo a mirar fijamente en el espacio. Él… Todo lo que debería atraer a un niñito de su edad, no lo atrae a él”. Dijo: “Yo le he sacudido campanitas y todo lo que lo debería atraer a él. Y no lo atrae. Él sólo mira fijamente en el espacio”.
25 Me pregunto (miren, permítanme decir esto tan dulcemente como pueda), me pregunto si Dios no ha sacudido todo pequeño don que Él ha podido enfrente de la iglesia, que debería atraer a una iglesia nacida de nuevo, y todavía sólo miramos fijamente en el espacio y no parece que reconocemos que es Dios advirtiéndonos de este último día en el que estamos viviendo. Recordemos eso, amigo.
Dios ha sacudido a un Oral Roberts, y yo… todo lo demás, toda clase de cosas delante de la gente. Y, por supuesto, sabemos que satanás también ha sacudido cosas. Pero Uds. quédense con la Escritura; y Uds. saben lo que es de Dios y lo que no es de Dios. ¿Ven? Pero, ¡todas estas cosas que Dios ha hecho! Cuando satanás sacude algo aquí, es para sacarlos fuera del camino, Uds. quédense allí con las Escrituras. Y observemos lo que Dios hace.
26 Miren, me gustaría leer alguna Escritura. Si quieren… Y miren, hoy iba a predicar sobre el tema que tenía. Yo nunca he predicado todavía sobre ello. Lo he tratado de predicar por toda la costa, y todavía no le he dado en el blanco. Pero esta vez vine a la costa porque, como dije anoche, yo creo que las grandes mareas se mueven en esta dirección y llegan a la costa. Hay una—hay una cortina aquí. No puedes seguir más adelante. Es la cortina del tiempo de Dios.
Siendo que Uds. están hablando sobre cortinas, permítanme advertirlos de algo. Uds. han oído de una cortina de hierro, ¿no es así? ¿Y de la cortina de bambú del este? Sí existen esas, pero hay tres cortinas. Miren, permítanme decir esto para que no lastime, sino para que sepan lo que quiero decir. Hay otra cortina. Es la llamada cortina púrpura. Uds. vigilen esa. Es la que deben vigilar. Es la que va a tomar control. Tengan cuidado. ¿Ven? Va a ser tan engañoso, que engañará a los Escogidos si fuere posible. ¿Ven?
Y todos le tienen miedo al comunismo. No hay una Escritura en la Biblia que diga algo acerca del comunismo, sino únicamente que—que quemará a la ramera con fuego. Está desempeñando bien el papel en las manos de Dios. Pero Uds. vigilen el romanismo. Esa es la cosa que lo va hacer. Sólo vigilen. No es esa… Un anticristo no es de esa clase que claramente niega todo. Es tan semejante a ello que engañará a los Escogidos si fuere posible, dijo Jesús. Uds. vigilen eso. Esa es la cosa que deben mantener en sus mentes.
27 Miren, y de una punta a la otra de la costa, yo estoy tratando de sembrar toda simiente que pueda, para sacar todo lo que sé cómo sacar para el Reino de Dios. Les doy las gracias a todos Uds. otra vez.
Les pregunte a los hermanos si ellos cubrieron todos los gastos, y sí los cubrieron. Y estoy agradecido por eso. Ellos dijeron que ellos recogieron una ofrenda de amor. Yo asigno eso para las misiones de ultramar. Yo no uso el dinero para mí mismo. Yo recibo un pequeño salario de mi iglesia de cien dólares por semana. Y eso es todo lo que yo… eso es lo que yo recibo. Todo lo demás, todo el dinero que se recoge, se asigna a las misiones extranjeras. Y yo mismo voy y les predico a los paganos este mismo mensaje que todos Uds. oyen aquí. Y yo—yo—y yo trato de hacer lo mejor que puedo, porque sé que tengo que responder por el dinero que Uds. me dan.
Y en cuanto a una ofrenda para mí, yo nunca recogí una ofrenda en mi vida. He estado predicando por treinta y un años; yo tengo cincuenta y tres años de edad, y nunca he recogido una ofrenda en mi vida. Y no venimos por ofrendas y cosas así. Pero siempre les he dicho a los hermanos que si no cubren los gastos, que me digan. El Tabernáculo en Jeffersonville se encargará de ello. ¿Ven? Así que no queremos… No estamos aquí por popularidad. No estamos aquí por nada menos sino para ayudarlos. Y esperamos que hayamos sido una pequeña ayuda para Uds. Y Uds. ciertamente lo han sido para nosotros.
28 Y entonces esta tarde, yo iba a predicar sobre el tema: Cuando el este y el oeste se encuentran. Lo iba a traer (quizás en alguna otra ocasión lo haré), cuando… dando un respaldo a ello, como siempre lo hago, hasta que entro en la línea de clavar, donde clavaron ese clavo dorado, en lo natural, cuando el este y el oeste se encontraron. Pero ahora, el lado espiritual se ha encontrado. Dios también ha enviado un clavo dorado. Quizás, en alguna ocasión…
Pero eso… yo prometí orar por los enfermos anoche. Pregunté, y había un grupo grande de gente que quería que orara por ella. Así que, tomemos los hijos… Es el pan de los hijos. Y hoy en día quiero tomar un pequeño tema familiar, y hablar sobre él por los siguientes veinte minutos, si es la voluntad del Señor, veinticinco, treinta como máximo, para que así me pueda apresurar, porque Billy me dijo que él vino y repartió bastantes tarjetas de oración.
¿Cuánto aquí tienen tarjetas de oración para que se ore por ellos? Bueno, están por todas partes. ¿Ven? Y va a ser un gran… Y, ¿cuántos hay aquí que no tienen tarjetas de oración y todavía quieren que se ore por Uds.? Vamos a tratar de llegar a Uds. también, así que, y asegurar que se ore por todos. Y yo voy a hacer todo lo que pueda.
29 Quiero decir esto. Ha habido muchas ocasiones en las que yo he observado visiones sobre el pueblo. No hay una sola cosa que Él no les dejaría saber. Pero (¿ven?), la visión no los sana. Uds. saben eso. La visión… Uds. dicen: “Bueno…” ¿Ven?
Miren, alguien dijo… me escribió una carta hace años, Y dijo que Dios tuvo que levantar a Oral Roberts para orar por Sus hijos enfermos. Dijo: “Oral Roberts ora por quinientos antes que Ud. ore por dos”. Bueno, quizás eso sea correcto. Pero (¿ven Uds.?), Dios le dio a Oral Roberts un ministerio y él hace lo que Dios le dice haga. Y Él me dio a mí un ministerio; yo hago lo que Él me dice que haga. Nuestros ministerios son diferentes. Mi ministerio… Él de Oral está en eso de imponer las manos. Oral tiene esa fe de “perro bulldog” [perro caracterizado por su musculatura y fuerza—Trad.] para levantarse allí y… Pero yo, yo primero escudriño a esa persona.
30 Permítanme pregúntales algo. ¿Qué si esa enfermedad es para ese propósito… está en esa persona para un propósito? ¿Saben Uds. que se pueden meter en un gran lío al quitar algo de una persona cuando Dios lo ha puesto allí?
¿Saben Uds. que un profeta está en una posición peligrosa? ¿Saben Uds. que Moisés, él se mantuvo fuera de la tierra prometida al hacer exactamente lo que Dios le dijo que no hiciera, escuchando al pueblo? ¿Alguna vez han pensado Uds. en eso?
¿Han pensado Uds. alguna vez que fue la voluntad de Dios cuando Eliseo, ese poderoso profeta, calvo, y esos niñitos se acercaron corriendo, haciendo burla de él por estar calvo? Bueno, ¿qué de eso? El sólo debería haberlos dejado en paz. Pero bajo la ira, ese profeta se volvió hacia ellos, y puso una maldición sobre esos niños, y dos osas mataron cuarenta y dos niños: un profeta con ira. ¿Eso es verdad? [La congregación dice: “Amén”—Ed.]
Uno tiene que ser muy, muy cuidadoso. Esa es la razón que los dones no son repartidos de la manera que la gente piensa que lo son. ¿Ven? Los verdaderos dones de Dios son enviados de Dios, y Uds. vigílenlos. En la plataforma vigilen y vean.
31 Aquí está una mujer, quizás, parada aquí con sólo un problemita femenino. Qué si ella ha hecho algo aquí que ha causado eso. Constantemente se pondrá peor hasta que eso… Yo digo: aquí está una mujer acostada, parada aquí, o acostada aquí quizás en un catre, o un hombre. Quizás ese hombre es—es una persona inmoral, pero él esta acostado allí con artritis. Seguro que sí. Yo nunca le he pedido algo a Dios sinceramente que Él no lo hiciera, o que me dijera por qué Él no podía hacerlo. Y esa es exactamente la verdad.
Considerando a ese hombre yo veo que él tiene artritis, pero allí él ha hecho algo mal. Miren, qué si yo tomara esa “fe de bulldog” mía, si yo—si yo la tuviera (yo no la tengo; pero si la tuviera), y corriera allá y pusiera de pie a ese hombre sacudiéndolo, y lo hiciera caminar; y luego, esa maldición de Dios fue puesta sobre él, y yo la quito con un don; yo entro en lío con Dios.
32 Esa es la razón que en una línea de oración, yo observo muy cuidadosamente y veo lo que Él me dice. Y si continúo hablando con ellos, y veo que sigue alumbrando, alumbrando, y demás, alumbrado, veo que no hay nada mal. Entonces tengo el derecho de venir. Uds. Tienen el derecho de venir.
Pero Uds. pudieran derramar aceite sobre un hombre o sobre una mujer todo el día, y brincar y saltar, y gritar a voz en cuello, y maldecir diablos. Él se quedará allí mismo, porque tiene el derecho de quedarse allí: pecado sin confesar y todo. ¿Ven? Así que, ¿ven?
33 Pero hay cincuenta sanados en las reuniones del hermano Roberts a uno en las mías. Pero por lo general, los mío son los que fallaron en su reunión. ¿Ven? Vienen aquí, y Uds. se dan cuenta dónde está el problema, entonces es enmendado. Y entonces las cosas son enmendadas. ¿Ven? ¿Cuántos han visto eso suceder alguna vez en las reuniones mías? Bueno, seguro. Seguramente. Seguramente. ¿Ven?
Así que es lento, tomando el tiempo, observando, estando seguros que Uds. están correctos. Y luego coloquen esa maldición sobre el diablo. Entonces si esa persona lo medio cree, sucederá. Sí, señor. No importa cuánto tiempo se tarde, quédense con ello. Ha sido dicho; quédense con ello. Dios hace una promesa, y algunas veces son—son semanas y meses antes que suceda. Pero tiene que suceder si Uds. no lo dudan: tiene qué. Es la fe de Uds. en lo que han visto que se ha hecho.
34 Miren, inclinemos nuestros rostros otra vez. Sólo… Alguien me dijo que yo tengo dos—dos faltas principales: una de ellas, es alardear mucho de Jesús; y la otra cosa es orar muchas veces. Yo no puedo hacer eso demasiado. “Quiero que los hombres oren en todo lugar”. Me gusta mucho hablarle a Él. Y yo tengo la compra de Su Sangre aquí en mis manos esta tarde. Debo de hacer lo mejor que puedo.
Padre Celestial, guíame ahora. La iglesia aquí está ofreciendo oraciones, a favor mío. Ayúdame. Usa los labios de Tu siervo. Y otra vez pedimos que—que ellos recuerden que esta semana en los servicios, cada noche Tú has estado aquí. Tú mismo has probado que estás aquí. Esa es la razón que yo los he estado tratando de hacer, Señor, que sepan que eres Tú. No tocarlos, no de ninguna manera, para que ellos no digan que fueron mis manos, Señor. Sino que es la propia fe de ellos en esas manos cicatrizadas por clavos, el que amamos tanto. No es imponiendo mis manos, sino es la fe de ellos tocándote a Ti. Pero hoy, Señor, los vamos a traer aquí en la línea de oración. Te pido que le des fe a cada uno de ellos.
35 Y mira, yo he seleccionado una pequeña Escritura aquí, una pequeña Escritura familiar sobre la cual hablar para elevar la fe de la gente, no alrededor de condiciones del tiempo, como lo he estado haciendo, o alrededor de algún mensaje profético, sino alrededor de sanidad Divina. Porque nosotros… Ellos tienen que estar pensando de esa manera para que el Espíritu Santo se mueva sobre ellos. Mira, concédelo, Señor.
Ayúdanos ahora, y que Tú presencia entre en medio de nosotros, y que haya tal sacudimiento aquí esta tarde, que cuando nos vayamos a nuestros diferentes hogares, que digamos como aquellos que iban a Emaús aquel día: “¿No ardían nuestros corazones en nosotros, mientras nos hablaba en el camino?” Concédelo, Señor. Yo los encomiendo a todos en Tus manos, y yo mismo.
Como yo dije hace un rato, pueda que nunca nos encontremos otra vez aquí. Hay alguna gente anciana aquí. Alguna gente joven partirá. Pueda que yo mismo parta pronto. Yo no sé. Nosotros no sabemos. Pero quizás, si yo regreso en un año, habrá muchos que no estarán aquí, o habrá algunos.
Padre, te pido que nos perdones a todos nuestros pecados, y que fijemos nuestros rostros hacia el Calvario, con hombres y mujeres sinceros, honestos ante Dios. Bendícenos ahora. Mientras la Palabra sale, que Tú la traigas en el Nombre de Jesús. Amén.
36 En las Escrituras quiero que lean en el Evangelio de San Mateo, el capítulo 12. Y quiero empezar en el versículo 38.
Entonces respondieron algunos de los escribas y de los fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de ti señal.
El respondió y les dijo: la generación mala y adultera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás.
Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.
Y los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este lugar.
La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar.
Si yo fuera a tomar esto como un texto, quizás para un acercamiento diferente, yo diría esto: He aquí uno más grande que todos ellos está aquí.
37 Jesús había estado reprendiendo a esa generación porque ellos fallaron en reconocerlo a Él. Miren, quiero que presten mucha atención. Y la razón que cambié mi texto de: El este y el oeste encontrándose, a éste, fue para así elevar la fe alrededor de Cristo el Sanador, en lugar de Cristo el Salvador: Cristo el Sanador, la misma Persona. Pero para que su—su fe estuviera esperando la sanidad, porque para eso apartamos este día: para orar por los enfermos.
Miren, la generación a la que Él le estaba hablando, Él los estaba reprendiendo. Si Uds. leen el—el capítulo, bueno, el—el principio del capítulo, nos daremos cuenta que Jesús estaba ejecutando Sus—Sus obras. Él era un Vidente. Él no era sólo un Vidente, Él era Dios y Vidente. Él era un profeta, seguro.
Ellos le preguntaron a Juan el Bautista: “¿Eres tú Elías? ¿Eres tú Moisés? ¿Eres tú Jeremías? ¿Eres tú aquel profeta?” ¿Ven? “¿Eres tú aquel Profeta que iba a venir?”
¿Quién es ese Profeta? Si Uds. tienen una Biblia Scofield, o—o una Thompson Chain, o cualquier otra que Uds. deseen, tomen el margen de pie, y los llevará de regreso al Mesías, porque el Mesías iba a ser ese gran Profeta. ¿Cuántos saben eso?, digan: “Amén”. [La congregación dice: Amén—Ed.] Él iba a ser ese Profeta y “Él sí lo era. ¿Eres tú ese Profeta que debería venir?”, quiere decir el Mesías.
38 Esa es la razón que la mujer en el pozo le dijo a Él: “Tú debes ser Profeta. Me parece que Tú eres Profeta. Nosotros sabemos que el Mesías, cuando Él venga, Él nos declarará estas cosas”. ¿Ven? Ella estaba esperando ese Profeta Mesías.
Y Jesús, como dijimos en nuestra lección de anoche, de El sonido incierto… Luego, nos dimos cuenta que—que muchos no habían sido entrenados para ese sonido de la Palabra, y a ellos se les pasó por alto la Palabra cuando Ella tocó, porque Él era la Palabra.
Digamos eso juntos. [La congregación después del hermano Branham—Ed.] “Él era la Palabra”. Miren, digámoslo otra vez. [La congregación lo repite después del hermano Branham.] “Él es la Palabra. Él es la Palabra”. Eso es correcto.
39 Y todo lo que Dios era, el cual era la Palabra, Él lo vació dentro de Su Hijo, y Su Hijo llegó a ser Dios la Palabra. Y todo lo que era el Hijo de Dios… Él dio Su vida. Dios resucitó el cuerpo, el tabernáculo, y está sentado a la diestra de Él. Y todo lo que estaba en el Hijo, el cual era el Padre, Él lo vació dentro de la iglesia en el Nombre del Espíritu Santo. Así que era Dios sobre nosotros, con nosotros, Dios dentro de nosotros. ¿Ven?
Así que si la vida de cualquier cosa está en otra, hace sus obras. Por ejemplo: qué si yo les dijera a Uds. que la vida de John Dillinger está en mí. ¡Fiuu! Uds. correrían y se esconderían. Yo traería grades armas y sería un bandido, porque su vida estaría en mí. Sería peligroso el pararse delante de mí. Bueno, qué si yo les dijera que la vida de algún gran artista famoso está en mí. Uds. esperarían que yo tomara el—el—el pincel esta tarde, y pusiera un pedazo de lienzo aquí, y captara esas olas saladas, hermosas de las que yo hablé acerca del poeta, o esos hermosos pinos altos, y pintarlos allí hasta que parezca que Uds. están parados allí con ellos. Si su espíritu estuviera en mí, yo pudiera hacer eso.
Bueno, entonces, si el Espíritu de Dios está en un hombre, él hará las obras de Dios. Jesús dijo lo mismo. “Si no hago las obras de Mi Padre, entonces no me crean”. ¿Ven?
40 Y cómo la gente se había desviado a credos y lo demás. Y Jesús les dijo, dijo: “Vosotros habéis tomado los mandamientos de Dios, y los habéis invalidado por vuestras tradiciones”. Y luego ellos dicen: “¿Dónde está Dios? ¿Qué le sucedió al Dios de Moisés?” ¿De qué sirve un Dios histórico si Él no es el mismo Dios hoy en día? ¿Ven?
¿De qué sirve que Uds. Alimenten su canario con toda clase de vitaminas buenas, para que le forme grandes huesos fuertes, y buenas plumas, y luego meten en una jaula?
¿De qué sirve tomar la historia de la Biblia, y aprender de un gran Dios que abrió el Mar Rojo, un Dios que hizo llover plagas, un Dios que percibió los pensamientos que estaban en las mentes de la gente, un Dios que podía sanar al enfermo, y decir: “Oh, pero los día de los milagros ya pasaron”? ¿De qué sirve enseñarles a nuestros hijos cosas así, si estamos—si estamos—estamos….? Es una cosa lastimosa.
41 Una vez yo estaba en Cincinnati, Ohio. Y me llevé a la pequeña Sara, de la que estaba hablando hace unos cuantos minutos, y mientras su mamá estaba preparando la cena sobre una mesa de campo allí, nosotros fuimos allá a mirar el zoológico, el… Y yo oí un ruido, y fui allá, y estaba allí un águila grande. Y ellos la acababan de atrapar y meter en esa jaula.
Y yo tengo gran respeto por las águilas. Todos Uds. han oído mi sermón: Como el águila revolotea su nidada. Y yo siempre miré a esa águila porque Dios compara su heredad a un águila, y Él mismo es Jehová Águila, porque un águila puede volar más alto que cualquier otra ave. Bueno, si un halcón la tratara de seguir, él se desintegraría. Y luego, ¿de qué le sirve a él subir allá si no tiene ojo para ver cuando llegue allá? Ella es un ave especialmente formada. Dios compara a Sus profetas con águilas: suben tan alto que ellos pueden ver cosas antes que lleguen aquí. ¿Ven?
42 Miren, yo observé esa águila, esa grande águila. Sentí mucha lástima por ella. Ella—ella estaba acostada allí sobre su lomo, volteó sus grandes ojos aterciopelados, mirando alrededor. Ella se levantaba, se retiraba de esta manera, y me fijé que estaba sangrando de su cabeza. Me fijé que estaba sangrando de sus alas. Y ella miraba allá al cielo, por arriba de la jaula. Y ella se retiraba para emprender el vuelo, y allí venía ella. Y golpeaba su cabeza contra esa jaula y esas grandes alas aleteando, arrancaba sus plumas, la sangre le salía de su cabeza así. Y se caía para atrás sobre su cabeza y miraba otra vez para arriba.
¿Ven?, ella es un ave celestial. Ella fue formada para los cielos. Fue formada para remontarse en lo alto. Pero el logro del hombre la había atrapado. Allí estaba esa águila, podía mirar, y podía ver dónde pertenecía. Pero algo la tenía enjaulada.
43 Yo pensé que eso era la más… Yo les hubiera dado todo centavo que tenía para que la dejaran libre. Pero, ¿qué? Ella había sido capturada por medio de las estratagemas del hombre, atrapada. Ella aun podía ver lo celestial y fue formada para eso, pero no podía llegar a ello. Sólo se estaban sacando sus sesos a golpes.
Yo pensé: “Esa es la cosa más triste que alguna vez allá visto”. Pero luego me di la vuelta con lágrimas en mis ojos, y me alejé, y puse a mi pequeña Sara en mis piernas, y dije: “Mira, cariño. ¿Ves eso?” Luego Algo vino a mí, dijo: “Eso no es lo más triste, hermano. Déjeme decirle. Qué de hombres y mujeres que han nacido para ser hijos e hijas de Dios, que pueden mirar en esta Biblia y ver a un Dios que puede librar, y hacer toda clase de grandes milagros y cosas así, y luego alguna jaula eclesiástica, los enjaula”. Y Uds. pueden mirar allí y ver que allí es en donde Uds. realmente… hay algo en Uds. que está jalando para salir.
44 Pero el eclesiástico dice: “No, no lo hagan. Eso—eso es fanatismo. No crean eso”. Oh, hermano, no se quede enjaulado de esa manera. Hubo Alguien que vino un día y pagó el precio para sacarlos a Uds. de allí: Jesucristo. Cuando Uds. ven Sus obras sucediendo, Su manifestación, Su poder, Uds. crean eso. Es para Uds. Simplemente créanlo con todo su corazón, porque es para Uds. también: “Quienquiera”. Y hubo un Buen Hombre que en una ocasión vino y los compró, pagó el precio y los sacó a Uds. de esa jaula. Si Uds. quieren salir, la puerta está abierta. Y hay Uno parado a la puerta con manos ensangrentadas, llamándolos a Uds. Y Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
45 Y cuando esos Judíos, que—que pensaron y profesaron que conocían a Dios, y luego vieron la mismísima Palabra de Dios hecha manifiesta, y todavía la llamaron la obra del diablo…
La señora sentada allá atrás anoche, no sabía que era mi nuera a la que ella le estaba hablando. Ella dijo: “Ese tipo es un impostor”. Yo espero que eso llegue muy profundo dentro de Ud., señora. Venga aquí a la plataforma, y párese aquí. Si Ud. se baja viva, entonces yo si soy un impostor. Suba ahora. Si yo soy un impostor, que muera mientras me paro aquí en la presencia de Ud. [El hermano Branham pausa cinco segundos—Ed.] Ud. es más inteligente que lo que pensé que Ud. era. Sin embargo, regresando a mi tema.
No soy un impostor. ¿Piensa Ud. que puede esconder esos pensamientos? Ud. no los puede esconder si lo tuviera que hacer. La membresía de la iglesia no sirve para nada. No confíe en eso. Más le vale huir al Calvario.
46 Miren, Jesús estaba reprendiendo a esa generación. Él había hecho esas cosas. Él dijo: “Escudriñad las Escrituras; Ellas son las que dan testimonio de Mí. No soy Yo el que lo está haciendo. Es Dios, la Palabra en Mí, manifestándose Ella misma”. Él dijo: “Si Yo no hago las obras de Dios, entonces no me crean. Pero si hago las obras, aunque Uds. no me crean como un hombre…” “¿Cómo puede Él ser un hombre y ser Dios?” Ellos no lo podían entender.
Dijo: “Si eso es muy misterioso para Uds., entonces sólo crean las obras que yo hago. Si no lo pueden entender, sólo crean las obras, vean si ellas son Escriturales”.
Y Él nunca hizo una sola cosa sino lo que era Escritural. Y Él nunca hizo una sola cosa hasta que Dios le mostró a Él en una visión qué hacer, o Él dijo algo mal en Juan 5:19. Él dijo que no hacía nada hasta que el Padre se lo mostraba. ¿Ven? Pero lo que el Padre le mostró a Él estaba perfectamente en la Escritura, en línea con la Escritura. Y Él dijo: “¿Quién de vosotros me puede acusar de pecado?”
47 No hace mucho, un rabí… John Rhyn fue sanado. Había estado totalmente ciego. Él no… Él había sido un mendigo, vendiendo lápices en Fort Wayne como por unos veinte años, totalmente ciego. Y ellos lo trajeron a la reunión. Él era Católico. Y él subió a la plataforma. Él dijo… Pasó, y allí estaba una mujer que había pasado por la plataforma. Él Señor había sanado a esa mujer con un bocio grande en su cuello, antes de que ella se bajara de allí. Ella se regresó gritando, mostrando su cuello. Ella ya no lo tenía.
48 John Rhyn era el que seguía. Él estaba escuchando eso. Y yo lo miré. Dije: “Señor, Ud. es Católico por—por religión”.
Y él dijo: “Eso es correcto”.
Y yo dije: “¿Cuánto tiempo ha estado ciego?”
Él dijo: “Veintitantos años, señor”. Dijo: “Yo solía conducir La famosa garland de Barnum y Bailey. Yo era muy payaso”.
Yo dije: “Ya veo”.
Y empezamos hablar allí unos cuantos minutos. Yo lo observé. Vi que el anciano era honesto. Yo lo vi con vista, viendo. Dije: “ASI DICE EL SEÑOR, reciba su vista”. Miren, observen.
49 Miren, no brinquen muy rápido. Cuando Él les diga a Uds. algo, ésos son Uds. haciendo eso. Luego esperen y vean lo que Él responde. ¿Ven?
Y el anciano, ellos lo llevaron. Todos empezaron a llorar. Lo bajaron de la plataforma. Y en unos cuantos minutos más, él estaba parado de nuevo en la línea. Él dijo…
Yo le pregunte primero, Dije: “¿Cree Ud. que yo soy Su siervo?”
Él dijo: “Sí, señor”.
Yo dije: “¿Soy yo un desconocido para Ud.?”
Él dijo… Uds. saben cómo yo lo hago por lo general. Yo estoy haciendo contacto con su espíritu en ese momento.
Él dijo: “Sí, eso es correcto”.
Yo dije: “Si el señor me puede revelar algo (¿eso…?), lo que Ud. ha hecho, o debería de haber hecho, o lo que Ud. quiere, y lo demás…” Entonces él siguió y le dijo a él todas esas cosas diferentes. Y luego después de eso, vino una visión. Yo lo vi, y él estaba sano, y le dije que él estaba sano.
50 Él entró a la línea, lo guiaron para regresar otra vez. Y así que, ellos lo sacaron allá de la línea. Él no… Él ya había cedido su tarjeta de oración. Así que entonces yo pregunté: “¿Qué es lo que pasa?”
Él dijo: “Señor, Ud. me dijo que yo estaba sano”.
Yo dije: “Ud. me dijo que me creía”.
ÉL dijo: “Yo sí le creo.”
Yo dije: “¿Por qué me está Ud. cuestionado entonces? No fui yo el que le dijo a Ud. que estaba sano. Fue ASÍ DICE EL SEÑOR. No dije: Yo lo digo así; Él fue el que estaba hablando. Es el mismo que lo puede poner a Ud. bajo inspiración, y le puede decir lo que ha sido; y luego Él lo pone a Ud. bajo inspiración para decirle lo que será. Ud. sabe si el ha sido estaba correcto o no. Seguramente que Ud. pudiera creer el será”.
Él dijo: “Yo no entiendo”.
51 Pobre anciano, había sido criado en la iglesia Católica. Él—él no entendía nada acerca de lo sobrenatural.
Y yo le dije… Allí estaba una jovencita Amish en esa ocasión (Uds. han oído la historia) que saltó del—del piano (estaba tocando Él gran Medico ahora está aquí), saltó y empezó a gritar. Su cabello le cayó sobre su—su cuerpo de esta manera, y empezó a gritar. Y el piano continuaba tocando: “La tierna voz del Salvador, nos habla conmovida”. Y luego parada allí, ella estaba glorificando a Dios.
Y yo dije… “La cosa que Ud. debe hacer, es seguir alabando a Dios por su sanidad”.
Dijo: “Muy bien, señor. Gracias. Estoy contento de saber eso”. Miren, los Católicos son enseñados a creer que lo que su sacerdote les dice es la verdad. Así que, él estaba… Yo estaba actuando exactamente como un sacerdote para él.
52 Así que a la siguiente noche, él estaba en la reunión. Él estaba sentado muy atrás en el segundo balcón. Y de vez en cuando decía: “Todos manténganse callados. ¡Alabado sea Dios por sanarme!” Bueno, él estaba siguiendo órdenes. Así que, algunos de los ujieres iban a subir para decirle que se mantuviera callado. Yo dije: “No hagan eso. Déjenlo en paz”.
Y así que, por toda la calle, a todas partes que él iba, se detenía en vez en cuando: “¡Alabado sea Dios por sanarme!”
Así que él estaba vendiendo el periódico en la esquina. Como unas dos o tres semanas después de la iglesia, mejor dicho, después que la reunión había terminado, él todavía estaba parado allá. Él gritaba: “¡Extra, extra! ¡Alabado sea Dios por sanarme! ¡Extra, extra! ¡Alabado sea Dios por sanarme! Y la gente se reía de él, todos. Él sencillamente era un hazmerreir.
53 Así que allí estaba otro vendedor de periódico que llegó. Y lo llevaron a la peluquería para afeitarlo. Él quiso ir allá, y el muchachito lo guió al cruzar la calle. Él se sentó en la silla. Y el barbero era uno de esos “sabelotodo”, Uds. saben. Y así que él enjabono su cara, y afiló su navaja, y empezó a rasurar la mitad de su cara.
Él dijo: “Oiga, Papá Rhyn”.
Él dijo. “Sí, señor. ¿Qué quieres, hijo?”
Dijo: “Yo oí fuiste allá a oír a ese predicador santo rodador cuando él estuvo aquí”.
Dijo: “Sí, yo fui allá”.
Él dijo. “Oí que tú sanaste”.
Él dijo: “Sí. ¡Alabado sea Dios por sanarme!”
Y sus ojos se abrieron en la silla del barbero. Salió de esa silla, fue por la calle con una toalla alrededor de su cuello, y el barbero detrás de él. ¡Fue tal despliegue que Uds. nunca han visto! Y ese hombre está predicando el Evangelio este día. ¡Amén! ¿Por qué? Porque él tomo a Dios en Su Palabra. Sí, señor.
54 Me llamaron para que fuera a Benton Harbor, Michigan. Hay un Rabí, esa escuela, la escuela judía de allá. Fui llamado para que fuera allá para una entrevista con ese Rabí: un hombre joven, barba roja y cabello oscuro. Y él… Yo estaba esperando en el vestíbulo con el Sr. Rhyn. Él vino, dijo: “¿Cuál es su nombre?”
Yo dije: “Mi nombre es Branham”.
Y él dijo: “Señor Branham, me gustaría hacerle una pregunta”.
Yo dije: “Sí, señor”.
Él dijo: “¿Por cuáles medios Ud. abrió los ojos de John?” Dijo: “Yo sé que John había estado ciego. Yo le he dado limosna en muchas ocasiones”. Dijo: “¿Por cuáles medios abrió Ud. sus ojos?”
Yo dije: “En el Nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”.
Volvió su cabeza y miró alrededor un poquito. Dijo: “¡Él no es Señor y Salvador!”
Y yo dije: “Bueno, quizás no para Ud. Pero Él lo es para mí”. Y dijo… Yo dije: “Él es el Mesías”.
Y él dijo: “¡No es el Mesías!” Dijo: “¿Cómo pudiera un ladrón ser él Mesías?”
Yo dije: “¿Un ladrón? ¿Qué quiere Ud. decir, Rabí?”
Él dijo: “Bueno, él era un ladrón”. Yo dije… Dijo: “Sus propias Escrituras dicen que él era un ladrón”.
Yo dije: “¡Oh!, Ud. leyó algo que no está correcto. No está en la Biblia”.
“Sí”, dijo él: “Yo lo probaré. Él paso por los sembrados en él día de reposo y se robó el grano”.
Yo dije: “No, Él arrancó las espigas. ¿Ve?”
55 Y él dijo—él dijo: “Bueno, Él tomó algo que no le pertenecía. ¿No sería ese un ladrón, si uno tomara algo que no le pertenece?
Yo dije: “Rabí: ¿me quiere decir que Ud. no conoce sus propias leyes Levíticas? Él nunca quebrantó ninguna ley, de las leyes de Dios. La ley dice que Ud. puede pasar por un campo y comer, pero no poner nada en una bolsa y llevárselo”. Su propia ley. Eso lo conquistó a él.
Él dijo: “Dígame, ¿qué le hizo Ud. a John Rhyn?”
Dije: “Yo nunca le hice nada. Jesucristo, el Hijo de Dios, le abrió sus ojos”.
“Él no es Hijo de Dios”.
Yo dije: “¿Por qué no lo es?”
Él dijo: “Uds. gentiles no pueden cortar a Dios en tres pedazos y dárselo a un judío”.
Y yo dije: “Bueno, nosotros no lo estamos cortando a Él en tres pedazos”.
Él dijo: “Uds. ciertamente están tratando de hacer eso”.
Y yo dije: “Rabí, ¿cree Ud. a sus profetas?”
Él dijo: “Sí”.
Yo dije: “Isaías 9:6, ¿qué dice?”
“Porque un Hijo nos es nacido”.
Yo dije: “¿De quién estaba hablando él?”
Él dijo: “Del Mesías”.
56 Yo dije: “Entonces, ¿qué será el Mesías?”
Dijo: “Él Mesías será Dios”.
Yo dije: “Dígame dónde Jesús falló en probar que Él no era eso”. Eso lo conmovió. Me fijé en él mientras estaba parado allí unos minutos. Dije: “Hay una cosa segura. Ud. sabe que John estaba ciego. Ud. sabe que él ahora ve. Y yo digo que no hay nada que yo podía hacer, sino que fue Jesucristo, el Hijo de Dios, el propio Mesías que Ud. rechazó. Igual que sus padres lo hicieron, Ud. también lo ha hecho, Rabí”.
En unos minutos, él dijo: “Si yo predicara esa clase de cosa, yo” (la escuela estaba allí en una colina, mirando hacia el lago), dijo, “yo estaría allá, mendigando allá en la calle”.
Yo dije: “Rabí, yo preferiría estar predicando la verdad, y estar allá acostado sobre mi estomago bebiendo agua del arroyo y comiendo galletas saladas, que comer pollo frito tres veces al día, y que mi nombre esté en letras doradas en este edificio aquí, y saber que yo estaba en error”. Eso es correcto. Sí, señor.
Mientras se empezó a retirar, grandes lágrimas le caían de su barba. Él empezó a caminar, y dijo: “Lo veré a Ud. en otra ocasión”.
Yo dije. “Espere un momento, Rabí”.
Él dijo: “Lo veré después”. Él ya no quiso hablar conmigo.
57 Eso es. Él se quedó con la Palabra. No importó lo que Él hizo, Él todavía estaba de acuerdo con la Palabra, pues Él era la Palabra. Entonces esa gente no le creyó a Él y le dijeron que era Beelzebú, el diablo, toda clase de palabras perversas.
Bueno, si Él entra a la iglesia hoy en día, el incrédulo diría la misma cosa. Así que, Uds. ven de dónde proviene eso. Y esos hombres que dijeron eso eran hombres santos, actuaban santamente, vivían limpios, y eran sinceros. No es sinceridad. “Hay camino que al hombre le parece derecho (¿ven?); pero su fin es camino de muerte”.
58 Así que Jesús estaba allí reprendiéndolos por llamarlo Beelzebú. Él discernió sus pensamientos. Ellos no lo dijeron en voz alta; Él discernió sus pensamientos, y Él dijo… Él les dijo al respecto. Y entonces ellos se acercaron a Él (después de todo lo que Él había hecho, y después de mostrarles la señal correcta del Mesías, y después que las obras le siguieron, exactamente lo que se dijo que Él haría), ellos entonces se acercaron a Él y dijeron: “Maestro, deseamos ver de Ti señal”. ¡Oh, hermanos!
Miren, reciban esto en amor cristiano. Reciban esto de un corazón lleno de amor para Uds. Pero sólo un… Es disciplina. ¿Cómo pudiéramos querer tener una línea de oración, ir a alguna otra reunión, cuando estuvimos aquí mismo y vimos la Biblia manifestada y la Presencia de Jesucristo aquí mismo entre nosotros? La actitud de ÉL hacia uno es la misma hacia todos. ¿Ven? “Pero deseamos ver de Ti señal”. Esa señal fue hecha una sola vez, y toda la ciudad de Sicar creyó en Jesucristo. Pero ellos nunca la vieron que se hizo; ellos creyeron el testimonio de la mujer, y ella era una prostituta. Una sola vez, y ahora miles de veces ha sido hecha alrededor del mundo. Miren eso.
59 Pero, Uds. saben, cuando Juan vino a preparar a una Iglesia para Jesús, no había ni una millonésima de la gente que lo oyó. Y cuando Jesucristo estuvo en la tierra, no había ni cien milésimas de la gente que lo vio a Él u oyó de Él. Pero Él vino a aquellos que fueron ordenados a Vida, y ellos lo recibieron. Y de los que Él ordenó, únicamente obtuvo ciento veinte ¿Ven?
Sólo hay un cierto número de gente que lo van a recibir, y cuando lo reciban, eso lo concluye. El resto de ellos… Uds. pudieran derramar agua sobre ellos y toda clase de todo, y nunca llevará—nunca llevará la—la verdad hacia delante. Nunca la creerá ¿Ven? Sólo seguirá adelante, porque no hay nada en ella con qué creer, como mi anciana madre sureña solía decir: “Al nabo no se le puede sacar sangre, porque no hay sangre en él”.
60 Miren: “Deseamos ver de ti señal”. Jesús los reprendió. Miren, nosotros sabemos que Dios, en todas las edades, ha tenido señales con dones. Nunca ha habido una edad en la que Dios no haya tenido alguna clase de señal manifestándose Él mismo en alguna parte.
[Espacio en blanco—Ed.]… historias que cualquiera de ellos les pueda contar de eso, que en todas las edades Dios siempre ha tenido Sus señales. Él ha dado señales en todas las edades.
Y luego, Jesús se refirió a Ellas. Y Él dijo: “La generación mala, o mejor dicho, débil y adúltera demanda señal”. Miren, permítanme dar énfasis a eso. Yo—yo no quiero que se me haga muy tarde ahora. Tengo como unos cuatro o cinco diferentes comentarios aquí que hacer, y los haré tan rápido como sea posible para que podamos empezar la línea. Pero quiero que estén seguros de captarlo. Miren: “La generación débil y adúltera demanda señales”.
61 Sabemos que a la iglesia de Corintios Pablo continuamente le tenía que decir. Uno tenía un salmo, y otro tenía lenguas, y otro tenían esto, y otro tenía aquello. Bueno, Pablo creía en hablar en lenguas, pero él no se lo dijo a los Efesios. Él les podía enseñar predestinación, y grandes cosas. Pero a estos bebés, él les tenía que dar todavía comida de bebé. ¿Ven? Él no se podía elevar y decirles cosas elevadas.
Y el mundo está lleno de “Corintianismo” hoy en día. Seguro. Dios es un Dios bueno. Él hará eso para mostrarles a Uds., pero… Él es un buen Dios. Como dijo Tomás: “Señor, antes que crea que eres Tú, yo tengo que poner mi mano en las—las cicatrices de Tus clavos, y meterla en Tu costado”.
Él es un Dios bueno. Dijo: “Ven aquí, Tomás”. Dijo: “Ahora ve y cree. ¡Cuánto más grande es la recompensa de aquellos que nunca han visto y todavía creen!” ¿Ven?, ¿ven? Créanlo porque la Palabra así lo dice.
¡Cuánto más grande es la recompensa que recibirá la ciudad de Sicar que la de Jerusalén en el Día del Juicio (¿ven?), porque ellos lo creyeron y nunca lo vieron!, sólo lo oyeron, porque ellos lo estaban esperando. Miren, Él dijo: “Pero ellos serán una generación débil y adúltera”.
62 Miren, como dije anoche, y todos nosotros sabemos, que toda profecía tiene un significado doble: doble, se repite.
¿Han leído Uds. alguna vez allí en Mateo 3 donde dice: “De Egipto llamé a Mi Hijo, para que se cumpliese cuando Jesús fue a Egipto”? Sigan su referencia en eso, y vean si no quiere decir Jacob. Pero Jacob sí era Su hijo. Y también Jesús era Su Hijo. ¿Ven?, tiene un… Se repite cada vez, como la historia. La Palabra de Dios es Eterna. Sencillamente sigue adelante.
63 Miren, fíjense bien. Él estaba hablando de una generación débil y adúltera. Permítanme decir esto con sinceridad. Él estaba hablando de esta generación. Pues si alguna vez ha habido una generación que fuera débil, sucia, que está llena de adulterio como esta nación, esta gente…
Miren, nuestra nación está a la cabeza del mundo de divorcios. La homosexualidad es peor que lo que es en París, Francia. El otro día leí un artículo de que creen que cuarenta por ciento de los empleados del gobierno son homosexuales. Yo iba en un vuelo sobre los Angeles recientemente, y estaba publicado en el periódico que en el estado de los An-… de California solamente, que los homosexuales el año anterior, aumentaron veinte por ciento.
Mi oficina está llena de cartas de madres llorando, sus muchachos llevando a otros muchachos y yendo a cuartos y viviendo con ellos. Ellos mismos absolutamente se han abusado tanto, y lo demás, a tal grado que han pervertido el curso natural entre el hombre y la mujer.
La generación mal-… débil y adúltera demanda señal: ¡esta generación! ¡Buscando! Y ellos la recibirán. ¿Qué? La señal de Jonás. ¿Qué? Ellos recibirán la señal de la resurrección. “Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y noches. Pero Él resucitará otra vez”. Y la generación débil y adúltera recibirá la señal de la resurrección. ¿Lo captan?
64 Siempre sentí lástima por Jonás. Mucha gente dice que Jonás estaba descarriado. Yo no creo que él lo estaba. Yo creo que si él era profeta, la Palabra de Dios estaba con él en toda… Dios ordena los pasos del justo. ¿No creen Uds. eso?
Miren, sabemos que debía ir a Nínive, esa gran ciudad llena de pecado y adulterio. Y eso subió delante de Dios, y había un montón de gentiles allá. Pero fíjense bien, la ciudad era cerca del tamaño de St. Louis, varías veces más grande que esta ciudad aquí. Y ellos eran perversos. Y debía ir allá, pero él obtuvo su boleto para Tarsis. Yo creo que esa era la voluntad de Dios. Fíjense bien. Él se embarcó, y surgió una tormenta. Y ellos ataron sus manos y lo arrojaron al mar.
65 No hace mucho tiempo en Louisville, Kentucky, tenía un esqueleto de una ballena puesto sobre un—sobre un (oh, hace como unos quince, veinte años, me imagino), puesto sobre un—un camión grande de plataforma. Y ese hombre parado allí dijo: “Miren, yo les quiero decir a Uds. esto: Uds. han oído esa historia mítica referente a Jonás siendo tragado por la ballena”. Él dijo: “Yo les quiero mostrar a Uds. cómo es que eso es imposible”. Dijo: “Un hombre no pudiera pasar por la garganta de esta ballena”. Oh, él era todo un científico, Uds. saben.
Él dijo: “¿Ven Uds.?, una pelota de béisbol con dificultad pasaría por su garganta”. Y esta ballena pesada, no recuerdo cuántas toneladas.
Yo me contuve lo más que pude. Entonces dije: “Señor, ¿puedo decir algo?”
Dijo: “¿Qué es, jovencito?”
Yo dije: “Ud. falla en entender la Palabra de Dios. Dios nunca dijo que era una ballena. Era un pez especial. Dios preparó un pez para él. Este se pudiera haber tragado una casa si él hubiera querido”. Eso le cortó las plumas. ¿Ven? Este fue un pez especial. Dios preparó un pez para él. Él tenía una garganta grande, y se tragó a este predicador. Y él tenía sus manos atadas, y sus pies atados.
66 Y, Uds. saben, cuando Uds. alimentan a su carpa dorada, ¿saben Uds. lo que pasa? Bueno, ella se va directo a… Después de andar merodeando por las aguas para encontrar su comida, luego cuando se llena la barriga, ella se va al fondo del pequeño recipiente de la carpa dorada, y descansa sus aletitas en el fondo, y descansa. Eso es lo que hace. Todos los peces hacen eso.
Y este pez especial enorme debe haber hecho la misma cosa. Pudo haber sido… Yo no sé a cuántas brazas de profundidad estaba allí. Pero él merodeó por allí hasta que se tragó a Jonás. Y luego él se debe haber ido al mero fondo y descansó sus aletas en el fondo, acostado allí. Allí estaba Jonás en el vientre de la ballena, revolcándose en el vómito.
67 Uds. hablan… Uds. gente hablan de síntomas, él tenía un caso de ellos. Algunos que se ha orado por ellos, dicen: “¿Sabes qué?, yo—yo… Mi mano no se ha mejorado”. ¿Qué tiene eso que ver con ello? Pensé que Ud. creía. ¿Ven? Dicen: “Yo—yo todavía tengo un dolor de cabeza”. ¿Qué tiene eso que ver con ello? Como dije la otra noche, si Uds. tienen los veinticinco centavos para comprar ese pan, el pan de seguro vendrá. ¿Ven? Uds. tienen el precio de la compra.
Y allí estaba Jonás. Si hubo algún hombre que tenía derecho de tener síntomas, era él. Miren, si él miraba en esta dirección, era vientre de la ballena; miraba en esa dirección, era vientre de ballena; en esta dirección, era vientre de ballena. Para dondequiera que miraba, era vientre de ballena, y sus manos estaban atadas y sus pies estaban atados. Y él estaba en el fondo del mar en el vientre de una ballena en un día tormentoso. Hablando de síntomas, estoy seguro que nadie aquí está en una condición tan mala así. Y allí estaba él.
Pero, ¿saben Uds. lo que él dijo? Él dijo: “¡Son vanidades ilusorias! Yo no creeré nada de ello. Pero una vez más miraré hacia Tu Santo templo”.
Él sabía que cuando Salomón dedicó ese templo, él hizo una oración, y dijo: “Dios, si Tu pueblo está en dificultad en cualquier parte y mirara hacia este Santo templo, entonces oye desde el Cielo”. Y él lo creyó.
68 Y Dios, yo no sé lo que Él hizo: Puso un tanque de oxígeno o algo así allá abajo, y lo mantuvo vivo por tres días y noches, porque él miró hacia ese templo que Salomón dedicó, y que después se descarrió. Pero él estaba bajo inspiración cuando estaba orando. Y Dios honró esa oración y lo mantuvo vivo por tres días y noches.
Si Dios honró su oración con esa clase de síntomas, ¿qué haría Él por nosotros hoy en día? Cuando la gente está siendo sanada todo alrededor de nosotros, en todas partes, y nosotros no tenemos que mirar hacia el templo hecho con manos de hombre, sino a un templo de Dios donde Jesús está sentado a la diestra de Dios con Su propia Sangre (¡aleluya!), un templo que no se puede desvanecer. ¿Qué deberíamos hacer nosotros entonces? ¡Amén! Aferrarnos a ello y seguir caminando.
69 Uds. Saben, aquella gente allá en Nínive eran paganos. Ellos adoraban toda clase de dioses paganos. Y el dios del mar era una ballena, por supuesto. Como los indios aquí que solían adorar al oso pardo. Él era el jefe de los bosques, Opekahs.
Así que entonces, cuando ellos—cuando ellos… El dios principal del mar era la ballena, y la ocupación de ellos era ser pescadores. Y allí todos en esa mañana calurosa, el sol brillando, todos estaban allá afuera echando sus redes; había miles de un extremo a otro en la ribera echando sus redes. Ahí vino el dios del mar. Todos se levantaron para adorar. Él saco la lengua. Un profeta salió caminando de la boca.
Dios sabe cómo hacer las cosas. De seguro que ellos lo escucharían; el dios de ellos escupió al profeta en la ribera. ¿Ven?, nada obra para mal. Dios hace que todo obre para bien. Y él predicó, Y Dios honró sus oraciones. Seguro.
70 Con razón Él hablo acerca de la generación de Salomón, o—o la generación de Jonás. Una señal de la resurrección. Entonces (rápidamente ahora para terminar), Él mencionó la reina de sur en los días de Salomón.
Miren, cualquiera sabe que cuando Dios envía un don a la tierra, y es rechazado, es un caos para esa generación. ¿Cuántos saben eso? Seguro que lo saben. Y si ellos reciben ese don, es una edad dorada para ellos.
Oh, ¡cómo recibieron ellos a Salomón y a su don! Todos estaban en un solo corazón y unánimes. Bueno, se esparció por todo el mundo. ¡Qué gran tiempo! Todos decían: “Deberían ir a ver allá en Israel. Ellos tienen un hombre allá; ellos lo hicieron su rey. ¡Oh!, el Espíritu del Dios de ellos está en el hombre. Bueno, él tiene un don de discernimiento. Uds. nunca han visto nada así. ¡Es perfecto!” ¡Qué plática!
71 La conversación sería diferente hoy en día si esta nación descarriada regresara a Dios y aceptara Su don del Espíritu Santo que le ha sido enviado a ella. Rusia dejaría de hacer misiles atómicos, armas nucleares. Es la mejor fortificación que pudiéramos tener, es un buen avivamiento chapado a la antigua de San Pablo y el Espíritu Santo de la Biblia de nuevo en esta nación.
Eso cerraría toda casa de prostitución. Eso haría a un contrabandista de licores estar tan seco, a tal grado que se tendría que esforzar por quince minutos para obtener la humedad suficiente como para escupir. Haría—haría absolutamente… Haría algo por nosotros, si sólo lo dejáramos hacer. ¡Eso es correcto! Cerraría toda cantina, y estaría cerrada toda fiesta de rock-and-roll, y las reuniones de oración se estarían llevando a cabo en todas partes, en lugar de todo este alboroto y tonterías que ellos están haciendo hoy en día. Sí, señor. Así sería.
72 Pero (¿ven Uds.?), ellos no reciben su don. A nosotros se nos envió un gran don. Dios dio a Su Hijo. Ellos lo rechazaron. ¿Qué le sucedió a Israel? Ella ha estado en caos desde entonces. Dios envió el Espíritu Santo a los gentiles en los últimos días y ellos lo están rechazando. ¿Qué es? Caos, juicio.
¡Salid de Sodoma! Ni siquiera miren hacia atrás. No tomen el ejemplo de algunas de estas cosas modernas aquí. Miren hacia el Calvario. Sigan mirando en esa dirección. No me importa cuán grande sea la iglesia. Si es una misión en la esquina, si es un pequeño tabernáculo pobre, o lo que sea, y el resto de ellos vaya a esos grandes lugares, no le pongan atención a eso. Miren hacia el Calvario. Sí, señor. Quédense con su hombre de Dios que les enseña la Palabra. Quédense con él. Quédense con Cristo y sigan adelante. Fíjense bien. Entonces…
73 Uds. saben, de la única manera que ellos tenían para enviar un mensaje en aquel entonces era de labio a oído. Ahora tienen teléfonos, televisiones, todo lo demás. Pero cuando las caravanas pasaban por allí, yendo a otras partes del mundo, todos observaban y veían ese gran poder que Salomón tenía. Y, Uds. saben, finalmente llegó muy al sur. Era la reina de Sabá quien estaba allí.
Y si Uds. quieren medir cuán lejos estaba, era los confines del mundo conocido de aquel entonces. Jesús dijo: “De los confines del—del mundo”. Eso es cosmos, el orden—orden del mundo (¿ven?), no de la tierra, sino del mundo. Y así que entonces eso era los confines de él.
74 Y esta reinita era una pagana. Y cada vez que alguien pasaba por su reino, decía: “¡Oh, Ud. debería visitar a Israel! Bueno, ellos tienen un Dios allá, y ese Dios está representado en uno de sus hombres. Y todos ellos están unánimes”. ¡Oh, hermanos! ¡Si nosotros Pentecostales sólo pudiéramos estar unánimes de esa manera! ¿Ven?
Oh, nadie hablaba en contra de Salomón. “Oh, deberían oír a nuestro pastor. ¡Oh, déjenme decirles! Es la cosa más maravillosa. Uds. deberían de ir a la reunión alguna vez ¡Oh!, Dios nos ha dado un gran don; todos están en un solo corazón y unánimes”.
¡Si los Pentecostales (no hablando del resto del mundo), si ellos sólo… si todos ellos simplemente se reunieran! Y que siguieran adelante y tuvieran sus organizaciones, pero ¡si fuéramos uno! Nosotros tenemos algo que es real; no: “Allá, la percha del zopilote, ellos no lo tienen. Y el nido de cuervos acá, ellos no lo tienen”.
Pero ésos son mis hermanos. Vengan, razonen juntos. Tomen sus pequeñas diferencias y resuélvanlas, y lleguen a un entendimiento mutuo y sigan adelante, como estos hombres lo hicieron para esta reunión. ¿Ven? Si se puede hacer aquí, se puede hacer toda la cosa en todas partes. Es satanás tratando de batallar esa cosa. Eso es todo. Luego nos reunimos y verdaderamente pudiéramos conseguir algo para la causa de Dios.
75 Miren, así que, Uds. saben, la fe es por ¿qué? Él oír. Esa reinita, había algo que ella estaba ordenada para Vida. Por supuesto, “todos los que antes conoció, Él llamó”. Ninguno puede venir. “Todo lo que el Padre me ha dado, vendrá”.
Así que debe haber sido que ella había sido ordenada a Vida. Y la primera vez que esa Palabra destelló en ella, algo la impresionó. “Me gustaría ir allá. Me gustaría ver eso”.
Muy bien. A la siguiente caravana que llegó, que pasó por allí, la puedo ver salir y le dijeron: “¡Su alteza, Reina!”
“Sí. ¿De qué dirección viene?”
“Venimos del norte”.
“¿Pasaron Uds. por Palestina?”
“Sí”.
“¿Los puedo ver a solas en el castillo?” Oigan, ¿es verdad acerca de Israel allá, que un Dios sobrenatural, el Dios de ellos, el soló Dios de ellos, se está representando en uno de sus hombres?“
“Es la verdad. Déjeme decirle. Yo oí al respecto cuando pasé con mis camellos; yo—yo me quedé por unos cuantos días y observé. Y es la verdad”.
“Oh, gracias, señor. Gracias. Se puede ir”.
Ellos salieron. Su corazón empezó a arder. Hay algo al respecto cuando Uds. oyen de Dios. Un hombre está siempre… Él sabe que vino de alguna parte de allá de la oscuridad, y sabe que también tiene que regresar de esa manera. Él sabe que vino al mundo de alguna manera misteriosa. Él se va de la misma manera. Él siempre está tratando de mirar más allá de la cortina.
76 Fíjense bien. Entonces (¡oh, hermanos!), un día ella decidió que lo iba ir a ver por sí misma. ¡Esa es la manera de hacerlo! No se queden en casa criticando; vayan y dense cuenta. Así que ella—ella se prepara. Miren, recuerden que esa muchachita tenía algunas dificultades. (Miren, yo las estaba reprendiendo a Uds. hermanas. Ahora les voy a contar acerca de una verdadera mujer. ¿Ven?) Fíjense bien. Esta mujercita tenía algunas dificultades. Miren, en primer lugar, siendo una pagana, ella tenía que ir a ver al santo padre de su iglesia (¿ven?), para ver si obtenía permiso. Recuerden que ella era una reina.
Así que la puedo ver ir ante el santo sacerdote. Y ella dijo: “Oh, reverentísimo santo padre, yo he oído que allá en Israel están llevando a cabo un avivamiento allá. Y las señales y prodigios están sucediendo de un Dios sobrenatural que tiene a un hombre ungido con Su Espíritu, y él habla como Dios”.
77 Puedo ver al santo padre decir: “Ahora, mira, hija mía. Tú eres una reina. Tú tienes prestigio. Tú perteneces a esta gran iglesia. Tú nunca te querrás ir. Tú no quieres ninguna… Esos son santos rodadores”. Oh, bueno, Uds. saben. “Es… tú no quieres entrar en esa clase de grupo. No hay nada que valga la pena en ello. Ellos tienen… Uno oye de esa cosa todo el tiempo. Nosotros siempre hemos oído acerca de que abrió el Mar Rojo y cosas así. No hay nada que valga la pena en ello. Si algo va a suceder, sucederá aquí en nuestra denominación. Será aquí mismo donde lo tendremos. Aquí está donde será. ¿Ves tú ese gran santo Dragón allí?”
“Sí, yo lo he visto. Yo lo he estado mirando. Mi abuela lo miró. Mi tatarabuela lo miró. Mi tátara- tátara-tatarabuela lo miró. Él jamás se ha movido. Me cuentan que este Dios se hace real en el hombre”.
¿Saben Uds. lo que—saben Uds. lo que es adoración a un ídolo? Él adorador se postra ante el ídolo, y con un dios imaginario, con una mente imaginaria, él se imagina que el dios le contesta. Qué viceversa es del Cristianismo. Él toma a un hombre vivo, y se derrama dentro del hombre, y lo hace a Él el ídolo. ¡Amén! Eso es lo que Él hizo en el Día de Pentecostés.
Uds. piensa que estoy loco porque estoy gritando “Aleluya”, que significa: “Alabado nuestro Dios”. Así que… Pero fíjense bien. No estoy emocionado. Miren, yo sé exactamente en dónde estoy. ¿Ven? Simplemente me siento bien.
78 Fíjense bien. Entonces cuando nos damos cuenta… Y este… Él dijo: “Ahora, mira, hija, si tú empiezas a tontear con tal fanatismo como ése, tendré que devolverte tus papeles de la iglesia”.
Me la puedo imaginar; se paró allí un momentito, y dijo: “Bueno…” Uds. saben, si Dios les ha hablado a su corazón, no hay nada que los va a detener, porque la fe es por el oír. Uds. echan mano de la fe, y no hay nada que los va a detener. Eso es todo. Uds. lo van a lograr de todas maneras. Así que la fe es por el oír. Y ella oyó al respecto, y su corazón estaba ardiendo dentro de ella por verlo. Ella quería ver si era real o no.
Me la puedo imaginar diciendo: “Vale más que me devuelva mis papeles”.
“Tú eres una reina. Perderás tu dignidad. Tú vives en un vecindario mejor que en el que vive esa clase de gente. Tú manejas un automóvil mejor”, Uds. saben, y toda clase de cosas, Uds. saben. Y así que, miren, ella tenía mucho que la confrontaba.
Así que ella se va a casa y piensa: “Mira, no sé. Yo he leído algunos de los pergaminos que esos hombres me dieron. Y me parece que si ese es Dios, si ese es el Dios, entonces si Él se está representando en ese hombre de la manera que Él escribe Sus Palabras aquí, bueno, entonces, seguramente que Ése debe ser Dios”.
79 Y miren, déjenme decirles lo que hizo ella. Ella fue y agarró un motón de joyas, un montón de oro, y un montón de incienso, y regalos costosos. Y dijo esto: “Me los voy a llevar conmigo. Y si es la verdad, lo voy a apoyar. Si no es la verdad, puedo traer mi dinero de regreso”.
Ella pudiera enseñar a muchos de nosotros gente Pentecostal algo de sabiduría: Uds. permiten que su propia iglesia se desmorone y apoyan algo en la radio que se ríe de Uds., hace burla de Uds., de la mismísima cosa que Uds. creen. Y sin embargo Uds.… No hay necesidad de tener cuidado en decir eso. Uds. saben que esa es la verdad. ¡Apoyen a su propia iglesia! Algunas de estas cosas aquí les hacen burla a Uds., y los llaman a Uds. un santo rodador, niegan la mera fe, y—y cosas así; y todavía Uds. aprueban eso. Yo no tendría esa cosa en mi casa. Eso es correcto.
80 Yo soy Pentecostal, y creo en el Espíritu Santo desde arriba de mi cabeza hasta la planta de mis pies, y todo por medio de mí, mi corazón alma y cuerpo. Yo creo en Dios. Yo creo la Palabra. Yo creo que es la verdad. Y yo no quiero apoyar eso. Así que ella nos pudiera enseñar algo.
Miren, ella cargó sus camello. Miren, ella nunca pensó… Recuerden: con todo ese tesoro atravesando ese desierto… Y escuchen: no era un viaje corto. ¿Saben Uds. cuánto le tomaba viajando en camello? Noventa días. Miren, ella no tenía un Cadillac con aire acondicionado para… Ella tenía que cruzar el Sahara. Así que a ella le tomó noventa días viajando en camello.
Con razón condenará a esta generación. Algunos no cruzan la calle para venir, no manejan alrededor de la esquina en un Cadillac con aire acondicionado para venir. Eso es correcto. ¿Ven? No, ellos no lo harán. Pero ella emprendió un viaje de noventa días. Y aparte de eso, los hijos de Ismael estaban en el desierto en aquel día, ladrones, con todo ese tesoro.
Pero de alguna manera u otra, cuando Uds. están determinados a ver a Jesús, no hay nada que se vaya a parar en su camino. Uds. van de todas maneras. Uds. no se fijan en el peligro. Dicen: “Tú esposo se irá de la casa, tu esposa ya no te recibirá; tu papá, tu mamá te echarán fuera; te echarán fuera de la iglesia”. Uds. no se fijan en esas cosas. Uds. están tratando de llegar a Él. Uds. sólo están tratando de llegar allá tan rápido como pueden, porque hay algo ardiendo en su corazón.
81 Miren, ella comenzó a cruzar el desierto. Y cuando lo hizo, quizás tenía que viajar de noche. Ella traía sus cuantas sirvientas con ella y sus eunucos. Bueno, ¡cuán fácil presa hubiera sido esa para los hijos de Ismael, sólo matar a ese grupo pequeño de eunucos y quitarles todo ese oro y cosas así, esos camellos cargados con ese oro! Eso hubiera sido fácil.
Pero (¿ven Uds.?), Dios siempre abre un camino para Uds. si quieren llegar a Él. Yo no sé cómo lo hace, pero Él lo hará. Cuando no hay camino, entonces Él es el Camino. Él abre camino para eso.
Miren, ella cruzó el desierto. Llegó. Miren, ella no vino como viene mucha gente, como Uds. se fijan en ellos. Yo me fijo en ellos aquí mismo en la reunión. Uno se pone de pie, toma un texto, y dice como unas dos o tres palabras que… La gente dice: “Bueno, yo no sé acerca de eso. Sencillamente no puedo entender eso”. ¿Saben qué? Ellos se levantan y se salen. Ellos no lo escucharán a uno. Entonces empieza otra cosa. Parece ser que no quieren poner—poner atención a ello. Y si—y si uno se prolonga un poco de tiempo, quizás digamos que uno se queda media hora más de tiempo o algo así (¡oh, vaya!, ¡mmm!), ellos sencillamente no lo pueden soportar.
82 Como cuando Pablo predicó el mismo Evangelio toda la noche, y un muchacho se cayó de la ventana y se mató. Ellos pensaron que me iban a tener que traer a uno muerto a nosotros anoche, un bebito. Pero el Señor tomó control de ello.
Pero fíjense bien. Fíjense bien en lo que sucedió. Entonces ella llegó, y llevó lo suficiente… Descargó sus camellos y lo demás en el patio del palacio, y vino para quedarse, y para estudiar los pergaminos hasta que ella estuviera completamente convencida.
¡Oh, qué mujer tan fina! Yo aprecio a esa damita. Ella se iba a quedar hasta que estuviera convencida. Había estado leyendo todos los pergaminos de Isaías el profeta, y todos los diferentes, y los diferentes que los habían escritos, y todos los libros de Moisés, y cómo ellos cruzaron el Mar Rojo. Ella quería ver lo que era ese Dios. Así que llegó, y tomó a sus sirvientas y los demás, y levantó su tienda.
Y a la mañana siguiente, ella entró a la iglesia. Miren, me imagino que había una gran multitud allí esa mañana, y ellos estaban tocando toda la música de Dios, y las trompetas sonando, y lo demás. Y, ¡vaya!, todos ellos, lo primero que pasó, todos se quedaron callados. Y al poco rato, el pastor Salomón salió, salió a la plataforma, un hombre de apariencia ordinaria.
83 Yo no sé sobre lo que él habló esa mañana, pero lo que haya sido, conmovió a la reinita. Ella se empezó a fijar en la sabiduría. Ella pudiera haber esperado hasta que recibió una tarjeta de oración. Así que, de todas maneras, ella—allá esperó. Después de un rato llegó a su momento para subir ante él. Y la Biblia dice que cuando ella vino ante Salomón, no había nada oculto de Salomón. Él le dijo a ella todos sus secretos. ¡Aleluya!
Ese fue un don de discernimiento. “Y he aquí Uno más grande que Salomón está aquí”. Sí. Él le dijo a ella… La Biblia dice que no había nada oculto de Salomón. Él sólo se paró allí, y le habló a ella, y quizás fue la única, y le reveló todo, y le dijo acerca de lo que ella había hecho, y todo lo demás, lo reveló.
¿No ven Uds.? Es el mismo Dios. Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Y allí estaba parada corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y lo llamaron el diablo. Con razón Él los estaba reprendiendo.
84 Miren a esa reinita (miren, estoy terminando), la primera vez que ella había visto algo real. Ella se volvió hacia la audiencia. Primero, ella se volvió hacia los hombres que estaban con él. Y dijo: “Bienaventurado son Uds. que están con este don todo el tiempo. Bienaventurados son Uds. que pueden ver esto diariamente. Sus ojos son bienaventurados”.
Piensen de una pagana. “Sus ojos son bienaventurados”, Uds. que se pueden parar y ver esto. Uds. Pentecostales, bienaventurado son sus ojos que lo pueden ver todo el tiempo.
Ella aún se quería llevar un poco de tierra de regreso a su país. ¿Qué? Ella había visto algo real por primera vez. Ella había visto tanto ídolo, y teología, y tanto fingimiento, pero sin un verdadero movimiento de Dios. Y cuando verdaderamente vio a Dios moviéndose, ella lo captó. “Y la reina del Sur se levantará en el Juicio con esta generación y la condenará; porque ella vino de los confines del mundo para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí Uno más grande que Salomón está aquí”. La reinita apenas lo había visto por primera vez.
85 Para terminar, yo pudiera hacer este comentario. Pudiera ser que ya se los haya contado antes. Yo cazo. Ese es mi pasatiempo, el tirar al blanco, cazar, pescar. Mi madre anciana, que acaba de partir, era mitad india. Así que mi conversión nunca quitó eso de mí. Yo todavía amo el aire libre. Yo veo a Dios.
Yo solía cazar en los bosques del norte. Había un hombre allí llamado Bert Call, uno de los cazadores más finos con quien alguna vez he cazado. Uno no se tenía que preocupar respecto a perderlo. Él sabía cómo regresar a casa. Y él era un buen cazador, pero era el hombre más malo que jamás había visto. Yo nunca había visto a un hombre… Él tenía ojos como de una lagartija, y yo—yo nunca había visto un—un hombre más malo en mi vida. ¡Oh, él verdaderamente era cruel! Y solía matar cervatillos sólo… Uds. saben lo que son los cervatillos; son los bebitos de los venados. Él los solía matar sólo para hacerme sentir mal. A mí siempre me molestaba matar a los pequeñitos. Y él—él los mataba sólo para…
86 Miren, si la ley dice que Uds. pueden matar un cervatillo, recuerden que eso está bien. Yo fui un guardabosques por años. Y así que, si la ley dice que Uds. pueden matar un cervatillo, eso está bien. No es el—el tamaño, el sexo, ni lo que el animal sea; es si ellos les permiten a Uds. matarlo o no. Abraham mató un becerro y se lo dio a Dios para que se lo comiera. ¿Ven?, el asunto no es lo pequeño.
Pero sólo para ser malo, eso para mí es un asesinato. Eso es correcto. Matar sólo por diversión, eso no es correcto. Uds. nunca deberían matar si no lo que la ley les permite: y matarlo decentemente y varonilmente. Todo lo que Uds. hagan, háganlo bien (eso es correcto), porque Uds. son carta escritas y leídas por todos los hombres, de la manera que se comportan y las cosas que hacen como Cristianos.
87 Pero Bert hacía eso sólo para ser malo. Él era un hombre cruel. Cada vez que iba allá y veía un cervatillo, él le disparaba, sólo para hacerme… Quizás ni siquiera lo levantaba, sólo para ser malo.
Un año yo llegué allá un poquito tarde. Salí tarde de mi trabajo, y estuvimos una mala temporada. Y la temporada de cacería ya había empezado hacía dos o tres semanas, y fue en New Hampshire. Era—era justo allí en la Cordillera Presidencial, y era una—era una muy buena región para cazar venado de cola blanca. Pienso que Uds. aquí tienen la mula, y él es lento y torpe en comparación a uno de ellos.
Uds. me habla acerca de Houdini como un artista del escape, Uds. deberían de ver a una de esas cola blanca cuando se asustan de repente pueden esconderse y desaparecer. [El hermano Branham truena sus dedos—Ed.] Así que uno verdaderamente necesita ser un buen cazador y buen disparador. No lo invaliden. Mátenlo, si Uds. lo van a hacer. Si no lo van a matar, déjenlo en paz. Así que, verdaderamente se requiere un buen cazador astuto para obtener su venado. Así que, a mí me gusta hacer eso.
Así que entonces, cuando vamos a cazar… Nosotros fuimos a cazar. Él dijo: “Billy, llegaste casi dos semanas tarde”. Dijo: “Sólo tenemos como una semana”.
Yo dije: “Sí. Pero Bert, de seguro podemos encontrar uno en alguna parte”.
“Ha habido mucho balaceo”.
88 Y nevó esa noche, como unas seis u ocho pulgadas, un buen terreno para seguir huellas. Y siempre llevábamos termos llenos de chocolate, para que si nos perdíamos en los bosques y nos teníamos que quedar toda la noche, bueno, no nos molestaría (¿ven?), haríamos una fogata.
Así que entonces, Bert dijo: “Tengo algo para ti, Billy”.
Yo dije: “¿Qué es?”
Dijo: “Te lo mostraré”. Metió su mano para sacar algo y sacó un pequeño silbato, y lo sopló. Y sonó como un pequeño bebé de venado llamando a su mami, Uds. saben, el—el pequeño cervatillo. Uds. saben cómo ellos hacen ese pequeño sonido raro.
Yo dije: “Bert, ¡tú—tú no harías eso!”
Él dijo: “¡Aah!, de esa manera son Uds. predicadores. Uds. son cobardes”. Dijo: “Tú nunca serás un cazador”. Dijo: “Tú eres muy cobarde”.
Yo dije: “Bert, hay tal cosa de ser cobarde, y tal cosa de estar loco”. ¿Ven?
Y dije: “Tú estás—tú—tú estás loco para hacer una cosa como esa. No hagas eso”. Yo dije: “Eso es crueldad”.
Él dijo: “¡Aah!, entra a la realidad, predicador. Ven, vamos”.
89 Y yo agarré mi rifle. Viajamos, oh casi hasta el mediodía, no vimos ni una sola huella. Y había luz de luna también, Uds. saben. Y ellos se alimentan en la noche, y se meten debajo de la maleza y todo lo demás. Ellos se esconden en el día, y casi se mueren de hambre, porque han sido balaceados. Y así que, nosotros ni siquiera vimos una sola huella. Era casi mediodía.
Y así que, Bert se sentó en un montón de nieve que el viento había acumulado al lado de unos matorrales. Había un lugar despejado como el doble del tamaño de este edificio. Y así que Bert se sentó allí, y él—él metió su mano para sacar algo, así. Yo pensé que él iba a sacar su termo y beber un trago de chocolate caliente. Comeríamos nuestro sándwich y luego nos separaríamos. Él se iría en una dirección, subiendo el Jefferson Notch, o en alguna dirección, y yo descendería por Washington, por lo general de esa manera, y nos encontraríamos a las nueve o diez en el campamento principal. Si conseguíamos un venado, lo colgábamos. Al día siguiente, tomábamos un caballo o algo así, para ir a traerlo.
90 Así que entonces, yo pensé que él se estaba preparando para separarnos allí, porque estábamos llegando muy alto. No hay—no hay mucho más arriba de la vegetación arbórea allí. Así que él se sentó; metió su mano para sacar algo así, y sacó ese pequeño silbato. Y yo dije: “¡Oh, Bert, no hagas eso!” Vi esos ojos de lagartija que me miraron, y se sonrió sarcásticamente. Él puso ese pequeño silbato en su boca y lo sopló. Y sonó exactamente como un pequeño cervatillo, Uds. saben cómo él llama a su mamá.
Y cuando hizo eso, justo a lo largo de ese lugar despejado, un venado hembra grande se paró (una madre venado, ¿ven?), se paró. Yo podía ver esos grandes ojos cafés mirando alrededor, esas grandes orejas paradas.
¿Qué era eso? Ella era una madre. El bebé había llamado. Él estaba en dificultades. Ella se levantó. Si era de día o no era de día, peligro o no peligro, ella era una madre. Ella había nacido siendo una madre. Había algo en ella. Igual que aún una niñita jugando con una muñeca, ¿qué es eso? Ella nació para ser una madre. ¿Ven? Está dentro de ella. Es por nacimiento. Ella no era una hipócrita. Ella no estaba fingiendo algo. Ella era una madre.
91 Y Bert me miró de esa manera, y esos ojos de lagartija me miraron otra vez.
Yo dije: “¡No, Bert! ¡No, Bert!”
Él se agachó así. Y lo sopló muy cuidadosamente. Esa madre venado salió a esa área despejada. Miren, eso no es usual, en lo absoluto. A esa hora del día, y un venado cola blanca, ciertamente habiendo habido muchos disparos sucediendo, ellos no harán eso. Yo nunca he visto algo como eso en mi vida. Ella salió allí, allí en lo despojado. Yo lo vi a él… Nosotros nunca ponemos una bala en el cañón hasta que estamos listos para disparar. Así que, yo lo vi tomar ese rifle calibre .06 y poner esa grande bala tipo hongo de ciento ochenta granos allí. Él era un tirador certero. Yo lo vi apuntar así, y esos ojos de lagartija mirando por medio de esa mira telescópica. Ese cruce de las líneas estaba exactamente sobre su corazón.
92 Cuando él—cuando el cerrojo bajó; el venado hembra oyó el cerrojo, y se volvió. Esas grandes orejas se apuntaron de esa manera. Y yo estaba parado detrás de un arbusto. Y ella miró allí; bueno, ella miró al cazador. Pero ella era una madre; su bebé estaba en dificultades. Muriera o no, ella quería llegar a su bebé. Y ella…
Yo vi ese rifle apuntar, esos nervios calmados de ese hombre. Pensé: “¡Oh, Bert!, ¿cómo lo puedes hacer? Un minuto desde ahorita tú estallarás ese corazón fiel de esa madre”. ¿Ven? Estaba muy cerca de ella; él no estaba más allá de treinta yardas. Pensé: “¡Oh, vaya! Él—él le estallará su corazón a esa distancia, esa grande bala como ésa y…” Yo pensé: “¿Cómo puedes tú matar a esa madre buscando a su bebé, y jugar el papel de un hipócrita para sacarla así aquí en lo despejado? Y allí está ella desplegando que es una verdadera madre. Muriera o no, su hijo está en dificultades”.
93 Yo no lo podía mirar. Volví mi cabeza de esta manera. Dije: “Padre Celestial, no permitas que lo haga. No permitas que lo haga, Señor. ¡Oh!, ¿cómo lo puede hacer él? ¿Cómo puede ser él tan cruel como para matar ese venado hembra de esa manera? ¿Cómo puede hacer él eso? Y esa pobre madre allí, desplegando esa lealtad y amor por su bebé, y luego él la va a matar de esa manera. ¿Por qué? No permitas que lo haga, Señor”. Yo sólo estaba orando dentro de mi corazón. Y estaba esperando oír ese rifle disparar en cualquier momento. Y pensé: “Tan pronto como dispare, todo terminará”.
Y yo estaba parado a dos o tres pies de él. Él estaba hincado al lado de un montón de nieve en un banco así. Y arriba de él, había un poco de maleza. Allí había un lugar despejado. Y yo estaba… La última vez que lo vi, él estaba sosteniendo ese rifle apuntándolo. ¡Oh, hermanos!
94 Quietud, yo no oí el rifle disparar; pensé: “¿Qué es lo que pasa?” Yo tenía mi espalda volteada de esta manera, porque no lo podía observar. Me volví y miré, y el cañón del rifle iba así, temblando. Él miró alrededor, las lágrimas le estaban corriendo por sus mejillas. Él tomó el rifle y lo arrojó en el banco de nieve, me agarró de las piernas de mi pantalón de esta manera, y dijo: “Billy, yo ya he tenido bastante de ello. Guíame a ese Jesús del que tú estás hablando”.
Allí en ese banco de nieve, me hinqué allí al lado, y lo tomé de la mano. Él es un diácono en una iglesia ahora. ¿Qué fue eso? Él vio algo real, algo que no era fingido, un verdadero amor de madre buscando a su bebé. Él vio algo que no era fingimiento, ni hipocresía, algo que había nacido en ella.
95 Hermano, hermana, eso es por lo que el mundo está hambriento hoy en día, el de corazón hambriento, es ver algo real, un Dios real. No algún falso fingimiento por medio de alguna teología mental, sino un Dios real y genuino, y una gente real y genuina que lo represente a Él. Esa es la razón que Jesús dijo: “La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí Uno más grande que Salomón está aquí”.
96 Inclinemos nuestros rostros por un momento. Antes que llamemos la línea de oración, quiero hacer una pregunta. Sean honestos conmigo justo… Estamos terminando ahora; quizás para algunos es la última vez que nos veremos unos a otros, algunos de Uds. Sólo—solo una pequeña oración silenciosa en su propio corazón.
¿A cuántos aquí les gustaría ser tan Cristiano como ese venado que era madre? ¿No les gustaría? Eso es correcto. ¿En el balcón? ¿Les gustaría ser Cristiano como ese venado que era madre, que Uds. pudieran desplegar su amor por Dios tan fiel como ese venado hembra? ¿Por qué? Ella nació una madre. Ella era una madre. ¿Uds. quieren ser también un verdadero Cristiano así como ella? Vivir o morir, no importa lo que suceda, yo quiero ser un Cristiano, un verdadero Cristiano. Alguien en el balcón. Únicamente hubo dos o tres manos, cuando hubo cien en el piso de abajo. Dios les bendiga. Eso está bien. Yo—yo sé que Dios está allá arriba de igual manera. ¿Piensan Uds. que están muy lejos para Dios? No, Él está en todas partes.
97 Oremos ahora. Toda mano que se levantó… Recuerden que Él vio su mano. Uds. no pueden hacer un movimiento sin que Él lo vea.
Nuestro Padre Celestial, estamos llegando a la clausura ahora. En unos momentos, empezará la línea de oración, la gente estará viniendo para que se ore por ella. Y nosotros pensamos que: “He aquí Uno más grande que Salomón está aquí”. Nosotros hemos tenido como unos quinientos años de escritos de la Escritura de Dios. ¡Cuántas más Escrituras, cuánto más grande es hoy en día después de la Vida de Jesucristo! Cómo Él dijo que daría a la generación mala y adúltera la señal de la resurrección.
Oh, Padre, nosotros vemos algo real. Vemos a Jesús. Lo vemos en Su Iglesia. Lo vemos moviéndose en todas partes, haciendo las obras que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra. Eso conmueve nuestro corazón, Señor. Moldéanos. Vamos ahorita a la casa del Alfarero. Quebrántanos, Señor, y moldéanos, y haznos Cristianos verdaderos. Danos un Nuevo Nacimiento, el… Danos el Espíritu de Dios en nosotros, al igual que el espíritu de maternidad estaba en ese venado hembra. Concédelo, Señor.
Todos los que levantaron sus manos, oramos por ellos, Padre, que Tú concedas sus peticiones. Si yo nunca llego a estrechar sus manos en esta tierra, que yo lo haga en una Tierra mejor. Concédelo, Señor.
98 Debido a ese despliegue, me supongo que quizás la madre venado todavía está viviendo hasta este día. Te pido, Padre Celestial, que Tú les des larga vida y un gran servicio para Ti. Perdona sus pecados. Quizás pudiera haber habido aquí algunos que no levantaron la mano. Lidia con ellos, Señor. Permíteles saber lo que ellos perdieron al no conocer a Tu Hijo, Jesucristo, nuestro Salvador. Él está aquí hoy en día. Te pido, Padre, que Tú lo hagas a Él tan manifiesto que la gente vea que Él todavía vive, Uno más grande que Salomón. Lo pedimos en el Nombre de Jesús, y para Su gloria. Amén.
99 Voy a cantar ese canto junto con Uds. antes que empecemos la línea de oración.
Confiando únicamente en Tu mérito,
Busco Tu rostro (¿les gustaría ver Su rostro?; observen);
Sana mi espíritu quebrantado y herido,
Oh, sálvame por Tu gracia.
Salvador (oh, tráiganlo aquí mismo; iremos a él entonces)…
…mi humilde clamor;
Mientras a otros Tú estás llamando,
No pases Tú de mí.
Miren, inclinemos otra vez nuestros rostros, y levantemos nuestras manos, y cántenlo muy suavemente conmigo ahora.
Salvador (Uds. están necesitados, dejen todo)…
Oye mi humilde clamor;
Mientras a otros…
Sana estos pañuelos, Señor, la gente a la que ellos van en el Nombre de Jesús.
…No pases Tú de mí.
100 Siempre Viviente, siempre Presente, listo para ayudar, para sanar… Miren, yo creo que hay como unas doscientas tarjetas de oración repartidas. Miren, yo les quiero preguntar algo. La reunión está llegando a su clausura ahora. Y Uds. que aceptaron a Cristo, hagan esto—hagan esto, la cosa real. Yo creo que Uds. lo hicieron de corazón. Vayan a uno de estos pastores, díganle que Uds. quieren ser bautizados, y luego quédense allí. Ellos los instruirán a Uds., cómo llevarlos más delante de allí en adelante. Hagan eso, ¿no lo harán?
No lo abandonen cuando el avivamiento se termine. Sigan adelante, sean un Cristiano real, nacido. Dejen que el Espíritu de Dios entre en Uds. Uds. serán un Cristiano como la madre venado era un venado, una madre. Miren, hagan eso, ¿no lo harán? Yo voy a creer en Uds. Yo voy a creer que los veré otra vez al otro Lado, si nunca los veo aquí otra vez.
101 Miren, comprendemos que el tomar uno por uno bajo ese discernimiento esta tarde, yo alcanzaría como media docena, y me desmayaría. Sabemos eso. ¿Cuántos entienden eso? Seguro. ¿Ven?, uno no pudiera hacer eso. Pero, ¿creen Uds., después de todas estas noches que han pasado, cada noche, creen Uds. que sí es Dios? [La congregación dice: “Amén”—Ed.] Entonces yo… Gracias.
Miren, para que Su Presencia esté conmigo, yo le voy a pedir a Él ahora, que si Él por favor hace aquí en la reunión lo que hizo cuando estuvo en la tierra. Miren, si yo mirara hacia abajo y viera, quizás, a esta joven sentada aquí, y dijera: “Ella está inválida”, cualquiera puede ver eso. Pero, ¿qué de alguien allí en la audiencia que se ve saludable y fuerte?
102 Miren, permítanme decir esto una vez más. Si Jesucristo, nuestro Señor, estuviera parado aquí hoy, igual que yo estoy parado, usando este traje que Él me dio, Él no los pudiera sanar. ¿Cuántos saben eso? Él ya lo ha hecho. “Más Él herido fue por nuestras rebeliones; por Su llaga fuimos curados”.
Miren, cuando Él murió, Él hizo una expiación para la sanidad. Todos sabemos eso. Si la antigua expiación tenía sanidad, ésta es una expiación mejor. Él dijo en la antigua expiación (cuánto mejor), Él dijo: “No matarás”. Él tenía que matar, el acto. Pero: “Cualquiera que se enoje contra su hermano sin causa, ya lo mató”. El Antiguo Testamento dijo: “No cometerás adulterio”. Este dice: “Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”. ¿Ven? Es más grande. Así que la sanidad también fue elevada del Antiguo al Nuevo.
103 Miren, fíjense muy bien ahora. Entonces, ¿qué haría Él si estuviera parado aquí? La única cosa que Él pudiera hacer, es probar que Él si era Jesús. ¿Es correcto eso? Miren, qué si alguien subiera aquí con cicatrices en sus manos, y—y—y cicatrices de clavos aquí en su frente, o lo que eran, espinas, y… Ese pudiera ser cualquier hipócrita. Eso es correcto.
Pero, ¿cómo saben Uds.? Él dijo: “Por sus frutos los conoceréis”. La gente habla en lenguas, reclama que tiene el Espíritu Santo, luego sale y miente y roba y engaña. Ellos no tienen el Espíritu Santo. Yo he visto a hechiceros hablar en lenguas, poner un lápiz, y éste subir y bajar el tubo de la estufa, y tocar esa: “Rasurarse y un corte de cabello, dos monedas”, regresar y escribir en lenguas desconocidas, y un hechicero se para allí y las interpreta, y les dice lo que ellos dijeron. Miren, Uds.… Los he visto beber humana… beber sangre de un cráneo humano, e invocar al diablo hasta que el poder casi lo tumbaba a uno, y hablar en lenguas. No, no. Uds. pueden imitar todo. Pero la Vida es lo que cuenta.
104 Miren, tomen la vida que está en una vid, o en un durazno, y pónganla en un manzano, ¿qué clase de fruto produciría? Si era una vida de un árbol de durazno en un manzano, producirá duraznos. Seguro. “Por el fruto…” Miren, Uds. ponen Su Vida aquí, entonces producirá lo que Él era ¿Cómo nos dimos cuenta esta semana que ellos supieron que Él era el Mesías? Porque Él era el Profeta del cual Moisés habló. Él se lo demostró a ellos con Sus señales. Y cómo pasamos por ello. Miren, Él todavía es el mismo Cristo hoy. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”—Ed.]
105 Ahora, miren. Miren, recuerden que Él prometió que los gentiles recibirían la misma cosa, ese mismo discernimiento que Dios hizo en un cuerpo humano de carne antes que Sodoma se quemara. ¿Es correcto eso? ¿Entendemos eso todos ahora? ¿Ven? Miren. Si es difícil entender, Él dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así vendrá”. Hay tres clases de gente: los sodomitas; y Lot, la iglesia tibia, formal, la iglesia denominacional; y Abraham, el elegido, fuera de Sodoma. La Iglesia llamada a salir fuera, y la iglesia en Sodoma.
Miren, fíjense bien. No es el tiempo en el cual va a ser destruida con agua. Él dijo que sería… Sino es la destrucción con fuego, con lo cual ahora va a ser destruida.
106 Miren, ellos tuvieron un predicador, dos de Ellos, que fueron allá, dos Mensajeros, y predicaron en Sodoma. Y Abraham, el Mensajero de… allá, el que se quedó e hizo un milagro ante Abraham al voltear Su espalda hacia la tienda y preguntándole a Abraham, diciéndole lo que él era, y preguntando… diciéndole a su esposa Sara… (no S-a-r-a-i, sino S-a-r-a; lo cual, justo antes que eso había cambiado sus nombres de Abram, a Abraham, y le llamó Abraham, y a ella Sara) Y dijo: “¿Dónde está Sara”?
Y ella… Él dijo: “En la tienda detrás de Ti”. Él dijo: “Te voy a visitar según el tiempo de la vida”. Y Sara se rió entre sí. Y el Ángel Mensajero que Abraham dijo que era Dios, dijo: “¿Por qué se ha reído Sara diciendo…?”
107 Permítanme darles un poco de gracia aquí, hermanos. En ese momento, Dios hubiera matado a Sara por descreer a ese Ángel. Él no lo hizo. Miren a ese Ángel que fue allá y le dijo a la esposa de Lot que no mirara hacia atrás. ¿Ven lo que le pasó a ella por su incredulidad? ¿Ven? Pero Él no podía matar a Sara, porque ella era parte de Abraham. Y hoy en día, la incredulidad de la real y verdadera Iglesia, Ella tiene incredulidad, pero Él no la puede tocar. Estamos en Jesús. ¿Ven? Uds. no pueden herir a la Iglesia sin herir a Cristo. Él no podía matar a Sara sin herir a Abraham. Así que, la Gracia lo cubrió.
Y Sara se asustó, y lo negó. Él dijo: “Tú sí te reíste”.
Miren, Jesús dijo: “Así será en la Venida del Hijo del Hombre”.
108 ¿Se fijaron alguna vez que Abraham significa: “Padre de naciones”? H-a-m. Por toda la historia del mundo, nunca hemos tenido un hombre allá en Babilonia, que sepamos, trayendo un mensaje con el mismo nombre que tenemos hoy en día, G-r-a-h-a-m, para la iglesia denominacional. Ahora, la Iglesia elegida… Espero que Uds. no estén ciegos. Miren, fíjense bien. ¿Ven? Exactamente colocado con la Luz del atardecer, todo posicionalmente en su lugar correcto.
Miren, ¿qué estaba Dios…? Miren, ¿cuántos aquí creen que Abraham estaba correcto cuando él dijo que ese Hombre que estaba allí comiendo becerro, bebiendo leche, comiendo panes de maíz, y bebiendo leche delante de Abraham, que Ése era Dios? ¿Lo creen Uds.? Abraham lo llamó Dios: Elohim. Muy bien.
Miren, ¿qué estaba diciendo Él? Dios, antes de la Venida del Hijo del Hombre, manifestará Él mismo en carne humana igual que lo hizo en aquel entonces y hará la misma cosa. Si eso es verdad, que Dios hable.
109 Padre Celestial, te pido que… Pueda que nunca esté aquí otra vez. Eso depende de Ti. Nos estamos acercando al final, Señor. Pero permite que sea sabido que yo no soy un impostor, y que estoy parado aquí diciendo la verdad del Evangelio. Y si Tú una vez más, Señor… La sangre de ellos sea sobre… no sea sobre mí. Concédelo, Señor. Tu mensaje ha salido. Que sea sabido que Tú eres Dios, y que yo soy Tu siervo.
110 ¿Cuánta gente enferma está en el edificio? Yo no conozco ni una sola persona aquí. Voy a mirar primero ahora para ver si estoy seguro de eso. No veo una sola persona que la conozca personalmente. Miren, muy allá en la parte de atrás está Fred Sothmann. Sé que hay alguna gente que conozco, pero no sé dónde está Fred. Yo lo oí decir “Amén” hace rato, pero ni siquiera sé dónde está. Él está muy en la parte de atrás, en alguna parte. Lo oí muy atrás. ¿Dónde estás, Fred? Sí, allá muy atrás. ¿Cuántos por aquí, en alguna parte, levantarán sus manos significando que yo no los conozco a Uds.? Veamos. Perfectamente desconocidos, levanten su mano. Muy bien, allí está.
111 Yo voy a confiar en la gracia de Cristo. Voy a voltear mi espalda, sólo para hacer la Biblia… No para ser un payaso, sino para servirle a Dios. Quiero que algunos de Uds. le hablen a Él y toquen Su manto.
[Alguien le dice algo al hermano Branham—Ed.] Muy bien. Miren, ellos van a mover un xilófono [instrumento parecido a la marimba—Trad.] aquí por un momento. Van a tener una línea de oración. Pero primero, quiero que… a lo que estoy tratando de llegar, es permitir que el Espíritu de Dios… yo voy a orar y poner manos sobre Uds. Quiero que vean que la unción de Cristo no falla.
112 Entonces, una mujercita Católica allá en Santa María, creo que fue, vino el otro día. Y ella vino, y cuando entró en la línea, vino, ella dijo… Ella era latina. Hablaba raro. Ella dijo: “Yo sé que Ud. no lo pudiera hacer. Y sé que no es Ud.; es Dios. Si Ud. pone sus manos sobre mí, yo voy a ser sanada”. Ella lo recibió allí mismo. Allí mismo lo concluyó (¿ven?), fe, creyendo.
Miren, alguien crea. Tengan fe. Si Él lo hace, ¿los hará creer? ¿Tendrán fe Uds.? Yo sólo estoy esperando para ver lo que Él dice. Yo-yo soy un hombre.
113 ¿Ven esa Luz? La damita sentada aquí. Yo soy un desconocido para Ud. Pero Dios la conoce. Ud. tiene complicaciones. Ud. primero tuvo pulmonía o algo así. La dejó toda debilitada. Eso es correcto. ¿Eso es correcto? Levante su mano si esa es la verdad. Si somos desconocidos, menee su mano de esta manera, si no nos conocemos uno al otro. ¿Cree Ud. que Dios me puede decir quién es Ud.? ¿Le ayudaría a Ud. eso? ¿Cree Ud. que yo soy Su profeta? Srita. Graham. Si eso es correcto, mueva su mano. Sólo crea en Dios.
Sean reverentes. No duden. Tengan fe. Allá atrás en la audiencia, allá en ese pequeño cubículo allá atrás, ¿ven esa Luz suspendida allí? Es un hombre, una mujer y un hombre, ambos. Están orando. ¡Qué cosa tan horrible! Es un espíritu negro. Epilepsia. Sr. Higgins, crea con todo su corazón, y la cosa lo dejará a Ud. Sra. Higgins, ponga Ud. sus manos sobre él. Crea con todo su corazón. Dios, yo reprendo ese demonio. ¡Suéltalo en el Nombre de Jesucristo!
¿Creen, Sra. Higgins y Sr. Higgins, que se ha ido de Uds.? Levanten su mano si Uds. lo creen. Dios les bendiga. Yo soy un desconocido para Uds. Si eso es correcto, muevan su mano otra vez. Miren, crean. ¿Qué tocaron ellos? ¡Tengan fe! ¡No duden!
114 La señora allá atrás con problema de mujer, orando para que Dios la sane, crea con todo su corazón. Dios la sanará del problema de mujer. Srita Stanley, Ud. no es de aquí. Ud. es de Idaho. Si eso es correcto, levante su mano. Si somos desconocidos, mueva su mano. Si ese era el problema en Ud., mueva su mano otra vez. Se puede ir a casa; sea sana. Jesucristo la sana. ¿Creen Uds.?
Aquí una mujer, nerviosa, complicaciones, también orando por su esposo, él tiene problema con sus ojos. Eso es correcto. Sr. Griggs y Sra. Griggs, ¿creen Uds. con todo su corazón que Dios los sanará? Muy bien, tengan fe. ¿Soy yo un desconocido para Uds.?, muevan su mano. Eso es correcto. Dios les bendiga. Se pueden ir y recibir su sanidad.
115 ¿Qué de Uds. allá en el balcón? ¿Piensan Uds. que están muy lejos? ¡Nunca piensen eso! Yo los reto a que lo crean.
Hay un hombre sufriendo de artritis. Sr. Peters, crea con todo su corazón. Póngase de pie. Jesucristo lo sana ¡Créalo!
¿Creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”—Ed.] Ahora traten de esconder algo. Yo tomo todo espíritu aquí bajo mi control en el Nombre de Jesucristo.
¡Oh, Él está aquí! Él es Alfa, Omega, el Principio y el Fin. Él es la Rosa de Sarón, el Lirio de los Valles, la Estrella brillante de la Mañana. Él es el Primero, el Último, el que era, y el que es, y el que vendrá. Él es Jesucristo, el Hijo del Dios Viviente, el Viviente que vive para siempre. Él no está muerto. Él ha resucitado. Su Venida está a la mano. ¡Arrepentíos!, para que sea borrada vuestra incredulidad, no sea que Él los encuentre angustiados.
¡Oh, Dios!, nuestro Padre Celestial, sé misericordioso. ¡Oh!, ¿qué más pudieras Tú hacer, Señor? Concédelo, Señor, que todos aquí lo reciban ahora. Y mientras Tú espíritu está sobre nosotros, Señor, permite que Tu Santo Espíritu venga ahora y haga la obra que se supone hacer, te lo pido en el nombre de Jesús.
116 Antes que me debilite ahora, yo lo veo a Él hacer algo más aquí. Antes de seguir más adelante, quiero que sólo aquellos que tienen las tarjetas de oración se pongan de pie aquí en esta línea. Y vendremos aquí al… O, ¿quieren Uds.…? ¿Por aquí? Muy bien. ¿Qué dice? Sólo esta sección con sus tarjetas de oración, que se pongan de pie. Miren, yo voy a… En este lado. Y luego, dejen que alguien más llame la otra sección, al balcón y las filas. Que… ¿Cuántos hay en ese cubículo allá? Yo no quiero seguir hablando. Yo no… Yo quiero que Esto se quede en mí, para que cuando ponga manos sobre Uds., que se ore… que Uds. sean sanados.
Les voy a pedir a mis hermanos, para que la congregación vea que no sólo soy yo, sino que mis hermanos tienen el derecho. Vengan aquí, hermanos. Vengan aquí y párense aquí conmigo, todos Uds. ministros. Cualquiera de mis hermanos allá en la audiencia, mis hermanos ministros, vengan aquí un momento. Mis hermanos ministros, vengan aquí. Quiero que vengan, los ministros que creen con todo su corazón.
Si esta congregación no duda, Uds. van a ver suceder una de las cosas más poderosas que alguna vez hayan visto en su vida. Eso es correcto. Vengan al frente. Pónganse en la línea, en un lado, y en el otro. Permitan—permitan que estos ministros pasen mientras ellos pasan por estas filas aquí. Permitan que los ministros vengan aquí primero y se paren en una doble fila en este lado, ministrando. Eso es correcto. Eso está bien.
117 Las tarjetas de oración en esta sección, vengan aquí y párense ahora. Las tarjetas de oración allá en ese cubículo, vengan y párense aquí. Y tan pronto que esa línea se termine, que este lado venga, y ese. Luego dejen que el balcón venga enseguida. Y miren, todos ahora, mientras ellos entran en su posición y lugar, permitamos que… Y luego, si nos queda tiempo, que el resto de ellos venga.
Miren, nosotros queremos orar por todos. Pero escuchen: no les hará ni una pizca de bien; Uds. sólo están pasando, caminando, a menos que Uds. crean que Dios está aquí en la plataforma y que este es el orden. La mujer dijo que ella vio a nuestro Señor Jesús, y dijo que sabía que si podía tocar el borde de Su manto… Miren, Uds. lo pueden tocar a Él. Eso es correcto. Ella vio lo que Él estaba haciendo.
118 Miren, aquí están parados ministros, hombres ungidos de Dios que… para poner sus manos sobre Uds., lo mismo que yo. Y cuando Uds. vengan pasando por aquí, nosotros vamos a orar y a poner manos sobre Uds. Y si Uds. lo creen, se pueden ir de esta plataforma, tirando sus bastones, muletas, lo que esté mal, y se pueden ir, creyendo. Nunca lo vuelvan a soltar otra vez. Quédense con ello. No importa cuánto tiempo tome eso, quédense con ello de todas maneras.
119 Inclinemos nuestros rostros ahora mientras oramos. Nuestro Padre Celestial, vamos a orar unos por otros, confesando nuestras faltas unos a otros. Dios, permite que todo hombre y mujer que está aquí ahora sea perdonado de sus pecados, porque las manos del Evangelio van a ser puestas sobre los enfermos y los afligidos.
Dios, si ellos cometieron cualquier pecado que les causaría ser impedidos, te pido, Dios, que Tú los perdones de su pecado. Y nosotros sabemos que sólo hay un solo pecado original, y ese es la incredulidad. “El que no cree ya ha sido condenado”. Y nosotros sabemos que incredulidad es el único pecado que hay.
120 Los hombres que comenten adulterio, y las mujeres, y los demás, ellos hacen eso porque no son creyentes. Si fueran creyentes, ellos no harían eso. Ellos estarían creyendo en Ti, y tendrían Vida Eterna. Tú dijiste: “El que cree en Mí, tiene Vida Eterna; y no vendrá a Juicio; ya ha pasado de muerte a Vida”. Esa es Tu palabra, Señor. Así que está entre creer y descreer.
Dios, permite que toda persona que pase por aquí ponga a un lado toda incredulidad. Y cuando ellas pasen por aquí, que pasen como si estuvieran pasando por debajo de la misma cruz del Calvario, y la Sangre goteando sobre ellas. Que la preciosa Presencia del Espíritu Santo, quien es más grande que Salomón, se pare aquí hoy en el poder de la resurrección de Cristo y confirme toda enfermedad que pase. Concédelo, Señor. Y que ellas, cada una, sea sanada para la gloria de Dios, en el Nombre de Jesucristo.
121 Que todo rostro permanezca inclinado, que todo ojo permanezca cerrado, todos orando unos por otros. Tan pronto como esta línea termine, llamaremos a la siguiente línea. ¿Qué si éstos fueran su padre o su madre aquí en la línea? Es el de alguien. ¿Qué si fuera su esposa, su esposo, su hijo? Uds. quisieran que alguien orara. Miren: “como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos”. Amén.
¿Va a estar Ud. en la línea de oración? Tenga fe. Ese demonio la dejará, Srita. Pringly, y se irá de Ud. Esa es quien es Ud., y epilepsia es lo que Ud. tenía. Tenga fe. Yo vi esa sombra oscura levantarse de Ud. e irse. Yo pido que nunca regrese. Ella la recibió aun antes que entrara en la línea de oración. Allí está Él. Esa es quién es Ud. Ese es su nombre. Eso es lo que está mal. La ha tenido por mucho tiempo. Sólo crea ahora. Yo espero que nunca regrese Ud. otra vez.
¡Hablar de gracia! ¡Oh, Dios! ¿Cómo—cómo alguien pudiera dudar? Ya no duden más. Por favor no duden. Sólo olvídense de la parte mía como hombre. ¿Ven? Olvídense de estos hombres. Ellos son siervos de Cristo.
[Espacio en blanco—Ed.]
122 Miren, todos oren, y que él director de cantos dirija el canto Sólo Creed, por favor. Y hermanos, yo quiero que vengan aquí. Y en todos los que pasen, pongan su mano ministerial sobre esa persona que pase por aquí, y pidan con todo su corazón ahora.
Recuerden: ¿qué si está fuera su esposa, su hija, su madre, sus hijos? Son de alguien, Uds. saben. Sólo estemos ungidos. Quiten toda incredulidad, y todo, y sólo digan: “Dios, ellas van hacer sanas. Eso es todo. Ellas lo van a ser. Ellas van a ser sanas”. Y todos Uds. allá en la audiencia que van a estar orando, digan: “Amén”. [La congregación dice: “Amén”—Ed.]
Ahora, Dios, depende de Ti hacerlo, Padre. Nosotros te vamos a creer, en el Nombre de Jesús. Amén.
Sólo creed… (Entren)…
Esa es la clase que lo recibe. Esa es la manera de recibirlo. [La línea de oración continúa—Ed.]
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