S.958 62-0908  PRESENTE ESTADO DE MI MINISTERIO 

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OBRAS DEL MENSAJE

Presente Estado De Mi Ministerio

Jeffersonville, Indiana, E.U.A.

62-0908

1 … avivamiento, estando muy cansado y agotado. Y hemos tenido mucho compañerismo en el camino, reuniones maravillosas, saludando a los Cristianos de un lugar a otro, desde el Norte al Sur… por la Costa Este, y también hacia el Norte por la Costa Oeste hasta Canadá. Y con la fina cooperación de las diferentes iglesias denominacionales, de las Asambleas de Dios, y la Pentecostal Unida, la Iglesia de Dios, la Cuadrangular, y muchas otras organizaciones que han cooperado, teniendo grandes reuniones. Un gran éxito, dentro de lo que hoy se pudiera llamar éxito, quizás algunos lo llamarían “grandioso”. Pero personalmente yo sólo soy uno que contribuye al despertamiento del avivamiento. Y el avivamiento, hablando nacionalmente, está por terminar. Y nosotros estamos…. A mí me gusta ver un avivamiento donde los corazones estén ardiendo, no para añadir miembros, sino un avivamiento. Nuestro Señor hizo bastantes milagros sanando a la gente, desde luego que muchos fueron salvos. Ahora estoy en casa descansando un poco, para volver a ministrar en unas cuantas semanas, si el Señor lo permite.

2 Y ahora, esto es para todas las personas y amigos míos alrededor del mundo. Esta noche quiero decirles desde aquí del Tabernáculo, que si alguno de Uds. estuviera presentes, pudiera sentir qué tan caluroso está aquí en el Tabernáculo esta noche. Esto está repleto de gente dentro y fuera, hay parados en las puertas, afuera en los carros y está muy caluroso, será difícil para el pueblo y para mí también.
Pero yo he llegado al punto que quiero explicar de acuerdo al ministerio que el Señor me ha dado, en qué fase del tiempo estamos viviendo. Quería grabarlo aquí en el Tabernáculo. Eso vino a mi corazón la primavera pasada, pero esperé hasta llegar aquí para grabarlo y enviárselos a todos Uds. alrededor del mundo.

3 Han pasado como treinta y dos años, desde que el Señor Jesús, estando como a unas 150 yardas [137 m. Trad.] de donde estoy parado en estos momentos, aquí, en Jeffersonville, en las Calles Octava y Penn, la mañana que coloqué la piedra angular de este Tabernáculo, entonces esto era sólo un pantano. Yo vivía al cruzar aquí a mi izquierda. Eso fue antes de casarme. Yo estaba viviendo con mi padre y madre. La mañana en que se iba a colocar la piedra angular, el Señor Jesús me despertó muy temprano, era temprano, como a las seis en punto. Yo me había quedado recostado en la cama por un rato, con mi corazón lleno de gozo, pensando en ese gran momento que el Señor Dios me iba a conceder de tener un Tabernáculo para predicar. En ese entonces yo era un jovencito. Y ese día la muchacha con la que estaba saliendo, la cual iba a ser mi esposa al año siguiente, estaría con nosotros ese día que íbamos a poner la piedra angular.

4 Y yo recuerdo esa mañana cuando desperté, estaba acostado en el cuarto del segundo piso, aquí en la Calle Séptima, algo me dijo: “Ponte de pie”. Yo me levanté. Y vi lo que me pareció un gran lugar, era como un valle donde pasaba un río. Llegué al río y comprendí que allí era el lugar donde Juan el Bautista había estado bautizando a la gente y ellos lo habían convertido en un lugar para criar cerdos. Y yo estaba criticando eso mucho, sencillamente diciendo que eso no debía hacerse.
Y mientras yo estaba allí, una Voz me habló y me levantó, y vi este Tabernáculo casi igual como está hoy día. Pero había tanta gente adentro que el Tabernáculo estaba repleto, más o menos en la condición que está en estos momentos. Y entonces yo estaba feliz, parado detrás del púlpito diciendo: “Dios, que bueno eres Tú al darme un Tabernáculo”.
Y en ese momento, el Ángel del Señor me habló y dijo: “Pero este no es tu Tabernáculo”.

5 Y yo dije: “Entonces, Señor, ¿en dónde está mi Tabernáculo?”
Y Él me llevó en el Espíritu otra vez y me dejó en una arboleda. Allá a lo lejos de la arboleda se veía hileras de árboles del mismo tamaño, como de veinte o treinta pies de altura. [6 a 9 m. Trad.] Y se miraban como árboles frutales y estaban plantados en enormes baldes verdes.
Y luego me fijé que a mi derecha y a mi izquierda, había un balde vacío a cada lado y dije: “¿Qué de estos?”.
Y Él dijo: “Son para que tú plantes en ellos”. Así que corté una rama del árbol que estaba a mi derecha y la puse en el balde que estaba al lado derecho y una rama del que estaba a mi mano izquierda y la puse en el balde de la izquierda. Rápidamente crecieron hasta llegar al cielo.
Y Él me dijo: “Extiende tus manos y recoge el fruto de ellos”. Y en una mano cayó una manzana grande amarilla, jugosa y madura. Y en la otra mano cayó una ciruela amarilla, grande, jugosa y madura. Y me dijo: “Come del fruto, porque es placentero”. Y yo comí del uno y del otro, estaban muy deliciosos. Ud. conoce esta visión, está escrita en uno de los libros, creo que en: “La Historia de mi Vida”, o “Un Profeta Visita África”.

6 Y justo en ese momento levanté mis manos, y estaba gritando y glorificando a Dios. Y de repente, la Columna de Fuego vino a la cúspide de esos árboles, y el trueno rugió, los relámpagos alumbraron y los vientos soplaron muy fuertes, y empezaron a arrojar las hojas de los árboles. Miré allá a lo lejos y allí estaba la forma de este Tabernáculo de la manera como hoy está. Al final donde el púlpito estaría colocado, había tres árboles y esos tres árboles tomaron la forma de tres cruces. Y me fijé que las ciruelas y manzanas estaban juntas en racimos alrededor de la cruz del medio. Y yo corrí a prisa, gritando a todo lo que daba mi voz, y caí sobre la cruz, quiero decir, junto a la cruz y la abracé. Y los vientos empezaron a sacudirla y el fruto de la cruz cayó encima de mí. Y yo estaba tan feliz, simplemente regocijándome. Y me dijo: “Come del fruto, porque es placentero”.

7 Y luego este torbellino de Fuego clamó y dijo: “La mies está madura mas los labradores son pocos”. Y Él dijo: “Mira, cuando vuelvas en sí otra vez, o salgas de esto, lee 2 Timoteo 4. 2 Timoteo 4”. Y después volví en sí. Y yo me quedé allí frotándome el rostro y las manos. Y en ese momento, en la esquina del cuarto, ya el sol brillaba alto, pues he de haber estado en la visión como una hora o más, y dijo: “2 Timoteo 4”. Y yo tomé mi Biblia rápidamente y leí 2 Timoteo 4.

8 Ahora, me gustaría leerlo ahora mismo. Y tan extraño como parezca, mientras leía 2 Timoteo 4, el lugar en que me detuve, y todas las veces que he predicado sobre eso aquí en este Tabernáculo, parece extraño que siempre me he detenido allí mismo. Ahora, en 2 Timoteo 4, leeremos los primeros cinco versículos. Lo cual cinco es el número de gracia. Dice así:
Requiero yo pues delante de Dios, y del Señor Jesucristo, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino,
Que prediques la Palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo: redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.
Porque vendrán tiempos cuando no sufrirán la sana doctrina; antes, teniendo comezón de oír,
Se amontonarán maestros conforme a sus concupiscencias y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.
Pero tú vela en todo, soporta las aflicciones, haz la obra de evangelista, cumple tu ministerio.

9 ¿Alguna vez se dieron cuenta? Y yo jamás me di cuenta hasta este pasado mes de mayo, que nunca leía más allá de esa Escritura. Eso era todo lo que siempre leía porque parecía que era suficiente, porque me estaba diciendo que predicara la Palabra, que soportara las aflicciones y tuviera paciencia, porque el tiempo vendría cuando no sufrirían la sana doctrina sino que conforme a sus concupiscencias, se amontonarían maestros teniendo comezón de oír y se apartarían de la Verdad a las fabulas. Pero, miren, Él nunca me dijo que yo era un evangelista. Él me dijo: “Haz la obra de un evangelista”. Pablo le estaba diciendo a Timoteo, vean. ¿Se dieron cuenta cómo lo dice? Él no le dijo: “Ahora, tú has sido llamado para ser un evangelista”. Pero dice: “Haz la obra de un evangelista”, vean. Así que entonces notamos que… Ahora, si yo pudiera decirlo con todo mi corazón y con lo mejor de mi entendimiento, que eso ha sido cumplido al pie de la letra. Exactamente. Y de eso hace ya como treinta años.

10 Y hasta donde yo sé, cada visión que Él me ha dado ha sido cumplida con excepción de una en la que estoy… en un cambio de mi ministerio, donde yo estoy orando por la gente en un lugarcito como un cuartito que está dentro de una carpa, un gran auditorio o algo así. A mí me pareció, como una carpa. ¿Recuerdan eso, hace como dos o tres años? La mayor parte de ella se cumplió. Que yo iría a México, que esa noche llovería y todo lo que allí sucedería. Y Él me dijo del primer jalón de mi ministerio. ¿Recuerdan lo referente a la pesca del pequeño pececito, o de que se me fue? El segundo fue un pequeño pez. Pero entonces Él me dijo: “No falles en el tercer jalón, (¿ven?) y no se lo digas a la gente”. Yo siempre trataba de explicar lo que estaba haciendo. Él me hizo saber que no le dijera a la gente lo que estaba haciendo. Solamente tenía que hacer lo que Él me había dicho que hiciera y dejarlo así. ¿Ven?

11 Pero yo soy ese tipo de persona, no guardo secretos, así que yo sólo digo todo lo que sé. Así que, eso me imagino que viene de familia. Pero yo trato de… Yo amo a la gente, y deseo tanto que ellos sean salvos, por eso trato de decirles todo lo que sé, a menos que sea algo que Él me haya dicho que no lo diga, por supuesto, para que a ellos no se les vaya a pasar por alto. Miren, yo quiero que ellos lo vean tan atentamente para que no haya error en eso.

12 Ahora, eso llegó a suceder exactamente. Ahora recuerden, si lo estudiamos por un momento, la encomienda fue: “Requiero pues delante de Dios y del Señor Jesucristo, que ha de juzgar a los vivos y los muertos en su manifestación y en su reino”. ¿Ven? “… requiero delante de Dios y de Cristo que tú prediques la Palabra”. Y que Dios me ayude, hasta esta noche, hasta donde yo tengo entendido, yo nunca he predicado nada excepto la Palabra, (¿ven?), me he quedado exactamente con Ella. Han habido muchos problemas, he pasado por muchas persecuciones y por muchas pruebas, me he tenido que separar de muchos preciosos amigos sólo por causa de esa afirmación: “Predica la Palabra”.

13 Recuerda Ud. la visión, o la pequeña translación como yo lo llamaría, que tuve recientemente, cuando fui llevado allá y vi aquella multitud, luego me miraba a mí y a todos aquellos millones allá. Y yo dije: “Yo quiero ver a Jesús”.
Él me dijo: “Él está más arriba”.
Bueno, vean, cuando la gente muere, ellos no se van inmediatamente allá arriba con Dios. Ahora, estoy seguro que Uds. entienden eso. Tal vez debería explicarlo lo mejor que pueda. ¿Tienen prisa esta noche? Entonces tomemos nuestro tiempo y trataré de hacerlo lo más claro que pueda.

14 Ahora, al venir aquí, recordemos que vivimos aquí en tres dimensiones. No sé si podré nombrarlas o no. Una es luz, la otra es materia, ¿Tommy, recuerdas cuál es la tercera? ¿Átomo? Tiempo. Correcto. Luz, materia y tiempo. Y nuestros cinco sentidos hacen contacto con esas dimensiones. Nuestra vista hace contacto con la luz, nuestro tacto con la materia y así sucesivamente.

15 Miren, pero a través de la ciencia contactamos la cuarta dimensión tal como es. Porque en estos momentos en este auditorio están pasando imágenes, voces de radio, imágenes que se están viendo en televisión y nuestros sentidos no las pueden captar, pero sin embargo esos aparatos tienen un tubo o un cristal que recoge esas ondas del éter y las hace visibles. Así que pueden darse cuenta que, en este auditorio en estos momentos, hay acciones vivas de personas en el aire, voces en vivo. Están aquí. Nosotros lo sabemos. Su existencia es absolutamente cierta. Y la única cosa que uno tiene que hacer, ellos lo captan con… Yo no entiendo la mecánica de esas cosas que la ciencia ha inventado, pero sí sabemos que eso nos prueba que existe una cuarta dimensión.
Ahora, la quinta dimensión es adonde va el pecador o incrédulo, al morir va allá. La quinta dimensión es algo como, pues, la dimensión horrible. Ahora este hombre…
Cuando un Cristiano muere, él entra a la sexta dimensión.
Y Dios está en la séptima dimensión.
Miren entonces, pueden ver que, cuando el Cristiano muere, él va debajo del altar de Dios, directamente a la presencia de Dios, bajo el altar. Y él está descansando.

16 Para explicárselos mejor. Cuando un hombre tiene una pesadilla, él no está completamente dormido, ni tampoco despierto. Él está entre dormido y despierto, y eso es lo que le produce un horrible estremecimiento y gritos, porque él no está dormido, ni despierto. Y al tomar eso, muestra adonde va un hombre cuando muere sin ser convertido. Él ya vivió su tiempo que se le asignó, él murió en la tierra; y no puede entrar en la presencia de Dios, porque no está preparado para entrar allí sin la Sangre. Él está atrapado. Y él no puede regresar a la tierra, porque su tiempo en la tierra ya se le terminó, y él está atrapado en medio de eso, y él está en una pesadilla, vean. El no puede entrar en la Presencia de Dios, para descansar. Él no puede regresar a la tierra, porque su tiempo ya se le ha terminado. Él está en una pesadilla y ahí estará hasta el día del juicio. Es una cosa horrible, en la cual estar, ¿ven?
Y ahora en esta visión, yo creo que fui arrebatado a esa sexta dimensión y estando allá arriba podía mirar para abajo. Miren, la vista no es precisamente con los ojos que son terrenales. Pero la vista es algo mayor que… Con la vista que ellos tienen allá, pueden contactar más allá que cualquiera de nuestros sentidos naturales pudiera contactar.

17 Hace tiempo que yo lo estaba explicando aquí. En una ocasión estaba viendo un programa de televisión, a un hombre que lo habían bajado en el océano, creo que a dos o tres kilómetros de profundidad y tenían allí luces para iluminar que salían hasta afuera, estaban mostrando la vida marina. Salió un pez de horrible apariencia. Allí estaba oscuro como la media noche, estaba negro como tinta negra. Esos peces tenían fósforo en su nariz y no tenían ojos. Ahora, ellos tenían que comer, parecía que para encontrar su alimento, eran guiados por otro sentido; no por la vista, porque ellos no tenían ojos, ni los hubiera podido usar allá abajo. Pero ellos eran guiados por otro sentido que podían contactar su alimento. Y yo pensé: “Si yo pudiera tomar control de ese pececito con mi vista, cuanto mejor pudiera suplirle su alimento y guiarlo a esos lugares, pues mi vista es mucho mejor que el radar con el cual él hace contacto”, ¿ven? Y yo pensé: “¡Si tan sólo pudiera guiarlo!”
Entonces vino esto a mí: “¡Si tan sólo yo pudiera rendirme a Dios! Cuánto más grande es la vista y los sentidos de Dios, Él nos pudiera guiar más allá de las cosas que nosotros vemos, porque la fe que Él nos da es la evidencia de las cosas que no vemos con nuestros ojos”. Entonces ese pececito nunca podrá subir a la superficie del agua como otros peces, porque él está presurizado. Si usted lo trajera a la superficie, explotaría. Así también nosotros no pudiéramos subir muy alto sin antes explotar. Nosotros estamos presurizados para el lugar en que vivimos.

18 Pero ahora si ese pececito pudiera alguna vez subir y ser como yo, ¿querría él en algún momento volver a ser otra vez ese pececito allá abajo, en esa oscuridad como de media noche? Él nunca desearía volver a ser un pez ya más, porque llegaría a ser algo mayor que un pez, él sería un hombre; sus sentidos serían más elevados, su entendimiento sería más elevado, su inteligencia sería suprema. Ahora multiplique eso por diez millones y entonces llegará a entender lo que sucede cuando Ud. pasa de esto aquí a la Presencia de Dios más allá, donde el ser humano es mucho más elevado de lo que nosotros somos aquí. Ud. nunca desearía volver a ser un ser terrenal como lo es éste, aquí encerrado en esta casa pestilente de enfermedad y corrupción. Eso ha estado en mi corazón y he tratado por estos treinta años de predicar el Evangelio alrededor del mundo, para decirle a la gente que hay un cielo que ganar y también hay un infierno que evitar, y que hay un Dios que los ama y un Poder redentivo que está allí listo para levantarlos en cualquier momento que Uds. estén listos para recibirlo.

19 Es igual si un hombre estuviera ahogándose y que hubiera una cuerda allí colgada y él pensara: “Bueno, allí está la cuerda, yo pudiera sacarme de aquí, pero no soy digno de agarrar la cuerda”. La cuerda fue puesta allí con ese mismo propósito, para que con ella Ud. mismo se salga. Por esa razón murió Jesucristo, con el mero propósito de salvar a los pecadores. Y Él arrojó la cuerda de Vida eterna, la cual hoy en esta noche pasará por encima de la cabeza de cada pecador aquí, con un anuncio de bienvenida en ella que dice: “Suba y salga de allí”. Si Uds. lo desean hacer, la preparación ha sido hecha.

20 Ahora, cuando yo vi aquél lugar y la condición en que esa gente estaba allí, y como era más allá de todo lo que este mundo pudiera aún pensar, fue tan glorioso. Allí no podía existir pecado, muerte, ni nada semejante podía entrar a ese lugar. Y allí no había diferencia entre hombre y mujer, sólo que las glándulas sexuales habían sido quitadas de ellos. Y nunca pudiera haber más adulterio ni ninguna otra cosa. Pero la mujer y el hombre seguían siendo iguales respecto a sus formas y ellos serán de esa manera para siempre. Porque cuando Dios…

21 Ahora esto pudiera ser bueno para algunos de Uds. jóvenes de preparatoria que están oyendo esas cosas que les enseñan acerca de la evolución. Ahora, yo creo en la evolución, pero no de la manera como dicen, que el hombre evolucionó de una escala animal inferior. Su propia teoría les contradice cuando tratan de cruzar algo pues no se reproduce. Así que, ¿ven Uds.? Eso les resulta contraproducente.

22 Miren, yo creo que cuando Dios empezó a regar la tierra, tal vez la primera cosa que Él creó fue una medusa, y de allí pasó al sapo y así en escala ascendente. Pero, ¿ven Uds.? Continuamente se estaba acercándose más y más a la imagen del hombre y él era una reflexión de Dios. Esa es la razón porqué la grama fue evolucionando, tal vez de la grama salieron las flores, de las flores salieron los arbustos y de los arbustos los árboles. ¿Qué es? Es un cuadro del Árbol de Vida situado al otro lado. Y todo en este lado que es natural es una sombra de lo sobrenatural o eterno que está en el otro lado. Por lo tanto, mientras haya un Cristiano nacido de nuevo en esta tierra y tengamos un cuerpo aquí como este, es la misma reflexión de uno que está esperando del otro lado donde no hay muerte ni pesar. Y eso es lo que hace que nuestros corazones hambreen por algo como eso. Miren, hay algo dentro de nosotros que clama. Nosotros solamente… Hay algo que nos dice que está allí. Yo creo que a través de estos años… Les pido disculpas delante de Dios y de la gente por haber sido tan torpe y por haber cometido tantos errores. Pero a través de todos estos años he tenido el privilegio de ver muchos millares de gente venir al reino de Dios y estoy agradecido del Señor por haberme permitido guiarlos a ese lugar. Y yo creo que ellos estarán allá en aquél día.

23 Ahora, la visión fue cumplida. Y como es que siempre me detenía sin saber, en ese versículo cinco. Eso era todo lo que yo siempre leía. Pero hay más en ese capítulo, hay más versos. Ahora, cuando nos despidamos esta noche, Ud. pudiera en su cuarto del hotel o en su casa leer el resto del capítulo, porque yo tengo varias Escrituras anotadas aquí a las que quiero referirme y algunas notas a las que quiero referirme. Y yo quiero que Uds. las lean cuando lleguen a su casa. Yo daré las citas y estarán en la grabación. Pero si Uds. desean anotar alguna, pues bien, lo pueden hacer.

24 Ahora, ¿Creen Uds. que hay hombres y mujeres, lo cual sé que Uds. creen, que son guiados por el Espíritu de Dios para hacer cosas? ¿Ven? Y Jesús fue nuestro ejemplo. Si Ud.se fija, quiero que abran la Biblia conmigo por un minuto en San Lucas, capítulo 4 y les mostraré algo sorprendente. Para que no anoten muchas de estas referencias, quisiera que Uds. lean conmigo esta que tengo aquí por unos momentos. San Lucas, capítulo 4 y el versículo 14 para empezar. Ahora observen cuidadosamente aquí, si Uds. quieren ver algo suceder, como esto corre en paralelo. Ahora fíjense.
Y Jesús volvió en virtud del Espíritu a Galilea, y salió la fama de él por toda la tierra de alrededor.
Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado de todos.
Y vino a Nazaret, donde había sido criado; y entró conforme a su costumbre el día del sábado en la sinagoga, y se levantó a leer.
Y se le dio el libro del profeta Isaías; y como abrió el libro, halló el lugar donde estaba escrito:
El Espíritu del Señor es sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado para sanar a los quebrantados de corazón; para pregonar a los cautivos libertad, y a los ciegos vista; para poner en libertad a los quebrantados:
Para predicar el año agradable del Señor.
Y rollando el libro…

25 Ahora, si Ud. quiere, si Ud. quiere tomar una referencia de eso, aquí la tengo, espere solo un momento, si quizás la puedo tomar de la referencia marginal. Si Ud. se fija, eso también lo hallará en Marcos y en otras citas diferentes, también en Isaías 61:1 y 2. Ahora, ¿no es extraño que Él se haya detenido exactamente allí y que el siguiente versículo…? Eso es lo que estaba aplicado para Su primera venida. Luego el segundo, el siguiente versículo es aplicado para Su segunda venida en juicio. Él se detuvo allí y cerró el Libro. Si algunos de Uds. están leyendo la Biblia Scofield, encontrarán una anotación allí, vean. Fíjese Ud. en la anotación que está allí abajo en Marcos 2, una anotación, vea, en esta nota verá Ud. que se compara con el mensaje que está citado en Isaías 6:1 y 2. En el caso cuando Jesús estaba leyendo la Escritura aquí, predicando, donde decía que Él predicaría el año aceptable del Señor; y el siguiente versículo se refería a Su segunda venida y el juicio. ¿Ve? Y Ud. puede ver como Él se detuvo precisamente allí.

26 Y como es que yo nunca me di cuenta de eso, y como es que yo siempre me detenía en este quinto versículo que dice: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina; antes, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros… (con ellos mismos)… y apartarán de la Verdad el oído, y se volverán a las fábulas. Pero tú has la obra de evangelista, cumple tu ministerio”, ¿ven? Y con la ayuda y la Gracia de Dios yo he tratado de hacer eso. Y yo quiero que mis amigos sepan, tanto aquí y como en todos los lugares a donde estas cintas irán, que la razón por la que yo he tenido que pararme firme por la Palabra, es por esta mismísima razón: “Predica la Palabra”. Esa es la razón por la que yo no he estado de acuerdo con ninguno de los credos, con ninguna denominación, porque yo he sido comisionado de parte de Dios para quedarme con la Palabra. Ahora si alguien más quiere hacer otra cosa, eso depende de ellos.

27 Y si Ud. se fija, en la visión que tuve de mi ministerio, yo nunca mezclé esos árboles. Nunca hice proselitismo. Jamás dije: “Todos Uds. Trinitarios, conviértanse en Unitarios” o “Todos Uds. Unitarios, sean Trinitarios”. Yo los planté en sus propios baldes. Exactamente así. Yo fui con los Trinitarios, también con los Unitarios y con todos, y siempre me quedé en medio y nunca me uní a ninguno de ellos sino que me quedé en medio de ellos, permaneciendo como un hermano, exactamente como la visión me dijo que hiciera. Yo he comido del fruto de ambos lados, de la salvación de ambos lados.

28 Y ahora, ¿Se fijaron Uds. que hay tanta gente Trinitaria sentada aquí, como la hay Unitaria y otros diferentes? Pero de poco les serviría andar argumentando tocando a eso, porque si aquella parte de la visión fue verdadera, la otra parte también es verdadera. Ambos frutos se hallaron en la cruz, ¿ven? Los dos estaban en la cruz, todos juntos en racimos y ambos, las ciruelas y peras, o ciruelas y manzanas cayeron de allí como lluvia sobre mí. Todos se hallaron en la cruz, porque todos ellos creían en Dios, y estaban llenos con el Espíritu Santo, y hacían las obras de un Cristiano y las señales les seguían.
Ahora, la denominación no tiene nada que ver con esto. Será el nuevo nacimiento lo único que tendrá algo que ver con esto. Será su experiencia con Dios lo que tendrá que ver con esto. Ahora, vemos tanto de eso. Tengo varias Escrituras aquí a las que quiero referirme. Tal vez lo haga un poquito después.

29 Pero ahora yo quiero llevarlos del versículo cinco en adelante, hasta el dieciocho. Y ahora para ahorrar tiempo, no los leeré. Pero ahora fíjese cómo comienza a hablar Pablo a Timoteo, es conmovedor. Si usted se fija, después del versículo cinco dice así:
“Porque yo ya estoy para ser ofrecido, y el tiempo de mi partida está cercano. (Él estaba listo para salir de la escena. (¿Ve cómo empieza?) Yo ya estoy… (Bien, observe) y mi…. Estoy para ser ofrecido, y el tiempo de mi partida está cercano.
He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe:
Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquél día y no sólo a mí, sino a todos los que aman su venida“.
Luego sigue diciendo: “Haz todas estas cosas”. ¿Cómo cuáles? Que le trajera su capote. Después continúa diciendo:
“… Demas me ha desamparado”.
Hubo un tiempo en su ministerio cuando él era un joven evangelista, un joven profeta, en que todos estaban con él. Pero ahora si Ud. se fija, aquí más abajo él dice:
… todos me han desamparado… (¿Por causa de qué? Por la Palabra).

30 También Jesús, el joven Profeta de Galilea, llegó a un tiempo cuando lo dejaron solo. Así, todo hombre que se queda con la Palabra de Dios llega a un lugar donde es desechado por el mundo y por el mundo religioso. Jesús alimentó a más de cinco mil en un día y de los cinco panes y dos pececillos levantaron un sobrante de doce cestas llenas. Al día siguiente, creo que fue, Él comenzó a predicar la Palabra y todos ellos empezaron a apartarse de Él. Entonces Jesús miró a sus discípulos, y les dijo: “¿Queréis vosotros iros también?” Aún setenta de Sus propios ministros que Él había ordenado, lo dejaron a Él. “Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis vosotros iros también?”.
Allí fue cuando Pedro habló aquellas notables palabras diciendo: “Señor, ¿a quién iremos? Sólo Tú tienes Vida Eterna”.

31 Noten. Pero la hora viene cuando el tiempo de quedarse solo llega, y tiene que llegar. Tiene que venir. Y ahora yo tengo algunas notas sobre varios profetas a los que quiero referirme, para comprobarles a Uds. que ese tiempo llega. Y ha llegado para mí. No tiene caso que trate de evadirlo, aquí está y uno sólo lo tiene que aceptar. Ellos no lo evadieron, ellos se pararon, lo aceptaron y no se avergonzaron del Evangelio.
Si Uds. se fijan en Pablo, el dijo: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera. He guardado la fe”. ¡Oh, vaya! Y aquí también más abajo nos dice que había peleado con bestias: “… fui librado de la boca del león”. Vea las cosas por las que pasó y Dios fue tan bueno con él. Pero el tiempo había llegado cuando él iba a partir.

32 Ahora, solo preguntémonos: ¿Cómo pudo un hombre, un ministro, un compañero como era Demas con Pablo, dejar a Pablo?
Uds. conocen al hermano Baxter, muchos de Uds. lo recuerdan. Él solía leer acerca de Demas. Él decía: “Hermano Branham, ¿sabe la primera cosa que voy a hacer, cuando llegue al cielo?”
“¿Qué?”, le dije yo.
Él me dijo: “Yo voy a entrar directamente y voy a buscar a Demas. Cuando lo vea, le voy a dar un golpe tan fuerte como pueda”. Y dijo: “y él se va a dar vuelta y me va a preguntar: Baxter, ¿por qué haces esto?”. Él dijo que le iba a decir: “¿Por qué dejaste al pobre Pablo cuando todos lo habían desamparado?”. Por supuesto, yo no aconsejo que se haga eso. Y yo no creo que habrá pleitos allá arriba, solamente recordé lo que había dicho el hermano Baxter acerca de eso, porque él sentía tanta lástima por Pablo.

33 Bueno, ¿qué había hecho Pablo? Él predicó tan fiel como pudo hacerlo y el Espíritu Santo estaba en él. Cuando escribió acerca de las damas que ministraban y cosas como esas, ya me imagino que eso fue como una bomba para aquellos. Pablo dijo: “Que la mujer permanezca en silencio en las iglesias, y no les permito hablar en la congregación”, y él ya estaba en la cárcel en ese momento.
¿Se pudieran Uds. imaginar lo que algunos de esos obispos han de haber dicho? “Humm. Ese tipo está en la cárcel, ¿qué negocio tiene escribiéndonos a nosotros? Y él tiene a Timoteo con él, un bebedor de vino. Así que él ahora está en la cárcel y le suple el vino a Timoteo, luego nos escribe lo que el Espíritu Santo debería decirnos a nosotros qué hacer.
Pero Pablo dijo: “¿Acaso ha salido de vosotros la Palabra de Dios, o sólo a vosotros ha llegado? Si alguno a su parecer, es profeta o espiritual, reconozca que lo que os escribo son Mandamientos del Señor”, ¿ven?

34 Miren, el tiempo viene, amigos. Y yo quiero que la gente en todas partes adonde van estas cintas, que recuerden que el tiempo de separación tiene que venir. Sí, tiene que venir. Yo no sé cuán lejos estoy del fin o del final del camino. Yo no sé. Eso depende de Dios. Yo no sé qué será del mañana y yo no sé lo que traerá, pero yo sí sé Quién lo controla. Así que en eso es donde mi fe está edificada, sobre eso.
Ahora, yo me imagino que Demas no dejó a Pablo y empezó a ir a clubes nocturnos. Yo no me imagino que Demas hizo eso, porque Demas era un hombre lleno del Espíritu. Él era una gran ayuda. Si Uds. leen alguna vez la historia de Demas, verán que él era un predicador notable, un hombre culto y fino, altamente educado y de alta categoría. Era un hombre inteligente. Pero, ¿por qué desampararía a Pablo? Esa es la cosa. ¿Qué fue lo que hizo que él dejara a Pablo? Yo no creo que él quería ir a un club nocturno o algo así. Pero yo creo que era Dios separando a Pablo. Ahora, yo me imagino a Demas…

35 Tomemos unos pensamientos de Démas. El otro día como al amanecer estaba sentado en la falda de la colina preguntándome: “¿Por qué querría Demas abandonar a este hombre? ¿Por qué dejaría al pobre pequeño predicador que lo había guiado al Señor, al hombre que pastoreó el avivamiento entre los Gentiles, un profeta en verdad?”. Nadie podía decir otra cosa, sino que él era un profeta. Él era más que un profeta, él era un apóstol, un grande y poderoso apóstol de los Gentiles. Demas se había asociado con Pablo, había tenido compañerismo y había visto al Espíritu de Dios moverse en ese hombre. ¿Por qué le daría la espalda a una persona como esa, que había sido vindicado como siervo de Cristo? ¿Se fijaron en lo que Pablo dice aquí? “Amando este siglo presente”. Ahora, yo no pienso que Demas se haya regresado al mundo. Yo no creo que él hizo eso. Pero lo que sí creo, es que él tuvo una opinión errónea de Pablo.

36 Miren, Demas provenía de una familia adinerada, él era pudiente y el dinero algunas veces significa religión para la gente. Como dicen allá en California: “Si Ud. no tiene tres Cadillacs, Ud. no es espiritual”. Así que quiere decir que si Ud. no es exitoso y si no tiene la iglesia más elegante que hay en la ciudad., la gente no asistirá allí. Casi es de esa manera aquí. Eso le prueba a uno que… Ud. tiene que tener la iglesia más elegante del país, o ellos dirán: “Oh, ¿Quieres decirme que te has unido a un grupito como ese?”.
¿Sabía Ud. que nuestro Señor no tenía ni un lugar donde recostar Su cabeza? ¿Sabía Ud. que Él tenía un solo manto? ¿Ven? Y Él era el tipo de persona que despreciaban. Y Él no tenía lugar donde recostar Su cabeza. También ellos pudieron haber pensado la misma cosa y lo hicieron, sobre Él.

37 Y, miren, yo creo que Demas aparentemente vio una falla en el ministerio de Pablo. Creo que él pensó que el pobre Pablo estaba acabado, ante Dios. Ahora, él pensó que una gente que pudiera sacarse los ojos para dárselos a Pablo…
Ahora Pablo dijo eso, él dijo: “Os hubierais sacado vuestros ojos para dármelos”. Creemos que eso era porque Pablo tenía sus ojos enfermos, porque él dijo: “Mirad en cuán grandes cartas os he escrito”. Fíjese, él dijo: “Grandes cartas”, pero yo revisé el diccionario y decía: “Con grandes letras”. Él estaba en una prisión en Roma. Algo andaba mal, pues él dijo que sus ojos le habían estado molestando desde que había tenido la visión celestial. Así que la gente hasta le hubiera dado sus ojos, al darse cuenta que Pablo sufría, sus ojos le estaban molestando, y él estaba sufriendo. Y él le había pedido al Señor en tres ocasiones que lo sanara. Pablo aún decía: “Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en la carne, un mensajero de Satanás que me abofetee para que no me enaltezca sobremanera”. Ahora, él pudo en ocasiones haberse sentido muy bien, entonces ese mensajero lo atacaba de nuevo. Luego se volvía a sentir bien y lo atacaba de nuevo.

38 Vea Ud. Pablo tenía un ministerio que era más grande que el de todos los demás apóstoles puestos juntos. Algunos de ellos pudieran haber dicho: “Bueno, yo caminé con Jesús”. Pues, también el hombre común y corriente caminó con Él cuando anduvo aquí. Pero Pablo lo vio a Él en la Columna de Fuego después que Él había muerto, que había sido sepultado, y ascendido a los Cielos y regresó otra vez, allí fue cuando llamó a Pablo. ¿Ven? En el camino rumbo a Damasco. Y Pablo tenía un ministerio más grande que el de Mateo, Marcos, Lucas o cualquiera de los otros. Él estaba mucho más avanzado que ellos. Él dijo: “No vaya a ser que me exalte y diga: Ahora Uds. hermanos, no saben nada al respecto, yo he visto al Señor después de Su resurrección”.
Bien, tal vez ellos dirían: “Nosotros caminamos con Él”. Pero también toda esa gente de Galilea, Nazaret y a través de todo el país. Todos ellos habían caminado con Él.

39 Pero vean Uds., Pablo había hablado con Él y lo había visto en la forma que Él era antes de ser hecho carne, ¿ven? Y Él comisionó a Pablo en la condición que estaba en esa Luz. Allí lo comisionó. Y Pablo lo había visto a Él. Así que él dijo: “Para que no me exalte desmedidamente (ni me sienta un poquito más grande que algunos de Uds. hermanos) me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás”, eso lo mantenía humillado. Y él dijo: “Tres veces le he rogado al Señor que lo quite de mí. Y Él me ha dicho: Saulo, o Pablo, bástate Mi Gracia”. Luego Pablo dijo: “Por lo cual me gloriare en las debilidades… Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. ¿Ven? ¡Yo me gloriaré en ello!

40 Ahora, se dio cuenta Ud., un hombre que tenía un ministerio más grande que todos ellos y había estado en el campo misionero, Pablo, con el más grande ministerio que todos ellos, aquél que había visto a Jesús en la Columna de Fuego y le había comisionado para que hiciera lo que hizo y fue vindicado por el mismo Dios, por el mismo Poder, con señales y prodigios indubitables, era tan pobre que únicamente tenía un capote y le predicaba a un grupo de gente que le hubiesen dado sus ojos, algunos de ellos eran millonarios. Y sin embargo Pablo tenía sólo un capote (Abrigo). Él dijo: “Tráeme el capote, está haciendo frío aquí”. Porque él estaba en una región montañosa. Él solamente tenía un capote.
Y para Demas, un hombre de alta categoría, de gran capacidad, culto y educado, un hombre rico que tenía varias mudas de ropa dijo: “Algo anda mal con este hombre, pues teniendo tantos amigos que pudieran hasta darles sus ojos, y sin embargo anda pobre y sólo tiene un capote. Algo anda mal con Pablo”.

41 Oh, Uds. saben, ese espíritu no se va del mundo, todavía la gente piensa así. El dinero no es Dios. Solamente hay un Dios. ¿Ven? Pero la gente piensa que porque uno tiene un gran ministerio debería poseer todo esto y lo otro, todas estas grandes cosas, grandes escuelas y ser el gran fulano de tal. Dios no lidia con esas cosas. A lo menos, esa ha sido mi opinión. Dios lidia con el individuo. Él nunca nos ordenó ir y hacer tales cosas.
Pero aquí Pablo con un capote, le decía a Timoteo que se lo trajera porque empezaba a ponerse muy frío allá arriba. Un hombre que tenía un ministerio que predicaba a decenas de miles como Pablo lo hizo, y un ministerio que podía hacer toda clase de milagros, que había visto a Jesús en la Columna de Fuego, que fue comisionado por Él y con todo eso, tenía solamente un capote. Demas dijo: “Un hombre como ese”, que él se apartaría de él.

42 Miren, cuando él estaba predicando allí cerca de Troas, nos damos cuenta que allí había un hombre que era calderero, este era un bribón de primera. Y él odiaba el Cristianismo. Y él le hizo a Pablo todo lo que pudo hacerle, hasta ponerlo en la cárcel. Y aún Pablo alerta a Timoteo de ese hombre: “Cuídate de ese hombre”. ¡Y allí estaba Demas! ¡Oh Dios, permite que la gente lo oiga! Allí estaba Demas parado al lado de un hombre que había cegado a otro por haber disputado con él. Ahora, Uds. predicadores de la Iglesia de Cristo, esto les incumbe ahora a Uds…. Una vez alguien me dijo: “¡Hazme ciego! ¡Hazme ciego! Si tú tiene el Espíritu Santo, hazme ciego”.
“Usted ya está ciego”, le dije. ¿Ven?
Ahora ¿Por qué Pablo no cegó al calderero? Ese es el mismo tipo de espíritu que está en la gente que piensa así, es la misma cosa que estaba en Demas. Un hombre que podía cegar a otro por disputar con él, y luego darse la vuelta y dejar que el calderero le arruinara su ministerio en la ciudad. Sin duda que Demas ha de haber dicho: “Él está acabado. Él perdió todos sus dones. Perdió su don de cegar”.
¿No ve Ud. que todavía ese espíritu vive? Dicen: “¿Llegó a su fin, hermano?”. ¡Oh! Eso se le pasa por encima de la cabeza a la gente. Ellos simplemente no lo captan, eso es todo lo que es. Ellos simplemente no pueden verlo. ¿Ven? Ellos no lo entienden.

43 Ahora Demas… Pablo no cegó a ese hombre porque él quiso hacerlo. ¿Qué dijo Jesús: “Yo no hago nada sin que el Padre me lo muestre primero?” No les dije a Uds. años atrás, cuando mi propia madre estaba muriéndose y ella me preguntaba: “Bill, ¿Qué va a ser de mí?”. Yo no le podía decir nada hasta que Dios me lo dijera primero. Y eso fue exactamente lo que sucedió. El hombre no puede hacer nada, el hombre es una falla para empezar. Él es solamente un agente por el que Dios obra y Él obra Su propia voluntad. Pero cuando Ud. ve a esta súper-súper gente que siempre está teniendo esto, eso y lo otro, lo mejor para Ud. es apartarse de ellos. ¿Ven? Jesús mismo no hizo eso. Él dijo: “Yo únicamente obro mientras el Padre obra. Él me muestra qué debo hacer y entonces yo lo hago, no puedo hacer otra cosa más que eso”.

44 Y aquí Demas vio a Pablo, un hombre que tenía un ministerio como ese, y sin embargo era tan pobre que únicamente tenía un capote y quiso que Timoteo se lo trajera. ¡Un capote! Pero Pablo puso el ejemplo de Cristo, pues Él tenía un solo manto. Entonces, ¿por qué hoy día las riquezas y el tener mucho dinero y cosas significan tanto para la gente? Ahora fíjese. Y él tenía tanto poder que cualquiera que estuviera en contra de lo que él predicaba le podía decir: “Tú estarás ciego por un tiempo”. Y el hombre quedaba ciego.
Y aquí estaba el calderero, haciéndole diez veces más daño que el otro hombre y todavía así lo dejó pasar. Demas ha de haber pensado: “Bueno, mire, el pobre anciano está acabado. Él ha perdido su ministerio”. No, no, él no había perdido su ministerio, de ninguna manera. Dios no hace las cosas así. Dios no da como el Indio. Así es.

45 Fíjense, Pablo era algo así como Elías. Elías el profeta fue al monte Carmelo por la comisión de Dios y pidió que fuego cayera del Cielo y cayó. Y él pidió por lluvia y llovió. Y después él fue comisionado por el Mensaje de Dios y mató cuatrocientos sacerdotes, les cortó las cabezas y las echó a rodar desde arriba del monte; después corrió a la amenaza de una mujer, un mujercita hipócrita, o más bien, una incrédula. Jezabel, esa mujercita que era la causa principal de todo eso, ella lo había ocasionado. Parecía que él la hubiera puesto primeramente a ella en su lugar. Pero Dios tiene maneras de hacer las cosas, y sus siervos únicamente obran de acuerdo a la voluntad de Dios.

46 Qué no ven amigos, Uds. se tienen que mover de acuerdo a la manera que Dios se mueve. ¿Cuántas veces me he sentado y he aconsejado a hermanos? Y cómo quisiera levantarme y estrecharle la mano y decirle: “Hermano, eso no tiene nada que ver, sigamos siendo hermanos”. ¿Cómo puedo hacer eso y guardar mi comisión de: “Predica la Palabra?” Ellos no quieren hacer eso.
Yo he estado entre ministros que me han dicho: “Hermano Branham, mi tía está aquí. Sé que Ud. es un profeta enviado de Dios. Vaya allá y restaure su vista”. Si yo pudiera lo haría, pero no puedo hacerlo hasta que Él me diga que lo haga. ¿Ven? Nadie podría hacerlo. Elías no podría hacerlo, nadie más pudiera hacerlo.

47 Ahora hallamos que Pablo… Demas predicaba con Pablo y lo vio sanar a un hombre lisiado que estaba acostado allá, y dijo: “Yo percibo que tienes fe para ser sanado. Levántate derecho sobre tus pies. Jesucristo te ha sanado”. Él lo vio sanar al enfermo y sin embargo él deja allá a su amigo Teófilo que estaba enfermo.
Quizás esto fue lo que Demas pensó: “Pablo perdió su ministerio. ¿Por qué si tenía un don de sanidad, no fue y sanó a su amigo que había permanecido tan fiel a su lado? Pablo dijo: ”Lo he dejado enfermo… no tengo con qué cubrirme… quiero que me traigas el capote contigo. Y ten cuidado con ese calderero, él me acaba de arruinar el servicio en la ciudad. Yo tuve que dejar la ciudad. Y él me puso en la cárcel“. Yo me imagino a Demas decir: ”¿Qué clase de predicador ha llegado a ser?“. ¿Ven?
Y, hermano, hay muchos de esos espíritus de Demas en el mundo hoy. Ellos no saben de qué se trata. ¿Ven? No trae caso tratar de explicárselos, porque no lo van a entender de todas maneras. ¿Ven? Un siervo de Cristo sigue las huellas de Él.

48 Uno de nuestros diáconos aquí, yo no sé si esta noche está aquí o no, su nombre es Tony Zabel. Por lo general él siempre está aquí. Y él vino a mí, y dijo que no hacía mucho tiempo, antes de venir aquí, él dijo: “Yo tuve un sueño, fue un sueño curioso”, él dijo: “Soñé que estaba buscando el camino para el Cielo”. Él dijo: “Y vi a un hombre que venía con una bata negra puesta y estaba leyendo un libro”. Él dijo: “Me acerqué a ese hombre y le pregunté: ¿Cuál es el camino al Cielo? Él me contestó: Pregúntale al hombre que está delante de mí”. Ese hombre era un pastor de una iglesia a la que él había asistido antes.

49 Él siguió un poquito más adelante y encontró otro hombre que tenía puesta una bata negra y cantaba himnos mientras caminaba. Y ese era otro pastor. Ambos pastores son amigos personales míos. Y él dijo… y un buen hombre. Y él le preguntó: “¿Qué camino tomo para llegar a la cima de esa montaña?”. Él respondió: ven acá. ¿Ves a aquel hombrecito parado en la cima de la montaña? Él respondió: Sí. Luego le dijo: Es un hombre vestido con pantalones de trabajo y con uno de esos sombreros de vaquero.
Alguien dijo, allá en Kentucky, dijo (hablando acerca de mí), dijo: “Ese hombre parece todo, menos un predicador”. Pareciera ser como un granjero o algo así, pero, Uds. saben, no es como uno se ve…

50 Y dijo que era yo el que estaba parado allá arriba. Y él subió la montaña hasta que llegó hasta donde yo estaba, y dijo que yo lo tomé por el brazo y lo guié más arriba hasta que llegué a la cima de la montaña. Ante nosotros había un desierto que atravesar. Y yo le dije: “Tony, tengo que dejarte aquí pues tú debes caminar una parte de esto solo”.
Él dijo: “Hermano Branham, ¿qué voy a hacer de aquí en adelante?”
Dijo que le había contestado: “Ven aquí Tony, mira allá abajo. ¿Ves esas huellas de pies descalzos en las que hay sangre?”. Yo dije: “Eso es lo que yo he seguido por todo el camino. Solamente quédate con Eso”. Eso es lo único que yo sé a dónde apuntar al hombre, no hacia un credo o alguna clase de sensación, sino a esas huellas ensangrentadas que guían a la Biblia, la Sangre de Jesucristo.

51 Ahora, cómo se ha de haber sentido este hombre, un hombre con tantos amigos millonarios y con un solo capote. Un hombre que tuvo el poder para cegar a otro, después permitió que otro hombre lo echara de la ciudad. Nunca hizo nada al respecto, sino que se levantó y se fue. Oraba por los enfermos y había dejado a su amigo enfermo. Y Demas lo dejó. Todos los demás también lo dejaron. Pablo dijo: “Todos me dejaron”. Cada uno de ellos lo abandonó.
Yo digo esto. Cuando un hombre se mantiene fiel a la Palabra, no solamente en una reunión, sino en cada reunión, cuando un hombre se mantiene fiel a la Palabra, el tiempo llegará cuando lo abandonarán. Exactamente. Ellos se lo hicieron a nuestro Señor. Ellos lo dejarán cuando se pare por la Verdad. “Todos me han desamparado”. ¿Qué cree Ud. que pensó Demas y algunos de esos hombres, cuando todos sabemos por la Escritura que Lucas era un médico y Pablo dondequiera que iba se llevaba con él a este doctor? Él iba predicando sanidad divina y dejando a su amigo enfermo. Estaba tan pobre que sólo tenía un capote. Y permitió que ese hombre lo echara de la ciudad, cuando él podía cegar a un hombre. Vean, ellos pensaron que él estaba acabado. ¡Pero no lo estaba! Él estaba siguiendo exactamente las huellas ensangrentadas. Yo espero que Uds. me estén entendiendo. Pablo dijo: “Todo hombre me ha desamparado”.

52 Demas amaba este mundo presente, amaba la popularidad del hombre. “Hola, Doctor Demas. ¡Sé que Ud. obtuvo su doctorado…!”.
Oh, seguro, ellos siempre aman eso. Jesús dijo: “Amáis las primeras sillas en las sinagogas… y ser llamados Rabí y demás cosas… Uds. solo recibirán mayor condenación”. ¿Ven?
Ahora, sabemos que todos vieron que este doctor lo seguía, o andaba con él, pues Pablo se lo llevaba con él. Por eso dijo: “Lucas es el único que no me ha abandonado”. Lucas era bondadoso con él. Pero Lucas le era provechoso. Él necesitaba a Lucas para su ministerio. Y este doctor seguía a todas partes que iba a un hombre que predicaba sanidad divina. Y un hombre que predicaba sanidad divina que podía sanar al inválido y levantar al muerto, y todo lo demás, y ver poderosas visiones y hablar cosas que venían a existencia, y dejó a su propio colaborador enfermo. Y él pudo haber tenido un millón de dólares, y grandes escuelas, y cosas como esas, pero no tenía más que un capote para cubrirse la espalda.

53 Demas dijo: “Yo no me voy a asociar con un tipo como ese. Él solo es un… es una persona de clase baja. Yo me voy con los hermanos denominacionales. Me iré allá a donde pueda ser alguien de importancia”. Si se pudiera hacer lo que decía Baxter, a mí también me hubiera gustado reclamarle a Demas, después que Baxter hubiera terminado con él, ¿ve? Por haber dejado a este hombrecito estando en esa condición. Él debió haberse quedado al lado de él. Pablo fue el que lo guió a Cristo. Pero ven Uds., es por causa de no conocer el Espíritu, porque conocer el Espíritu es conocer cuál es la voluntad de Dios y luego hacerla, ¿ven? Ahora, pero él lo abandonó en aquella condición, ¡lo abandonó! “Todos me han desamparado”.

54 ¡No dejo de pensar en esto! Un siervo que se mantiene fiel a la Palabra, tarde o temprano, recuerde, la gente lo va a desamparar. Mire, queremos tocar eso, solo por unos minutos, y no los voy a retener mucho tiempo, porque los quiero aquí en la mañana. Siempre que el siervo permanece fiel a la Palabra, todos lo desamparan. Y eso… Miren, tómenlo de cualquier lugar que Uds. quieran, cualquier tiempo en la Biblia o de la historia, verán que cuando un hombre se mantenía fiel, sin importar cuán popular era, si él permanecía fiel a la Palabra, llegaba el momento cuando los religiosos del mundo lo repudiaban y ponían a un lado. Ahora, sólo léalo Ud. Si Ud. toma la Biblia desde el Libro del Génesis hasta el Apocalipsis, y lean desde el Pre-Concilio de Nicea hasta los Padres de Nicea y verá que cada hombre, cada santo, cada profeta y verdadero siervo de Dios que se quedó con la Palabra, fue desamparado por la esfera eclesiástica y echado fuera. Pablo fue uno de ellos.

55 Y si hoy día hubiera uno, sería la misma cosa. Es exactamente la verdad. Usted tiene que llegar a ese lugar. Tiene que venir. Ellos creen que un hombre que tenga un ministerio como ese, debe tener al mundo debajo de su dedo. Debería, pero ellos no querrían estar debajo de su dedo. ¿Ve? Pero un hombre como ese, no pondría con su ministerio al mundo debajo de su dedo; él lo pondría debajo del dedo de su Maestro, porque él no está aquí para representarse a sí mismo sino para representar a su Maestro.

56 Ud. sabe, el hombre trata de recibir honor uno del otro y se honran entre sí, pero al hacerlo deshonran a Dios. ¿Ven? Buscamos y hacemos grandes personajes entre nosotros, cuando no hay personas grandes ni personas pequeñas, todos somos personas pequeñas. Solamente hay uno grande entre nosotros y ese es nuestro Señor. ¿Ve? Hacemos nuestras organizaciones más grandes que Dios, “la gran iglesia santa de esto, aquello o lo otro, los grandes obispos santos y demás”. Pero no hay tales cosas como esas. Eso es honra de hombre. Solamente hay uno santo y ese es Dios. Y el Espíritu Santo que es Dios está entre nosotros. No es que nosotros seamos santos, es el Espíritu Santo que está en nosotros. No es… Cuando vemos que obras han sido hechas, no somos nosotros haciéndolas, es el Espíritu Santo. Jesús dijo: “No soy Yo el que hace las obras, es mi Padre que mora en Mí el que las hace”. No es el hombre haciéndolas. Muy bien. Pero hemos encontrado verdaderos siervos a través del tiempo.

57 Ahora, aquí está la cosa que quiero enfatizar por unos momentos. Ahora, generalmente es en un tiempo como ese, cuando el hombre que se ha quedado fiel a la Palabra, es desamparado por todos los hombres, hasta que Dios entra en su defensa y corona su ministerio. Correcto. ¡Qué consuelo! Una consolación que está edificada en la Promesa de la Palabra de Dios. No importa lo que el mundo diga o haga, esas no son nuestras esperanzas, no están edificadas en lo que el mundo está haciendo.

58 Yo creo que ese himno es muy precioso. Ojalá lo pudiera cantar. Yo siempre quiero cantarlo. Dice así: “Los que esperan en Jehová, sus fuerzas renovarán, alzarán sus alas como águilas; correrán y no se cansarán, andarán y no se desmayarán, enséñame Señor a esperar. Enséñame a esperar de rodillas”. Me gusta eso. “en Tu tiempo, Tú contestarás mi oración; enséñame a no descansar en lo que otros hacen sino solamente a esperar en oración por la respuesta que viene de Ti”. Eso es. Ese es el siervo verdadero que espera por el turno de su Maestro, sabiendo esto, que la Escritura no puede fallar, a pesar de lo que suceda. La Escritura tiene que permanecer verdadera. Generalmente en un tiempo como ese, es cuando Dios viene a ayudarlos.

59 Veamos a Elías cuando él fue desamparado. ¿Por qué? Porque él se había quedado fiel a la Palabra. Él dijo: “Todos me han desamparado”. Y él fue excomulgado de la sociedad, de la organización, aún de la denominación nacional o de la iglesia nacional de Israel, los sacerdotes y todos lo habían echado y ni siquiera tenía un capote como Pablo, sino un pequeño pedazo de piel de oveja o de piel con la que se cubría, estaba en una montaña y era alimentado por las aves. Sí señor. ¿Por qué? Por causa de la Palabra de Dios, porque él era fiel al ASÍ DICE EL SEÑOR. Todos se habían modernizado. Jezabel, la primera dama del país, tenía todas las modas y cosas que habían producido, Y los sacerdotes también habían entrado en eso, todos los predicadores y demás se habían adaptado a ello. Pero no Elías, él permaneció fiel a la Palabra. Y por tal cosa fue desamparado, hasta el punto que tuvo que clamar: “Señor, sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida”.
Pero Dios lo consoló diciéndole: “Yo todavía tengo a siete mil en aquel lugar.”

60 Miren, yo no creo que Elías dijo con jactancia eso, de que había quedado él sólo, sino que yo pienso que lo dijo porque se sintió desamparado. Cada vez que él iba a un sacerdote para tener una reunión, lo rechazaban. Él iba a un lugar y le decían: “¡Sal de aquí fanático! ¡Vete de aquí! ¡Ve y haz esto!” Lo mostraron cuando vino Eliseo su sucesor. ¿Qué fue lo que hicieron ellos? El joven Eliseo era calvo y ellos enviaban a sus pequeños para que hicieran burla a esos viejos “locos”. Dicen que ambos eran considerados locos y le gritaban: “¡Calvo, sube! Viejo calvo, ¿por qué no subes como lo hizo Elías?”. Ellos no creían que él había subido, Uh- huh, ¿ven? Sólo pensaron que eran unos impostores. Pero ellos permanecieron fieles a la Palabra y tenían un ministerio vindicado. Elías se mantuvo firme. Muy bien.

61 También Daniel se paró firme. Uds. saben de dónde tomé eso, está en Daniel 12, o Daniel 9, creo que es. Cuando Daniel se paro firme por la Palabra. ¿Qué le sucedió a él? Cuando él había sido la mano derecha del rey, pero al pararse firme por la Palabra, él fue excomulgado y echado al pozo de los leones. ¡Fue un hombre de Dios que permaneció fiel a la Palabra!
Los jóvenes Hebreos, también permanecieron fieles a la Palabra, a pesar de la proclamación del rey que decía: “Cualquiera que no se postre ante la estatua, al sonido del salterio, y al tocar de las trompetas y demás. Cualquiera que no se postre ante nuestra estatua, será echado al horno de fuego ardiente”, y ellos le dieron la espalda a la estatua. Y ellos, sin importarles cuan desprestigiados serían, sin importar que tan excomulgados serían por la sociedad, ellos se quedaron fieles a la Palabra. Me gusta eso.

62 Jacob fue otro. Él había estado fuera de casa por mucho tiempo y había sentido un llamado para regresar a su tierra y ver a su pueblo. Y él iba en camino, fiel a su llamado, fiel a su dirección. Él tenía bien las cosas allá, pero Dios empezó a lidiar con él respecto a regresar a casa. Y en el camino de regreso a casa, quedó en medio de dos situaciones difíciles. Sus esposas y sus hijos de este lado del arroyo y del otro su hermano Esaú lleno de odio, viniendo a su encuentro con un ejército. Y él se quedó en el pequeño arroyo de Peniel, allí permaneció. ¡Qué situación! Esaú odiándolo, viniendo a su encuentro con su ejército y de este otro lado del arroyo estaba su esposa… sus dos esposas e hijos, así que él estaba atrapado en una situación difícil. ¿Por qué? Si él se hubiese quedado en la tierra de Harán, todo hubiera estado bien. Pero él tenía un llamamiento, la Palabra de Dios lo había llamado a su tierra. ¡Aleluya! Dios bendiga a Jacob. Él también tuvo un cambio. Sí, señor.

63 Jesús fue fiel a la Palabra del Padre y decía: “Yo solamente hago lo que el Padre dice. Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Jesús, siempre fue fiel a la Palabra y llegó el tiempo cuando perdió todos los amigos que Él tenía. Cada uno de ellos lo desampararon y se apartaron. Todos ellos. Y la gente lo vio a Él siendo burlado, escarnecido y perdieron la confianza en Él. Dijeron: “¿Cómo puede ser que un hombre que puede hablarle a un hombre muerto y levantarlo de la tumba, cómo puede un hombre que puede predecir eventos al pie de la letra y nunca haber fallado, sentarse en el atrio con Su cara sangrando, de donde habían arrancado Su barba, allí con Su cara llena de saliva asquerosa de los soldados borrachos que le escupían, después cubriéndole Su cabeza con un trapo y tapando Sus ojos, golpeándole con una vara le decían: ”Profetízanos y dinos quién fue el que te pegó, y nosotros te creeremos? Al ver esto, los discípulos se fueron y dijeron: “¡Ah!”.

64 Miren, ¡ellos olvidaron tan rápido lo que Dios había hecho! Así como Moisés les dijo cuando se paró frente al Mar Rojo: “Dios ha hecho diez milagros sobresalientes, ¿todavía Uds. están fallando en no saber que Él todavía es Dios?” Él fue allá y envió juicio en las tierras, él puso maldición en las tierras. Él trajo ranas, pulgas, moscas, todo y un juicio final que mató a los primogénitos, cuando el ángel de la muerte pasó por toda la tierra, y viendo esto ni aún así, esas gentes quisieron seguirlo cuando estaba delante del Mar Rojo. Cuán rápidamente, tan pronto como su popularidad… Cuando ellos vieron ese gran resplandor de las lanzas de cien mil hombres o tal vez un millón que venían, el ruido de los carros y el polvo que levantaban, ellos desfallecieron y dijeron a Moisés: “¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto?” ¿Ven? Dios dijo que los dejó morir en el desierto por su incredulidad. Ellos dijeron: “Moisés, tu ministerio está acabado, eso es todo. Tú ya no eres el mismo”. ¿Ven? Ellos no entendieron, no lo captaron.

65 Y ahora la misma cosa fue cuando Jesús, el joven Rabí, Maestro o Profeta de Galilea, cuando Él estaba haciendo todos esos milagros y cosas. “¿Cómo podía el pararse y soportar una cosa como esa? ¿Cómo podía permitir que un hombre lo atara con cadenas, cuando Él podía romper el sello de la tumba y resucitar a un hombre y sacarlo de la eternidad? ¿Cómo pudo Él hacerlo, cuando Él pudo hablarle al hijo muerto de una viuda y levantarlo a vida otra vez, y a Lázaro, muerto y podrido en la tumba, y sacarlo de allí? ¿Cómo podía Él pararse y decir: Yo soy la Resurrección y la Vida, el que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquél que vive y cree en Mí, no morirá eternamente, luego pararse allí y permitir que le ataran con cadenas, le escupieran Su rostro y no abrir Su boca?” Los discípulos decían: “Él ha perdido Su ministerio”. Sí, eso es lo que pasa. ¡Dios, este pobre mundo!

66 Aún Su iglesia, los doce en quién se había agradado y les había dicho todo, y los había amado. Ellos le dieron la espalda a Él. Solamente uno se quedó con Él y ese fue Juan. En la hora precisa cuando todo se había acabado, cuando todas las esperanzas se habían ido y allí estaba Él en cadenas, escarnecido y escupido, y pusieron Su espalda a la… Sin saber que eso le estaba dando cumplimiento a las Escrituras.

67 Bueno ¿No saben ustedes que las cosas que están sucediendo hoy día, son cumplimiento de las Escrituras exactamente al pie de la letra? ¿Por qué la gente dice estas cosas? ¿Por qué las denominaciones se enfurecen? ¿Por qué hacen eso? Está escrito en la Palabra que ellos lo harían. Entrarán en ello y lo harán, ciegos, sin saber lo que están haciendo. ¿Cree Ud. que Judas sabía que él estaba haciendo el papel de Judas? ¿Cree Ud. que Faraón sabía que estaba haciendo ese papel y que Dios lo había levantado para ese propósito? ¿Cree Ud. que Esaú hubiera hecho las cosas que él hizo? Seguramente que no. Él dijo: “Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís”. Pero fíjese, la Escritura se está desenvolviendo. ¿Ve? Estamos en el tiempo del fin, tiene que ser de esta manera.

68 Miren, Su iglesia lo abandonó. Todo hombre y hasta la naturaleza lo desamparó. Hablando de desamparar a alguien, Pablo no fue desamparado en absoluto en comparación a lo que Él pasó. Aún la misma creación que Él había creado lo desamparó, la luna, las estrellas, el sol y todo, se oscurecieron. El hombre, Dios, la naturaleza y todo lo desamparó, nadie se paró allí, Él murió solo. ¿Había perdido Su ministerio? No, Él lo estaba cumpliendo y no perdiéndolo. Eso va junto con eso. Eso fue lo que sucedió. Eso tiene que ir junto con ello.

69 Miren, todo lo desamparó a Él. Pero fue en ese tiempo cuando Dios entró en la escena, porque cualquier hombre que conoce la Palabra se quedará con la Palabra, sabiendo que la Palabra es Dios. ¿Ven? Y la Palabra se tiene que desenvolver por Sí misma. La Palabra infalible tiene que desenvolverse por Sí misma. Tiene que, porque la Palabra es Dios. Y Si Ella obró en otros a través de todas las edades, también obrará de la misma manera hoy día, porque es Dios. Nunca se olvide de esto. Porque Jesús sabía que siendo Él la plenitud de la Palabra, no solamente era un Profeta, Él era Dios mismo. Él era la Palabra. Esa fue la razón por la que no sólo el hombre lo desamparó sino también la naturaleza, toda la creación lo desamparó, todo, las estrellas, la luna, el sol no emitió su luz cuando Él murió. Todo lo desamparó a Él, vea, porque Él era el Creador de todas las cosas. “En el mundo estaba, y el mundo por Él fue hecho, y el mundo no le conoció”. ¿Ven? Él era el Creador, de todas las cosas. ¡Todas las cosas! Ahora, la única cosa es que nosotros no podemos crear, pero tratamos de convertirlos y aquellos a quienes tratamos de convertir, son los que nos dejan y se van. Cuando el tiempo se aproxima para que la Palabra haga Su real manifestación, tiene que ser de esa manera. Ahora, sólo recuerde, es entonces cuando Dios entra en la escena.

70 Y en la vida de nuestro Señor Jesús, las obras poderosas que Él hizo en el primer año y seis meses de Su ministerio. ¡Oh, qué hombre poderoso era Él! No había nadie como Él en la tierra, nunca lo hubo, ni lo habrá después de Él. ¿Pero qué sucedió? Él recibió más burla que ningún otro, más que todos los demás juntos. Fue insultado por la naturaleza, por la creación y por todo, porque estaban en una condición pervertida. Esa es la razón porque los hombres se burlan del verdadero siervo de Dios, porque sus corazones están pervertidos. La naturaleza está pervertida, esa es la razón.

71 Si la naturaleza es hermosa aún en esa condición pervertida como está hoy, ¿cómo será cuando sea restaurada por la voluntad de Dios? Si la tierra da uvas que se necesitan dos hombres para cargarlas en su espalda, y eso en una tierra pervertida, ¿qué será cuando sea convertida de nuevo a Dios? Cristo viene y el desierto florecerá como la rosa. Habrá una conversión. Los lugares secos se convertirán en manantiales y la tierra florecerá y dará su fruto. ¡Oh, qué día va a ser ese! Cuando los corazones de los hombres sean convertidos al de hombres santos, eso es por causa de haber hecho su elección ahora, ellos vivirán en ese lugar. Amén.

72 Dijo el poeta: “En esa hora oscura, las rocas hendiéndose por la mitad y los cielos en tinieblas. Mi Salvador inclinó Su cabeza y murió; el velo abierto reveló el camino a los gozos celestiales y al día sin fin”. Él tuvo que hacerlo con el fin de establecer un camino para nosotros. ¿Pero qué fue lo que hizo Dios? Él fue fiel a la Palabra y abrazó la cruz. Pero, ¿eso fue el fin de Su ministerio? ¿Se había terminado Su ministerio? Dios lo honró con la corona más grande con que jamás alguien pudiera ser coronado. Él lo coronó en una mañana de Pascua, en la resurrección. Él coronó el ministerio de nuestro Señor Jesús, Él resucitó de entre los muertos y vive para siempre jamás. Él no estaba acabado porque todos los hombres lo habían dejado. ¡Él fue coronado! Sí señor. Sí señor. Él fue coronado porque estaba en esa condición y había sido desamparado. Él debía hacer eso para levantarlo de los muertos.

73 Lo mismo sucedió con Elías. Hablamos de él hace unos momentos. Elías, ese pobre profeta quebrantado, estaba allá en el desierto y tenía que ser alimentado con lo que los pájaros le llevaban. Y su cuerpecito todo seco, delgado y agotado, con su botija de aceite colgada a un lado, todo barbudo y su cabeza tal vez sin pelo, quemada por el sol, caminando con la ayuda de un palo, pero allá en lo profundo de su anciano corazón, latía el Espíritu de Dios. Cuando Dios vio a su ancianito siervo cansado, parecía que ya era su fin, todos lo habían desamparado, y todo lo demás, ¿lo abandonó Él? Él envió una carroza para recoger a Su cansado siervo y le dijo: “No tienes ni siquiera que caminar hacia arriba como lo hizo Enoc, Yo te voy a llevar al Hogar en una carroza”. Eso es correcto. Él coronó su ministerio con un viaje al Hogar en una carroza. Eso no está tan mal, Uds. saben. Sí, Elías no tuvo que caminar al Hogar celestial, Él simplemente envió una carroza y lo recogió porque estaba cansado. Me gusta eso. Amén. Pobre siervo, anciano y cansado, Él lo levantó y se lo llevó al Hogar celestial.
Daniel 6:10,25-27.

74 Fue en ese tiempo cuando Daniel se paró tan fiel a Dios, que él entro a… Ellos dijeron: “Tú sabes, ese hombre una vez fue un gran personaje en este reino. Él ha dicho toda clase de cosas. Y ha reunido a los adivinos, él les ha enseñado cosas”. Y a los Medos-Persas y lo que ha hecho. Pero bajo el reinado de Darío, Daniel fue quien se mantuvo fiel a Dios. Fue Daniel que se sostuvo con la Palabra de Dios y no se mezcló con nadie más. Entonces el crítico dijo: “Bueno, su ministerio se terminó, porque leí en el periódico local que lo echarían al pozo de los leones en unos días”. Iría a la prisión Federal o algo así, se dan cuenta. Decían: “Pero lo vamos a echar al pozo de los leones”. ¿Pero qué hizo Dios? Él selló su ministerio cambiando el corazón del rey, tanto así que Darío después escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas de toda la tierra, para que todos los hombres le temieran y temblaran de la presencia del Dios de Daniel, porque Él era un Dios que podía librar. Amén.
Entonces pueden ver, que es en ese tiempo cuando el hombre desampara al hombre, a los siervos de Dios que se quedan fieles a la Palabra, pero Dios sella sus ministerios con un tiempo de coronamiento.

75 Sí, fueron los jóvenes Hebreos bajo el reinado de Nabucodonosor, cuando ellos rehusaron adorar la estatua. Ellos se quedaron fieles a Dios porque la Palabra de Dios dice: “No te inclinarás ante ninguna imagen para adorarla. Ellos permanecieron fieles a la Palabra. Eso estaba en el periódico local, en las noticias y todo lo concerniente a lo que sucedía en esos días. Ellos tenían medios para esparcir las noticias. Por supuesto, no en una imprenta periodística, yo solamente lo decía para que Ud. tuviera una idea. Pero fue en esos días cuando iban a ser quemados en el horno de fuego ardiendo, que estaba siete veces más caliente. Por días antes de eso, ellos habían estado echándole todo tipo de materiales para que el horno estuviera siete veces más caliente, lo habían sobre calentado siete veces más. Bueno, los hubiese consumido a ellos al llegar a unas 100 yardas de distancia. [91 m. Trad.] Pero los jóvenes Hebreos fueron echados en el horno ardiente y cuando salieron de allí ni aún olían a humo. Después el rey Nabucodonosor decretó: ”Todo pueblo, nación o lengua que dijere blasfemia contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, sea descuartizado y su casa convertida en muladar, por cuanto no hay Dios que pueda librar como éste“. Correcto. Ellos tuvieron un avivamiento mundial porque fueron fieles a la Palabra. Eso fue lo que sucedió. Sí señor. Quédese fiel a la Palabra y siempre le recompensará maravillosamente.

76 Veamos a Jacob, ya lo mencionamos hace rato. Tengo su nombre escrito aquí. Allí estaba él, era un pequeño cobarde, pero se estaba quedando, él temía de Esaú que estaba al otro lado, ¡Oh, vaya! Él sabía que estaba apartado de Dios. Había estado lejos de Dios todos esos años, aunque siempre trató de quedarse fiel a la Palabra. Estando allí, Dios lo llamó y le dijo que regresara a su casa. Aquí está él en la línea del deber, y allá estaba Esaú con su ejército. Fue en ese entonces cuando su nombre fue cambiado de Jacob, que es “suplantador, engañador”, por Israel: “Príncipe con Dios”, cuando él salió la mañana siguiente, con su ministerio coronado. Salió al encuentro de Esaú, de quién no aceptó ninguna ayuda. Amén. ¡Fiel a la Palabra! Esa es la manera que Dios hace las cosas. Él hace las cosas a su propia manera. Muy bien.

77 Muchos de mis hermanos tienen gran popularidad hoy día entre sus hermanos de las denominaciones. Uno solo menciona un nombre y… ¡Qué bárbaro! Es como fuego por todas partes, eso es correcto, al decir el nombre de cierta persona. Y después de todo, cuando el Señor me habló aquel día allá en el río, eso inició un avivamiento alrededor del mundo, de allí salieron todos esos grandes evangelistas.
Pero ellos regresaron otra vez con sus hermanos, vean, a esas denominacionales de donde habían salido. Fueron y tuvieron esas reuniones mezclándose con esas denominaciones, y se volvieron nuevamente a ellos. No obstante ellos tienen grandes ayudas, grandes nombres en la radio, muchas revistas y todo lo demás. Todos hablan muy bien de ellos.

78 Pero todo hombre me ha desamparado a mí, porque he abrazado la Palabra verdadera y me he quedado al lado de la Palabra. Me he quedado fiel en lo que Él me ordenó hacer: “Predica la Palabra”, no en una filosofía denominacional sino: “Predica la Palabra”, esa fue mi comisión, “quédate con la Palabra”. Y, hermanos que oyen esta cinta, yo era una gran persona cuando vine a Uds. sólo sanando a los enfermos, hablando de visiones y mostrando cosas. Pero cuando les hablé la Verdad acerca de la Palabra, ¿por qué me dieron la espalda? ¿Ha pensado que esto es el cumplimiento de lo que la Escritura dice? Sí, es de esa manera. Hoy difícilmente puedo entrar en un lugar.

79 Siempre están llegando cartas. Recibí una el otro día que decía: “Hermano Branham, yo tenía una gran confianza en Ud., pero escuché cuando Ud. dijo que una cierta denominación a la que yo pertenezco está decayendo”. Dijo: “Desde eso ya no tengo más confianza en Ud.,”. Seguía diciendo: “Habíamos como veinticinco hermanos de mi denominación sentados en una de sus reuniones”, dijo: “Nosotros simplemente nos levantamos y salimos de inmediato cuando Ud. dijo eso”.
Bueno, todos hombres me han desamparado, pero hay una cosa, ¡Él se quedó a mi lado! (Una cosa). Yo no fui desobediente a la visión celestial que ocurrió allá en el río. Yo me he quedado fiel a ella. Él me ha sido fiel. Yo estoy confiando en Él, que algún día, yo no sé cuando, Él coronará mi ministerio. Yo me quedaré tan fiel como pueda ser. Yo no sé lo que será ni cuándo será. Pero simplemente cuando Él esté listo, allí estaré. [Palabras no claras. Ed.] yo espero que Él corone mi ministerio con esto, dejándome tomar el atavío de la Palabra para vestir a Su Novia con el vestido de Su Palabra y de Su justicia. Yo espero que Él me coroné y me permita pararme en aquel día y decir: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.

80 Hay tantas montañas que subir y el esfuerzo algunas veces llega a ser duro; pero Aquel que nos guía en el camino, sabe lo que es mejor. Él sabe qué es lo mejor. “Las luchas del camino parecerán nada cuando lleguemos al fin del camino”. Busquemos esas huellas ensangrentadas. Sólo recuerden amigos: “La arena ha cubierto las huellas de ese Extranjero de la ribera del Mar de Galilea y la Voz que sometió a las olas indómitas, no será ya más oída en Judea. Pero el sendero de ese solitario Galileo, con gran alegría seguiré hoy y las luchas del camino parecerán nada cuando lleguemos al fin del camino”.

81 En esa primera parte de la Escritura que leí fue lo que Él me dio, en eso yo era un hombre joven, sólo un muchacho parado allí, con mis hombros derechos, mi pecho hacia fuera, con abundante pelo negro y ondulado en mi cabeza. Y ahora, mis hombros están caídos, estoy calvo, canoso y soy un hombre anciano de cincuenta y tres años de edad. Pero Él es más dulce mientras pasan los días. Y yo no he rehuido en declararles a Uds. todo el Evangelio de Jesucristo. El deseo de mi corazón es encontrarme con la Iglesia por la que Él murió, vestida con la justicia de Su propia Sangre y vestida de Su Palabra y en la justicia de Su Palabra, porque Su Palabra nunca puede fallar. Por lo tanto, yo sé que si me paro por la Palabra, si soy fiel a Ella, si la Palabra habita en mí y yo en Él, en aquel día estaré feliz por haber permanecido fiel.
Yo no sé lo que el futuro tenga, pero Ud. ve dónde estamos, ¿no es así? Ud. se da cuenta de lo que todos están diciendo, aún algunos de mis propios colegas han dicho: “Pues, el hermano Branham está acabado”. Sí. “Todo acabado”, vean. “Oh, ya no oímos que se haya hecho algo más”, ¿ven? Bueno, es que ellos simplemente no lo entienden, eso es todo, simplemente no lo entienden, ¿ven?

82 Yo pienso que la cosa más grande que Pablo deseó al decir: “Mi tiempo ha llegado”, el deseo más grande de su corazón era ser un mártir. Ese fue el deseo de todos los corazones de ellos en esos días. ¿Ha leído Ud. alguna vez el Libro de los Mártires del autor Fox y el del Concilio de Nicea? El honor más grande que se les pudo dar, fue cuando los echaron al pozo de los leones, ellos gritaron de gozo, sabiendo que iban a ser unos mártires. Cuando Policarpo y otros fueron quemados en la estaca, gritaron de gozo por el honor de ser mártires.
Cuando Pablo caminó hacia ese tajadero donde le iban a cortar la cabeza, él fue llevado desde la prisión. Era un agujero en la pared tan hediondo donde lo tenían, yo estuve allá y lo vi. También vi el riachuelo donde arrojaron su cuerpo. Pero ahora quieren hacerlo un santo o algo así. El mismo grupo de personas. Entonces Pablo caminó hacia allá y exclamó: “¿Dónde está, oh muerte tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? … Más gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo… He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la Fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida”.

83 Hemos pasado del verso seis, al dieciocho. No sé cómo está lectura se aplicará a mí, pero yo sólo se las estoy citando como esta lectura se ha aplicado a otros. Yo seguiré permaneciendo fiel a la Palabra hasta que Él haya terminado. Aquí es donde está mi ministerio hoy día. Yo no estoy acabado. Yo espero que simplemente esté acabando para entrar al Reino. Eso es. Correcto. Inclinemos nuestros rostros y oremos.

84 Hay una pequeña cuerda que desciende del trono en esta noche, se llama la línea de la Vida. Mientras estoy orando, espero que pase por cada persona que está aquí que no ha sido convertida. ¿Por qué no la toca y se aferra a ella amigo pecador? Ud. pudiera decir: “Hermano Branham, Ud. dijo que se estaba poniendo viejo y tal vez esa sea la razón por la que esta…” No, hermano, hermana. Cuando yo solamente era un niño creía Esto. He dado mi vida por Ello. Solamente hay algo que tengo en contra y es que no tengo más que una vida que ofrecer. Si tuviera diez mil vidas, desearía darlas todas para Él. Sí.
¿Se agarrará Ud. de esa línea cuando pase por Ud. en esta noche? Ud. pudiera decir: “Hermano Branham, yo no soy digno de asirme a Ella”. Hijo, yo sé que usted no lo es. Pero vaya y haga algo para llegar a ser digno, y dígame Ud. lo que hizo y yo también lo haré. Pero no hay una cosa que Ud. pueda hacer para ser digno. Ud. nació indigno. Solamente hay una cosa que Ud. puede hacer, únicamente eche mano al Camino que ha sido hecho para Ud. Ud. se está ahogando, no se ahogue en eso. Dios tiró la línea de Vida, echemos mano de ella en esta noche.

85 Nuestro Padre Celestial, recuerdo que aquí en este púlpito, en este mismo lugar donde hablé aquella mañana que dediqué la iglesia en este mismo terreno y la piedra angular todavía está allí conteniendo una hoja de la Biblia en donde escribí: “Señor Jesús, por Tu Gracia me quedare fiel a la Palabra”. Hoy veo que ha producido exactamente lo que hizo en otro tiempo.
Heme aquí en este tabernáculo en esta noche, después de haber regresado de viajar por todo el mundo, y la pequeña piedra angular todavía está allí y también el papel en ella. Escudríñame Señor. Yo he cometido muchos errores. Yo he hecho mal, Señor. Muchas veces te he fallado, como acabo de testificar hace rato de una falta. Dios, pero tan rápido como lo hago, así quiero el perdón. En mi corazón yo te amo. Sé que Tú me mostraste recientemente acerca del lugar adonde iremos. Ahora, no sé si ya Tú has terminado conmigo, Señor. Yo estoy aquí en esta noche por Tu Gracia y no sé cuándo vas a terminar, pero sé que esto tiene que llegar a ese punto. Pero cuando llegue ese tiempo, yo no quiero ser un cobarde, quiero pararme como otros lo hicieron.
Pero Dios, si tengo que sellar mi testimonio con mi propia vida o cualquier cosa que tiene que hacerse, Señor, corónala. No me corones a mí, corona el ministerio, lo que he predicado, Señor, que es Tu Palabra. Sé que Ella es más que capaz para levantarme en la resurrección. Y no me avergüenzo de la Palabra que he predicado, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree.

86 Te doy gracias por esta iglesita que todavía permanece fiel hoy día. Cuando tomé esa decisión por la Palabra, algunos profetas dijeron: “En seis meses se convertirá en un garaje”. Treinta años han pasado y ella está con más fuego el día de hoy de lo que ha estado en años atrás; “sobre esta roca edificaré Mi iglesia”. Te damos gracias por nuestro pastor. Te damos gracias por los diáconos y síndicos. Todos tenemos una pequeña parte que hacer. Y Señor, nosotros queremos desempeñarla fielmente, queremos hacerlo bien.
Tal vez esta noche algunos aquí deseen unirse con nosotros, Señor. La manera de hacerlo es solamente echar mano de esta línea de Vida y empezar a halar atándosela alrededor de su muñeca y ciñéndosela a su corazón y diciendo: “Ahora Señor, hala, levántame”, entonces ellos saldrán y brillarán como el oro. Concédelo, Señor. Estamos esperando por ese momento.

87 Nosotros creemos que el fin está cerca. Vemos que de acuerdo como hemos sido enseñados aquí, la iglesia de la edad de Laodicea está en operación y no hay nada más por suceder sino la Venida del Señor. Señor, ¿no sería eso una gran Corona para la Palabra, el ver la Corona misma descender? A mí me gustaría estar parado aquí y decir: “Allí está Él, ese es el Cordero”. Como Juan lo hizo. “He aquí el Cordero que hemos estado esperando, este es Él”. El Señor vendrá rápidamente a Su templo para llevarse a Su pueblo en el rapto.
Prepáranos Padre. Lava nuestros corazones en Tu Sangre. Haznos puros y limpios, para que Tu Palabra pueda habitar en nosotros. Haz que recordemos que debemos actuar en la Palabra, para que Ella nos tome y tenga efecto en nosotros. Concede a cada pecador arrepentimiento. Bendice a cada uno de los que están aquí. Los santos, algunos de estos preciosos ancianos guerreros, Señor, que han estado peleando en la línea por años, se han burlado de ellos, han hablado de ellos y los han ridiculizado. Pero todavía ellos siguen de pie porque tienen Vida. Ellos saben en Quién han creído y están convencidos que Él es capaz de guardar Eso a lo que ellos se han encomendado. Te damos gracias por eso. Oramos para que Tú sanes al enfermo que está en nuestros medios. Quita todos nuestros pecados y enfermedades. Dios Padre, glorifícate.

88 Yo tengo tantos preciosos amigos, Señor. Yo los amo y sé que otros hombres a través de las edades lo hicieron también. Amigos preciosos, amigos que aman, jóvenes y viejos, los amamos con todo el corazón. Haznos fieles Señor, sólo fieles a la Palabra, para que podamos encontrarlos en una tierra mejor algún día, donde nunca habrá tristeza o pesares. Estamos esperando la Venida del Señor muy pronto. Creemos que Él vendrá.
Ahora, bendice al incrédulo aquí en esta noche Señor, permite que llegue a ser un creyente y te acepte como su Salvador en esta noche.

89 Y mientras estamos con nuestros rostros inclinados, si hubiera alguien aquí con su rostro inclinado que dijera: “Hermano Branham, muy adentro de mi corazón, quiero llegar al fin de mi camino peleando una buena batalla. Yo quiero ser un Cristiano. Voy a alzar mi mano”. Dios le bendiga, Dios le bendiga. Eso está bien. Dios le bendiga a usted. Diga: “Yo quiero llegar al final de mi camino, habiendo tenido una buena batalla. Yo acepto a Jesucristo en estos momentos. Quiero que Él sea mi ayuda”. Dios le bendiga, Dios le bendiga a aquella dama allá atrás. Muy bien. Él los conoce. Yo he aprendido bastante acerca de Él en estos últimos años, son cerca de treinta y dos años detrás del púlpito, yo he aprendido lo suficiente acerca de Él para saber que Él sabe cada movimiento que Uds. hacen. El cuida de las aves. Los cabellos de su cabeza están contados. ¿Ve? Él sabe acerca de eso. Uds. acaban de levantar sus manos y lo hicieron en sinceridad, eso es todo lo que Ud. tiene que hacer. Después el agua está lista.

90 Recuerde, ¿qué es lo que Ud. debe hacer? Ud. debe de arrepentirse, creer en el Evangelio y ser bautizado. ¿Para qué? En el Nombre del Señor Jesucristo para remisión de sus pecados. Ese es su testimonio, que sus pecados se han ido cuando Ud. es bautizado; Ud. los ha confesado y Ud. cree. ¿Tomará usted la línea de Vida en estos momentos, mientras hala en su corazón, diciéndole: “Ven por este Camino, peregrino. Viaja conmigo, toma Mi cruz sobre ti. Aprende de mí que soy manso y humilde de corazón y mis cargas son ligeras”? Sólo tócala y echa mano de Ella.

91 ¿Cuántos Cristianos aquí en este Camino, están felices esta noche de haber empezado hace muchos años atrás? Uds. que comenzaron y han continuado caminando hacia el fin. Ruego que Dios corone sus ministerios, sea lo que Ud. sea, pudiera ser una ama de casa. Pido que Dios corone su ministerio. Pudiera ser un predicador, diácono laico o granjero. Yo no sé lo que es. Sea lo que Ud. sea, que Dios corone su vida con la Gloria de Su Palabra en Su segunda Venida, raptándolo y llevándolo a la otra Tierra donde usted se sentirá al igual que ese pececito del que le hablé, sacado de esa negrura allá abajo. Ud. no pudiera subir allá a lo alto con esta clase de cuerpo. Ni tampoco pudiera Ud. subir como esos astronautas, ¿ve? Usted tiene que ir en una cámara presurizada y Ud. no está presurizado para eso. Pero cuando Dios lo cambia, entonces Ud. queda presurizado y se podrá ir en el rapto. Cuando sus sentidos terrenales se hayan perdido y Ud. vaya por el glorioso camino de la cruz hacia el Hogar con Jesús.

92 Dios Padre, te damos gracias por estas manos que se levantaron con el deseo de ser Cristianos. Creo que ellos lo hacen con mucha sinceridad en sus corazones. Ruego por ellos, para que en ningún momento fallen. Si llegan a fallar, permite que rápidamente esté el abogado para con el Padre. Lo cual he aprendido que es una gran cosa. Padre, cuando yo cometo todos mis errores, entonces me doy cuenta que tengo un abogado (rápidamente) para con el Padre. A través de Jesucristo soy traído otra vez a la Gracia. La mano amante del Señor me limpia, porque hay un sacrificio sangriento allí el cual confieso que es mi Salvador.
Todos los que están enfermos y necesitados, ruego para que Tú suplas sus necesidades y sanes todas sus dolencias Señor, de todos aquellos que están aquí sentados bajo este glorioso ungimiento del Espíritu Santo, pues sentimos que tan dulcemente se está derramando en nuestras almas.

93 Dios Padre, Tú sabes lo que estaba pensando cuando venía de Canadá el otro día. Pensaba: “¡Oh, cómo desearía entrar en un avivamiento antiguo otra vez, ver a los santos de Dios cantando y el Poder de Dios cayendo!” ¡Oh, cómo mi corazón anhela por eso Señor! Permite que ese avivamiento suceda en este Tabernáculo, oh, que el Poder de Dios se vacíe en corrientes de Gracia y entre a cada corazón.
Te doy gracias por este lugarcito Señor. No hubiéramos sido capaces de conservarlo de esta manera, ha sido Tu Gracia la que lo ha guardado tan espiritual. Ahora creo Señor, que es el lugarcito más espiritual en toda la nación, que yo conozca, y está aquí en la calle Octava y Penn. ¡Cuánto te agradezco por eso Señor! Al ir a las iglesias y verlas frías e indiferentes, y las mujeres tan descaradas que ni siquiera pueden sonrojarse, y donde no se escucha ni un “Amén” o una lágrima correr por sus mejillas, no hay salvación o nada sino todo es unirse a su iglesia y decir su credo. ¡Oh, Dios! Pero luego vengo a este lugarcito dulce y calentito, donde el fuego está encendido en cada corazón. ¡Qué confortación es eso Padre! ¡Qué consuelo! Gracias Padre y haz que siempre permanezca así hasta la Venida del Señor Jesús. Bendícenos en estos momentos.

94 Y mañana es sábado. Señor, ayúdame en la mañana, si me toca predicar sobre esa “Cuenta Regresiva”. Dios, que sea capaz de traerlo de tal manera que la gente lo vea Señor. Ahora, permite que ellos vean dónde está el estado del ministerio, y en donde está, y lo que estamos esperando y el por qué todo va de esa manera. Permite que ellos lean del verso cinco en adelante y se den cuenta en el lugar que estamos parados.
Y ahora Padre, ruego que Tú nos bendigas y les des un buen descanso a nuestros cuerpos, que nos traigas de vuelta mañana. Bendice a toda esta gente que está alrededor de las paredes, parados en un pie y otro. Mujeres y hombres allá afuera en la lluvia, alrededor de las ventanas y sentados en sus carros. Y en todas partes. Ruego que Tú los bendigas, Señor. Que puedan ir a sus hogares con la gracia de Dios en sus corazones. Lo pido en el Nombre de Jesús. Amén.

95 ¿Entendieron Uds. ahora? Lean primera, 2 de Timoteo 2: 4, 2 de Timoteo 4, del verso cinco en adelante, si Uds. pueden hoy en la noche antes de acostarse, y verán dónde estamos. ¿Por qué esos hombres lo desampararon? ¿Por qué él no vino…? Sólo compare ese ministerio con el que hoy estamos presenciando. Compare la enseñanza de San Pablo. Recuerde aquella visioncita celestial que tuve, donde yo dije: “Bien, ¿Pablo va a tener que pararse con su pueblo?
Ellos dijeron: “Sí”.
Entonces dije: “Yo he predicado la misma Palabra que él predicó, me quedé exactamente con el mismo Evangelio”.
Millones levantaron sus manos y dijeron: “En eso estamos confiando”.
El Señor le bendiga. ¿Lo ama usted?… ¡Hasta que nos volvamos a reunir! ¡Hasta que nos volvamos a reunir! ¡Hasta que nos volvamos a reunir a los pies de Jesús!

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