OBRAS DEL MENSAJE


Un Testimonio En El Mar
Salem, Oregon U.S.A
62-0720
1 Gracias, hermano Borders. Permanezcamos de pie un momento mientras nos inclinamos silenciosamente ante Dios para orar. ¿Hay alguna petición esta noche, que les gustaría darla a conocer levantando su mano a Dios y pidiéndole a Él misericordia? Inclinemos nuestros rostros ahora.
Bondadoso Padre Celestial, venimos otra vez entrando en Tu Presencia para alcanzar misericordia, sabiendo que Tú nos has prometido que alcanzaremos misericordia si nosotros mostráramos misericordia. “Los misericordiosos alcanzarán misericordia”. Y si hemos pecado y hemos hecho lo que era malo en Tu vista, Dios, sé misericordioso con nosotros, porque te amamos y creemos en Ti, Señor, con todo lo que está en nosotros.
Y nos paramos esta noche entre los vivos y los muertos, y pedimos que seas bondadoso para con nosotros y nos laves de toda nuestra incredulidad, para que esta noche el gran Espíritu Santo pueda hacer la obra de Dios entre nosotros, y traiga a la gente la realidad de la resurrección del Hijo amado de Dios, el Señor Jesús.
2 Te damos gracias que en el pasado Él nunca nos ha fallado. Todos podemos testificar eso, los que somos Cristianos, que Él siempre está con nosotros. Y pedimos esta noche que los pecadores puedan conocerlo a Él como su Salvador; que aquellos quienes ahora han llegado a ser Cristianos al creer en Él, que ellos busquen las experiencias más profundas, para que Vida Eterna les sea concedida por medio del Bautismo del Espíritu; que ellos puedan ser soldados armados para la gran batalla que está por delante.
Pedimos por los enfermos y los afligidos, que no haya una persona débil entre nosotros cuando el servicio termine esta noche. Concédelo, Señor. Te rogamos que nos escuches. Tú viste toda mano que se levantó. Tú conoces toda petición que está en el corazón debajo de esa mano. Pedimos, Padre, que concedas a todos y a cada uno su petición.
Y cuando nos vayamos esta noche, que podamos decir como aquellos que volvían de Emaús, después que habían reconocido y visto al resucitado Jesús, que digamos: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino?” Porque lo pedimos en Su Nombre, y para Su gloria. Amén. Se pueden sentar.
3 Estamos muy contentos de estar aquí otra vez esta noche. Y veo que la gente está trayendo sus pañuelos. Nosotros—nosotros amparamos eso. Nosotros creemos que Dios sí contesta la oración para aquellos que están—están enfermos y necesitados, y que Él concederá la petición de la gente que cree en Él y que pide misericordia.
4 Miren, hemos estado disfrutando de unos grandes momentos adorando con Uds. Cristianos aquí en Oregón. Y he estado tratando de mantener el mensaje tan sencillo como sea posible. Pero por supuesto, eso es para que a ninguno se le pase por alto. Hay unas grandes enseñanzas espirituales, profundas en ello, pero algunas veces uno no puede hacer eso ante una audiencia. Lo debemos mantener sencillo, para que a los bebés recién nacidos no se les pase por alto, porque yo creo que estamos muy cerca del tiempo del fin para que a nosotros se nos pase por alto algo. Debemos estar muy seguros que estamos—estamos correctos, y que estamos haciendo lo correcto, lo que Dios nos ha ordenado que hagamos.
5 Y miren, tenemos, después de esta noche, dos más gratas reuniones, siendo esta noche la tercera. Eso clausura el domingo en la tarde. Y estamos en expectativa, yo estoy en expectativa. Esta es mi última reunión americana por un tiempo, hasta que descanse. Esta es mi novena reunión seguida; me estoy cansando bastante. Y todavía tengo dos más en Canadá antes que descanse. Y luego voy a ultramar, si es la voluntad del Señor, allá en los países, para que ellos también… Tomaré un viaje redondo, quizás, esta vez.
6 Recibí una nota esta mañana de un amigo mío que estuvo aquí en la reunión anoche. Si él está aquí esta noche, Dios te bendiga, Sam. Estoy muy contento que te va bien aquí en Oregón. Yo bauticé a ese hombre hace muchos años. Él administra un invernadero aquí en alguna parte, de acuerdo a su tarjeta: Sammy Sanders de Milltown, Indiana. Lo bauticé, yo estaba pastoreando la iglesia Bautista de Milltown, en Milltown, Indiana.
¿Estás aquí, Sam? Levanta tu mano, si estás aquí. Me gustaría… Sí, lo oigo en alguna parte. Sí. ¿Qué? Sí. Oh, oh, él está por aquí. Muy bien. El Señor te bendiga, Sam. Allá arriba en la esquina.Recuerdo el día, ese día frío, llevando a Sam al río para bautizarlo. Su gente pensó que había perdido la mente, pero no fue así. Continúa aferrándote, Sammy. Espero que pueda verte antes del servicio aquí.
7 Uds. saben, es mucho esfuerzo. Yo—yo… Uno se tiene que quedar en oración, en expectativa para ver lo que el Espíritu Santo le dirá que haga en cualquier momento. ¿Ven? Uno no sabe exactamente qué hacer. Muchas veces Él me llama que vaya y me pare en la esquina de la calle, y “cierta persona va a pasar, dile esto”, y observa lo que sucede. ¿Ven? Y uno tiene que estar listo. Y esa es la razón que he estado tratando de mantener el mensaje tan sencillo como sea posible. Lo que estoy tratando de hacer… Quizás algunos de Uds. se pudieran estar preguntando porqué no estoy llamando líneas de oración cada noche. Aquí está mi propósito. Haciendo esto, yo quiero edificar fe en la gente en un Jesús resucitado, para que Uds. no tengan que esperar hasta que algún don especial pase por la vecindad. Sólo crean en Él dondequiera que Uds. estén, porque Él es Dios.
No se necesitan las manos de un evangelista. Lo cual, eso está bien; ellos colocan la fe de ellos. Pero cuando los servicios se terminan… Y cada noche aquí yo veo cosas sucediendo. Yo no las puedo llamar lo suficientemente rápido, por supuesto que no, pues están sucediendo muy rápido. Pero Uds. sabrán, después de mi partida, que las cosas, las enfermedades que Uds. han tenido, se han ido. Uds. quizás no lo reconozcan ahora, pero se han ido.}
8 Hace tiempo yo estaba en una reunión, a unos dos estados de aquí, y estaban allí dos señoras que asistieron a la reunión. Cada una de ellas… Una de ellas estaba en la plataforma, la otra estaba allá en la audiencia. Y el Espíritu Santo le dijo a la señora, quien tenía un problema serio en el estómago (ella no podía comer en lo absoluto; ella no había podido comer por muchos años), le dijo a ella, dijo: “Te puedes ir a casa. Tú estás sanada. Jesucristo te sana”.
Miren, observen lo que Él dice. No se apresuren para irse. Esperen un momento, vean lo que Él dice. Esa es su propia fe jalando de eso, pero entonces… eso es lo que Uds., Uds. mismos, están haciendo. Luego esperen y vean lo que Él les dice. ¿Ven?, eso es—eso es cuando… Entonces eso es… Uds. oyen que eso dice: ASÍ DICE EL SEÑOR“. Luego Uds. escriben eso. Va a suceder de esa manera. Así que, sucedió.
9 Me imagino que el hermano Borders se los ha explicado. Yo le dejaré eso al administrador, que les diga cómo estas cosas son conseguidas, cómo conseguir su tarjeta de oración, cómo venimos y mezclamos esas tarjetas y las repartimos a cualquiera que las pida de esa manera, y luego sólo llamamos de diferentes lugares para… Eso es para evitar que la gente diga… Bueno, si ellos no reciben la número 1 o la número 2, o algún número de por allí, ellos tiran sus tarjetas. No las quieren.
Nadie sabe dónde va empezar la línea de oración. Dios mismo escoge eso. Y el hermano que reparte las tarjetas de oración se para delante de Uds. primero, y mezcla esas tarjetas todas juntas, luego se las da a Uds. a medida que—a medida que Uds. las pidan. Así que Uds. pudieran obtener la número 1. Ud. dice: “Yo voy a ser el primero en la línea”. Pueda que Ud. sea el último. Y el que está al lado de Ud. pudiera obtener la número 90, y él pudiera ser el primero. ¿Ven?, Uds. no pueden saber. Y eso les da a todos una oportunidad.
10 Y el hermano Borders explica eso; entonces cómo es que después de que la oración ha sido hecha sobre esta enfermedad de demonio que Uds. tienen (y todas las enfermedades son del diablo), y luego cuando esa oración ha sido hecha, es imposible que no suceda, mientras Uds. crean que sí va a suceder. Miren, si Uds. empiezan a dudarlo: “Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, él anda por lugares secos, entonces él regresa con otros siete demonios peores que lo que él era en el principio”. Miren, observen eso.
Ellos dicen: “Oh, bueno, mira, me—me puse peor”. Miren, esperen un momento. Si Uds. no han dudado, todavía aférrense, porque… Si es como un tumor o algo así, es un grupo de células; y esas células tienen que morir, la vida en esas células. Entonces las células se pudren, y al latir el corazón pasan por el torrente sanguíneo, quitando esa infección. ¿Ven? y Uds. se ponen diez veces peor que lo que estaban. Pero la fe se aferra allí mismo, no importa lo que suceda. Uds. tienen que ser instruidos en estas cosas.
11 Si es la voluntad de Dios, yo voy a tratar ahora el evangelismo. Sabemos que el avivamiento se terminó. Todos saben eso. Yo predije eso allá en 1956 cuando empezaba a terminar. Billy Graham regresó y Tommy Osborn, y los demás. Yo dije: “Esto es. América lo recibirá o lo rechazará este año”. Y ellos lo rechazaron. Sólo estamos esperando el Juicio. Miren, Uds. anoten eso y vean si el hermano Branham está correcto o no. Eso es ASÍ DICE EL SEÑOR. Vamos hacia el Juicio, y vamos a pagar por lo que hemos hecho. Tenemos demasiado encanto en la iglesia, y Hollywood y todo. Dios está harto de ello. La última persona entrará después de un tiempo, y eso lo concluirá.
12 Me gustaría tener un tiempo, si Dios lo permite antes del fin, que pueda levantar una carpa en los alrededores, y venir, y quedarme allí por unas cuatro o cinco semanas. Quedarnos allí donde pudiéramos tener una sesión en la mañana sólo con hermanos ministros, para que ellos puedan enseñar a la congregación de ellos después.
Luego quedarnos allí. Y si se ora por alguien, y luego se pone peor y no sabe lo que es, traer esa persona de nuevo a un cuarto de instrucción, y darle a saber. Vuélvanla a examinar y ver lo que ha sucedido. ¿Ven? Eso es cuando Uds.… yo creo que obtendremos mejores resultados sobre ello, así. Pero ahora uno lo tiene que captar en una noche o dos, y mantenerlo muy sencillo para que todos lo capten. Infantil para el clérigo, y lo demás. Pero no es en forma infantil.
13 Pero nosotros queremos traer esto ante el pueblo (este es mi propósito): que crean que el Señor Jesucristo no está muerto, sino que Él está vivo. Los profetas vinieron. Ellos los mataron uno por uno. Los profetas monarcas y demás, fueron matados. Cuando el Hijo vino, ellos dijeron: “Él es el heredero, así que lo mataremos”.
Pero cuando ellos lo mataron, Él resucitó. Y así que Él está vivo por los siglos de los siglos, y Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Y si yo sólo pudiera hacer que la gente comprendiera eso, Uds. verían suceder algo espontáneo aquí qué—que sacudiría a toda la región.
14 Miren, recuerden que cuando hablamos de “sacudir la región”, eso no quiere decir sacudir el polvo de cañón de por aquí. Hay millones de un extremo al otro aquí de esta costa que profesan Cristianismo, que nunca verán nada. Eso es correcto. Cuando—cuando Juan vino, ni una centésima de la gente sabía que Él estaba en la tierra. Cuando Jesús vino, yo dudo que hubiera tanta así de gente viviendo en la tierra que supo que Él estaba aquí. Él sólo fue enviado a aquellos a quienes Él estaba llama…
Todo lo que el Padre me ha dado, vendrá a Mí. Y ninguno puede venir a Mí, si Mi Padre no le ha llamado“. ¿Ven? Así que es sólo para ese grupo elegido que ha sido llamado. El mensaje saldrá, seguirá igual. Es como Él dijo: ”algunos cayeron junto al camino, y otros en este lado, pero algunos siguieron“. Y mucho de ello es sólo para llenar, para ocupar el tiempo. A millones de gente que están profesando Cristianismo se les pasará por alto un millón de millas. Eso es correcto. Todo depende de lo que haga Dios. Miren, no queremos entrar en esos detalles. Está aquí en la Biblia, y es la Palabra del Señor exactamente.
Así que lo que Uds. deben hacer, y que yo debo hacer, es buscar nuestra propia salvación, no sólo a la ventura. Significa más que todo lo que hay en la tierra, y es todo para Uds. Esta es su oportunidad, y no corran ningún riesgo de perderla. El Cielo es grandioso.
15 No hace mucho, muchos de Uds. leyeron en las revistas acerca de la pequeña traslación que el Señor me dio. No traslación, no lo diré de esa manera, pues eso hace tropezar a la gente; la visión, diría. Yo vi ese Lugar. Yo estuve allí. Yo debería saber lo que son visiones. Yo las he visto desde que era un niñito. Y le pregunto a cualquiera que me diga dónde una estuvo errada. No puede estar errada y ser Dios. Dios no puede estar errado. ¿Ven? No soy yo. Yo estoy errado todo el tiempo, pero Él nunca está errado. Así que cuando Él habla, es verdad.
16 No hace mucho tiempo yo vi… Yo estaba parado en un vestíbulo esperando un avión, y vi donde ellos habían enviado dentro… una milla de profundo en el mar, y habían tomado, allí abajo donde esos peces sin ojos…
Y ellos—ellos tenían una luz allí. Estaban mostrando la vida marina que se miraba de lo más horrible. Y esos, algunos de ellos tenían fósforo enfrente de ellos. Y yo estaba pensando. Uno pasó allí que se miraba como un… algo como un sombrero de tubo de estufa puesto. Yo nunca vi una cosa de aspecto tan horrible. Miren, si… Esa cosa no tenía ojos, pero sin embargo tiene otro sentido que lo dirige a encontrar su alimento.
17 Y yo estaba pensando cuando miraba eso: “Qué si yo pudiera usar mis ojos, y permitir que ese pececito se rindiera a mí, con mi sentido de vista, cómo yo lo pudiera guiar”. Yo pudiera ver su alimento muy lejos allá y decir: “No le prestes ninguna atención a tu propio radar, o por lo que tú te guíes, porque tienes que estar cerca de él. Yo te puedo decir dónde está tu alimento”. Y si sólo me escuchara a mí para… Mi sentido de vista es mucho más grande que su sentido que él tiene con el cual se dirige, cuánto mucho mejor él estaría, cómo se pudiera alimentar. Qué diferencia… Él sería un pececito raro, pero estaría siguiendo un sentido de vista que era mucho mejor que el sentido por el cual él era controlado.
De esa manera es por medio del Espíritu Santo. ¡Si tan sólo podemos permitir al Espíritu Santo, ese gran sentido del Espíritu Santo, que nos dirija y nos muestre cosas que van a venir, mucho más allá de las cosas…! ¿Ven?
18 Miren, qué si ese pececito (él nunca ha visto la luz del día), qué si él tratará de subir a la superficie del agua. Él no lo pudiera hacer. Él está presurizado para esas profundidades del mar. Si él subiera a la superficie, explotaría.
Nosotros estamos presurizados para la tierra. No podemos ir… Subiéramos una pequeña distancia y explotaríamos. Eso es correcto. Pero miren, qué si ese pececito pudiera alguna vez llegar a ser yo, ¿quisiera yo regresar a esa oscuridad de media noche allá, y ser esa clase de animal otra vez, con esa clase de vistas, o mejor dicho, sentidos? No, señor. Yo quisiera ser un humano.
Ahora, multipliquen eso por cien millones, y entonces Dios tiene que cambiar este ser mortal que somos. Nosotros seremos presurizados y llevados ante Su Presencia donde es un… nosotros no queremos nunca tener esta clase de cosas otra vez, pues es mucho más allá. Seremos cambiados de la criatura….
19 Escuchen, mis queridos amigos, Uds. gente aquí. Yo no estoy aquí porque no tengo un lugar adónde ir. Yo estoy aquí porque me sentí guiado a venir aquí. Aquí está el administrador con un libro lleno de lugares, alrededor del mundo. ¿Ven? Pero me sentí guiado a venir aquí. Yo vine aquí a través de dificultades. Los hermanos aquí, cuando estábamos en la reunión, la otra mañana, yo espero que Uds. captaron lo que estaba sucediendo en el desayuno. Y allí, viendo que bajo dificultades ellos me trajeron aquí, sabiendo eso aun antes que yo saliera de casa, por visión lo vi.
Y estamos aquí porque Dios tiene algo aquí. Esta mañana, como a las ocho de esta mañana, yo fui llevado en una visión y vi… Yo estaba preocupado por la reunión, y vi a una mujer venir ante mí y sentarse.
Y ella dijo: “Es maravilloso, por encima de todo lo que podamos pensar”.
Y yo pensé: “¿Qué es esto?”
Yo lo oí a Él hablarme, decir: “Sólo sigue esforzándote a seguir adelante. No temas; sigue adelante”. Así que, yo lo sé. Yo lo sé más allá de toda sombra de duda. Eso es ASI DICE EL SEÑOR. Hay algo que está a punto de suceder, o está sucediendo aquí. O Uds. van a ver un gran avivamiento espontaneo, o Uds. van a ver juicio, o hay alguien que Él está buscando. Hay algo. Yo no lo sé. Pero Él está complacido con hacer lo que estamos haciendo ahorita. Sigan trayendo a todos los que Uds. puedan, y tratemos lo mejor. Eso es todo lo que nosotros sabemos. Y si Uds. me creen que soy Su siervo, recuerden que eso es en el Nombre de Señor. Miren, sencillo, tratando de hacerlo sencillo, de mantenerlo de esa manera.
20 No hace mucho, un hombre religioso muy fino con una gran posición en esta nación, me llamó a su oficina, y dijo: “Reverendo Branham, quiero decirle algo.”
Y yo dije: “Sí, señor. Diga Ud.”
Y él dijo: “Yo lo admiro a Ud. como un siervo de Cristo, y yo creo que Ud. sí lo es”.
Yo dije: “Gracias, señor”. Yo puedo darle a Ud. esos mismos cumplidos, nosotros tenemos dos ideas diferentes, pero sin embargo nos reconocemos uno al otro como siervos de Cristo“.
Él dijo: “Yo lo traje a Ud. aquí para orar por Ud.”
“Gracias, señor”. Yo dije: “Ciertamente la necesito”.
Y él dijo: “Yo le quiero preguntar algo”. Dijo: “¿Por qué no deja de molestar a esa gente?”
Yo dije: “¿Qué quiere Ud. decir, señor?”
Dijo: “Ud. critica a esas mujeres acerca de que se cortan su cabello, usando ropa inmoral, y sus esposos cuán bajos son, al permitirles a sus mu… esposas hacer tales cosas, y comportándose así”. Dijo: “La gente lo considera a Ud. un profeta”.
Yo dije: “¿Alguna vez me oyó Ud. decir que lo era?”
Él dijo: “No, pero la gente lo considera a Ud. eso”. Dijo: “¿Ve Ud.?, Ud. debería estar enseñándole a esa gente cómo recibir grandes dones espirituales, y ser elevados, y tener cosas Celestiales como esas, y grandes manifestaciones del Espíritu. Ud. debería estar enseñando eso, en lugar de hablarles de su cabello cortado, y de usar ropa de la manera que ellas la usan”.
Yo dije: “Señor, si ellas no pueden entender sus ABCés, ¿cómo les voy a enseñar álgebra?” Eso es correcto. No tienen la decencia común como para poner por obra la Palabra de Dios. ¿Saben Uds. lo que ABC significa? Siempre Creer en Cristo; y Él es la Palabra. Eso es correcto. Sí.
21 ¿Qué hace a la gente hacer eso? (Un momento) ¿Qué hace a la gente hacer eso? Es porque Uds. están desahogando la mismísima cosa que Dios colocó dentro de Uds. Uds. están sedientos de algo, y están tratando de satisfacerlo con los placeres de este mundo.
Dios hizo a un hombre para que tuviera sed. Cuando Él hizo su corazón, Él lo hizo para que tuviera sed, porque Él lo hizo para que él tuviera sed de Él. Y ¡cómo se atreve alguien a tratar de—de satisfacer esa sed santa con las cosas del mundo! Eso fue puesto en Uds. para que tuvieran sed de Él. “Como el siervo brama por las corrientes de las aguas, mi alma tiene sed de Ti, oh Dios”.
22 No es que yo esté enojado con la iglesia; yo estoy enamorado de la iglesia. Y sé que—que algo está a punto de suceder. Y por eso yo—yo digo: “Prepárense, gente. Uds. no pueden hacer esas cosas. Su expresión externa muestra que la obra interior de gracia todavía no ha sido hecha”.
No importa cuánto Uds. gritaron, cuánto hablaron en lenguas, danzaron en el Espíritu, lo que Uds. pudieran haber llamado sus emociones; a menos que esa vida cuadre con esta Palabra… Y Uds. oyen esa Palabra y se apartan de Ella, algo anda mal. El Espíritu Santo dentro de Uds. siempre acentuará la Palabra con un “Amén”. Es la verdad. ¿Ven? Es correcto.
Así que eso es lo que estoy tratando de hacer: estoy tratando de pescar todo lo que yo pueda. Es en amor.
23 Cuando Eliezer fue enviado por Abraham para encontrar una novia para su hijo Isaac (un tipo del Padre, y el Hijo, y el siervo y lo demás), a Eliezer le costó trabajo pero él encontró carácter. Y cuando él encontró carácter, lo había logrado. Y eso es lo que el Espíritu Santo está tratando de encontrar hoy en día, es carácter. Uds. No pueden tener carácter hasta que tengan fe. Y la fe produce carácter.
Y cuando él encontró a la hermosa Rebeca… Fíjense. Cuando ella fue a Isaac, ella veló su rostro. ¿Por qué? Ella ya no tenía más cabeza. El hombre era la cabeza. Cuando una mujer se casa, ella se pone un velo sobre su rostro. ¿Por qué? Ella está yendo hacia su cabeza.
Y la Iglesia, cuando el Espíritu Santo encuentra a la Iglesia, Ella misma se vela. Cristo es Su Cabeza, y Cristo es la Palabra. A Ella ya no le importan sus tradiciones y cosas así. Cristo es Su Cabeza. ¡Carácter!
24 Hace muchos años allá en el sur tenían esclavos, y esos esclavos estaban tristes. Y los vendían como Uds. venderían un automóvil usado aquí en el lote; los subastaban, daban un recibo de venta por ellos: ¡seres humanos! Eso no estaba correcto, nunca estuvo correcto. Yo soy sureño, pero eso no estaba correcto.
Dios hizo al hombre, y el hombre hizo esclavos. Ninguna raza debe gobernar sobre la otra. Nosotros somos hermanos del mismo árbol, Adán. Y somos hermanos. Nos podemos dar una transfusión de sangre unos a otros, un hombre indio, un hombre negro, un hombre moreno, lo que pudieran ser. Nosotros somos seres humanos, y no deberíamos hacer esclavos unos de otros.
Pero ellos venían y los subastaban. Y ellos quitaban el corpulento esclavo de su larguirucha esposa. Lo ponían allí y lo cruzaban con otra mujer que era más grande para producir esclavos más grandes. Eso era impío, nunca estuvo correcto.
25 Hace tiempo yo estaba en un cierto museo. Me estaba fijando mientras recorría allí el museo que estaba un anciano de color, y él sólo tenía un pequeño borde de cabello alrededor de su cabeza. Ya hace como veinticinco años, me imagino, quizás treinta. Yo estaba mirando a ese hombre, y él estaba mirando todo alrededor.
Yo me preguntaba: “¿Qué está buscando ese anciano de color?” Él estaba observando por todas partes a medida que seguía caminando.
Y después de un rato él llegó a un cierto lugar, y de repente se detuvo, retrocedió, inclinó su rostro, y empezó a orar.
26 Yo lo observé por unos minutos. Fui hacia él. Yo dije:… Las lágrimas le corrían por sus mejillas negras. Yo dije: “Perdóneme, tío (como nosotros los llamamos, por lo general, tío a los hermanos de color)”, yo dije: “perdóneme, tío, pero vi que Ud. estaba orando”. Dije: “Yo soy un ministro. Soy un ministro Bautista, y me gustaría preguntarle a Ud. por qué estaba tan emocionado. ¿Qué lo emociono a Ud.?”
Él me miró, y limpió sus ojos, me tomó del brazo, dijo: “Mire allí”. Miré a través de una vitrina, y no había nada sino sólo un vestido de mujer, un vestido antiguo.
Y yo dije: “¿Qué hay tan extraño al respecto, que lo emocionara a Ud.?”
Él dijo: “Señor, ¿ve Ud. esa mancha allí?”
Yo dije: “Sí, señor”.
Él dijo: “Esa es la mancha de la sangre de Abraham Lincoln”. Dijo: “En mi costado hay una marca de un látigo de esclavitud. Esa sangre me libró de ese látigo de esclavitud. ¿No lo emocionaría eso a Ud.?”
Yo pensé: “Si eso lo emociona… la sangre de Abraham Lincoln emociona a un esclavo porque fue librado del látigo de la esclavitud, ¿qué debería hacer la Sangre de Jesucristo a la Iglesia? Debería ponernos de rodillas en lágrimas”. Nosotros éramos esclavos de satanás. Él quitó el látigo de nosotros.
27 Un día pasó un comprador por una plantación. Había muchos esclavos y los tenían que azotar porque estaban tristes. Ellos fueron traídos de África por los Boers [sudafricanos, descendientes de los pobladores holandeses—Trad.], y vendidos a la gente del sur como esclavos. Y luego cuando ellos notaban que—que siempre ellos estaban tristes. Ellos nunca regresarían a casa. Ellos nunca estarían con papá, mamá, y ya no más con la esposa, con los hijos. Ellos estaban—ellos estaban tristes, y los tenían que azotar para hacerlos trabajar.
Pero este comprador de esclavos, un día se fijó allí, que allí estaba un hombre joven que no lo tenían que azotar: su pecho estaba erguido, su barbilla levantada, le pegaba en el blanco cada vez. Y el comprador dijo: “Me gustaría comprar ese esclavo”.
Pero el dueño dijo: “No está de venta”.
Él dijo: “¿Qué lo hace a él tan diferente de los otros esclavos?” Dijo:“¿Él es el patrón del resto de ellos?”
Dijo: “No, él es un esclavo. Yo lo compré, y es sólo un esclavo”.
Él dijo: “Bueno, quizás tú lo alimentas diferente del resto de ellos”.
Él dijo: “No, no. Él… Yo… Todos ellos comen en la cocina igual que el resto de los esclavos”.
Él dijo: “Entonces, ¿qué lo hace tan diferente del resto de ellos?”.
Y el dueño dijo: “Yo me pregunté eso por mucho tiempo, pero un día me di cuenta. Allá en su tierra natal… Él es un extranjero aquí, pero allá en su tierra natal de dónde él viene, su padre es el rey de la tribu. Y aunque él es un extranjero y está en otra tierra, él se comporta como un hijo de un rey”.
28 Dios tenga misericordia de nosotros. Si nosotros somos los hijos y las hijas de Dios, sin embargo, sin embargo somos extranjeros en esta vida… Dios está buscando carácter de hombres y mujeres que se puedan comportar como los hijos y las hijas del Rey. Dios tenga misericordia de nosotros, para que lo hagamos.
Eso es tras lo que yo voy amigos: carácter. Eso es lo que Dios está atrayendo: carácter para esa Novia que será sacada. Y como hijos e hijas de Dios, actuemos así, seamos hijos e hijas de Dios. Que Dios nos ayude.
29 Yo quiero decir algo. Quiero anunciar mi tema esta noche. Esa es la razón que lo estoy manteniendo sencillo. Miren, sean muy reverentes, y escuchen sólo por unos momentos. Y recuerden que mi propósito es, por medio de oración y fe, traer a Jesucristo, el Dios que Uds. aman y sirven, en medio de Uds.
¿Por qué no pueden Uds. aceptarlo y creerlo, cuando Él está aquí con Uds., con las promesas de la Biblia respaldándolas? Esa es la razón que lo hice de la manera que está, muy sencillo, para que a Uds. no se les pase por alto. ¿Ven?
30 Miren, cuando Él está aquí mismo con Uds., moviéndose por medio de nosotros, probándose que Él mismo está allí con Uds. como la Escritura dice que Él era y lo que Él sería… Lo que él era, Él todavía lo es, y lo será por los siglos de los siglos. Y lo observan moverse entre Uds., y luego eso… Para mí eso los debería estremecer de emoción de tal manera que Uds. —Uds. corten toda incredulidad, hacer a un lado todo lo que es impío, pararse y hacer su confesión.
En Grass Valley no hace mucho, hace unas semanas, yo hablé sobre las inmoralidades de la iglesia hoy en día. Y toda mujer con el cabello cortado en el lugar se puso de pie, y ministros se pusieron de pie, y clamaron por misericordia. Entonces Dios, la mismísima noche siguiente, vació todo asiento, toda silla de ruedas, todo catre, todo lo demás, y los hizo a todos perfectamente sanos.
Hermano, Dios tiene condiciones que Ud. tiene que llenar los requisitos. ¿Ve? Ud. Debe llenar los requisitos de esas condiciones. Y si Ud. no puede hacer las pequeñas cosas terrenales, ¿cómo vamos alguna vez a subir aquí y que se nos enseñe cosas Celestiales? Así que mantengámoslo terrenalmente, hasta que esa parte termine. Entonces subiremos a las Celestiales.
31 Voy a anunciar mi tema antes que lea la Escritura. Mi tema esta noche es: Un testimonio en el mar. Y mi texto esta noche es: ¡No temáis, Yo soy! Miren, recuerden que mi tema es: Un testimonio en el mar, y mi texto es ¡No temáis, Yo soy!
Miren, para Uds. que quieren leer la Escritura, abramos la Biblia ahora, la Palabra de Dios. Cada uno tenga su Biblia, quiero que la abra y lea conmigo en Mateo, el capítulo 14, y empecemos con el versículo 22.
En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra rivera, entre tanto que él despedía a la multitud.
Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí sólo.
Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; y el viento era contrario.
Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar.
Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo.
Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!
32 Debe haber sido que se estaba haciendo tarde. Ellos habían tenido una gran reunión ese día. El sol se estaba ocultando, poniéndose a lo largo del laguito de Galilea. Y todos estaban cansados, estaban agotados, un gran día de conocer a gente. (Estoy haciendo de esto un drama para que los niños lo puedan captar). Y todos estaban agotados y cansados.
Puedo ver la gran espalda musculosa de ese pescador grande, mientras él tiraba de la barca, sacándola de la arena hasta que la metió en el agua para que flotara bajo el… en el agua; se subió a la popa de la barca, y se sentó al lado de su hermano, Andrés.
Y todos en la ribera… debe haber habido miles de personas, todos… algunos de ellos se estaban limpiando las lágrimas de sus ojos y diciendo: “Regresen. Visítennos otra vez. Tráiganlo a Él otra vez”.
33 Uds. saben, hay algo acerca de tener una reunión, que… cuando Uds. tienen una buena reunión espiritual donde algo ha sucedido, grandes cosas han sucedido, a uno le pesa dejar a la gente, y a la gente le pesa ver los que se van.
Eso siempre ha sido una gran tristeza para mí, después de una gran reunión, el decir: “Adiós”. Yo sé que hay muchos allí que nunca veré otra vez en esta vida. Y lo que yo he dicho está grabado en los libros. Yo me tendré que encontrar con ellos con eso en aquel Día del Juicio. Así que yo soy cuidadoso con lo que digo; lo mantengo de acuerdo con la Palabra.
34 Ahora, mientras levantaron sus remos, y se empezaron a alejar, ellos probablemente habían… Miren, en aquellos días los barcos no eran—no eran impulsados con motores como los tenemos hoy en día. Algunas veces era con vela. Ellos usaban ambos, velas y remos. Y no era un barco como los que tenemos, como la Biblia lo dice aquí: “En la barca”, sino que eran barcas grandes, más como una—una barca de pescar. Y ellas tenían remos, enormes remos. Y el hombre que manejaba estos remos tenía que saber lo que estaba haciendo, porque las olas…
Cualquiera sabe que si uno entra en una tormenta en los lagos, o en el mar, uno no puede dejar que ese barco se conduzca solo, y vire, pues se hundirá. Uno tiene que saber cómo afrontar esas olas, y navegarlas de lado y hacia abajo. Si Uds. llevan su barco directamente hacia arriba, y sube sobre las olas espumosas, es mejor que vigilen, pues se hundirá. Se irá… se llenará de agua. Así que Uds. tienen que saber cómo navegar esas olas con el barco.
35 Así que por lo tanto, ellos ponían por lo general, quizás un hombre a cada lado, en las barcas pequeñas. Algunas veces tenían dos hombres en un remo, pero por lo general había un hombre en un remo en una barca pequeña para pescar como era ésta, y remaban al compás. Y luego, cuando entraban en una tormenta, ellos tenían que saber exactamente cómo tirar de estos remos para hacer que esa barca navegara las olas, para que la pudieran navegar.
Luego ellos tenían una vela. Cuando los vientos estaban soplando y las olas no estaban muy grandes, ellos podían tomar esa vela y virar algunas veces. Y Uds. saben cómo es en la navegación. Pero esta vez estaba muy calmado. Era un día hermoso, y el—y el mar estaba muy quieto, ni siquiera había una olita en él.
36 Y qué placer debe haber sido hundir esos remos en esa agua fresca, y doblar esas espaldas a eso, y al compás, cada remo. Es como un ritmo. Luego, ellos remaban dos o tres veces, y alguien se detenía, y todos se despedían con un ademán de despedida, y seguían así, hasta que el grupito en la ribera se empezaba a hacer más pequeño y más pequeño. Y para ellos, la pequeña barca se hacía más pequeña a medida que se alejaban. Finalmente, se perdieron de vista unos de otros, ya entrados en el mar. El sol estaba bastante oculto para entonces, sólo había rayos de luz roja en el cielo por el sol, desde las montañas distantes de Galilea.
37 Y entonces nos fijamos que mientras navegaban, debe haber sido el joven Juan; él era el más joven del grupo; él se cansó. No fue tan capaz de remar como esos pescadores corpulentos que habían vivido en el mar toda su vida, y fuertes brazos y acostumbrados a remar día y noche.
El joven Juan, en sus… probablemente en sus treinta, o veintes o treintas, debe haberse detenido y limpiado su sudor, quitó su cabello de su cara, y dijo: “¡Fiuu! Hermanos, descansemos—descansemos unos minutos. ¡Vaya! Esto como que me está agotando. Estoy cansado”. Y ellos metieron los remos, deben haberse quedado quietos por unos minutos, nadie decía nada.
38 Y después de un rato el joven Juan debe haberse volteado y dicho: “Me gustaría testificar mientras estamos descansando aquí”. Uds. saben cómo es. Después de que han tenido una reunión, después de que algo ha sucedido que los estremeció de emoción, Uds. tienen que testificar al respecto. Uds. le tienen que decir a alguien al respecto.
Así que el joven Juan dijo: “Me gustaría dar un testimonio. Esa es una cosa: que después de hoy nosotros podemos verdaderamente decir que no estamos siguiendo un falso profeta. Ciertamente fue convincente para todos hoy, el ver que no estamos cayendo… siguiendo un falso profeta, como muchos maestros de nuestros días nos están diciendo que estamos. Nosotros estamos siguiendo a un Hombre que no pertenece a ninguna gran organización. Él las condena y lo demás. Y ellos nos dicen que nos hemos ido al otro extremo, pero no nos hemos ido. Pues yo claramente puedo recordar cuando era un muchachito”. (Miren, vamos a oír una reunión de testimonio. Unámonos con ellos ahora, pensando de nosotros mismos).
39 Juan dice: “Cuando yo era un muchachito, puedo recordar cuando mi mamá me tenía en el porche. Nosotros fuimos criados allá cerca de Jericó. Y en la primavera cuando yo le recogía a mi madre un montón de flores… Y—y yo veía sus bonitos ojos cafés mientras las llevaba a ella, y ella me tomaba en sus brazos y me mecía, y me cantaba cantos acerca de Dios. Y acostumbraba contarme historias Bíblicas. Y cómo me gustaba oír esas historias Bíblicas.
Y ella me contaba que un poco más abajo del vado, el gran poderoso Josué se paró un día allí y ordenó que esa agua retrocediera en el mes de abril, cuando las aguas bajan a chorros. Y el Jordán se detuvo mientras nuestro pueblo entraba en la tierra que les fue prometida“.
“Cómo él se encontró con el gran Guerrero, cuando Él sacó Su espada parado a la puerta. Y él, Josué, el gran guerrero, sacó su espada para encontrarse con el Hombre, y él dijo: ¿Quién eres tú? ¿Eres tú de los nuestros, o de nuestros enemigos?”
“Y Él dijo: Yo soy el Príncipe del ejército de Jehová. Y Josué arrojó su yelmo, y se postró”.
40 Y recuerdo a mamá diciéndonos… diciéndome, mejor dicho, mientras me mecía, ella dijo: Escucha, Juan, mi muchachito: siempre cree en Dios. Un día cuando nuestra gente era esclava allá en Egipto, el gran Jehová Dios envió Su profeta allá. Lo seguimos, nosotros lo seguimos, una Columna de Fuego, nuestro pueblo, y ellos entraron en el desierto sin nada, sino sólo la ropa que tenían puesta. Y Dios hizo descender pan cada noche y lo esparcía en el suelo. Y nuestro pueblo comió pan en ese desierto por cuarenta años“.
Y yo me solía entusiasmar cuando era muchachito. Dije: Mamá, ¿Dios tiene toda una fila grande de hornos allá arriba en el Cielo, y un montón de Ángeles trabajando en la noche, y Ellos se levantan allá, hornean todo ese pan, y descienden y lo ponen en el suelo?“
“Ella decía: No, hijo. Tú entiendes como un niño. Dios no necesita tener hornos para hornear. Dios es un Creador. Y todo lo que Dios tenía que hacer, sólo era hablar la Palabra, y el pan caía en la tierra”.
41 “Y ahora, mis hermanos”, él dijo: “Hoy cuando yo los vi traer a ese muchachito allí con esos cinco panecitos y dos peces, y lo vi a Él partir ese pan, y multiplicar eso para alimentar a cinco mil personas, yo supe que Ése no era un falso profeta. Él tenía que estar asociado con Jehová Dios, porque allí otra vez, el mismísimo Dios en el que nosotros creemos estaba allí haciendo Sus mismas obras otra vez. Él estaba creando pan. Debe ser el mismo Dios que guió a nuestro pueblo para entrar en esa tierra. Seguro”.
Yo les quiero preguntar. Ese muchachito, falto a clase sin permiso de la escuela, con ese panecito o dos en su mano… ¿Ven?, ese panecito no significaba nada. Sólo lo podía alimentar a él mientras lo tuviera. Mientras estuviera en sus manos, no era mucho. Pero una vez que fue puesto en las manos de Jesús, alimentó a cinco mil.
Y esa pequeña fe que Uds. tienen en Dios, mientras la mantengan para Uds. mismos, no significará mucho. Pero una vez que se la den a Él, vean lo que sucede. Si sucediera que hubiera un científico entre nosotros, me gustaría preguntarle: ¿Qué clase de átomo soltó Él allí? No sólo era pez, sino que era pez cocinado; no sólo era pan de trigo, sino que era pan cocinado.
42 Puedo oír a Juan decir: “Yo me paré y lo miré. ¿Se fijaron Uds. en Él, cuán calmado y quieto? Él no estaba asustado. Él dijo: ¿Cuánto de…? ¿Cuánto pan tienen Uds.?”
Dijimos: Tenemos cinco panes y dos peces“.
“Él dijo: Tráiganmelos, y que la multitud se siente de cincuenta en cincuenta”. Oh, hermanos. No estaba emocionado. Él sabía exactamente lo que iba a hacer.
Y él dijo: “Hermanos, ¿no se parecía Él a Jehová? ¿Se fijaron en Sus ojos, cuán fuertes, cómo miraban ellos? Él se parecía exactamente a Jehová”. Y Él sí era Jehová, parado allí partiendo ese pan, multiplicando esos peces y cosas así, y alimentando a cinco mil personas.
“Por lo tanto, hermanos, nosotros no estamos siguiendo un falso profeta, porque si Jehová alguna vez era Jehová, Él todavía tiene que ser Jehová. Y si ese Hombre es lo que reclama ser, el Hijo de Jehová, entonces Él hará las obras de Jehová”. ¡Amén! Cuán sensato fue ese testimonio.
43 Verdaderamente debe haberlos estremecido de emoción.
Y debe haber sido Simón (Uds. saben, él siempre tenía que añadir su parte de todas maneras), él dijo: “Maravilloso, Juan. Yo aprecio ese testimonio. Permíteme añadir el mío ahora. Andrés, mira, quédate quieto un momento (su hermano sentado al lado de él). Andrés fue y se quedó toda la noche con Él. A la mañana siguiente, allí vino él diciéndome: Encontramos al Mesías”.
Miren, yo soy un lector de la Biblia. Yo sé lo que el Mesías debe ser, y sé que han habido muchos de ellos viniendo, diciendo: Mesías, pero… y que éste era el Cristo, y que el tiempo estaba a la mano, y lo demás“.
Así como está predicho ser en los últimos días otra vez. “Muchos vendrán, falsos profetas, diciendo que el tiempo está a la mano, y yo… que el Mesías está en el desierto; el Mesías está aquí”. Dijo: “No lo crean Uds. (¿Ven?) No escuchen eso”.
44 Miren, fíjense bien. Pero él dijo: “Mi padre nos dijo a Andrés y a mí una vez, que cuando el Mesías viniera, Él tendría que venir de acuerdo a la Escritura: el Mesías Escritural. Y cuando yo entré en Su Presencia ese día con mi hermano Andrés (que está sentado aquí), y Él me miró al rostro y dijo: Tu nombre es Simón; tú eres el hijo de Jonás, yo supe que Ése era el Mesías.
Yo sabía que nosotros no habíamos tenido un profeta por cuatrocientos años. Y mi padre me enseño en la Escritura, de acuerdo al Pergamino de Deuteronomio que Moisés escribió, que Moisés, nuestro profeta (de lo cual hemos vivido todos estos cientos de años fielmente a su enseñanza), que él dijo: Profeta de en medio de ti, como yo, te levantará Jehová tu Dios. Y acontecerá que cualquiera que no oyere a este Profeta, será cortado del pueblo“.
Miren, yo sabía, y mi padre me enseñó por las Escrituras, que ese Mesías sería un Profeta. Y cuando lo vi hacer la señal del profeta, yo supe que Ése era el Mesías“. ¡Oh, cómo eso debe haberles hecho algo a ellos! Sí.
45 Y Felipe dijo: “Me gustaría testificar. ¿Está bien, Natanael?”
Él dijo: “Bueno, hazlo. Da tu testimonio”. Y Natanael dijo: “¿Pudiera decir algo primero?”
Y todos, Uds. saben… Y—y Natanael se puso de pie de un salto. Y—y él dijo: “¡siéntate! Estás meciendo la barca”. Uds. saben cómo se pone en una reunión de testimonio. Todos tienen que decir algo, Uds. saben, rápidamente. Y dijo: “Puedes—puedes tomar tu turno. Pero siéntate; espera un momento. Quédate quieto. Estas meciendo la barca”. Y dijo: “Mira, siéntate y cuéntanos tu testimonio”.
46 Y él dijo: “Cuando Felipe vino a mí, yo estaba allá debajo de la higuera orando. Y cuando yo estaba orando para que Dios enviara al Libertador… Y cuando Felipe se acercó a mí, y dijo: Hemos encontrado al Mesías, nosotros lo hemos encontrado; nosotros—nosotros sabemos quién es, es el Hijo de José, Jesús de Nazaret, el Hijo de José, yo lo dudé”.
“Yo dije: Mira, espera un momento. Nada bueno puede salir de Nazaret, de ese grupo de gente. Pero él me alentó. Él dijo: Tú ven, ve por ti mismo”.
Miren, esa es una buena respuesta. No se queden en casa y lo critiquen. Vengan, tomen su Biblia, escudríñenlo, y vean si está correcto, pues es su alma, Uds. saben.
Así que entonces él dijo: “Fuimos a la reunión. Y tan pronto como llegamos a donde estaba Jesús de Nazaret, Él me miró directamente al rostro y dijo: He aquí un Israelita, en quien no hay engaño”.
“Y yo dije: Rabí, ¿de dónde me conoces?”
“Él dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. Y eso fue muy convincente para mí. Eso lo concluyó. Y hermanos, todos Uds. saben lo que yo hice. Me postré a Sus pies, y dije: Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel, porque yo sabía que Escrituralmente Ése era el Mesías que estábamos esperando. Yo lo supe por medio de la señal que Él nos dijo”.
47 Debe haber sido Andrés que dijo: “Un momento. Pensemos todos en algo por unos momentos ¿Recuerda Uds. el día que íbamos a Jericó?”
“Sí, yo lo recuerdo”.
“¿Y recuerdan Uds. una cosa extraña, que le era necesario pasar por Samaria?”
“Sí. Nosotros recordamos eso”.
“Y Él llegó allá a esa ciudad, Sicar. Y cuando Él llegó, nos envió a la cuidad a comprar alimento. Y Uds. saben cómo nos trataron en la ciudad. Y cuando regresamos a donde Él estaba, estábamos asombrados. Nuestro Maestro estaba conversando con una mujer de mala fama”.
Miren, en aquellos días ellos las tenían marcadas. Uds. podían saber quiénes eran. Hoy en nuestros días no están marcadas. Pero ellos podían saber que eran de mala fama por la manera que se comportaban.
“Y estábamos asombrados, Uds. saben, hermanos, que nuestro Maestro sería encontrado con tal persona, una persona de mala fama como lo era esa mujer. Bueno, ella no era nada sino una… sólo una mujer común de la calle. Y allí estaba nuestro Maestro, allí solo al lado de ese pozo, conversando con esa mujer. Así que estábamos todos asombrados”.
Y todos ellos dijeron: “Eso es correcto. Eso es correcto”.
Entonces él dijo: “Nos escondimos detrás de los matorrales para darnos cuenta de lo que Él estaba hablando, y lo oímos cuando Él dijo: Mujer, dame de beber”.
“Y pensamos: Mira, ¿no es extraño que nuestro Maestro le pida servicio a una prostituta? (Para mí, eso demuestra lo que Él era. Él era Dios. Seguro. Él le pide a cualquiera… Todo mortal, no importa en qué condición Uds. estén, es para ”el que quiera“). ¿No es extraño, pensamos, que nuestro Maestro le pediría a esa mujer de mala fama que le hiciera un favor? Y nosotros estábamos sorprendidos”.
“Y nos dimos cuenta que rápidamente ella le contestó, y dijo: Señor, no es costumbre, Tú siendo un Judío, que me pidas a mí, una—una mujer de Samaria”.
48 Y Marcos empezó a decir algo. Andrés dijo: “Quédate quieto un momento”. Así que entonces él dijo: “Escuchen”, dijo, “¿recuerdan Uds. lo que Él dijo?
Dijo: Si tú supieras con quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber. Y Yo te daría Agua que no tienes que venir a sacarla. Y ellos siguieron la conversación por un rato acerca de la religión de ellos.
“Entonces por primera vez pensamos que nuestro Maestro había sido atrapado en una trampa, pues nuestro Maestro le dijo a la mujer: Ve, llama a tu marido y ven aquí”.
“Y rápidamente ella volteó y lo miró en la cara y dijo: No tengo marido”.
49 “¿Recuerdan cómo nuestros corazones casi nos fallaron? Nosotros pensamos: Mira, ahora algo anda mal. Aquí nuestro Maestro le dice a esa mujer: Ve, llama a tu marido. Y nosotros habíamos visto la señal Mesiánica sobre Él, y todo, y supimos que Él era el Mesías, y aquí… vimos Sus obras y supimos que Él era ese Profeta que Dios dijo que Él levantaría. Nosotros supimos que Él lo era, pero sin embargo aquí está una mujer negando que Él está diciendo la verdad. Igual que Sara que se negó delante del Ángel: Nunca lo dije. Pero Uds. ven lo que el Ángel dijo”.
Así que ellos se pararon allí un momento. Y dijo: “No tengo marido”.
“Y luego nuestro Maestro la miró directamente en la cara y dijo: Has dicho la verdad”.
“Miren, nosotros no podíamos entender eso, por qué era que en un momento Él dijo: Tú tienes un marido, ella negó que tenía un marido, luego Él se volteó y dijo: Has dicho la verdad”.
“¿Recuerdan Uds. cuán confundidos estábamos? Y luego Él le dijo a ella: Has dicho la verdad, porque cinco maridos has tenido, y con el que estás viviendo ahora no es tu marido. Así que tú has dicho la verdad”.
50 “Cómo estábamos todos alarmados, queríamos ver lo que la mujer diría. Nosotros sabemos que cuando Él hizo esto, los fariseos, la iglesia, los incrédulos, dijeron: Este hombre es un adivinador, Beelzebú, un demonio. Pero esta mujercita en su condición, volteó y lo miró a Él en Su cara, y dijo: Señor, me parece que Tú eres profeta. Nosotros sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos declarará estas cosas, pero, ¿quién eres Tú?”
“Y Él dijo: Yo soy, el que habla contigo. Y con eso, ella entró corriendo a la ciudad y les empezó a decir a los hombres de la ciudad: Venid, ved a un Hombre que me ha dicho lo que yo he hecho. ¿No será este el Mesías?
51 Miren, eso le pasaría inadvertido al incrédulo. Ellos nunca lo reconocerían. Ellos fueron predestinados a descreer la Palabra. ¿Creen Uds. eso? Judas así lo dijo: “Hombres que desde antes habían sido destinados para esta condenación”, que se levantarían en los últimos días para descreer la Palabra de Dios. ¿Cuántos saben que eso es la Escritura? Seguro. Destinados por Dios para ser incrédulos. ¡Qué condición tan lastimosa! Incrédulos, no lo pueden evitar, así como Esaú no podía evitar ser Esaú, ni Faraón de ser Faraón ¡Qué condición tan lastimosa! Y si Ud. es un creyente esta noche en la Palabra de Dios, cuán bendecidos son sus ojos de vivir en este día para ver la gloria de Dios, cómo ha sido derramada en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo por todo el mundo, si Ud. no es tan dogmático, y atado por medio de credos y denominaciones, que ni siquiera puede escuchar la Palabra de Dios.
Qué condición tan horrible en la cual estar: dos veces muertos y desarraigados, sin una esperanza de alguna vez ser salvos. Eso es lo que la Escritura dice: tan muertos que ni siquiera entienden nada sino el credo de ellos.
52 Fíjense bien en esa mujer. Ella no estaba muerta. Ella lo captó rápidamente. Ella era una simiente predestinada para Vida Eterna. Y tan pronto como eso destelló sobre ella, rápidamente lo captó. Ella supo. Ella dijo: “Señor, nosotros sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos declarará estas cosas. ¿Quién eres Tú?”
Y Él dijo: “Yo soy Él”.
Y ella lo creyó, y fue y les dijo a los hombres en la ciudad. Y ellos salieron y lo invitaron a entrar. Él nunca lo hizo otra vez. Pero la Biblia dice que ellos creyeron en Jesús por el testimonio de la mujer.
Miren, esa es tanta Escritura como yo sé colocarla. Está aquí delante de mí y Uds. la leen igual. Es en San Juan, el capítulo 4, donde Uds. la pueden encontrar.
53 Luego debe haber sido Mateo que dijo: “Permítanme testificar. ¿Recuerdan Uds. ese día cuando íbamos a Jericó, e íbamos allá para visitar a algunos amigos? Y, ¿recuerdan Uds. a nuestra amiga allá, Rebeca?” Y ella es… era la—la esposa de Zaqueo. Y ella nos había dicho que su esposo era un hombre de negocio, y cómo él había… era un incrédulo, porque era un miembro de la sinagoga, y la sinagoga dijo que cualquiera que creyera que ese hombre era un profeta era excomulgado de la iglesia. Y él pertenecía a todas las sociedades del—del día, y así que ellos… Él—él sabía que si alguna vez lo confesaba, que él sería echado fuera.
Pero Rebeca, su esposa, la discípula de nuestro Señor, era una creyente. Y le solía decir a él todo el tiempo: Zaqueo, este Hombre, de acuerdo a la Escritura…“
“Oh, tú no tienes derecho de interpretar las Escrituras. El Rabí es el único quien lo dice”. Pero el Rabí estaba errado. “El Rabí es el único que lo debe decir”.
Fíjense bien. “Pero Rebeca decía: Yo estuve allí, y lo vi a Él obrar, yo sé que Él es ese Mesías. Él es un Profeta”.
54 Así que en la mañana que Él iba a pasar por allí, Rebeca debe haber orado toda la noche por su esposo.Ella quería que él fuera salvo. (De esa manera Uds. tienen que orar por la gente. La oración cambia las cosas). Así que ella debe haber orado toda la noche. Al amanecer, el pequeño Zaqueo se levantó y se puso la mejor ropa que tenía, Uds. saben, y salió, y le dijo a Rebeca que él iba a salir para tomar aire fresco.
Pero esa noche quizás el Señor había estado lidiando con él, de acuerdo a los pensamientos y la oración de Rebeca.
Miren, si Uds. quieren que Dios salve a su esposo o a su esposa, continúen orando por ellos, continúen orando. Eso es todo lo que Uds. tienen que hacer. Sólo continúen orando y creyendo. Si hay cualquier chispa de Vida allí en lo absoluto, Dios pondrá algo en el camino para que ellos lo vean. Entonces si ellos lo rechazan, entonces eso depende de ellos. Pero fíjense bien.
55 Entonces esa mañana, ella oró fervientemente que algo sucediera que convenciera a Zaqueo que ése era ese Profeta que ellos estaban esperando. (Los judíos siempre creen a sus profetas, y el Mesías iba a ser un Profeta, porque Dios les había dicho a ellos que creyeran a nada menos que a un profeta. Así que entonces Él tenía que ser el profeta). [Espacio en blanco en la cinta—Ed.]. Así que entonces, esa mañana Zaqueo salió.
Y me imagino que Rebeca se rió entre sí y dijo: “¡Alabado sea Dios!, él va allá tan seguro como yo estoy aquí acostada en esta cama”.
Zaqueo fue… va allá. Y él se va a la puerta de enfrente donde él sabía que Jesús de Nazaret iba a pasar. Pero allí había tantos que ni siquiera se podía acercar a Él. Él era pequeño de estatura. Así que él subió por la Avenida Gloria hasta la Calle Aleluya. Allí es por donde Él generalmente cruza. Y él se subió a un sicómoro y se sentó. (Si Uds. quieren encontrar a Jesús, Uds. lo encontrarán en la Avenida Gloria o en la Calle Aleluya, o en algo así). Así que él supo que Él cruzaría allí, entonces se subió y se sentó en ese árbol.
Dijo: “Yo lo observaré. Y cuando Él dé vuelta a la esquina, yo expresaré mi opinión acerca de Él. Yo no creo que Él sea algún profeta. No lo creo. Y así que, me subiré a este árbol, y obtendré mi propio concepto de Él cuando Él pase por aquí”. (Recuerden que él nunca lo había visto). Así que él pensó: “¿Sabes qué? Él quizás me vea aquí arriba”.
56 Así que puedo ver a Zaqueo allá arriba, poniéndose todas las ramas y hojas alrededor de él para que estuviera bien camuflado. Nadie lo vería.
Y después de un rato, un ruido se oía por la calle. (Es extraño, que en dondequiera que Jesús está, generalmente hay mucho ruido). Y ahí se oía mucho ruido por la calle. Él dijo: “Bueno, debe estar acercándose.
Y se fijó que dando la vuelta a la esquina, venía un hombre corpulento, calvo. Dijo: “Lo siento, amigos. Se tienen que hacer a un lado. Nuestro Maestro está muy cansado. Él ha estado aquí…” Otros iban pasando por allí.
Miren, ¿Cuál de ellos sería Él? Después de un rato un Hombrecito de apariencia mansa pasó por allí. Él pensó: “Y, ¿es eso a lo que ellos le llaman un profeta? ¿Es eso a lo que ellos le llaman el Mesías? Bueno, él no es profeta. Mírenlo a él. Él ni siquiera se mira como un profeta. Él ni siquiera se viste como un profeta”.
Pero Él caminó quietamente, hasta que llegó debajo de árbol, y se detuvo, y alzó la vista, y dijo: “Zaqueo, desciende. Yo voy a casa contigo hoy”.
¿Recuerdan Uds. lo que Zaqueo dijo cuándo él se unió a los Hombres Cristianos del Evangelio Completo de allá después que fue salvo? Él dijo que él se sorprendió grandemente, pues no sólo supo que él estaba arriba, sino que supo quién era él, y dijo: Zaqueo, desciende de ese árbol.Yo voy a casa contigo“.
“Zaqueo se postró y dijo: Señor, si hecho algo mal, estoy dispuesto a enmendarlo”.
57 Cómo necesitamos más Zaqueos hoy en día. Cuando ellos pueden ver las manifestaciones, y la Presencia del mismísimo Dios que están prometidas en la Biblia, y se levantan y se apartan de ello, ¡en qué condición tan lastimosa está esta nación! ¡Qué condición tan madura para el juicio!
Y muchas veces Uds. dicen: “¡Yo no tengo que escuchar eso!” Vayan y escuchen a alguien que les dé palmaditas en la espalda, y que les permita vivir en pecado. Entonces encuéntrense allá en el Tribunal del Juicio y vean qué es lo que va a suceder. ¡Uds. huyan de la ira que viene! ¡Arrepiéntanse o morirán!
Dios, cuando Él hace cosas como las que está haciendo hoy en día, en ninguna parte en la Escritura Él alguna vez envió tal cosa sin que el juicio lo siguiera. Exactamente correcto. El juicio va a caer, tan cierto como estoy parado aquí en la plataforma como un siervo de Cristo. Seguramente. Uds. recuerden eso.
58 ¡Qué reunión de testimonio! ¡Oh, hermanos! Y luego él dijo: “¿Recuerdan Uds. cuando salimos de la ciudad también?” Juan dijo: “Cuando salimos de la Ciudad, estaba un anciano ciego sentado allí, llamado Bartimeo. Y él estaba sentado en la roca, y estábamos como a unas cien yardas de él. Y de la ciudad se oyó un gran ruido. ¿Recuerdan cómo Bartimeo nos testificó y nos contó cómo sucedió?
Él estaba sentado allí meditando acerca de: Oh, si pudiera haber vivido en el día cuando los grandes profetas anduvieron por este camino, cuando Elías y Eliseo, del brazo, descendieron por este camino yendo al Jordán para abrir las aguas para cruzar al otro lado. Si yo hubiera vivido en ese día, hubiera corrido por estos adoquines y me hubiera postrado ante ellos, y dicho: “¡Oh, gran profeta de Dios, ora por mí para que reciba mi vista!”
“Pero, ¡ay de mí!, ellos me llevaron a la sinagoga, y yo le pregunté al sacerdote al respecto. Él me dijo: ”Mira, espera un momento, Bartimeo. Tú eres un anciano ciego. No hay nada que te pueda ayudar. Los días de los milagros ya pasaron. Sólo pertenece a la iglesia, y tú estarás bien algún día, cuando te vayas al Cielo“.
“Pero, Uds. saben, yo siempre he pensado en mi corazón, él dijo, que si alguna vez hubo un Dios, Él todavía tiene que ser Dios”.
59 ¡Oh, hermano, cómo necesitamos algunos hombres cómo ese! Y es generalmente cuando Uds. están pensando en cosas como esas que Él aparece. Escudriñen las Escrituras. Es cuando la gente está pensando y creyendo. Cuando Uds. tienen su mente en quedarse en casa y no asisten a la reunión de oración el miércoles en la noche para ver Amamos a Susi, o algunas de esas cosas tontas de televisión que ellos tienen, y evitan ir a la iglesia, ¿cómo van a hacer Uds. algo con una clase de gente así?
Uds. saben que las aves hacen sus nidos en la primavera del año. Pero si esa ave macho no ha estado con esa ave hembra, esos huevos no empollarán. Ella los puede cubrir y ser tan fiel, y quedarse allí hasta ponerse tan débil que no pueda volar del nido. Pero si esa ave hembra no ha estado con el ave macho, el compañero, esos huevos no empollarán. Se pudrirán allí mismo en el nido.
60 Y así esta de malo hoy en día. Hemos recibido a esa gente en la iglesia por confesión, y por carta y lo demás, que sabe tanto de Dios como un hotentote sabe acerca de un caballero egipcio. Y, ¿qué tenemos? Un nido grande lleno de huevos podridos, hombres y mujeres que no saben más de Dios que cualquier otra cosa. Es tiempo de limpiar el nido, y empezar desde el púlpito hasta el conserje, y poner a esa gente en contacto con Dios, que sabe qué es el poder de Dios, que ha nacido de nuevo por el Espíritu Santo. ¡Correcto!
Uds. no los pueden hacer diáconos, y habiendo sido casados cuatro o cinco veces, y toda clase de cosas así, porque es una boleta de comida. ¡Es una avergüenza! Esas cosas están entrando entre nuestra gente Pentecostal, y en la debilidad del mensaje que le permiten a la gente estar en el encanto del pecado, y en el alboroto, y luego ellos mismos todavía se llaman santos. Necesitamos un avivamiento sacudidor.
61 No hace mucho hablando con el gran… o mejor dicho, lo oí a él hablar, el gran evangelista Billy Graham, cuando él estuvo en Louisville Kentucky. Él reprendió a esos predicadores. Yo estaba sentado allí. El Doctor Mordecai Hamm, quién lo guió a él a Cristo, él es un buen amigo mío. Él acaba de pasar a la gloria a los noventa y algo años de edad, unos cuantos me… hace como un año y medio. Y el hermano Hamm estaba sentado allí a mi lado.
Y Billy se paró allí, y dijo: “¡Uds. montón de predicadores perezosos!” Dijo: “Yo voy a una ciudad y me quedo allí por seis semanas. Y cuando lo hago, obtengo treinta mil confesiones”. Uds. saben, ellos lo llaman… Yo creo que eso es lo que ellos lo llaman “Decisiones”. Las decisiones están bien. Las decisiones son confesiones, piedras. Pero, ¿qué provecho hace el tener piedras si Uds. no tienen un albañil para que las corte dándoles la forma de hijos e hijas de Dios?
¿Qué provecho hace un millón de decisiones, cuando todavía están en el encanto del pecado, y actúan como si nada, y nunca han tenido un—nunca han tenido un cambio de corazón? Todavía fuman, mastican tabaco, beben, aspiran tabaco molido, miran televisión, se quedan en casa en lugar de ir a la iglesia, y ponen su nombre en un libro, y ¡se llaman Cristianos! Hombres, permitiéndoles a sus esposas salir al patio con unas cositas puestas.
62 El otro día vi la escena más horrible que alguna vez haya visto. Yo estaba allá en la Cafetería Clifton, y estaba esperando que viniera el hermano Arganbright. Y allí venía una mujer. Yo—yo nunca vi nada así en mi vida. Yo… Ella tenía verde aquí, y rojo, y todos los diferentes colores. Pudiera haber sido una mujer muy bien parecida. Pero ¡de la manera que ella tenía uno de esos cortes de cabello estilizados, como la primera dama, Uds. saben, todas esas tonterías! Y allí estaba ella parada.
Y yo—yo soy un misionero. Yo he visto pelagra; yo he visto lepra. Yo nunca vi nada así en mi vida. Y me iba a acercar a ella para preguntarle si podía orar por ella, decirle que yo era un misionero, y que yo—yo sentía lástima por ella. Y yo quería orar por la mujer. Pensé: “Yo—yo nunca he visto lepra como ésa en una persona”. ¿Un ser humano con ojos verdes, azules, y toda clase de tonterías, con la suficiente “manicura” en sus labios como para pintar un granero?
63 Mujeres: Hubo una sóla mujer en la Biblia que alguna vez se pintó la cara, y esa fue Jezabel. Y Dios se la dio a los perros para que se la comieran. Así que si Uds. ven a una mujer usando eso, Uds. pueden decir: “¿Cómo está Ud., Srita. Carne de perro?” Eso es exactamente lo que Dios la llamó. Él se la dio a los perros para que se la comieran. Exactamente correcto.
Lo que necesitamos hoy en día es una limpieza de casa para el Reino de Dios. Correcto. Sí. Y yo iba a ir allá y orar por esa pobre muchacha. Si ella se hubiera lavado, y dejado crecer su cabello, ella hubiera sido una jovencita bien parecida. Y empecé a ir allá para orar por ella, y allí venían dos más. Yo dije: “Vale más que me quede quieto. Yo—yo no sé. Algo ha sucedido desde que estuve aquí”.
Y luego, me fijé que eso está por dondequiera, por todas partes ahora. ¡Qué…! ¡Oh, hermanos! ¿Cómo puede seguir esta cosa más tiempo? Dios les prohibió que hicieran eso. Sí, señor.
64 Miren, volviendo a nuestro tema. Esa mañana Zacarías dijo, o mejor dicho, Bartimeo el ciego dijo: “Yo estaba sentado allí escuchando, y oí un ruido venir por la calle, y todos se estaban tropezando unos con otros. Y oí al sacerdote que me había dicho que los días de los milagros ya habían pasado”. Él era el director de la asociación allí. Él dijo: “Yo lo oí decir esa mañana: Nosotros vamos allá para poner un alto a esta tontería. No vamos a llevar a cabo tal reunión como esa por aquí”. Uds. saben, el—el diablo se lleva su hombre, pero no su espíritu. Dios también se lleva su hombre pero no Su Espíritu. Recuerden eso.
Así que cuando él salió de allí, dijo: Vamos allá para… Nosotros… Yo oí a ese mismo sacerdote viniendo y diciendo: Oye, tú que puedes levantar a los muertos, nosotros tenemos aquí todo un cementerio lleno de ellos. Ven y resucita uno para nosotros. Te creeremos“.
65 Él no payasea para nadie. Recuerden cuando esos romanos lo tenían en los tribunales esa mañana, ellos le pusieron un trapo sobre Su rostro, sobre Sus ojos, y le golpearon la cabeza con una vara, y dijeron: “Dinos quién te golpeó. Si Tú eres un profeta, te creeremos”. Uds. saben que Él supo quién lo hizo, pero Él no payasea para el diablo. Él hace Sus obras para magnificar al Padre, Él dijo. Y Su—y Su propio Espíritu hoy en día no obra para payasear. Él únicamente magnifica a Dios, para que se cumpla Su Palabra.
Jesús dijo que Él hizo estas cosas para que se cumpliera lo que fue hablado por los profetas. Y hoy en día Él hace estas cosas para cumplir lo que prometió que haría. Él no lo tiene que hacer. Él los pudiera dejar continuar sin que se cumpliera, pero Él lo prometió hacer. Y eso es lo que Él está haciendo.
66 Pero Bartimeo el ciego, Juan continuó con su testimonio. “Bartimeo el ciego, él dijo: Uds. saben, yo no sabía; yo nunca había oído de Él. Cuando menos pensé, la gente se estaba tropezando, y me tumbaron y todo. Y yo dije: ¿De qué se trata todo el ruido? ¿Qué es todo el ruido? Yo—yo sencillamente no entiendo. ¿Qué es todo el ruido?”
“Y finalmente una mujer amable dijo: Oh, señor, ¿qué es lo que pasa?”
“Dijo: Señora, ¿quién—quién…? ¿De qué se trata todo el ruido? Yo estoy ciego. No puedo ver”.
“Oh, ¿No ha oído Ud. alguna vez del profeta de Galilea?”
“No, señora, yo no he oído de Él, dijo”.
“Bueno, Jesús de Nazaret. Ud. —Ud. sabe, Ud. es un judío”.
“Sí”.
“Bueno, Ud. sabe que nuestra Biblia nos dice, nuestros pergaminos, que Jehová nuestro Dios iba a levantar un Profeta como Moisés. Y Él iba a hacer lo que hizo Moisés”.
“Sí. Yo sé eso. Será el Hijo de David”.
“Oh, eso es exactamente correcto, dijo la joven. Yo soy discípula de este Hombre”. Uds. saben, todos los discípulos de Cristo siempre tienen lástima de aquellos que están ciegos y de aquellos que están necesitados. Una reunión se puede llevar a cabo en el vecindario, y ellos van y toman a toda persona enferma que pueden para llevarla. ¿Ven? Ellos harán… Todo pecador que pueden conseguir, ellos siempre quieren mostrar misericordia.
Y esa joven dijo: “Bueno, Él es ese Profeta de Galilea. Él pasa por allí, y…”
“¿Me quiere decir que Él es el Mesías?”
“Ciertamente, Él es el Mesías”.
“Entonces dijo: ¿Dónde está Él?”
“Él está como a una cuadra (miren, allí es donde ellos los señalan a Uds., donde Él estaba), como a una cuadra de Ud. en el camino”.
67 “Bueno, Él… Bartimeo el ciego dijo: Ud. sabe, yo sólo… Yo—yo… Él ya me pasó”.
“Había muchos cientos que lo seguían, y uno le estaba arrojando fruta podrida, y diciéndole: Oye, tú profeta Galileo. Si tú eres un profeta, haz esto. Oye, nosotros tenemos a un hombre enfermo aquí. Veamos que tú lo sanes. Otros diciendo otra cosa, y algunos gritando: ¡Salve el Rey de los judíos!, y el otro diciendo: ¡Gloria al gran Dios del Cielo, que ha levantado entre nosotros al Hijo de David! Y todos… Algunos estaban cantando: Hosanna al profeta, al Rey. Otros estaban haciendo burla de Él”.
68 De esa manera es. Siempre hay una multitud mixta: creyentes, manufacturados, e incrédulos siempre conglomerados. Allí están ellos. Aun cuando los hijos de Dios vinieron delante de Dios, en el Libro de Job, dice que satanás estaba presente entre ellos (exactamente correcto), cuando los hijos de Dios aparecieron en la Presencia de Dios. Ciertamente. Ellos siempre están allí. Miren, allí estaban ellos, y uno estaba diciendo una cosa y otro otra.
“Y Bartimeo el ciego dijo: Yo recuerdo que la Escritura dice que el Hijo de David, que Moisés dijo que este Mesías, este Profeta que se iba a levantar, sería un Profeta. Y si Él sería Profeta, Él entenderá. ¡Oh, Jehová ten misericordia, ten misericordia! ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!”.
Y su fe tocó a Jesús. ¡Aleluya! Su fe. Él nunca lo pudiera haber oído por encima de toda esa multitud comportándose así, algunos empujándolo, diciendo: “Quédate quieto”, y lo demás. Pero su fe lo tocó. Y la Biblia dice que Jesús se detuvo. Yo quiero predicar sobre eso en una ocasión. “Y Jesús se detuvo”.
Sí, Jesús se detuvo. ¿Qué era eso? La fe de—de un ciego mendigo lo detuvo, y le preguntó lo que él quería. Y él dijo: “Que reciba mi vista”.
Él dijo: “Tu fe (como Él le dijo a la mujer que tocó Su manto), tu fe te ha salvado. Recibe tu vista, porque tu fe te ha salvado”. Él se volteó, siguió Su camino.
Bartimeo el ciego se quedó allí. “Él me dijo que recibiría mi vista. Aquí estoy”. Enseguida, él vio algo moverse delante de sus manos. Allí él podía ver su mano. Él se fue por el camino glorificando a Dios. “¿Recuerdan Uds. eso, hermanos?”
69 Oh, la reunión de testimonio se estaba poniendo muy emocionante. Oh, todo estaba… Y Uds. saben, por casualidad el diablo miró hacia abajo a lo largo de la colina y los encontró sin Jesús. Ellos se habían ido sin Él. Fue allí que el diablo tuvo su oportunidad. Él dijo: “Ahora tengo la oportunidad de hundirlos, porque ellos se han ido sin su maestro”.
Miren, permítanme decir esto amorosamente, reverentemente, y hermanablemente. ¿No piensan Uds. que eso es igual que hoy en día? Yo pienso que es la misma cosa, que durante el tiempo de este avivamiento, las iglesias han llegado a ser detestablemente ricas. Los Pentecostales ya no están en la calle tocando un pandero. Ellos ya casi no tienen el valor para pararse allá en la calle para llevar a cabo una reunión, rara vez Uds. lo ven. Eso es correcto.
En lugar de tener al predicador antiguo salvado por Dios, ellos tienen alguna clase de estudiante intelectual procedente de alguna escuela Bíblica, tratando de copiar el modelo del mundo. Qué no… Israel, cuando quiso denunciar al rey de ellos, o denunciar al Rey de ellos que era Dios… Y cuando el profeta se acercó a ellos, Samuel, él dijo: “Uds. no…” Ellos querían ser como el resto del mundo.
Y Samuel dijo: “Dios es el Rey de Uds. Dios me ha enviado para ser el profeta de Uds. ¿Les he dicho alguna vez algo en el Nombre del Señor que no se haya cumplido? ¿Les he rogado a Uds. alguna vez por su sustento? ¿Les he quitado a Uds. alguna vez su dinero?
“No”.
“¿Les he dicho a Uds. alguna vez algo, ASI DICE EL SEÑOR, que no se haya cumplido?”.
“No, Samuel. Todo lo que tú has dicho se cumplió exactamente. Nosotros creemos que tú eres profeta de Dios”.
“Bueno, entonces apártense de la idea de su rey”.
Pero ello dijeron: “Pero—pero queremos actuar como los Joneses”. ¿Ven Uds.?, ellos querían actuar como el resto de ellos.
70 Y lo digo, hermanos, con todo el respeto piadoso para nuestras organizaciones, esa es la misma cosa que nuestras iglesias están haciendo. Ellas están tratando de actuar como el resto de ellas, como Metodistas, Bautistas, Presbiterianos y Luteranos: clásicos, “almidonados”, bien vestidos, la iglesia más grande en la ciudad, grandes programas de construcción. Qué desgracia, cuando millones de misioneros están en el campo hoy en día. Y muchos de ellos no tienen respaldo, sin zapatos en sus pies, tratando de predicar el Evangelio. Y estamos construyendo edificios de millones de dólares, grandes sucursales y escuelas, y predicando: “El tiempo está a la mano, la Venida del Señor”. Algo anda mal en alguna parte. (Vale más… Yo me quedaré con el mensaje sencillo). Muy bien.
Fíjense. Algo andaba mal. Y allí estaban ellos. Qué tiempo para que satanás entrara.
71 Proseguimos con un programa grande. La reunión empezó, el dinero entró abundantemente, todo; “tenemos que aumentar nuestros grupos”. Cada uno: “Uds. vengan aquí a este”, proselitando, todo lo demás, formando una organización más grande, construyendo escuelas más grandes, aprendiendo teología, y lo demás. ¡Dios mío, ten misericordia!
Uds. tienen que ir a la escuela casi diez años antes que puedan ser ordenados como ministro. Y luego, ¿qué hace ellos con Uds. allí? Los llenan con ese líquido para embalsamar, les sacan todo lo que Dios alguna vez puso dentro de Uds. Eso es correcto. Es verdad. Dios sólo los tuvo diez días e hizo más con ellos que las escuelas pueden hacer en diez años. Él puso algo dentro de ellos, y una escuela les saca lo que Dios les puso dentro, muchas veces. Aprenden psicología, y toda esa clase de cosas.
Y algunas de nuestras grandes organizaciones en los Pentecostales, me dicen que se tienen que parar allí, y antes que un misionero pueda ir al campo, tiene que tomar una prueba del psiquiatra. ¡Dios mío, ten misericordia! ¿Han visto Uds. una cosa como esa? Dios es nuestra prueba. La Escritura es nuestra prueba: “Estas señales seguirán a los que creen”.
Si Uds. no tienen un Ph.D., LL.D., ellos ni siquiera lo permiten en el púlpito. Eso es correcto. Y Pedro era tan ignorante que no sabía ni siquiera firmar su propio nombre, y Dios lo hizo la cabeza de la Iglesia. Seguro. Qué diferencia.
72 Sentado en Jamaica hace unas semanas, o mejor dicho, hace unos meses, yo estaba sentado allí con los Hombres Cristianos de Negocios. Habíamos tenido una reunión. Y todo lo que ellos hicieron esa noche fue testificar, cuando ellos tuvieron allí la celebridad de las islas, aún algunos de la gente de Castro estuvieron allí, y todo, grandes hombres. Nuestros hermanos del Evangelio Completo… Yo predico para ellos. Me agradan; yo los amo; ellos son mis hermanos. No tengo nada en contra de ellos.
Y yo estaba parado allí. Dije: “Uds. hicieron que me avergonzara del mensaje que yo estaba predicando”.
Y ellos dijeron: “¿Por qué fue eso?”
Yo dije: “La única cosa acerca de lo que Uds. testificaron fue que Uds. tenían un negocio allá en la esquina ganando cien dólares al mes, y (¡Gloria a Dios!), de repente ahora Uds. tiene una flota de Cadillacs”. Yo dije: “Uds. nunca se compararán con esos hombres. Uds. no pueden traer al mundo adentro, o no se pueden comparar con el mundo. La única cosa que Uds. tienen que hacer es que—que no se comparen con el mundo, como las iglesias y todo lo que ellos están tratando de hacer, con el encanto de ellos y las cosas de allí. Uds. los tienen que invitar a que vengan a sus terrenos, no actuar como ellos. Déjenlos que vengan y actúen como Uds.” ¡Oh, Dios, ayúdanos! ¡Fiuu! Eso es correcto.
73 Aquí estamos en esa clase de enredo hoy en día, en esa escena: la Venida del Señor acercándose, todos durmiendo, como la Biblia dice que estarían. Aquí estamos en esa condición, la edad de la iglesia de Laodicea, la única edad de la iglesia de todas las edades en la que Cristo fue echado fuera de Su propio edificio, llamando, tratando de entrar otra vez. Eso es correcto. En la edad de Laodicea (y ésa es esta edad), Él es echado fuera por medio de nuestros credos y dogmas y añadiendo a la Biblia, y quitando de Ella. Y allí está Él parado afuera tratando de entrar otra vez. Y la iglesia allí adentro pensando que ellos están haciendo algo. ¡Teniendo apariencia de piedad!
La Biblia habla de una edad intelectual. Ella dice que ellos tendrían una… Impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, implacables, calumniadores, intemperantes, y aborrecedores de lo bueno, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. Porque de éstos son los que van y llevan cautivas a las mujercillas con diversas concupiscencias, con toda clase de cosas, tomando el ejemplo de alguna prostituta de Hollywood en lugar de…
Cristo es nuestro ejemplo. Hollywood no tiene nada que ver con ello, ni las modas del mundo y cosas así. Necesitamos una limpieza. Regresen a Dios.
Yo sé que los estoy reteniendo. Pero estoy haciendo esto intencionalmente. Fíjense. Llegaremos al punto de lo que les quiero decir.
74 Fíjense, los vientos empezaron a soplar. El mar se empezó a poner violento. Ellos se habían ido sin Él, se habían ido en un gran programa en alguna parte, se habían ido para hacer esto, todos tan interesados en esto, y en eso, y lo otro. Y se habían ido sin Él.
Una grande multitud de toda clase de gentes que salió con Moisés fue la que causó el problema. Y yo pienso que esa es la misma cosa que ha sucedido hoy en día. Lo Sobrenatural ha sido hecho, y hemos traído grande multitud de toda clase de gentes. La misma cosa. Eso es lo que causa el problema. Fíjense.
75 Luego el rugir. Satanás empezó a soplar su aliento venenoso sobre ellos. “¡Fiuu! ¡Fiuu! Los días de los milagros ya pasaron. No hay tal cosa como esto. Uds. necesitan una educación intelectual. Nosotros no podemos poner a nuestros ministros en el púlpito a menos que ellos tengan una gran educación”. ¿Quién dijo eso? ¿De dónde en la Biblia salió eso?
Como esos Hombres de Negocio esta noche. Yo les dije, dije: “¿De dónde obtuvieron tales cosas como esas? Los primeros Pentecostales que salieron, vendieron lo que ellos tenían, dejaron sus hogares, y llegaron a ser pobres, los ricos llegaron a ser pobres, para que obtuvieran Vida Eterna. Y hoy en día, todos Uds. están tratando de decir cuánto tienen. Ellos trataron de ver de cuánto se podían deshacer”.
Y un cierto cantante de Chicago, que no… Hermano… No recuerdo el nombre del italiano, un predicadorcito. Y él dijo—él dijo: “Pero, hermano Branham, yo le quiero llamar su atención a algo. Eso fue un gran error que ellos cometieron”.
Yo dije: “¿Qué dijo Ud.?”
Él dijo: “Ellos cometieron un error cuando hicieron eso”.
Yo dije: ¿Comete el Espíritu Santo un error, hermano?“
Él dijo: “Bueno, ellos cometieron un error al vender su propiedad. Después de un tiempo una confusión surgió entre ellos, y la gente no tenía lugar adónde ir”.
Yo dije: “Es exactamente lo que Dios quería. Ellos fueron para todas partes divulgando la Palabra. Ellos hubieran hecho… Si ellos hubieran tenido un hogar, se hubieran regresado y establecido allí. Pero Dios divulgó el Evangelio de esa manera”.
Dios no comete errores. Él los pudiera cometer para la mente intelectual, pero no para Su propia manera de pensar. Seguro.
76 Se fueron en un capricho. Miren, nos damos cuenta que ellos se fueron en un capricho, estando tan emocionados porque habían visto el pan multiplicarse, y cosas así. Ellos pensaron: “Oh, nada más estamos remando aquí. Y nos fuimos sin Él; estará bien”.
Y cuando menos pensaron el mar se empezó a poner peor y peor. Satanás dijo: “Ahora los tengo. Ahora me voy a deshacer de todos ellos, aquí en el mar”.
Y el mar empezó a golpear, y las olas espumosas, y la pequeña barca se llenó de agua. El mástil se quebró, los remos se quebraron, y allí ellos la estaban dejando navegar de cualquier manera que podían. Estaban gritando de temor. Toda ola… Satanás estaba sentado en toda ola allí, destellando sus ojos brillantes, y mostrando sus colmillos, y diciendo: “Los hundiré en la siguiente. Los hundiré en la siguiente”.
77 Todas las esperanzas se habían perdido. Pero, ¿saben qué? Él todavía los estaba observando. La Biblia dice que Él subió al monte, y estaba allí parado observándolos, viendo que estaban en dificultades. Estoy tan contento que la gracia todavía está en existencia. Si no fuera, todos estaríamos perdidos.
Cuando Él nos dejó, subió al monte más alto que podía haber, el Calvario. Y luego subió pasando la luna, las estrellas, Júpiter, Venus, la Vía Láctea, los pasó completamente, subió hasta que subió tan alto que aún tiene que mirar hacia abajo para mirar el Cielo. Él puede ver por dondequiera. Y Su ojo está en el gorrión; yo sé que Él está observando esta noche. Amén. Yo creo eso con todo mi corazón. Él está observando esta noche.
78 ¿Qué sucedió? Cuando llegó la hora oscura que ellos comprendieron que Él no estaba con ellos, y cuando menos pensaron, allí vino Él andando hacia ellos sobre el mar, la única cosa que los podía ayudar. Y, ¿qué hicieron? Ellos clamaron. Ellos se asustaron con Él. Miren, escuchen atentamente. Estoy terminando.
Ellos estaban temerosos, asustados de la única cosa que los podía ayudar, porque se miraba espantoso. Ellos dijeron: “Él es un espíritu. Ese es un espíritu andando sobre el agua. Nada podía hacer eso más que un espíritu. ¡Uooh!” Ellos estaban asustados. Y la única esperanza que tenían, ellos estaban temerosos de ella.
79 Esa es la misma cosa esta noche. La esperanza de la Venida del Señor Jesús está apareciendo entre la gente. Y cuando ellos la ven, la quieren llamar telepatía; la quieren llamar un adivinador; la quieren llamar toda clase de demonio que puede ser llamado; y es la única cosa que los puede ayudar a Uds. ¿Qué fue la voz que salió de Él? “¡No temáis! ¡Tened ánimo! ¡Yo soy!” Al principio se miraba algo espantoso, pero: “¡Yo soy, no temáis!”
Miren, hemos tenido muchas reuniones de testimonio, y vemos lo que le está sucediendo a la iglesia. No se asusten. Él todavía es Dios. Él es tanto Dios como siempre lo fue. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amen”—Ed.]. El mismo testimonio que Él era para ellos en aquél día, podemos creer que Él sigue siendo el mismo testimonio para nosotros hoy en día. ¿No pueden Uds. creer eso?
80 Inclinemos nuestros rostros por un momento ahora. Quiero que Uds. oren y digan: “Dios, yo quiero que tengas misericordia de mi”. Oren en su propia manera ahora. Dios, sé misericordioso. Ten misericordia. Miren, no se levanten, por favor. Esperen un momento. Vamos a despedir en un momento. Sean muy reverentes.
Padre Celestial, mientras nos estamos aquietando ahora después de una reunión dura, conmovedora, penetrante, donde he tratado con todo lo que está en mí, Señor, de dar un testimonio de lo que los hombre hubieran… vieron en Ti en los días pasados, lo que ellos podían testificar y decir que habían visto suceder, y estar seguros que fuiste Tú. Tú cumpliste la Escritura.
Mira, Tú prometiste que eso regresaría otra vez justo antes del fin del tiempo. Honra Tú Palabra, Señor. Has Tú Palabra vivir otra vez. Encuentra algún corazón aquí por medio del que Tú puedas probar Tú Palabra, Señor. Escudríñame, oh, Señor. Pruébame. Ayúdame. Ten misericordia de mí, Señor. Ten misericordia de todos nosotros. Estamos necesitados.
Te pido, Dios, que hombres y mujeres aquí esta noche que no te conocen como su Salvador, que—que ellos—ellos encuentren un lugar en sus corazones esta noche, se detengan por unos momentos y tomen inventario. Miembros de iglesia que no… que saben que ellos pueden—ellos pueden mirar por toda su propia vida. No importa lo que ellos hayan testificado, ellos se miran a sí mismos y ven que algo anda mal. Que se prueben ellos mismos con la Palabra de Dios y vean el resultado. Probémonos todos ahorita, Señor, y encontremos dónde estamos necesitados. Y luego que clamemos a Ti por misericordia.
81 Mientras tenemos nuestros rostros inclinados y cada uno de Uds. orando, miren, nunca les pediremos que se unan a una iglesia. Únanse a cualquier iglesia que Uds. quieran. Pero les estamos pidiendo esto (yo les estoy pidiendo esta noche como siervo de Cristo): si Uds. no lo conocen a Él como su Salvador, y les gustaría conocerlo, y… Miren, Uds. no están levantando su mano a mí, sino Uds. le están levantando sus manos a Él.
Miren, recuerden, aquí está lo que Jesús dijo: “El que oye Mi Palabra…” San Juan 5:24. “El que oye Mí Palabra…” Yo lo dije esta noche en una forma tan clara y sencilla como lo podía decir. “El que oye Mi Palabra, y cree al que me envió, tiene Vida Eterna”.
Uds. nunca lo han creído ni lo han aceptado antes, pero a Uds. les gustaría, en la Presencia de Dios, levantar sus manos, y decir: “Yo ahora lo acepto, Dios. Yo creo en Jesucristo como mi Salvador, y lo acepto a Él ahora como mi Salvador personal”.
Yo voy a empezar. Anoche no logré algunas manos. Las filas a mi izquierda, a mi izquierda, a la derecha del edificio, al entrar Uds., a mi izquierda, ¿cuántos allí levantarán sus manos a Dios (miren, con sus rostros inclinados; todos orando, no levanten sus rostros; oren), levantarán su mano, y dirán: “Dios, yo levanto mi mano a Ti y te quiero aceptar como mi Salvador, ten misericordia de mí; yo verdaderamente creo que el tiempo está a la mano, y no estoy listo para partir”?
82 La otra noche pregunté eso allá en California. Una anciana de setenta y seis años de edad levantó su mano cuando se hizo el llamamiento al altar, tuvo una conversión gloriosa, se fue a casa y se acostó en su almohada, y se fue a encontrar con Dios: Setenta y seis años de edad, y Justo en el último momento entró. ¿Qué si ella no hubiera venido? Sin esperanza. ¿Levantará su mano y tomará esa sola posición toda suficiente?
La—la fila a mi izquierda, ¿no hay allí alguno en alguna parte? Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, señora. ¿Habría otro que levantaría su mano? En la fila de en medio a mi izquierda, ¿hay algunos en esa fila que sienten que Uds. no están agradando a Dios, y Uds. no han creído en Él? Miren, hay únicamente…
83 Miren, fumar, beber, cometer adulterio, maldecir, eso no es pecado. Hay un solo pecado. Eso es incredulidad. Uds. hacen esas cosas porque son incrédulos. Si Uds. fueran creyentes, Uds. no harían esas cosas.
Sólo hay dos cosas: Una de ellas es fe, y la otra es incredulidad. Una de ellas lo posee a Ud. Y si Ud. está un poco dudoso acerca de la Palabra de Dios, de que toda Palabra de Ella es verdad, entonces Ud. es un incrédulo. El Espíritu Santo no mora en Ud. Si Ud. disputa una sola Palabra de la promesa de Dios o la cuestiona, entonces algo anda mal. ¿Levantaría su mano, diría: “Ten misericordia de mí, Dios”? Que nadie mire. Sólo dejen que el Espíritu Santo: Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, señora. Dios le bendiga, mi hermana. Muy bien. Esta fila de en medio aquí a mi izquierda. Esos son uno, dos, tres, cuatro allí.
84 La fila—la fila de en medio a mi derecha, ¿levantaría su mano, diría: “Dios, ten misericordia de mí; yo quiero creer”? Dios le bendiga allá atrás, mi hermano. Ud. pudo haber hecho muchas grandes cosas en la vida, pero ésta es la más grande que alguna vez hizo Ud. Un muchachito como de unos doce años de edad levantó su mano.Dios te bendiga, hijito. La Biblia dice: “Un niño los guiará”. Él no ha pasado su almita a través de las revistas “historias verdaderas”, y cosas así, y lo que es llamado historias verdaderas. Sólo hay una historia verdadera que yo sé, la cual es la Biblia.
Gente… Los muchachitos hoy en día saben más a cerca de David Crockett que lo que saben acerca de Jesucristo. Toda tienda de baratillo tiene toda clase de cosas de vaquero. Y eso es lo que los muchachitos de América se “tragan”.
85 En la fila a mi derecha, ¿habrían algunos allí que levantarían su mano, dirían: “Dios, ten misericordia de mí; yo no le estoy levantando mi mano al hermano Branham; yo le estoy levantando mi mano a Jesucristo; Tú eres el que estás escudriñando mi corazón…?… ahorita…?… ¿Habría otros que levantarían su mano y dirían: ”Dios, ten misericordia de mí; yo no quiero…?… Dios le bendiga, allá atrás. Dios los ve a Uds. Dios ten misericordia.
Ahora, en el balcón a mi derecha, ¿hay algunos alrededor de esas filas allí que levantarían su mano, dirían: “Dios, ten misericordia de mí”? Levanten sus manos.
En los balcones de en medio aquí, ¿hay algunos allí que levantarían su mano, dirían: “Dios, ten misericordia de mí”? No puedo ver muy bien allá arriba. Yo vi el Ángel del Señor allí anoche, pero no lo podía llamar. Se movió para abajo. Alguien tocó algo y se bajó. Levanten sus manos. Él los verá, aunque los vea yo o no. Él los verá a Uds.
¿Tienen verdaderamente Uds. tanto así de valor? ¿Hay tanto así de algo verdadero acerca de Uds., hombre o mujer, que levantarían sus manos, y confesarían que Uds. están mal, y pidan misericordia? Levanten sus manos. A la izquierda entonces, en el balcón a la izquierda. Dios le bendiga. Dios le bendiga, señor. Esa es una cosa maravillosa. Dios le bendiga, señora. Eso está bien. Dios, ten misericordia.
86 Dios Padre, yo los encomiendo en Tus manos. Ellos—ellos rompieron toda regla científica. De acuerdo a la ciencia, la gravedad mantiene nuestras manos hacia abajo, así como mantiene nuestros pies en el suelo. De acuerdo a sus reglas, nuestras manos no se pudieran levantar porque ellas se dirigen hacia abajo, pues el peso y la gravedad las mantiene hacia abajo. Pero esta gente levantó sus manos. Eso demuestra que tienen un espíritu dentro de ellos que puede controlar el cuerpo. Y ellos rompieron las reglas de la ley científica, y levantaron sus manos al Creador, dijeron: “¡Ten misericordia de mí!”
Mira, Señor, yo estoy diciendo esto en la Presencia de Dios, de Cristo, del Espíritu Santo, de los Ángeles Santos, de todos los ejércitos del Cielo, y de esta compañía. Tú prometiste que si eso era sincero de sus corazones: “El que oye Mis Palabras,y cree al que me envió, tiene Vida Eterna; y no vendrá a Juicio, mas ha pasado de muerte a Vida”. Yo te los entrego, Padre, como los trofeos de Tu Palabra siendo manifestada, predicada por el Espíritu del Señor. Y ellos son Tuyos.
Guárdalos del Juicio, y cumple Tu voluntad en ellos. Dales el Bautismo del Espíritu Santo. Si ellos nunca han sido bautizados en bautismo Cristiano, que ellos lo reciban, Padre. Y que reciban el Bautismo del Espíritu Santo y lleguen a ser obreros.
Desde estos muchachitos que levantaron sus manos, hasta el más anciano, hombres, mujeres, muchachos o muchachas, los adolescentes que levantaron sus manos, Dios concédelo, por medio del Nombre de Jesucristo.
87 Yo te los entrego, Padre. Ellos son Tuyos. Fue Tu Espíritu el que los llamó. Yo hablé Tu Palabra, y ellos oyeron, y creyeron. Y ahora, ellos levantaron sus manos que la aceptaron, y Tú lo prometiste. Yo los quiero encontrar en una Tierra mejor donde no hay muerte ni pesar. Y en ese día cómo nos abrazaremos unos a otros del cuello, y gritaremos de gozo, y recordaremos esta noche en Salem, Oregón, cuando la reunión va a ser puesta sobre la lona de la gran pantalla de Dios, y ellos verán esas manos que se levantaron; cuán feliz estará esa gente. Cuán agradecido estaré yo al presentar los trofeos a Ti. Concédelo, Padre. Ellos son Tuyos en el Nombre de Tu Hijo, Jesucristo. Amén.
88 Miren, en la quietud y en la Presencia del Todopoderoso, nosotros todavía tenemos como diez minutos. Vamos a… no pudiéramos llamar muchas tarjetas de oración. Mañana en la noche, sólo voy a venir y llamar las tarjetas de oración, si es la voluntad del Señor. Quiero que Uds. lo crean sin las tarjetas de oración. Yo voy a hacer algo más, en un momento.
Pero, ¿cuántos hay en este edificio que no tienen una tarjeta de oración, y Uds. creen que Jesucristo es el mismo Cristo acerca del cual yo di ese testimonio tras testimonio, tuve a esos discípulos que testificaron cómo ellos supieron que Él era el Cristo? (Y Hebreos 13:8 dice que Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos). ¿Cuántos creen que Uds. tienen la fe suficiente como para tocar Su manto?, sólo levanten sus manos y digan:“ Ore por mí; yo creo”, Uds. sin las tarjetas de oración, sin las tarjetas de oración. Miren, por favor, sean reverentes sólo un momento más.
89 Yo sé que es—que es tarde, pero no es muy tarde. Son veinte minutos más temprano que lo que nos tardamos anoche. Pero sean reverentes. Miren, oren. Cada uno incline su rostro a su propia manera, y luego ore, mientras yo vigilo, encomendándome a Dios. Si Uds. están interesados en Dios y en la salvación de Uds., y en ver las señales y prodigios, que yo he dicho aquí en la Biblia que Él hizo, y quieren saber si en el que Uds. profesan tener su fe… y Uds. que levantaron su mano hace rato, pongan… que Él venga esta noche debido a este llamamiento al altar, y les pruebe que Él simplemente es el Salvador de Uds., que Él sí conoce su corazón, y que fue Él el que les habló, y Él es el que puede responder ahora.
Sean reverentes. Simplemente oren. No duden. ¿Pudieran levantar sus rostros un momento?
90 Pedro y Juan, pasando por la puerta llamada Hermosa, dijeron: “Míranos”. Eso… No que ellos eran algo grande, para atraer. Miren, Uds. estaban confesando a Dios, orando por alguna cierta dificultad. Miren, Uds. crean con todo su corazón ahora. Estén alertas. El Espíritu Santo es muy tímido (¿cuántos saben eso?), muy tímido; sencillamente no tolerará nada errado. Así que tan pronto como Él llame, contesten rápidamente. Sólo oren. Crean.
Miren, la Biblia dice que Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, y Él es ahorita un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”—Ed.]. Bueno, si Él es el mismo Sumo Sacerdote, si Uds. lo tocaran, Él actuaría de la manera que actuó ayer, el día en que Él estuvo en la tierra. ¿Creen Uds. eso? Seguro.
¿Ven?, la mujer tocó Su manto, y ella fue y se sentó. Y Él dijo: “Alguien me tocó”. Él miró alrededor hasta que encontró a la mujer, le dijo a ella cuál era su problema, y que su fe la había sanado. Miren, Él es el mismo hoy en día.
91 Por favor, por favor, no se levanten.Yo no estoy reprendiendo, pero miren ¿ven?, esto es lo que el diablo me continúa diciendo: “Ellos no te creen, de otra manera ellos te prestaran atención”. ¿Ven?
¿Recuerdan lo que Él me dijo en Greens Mill? ¿Cuántos aquí… están aquí, que estuvieron cuando yo estuve aquí la primera vez? Muy bien. ¿Recuerdan Uds. que vine a Uds., y extendía mi mano, y Uds. tocaban mi mano, y yo…? Y luego si permanecía quieto, no trataba de usar mi propio pensamiento, les decía lo que estaba mal en Uds. ¿Recuerdan Uds. eso?
¿Recuerdan que les dije que Él me dijo que sucedería que yo conocería el mismísimo secreto del corazón de ellos? ¿Recuerdan Uds. que les dije eso? Miren, levanten sus manos, si Uds. recuerdan que les dije eso, que—que Él me dijo que si yo era muy reverente… ¿Ven?, allí lo tienen. Miren, sí se ha cumplido. ¿Ven? Así que eso lo hace verdadero.
La Biblia dice: “Si hay uno entre vosotros que es espiritual, o un profeta, y si lo que él dice sucede, entonces óiganlo. Si no sucede, entonces no le teman, porque no estoy con él”. Eso no es más que sentido común (¿ven?), porque si Dios está allí, Él lo vindicará que es verdadero. Miren, simplemente oren, Uds. sin las tarjetas de oración.
92 Uds. con las tarjetas de oración, si es la voluntad de Dios, los meteré en la fila mañana en la noche, aquí en la plataforma. Uds. sin las tarjetas de oración; sean muy reverentes. “Los que esperan en Jehová…”
Muy bien. Él está aquí ahora. ¿Han visto alguna vez esa fotografía de Ella, la Columna de Fuego, la Luz? Cuando me encuentre con Uds. en el Tribunal del Juicio, Ella no está ni a un pie de donde estoy parado ahorita. Eso es correcto. Él está aquí. Vean si Él es el mismo Cristo. Vean si Ese es Su Espíritu o no. Uds. oren. Toquen Su manto, digan: “Señor Jesús, permíteme tocarte. Respóndeme por medio del hermano Branham. Eso me probará que Tú eres el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”.
93 Yo no puedo hacer… Sí, yo veo a una mujer que acaba de inclinar su rostro aquí mismo. Está una Luz justo arriba de la mujercita. Mire en esta dirección allá atrás, señora, la segunda sentada allá atrás. Ud. está sufriendo del problema del estómago, complicaciones. ¿Cree Ud. que Dios la sanará? ¿Lo cree Ud.? La segunda mujercita sentada allí con su rostro todavía inclinado. Si ella cree con todo su corazón, ella lo recibirá. ¿Lo cree Ud.? Le pasó por alto. Se fue de Ud. ¡Qué lástima! Eso…
Está arriba de esa mujercita sentada allí. ¿Cree Ud. que yo soy profeta de Dios o Su siervo, la señora sentada allá atrás? ¿Cree Ud.? Mire, la mujer de apariencia delgada sentada allí al lado del hombre. Ud. crea con todo su corazón. Ud. está sufriendo de problema del corazón. Eso es correcto. Permítame decirle algo acerca de Ud. misma. Ud. tiene problema del corazón tan grave, al grado que ellos tienen que mantener oxígeno en la casa, en caso de que Ud. tenga un ataque o no. Mire, eso es verdad, señor. Ud. sabe eso. ¿Lo cree Ud. con todo su corazón? Ud. puede recibir su sanidad. Depende de Ud.
94 ¿Qué es lo que pasa con esta gente? Con razón Uds. están muertos. Uds. estarán siempre de esa manera. Hay un entumecimiento de su espíritu. ¿No pueden despertar a Cristo? No permitas que el inocente sufra por el culpable, Dios. La gracia y la misericordia son provistas, y todavía ni siquiera lo reconocen. ¿Qué va a hacer uno?
La señora sentada allí parece tener fe, mirándome, sufriendo de diabetes, diabetes. Ella quizás no me entienda muy bien porque ella es una escandinava, una danesa. ¿Cree Ud. que yo soy profeta de Dios, señora? Gracias. Gracias, señora. Ud. crea con todo su corazón y la diabetes la dejará. Ud. no es de aquí de todas maneras. Ud. no es del grupo de por aquí. Ud. es de allá de Oregón, pero vive junto al Río Columbia (eso es correcto), un lugar llamado Dallas, o algo así. Su nombre es Sra. Lund. Eso es exactamente correcto. Eso es ASÍ DICE EL SEÑOR. Ud. acéptelo, y créalo, y terminará.
95 ¿Qué es lo que le pasa a la iglesia de todas maneras? Ese hombre sentado allí mirándome procedente de Eugene, tiene problema de los ojos y de los oídos. Si Ud.… ¿Es correcto eso, señor? Póngase de pie allí y acepte su sanidad. ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? Ud. no necesita una. Jesucristo lo sana por su fe.
¿Qué es lo que le pasa a la iglesia? ¿Se ha entumecido el Evangelio? ¡Aleluya! ¡Alabémosle! ¡Gracias, Señor Jesús! ¡Cuánto te alabamos por Tu bondad! Uds. que levantaron su mano hace un rato, y Uds. que creen que soy siervo de Dios, vengan aquí al frente. Oremos juntos. Salgan de sus asientos, cada uno que levantó su mano, y Uds. que—que piensan que no están bien con Dios. En la Presencia de Dios, vengan aquí al frente ahora, y párense aquí en el altar. Oremos juntos. Toda alma que quiera ser salva, venga.
Miren, eso es. Eso es correcto. Vengan de allá del balcón en la Presencia de Cristo. Tenemos que romper este espíritu de frialdad aquí, amigos. Nosotros nunca vamos a tener una reunión hasta que rompamos esta cosa de aquí. Hay—hay—hay mucho demonio de incredulidad por aquí. Eso es exactamente correcto. Corran por su vida. Vengan a Cristo tan pronto como puedan. Algo va a suceder. El Juicio seguirá a esto. ¿No lo creen Uds.? Sacúdanse de ese demonio de frialdad, formal, que los está tratando de atar. Permitan que toda alma que no está bien con Dios, venga alrededor de este altar ahorita. En la Presencia de Dios yo los llamo en el Nombre de Jesucristo. Amén. Vengan ahora.
96 ¿Saben Uds. el canto: Oh, ¿por qué no esta noche? ¿Sabe Ud. ese coro? Oh, ¿por qué no esta noche? Ayúdennos con algún canto que Uds. quieran…. ¿Dónde están los otros? Está bien. Tomemos los antiguos…?… Muy bien. Denos un canto para su llamamiento al altar. Vamos a cantar un canto de invitación, mientras esta preciosa gente se reúne aquí.
Amigos, yo les hablo en el Nombre del Señor Jesucristo. Uds. pudieran haber hecho muchas cosas en su vida que han sido buenas, sin duda que Uds. las han hecho. Pero esta es la acción más grande que Uds. alguna vez hayan hecho, la de venir a Cristo. Eso es exactamente correcto.
Mientras estamos cantando ahora, quiero que toda persona aquí que no está bien con Dios que venga alrededor del altar ahorita. Uds. vengan aquí y enmiéndense con Dios, y quiten esa frialdad de Uds. Quiten esa incredulidad de Uds.
¿Por qué temen? Si Jesús estuviera parado aquí esta noche, Él diría: “¡No temáis, Yo soy!” ¿No es esa de la misma manera que Él lo hizo cuando estuvo aquí antes? Miren la gracia de Dios cuando esa gente no lo aceptaba. Probablemente morirán con esos problemas. Y allí Él pasó por toda la audiencia y los discernió de todas maneras, para demostrar que Él es Dios. Seguro que sí. Muy bien cantemos.
¿Adónde iré, adónde iré, Señor,
¿Donde encuentre protección?
Yo necesito un buen amigo fiel;
¿Adónde iré, sino al Señor?
¿Adónde iré…?
¿No se levantarán ahora y vendrán? ¿Adónde más pueden Uds. ir? ¿Ir a su iglesia? Ella perecerá con Uds. ¿Ir a sus amigos? Ellos morirán, y se pudrirán como Uds. ¿Ir a sus credos? Dios los ignorará. Pero Uds. vengan a Cristo…?… Entonces Uds. tienen Vida Eterna. Conocerlo a Él es Vida, conocerlo a Él. Y Su Presencia, cuando Él está aquí probando que Él es el mismo Dios que estuvo con ellos allá aquella noche. ¿No vendrán? Una vez más vamos a llamar. Vengan ahora. Si hay alguna condenación en su vida, vengan.
¿…Dónde encuentre protección? (Aquí está lo que Uds. van a hacer).
Yo necesito un buen amigo fiel;
¿Adónde iré, sino al Señor?
97 Miren, mientras estas personas todavía están viniendo, yo quiero que algunos de Uds. que están verdaderamente en comunión con Dios, yo quiero que algunos de Uds. pastores, vengan aquí ahora. Y quiero que los pastores, y esas mujeres Cristianas que conocen a Dios, vengan alrededor de estas mujeres aquí, Uds. hombres que conocen a Dios y están interesados en las almas.
¿Saben Uds. lo que la Biblia dice? En los últimos días la profecía dice que la gente estaría tan fría e indiferente que… y cuando el Espíritu Santo pasara, que sólo sellaría a aquellos que gimen y claman por las abominaciones hechas en la ciudad.
Quiero que cada uno de Uds. ministros me señale en su congregación a esa persona que gime y clama día y noche por los pecados del pueblo en la ciudad. ¿Pudieran Uds. hallar esa persona? Y recuerden que el Espíritu Santo es mandado a sellar sólo a esos. Que no toque a los otros; ellos van a perecer.
98 ¿Para qué están Uds. jugando a la iglesia? No hay necesidad de jugar. No jueguen con Dios. Dios no es un instrumento de juego. Él es Dios. Miren, Uds. que tienen bastante fuerza y creen, y quieren ver almas ser salvadas, vengan alrededor de aquí y párense al lado de estas mujeres, Uds. mujeres, y alrededor de estos hombres, Uds. hombres, los que verdaderamente conocen a Dios, y quieren ver almas ser salvadas, y quieren ver un avivamiento, quieren ver que algo suceda. Vengan y párense alrededor de ellos ahora, y demostrémosles que los amamos, y que queremos ver que Dios los salve. Hermanos ministros, vengan aquí entre ellos. Eso es correcto. ¡Aleluya!
Miren, escuchen, quiero hablarles mientras ellos vienen. Tengan fe. Uds. vengan aquí. “El que me confesare delante de los hombres, Yo le confesaré delante de Mi Padre”. Miren, confiesen lo que… en dónde Uds. son dilatorios, cuán dilatorios, cómo Uds. han abandonado a Dios. Confiesen que eso es malo, y digan: “Dios, siento haber hecho eso”. Hallen favor con Él, luego observen lo que Él hará por Uds. Simplemente confiesen que están mal, y Él se encargará de lo demás.
99 Miren, que toda la audiencia incline sus rostros. Y toda persona, en donde Ud. esté, si Ud. está interesado en estas personas, ore. Todos ahora. Acérquense, todos Uds. aquí, y pongan sus manos sobre alguien que está parado allí.
Nuestro Padre Celestial, estamos profundamente agradecidos de ver el Espíritu Santo, en la hora de gracia y entendimiento, romper las cadenas de incredulidad, destrozar y sacudir los mismísimos terrenos del infierno en los ojos del diablo, cegándolos del Evangelio, y todavía ir más allá de eso y sacar esas almas y meterlas.
Tú todavía eres Dios. Tú todavía eres Jesús, el que resucitó. Te damos gracias por éstos. Ellos están parados aquí. Ellos son Tus hijos. Sólo hay una sola cosa que ellos pueden hacer: es venir y confesar que están mal. Y “el que confiesa sus pecados alcanzará misericordia; el que encubre sus pecados no prosperará”. Tú dijiste eso, Dios. Y te pido, Dios, que Tú rompas el espíritu de frialdad, formal, que trate de mantener este avivamiento en cautividad. Lo vencemos en el Nombre del Señor Jesús, y rompemos los poderes de satanás por medio del Evangelio de la resurrección, y la Presencia de Jesucristo en esta hora perversa, oscura.
100 ¡Satanás, suelta a la gente! ¡Sal de ella! Tú eres un perdedor, y no hay uno que Dios ha ordenado a Vida que tú lo puedas detener. Ellos van a venir de todas maneras, no importa lo que hagas. Ellos van a venir de todas maneras. Dios dijo que vendrían. “Todo lo que el Padre me ha dado, vendrá a Mí; y ninguno de ellos se perdió”. Te pido, Dios, que Tú oigas ahora. Y haz que satanás, ese maligno, suelte a estas personas. Haz que en cada uno de sus hogares brote… Que sus amados, que sus corazones estén ardiendo.
Que ellos oren toda la noche esta noche, todo el día mañana. Que tal cosa suceda, a tal grado que el sacudimiento del Espíritu Santo empiece un avivamiento en sus corazones, en sus hogares, en sus iglesias, en la comunidad. Concédelo, Señor. Te amamos. Te creemos, que Tú eres el Hijo de Dios. Ellos han confesado que estaban mal. Ellos han confesado que hicieron mal, ellos han vaciado sus almas a Ti, Señor. Tú prometiste en Tú Palabra que Tú…?… Tú lo prometiste, y Tú eres…?… Concédelo, Señor. Dales salvación…?… el enemigo…?… Concédelo Padre, en el nombre de Jesús…?…
101 Todos Uds. que están parados aquí que aceptan que Dios les ha perdonado sus pecados y su incredulidad, levanten sus manos, digan: “Yo lo acepto. Yo siento en mi corazón que Dios me perdona”. Levanten sus manos, la gente que está parada alrededor aquí. Eso es. Por todo allí, muy bien.
Miren, allí en los mismos terrenos en los que Uds. están parados, reciban el Bautismo del Espíritu Santo. Inclinen sus rostros. Uds. que tienen el Espíritu Santo, la Biblia dice que ellos pusieron sus manos sobre ellos, y el Espíritu Santo vino… y Él está aquí, aquí está el lugar para recibir el Espíritu Santo. ¡Amén!
Cada uno, ore. Todos Uds. allá en la audiencia, no… sólo inclinen su rostro, oren, y manténganse sinceros… Dios les bendiga. Oh, Dios, concédelo, Señor Jesús. Ten misericordia, querido Dios. Concédelo, Señor. Ten misericordia. Permite que el Espíritu Santo caiga.
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