S.985 63-0114  UNA TROMPETA DA UN SONIDO INCIERTO 

Tiempo de lectura: 53 minutos

OBRAS DEL MENSAJE

Una Trompeta Da Un Sonido Incierto

Phoenix, Arizona, E.U.A.

63-0114

1 Muchas gracias, hermano Demos. Es un gran privilegio estar aquí en
esta asamblea Cristiana esta noche, aquí en esta región helada. Hace rato llamé
a casa y está como veinte grados más caluroso, allí arriba en el norte, de lo que
está acá abajo. Debo haber traído eso conmigo. Me apresuraré para regresar
otra vez, rápidamente. Todas las plantas se están congelando. ¿Qué piensa Ud.
de eso, Creechy? Es un… [El hermano dice: “Hace frío”.—Ed.] Ciertamente
que sí.

2 Y estoy muy contento de poder conocer a este fino pastor, esta noche, y
de verlos a Uds. hermanos. Llegué hace unos momentos. Llegué de Tucson,
donde tuve que ir hoy. Fui allí anoche, y llegué como a las dos y media de esta
madrugada, allá en Tucson. Y luego estuve levantado todo el día, allá. Y salí
hace unos momentos… Bueno, llegué, hace apenas como hora y media, me
supongo, algo así, aquí. Así que no he podido dormir mucho. Pero trataré de
no quedarme dormido aquí. Pero estamos—estamos muy contentos de estar
aquí.

3 Este muchachito que está jugando con estos micrófonos aquí. Yo me
senté allí atrás, en el… en uno de los asientos de los niñitos. El muchachito
vino y me miró muy extraño. Yo dije: “Todos nosotros que somos niños
podemos sentarnos juntos, ¿no es así?” Miren, pero yo ciertamente amo a esos
pequeñitos.

4 Y es, oh, es muy bueno estar aquí esta noche, y tener esta fina audiencia
de gente parada en los alrededores. Y confío que el hermano William les
haya contado todo con respecto a… y el hermano Rose aquí, con respecto a la
convención venidera. Me supongo que todos están al tanto de eso. Será en el
Ramada, enseguida, la convención de los Hombres de Negocio. Y estamos
esperando un gran tiempo allí. El hermano Velmer Gardner, un orador
maravilloso y muy enérgico; y otros ministros, Oral Roberts y muchos, estarán
allí. Y estamos esperando un gran tiempo en el Señor.

5 Espero que en alguna ocasión nos permitan tener allí un servicio de
sanidad. Sí. Desearía traer al hermano Oral, y allí nos juntamos. Sí señor. ¿No
sería algo maravilloso? Eso sería un buen tiempo de apertura allí, ¿no les
parece? Un servicio de sanidad, allá en el Ramada, eso sería excelente.
Nosotros… Así que tal vez hagamos eso, Uds. saben. Quizás el Señor provea
eso para nosotros, tener un servicio de sanidad. Así que nosotros… Ahorita
andamos de iglesia en iglesia, tratando de esparcir las buenas nuevas, y de
asociarnos el uno con el otro, y tener compañerismo en todas las distintas
iglesias. Eso es en lo que nosotros creemos, que somos uno, en Cristo.

6 El otro día hablaba con un doctor. Estoy a punto de salir para ultramar,
y uno tiene que hacerse un examen físico. Así que estaba allí para un examen.
Y él me puso en una de esas ondas… Yo… No me pregunten lo que es. Y él encontró algo extraño. Él regresó y no podía descifrarlo, y se reunió con una
junta médica, y él sencillamente no podía entender eso. Dijo: “Yo nunca había visto eso antes”. Y me mostró la fotografía de ello, cómo es que comúnmente
la consciencia, y uno tiene una subconsciencia, y ellas están muy separadas la
una de la otra. Pero él notó que en la mía ellas estaban juntas. Dijo: “Ud. es
una persona muy rara”. Yo dije: “Yo siempre he sabido eso”. Todos lo saben”.

7 Dijo: “Nosotros no habíamos visto eso antes”. Y entonces empezó a
contarme al respecto.

8 Yo dije: “Bueno”, dije, “Ud. sabe, yo me imagino que el buen Señor, cuando Él nos hace a nosotros, Él simplemente nos hace un poco diferente.
Nosotros no nos parecemos el uno al otro, así que a veces ni siquiera actuamos como los demás. Pero—pero Él lo hace así para Él, es Su propia manera de
hacerlo. Nosotros simplemente entramos en la gran máquina de moldear, y si nos quedamos quietos, Él nos moldeará de la manera que Él quiere que
seamos”.

9 Y yo—yo no conozco a nadie que no quiera ser otra cosa sino lo que
son. Lo único que todos nosotros podemos desear… Una vez que hemos sido
salvos y llegamos a ser los hijos de Dios, lo único que deseamos es
simplemente una caminata más cercana cada día. Eso es lo que anhelamos, ese
gran compañerismo. ¡Cuán maravilloso es! ¿Alguna vez se han detenido a
pensar qué haríamos nosotros si no tuviéramos eso? ¿Qué—qué… si esa gran
esperanza no reposara en nosotros, qué haríamos?

10 Yo estaba diciendo, en una de las iglesias, ¿puedo…? Primero en un
lugar, en otro, y alrededor del país yo hice un comentario una vez, pienso que
a lo mejor lo repita en la misma iglesia. Pero yo estaba saliendo del edificio,
donde había hablado algo duro respecto a esta gente hoy día que participan en
este nuevo baile que tienen, que llaman el twist o algo así. Y dije: “Yo sencillamente no sé porqué el mundo o la gente quiere quebrarse las piernas
y—y actuar de esa manera”.

11 Entonces, había un individuo, como de veintiséis, veintisiete años de
edad, que me encontró en la parte de atrás, y dijo: “Un momento, señor
Branham”.
Yo dije: “¿Sí, señor?”
Él dijo: “Sabe, Ud. simplemente no entiende”.
Yo dije: “Yo espero nunca entender”.

12 Él entonces dijo: “Vea”, dijo él, “yo puedo ver su punto”. Dijo: “Ud.
es un hombre de cincuenta años de edad. Pero si Ud. tuviera mi edad, la cosa
sería diferente”.

13 Yo dije: “Espera un momento”. Dije: “Yo estaba predicando el
Evangelio cuando era diez años más joven que tú, y aún creo la misma cosa.
Yo encontré algo que toma el lugar, y hay más gozo en servir al Señor que todas las cosas que el diablo pudiera manufacturar en alguna parte”. Es un… Eso da una satisfacción.

14 Uds. saben, David dijo, una vez: “Como el ciervo busca por las aguas,
así clama mi alma por Ti, Oh Dios”.

15 Y si Uds. alguna vez han visto a uno de esos animalitos, cuando él—él
ha sido herido; quizás los perros lo agarraron, y le arrancaron un pedazo grande de su costado, o algo. Él está sangrando. Y, él… el perro puede rastrearlo. Él no es como un hombre. Y él puede cazar a ese venado ya sea que
esté sangrando o no. Y así que la única manera… Si ese venado está
sangrando, la única forma en que puede vivir es llegar a donde hay agua. Y si
él puede llegar adonde hay agua, él beberá esa agua. Eso detendrá el sangramiento, y—y así él puede escapar. Él es muy inteligente.

16 Pero miren, Uds. pueden imaginarse ver a uno de esos animalitos
herido y sangrando, y cómo es que levanta su cabecita, y con todo el sentido
que él tiene para detectar adonde está el agua, así con su nariz. Él
sencillamente tiene que encontrar el agua, o perece. Y miren, para él es un caso de vida o muerte. Él… Con todo—todo—todo el sentido de olfato que él tiene, él está tratando, anhelando. Él tiene que encontrarla.

17 Miren, esa es la manera en que nosotros deberíamos tener sed de Dios.
¿Ven? “Como el ciervo busca por las aguas, así clama mi alma por Ti, oh Dios”. Estar escondido con Él en algún lado, es el deseo de mi corazón. Y
confío que ése sea el deseo de todos los que están aquí esta noche.

18 Y miren, noche tras noche, y… a mí me gusta ver esto. Rostros que
uno ve en un lugar, uno los ve en otro. A mí—a mí me gusta eso. Uds. están
mostrando su compañerismo, y expresando aquello por lo cual estamos aquí.

19 Y, oh, a mí ciertamente me gustaría ver un avivamiento chapado a la
antigua en Phoenix. ¡Oh, hermanos! Esa palabra Phoenix me ha emocionado
desde la primerísima vez que la leí: Phoenix, Arizona. Sí, desde niño pequeño
yo pensaba: “¡Si alguna vez yo pudiera llegar a ese lugar! ¡Si alguna vez yo
pudiera llegar allí, a Phoenix! Y ahora, al verlo, y estando aquí, vemos que
está horriblemente hundido en el pecado, como los demás lugares, lleno de
turistas, y eso de tanta borrachera, parrandas, inmoralidad, todo así a la mano.

20 Pero sin embargo, en medio de todo eso, uno encuentra algunas joyas
genuinas las cuales Dios ha sacudido de este desierto, y que están brillando en
la corona del pueblo glorioso de Dios. Y para eso estoy aquí, esta noche, para
juntarme con Uds. hermanos y hermanas, para tratar que la Luz del Señor
Jesús ilumine a otros, para que ellos también puedan ser encontrados, aquí en
este gran caos. Y muchos de ellos aún están allá afuera. De eso estoy seguro.
Aún hay muchos que deben entrar, y debemos hacer todo lo que podamos para
alcanzarlas allá, y vivir una vida que refleje a Cristo.

21 Miren, antes que leamos un pequeño texto de la Escritura… Llegué tan
tarde que apenas apunté unas cuantas notas, como en cinco minutos. Y la
agencia de los impuestos federales me ha enviado algunos papeles, y tuve que
devolver eso así de repente, porque tenía que llevar el sello del correo de hoy
mismo, creo. Y así que tuve que ir a la carrera al correo. Y cuando llegué,
Billy me dijo: “Más vale que te apures”. Entonces aquí…

22 Acabo de dar vuelta y vuelta y más vuelta con esa gente. ¡Ay qué cosa!
Se habla tanto de justicia en las cortes. Yo me pregunto dónde está. Sí. Yo
nunca había visto tal cosa. Y ellos querían que yo pagara impuestos sobre cada
cheque que me habían dado en los últimos cincuenta años, para pagar las
deudas de las campañas, y con cargos de delincuencia, vean, trescientos
cincuenta y cinco mil dólares.

23 Yo les dije: “Pues, de una vez denme el tiro”. ¿Cómo podría yo pagar
eso? Dije: “Yo ni siquiera tengo más de cincuenta y cinco centavos”. Dije:
“¿Cómo podría yo pagar eso?” Y me han tenido bajo la lupa por cinco años.

24 Y eso era de gente que ofrendaba. Como por ejemplo, estamos
llevando a cabo una campaña, y—y la gente, ellos sólo saben que mi nombre
es William Branham, y simplemente hacen un cheque para los gastos. Los
ministros se encargan de eso. Yo nunca recogí una ofrenda en mi vida. Y así
que ellos obtienen… Yo recibo un—un salario de mi iglesia, de cien dólares a
la semana.

25 Y esta ofrenda… Pero cada uno, ¿ven?, lo que ellos ofrendaban… Y a
la mañana siguiente, el—el—el—el que era el jefe del comité de finanzas, él
venía y me decía: “Hermano Branham, Ud. tiene que firmar estos cheques”. Y, pues, yo simplemente los firmaba. Él los depositaba. Y entonces ellos se
pusieron a investigar todo eso, y ni un solo centavo fue gastado para mí
mismo. Pero cuando yo firmaba ese cheque, ellos dijeron que ya era mío. La
gente me los daba, y entonces yo se los daba a la iglesia. ¡Oh, hermanos!

26 Yo me sentí muy mal, al principio, luego me di cuenta que cada
hombre en la Biblia, creo yo, que alguna vez ocupó un oficio espiritual para
Dios, estuvo relacionado con los gobiernos federales. Investíguenlo y dense
cuenta. Eso es correcto. Moisés, Daniel, Juan el Bautista. Jesucristo murió a
manos del gobierno federal, bajo pena capital. Pedro, Santiago, Juan el
revelador, todos, cada… Todos padecieron persecución.

27 ¿Por qué? Porque es el trono de satanás. ¿Sabían Uds. eso? ¿Sabían
Uds. que satanás levantó a Jesús y le mostró todos los reinos del mundo en un
instante? Y él dijo: “Ellos son míos. Yo hago con ellos lo que quiero. ¿Ven? Y
te los daré a Ti si postrado me adorares”. Así que ¿ven Uds. a quién le
pertenecen? No queremos pensar así de lo nuestro, pero así es.

28 Entonces Él dijo, Jesús dijo: “Vete, satanás”. Él sabía que los heredaría en el Milenio. Él sabía que serían Suyos. Cuando—cuando… Si estos países
fueran gobernados por Dios, el Milenio ya estaría en proceso. Pero llegará un
tiempo.

29 Ellos tienen a la O.N.U y a la Liga de las Naciones, y todo eso, para
tratar de traer paz. Pero mientras que satanás esté a la cabeza de ello, y la
política, ¿qué sucederá? Ellos pelearán tan cierto como que existe el mundo.

30 Pero llegará el tiempo cuando se colgarán todas las armas. Se tocará la
trompeta, y en eso romperá el alba eterna en claridad. Nuestro Rey tomará Su
Trono. ¡Oh!, habrán cantos; habrán gritos. Y habrá una sola bandera, un solo
pueblo, una sola nación, hablarán un solo idioma, Celestial. Amén. Yo anhelo
ese momento. Y estoy prosiguiendo hacia ese blanco, confiando en Dios, que
algún día cuando todo haya terminado, yo pueda decir… pueda oírlo a Él
decirme: “Sube acá”.

31 Estoy aquí en Phoenix en el Nombre del Señor. Yo no trataría de
explicar lo que ha sucedido. Muchos de Uds. que se llevan las cintas,
asegúrense de conseguir esa: Señores, ¿qué hora es? Eso fue justo antes de que
saliera de casa. Una visión me envió aquí. Sí. Yo no sé qué… no… Yo no soy
un vendedor de cintas, y no enfatizo esas cosas. Nosotros las compramos, y
tenemos un negocio de cintas alrededor del mundo. Allá en las selvas y en
todas partes, ellos tienen algo así pequeño que se meten en los oídos, lo tienen,
y así pueden estar enchufados a la cinta, y se paran allí y traducen eso
directamente en el idioma. Y va alrededor del mundo.

32 Y… Pero una que yo tenía, esa: ¿Señores, Qué Hora Es? O, Señores,
¿Es Este El Tiempo? Algún… Yo… El sábado en la noche, hace tres semanas,
en la iglesia. Después de haber visto visiones toda mi vida, yo nunca antes
había tenido algo como esto, en mi vida. Y no sé qué es. Yo simplemente estoy aquí, pero Él me envió aquí. Yo no sé qué significa. Simplemente… Yo
simplemente estoy aquí.

33 Y debo ser honesto y sincero, y esa es la única manera en que
podremos llegar a alguna parte con Dios, es siendo sinceros. Porque la gente
lo sabrá. Dios sabe, desde el principio, si Ud. lo es o no. Y la gente lo sabrá.
Porque, cierta vez, hubo un hombre que estaba tratando de profetizar. Y Dios
le dijo… O mejor dicho, el profeta verdadero le dijo, dijo: “Acordémonos que
antes de nosotros han habido profetas. El profeta sólo se conoce una vez que
se cumple su profecía”. Así que vale más que estemos seguros que sabemos
que Dios lo dijo, antes que digamos algo al respecto. Seamos honestos y
sinceros.

34 Ahora inclinemos nuestros rostros sólo un momento para orar.
Dejemos a un lado todo afán ahora, durante los próximos minutos. Me
pregunto… En este amoroso grupito de gente aquí esta noche, sé que aquí
están sentadas esas joyas que Jesús vendrá a buscar algún día, las cuales
despertarán del polvo.

35 Y tal vez hayan algunos aquí que no están muy seguros si estarán allí,
o no. Ud. quizás tenga necesidad de otras cosas. Si hay una necesidad en su
vida esta noche, hágalo saber a Dios, al levantar su mano, diciendo: “Dios, Tú
sabes lo que yo quiero decir ahora. Y bendíceme. Yo—yo estoy enfermo.
Necesito sanidad. Yo estoy—yo estoy descarriado. Necesito regresar a un
compañerismo. Yo—yo quiero regresar. He—he errado. Voy a regresar.
Quiero que me ayudes, esta noche, a regresar”. Dios les bendiga.

36 Padre Celestial, nos acercamos ahora a Tu trono, por medio de la
Sangre. Pues… Cuando Aarón entraba ante el—el propiciatorio, él primero
tomaba la sangre en sus manos y pasaba al frente. Y nosotros, por fe esta
noche, recibimos la Sangre del Señor Jesús, y caminamos hacia el trono de
Dios, confiadamente, sabiendo que tenemos derecho a venir, no en nuestra
propia justicia, sino en la Suya. La Sangre representa nuestra limpieza. Y yo te
ruego, Padre Celestial, que Tú concedas nuestra petición.

37 Primeramente te pedimos que tengas misericordia de nosotros,
perdonándonos todas nuestras transgresiones, mientras confesamos nuestros
delitos, y nuestros pequeños errores, y nuestros pecados secretos, y nuestros
pecados desconocidos. Y confesamos también como ministros, siendo
sacerdotes, los pecados del pueblo. Juntos, Señor, permanecemos en pie.
Nosotros amamos al pueblo. Nos sentimos como Moisés cuando se puso en la
brecha, para detener al pueblo, mejor dicho, la ira de Dios. Qué demostración
fue esa, de la justicia de Cristo, cuando Cristo se puso Él mismo en la brecha,
para salvar al pueblo.

38 Y, Padre, nosotros como Sus siervos, con Su Espíritu dentro de
nosotros, cada Cristiano aquí en esta noche, se para delante del pecador:
“Dios, ten misericordia de ellos”. Nosotros clamamos por el enfermo y el
necesitado, por esas manos preciosas, algunos son ancianos, y otros son
jóvenes, y unos de mediana edad, levantando sus manos. Tú sabes todo en
cuanto a eso, Señor. Te rogamos que respondas conforme a Tus riquezas en
gloria.

39 Señor, que esta noche se vayan de aquí muchos que vinieron enfermos,
que ellos se vayan sanos, sanados. Que ocurra algo que ellos no pueden
explicar, pero que sepan que están sanos.

40 Que aquellos que están descarriados se vayan justificados, Señor,
sabiendo que han vuelto y encontrado a Cristo adonde lo dejaron. Que ellos
vayan y hagan restituciones. Concede, Señor, que aquellos que nunca han
venido puedan encontrar esa preciosa libertad de ser libres, de haber sido
soltados de la jaula, para ya no estar atados a las cosas del mundo ni a los
afanes de esta vida, sino que han sido hechos libres en Cristo. Concédelo,
Padre.

41 Bendice todo aquello de lo que tengamos necesidad ahora, y bendice
Tu Palabra y a Tu siervo, y te daremos alabanza. En el Nombre de Jesús te lo
pedimos. Amén.

42 Miren, si hemos de leer un texto de la Escritura, o una Escritura como
texto, mejor dicho, Primera de Corintios capítulo 14, el versículo 8, dice de
esta manera, en Primera de Corintios 14:8.
Y si la trompeta diere sonido incierto, ¿quién se preparará para la
batalla?

43 Esto sería suficiente texto para estar predicando de aquí a dos semanas,
y aun así ni siquiera tocar los extremos. Hay algo con respecto a la Palabra,
que es inspirada. Uno está constantemente en ese mismo texto. Y allí se puede
ligar la Biblia entera. Eso es correcto.

44 Un día un hombre me dijo, dijo: “¿Cómo puede Ud. tomar el mismo
texto?”
Yo dije: “¡Oh, vaya! Es que uno saca cualquier contexto de allí”.

45 Yo recogí una hoja de trébol que estaba en el suelo, y la sostuve en
alto. El hombre está sentado aquí esta noche, es de Tucson. Y estábamos en
Pasadena, California. Y yo dije: “Yo pudiera tomar esta hoja de trébol y
predicar veinticinco años sobre ella: cómo es que eso es una vida que está
dentro de ella; cómo es que las tres hojas, siendo la trinidad en Una. Y, oh, oh,
hay tantas cosas pudiéramos decir al respecto.

46 ¿Y qué tal de la Escritura? Ella es la Palabra de Dios. Ella es Eterna.
Ella—ella tuvo… Ella no tiene fin. Ella simplemente sigue, sigue y sigue. Es
un refugio para nosotros.

47 Y miren, esta noche quiero hablar sobre esto: Una Trompeta Da Un
Sonido Incierto.

48 Meditando en esto, hace unos momentos, mientras estaba pensando en
el… ese asunto de los impuestos, pensé: “Hoy casi no hay nada que sea cierto.
Todo tiene tal incertidumbre al respecto”. Y cualquier cosa que sea incierta no
se puede confiar en ella. Cualquier cosa que sea incierta no es confiable.
Manténganse alejados de tal cosa si no es cierta.

49 Si Ud. tiene un negocio; y, lo cual, tenemos hombres de negocio
presentes, tal vez muchos de ellos. Si Ud. está administrando un negocio que
no es cierto, Ud. no va a invertir mucho en él, por cuanto el—el dividendo es
muy incierto, y en eso uno no haría mucha inversión. O, si Ud. es un buen e
inteligente hombre de negocio, Ud. esperará e investigará bien, si tiene dinero
para invertir, hasta encontrar algo que sea cierto, algo que sea confiable, algo
en lo cual Ud. pueda confiar. Porque Ud. no desea perder el poco dinero que
ha ahorrado, porque con eso piensa ganarse la vida, o sea, de la remuneración
de—de los dividendos que le rinda esta inversión. Pues, Ud. tiene que obtener
algo de lo cual vivir.

50 Y este poco de dinero que Ud. tiene ahorrado, no se lo meta en el
bolsillo y lo deje allí, porque los ladrones se lo robarán. ¿Ve? No, no haga eso.
Si Ud. lo tiene, inviértalo en algo. Y entonces Ud. quiere estar seguro de su
inversión. Si Ud. no está seguro, pues, entonces no lo invierta en lo absoluto.

51 Así que, el negocio ciertamente está en una posición insegura esta
noche. Prácticamente cualquier negocio en el mundo, está en una condición
incierta, por cuanto el mundo está en una condición incierta. Uno no puede
permitirse…

52 “Mire, voy ahorrar cierta cantidad de dinero, para construirme una
casa bonita en algún lado”. Eso, eso es algo demasiado incierto. Se lo aseguro,
porque el gobierno podría aprovecharse de eso por completo, de la noche a la
mañana.

53 ¡Oh, las cosas que tienen a nuestra democracia tan corrompida, al
grado que es muy incierto! Antes podíamos poner mucha confianza en nuestra
democracia. Y, lo cual, verdaderamente pienso que es la mejor forma de
gobierno. Pero aun así, nuestra democracia es incierta. Porque nosotros, esta
nación, nuestro pueblo, nosotros tenemos una constitución, y esta constitución
es—es nuestro absoluto. Pero con todo eso, nuestra constitución es incierta,
debido a que ya ha sido quebrantada muchas veces. El fallecido Sr. Roosevelt
hizo estragos de ella. Así que, vean, Uds. pueden ver que puede ser violada.
No hay mucha confianza que uno pueda depositar en ella.

54 La política, ¡oh, hermano, qué incierta! La gente sencillamente discute,
y discute, y discute, por la política. Y los vecinos se disgustan al respecto, y
hasta gente que una vez eran amigos. Algún presidente se levanta, o alguien se
lanza de alguacil, o algo, y el otro individuo que está del otro lado del cerco
político, discutirán el uno con el otro hasta el grado de odiarse, por la política.
Y yo no… espero no herir los sentimientos de nadie, pero pienso que la cosa
entera está podrida. ¿Ven? Sí señor. Así que, ¿por qué discutiría Ud. y se
disgustaría por algo que a fin de cuentas no sirve para nada? Eso es correcto.
Eso simplemente es terrible.

55 Alguien me dijo el otro día, él dijo: “¿Va—va Ud. a votar en esta
elección?”
Yo dije: “Yo ya voté”.
Dijo: “Oh, ¿en ésta elección?”

56 Yo dije: “Yo voté por Jesús”. Dije: “Déjeme decirle. Habían dos
personas votando por mí”. Dije: “Dios votó por mí, y el diablo votó en mi
contra. Y yo voté por Dios, así que mi voto salió bien”. Depende por cuál lado
Ud. vota, cómo es que va a terminar.

57 Pero noten algo muy reciente, sólo para enfocar en este punto y luego
lo dejaremos quieto. En esta última elección presidencial, cuando se probó
claramente en Chicago y en distintos lugares, que las máquinas que tenía para
votar, que fueron instaladas por el partido demócrata, que cada vez que
alguien votaba por el Sr. Nixon, forzosamente tenía que votar por el Sr.
Kennedy, al mismo tiempo. Así que no había ni cómo ganar. ¡Y lo
comprobaron!

58 Y Uds. escucharon Monitor, la otra noche, cuando indagaron a lo largo
del país, desde el estado de Mississippi hacia el oriente. El Sr. Nixon había
ganado la votación por teléfono cuatro a uno. ¿Cómo puede alguien ganar así?
Si hubiera sido el Sr. Kennedy, hubiese sido de la misma manera. Yo no tengo
ninguno de los dos partidos.

59 Mi partido está en el Cielo, y yo estoy con ellos aquí esta noche.
Nosotros estamos sentados en lugares Celestiales, hablando acerca de nuestro
Rey.

60 Pero, vean, estoy tratando de decirles que estas cosas de la tierra son
inestables. Allí… Uds. no pueden poner su confianza en ellas. Son inciertas. Y
cualquier cosa que es incierta, yo prefiero apartarme de eso. A mí no me gusta
esa cosa negativa. No me gusta mezclarme en el lado negativo. A mí me gusta
lo positivo, estar del lado positivo.

61 Miren, la vida del hogar se ha vuelto incierta. Uds. saben, yo vi un
artículo el otro día, en una de las revistas en algún lado, que el porcentaje de
divorcio americano es más alto que en cualquier otro país en el mundo. Y se
supone que nosotros somos una nación Cristiana. Sí, pudiera ser así, en cuanto
a religión, muy bien, pero no es la clase correcta. ¿Ven? La religión es
simplemente una cubierta. Es difícil decir de qué hacemos nosotros nuestra
cubierta. Adán trató de hacer una de hojas de higuera, y no sirvió. No le
funcionó para nada cuando tuvo que salir al encuentro con Dios. Así que la
religión no sirve para nada. Pero ¿podrían Uds. pensar que nuestro porcentaje
de divorcio es más alto que todos los demás países, nuestro porcentaje de
divorcio? Encontramos la inmoralidad en aumento en nuestros hogares.

62 Fue asombroso descubrir que un gran porcentaje en una encuesta de la
nación y en el… Creo que fue en Ohio donde hicieron una encuesta acerca del
Cristianismo, y fue alarmante el porcentaje que ni siquiera asistía a la iglesia.
Y luego, como el ochenta por ciento de aquellos que sí asistían a la iglesia, no
sabían por qué iban. Ellos no saben por qué van. Ellos simplemente van a la
iglesia.
“¿Por qué va Ud.?”

63 “Bueno, mamá nos llevaba cuando éramos niños, y nosotros
simplemente seguimos yendo”. Y—y entonces, miren, otro porcentaje de eso, dijeron que ellos simplemente iban por, oh, para encontrarse con sus vecinos y
conversar un rato. ¿Ven?

64 Pues, ¡es alarmante! Con razón la vida del hogar está acabada,
(¿ven?), cualquier vida del hogar que no es estable.

65 Cualquier mujer que va a casarse con un hombre, y ella no está segura
de ese hombre, vale más que lo deje en paz. Y cualquier hombre que va a
casarse con una mujer, y no está seguro, será mejor que Ud. la deje quieta.
Vale más que ore mucho, al respecto, hasta que Dios le dé la respuesta. Y
entonces lo que Dios une no lo separe el hombre. Pero nosotros—nosotros
primeramente debemos orar mucho con respecto a eso. Sí.

66 Miren, nos damos cuenta que hemos tratado de convertir al mundo
mediante un programa educacional, y hemos terminado con un verdadero
alboroto, así es. No se puede convertir al mundo mediante educación. La
educación lo aleja más de Dios, en vez de acercarlo a Dios, porque él trata de
pensar que es más inteligente y sabe más que los demás. Tan buena como es la
educación, Cristo nunca comisionó a Su iglesia a que educara el mundo. Él
nunca los educó a ellos, para que hicieran seminarios. Él nunca edu-… Oh, ellos son buenos, pero Él nunca les dijo a ellos que fueran y construyeran
hospitales. Todo eso está bien.

67 Pero el negocio de la iglesia es predicar el Evangelio. “Id por todo el
mundo, y predicad el Evangelio a toda criatura”. ¿Ven? Pero cualquier cosa
distinta a eso, se vuelve incierta, porque está fuera del programa de Dios.

68 La vida nacional es incierta. Pues, el mundo es incierto. Y es que
estamos viviendo en un tiempo cuando parece que el mundo entero está
sufriendo una postración nerviosa, todo se está estremeciendo. Cada nación,
todo el mundo, una le teme a la otra. Ellos hablan de paz.

69 En cierta ocasión dijeron: “Oh, cuando peleemos la Primera Guerra
Mundial, todos nuestros muchachos tienen que ir allá, y con eso se arreglan
todas las guerras”. Pues, ni siquiera habían terminado con el humo de la
artillería y de repente ya estaban en otra guerra.

70 Luego ellos tuvieron la Liga de las Naciones, y eso iba a ser como
policía para el mundo, y eso fracasó. Ahora tienen las Naciones Unidas, y es
sencillamente la misma cosa. Eso ya fracasó. No sirve para nada.

71 Todo es incierto; la vida nacional, la vida política, las máquinas de
votación. ¡Oh, hermanos! Ellos simplemente están… La cosa entera está
alborotada, todo.

72 Ahora deseo enfocar un poco más cerca a donde vivimos. ¿Ven? La
vida de la iglesia está alborotada e incierta. Miren, eso es de lo que Pablo
estaba hablando. ¿Ven? Eso fue lo que él quiso decir: “Si una trompeta da un
sonido incierto”. La vida de la iglesia está alborotada. La gente casi no sabe
qué hacer. Ellos van vagando de iglesia en iglesia, tratando de encontrar cuál
tiene la cosa correcta; de acá para allá, tratando de hallar lo que es correcto,
dónde está la doctrina correcta. Y llega uno y lo puede explicar, casi al punto
de estar de acuerdo con su credo, ése es el correcto. Y luego, cuando menos
piensan, encuentran tanta corrupción en eso, que intentan en otra iglesia, para
ver cuál es su credo, su doctrina. Oh, tantas cosas, y hallamos que nos hemos
dividido, por medio de estas cosas, en centenares de grupitos. Ahora, no hay
nada en contra de eso. Pero es que en eso hacen las otras cosas que hacen, y se
supone que de todo eso tiene que salir algo bueno en alguna parte.

73 Pero, vean, Uds. no pueden poner su confianza en decir: “Yo
pertenezco a la asociación de iglesias metodistas, y yo—yo estoy bien porque
pertenezco a ella. Yo—yo—yo pertenezco a la asociación bautista, y estoy
bien”. Uds. no pueden hacer eso.

74 Uds. ni siquiera pueden hacerlo cuando dicen que “pertenecen a la
asociación de iglesias pentecostales”. Uds. no pueden hacer eso. Uds. no
deben hacer eso, porque no es así. Nos damos cuenta que cuando nuestra
primera asociación pentecostal, el Concilio General, fue puesto en orden, no
pasó mucho tiempo cuando comenzaron a dividirse de allí, y dividirse de acá,
y era en cuanto a temas y doctrinas. Y ahora miren eso, están por todos lados.
¿Ven? Eso demuestra que es incierto. Aquellos que sólo confían en la
organización en sí, es—es incierto.

75 Miren, Uds. dirían: “Hermano Branham, Ud. nos está llevando por allá
en una rama muy grande. Ud. nos está pintando un cuadro muy oscuro”. Y fue
mi intención hacer eso. Yo quise hacerlo.

76 Yo lo hice con un propósito, para poder decir esto. ¿Hay algo cierto?
Sí. Hay una cosa que es cierta. Oh, yo estoy tan contento por eso, que sí hay
una cosa en la cual Ud. puede poner su confianza, y estar seguro de que es
correcta. Oh, cuando todo lo demás ya no exista, Esto permanecerá. Si Uds. leen San Mateo 24:35, Él dijo: “Los cielos y la tierra pasarán, mas Mi Palabra
no fallará”. Dios tiene un fundamento cierto.

77 Un anciano dijo una vez, un anciano de color allá en el sur. Él cargaba
una Biblia, y no sabía leer. Y le preguntaron: “¿Para qué la cargas, Sam?”

78 Él dijo: “Es—es la Santa Biblia”. Dijo: “Eso es lo que está escrito en
ella”. Y dijo: “Yo la creo, de tapa a tapa, y también creo la tapa”, dijo él,
“porque tiene ‘Santa Biblia’ escrito en Ella”.

79 Y el hombre que estaba hablando con él, dijo: “¿Tú no crees todo lo
que está en Ella?
Dijo: “Sí señor. Yo lo creo”.

80 Él dijo: “Pues mira, ¿me quieres decir que tú harías cualquier cosa que
esa Biblia dijera que hicieras?”
Él dijo: “Sí señor”.

81 Dijo: “¿Qué si esa Biblia le dijera a Sam que saltara a través de ese
muro de piedra allí?”
Él dijo: “Yo saltaría”.

82 Él dijo: “Pues mira. ¿Cómo vas a pasar por el muro de piedra sin haber
un hueco allí?”

83 Él dijo: “Si la Biblia le dijera a Sam que saltara, habría un hueco ahí
cuando Sam llegara allá”. Así que eso, eso es correcto. Habría un hueco allí.

84 Lo único que Ud. tiene que hacer es tomar su posición sobre la Palabra
de Dios, y Dios se encargará de lo demás. Oh, ese gran fundamento.

85 Yo creo que Él dijo, en Lucas, creo que fue, cuando al descender de la montaña, Él le dijo a los discípulos: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo
del Hombre?”
Y uno dijo: “‘Jeremías’, y ‘los profetas’, y así sucesivamente”.
Y Él dijo: “¿Pero quién dicen vosotros que Yo soy?”

86 Fue allí que Pedro hizo esa notable afirmación: “Tú eres el Cristo, el
Hijo del Dios viviente”.

87 Él dijo: “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo
reveló carne ni sangre, mas Mi Padre que está en el Cielo te reveló esto. Y
sobre esta roca edificaré Mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán
contra Ella”.

88 ¿Qué es entonces? Sobre la verdad revelada de la Palabra de Dios.
Porque: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era
Dios. Y el Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros”. Y le fue revelado a
Pedro que ésa era la Palabra vindicada de Dios. Amén.

89 Esa es la razón que Él podía decir: “¿Quién puede condenarme de
pecado? ¿Quién puede acusarme? Todo lo que la Palabra ha escrito de Mí, Yo lo he cumplido”. Dios lo había vindicado, que Él era la Palabra. Oh, así es.
Dios manifestado. La Palabra lo dice, y luego Dios lo hace real, lo trae a
cumplimiento, lo muestra.

90 Hace años, cuando le dijeron a la iglesia: “No existe tal cosa como el
bautismo del Espíritu Santo. Es solamente una emoción por donde se ha
inspirado la gente”. Pero aquellos que lo recibían, sabían que era la verdad.
Ellos sabían que Dios era real. Y ha sido probado, hasta el día de hoy, el
movimiento de Dios pentecostal a través de las naciones, ha traído más gente a
Cristo que todas las demás.

91 Nuestro Visitante Dominical, no hace mucho, el periódico católico,
dijo; creo que fue el año antepasado, o el año pasado, uno de los dos; que: “La
iglesia católica sólo registró medio millón de convertidos. Mientras que los
pentecostales registraron un millón quinientos mil”. Amén.

92 ¿Qué es? Es algo que está creciendo, la Palabra de Dios se está
extendiendo. ¡Cuán agradecidos deberíamos estar! Es tanto así, que hasta los
episcopales, presbiterianos, luteranos, y todos, están viniendo a buscar un
poco de Ello. Uno lo nota en la reunión de los Hombres de Negocio, uno los
oye hablando de tantos otros: los episcopales, luteranos, presbiterianos. Pues,
muy raramente se oye de un pentecostal haciendo algo. Eso es correcto. Son
todos los demás. ¿Por qué? Es que ellos han visto la debilidad de sus credos, y
regresaron nuevamente a la Palabra. Allí uno encuentra un fundamento, algo
que no puede ser movido.

93 Encontramos allí al Espíritu Santo viviendo Su Vida en seres humanos,
manifestándose al mundo. Y eso hace que los hombres tengan sed de Él:
inmovible, irrefutable, la Palabra de Dios manifestada y mostrándose a Sí
mismo, la Palabra misma siendo manifestada en la vida humana. ¡Qué cosa
tan maravillosa! No hay nada incierto acerca de eso. Uds. pueden ver dónde
Dios hizo una promesa, y aquí está siendo manifestada. Los profetas hablaron
de ello hace cientos de años, y aquí lo vemos cumpliéndose.

94 A través de toda la crítica, a través de las diferencias, a través de todos
los credos, ¡cómo han intentado acabar con la Palabra de Dios! Cómo han
intentado sustituir la educación. Ellos intentaron sustituir, formar
denominación. Se han confundido ellos mismos. Y en medio de todo eso, la
Palabra de Dios aún permanece tan brillante y resplandeciente como nunca.
¿Qué es? Es esa cosa que es cierta. Dios dijo: “Tanto los cielos como la tierra
pasarán, pero Mi Palabra no fallará”. Entonces, eso es algo que es cierto.
Quiera Ud. anclarse allí. Ancle esa Palabra en su corazón.

95 David dijo que él la había guardado en su corazón, para no pecar. Él
escribió Sus leyes sobre la cabecera de su cama, y las ató a sus manos y en
todos lados, puso Su Palabra siempre delante de él. Así se hace. Mantengan su
mente constantemente…

96 Dios le dijo a Josué: “No te desvíes a diestra ni a siniestra, de Ella.
Entonces harás próspero tu camino. Entonces tendrás éxito”.

97 Y cuando la iglesia se une entre sí misma, apartándose de los credos, y
firmes sobre la Palabra de Dios, entonces es cuando la iglesia tendrá éxito. Eso
será lo que conquistará al comunismo.

98 ¿Qué hizo al comunismo algo tan importante? Uno piensa en
“comunismo”, y andan por allí esparciendo la propaganda, y eso va creciendo
rápidamente, por millones, y la gente le tiene miedo. Ese comunismo se
desvanecerá y morirá. Así tiene que ser. Comunismo, ellos tal vez hagan esto.
Ellos pudieran hacer aquello. Yo creo que Dios lo va a usar, pero, eso es correcto, así como usó a Nabucodonosor. Él acabará de repente con la—la—la… con toda la cizaña y el comunismo. Pero aquellos que saben tanto, miren,
la cosa es que el comunismo tendrá un fin. El comunismo llegará a su fin.

99 Pero la Palabra de Dios no tiene fin, debido a que no tuvo principio.
Amén. Es Eterna con Dios. Y si Ud. está anclado, y la Palabra está anclada en
Ud., Ud. es Eterno con la Palabra. Amén.

100 Tiene que llegar a su fin. Todas esas cosas se están estremeciendo. No
importa lo grande que construyan sus columnas, eso tiene que caerse. Todo lo
que no es, o sea, que es contrario a la Palabra, eso tendrá que caer. Tendrá que
ceder, porque la Palabra viene triunfantemente. No hay nada que pueda
detenerla. Ya Dios lo ha dicho.

101 Cuando Él la habla, los cielos y la tierra pasarán, pero Ella nunca
fallará. Guarde esa Palabra en su corazón, tome esa Palabra y déjela crecer.
Manténgala en su mente siempre, porque Ella nunca fallará. La Palabra de Dios nunca fallará, porque Él dijo que no fallaría. Así que queremos
mantenerla en eso.

102 Miren, Pablo dijo, en las Escrituras, como entrenando a un soldado,
un soldado a un cierto sonido. Miren, un soldado tiene que aprender los sonidos de su—de la corneta, o de la trompeta. Él no sabrá cuando la trompeta
haga, o mejor dicho, suene, si atacar o si retirarse. Si él no conoce la
diferencia, ¿qué clase de ejército confundido tendría Ud.? El enemigo
ciertamente triunfaría sobre un montón de soldados que no estuviesen mejor
entrenados que eso. Amén.

103 Y eso es lo que pasa con nuestras iglesias hoy. Los hemos entrenado
en credos, diferenciando entre uno y el otro.

104 Tenemos que estar unidos. Tenemos que conocer la trompeta.
“Entonces, ¿cuál es la trompeta?” dicen ellos. La trompeta del Evangelio, ésa
es. La Palabra del Dios viviente es la Trompeta. No mezclen nada con Ella.

105 No pongan a uno a tocar un arpa francés y al otro una trompeta. Nadie
sabrá qué hacer. Eso causa una confusión.

106 Y Pablo estaba hablando acerca de entrenar a un hombre a un cierto
sonido. Y dependiendo de cómo es ese sonido, él sabe exactamente qué hacer,
por cuanto el trompetista tiene la orden del capitán supremo. Y cuando él
suena esta trompeta, el ejército sabe exactamente en qué lugar avanzar, y
dónde retirarse, y si doblar a la derecha o a la izquierda, o qué hacer, por
medio del sonido de la trompeta.

107 Miren. Ejército, guerra, siempre ha sido guerra. Nosotros nunca nos
unimos a la Iglesia, o vinimos a la Iglesia, para venir a una comida campestre.
Debemos comprender que estamos viniendo a un campo de batalla.

108 Yo nunca vine para que la gente me diera palmaditas en la espalda y
dijera: “Hermano Branham, Ud. es una persona maravillosa”. No señor. Yo vine allí con un escudo puesto. Yo no necesito un escudo para eso. Yo vine
con un yelmo y la armadura. Yo vine a pelear, a pelear por cada pulgada de
terreno.

109 Dios le dijo a Josué: “Todo lugar que pisare la planta de vuestros pies,
os lo he dado”. Así que, pisadas significaron posesión.

110 Y cuando la iglesia llega a un punto en que se compromete con
credos, y se compromete con la Palabra, y se compromete con el mundo, quise
decir, entonces está perdiendo terreno. Va de retroceso.

111 Lo que necesitamos esta noche es soldados que posean cada promesa
Divina de la Biblia, la cual Dios le prometió a la Iglesia, toda la armadura de
Dios, para poder estar firmes. Eso es lo que necesitamos, soldados; y no andar
en uniforme de desfile, eso siempre es diferente. Cuando un hombre…

112 Cualquier nación… Nosotros tenemos espías en cada nación.
Tenemos espías alemanes aquí. Tenemos espías ingleses aquí. Nosotros
tenemos—nosotros tenemos espías allá en Inglaterra. ¿Qué están ellos
tratando de hacer? Están tratando de averiguar qué clase de material, qué clase
de bomba tiene la otra nación. La F.B.I. está prácticamente en cada nación.
Ellos están vigilando, para darse cuenta. Así es como ellos sobreviven. Ellos
vigilan y ven qué clase de bomba obtiene el otro. Luego vienen y la hacen un
poquito mejor, o fabrican algo para contrarrestarlo. Ellos no confían el uno en
el otro, en las naciones, porque eso muestra que las naciones se están
estremeciendo. Pues, Inglaterra nos volaría a nosotros, en una hora, si nosotros
nos cruzáramos en su camino, o nosotros los volaríamos a ellos. Sólo se
necesita que alguien allí a la cabeza de la cosa, se tome uno o dos traguitos,
demás, o entre en desacuerdo por algo, y de allí todo explota.

113 No hace mucho, en algo que decía: “Hecho en Japón”, durante la
guerra. Eso lo tiraban al suelo, y lo pisoteaban, siendo patriotas. Pero ahora
esa misma cosa le cuesta más que cualquier otra cosa en la nación. ¿Qué pasó?
¿Con eso se paga por las vidas de los jóvenes que murieron allá? Ciertamente
que no.

114 ¿Qué es? A mí no me importa cuánto Ud. pelee por las cosas
materiales, Ud. está yendo… Eso no tendrá ningún valor. Se acabará. Pero hay
una batalla en la cual Ud. puede entrar y ganar terreno que nunca le podrá ser
quitado. Ese es el sonido del Evangelio de la trompeta de la Palabra de Dios, y Sus… Posee los dones y promesas que Él le dio a la Iglesia. Ciertamente.
Ahora encontramos… Encontramos que al dar este sonido de trompeta…

115 Miren, cada nación trata de armar a sus soldados con la mejor defensa
que puedan tener. Miren, yo sé que a veces estas armaduras no son fáciles de
cargar.

116 Yo tenía un hermano, le llamaban “Rookie”, y él salió, y el ejército le
entregó una bolsa de noventa libras. Y era casi igual a lo que él pesaba. Le dieron una pala para cavar un hoyo, un rifle, y todo un montón de granadas de
mano. Y, ¡oh, yo nunca había visto semejante bolsa! El pobre no podía ni
moverse. Y lo llevaron a dar una caminata de cinco millas por la carretera. Eso casi lo mató. Él dijo: “¿Para qué es esta tontería? ¿Para qué necesito este
casco tan grande?” Ahora, fíjense. El ejército sabe que en algún momento él
va a necesitar eso. “¿Qué hago yo con una pala aquí en la carretera,
caminando?” Será mejor que se acostumbre a usarla. Ud. pudiera necesitarla.

117 El gobierno no va a darle algo a Ud. a menos que ellos sepan que es algo que Ud. va a necesitar. Ud. debe entrenar para eso. Ellos buscan lo mejor que pueden encontrar, para protegerlo a Ud., porque ellos están interesados en
la nación. Ellos están interesados en que Ud. esté fortificado lo mejor posible,
para defenderse de las balas. Eso siempre ha sido así.

118 Eso comenzó en el huerto del Edén. Y Dios entrena a Su Iglesia. Y los…

119 Uds. saben, nosotros siempre tenemos que mejorar. Miren, los
aviones antiguos que solíamos usar allá en la Primera Guerra Mundial; en la
Segunda Guerra Mundial, pues, aquellos avioncitos en el aire quedaron como
nada, cuando lanzaron estos grandes súper aviones que tenían. Pues, ellos no
eran nada. Y ahora, los que acaban de usar en esta última guerra, ahora están
obsoletos. Ellos ya no los necesitan. Ellos tienen reactores. Y, vean, uno
siempre está tratando de mejorar, mejorar todo para la defensa.

120 Pero ¿saben qué? Dios no tiene que mejorar. Dios les dio a Sus hijos,
a Sus soldados, lo mejor que se les podía dar. Cuando Él les dio a ellos, ¿qué les dio? Él les dio Su Palabra en el huerto del Edén, y el hombre debía
fortificarse detrás de la Palabra de Dios, y ningún demonio puede llegar a él.
Quédense en la Palabra.

121 Miren, el enemigo espía, satanás, trató de averiguar cómo él podía
entrar en eso. Entonces él—él sabía que no podía engañarla así tan fácil, y por
eso la única cosa que podía hacer era dominarla con el razonamiento. Y eso es
lo que Dios utiliza hoy, para fortificar a Su Iglesia, es Su Palabra. Y satanás
llegó allí con poder de razonamiento. Satanás sabía que esa era la escapatoria. Ése sería el lugar en donde podría fácilmente vencer a la gente, en el
razonamiento.

122 Ud. dice: “Mire, déjeme razonar con Ud. Mire, ¿es necesario…?”

123 Si Dios dijo que era necesario, es necesario, ya sea que tengamos que
llorar, y berrear, y hacer todo esto. Si Dios dijo que el bautismo del Espíritu
Santo es necesario, a mí no me importa lo pesado que sea, ni cuánto del
mundo Ud. tenga que dejar. Ud. va tener que usarlo, un día de estos, para
poder permanecer vivo. Es la única manera de supervivencia.

124 “Mire, ¿deberíamos practicar la sanidad Divina, cuando tenemos los
mejores doctores en el mundo?”

125 Dios le dio a Ud. la sanidad Divina porque Él sabe que Ud. tiene que usarla. Él le dio a Ud. los dones del Espíritu.

126 Y tan pronto satanás se acercó a Eva, él empezó a razonar con ella.
Miren: “Seguramente, seguramente, Dios no haría eso”.

127 La gente hoy dice: “No existe tal cosa como el infierno”. Muchos de
ellos les dicen eso a Uds. ¿Ven? “Oh, seguramente Dios no quemaría a Sus
hijos”.

128 Ciertamente, Él no quema a Sus hijos. Pero el diablo sí a los suyos.
¿De quién es Ud. hijo? Eso es lo siguiente. El infierno fue creado para el
diablo y sus hijos, no para los hijos de Dios. Ninguno de ellos va ir allí. Eso
es correcto. Depende de quién es Ud. hijo.

129 Miren, Dios le dio Su Palabra a Eva y a Adán, y Él nunca la ha cambiado. Él siempre ha tenido… El Cristiano, o el creyente, su defensa es la
Palabra.

130 Los cielos y la tierra pasarán. Cada credo pasará. Cada denominación
fallará. Cada nación se hundirá. Pero la Palabra de Dios permanecerá
eternamente. Habrá un tiempo cuando la estrella matutina no brillará más.
Habrá un tiempo cuando el sol no brillará, y la luna no brillará, y el mundo
girará en su órbita.

131 Pero la Palabra de Dios para siempre permanecerá igual. Sí. Eso es
algo que no puede ser movido, algo en lo cual Ud. puede confiar. Es cierta.
Cuando Dios dice algo, es seguro que sucederá.

132 Si Él dijo, en el huerto del Edén, con respecto a un Redentor, que Él enviaría al Mesías, entonces es seguro que Él vendría. Aunque ellos esperaron cuatrocientos años, pero Él llegó allí. Él tenía que venir por cuanto era una
Palabra de Dios prometida.

133 Dios prometió enviarlo otra vez. Él estará aquí. A mí no me interesa
cuántos incrédulos y escépticos se levanten, lo que ellos hagan, o cuánto se
esparza el comunismo. Jesucristo vendrá a buscar una Iglesia que ha sido
lavada en la Sangre, y la llevará al Cielo en un vuelo por el aire. ¿Por qué? Así
tiene que ser. La Palabra de Dios lo dijo.

134 “Si puedes creer, todas las cosas son posibles”. Eso es cierto. Dios lo
dijo, y no puede ser movido, no puede ser sacudido. Miren, Dios lo dijo, si
Uds. tan sólo se quedan con ello. Y tengan fe en ello, créanlo.

135 No es un sonido incierto. Dios no puede dar un sonido incierto. Las
denominaciones pueden predicar un sonido incierto. Pero Dios no puede dar
un sonido incierto. Y esta Palabra es Dios. Y no hay incertidumbre acerca de
Ella. Todita Ella es cierta.

136 Miren, la gran Iglesia está armada con la Palabra. Miren, cuando Jesús vino, ¿usó Él esa misma armadura? Claro que sí.

137 Cuando satanás vino a Él, con toda su fuerza, y le dijo: “Si eres el
Hijo de Dios, haz tal y tal cosa”.

138 Él dijo: “Escrito está…” Volvió directo a la Palabra. Satanás lo tentó
un poco más alto. Pero Jesús le respondió directo con la Palabra: “Escrito
está…”

139 Allí se quedó Él, sobre esa Palabra, mostrándonos a nosotros un ejemplo. Como Él dijo en Primera de Corintios, primera… San Juan 14:13,
“Ejemplo os he dado”. Y ese es un ejemplo, de que nosotros deberíamos
enfáticamente… deberíamos depositar toda nuestra confianza en la Palabra de
Dios. Que todo lo demás sea una mentira. [Espacio en blanco en la cinta—
Ed.]

140 Esa es una cosa que es cierta. Dios hizo la promesa. Dios va a cumplir
la promesa. Ellos dicen: “¿Cómo puede suceder esta cosa? ¿Cómo puede Él
juntar a un grupo de gente, con gracia de Rapto, para subir?” Yo no sé cómo Él lo hará. No es asunto mío preguntar cómo lo hará. El asunto mío es simplemente estar listo para ello. Él lo prometió. Va a suceder. Fortificó a Su
Iglesia por medio de la Palabra.

141 Y la primera cosa fue el razonamiento. Hoy ellos dicen: “Mire, ¿no
es razonable, si yo pertenezco a esta iglesia, no es eso igual a aquella iglesia?”

142 Existe una sola Iglesia a la cual Ud. puede pertenecer. Ud. nunca se
unirá a Ella. Ud. pudiera unirse a la logia, a la logia metodista, y a la logia
presbiteriana, y a la logia bautista, y a la logia pentecostal. Pero a la Iglesia de
Jesucristo Ud. nace, así que allí está la Iglesia.

143 Aquellas son logias, donde la gente se reúne, como cuervos en esta
rama, y palomas en esta otra rama, y—y así por el estilo. Ese es el
compañerismo que Uds. tienen juntos, cuando comparten de la misma dieta.

144 Pero cuando se trata de la Iglesia de Jesucristo, hay una sola avenida.
Ese es el Nacimiento. ¡Nacimiento!

145 Es como una persona, (como lo he dicho muchas veces), es como un
pájaro negro posado en la rama, tratando de meterse plumas de pavo real en
las alas, y dice: “Miren, yo soy un orgulloso pavo real”. ¿Ven? Él mismo se
pegó esas plumas. Si fuera un pavo real genuino, su naturaleza produciría esa
clase de plumas.

146 Si la Iglesia del Dios vivo es la Iglesia del Dios vivo, producirá la
Palabra del Dios vivo. Ud. no tiene que añadirle plumas de pavo real en
ninguna parte. Y cada pluma allí dentro estará unida a un pavo real. Uds. pueden creer eso. Y cada pluma que está unida a la Iglesia de Dios será la Palabra de Dios. Él nunca inyectará otra cosa sino la Palabra. Amén. Porque la naturaleza del Espíritu produce únicamente la Palabra. Amén. Estoy
empezando a sentirme religioso. Correcto.

147 No algo que Ud. trata de hacer, ni nada que Ud. manufactura. Ud. no
puede manufacturar. Ud. no puede manufacturar los dones. Ud. tiene que
producir los dones. Ciertamente. ¿Ven? La—la oveja no, ella no manufactura
lana. Ella tiene lana porque es oveja. Ella simplemente produce lana. El—el—
el árbol de cereza no manufactura cerezas. Simplemente produce cerezas,
porque su vida es de esa manera.

148 Y la Iglesia del Dios vivo no inyecta Esto, para tratar de hacer ellos
mismos parecerse a algo. Ellos ya son lo que son, por la gracia de Dios. Y la
Palabra de Dios está unida a ellos, y ellos están unidos a la Palabra. Y las
obras que fueron producidas en aquel Ser perfecto, Jesucristo, Dios
manifestado en carne, se producirán ellas mismas en todo creyente nacido de nuevo. Él lo dijo. Amén. Nada más. Miren, eso es algo cierto.

149 Miren, sería un poco—poco confuso para un hombre, si él nunca
conoció el verdadero sonido de la trompeta. Miren, el hombre que nunca ha
sido entrenado en la trompeta, y nunca la ha escuchado, bueno, él pudiera
estar un poco confundido cuando él escucha algo sonar un poco distinto a lo que él ha escuchado. Él siempre ha oído: “Únete a la iglesia. Lleva tu carta
aquí y acá”. Eso pudiera estar bien. Eso es todo lo que él conoce.

150 Pero luego cuando vuelve y se trata del bautismo del Espíritu Santo, hablando del poder de Dios y las cosas que Él hace; y cómo es que hace a las
mujeres y a los hombres, (a ambos), limpiarse de una vida de pecado; cómo
los hace andar piadoso y honestamente. Y las cosas que hace, y produce el
bautismo, el hablar en lenguas, el sanar a los enfermos, echar fuera demonios,
profetizar, y dones, oh, visiones, todo en la Iglesia. ¡Aleluya! Eso es correcto.
Cuando eso ocurre, entonces es un poco confuso para aquellos que nunca han
escuchado esa clase de trompeta.

151 “Bueno”, dice Ud., “mi iglesia no enseña eso”. Entonces no está
tocando la trompeta del Evangelio. ¡Gloria! Correcto.

152 Pero para esos soldados entrenados, aleluya, cuando ellos oyen esa
trompeta sonar, ellos saben cómo pararse en orden. ¡Adelante, soldado
Cristiano! ¡Gloria! ¡Oh, eso sí que es cierto!
“¿Cómo sabe Ud. que es cierto?”
Está en la Palabra.
“Bueno”, dice Ud., “nuestra iglesia no enseña Eso”.

153 Pero la trompeta lo suena. Yo no quiero ser entrenado a un credo de
iglesia, porque se sacudirá y caerá. Pero si Ud. es entrenado en la Palabra, los
cielos y la tierra pasarán, pero esta Palabra nunca pasará. Todo credo, todo lo demás, caerá. Pero esta Palabra jamás fallará. Amén. Ése es el sonido. Ése es
el sonido que yo deseo oír. Sí señor.
“Oh”, dice Ud., “¿cómo lo sé yo?”

154 Jesús dijo, “Mis ovejas oyen Mi sonido. Ellos conocen Mi trompeta.”
El dijo, en San Juan, capítulo 14 y el versículo 12, “El que en mi cree, las
obras que yo hago, el las hará también”. Ahora, el dijo eso.
Si un hombre dice, “Bueno?”

155 Hebreos 13:8 dice: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los
siglos”.
“Oh”, ellos dicen, “en cierto sentido”.

156 Miren, un verdadero cordero dirá: “Epa, allí hubo un chillido. Eso no
sonó bien. Oh, eso debe haber sido un cuerno francés. Eso no fue una
trompeta, porque la Biblia no da ningún sonido incierto”.

157 Ella dice: “Recibiréis el Espíritu Santo”. No dice: “A lo mejor”. “Uds.
lo recibirán, cada uno”. ¿Hasta dónde? “Para vuestros hijos, y para los hijos de
vuestros hijos, y para los que están lejos, para cuantos el Señor nuestro Dios
llamare”. Sonará la trompeta en toda raza y en toda generación, y ellos oirán
Su voz. Ellos la creerán, aquellos que están ordenados a Vida. Amén. Ellos la
creerán porque saben que es la trompeta del Evangelio sonando. No es
incierta. Todo soldado sabe cómo pararse.

158 Miren, Uds. vieron a Pedro, y a Juan, y Santiago, y a la iglesia
primitiva, marchando hacia adelante de esta manera, porque la trompeta, Jesús
dijo: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio”. Marcos 16, (¿ven?),
“Estas señales seguirá a los que creen”. Nosotros vemos a Pedro, Santiago,
Juan, y a los demás, alineándose, marchando al son de Eso.

159 ¿Y nosotros nos desviamos en otra dirección, apartándonos de Ella?
¿Uno yendo hacia adelante, y otro yendo hacia atrás? Uno diciendo: “Bueno,
eso fue para otro. Eso, ese—ese sonido fue para otro…”. Oh, no. No puede ser
así.

160 Todo el ejército Cristiano escucha la trompeta. Dios dijo que ésa era la trompeta. Él no puede cambiarla. Ése es el sonido que Él dijo que daría. “En
esto conocerán todos”, y en eso se va la Iglesia.

161 Algunos de ellos no creen en Su venida literal. La Biblia dice que Él vendrá, así que estamos esperando Su Venida. Si Él no está aquí esta noche, lo
estaremos esperando en la mañana. Si no está aquí en la mañana, lo estaremos
esperando mañana en la noche. Y seguiremos esperando. Si durmiéremos, o—
o… no hemos desmayado en vano. “Porque la trompeta de Dios sonará, esa
última trompeta, y los muertos en Cristo resucitarán. Y nosotros los que
vivimos, los que habremos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos, para recibir al Señor en el aire, y así estaremos allí para siempre”. Ese es
el sonido de la trompeta. Ya sea que viva o me haya ido, eso no importa. Yo
escucharé el sonido. Yo me levantaré. ¡Gloria a Dios! Me levantaré. Oh, sí. Sí.

162 Jesús dijo que: “Mis ovejas oyen Mi voz”. Él era la Palabra
manifestada. Cuando la… Así es como Sus ovejas lo conocen a Él.

163 Ahora, miren a los fariseos y aquellos en aquel día: “Oh”, ellos dijeron, “este Hombre es belcebú”. Cuando Él le dijo a la mujer junto al pozo,
donde… acerca de sus pecados, o sea, de sus maridos que ella tenía. Cuando Él le dijo a Natanael dónde estaba, debajo del árbol cuando Felipe lo llamó,
allí debajo de la higuera, orando. Pues, los maestros de aquel día dijeron: “Este Hombre es belcebú. Él es un diablo. Él es un adivino”.

164 Pero ese no fue el caso con Pedro, Santiago, Juan, y los demás. Ellos
lo sabían. ¿Por qué? Ellos sabían que Dios dijo que cuando el Mesías viniera, bajo la voz inspirada de Moisés, Él sería un profeta. Y cuando ellos vieron esas cosas que Él dijo siendo manifestadas y cumplidas, ellos sabían que eso
era alimento de ovejas. Ellos sabían que ésa era la trompeta. Y ellos
empezaron a seguirla. “Mis ovejas la conocen”, porque ellos vieron la Palabra
de Dios siendo manifestada.

165 Miren, la gente hoy, ellos no creen que exista tal cosa como el
bautismo del Espíritu Santo. Entre aquí o en alguna parte donde ellos tienen el
Espíritu Santo, y ellos ven la promesa de Dios siendo cumplida exactamente,
pues: “Mis ovejas oyen Mi voz”. Ellos conocen el sonido de esa trompeta por
cuanto es la Biblia. “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Él
todavía es Hebreos 13.8, exactamente.

166 Miren, a mí no me interesa, no me importa cuántos en la iglesia estén
soplando cuernos. Tenemos muchos en la iglesia soplando en la trompeta,
Uds. saben, soplando por todos lados, diciendo: “Oh, los días de los milagros
ya pasaron. No existe tal cosa como sanidad Divina”.

167 Oh, los verdaderos corderos no escuchan eso. Pero ellos sí escuchan
esa trompeta, eso positivo.

168 Ese cuerno de iglesia pudiera sonar cualquier cosa. Uds. pudieran…
Miren lo que tenemos hoy: cuernos de iglesia. Uno está corriendo para acá, y
el otro está corriendo para allá. Y el diablo está reclinado, diciendo: “Vaya,
ellos están peleando el uno con el otro. Eso es todo. Yo ni siquiera tengo que
mover mi mano”.

169 Pero, hermano, permita que todos se presenten una vez con las armas,
que regresen a la orden principal. ¡Oh, qué cosa! Entonces Uds. van a ver un
“adelante, soldados Cristianos”,

170 Miren, detengamos por un momento, y regresemos y miremos
algunos personajes. Ya vamos a terminar, porque no quiero retenerlos mucho
aquí. Pero regresemos y miremos algunos que escucharon este sonido.
Tomemos… Y eran sonidos ciertos. Miren, ya les he mostrado todo lo que es
incierto. Tomemos a un personaje antiguo, por un momento.

171 Tomemos a Job el profeta. Miren, ese hombre pasó por una prueba,
pero él sabía que Dios requería un holocausto. Eso es lo que Dios demandaba, y es todo lo que Él demandó. Y sin importar cuánto desastre le sobrevivo a su
hogar… Dios no siempre…

172 Cuando Ud. ve que algo le sale mal a un individuo, eso no quiere
decir que él esté siendo azotado por Dios. Pudiera ser que él no esté fuera de la
voluntad de Dios. En su corazón él sabe si está escuchando la trompeta o no.

173 Dios demandó este holocausto, y Job se mantuvo fiel. Eso es todo.
Ellos dijeron: “Job, tú eres un pecador secreto. Tú estás haciendo algo que es incorrecto”. Pero él sabía que no era así. Él se mantuvo fiel, por cuanto había
escuchado el sonido de la trompeta, y se mantuvo allí mismo con Ello.

174 Y, finalmente, en el último momento, cuando él estaba… El diablo
había sido soltado sobre él, y le quitó su familia, le quitó sus hijos, le quitó
sus camellos, le quitó toda su riqueza, y le quitó su salud. Él estaba sentado en
medio de las cenizas. Parecía que todo se había acabado. Pero con todo eso él
dijo: “Yo sé que mi Redentor vive. Y en los últimos días Él se parará sobre la
tierra. Aunque los gusanos de la piel destruyan este cuerpo, aun en mi carne he
de ver a Dios”. En eso no había nada incierto, ¿verdad? No: “Yo—yo—yo— yo como que pienso que Él vive”. Él dijo: “Yo sé que Él vive, y sobre la tierra
se parará en los últimos días. Aunque los gusanos de la piel destruyan este
cuerpo, aun en mi carne he de ver a Dios”. ¡Oh, hermanos! Eso sucedió. Él
estaba muy cierto.

175 Abraham, un día mientras caminaba por el campo, escuchó a Dios decir: “Abraham, Yo voy a…” Él se encontró con Abraham antes de la
Palabra escrita, y le dijo: “Abraham, voy a darte un hijo por medo de tu
esposa, Sara”. Y ella tenía sesenta y cinco años de edad en ese momento, y
Abraham tenía setenta y cinco. Y ellos se prepararon para ello, y él no se avergonzó de testificar. Él sabía que iba a tener el hijo.

176 Y la Biblia dice que: “Él no dudó de la promesa de Dios por
incredulidad, sino que estaba completamente persuadido”. Amén. Plenamente
persuadido, eso significa que él se había encontrado con el absoluto. Amén.
Así es. El absoluto es el final del camino. Es lo último. Es—es el fin del
negocio.
Él dijo: “Yo estoy plenamente convencido que, lo que Dios prometió,
Dios es poderoso para cumplir”.

177 ¿Está Ud., esta noche, está Ud. plenamente convencido que esto es el
Espíritu Santo? ¿Está Ud. plenamente convencido que este es el camino? ¿Está Ud. plenamente convencido que Él es un Sanador? ¿Está Ud. plenamente convencido que Él viene otra vez? ¿Está Ud. plenamente convencido que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos? [La congregación
dice: “Amén”.—Ed.] Amén. ¡Plenamente convencido! Sí.

178 Veamos a otro, Elías, parado allá en la montaña. Él había discutido
con Jezabel y su cara pintada, y ya como que se estaba cansando del asunto. Y
todas las mujeres seguían el modelo de la primera dama, quizás con esos
cortes de pelo “estilizados”, o lo que tuvieran en aquel día. Él había clamado
tanto en contra de todo eso, que ya casi se sentía vencido.

179 De repente, Dios le dijo: “Ve allá. Tú sabes, por aquí llueve como
cada dos o tres días a la semana. Pero ve y preséntate ante Acab, y dile: ‘ASÍ DICE JEHOVÁ. No caerá rocío del cielo sino por mi palabra’”. ¡Oh,
hermanos!

180 Él no dijo: “Mira, Acab, quizás, tal vez funcione de esta manera”. Oh, no. Él estaba plenamente convencido, no había nada de incertidumbre. “El
rocío no caerá, las lluvias no vendrán, sino por mi palabra”. Amén. ¡Gloria!
Oh, ¿por qué? Porque él había escuchado la trompeta. Era cierta. Él conocía a su Dios. Él sabía algo. Cuando Dios habló esa Palabra, todos los cielos y la
tierra pasarían hasta que eso—eso sucediera. Tenía que suceder. Él
ciertamente estaba persuadido.

181 Miren, Él dijo: “Elías, quiero que subas allá al lugar más seco del
país, allá bien arriba en la montaña donde no hay manantiales. Pero Yo tengo
uno allí para ti”.

182 Él estaba plenamente convencido. Subió a la montaña y se sentó junto
al arroyo de Querit. “¿Y ahora qué voy hacer allá arriba?”
“Yo he mandado los cuervos que te den de comer”

183 “Mira, ¿cómo van esos cuervos… Mira, espera un momento, Señor?”
No, no. La trompeta había sonado. Eso era suficiente. “¿Cómo va a suceder?
Yo no sé. No me importa. ¿Ven? No me toca a mí preocuparme por eso. Ese es asunto de Dios. Él dijo que había mandado a los cuervos”.

184 “Bueno, Señor, ¿pudieras explicármelo, y decirme dónde esos… a qué
escuela fueron esos cuervos para aprender hablar hebreo? ¿Qué clase de…
Cocinan ellos en estufas a gas, o tienen un fuego con leña, o cómo lo hacen? Y
¿dónde ellos… Qué clase de animal matarán? Ellos son pájaros pequeños.
¿Cómo van ellos a matar una ternera para mí, para traerme un emparedado de
carne?” ¿Ven? ¿Ven? Eso no fue cuestionado.

185 Dios, la—la trompeta de Dios, Su voz tronó y dijo: “¡Yo he!” No:
“Elías, Yo quizás lo haga”. “Yo lo he hecho. Yo lo haré. Ya lo he hecho”.
Amén.

186 Ése es nuestro Dios, en esta noche. No: “Él lo hará”. Él ya lo ha hecho. Amén. Él ya lo ha hecho. Amén. No: “Él lo hará; Él pudiera; probablemente lo hará”. Él ya lo ha hecho. “Yo he mandado a los cuervos”.

187 Él mandó Su Espíritu a todo hombre. Él mandó Sus bendiciones. Él
ascendió a lo Alto, y dio dones a los hombres. Alguien lo va a recibir. Alguien
lo rechazará. No es asunto mío cómo viene, con tal que llegue aquí. Dios dijo
que así sería, y así es. Pedro dijo, en el Día de Pentecostés: “Arrepentíos, cada
uno de vosotros, y bautícese en el Nombre de Jesucristo para el perdón de sus
pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo”. ¿Cómo va Él a venir? Yo no
lo sé. “La—la promesa es para vuestros hijos, y para los que están lejos, para
cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Miren, Uds. no pudieran explicar que
eso no es así. La trompeta ya ha sonado, y yo lo creo. Yo obedecí y lo recibí.
Amén. Miren, intenten convencerme que no es así. Amén. Oh, yo no soy
perfecto. No.

188 Como aquella noche, la hermana de color anciana, ella dijo:
“Predicador, ¿puedo dar un testimonio?”
“Sí, señora”.

189 Ella dijo: “Yo quiero decir esta sola cosa”. Dijo: “Yo—yo—yo no soy
lo que quiero ser”. Siguió diciendo: “Yo no soy lo que debiera ser. Pero, una
cosa sí sé, y es que yo no soy lo que era antes”.

190 Así que, eso, esa es la manera como nos sentimos al respecto ahora.
Yo no soy lo que era antes, porque esta noche soy salvo, por la gracia de Dios,
y recibí el bautismo del Espíritu Santo en base a la comisión. Fue derramado
allá en el Día de Pentecostés, la promesa fue dada, y yo la creí. No es nada
incierto. Yo escuché el sonido. Lo obedecí, y estoy cierto que eso es lo que es.
Ciertamente. Yo sé que lo es. Seguro.

191 Simeón, un sabio anciano como de ochenta años de edad, cientos de
años desde que hubo profeta en la tierra, pero caminando por allí con una gran
reputación. Un día el Espíritu Santo le habló diciendo: “Simeón, tú sabes, tú
no vas a morir hasta que veas la salvación del Señor”. ¡Gloria!

192 Quizás el sumo sacerdote, frotándose la barba unas cuantas veces,
dijo: “Simeón, tú deberías peinarte la barba del otro lado”.
Él dijo: “Eso no importa”.
“¿Cómo sabes tú que tienes razón?”
“El Espíritu Santo me lo dijo. Yo no moriré”.

193 Pues, Simeón, mira, tú estás… Pues, tú estás listo para morir ahora
mismo”.

194 “Oh, no me importa lo que digas. Pero el Señor me dijo que yo no
vería muerte hasta que viera Su salvación. No hay incertidumbre. Yo no moriré. Yo no puedo ver muerte hasta que lo vea a Él”. Amén. Así es.
“¿Cómo lo vas a hacer, Simeón?”
“Yo… ese no es asunto mío”.
“¿Dónde está Él, Simeón?”
“Yo no sé”.
“¿Cómo sabes tú que lo vas a ver?”

195 “Dios lo dijo. Eso es todo. Es la Palabra. Yo no voy a ver muerte hasta que lo vea a Él”. ¡Oh, hermanos!

196 “Oh, pobre hombre. Por supuesto, él está mal de la cabeza, Uds.
saben. Así que déjenlo en paz”.

197 Pero él lo vio a Él, de todos modos. Sí señor. Dios hace un camino
para aquellos que toman Su Palabra.

198 Jesús, cuando Él estuvo aquí en la tierra, y Él estaba parado allí frente
a la tumba de Lázaro…

199 O, antes de eso, cuando Él estaba en el discurso con la—con la gente, hablando de cómo es que Él aún no tenía cincuenta años de edad, y dijo que Él
había visto a Abraham. ¿Se fijaron Uds. en lo seguro que Él estaba? Él dijo:
“Antes que Abraham fuese, YO SOY. YO SOY”. No: “Yo era, o Yo seré”.
Pero: “YO SOY. Yo estoy seguro”.

200 Entonces, Él dijo, en la tumba de Lázaro… Antes de ir allá, Él dijo, le dijo a Marta. Él dijo: “Yo soy la resurrección y la Vida”. No: “Yo debo ser, o
Yo seré”. Pero: “YO SOY”.

201 “Si Tú hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas ahora
sé, Señor, que todo lo que Tú le pidas a Dios, Dios te lo concederá”.
Él dijo: “Tu hermano resucitará”.

202 Oh, el resucitara en los postreros días, en la resurrección general, El fue un buen muchacho. Si yo creo que resucitará. [Ed.Zoe]

203 Pero Jesús enderezó Su cuerpecito y le dijo: “Yo soy la resurrección y
la Vida”. No: “Yo seré; Yo he de ser”, o así por el estilo. “YO SOY”. Allí no
hubo ningún titubeo, nada incierto al respecto. Nada incierto. Fue positivo.

204 “YO soy la resurrección y la Vida. El que cree en Mí, aunque esté
muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en Mí, no morirá eternamente”.
Miren, no: “Ellos quizás no; ellos tal vez no”. “Ellos no morirán”. Nada, nada
incierto acerca de eso. Ellos no morirán.

205 “El que oye Mis Palabras y cree en El que me envió, tiene Vida
eterna, y no vendrá a Juicio, mas ha pasado de muerte a Vida”.

206 “¿Ellos tal vez no vengan al Juicio?” Ellos no vendrán al Juicio. Amén. Él tomó el Juicio mío. Yo no tengo ningún negocio allí. Amén. Ahí lo
tienen. “Pasó de muerte a Vida”. ¡Oh!

207 Miren, ella dijo que lo creía. Miren, Jesús nunca dijo: “Bueno, tú
sabes, siendo que tú crees eso, y sabes que Yo soy la Palabra, y—y Yo—Yo…
Tú sabes que Yo soy el que había de venir. Tú lo has confesado. Tú lo crees.
Déjame decirte lo que podríamos hacer. Vamos y reunamos a todos los
ancianos, y vamos allá a ver si podemos hacer algo al respecto”. No, no. Él no
dijo: “Yo iré a ver si puedo resucitarlo”. “Yo iré a despertarlo”. Amén. No:
“Yo—Yo haré el esfuerzo”. Sino: “Yo lo haré”. Nada incierto. No hubo
ningún sonido incierto, cuando Él dijo: “Yo lo haré. Yo lo haré”.

208 Y el Mismo que dijo: “Yo lo haré”, les hizo una promesa Uds.
¡Aleluya! ¡Oh, hermanos! Amén.
“Yo iré a despertarlo”.

209 En otra ocasión Él dijo: “¿Destruid este templo, y Yo veré lo que
puedo hacer al respecto?” “Destruid este templo, y Yo lo levantaré en tres
días. Nada incierto. “Miren, Yo trataré. ¿Todos Uds. párense alrededor y vean
si Yo puedo hacerlo o no?” “Yo lo levantaré. Uds.—Uds. destrúyanlo; Yo lo
levantaré”. ¡Oh, hermanos!

210 ¿Por qué? Él sabía que Él era esa Persona, en la Escritura, de la cual
David había hablado. “No dejaré Su alma en el infierno, ni permitiré que Mi Santo vea corrupción”. Y Él sabía que Él estaba incluido en esa promesa Escritural, así que por lo tanto Él estaba seguro.

211 Miren, ¿no podemos nosotros estar así de seguros? Nosotros lo tomamos a Él como ejemplo para otras cosas. Mientras que la Palabra de Dios
lo haya dicho, ¿no podemos nosotros estar tan seguros de la Palabra como Él
lo estuvo?

212 “Yo soy la resurrección y la Vida”. “Yo lo levantaré otra vez”. Amén. ¿Por qué? Porque Él sabía que la Palabra lo había hablado, y Él estaba seguro
que saldría.

213 Si yo soy esa persona allí en Juan 5:24, “El que oye Mi Palabra y cree
en el que me envió, tiene Vida eterna, y Yo lo resucitaré el día postrero. Él no
vendrá a Juicio; mas ha pasado de muerte a Vida”. Eso—esos somos nosotros.
Y ¿de qué tenemos miedo? ¿Cuál es el problema?

214 ¿Qué importa la marca que Ud. tenga? Llámese Ud. esto, aquello, o lo
otro. Nosotros somos hijos de Dios, por la gracia de Dios. Hemos sido llenos
del Espíritu Santo, por la gracia de Dios. ¿Qué importa si este es eso o
aquello, si él es un presbiteriano, metodista, o bautista? Si él está lleno del Espíritu Santo, él tiene Vida de resurrección dentro de él. Amén. Sí. Miren, en el Día de Pentecostés…

215 Jesús les dijo a ellos, en Lucas 24:29, “He aquí, envío una promesa”.
No: “Yo quizás lo haga. Veré qué puedo hacer al respecto”. “Yo enviaré la
promesa de Mi Padre sobre vosotros. Pero suban allá a la ciudad de Jerusalén
y esperen hasta que sean investidos de poder”.

216 Miren, ¿qué tal si ellos hubieran esperado, digamos que, oh, seis días,
y dicho: “Qué estamos esperando? Yo creo que nosotros deberíamos aceptarlo
por fe. ¿No les parece?”

217 ¿Qué si Santiago hubiera dicho al—al noveno día, dicho: “Simón, ven
acá un momento. Tú sabes, el otro día yo tuve un sentir un tanto peculiar. ¿Ves? ¿Y sabes lo que creo? Yo—yo—yo creo que Él sencillamente no quiere
que nosotros estemos aquí esperando. Yo creo que nosotros—nosotros ya lo
tenemos. ¿No te parece? Sigamos con nuestro trabajo. Continuemos con
nuestro ministerio” Oh, eso jamás hubiera sucedido.

218 ¿Por qué? Ellos sabían lo que había dicho el profeta. Ahora escuchen.
El profeta había dicho: “Mandamiento tras mandamiento, renglón tras renglón,
línea sobre línea; un poquito allí, otro poquito allá”. Retened lo bueno”.
“Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablaré a este pueblo. Y
este es el descanso, el reposo”. Ellos sabían que algo tenía que suceder cuando
Eso viniera.

219 “En los postreros días derramaré Mi Espíritu”. Joel 2:28, “Acontecerá
en los postreros días, dice Dios, que derramaré Mi Espíritu sobre toda carne, y
vuestros hijos e hijas profetizarán. Y sobre Mis siervas y Mis siervos
derramaré de Mi Espíritu, en aquél día. Mostraré señales arriba en los cielos
y—y abajo en la tierra, fuego, humo, y vapor”.

220 Ellos sabían que tenía que haber alguna experiencia que acompañara
esa venida del Espíritu Santo. Ellos no iban a aceptar un sonido incierto. Pero
cuando sintieron ese algo moverse, y vieron la evidencia Bíblica moviéndose
con ello, ellos no estaban inseguros. Salieron a las calles. Discúlpenme. ¡Oh,
hermanos! Ellos estaban ciertos de que era el Espíritu Santo.

221 ¿Saben lo cierto que ellos estaban? A tal grado que Pedro, ese
hombrecito sin educación, saltó sobre un tronco o una caja, o en algún lado, y
dijo: “Varones de Judea”, con su pecho inflado como un gallito enano. Él dijo:
“¡Varones de Judea, y los que habitáis en Jerusalén! Yo tenía miedo de Uds.,
hace un rato; pero ya no. Esto os sea notorio, y oíd mis palabras. Éstos no
están ebrios como vosotros suponéis. Pero esto es Aquello…” “¿Nosotros
esperamos que esto sea Aquello: nosotros creemos que esto es Aquello?” Él
dijo: “Esto es lo que fue hablado por el profeta Joel”. ¡Aleluya! Nada incierto
al respecto. “Esto es lo que fue dicho por el profeta Joel”. ¡Oh, hermanos!

222 Jesús dijo, en Marcos 16, comisionó a Su Iglesia: “Id por todo el
mundo y predicad el Evangelio”. “¿Estas señales quizás seguirán, de vez en
cuando, tal vez?” “Ellas acompañarán a aquellos que creen. Estas señales
seguirán a los que creen. En Mi Nombre echarán fuera demonios. Hablarán en
nuevas lenguas. Si tomaren en las manos serpientes o bebieren cosas
mortíferas, no les hará daño. Sobre los enfermos pondrán las manos y
sanarán”. No: “Quizás”. “Ellos sanarán. Estas señales seguirán a los que
creen”.

223 Permítanme resumirlo, diciendo esto, hermano, hermana, durante los
próximos minutos. Yo lo creo. Yo creo que todo lo demás, que cualquier cosa
que sea contrario a Eso, no es correcto. Yo creo que todo lo que es contrario a
Eso caerá. Yo creo… No me importa cuántos comunismos, ni cuántos de estos
ismos y aquellos ismos, e “inglesismo” y romanismo, y todos los otros,
americanismos y todo lo demás caerá.

224 Pero esa Palabra permanecerá Eternamente, porque es una Palabra. Y
antes que fuera una Palabra, tuvo que ser un pensamiento. Y una palabra es un
pensamiento expresado. Y Dios, en la Eternidad, eso vino a Su mente. Él
expresó Sus pensamientos. Eso llegó a ser una Palabra, y la Palabra tiene que
ser manifestada.

225 Esa es la razón, que cuando Él habló de un Mesías, tenía que venir un Mesías. Él habló que habría una Iglesia en los últimos días, sin mancha ni arruga. Habrá una Iglesia allí. ¡Aleluya! Él lo dijo. Yo tomo Su Palabra. Yo lo
creo.

226 Yo creo que Él prometió el Espíritu Santo a todo creyente que creería.
Yo creo que Pedro, en el Día de Pentecostés, cuando él predicó aquel sermón
tan notable, y les dijo a todos que se arrepintieran y fueran bautizados, y que
estas señales vendrían y esto. “Todo el que invocare el Nombre del Señor sería
salvo”. Yo creo que eso es la Verdad; yo me he parado firme en eso. Lo he
visto manifestado.

227 Yo sé que estoy batallando con eso. Y sé que estoy tratando de dar un
paso. Pero antes de dar un paso, tengo que cortar todo enredo, toda mata
espinosa, todo lo demás, para abrir el camino. Pero cada vez que Ud. da un
paso, Ud. está avanzando hacia adelante. Amén. Sólo tome el cuchillo y
córtelo.

228 Muchos de Uds. recuerdan a Paul Rader, un amigo muy precioso. Yo
apenas era un joven predicador, un muchacho. Yo acostumbraba ir a Fort
Wayne para escucharlo, en el Tabernáculo Redigar. ¡Un hombre enorme! Él se
apartaba del púlpito, se ajustaba el pantalón, levantaba una mano y gruñía
como un oso; y yo pensaba que iba a saltar por encima del púlpito. Cuando
él… Y él comenzaba con un texto, sí, en Génesis, y terminaba en Apocalipsis,
de atrás para delante. Paul era un hombre tremendo.

229 Un día mientras hablaba, él dijo: “Yo solía ser un leñador allá en
Oregon”, de donde él venía. Dijo: “Un día, Ud. sabe”, él dijo: “Yo—yo estaba
en los campos misioneros, allá en un sitio muy lejano”. Se me olvida ahora
dónde era. Y él estaba haciendo obra misionera.

230 Él creía en Dios, creía en sanidad Divina. Y Paul dijo, aquí mismo es
donde está la iglesia mundial hoy, él dijo: “Si yo hubiese llevado mi mensaje
de gracia a los fogosos pentecostales, en vez de hacer lo que hice aquí con
todos Uds.”, dijo, “y me he causado tanta angustia, habiendo sido llamado a
un lugar con miles y miles de dólares de deuda. Me he angustiado al nivel de
que tengo cáncer, y ahora me estoy muriendo. Si yo hubiese llevado mi
mensaje de gracia a los fogosos pentecostales, Dios me hubiera bendecido
abundantemente por ello”. Correcto.

231 Él dijo que estaba allá en las—en las selvas, y contrajo fiebre del
paludismo o algo así. Era terrible. Y él estaba metido allá muy adentro en las
selvas, y era un creyente fiel en sanidad Divina. Y dice que empeoraba cada vez más. Él oraba y oraba. Y algunos de los misioneros dijeron que ellos iban
a tomar una lancha e ir a buscar a un doctor. Y él dijo: “Yo—yo… No hagan
eso. Dejen eso así”. Dijo: “Si Dios no me sana, entonces voy a irme a Casa”.

232 Entonces dice que su esposa se quedó en el cuarto con él. Se ponía
cada vez más oscuro. Y dice que llamó a su esposa y le dijo: “Cariño, tómame
de la mano”. Dijo: “Sólo sigue orando por mí. Se está poniendo oscuro ahora”.
Dijo: “Yo—yo creo que las sombras están cayendo a mi alrededor”. Él dijo:
“Sostén… Sólo sostén mi mano y ora, mientras me voy”. Él se preparó, para
encontrarse con Dios.

233 Él simplemente cayó como en un trance. Y dice que soñó que estaba
de nuevo aquí en Oregon, como un joven, cortando madera. Y dice que el
patrón del campamento le dijo: “Paul, sube aquí en un cierto lado de la colina,
y tala un cierto árbol, de cierto tamaño”.

234 Dice que él subió corriendo la colina con sus piernas juveniles, y
derribó el árbol, y lo arregló y clavó allí el hacha. Él comentó cómo era que el
pino era tan blando y suave y su gran hacha de doble filo y bien afilada había
entrado tan fácil. Y luego dijo que lo agarró y pensó: “Bueno, me lo llevaré
para allá abajo”.

235 Era un hombre bien fuerte, dijo: “Yo solía entrenar a cómo poner
juntas mis rodillas, y así levantar con mi espalda, la parte más amplia de un
hombre”. Sus músculos están en su espalda y los hombros, y en las piernas.
Dijo: “Yo levantaba un tronco grande”, se lo ponía en el hombre, y se iba.
Pero dijo: “Ese era un tronco normal”. Pero dijo: “Yo sencillamente…” [El
hermano tropieza con el micrófono—Ed.] Lo siento. Dijo: “Yo sencillamente
no podía mover ese tronco”. Lo siento.

236 Él dijo: “Yo sencillamente no podía mover ese tronco”. Dijo: “Luché
y luché, e hice todo lo posible para levantarlo y no pude”. Él dijo: “Con eso se
me fue toda la fuerza”. Dijo: “Yo sencillamente no pude mover ese tronco”. Y
dijo: “Finalmente, me puse tan débil que simplemente me senté recostándome
del tronco y empecé a secarme el sudor. Yo estaba todo agotado”.

237 Y dijo: “Al poco rato, escuché la voz de mi patrón”. Pero dijo: “Era la
voz más dulce que yo había escuchado”. Y dijo: “Cuando me volteé, la voz
me dijo: ‘Paul’. Y yo dije: ‘Sí, patrón, ¿qué sucede?’ Dijo: ‘¿Por qué estás luchando con eso?’” Él dijo: “‘Bueno, Ud. me mandó a que lo llevara hasta el
campamento, y me he agotado todo, con él. Yo sencillamente—yo sencillamente no puedo hacerlo, patrón’. Él dijo: ‘Paul, ¿no ves esa corriente
de agua corriendo allí mismo?’ Dijo: ‘Sí’. Dijo: ‘Esa corriente baja directo
hasta el campamento. ¿Por qué no simplemente lo arrojas al agua, saltas sobre
él y así te vas montado hasta el campamento?’ Dijo: ‘No había pensado en
eso’”.

238 Así que él simplemente lo rodó metiéndolo en el agua, saltó sobre él y dijo: “¡Oh, vaya!” Él comenzó a chapotear el agua, y a brincar, y gritar, a voz
en cuello, mientras subía por las pequeñas olas, y bajaba por el agua, y todo
eso, montado en ese tronco, yendo hacia abajo, gritando: “¡Voy montado
sobre él! ¡Montado sobre él!”

239 Y dice que, de repente, volvió en sí, y estaba en medio del piso, y su esposa gritando con él. Él gritaba: “¡Voy montado sobre él! ¡Voy montado
sobre él! ¡Voy montado sobre él!” ¡Hermanos!
Las naciones están en quiebra, Israel
despertando,
Las señales que la Biblia predijo;
Los días gentiles han sido contados, cargados
de horrores.
“Regresa, oh disperso, a lo tuyo”.

240 Este Mensaje de la Palabra de Dios es la Verdad. Que viva o que
muera, allí sigo montado. Yo no… Yo no voy a discutir con Él. No estoy tratando de discutir acerca de Él. Simplemente lo tomé, y allí sigo montado.
Que se levanten los críticos. Yo dispararé todo rifle. Un día de estos voy a
llegar al campamento, montado en la Palabra de Dios. Amén. Estoy seguro
que allí llegaré.
Oremos.

241 ¿Por qué lucha Ud. con su carga de pecado? ¿Por qué está en la
condición que está, y no sabe en dónde está parado, yendo de iglesia en
iglesia, y de lugar en lugar? ¿Por qué no lo deja todo en la cruz en esta noche,
y se monta en la Palabra? ¿Por qué no confía en esta noche en la promesa de
Dios, y así montado se va lejos del alboroto, hacia allá, al cielo azul? No luche
con Ella. No se preocupe con Ella. Simplemente créala, acéptela. Es un Reino
que no puede ser conmovido. Móntese en Ella.

242 Si Ud. está enfermo esta noche, tome la promesa de Dios: “Yo soy
Jehová que sana todas tus dolencias”.

243 “¿Cómo voy a sanar, hermano Branham? El doctor dice que tengo
problemas del corazón, tengo cáncer, tengo esto, aquello, lo que sea. Yo soy
sordo, mudo. Soy ciego”. ¿Qué—qué importa eso? Simplemente acepte la
promesa de Dios y móntese allí.

244 Tomemos un palo bien grande, y clavémoslo aquí, y escribamos allí:
“La oración de fe ha sido hecha esta noche. Yo voy a montarme en ella. La
Biblia dice: ‘La oración de fe salvará al enfermo, y Dios lo levantará. Si
hubiere cometido pecado, le será perdonado’. Yo voy a montarme allí. Yo lo
creo”.

245 Si Ud. ha hecho lo malo, si Ud. está descarriado en esta noche: “El
que encubre su pecado no prosperará. Mas el que confiesa su pecado alcanzará
misericordia”. ¿Por qué no lo confiesa? “Bueno, ¿qué debo hacer, hermano
Branham?”

246 Confiéselo, y luego móntese allí. Dios así lo dijo. Le llevará lejos de
su pecado.

247 ¿Está esa persona aquí esta noche, que nunca ha puesto su verdadera
confianza en Dios para la salvación de su alma, y quisiera ser recordada en
oración mientras terminamos? ¿Levantará Ud. su mano y dirá: “Ore por mí,
hermano Branham. Yo quiero echar mis cuidados…?” Dios le bendiga. Dios
le bendiga. “Yo quiero echar…” Dios le bendiga, señora. “Yo quiero echar
mis cuidados…” Dios le bendiga, hermano. Dios le bendiga allá atrás, señor.
Dios le bendiga, señorita. Muy bien. Eso es correcto. Dios les bendiga. “Yo quiero echar mis cuidados sobre Él y simplemente montarme en Su promesa ahora mismo. Yo creo que Él prometió: ‘El que a Mí viene, no le echo fuera’”

248 “No cómo me siento, ‘anoche oraron por mí, hermano Branham; pero
no me siento mejor’”. Eso no tiene nada que ver con ello. Yo no estoy
confiando en mis sentimientos. Yo estoy confiando en Su Palabra. Es Su
promesa.

249 “Hermano Branham, yo pasé al altar, cuatro o cinco veces, traté de
recibir el Espíritu Santo, pero no lo recibí”.

250 Eso no significa nada. Simplemente quédese montado en el tronco y
le llevará directo al campamento, al campamento del Primogénito, al
campamento de los santos. Ud. llegará allí. Sólo quédese sobre su tronco, y
grite y aclame las alabanzas de Dios tan fuerte como pueda. Esa es la manera
de hacerlo.

251 Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, ¿en verdad quieren
montarse? Entonces, ese pequeño sentir que le está picando en el corazón,
¿desea venir aquí y pararse delante del altar por un momento? Permítanos orar
e imponer manos sobre Ud. A nosotros nos encantaría que viniera.

252 Enfoquemos en esa cosita que Ud. tiene allí alrededor de su corazón,
que le está diciendo: “Tú sabes que estás mal. Levanta tu mano”. Muy bien.

253 Ud. se ha montado en el tronco, el tronco de Su promesa; el árbol, la
cruz que fue cortada. Abrace esta cruz ahora mismo. Pase aquí al frente y
diga: “Ahora me voy a montar allí. Ahora mismo lo voy a creer. Voy a
aceptarlo. Yo lo creo. Nunca me cambiaré. Voy a quedarme con esa Palabra,
hasta que ésa sea confirmada. Y después que ésa sea confirmada, entonces
abrazaré otra y así me voy montado”. ¿Ven?

254 Y palabra por palabra, paso a paso, Ud. poseerá todo lo que Dios le
prometió. “Porque todas las cosas son pasibles”, para aquél que se monte en
ella. Móntese en Su promesa, porque de seguro le llevará al campamento. Ella
le llevará a la Presencia de Dios.

255 ¿Vendrá ahora mientras tenemos nuestros rostros inclinados? Le
preguntamos a alguien que quisiera pararse en el altar, sólo por un momento
para orar.

256 “Yo voy montado allí, Señor. Señor, yo creo. Todas mis dudas han
sido sepultadas en la fuente. Señor, yo vengo. Yo lo creo. Yo me monto en la
Palabra esta noche, y la voy a creer con todo mi corazón. Yo te voy a tomar a
Ti en Tu Palabra”.

257 Una hermana preciosa parada está aquí en el altar, para—para
vindicarle a Dios que ella fue sincera. ¿No vendrán Uds., que tenían sus
rostros inclinados, y sus manos alzadas, y que querían ser recordados en
oración? ¿Vendrán aquí? Dios les bendiga. Sólo vengan. Eso es. Vengan y
párense aquí. Digan: “Yo voy a montarme en ella. Dios, Tú hiciste la promesa,
algo tocó mi corazón, y yo vengo ahora mismo a montarme en eso. Y voy a
quedarme montado allí hasta que ella me lleve directo al campamento. Yo voy
a ir directo al campamento de los santos del Altísimo”. Dios le bendiga. Eso
es bueno. Vengan ahora mismo, Uds. que quieren montarse. Tal como están:
“Tal como soy, sin ninguna petición”.

258 Recuerden. Uds. dirán: “¿Fue eso un árbol?” Sí. En una ocasión
cortaron un árbol y lo colocaron en el Calvario. Simplemente móntese en ese
árbol esta noche, con las promesas de Dios, la Palabra que estaba colgando en
el árbol.

259 “Yo me voy a montar allí. Voy a creerlo, con todo mi corazón. Yo
quiero hacer todo lo que pueda aquí y estrechar las manos de mis hermanos”.

260 Dios le bendiga por su posición tan valerosa. Quiero que se queden
aquí por un momento mientras oramos. Dios le bendiga, mi hermano. Mi
preciosa hermana, Dios le bendiga. El Señor Jesús… Dios le bendiga, mi
hermano. Dios le bendiga, hermana. “Guíame”. Los guíe hasta el otro lado del
río.

261 Recuerden, como siervo de Cristo, yo soy responsable por la
predicación de la Palabra. Soy responsable por mi testimonio.

262 ¿Me pararía aquí en esta noche, un hombre de cincuenta y cinco años,
o de cincuenta y tres años, cumpliendo cincuenta y cuatro en abril, y pararme
aquí y sabiendo que a raíz de esta última visión estos podrían ser mis últimos
días sobre la tierra? Puede ser que yo—yo esté partiendo en unos cuantos días.
Yo no sé qué significa. Escuchen la cinta y saquen su propia conclusión. Yo
no sé qué significa. ¿Me pararía yo aquí, y creyendo hasta cierto punto que
estos pudieran ser los últimos mensajes que estoy predicando, o sea aquí
mismo en Phoenix, y decir algo que estuviera errado, y sabiendo que mi
destino está más allá, y que seré juzgado por mis palabras?

263 Hermanos míos, permítanme decirles esto a Uds., y hermanas mías.
Uds. han estado en las reuniones. Uds. saben lo que… el discernimiento y las
cosas. ¿Alguna vez les he dicho algo en el Nombre del Señor que no se haya
cumplido? Yo le pregunto a cualquiera. No señor. Alrededor del mundo, y los
millares de visiones, nunca ha habido. Y yo les digo la verdad en esta noche,
la Sangre de Jesucristo es tan suficiente que lavará toda mancha y pecado.
Hay una fuente llena de Sangre.
Y Uds. están parados en Ella ahora.
Sacada de las venas de Emanuel,
La única cosa segura que queda en la tierra.
Donde los pecadores que se sumergen
debajo del raudal,
Pierden todas sus manchas de
culpabilidad.

264 Voy a pedirle a estos ministros ahora, y hermanos, si pueden venir
aquí y pararse entre estas personas. Quien sea que… ¿Es esa la manera, Uds.
llaman a los ministros para que oren por la gente? Entonces, todos los
ministros que están aquí, que quieran, que están interesados en ver que las
almas sean salvas, vengan aquí y párense como un grupo de oración, donde
podamos unirnos, apartarnos de todo lo demás, y separarnos a nosotros
mismos. Estos son hombres y mujeres que están sellando su destino, esta
noche, por medio de la Sangre de Jesucristo, tomándolo a Él en Su Palabra,
llegando a Su Presencia, montado en Su Palabra, y diciendo: “Señor, aquí estoy. No tengo nada que ofrecer sino a mí mismo, tómame”. ¿Vendrá Ud. a pararse junto con ellos, por favor? Todo el que quiera, venga y párese aquí.
Dios les bendiga mis hermanos. Eso está muy bien. A mí me gusta ver hombres que son valientes, que están interesados en las almas. Supongo, hermanos, que así está bien. Vengan por aquí. Qué bueno. Párense alrededor.
Vamos a…

265 Si la pianista toca la música, si puede , cantemos este himno, dulcemente ahora, sanamente, reverentemete.[Ed. Zoe]

266 No estamos viniendo a algo mítico. No estamos viniendo a algo que
es simplemente una—una—una creencia manufacturada. Pero estamos
viniendo a la Presencia de Dios, el Cual prometió que: “Donde estuvieren dos
o tres congregados en Mi Nombre, allí estoy Yo en medio de ellos”. Hable con Él como lo haría con su amigo, diga: “Señor, estoy arrepentido. He pecado”. Y
vamos a cantar.
Hay una fuente que está llena de Sangre,
Sacada de las venas de Emanuel,
Donde los pecadores que se sumergen debajo de ese
Raudal,
Pierden todas sus manchas de culpabilidad.
Aquel ladrón moribundo se gozó al ver esa Fuente en
su día;
Que allí pueda yo, aunque vil como él,
Lavar todos mis pecados.
Desde que por fe vi ese Torrente
Que tus heridas suplían,
Amor redentor ha sido mi tema,
Y lo será hasta que yo muera.

267 Miren, siéntanse muy pequeños. Uds. no son nada. Ninguno de
nosotros somos nada. Y con mucha sinceridad ahora, con todos sus corazones,
inclinen sus corazones y sus rostros, en todos lados, por todo el edificio.

268 Nuestro Padre Celestial, yo sé que Tus Palabras son tan verdaderas.
Ellas no pueden fallar. Ellas son la Palabra de Dios. Son Dios. Y Tú dijiste:
“El que a Mí viene, no le echo fuera”. Y estos hombres y mujeres, bajo
convicción, sabiendo que ellos no están bien, han pasado al frente, esta noche,
Señor, para confesar que ellos están mal, sabiendo que han sido impulsados
por algún movimiento interno que—que los mandó a que vinieran a la Fuente.
Y aquí están ellos, con corazones y rostros inclinados, para beber de las aguas
de la Vida, gratuitamente, la cual ha sido prometida por Dios. Recíbelos,
Padre, en Tu Reino. Ellos son Tuyos.

269 Tú dijiste: “Ninguno puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere
primero. Y todo lo que el Padre me ha dado, vendrá a Mí”. Y esto nos
muestra que Dios le ha dado éstos a Cristo, como un regalo de amor. Y aquí
están ellos, Señor. “Nadie puede arrebatarlos de Mi mano”. Y yo ruego, Dios,
que Tú los asegures esta noche, al estar ellos aquí, y dales el bautismo del
Espíritu Santo mientras ellos están aquí en el altar.

270 ¡Que el gran poder de Cristo sature grandemente sus vidas en este
momento! Ellos hicieron su confesión. Pasaron adelante. Tú dijiste: “El que
me confesare delante de los hombres, Yo le confesaré delante de Mi Padre y de los santos Ángeles”. Sabemos que esa obra está siendo hecha.

271 Ahora, Señor, séllalos en el Reino de la promesa del Espíritu Santo.
Concédelo Señor. Derrama Tu Espíritu sobre ellos, y llénalos con el Espíritu
del Dios vivo, para que así ellos sean testimonios vivientes todos los días de
sus vidas, para el Reino de Dios.

272 Ahora que toda la audiencia se ponga de pie. Todos en oración ahora.
Vamos a orar para que estos…

273 Miren, cada uno de Uds. que vino aquí esta noche, sintiendo que Ud.
tenía pecado en su corazón, miren, no hay hada que Uds. puedan hacer sino
creer eso. El Santo… Uds. aceptan Esto por fe. Esto es fe, por lo cual Uds. lo
aceptan. Jesús dijo: “Ninguno puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere primero. Y todo el que viene a Mí”, Él lo recibirá. Él no puede hacer otra cosa, por cuanto Él lo prometió. ¿Ven? No confíen en alguna sensación. Confíen en
Su Palabra. ¿Ven? La Palabra así lo dijo.

274 “El que oye Mis Palabras y cree en el que me envió, tiene”, tiempo
presente, “Vida eterna, y no vendrá al Juicio, mas ha pasado de muerte a
Vida”. El Espíritu Santo es una experiencia de ser lleno y envestido con poder
para servicio. Pero confesión y recibir a Cristo es tener fe y hacer su
confesión, y sentirse libre de que Dios le ha perdonado de sus pecados.

275 Y sobre la base de Su Palabra, Él dijo: “Ninguno puede venir a Mí, si
Mi Padre no le trajere primero”. ¿Ven? Miren, Dios lo trajo a Ud., primero. “Y
el que a Mí viene, no le echo fuera”. ¿Ve? ¿Ve? Ud., Ud. lo ha recibido. Lo
único que Ud….

276 Él, Él murió por Ud. Sus pecados fueron perdonados, hace mil
novecientos años. Ud. simplemente vino ahora para aceptar lo que Él hizo por Ud. ¿Ve? Y ¿cree Ud. que Él murió por sus pecados? ¿Lo aceptará Ud. a Él
como su propiciación? En otras palabras, Ud. lo acepta a Él, pues Él quitó sus
pecados.

277 ¿Estará Ud. contento y le dará a Él las gracias por quitar sus pecados? ¿Cree Ud. que Él lo hizo? Entonces simplemente levante su mano y diga: “Y creo que Él quita mi pecado”, amén, “quita mi pecado”. Muy bien.

278 Mire, ahora Ud. es un candidato para recibir el bautismo del Espíritu
Santo.

279 Si Ud. no ha recibido bautismo Cristiano, uno de estos varones aquí se
encargará de eso, de que Ud. reciba bautismo Cristiano.

280 “Pero mientras aún hablaba Pedro estas palabras, antes que fueran
bautizados; mientras hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó
sobre ellos”. ¿Por qué? Porque todos ellos estaban bajo expectativa. Ud.
quiere algo ahora mismo que—que le sellará en el Reino de Dios, algo que
será real para Ud. Uds. quieren re-… ¿No quieren recibir el Espíritu Santo,
cada uno de Uds.? ¿No lo quieren? Claro que sí. Ese es el poder que los
guarda a Uds. ¿Ven?
Ellos estaban reunidos en el aposento alto,
Orando en Su Nombre, el…
Bautizados con el Espíritu Santo,
Y poder para servicio vino.

281 ¿Ven? Oh, eso es lo que Uds. quieren ahora. Y pueden tenerlo, ahora
mismo. Es para Uds., ahora mismo.

282 Ahora, hermanos, acérquense. Acerquémonos todos ahora, y
pongamos nuestras manos sobre estos hermanos, y oren para que ellos reciban
el Espíritu Santo. Acérquense, hermanos. Acérquense.

283 Miren, toda la congregación, levanten sus manos ahora, ¡todos!…

284 Nuestro Padre Celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo, llena a
cada corazón aquí con el bautismo del Espíritu Santo.

285 Reciban el Espíritu Santo. Reciban el Espíritu Santo, estas personas
que están paradas aquí esperando que la Presencia y el poder de Dios sature
sus vidas.

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