S.996 63-0126  Inversiones 

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OBRAS DEL MENSAJE

Inversiones

Phoenix, Arizona, E.U.A.

63-0126

1 Buenos días a todos. Estoy muy contento de estar aquí. Soy algo chaparro. Tendrán que bajar esto un poco. Esto es una especie de sorpresa para mí, el estar aquí en esta mañana, porque se suponía que debía de estar partiendo de esta ciudad a las seis de la mañana, para ir alrededor de cinto cincuenta millas al norte de aquí, con unos amigos. Así que cuando me dijeron que iba a estar aquí en esta mañana para hablar en el desayuno, como que tuve que darme prisa y cambiar nuestro programa un poco. Sin embargo, siempre es un privilegio estar donde el pueblo del señor esta. “Donde estuviere el cuerpo muerto, ahí se juntarán las águilas.”

2 Y estoy tan contento de estar aquí y de encontrarme con nuestros amigos de nuevo, este fino compañerismo. Ustedes se pueden imaginar cómo me siento, estar parado aquí con un hombre que ha estado predicando el Evangelio desde que yo era un muchachito pequeño, y eso está llevándolos mucho tiempo atrás. Y, pero, estoy tan agradecido de estar reunido aquí con el pueblo.
Y ahora, esta noche es otra gran noche, estamos esperando que Dios haga cosas grandes. Y a través de esta semana, he tenido el privilegio de ir para arriba y para abajo a lo largo del Valle de Maricopa, aquí hablando con la gente en sus iglesias. Y hemos tenido un gran tiempo. Tan agradecidos por su…el compañerismo, y por el Espíritu Santo en medio de Su pueblo.

3 Y estoy esperando, también, por el domingo en la tarde, cuando yo… es un privilegio hablar de nuevo el domingo en la tarde. Y, luego, el lunes por la noche en el banquete.
Ahora, estoy confiando que todo lo que se está haciendo o diciendo, tendremos un gran clímax el lunes por la noche. El hermano Oral Roberts ha sido elegido para hablar en esta reunión de banquete. Y nosotros estamos… Nosotros queremos orar por él. Orar que Dios le de tal mensaje que envié a Phoenix a sus rodillas, temblando, ve, que la misma Presencia de Dios sacuda a Dios frente al pueblo. Y estamos esperando que esto pase. Y al respecto, todo lo que se hace, estamos confiando que dejara tal impresión en Phoenix, que nunca podrán ser los mismos. Y que la gente que han estado aquí y regresaran a sus ciudades; no regresaran de la manera que salieron. Que regresen inspirados y con más determinación para hacer el trabajo del Señor; con una nueva visión de Dios.

4 Estoy aquí por causa de una visión. Y si alguno de ustedes alguna vez ha tomado alguna de las cintas… No soy un vendedor de cintas. Por supuesto, tenemos un negocio de cintas alrededor del mundo. Pero si alguna vez compro una cinta de mí, o, no de mí, pero del Sr. Maquire. Él está aquí en algún lugar, haciendo cintas, esta mañana, me supongo. Obtengan esta, ¿Qué hora es, Señor? Estoy parado en un lugar donde yo no sé cuál es mi siguiente movida.
He visto visiones desde quera un niño pequeño. La primera cosa que recuerdo, casi, de mi vida, fue una visión. Y yo, frente a gente de cualquier lugar, le pido a cualquiera que me diga de una vez que una de ellas ha fallado. No puede fallar. Es Dios. Por lo tanto, esta me tiene en tal condición hasta que yo pienso al respecto, y me hace pedazos. Y sé que algo va a suceder. Y yo tendría miedo…

5 Tal como se lo estaba diciendo a alguien el otro día. Nos damos cuenta de que no queremos tomar a Dios y hacerlo solo un truco. Y no queremos tomar los dones de Dios y hacer trucos de esto. Cuando usted dice que el Señor dijo algo, este seguro que el Señor se lo dijo; que no sea una suposición… ¿Ve? Hay mucho de eso ahora, ven, y la gente no sabe cómo tener confianza. Si Dios dice algo, debe de ser exactamente de esa manera. Tiene que suceder de esta manera.
Es así como podemos confiar en la Biblia. En el principio, prometió un Mesías. Esos profetas hebreos hablaron de un Mesías, lo que Él haría. Ese Mesías vino exactamente de la manera que era. La Biblia, en una parte, dice que sucederá en un cierto tiempo. Así lo hace, todo el tiempo.
Ahora tenemos confianza que habrá un Rapto. Jesús vendrá. Estamos justo ahí. Porque, nunca ha fallado en algún otro lugar, no puede fallar ahora. Esa es nuestra confianza.

6 Como cuando, Jeremías, el Señor le había dicho, que se pusiera el yugo en el cuello. No importa que dijera el profeta o alguna otra cosa sobre eso, cualquier cosa contraria a los setenta años en Babilonia, tendría que ser de esa manera. Sin embargo, Ananías se levantó, un profeta, e hijo de un profeta. Y él tomo ese yugo del cuello de Jeremías, y lo rompió, y dijo “ASÍ DICE EL SEÑOR, en dos años regresaremos.”
Dijo, aun el profeta Jeremías dijo, “Amen, Ananías, que el Señor lleve a cabo tus palabras. Pero recordemos, que ha habido profetas antes de nosotros. Y cuando… El profeta solo se conoce cuando su profecía viene a cumplimiento.”

7 Creo que esa es una muy buena lección Pentecostal. ¿Ven? Nosotros podemos tener una inquietud, estar emocionados, y podemos tener el gozo y las bendiciones de Dios. Pero cuando hablamos en el Nombre del Señor… Y si lo que hablamos y no está exactamente con la Palabra; aléjese de eso. No me importa que tan bien se mire. Porque, Esta es la completa revelación se Jesucristo. Quédese con esa Palabra. No La deje, por nada. ¿Ven?
Ahora, vean, si Ananías solo hubiera pensado, sobre esa revelación. Y yo no creo que él hombre era un hipócrita. Él fue inspirado. Pero él no lo comparó con la Palabra. Tiene que ser la Palabra.

8 Y una vez volvió a suceder, cuando Josafat descendió a visitar a Acab. Y ellos tenían un concilio, e iban a subir a Ramot de Galaad. Y Josafat dijo, “Bueno, claro, mis carros son como los tuyos, mi pueblo como el tuyo.” Él dijo, “¿Pero no deberíamos consultar al Señor?”
Acab dijo, “Ciertamente deberíamos de hacer eso.”
Así que ellos tenían cuatrocientos profetas hebreos: no profetas de Balam, no paganos, sino hebreos. Sedequías se acercó con dos grandes cuernos, y dijo, “ASÍ DICE EL SEÑOR. Con estos cuernos tú vas a sacar a Siria a completamente fuera del país”.
Fundamentalmente, él estaba correcto, pero hay más que va con eso, aparte de eso. Usted puede estar tan fundamentalmente correcto, sin embargo, las promesas de Dios están basadas en una condición. Ellos mantenían sus sacrificios tan reverentemente como podían, haciendo lo que el Señor les dijo, pero sin esa sinceridad detrás de eso. Las ofrendas se convirtieron en una tradición familiar.
Ahí es hacia donde estamos llevando a Pentecostés: a una tradición familiar. Tenemos que ponernos más sinceros que eso. Si usted espera que Dios conteste estas bendiciones y promesas, usted regrese a la sinceridad de esa Palabra. Lo que la Palabra diga; quédese con eso.

9 Ahora, este profeta estaba fundamentalmente correcto. Cuando Dios dividió la tierra, que Josué les dio a Israel. Y aquí estaba el enemigo, llenándose sus vientres con el trigo que creció en Ramot. Y fundamentalmente correcto, pero, lo ven, estaba bajo condiciones. Y esos profetas, o ministros, profetizando, estaban exactamente correctos. Luego ellos dijeron….
A este hombre de Dios, Josafat, le parecía que había algo un poco contrario. Él dijo, “¿No hay uno más?” Uno más, ¿después de haber tenido cuatrocientos? Pues, eso parecía ridículo. Pero, aun así, muy profundo en el corazón de ese hombre él sabía que había algo errado. Cualquier hombre de Dios puede ver que hay algo errado. Nuestras bendiciones están bien, pero están cortas del estandarte.
Así que él vio que había algo errado. Dijo, “¿No hay uno más?”
Dijo, “Si, hay uno más. Micaías, hijo de Imla, Pero,” dijo, “Yo le aborrezco.” Dijo, “Él está constantemente haciéndonos pedazos y reprendiéndonos.”
Él dijo, “No hable el rey así. Sino escuchémosle”
Y así ellos enviaron para que él viniese. Y ellos dijeron, “Ahora, tú has sido expulsado de la asociación por mucho tiempo. Ahora, tu puedes venir acá y decir algo de la misma manera que ellos lo hacen, y todo estará bien.”
Él dijo, “Vive mi Señor Dios, yo diré solo lo que el ponga en mi corazón,” eso es lo que él les dijo. Nosotros necesitamos a Imla de nuevo. Más bien, necesitamos a Micaías.

10 Y luego él, esa noche, él pidió esperar en el Señor. Y cuando él miro la visión del Señor, luego lo comprobó con la Palabra. Y cuando él lo comprobó con la Palabra, la Palabra y la visión eran lo mismo. Luego él se paró delante de ellos y les dijo que sucedería.
Y, por supuesto, ustedes saben Sedequías le abofeteó, y dijo, “¿Por dónde paso la Palabra, el Señor, cuando me paso a mí? ¿Cómo paso el Espíritu del Señor de mí para hablarte a ti?”
Él dijo, “Tu lo veras.”
Acab dijo, “Echad a este a lo más profundo de la cárcel. Denle pan de aflicción.” Y dijo, “Luego, cuando regrese, me encargare de él.”
Él dijo: “Si tu regresas, el Señor no ha hablado por mí.”

11 Lo ven, tiene que ser con la Palabra, y debemos de recordar eso. Por cierto, yo no he venido a decir eso.
Oremos. Todos, inclinemos nuestras cabezas. Nuestro Padre Celestial, venimos en esta mañana en el Nombre del Señor Jesús. Y aquí Tú me has dado en esta mañana, Señor, este fino grupo de personas, para que hable unas cuantas palabras a estos hombres de negocios de toda la nación. Señor, te pido que Tú permitas que en esta mañana se diga algo que no solo sea alguien parado aquí para tomar tiempo o para entretener, pero que la Palabra del Señor pueda, de alguna manera desconocida, aun para nosotros, ser traída, que haga algo para ayudar a la gente, en esta gran hora. Sana a los enfermos, los afligidos.
Dios, oramos que Tú conmuevas los corazones de estos hombres de negocios. Bendice al ministro, Tus creyentes de todos los diferentes puestos, y lugares, y dones, y talentos donde Tú los has colocado. Y que nos vayamos en esta mañana con la misma actitud que esos que iban a Emaús, diciendo, “¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros?”.
Que el Espíritu Santo descienda ahora y hable a nuestros corazones por los próximos cuantos minutos a través de la palabra. Concédelo, Señor. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amen.

12 Ahora a ustedes que les gusta tomar alunas notas, yo las escribí aquí, para recordarme. Yo estaba determinado en ir a un lugar hoy, pero siempre es la Palabra del Señor, o las oportunidades de hablar por Él, que vienen primero. No sabemos a qué hora vamos a dejar este mundo, y queremos poner cada pizca de tiempo cómo mejor sabemos.

13 Quiero leer en esta mañana del Evangelio de San Mateo, el capítulo 19, comenzando con el verso 16, tan solo un pequeño texto, para sacar de aquí, si el Espíritu Santo lo permite, un contexto.
Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien hare para tener la vida eterna? Quiero detenerme aquí por solo un momento. ¿Qué bien hare para tener la vida eterna?
Él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Más si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.
Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio.
Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?
Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.
Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.
Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrara un rico en el reino de los cielos.
Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.
Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?
Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; más para Dios todo es posible.

14 Ahora me gustaría tomar, de esta cosa pequeña aquí, que seria, un contexto, si me lo permiten, por unos cuantos minutos. Ahora, nosotros nos podemos imaginar el evento. Y siendo que este es el desayuno de Hombres de Negocios, el sábado por la mañana es un desayuno regular, creo. Tuve el privilegio de hablar el domingo pasado por la mañana. Lo cual, aprecio esta invitación de estos hermanos finos que me dejan venir, con mi analfabetismo, y delante de gente inteligente y educada, y tratar de salir adelante con este Mensaje que yo siento que nuestros corazones necesitan. Y aprecio eso, cuando muchas puertas se cierran rápidamente detrás. Así que estoy agradecido con estos hombres, y ciertamente oró que Dios los bendiga.

15 El pasado sábado por la mañana, intente traer un Mensaje que sería lo que yo creía que se necesitaba. Hable sobre Usías, como él era un gran hombre, ejemplo delante de Isaías. Pero cuando él se enalteció, luego él intento tomar el lugar de un sacerdote, un ministro. Y, al hacer esto, Dios lo hirió con lepra. Y eso fue una gran lección para Isaías, el saber no confiar en nada sino en Dios. Luego él estaba en el templo, y él miro el lugar.
Le pedí a mis hermanos. No trate de tomar el lugar de nada sino el de un hombre de negocios, lo que sea que Dios lo allá llamado a hacer. No trate de ser un predicador, porque nosotros tenemos un tiempo suficientemente difícil, manténgalo recto, a cualquier modo. Y usted lo confunde. Así que solo quedémonos con lo que Dios nos llamó a ser.
Y creo que, a los laicos, es una buena cosa que nosotros tratemos de permanecer… No trate de personificar a alguien más. ¿Ve? Sea solo lo que usted es. A todos nos gustaría ser un Billy Granham, un Oral Roberts. A todos nos gustaría eso. Pero, recuerde, en el Reino de Dios y en Su gran economía, si vamos a ser el tapete, si ese es nuestro lugar, seremos tanto como ellos lo son. ¿Ve? Pero usted debe de mantener su posición en donde Cristo lo puso a usted.
Me gustaría hablar ahora en esta mañana sobre: Inversiones.

16 Ahora, casi cualquier buen hombre de negocios está interesado en una buena inversión. Escogí esto porque eran hombres de negocios, los cuales estarían interesados en inversiones. Y casi a toda la gente le gusta eso, inversiones, y debe de ser especialmente sobresaliente para un grupo de hombres de negocio. Y siempre estamos tratando de encontrar algún lugar donde hacer unas cuantas inversiones, para hacer unos cuantos dólares, o, y eso está bien. No tengo nada que decir en contra de eso. Eso está perfectamente bien. Pero les hablo a ustedes de la mejor inversión que conozco, para hacer una inversión; el mejor lugar, más bien, para hacer una inversión.

17 Los buenos hombres de negocios, o un buen hombre de negocios, sabe más que apostar. No apueste; usted va a perder. No puede ganar apostando. Usted es un mendigo por un tiempo, luego un hombre rico después, luego de regreso a ser un mendigo. Apostar es una enfermedad. Es solamente un espíritu maligno. Y se mete en la gente, a veces, en una forma leve. Usted puede apostar en la religión. Pueda que no lo sepa, pero usted lo puede hacer.
Es como si una nación se detuviera para ver… Ustedes dejan manejar a un hombre borracho acá en la calle con su automóvil. Ese hombre deberían encarcelarlo por lo menos diez años de prisión. Ustedes dejan que un hombre salga por la calle, esta mañana, con una pistola en su mano, disparando alrededor así, ellos deberían encarcelarlo y tirar las llaves lo más lejos posible de ese tipo. Lo meterían, no en la cárcel, sino debajo de la cárcel. Y luego un hombre borracho puede salir por la calle, él está absolutamente en tanto peligro de matar a alguien como un hombre con una pistola, y a él se le multa con cinco dólares, o algo. ¿Ven? ¿Ven? Él, él es… Eso es casi asesinato premeditado.
Pero, vean, la nación no lo ve de esa manera. Y tampoco la gente, a veces, cuando ellos están apostando, un poco, como sin ganas, diciendo, “Oh, pues, yo soy tan bueno como el resto de ellos.” Esa es una apuesta. Usted no haga eso. Eso es un mal negocio.

18 Cualquier buen hombre de negocios no debería tomar su dinero y apostar. Y algunos… Los creyentes nunca deben de apostar. “Oh, pues, esto está bien. Yo me voy a arriesgar con esto.” No lo haga. Hay un patrón que ha sido puesto, algo definitivo, y eso no pertenece en un cierto grupo de personas. Es la Palabra de Dios. Ahora, no se arriesgue.
Y otra cosa que note entre la gente, a veces, especialmente. Un hombre se hace de un poco de dinero, y luego él intentara de invertirlo en algún tipo de hazte rico de la noche a la mañana, algún negocio ilegal. Usted perderá todas sus pertenencias, y usted sabe eso. ¿Ven? No intente eso. Y un buen hombre de negocios de sensatos pensamientos no hará eso. Es alguien que es un principiante en el trabajo el que tomar un riesgo así. Eso nunca vale la pena.

19 Oh, cuántos casos he visto en mi tiempo, donde gente tenía sus ahorros de toda su vida, y ellos sacan algún pequeño aparato, para hacerse ricos de la noche a la mañana, muy rápido, y todo como eso. Y ellos lo tienen. Luego, lo primero que ustedes saben, ellos se encuentran a sí mismos cuesta abajo, en algún lugar, tratado de satisfacer sus… o ahogando sus pensamientos de lo que han hecho.
Y esto también puede ser aplicado en los ramos del Cristianismo. Algunos se vuelven ricos de la noche a la mañana, un apretón de mano con el pastor, y ponen su nombre en el libro, y ya todo se acabó. Nunca crea tales cosas como esas. Eso no funciona. Tiene que venir de una manera.
Estos hazte rico de la noche a la mañana, no lo hacen. Un buen hombre de negocios no jugara con eso. Si usted tiene algo, lo que sea que en que usted quiera invertir, obtenga algún negocio legítimo, algo que paso la prueba. Eso se guarda… Eso guarda sus promesas. Eso vale la pena.

20 Y aquí hay otra cosa. No guarde su dinero en su bolsillo. Usted nunca obtendrá nada. Alguien se lo robara después de poco. Sí. ¿Ven? Usted no quiere hacer eso. Jesús enseño la misma cosa. Cuando usted tiene un talento, no lo esconda. Usted tiene que invertirlo para producir. Ahora, pueda que yo esté hablando a Presbiterianos, Metodistas, Bautistas, en estos desayunos, y cuantos más. Uno nunca sabe quién está sentado frente a uno. ¿Ven? Así que, recuerden, si usted tiene una inversión, algo en que invertir, invierta en algo que es bueno, algo que es real, algo que ha pasado la prueba que vale la pena, algo bueno, confiable, firmemente legítimo que ha pagado beneficios en el pasado. Que tiene un buen nombre reconocido detrás de eso. Ustedes hombres saben eso.
Aun si ustedes tienen que ir lentamente, avanzando, aunque sus ganancias son más pequeños. Aun así, yo prefiero saber que todo mi dinero está produciendo dos por ciento en mi inversión, y tener la seguridad de obtenerlo, a que se me prometa sacar cincuenta por ciento de regreso en mi inversión y nunca obtenerlo. Ven, ustedes quieren quedarse con una empresa o negocio que es de buena reputación, que es de buen renombre y, algo que va a dar sus beneficios, algo que es legítimo.

21 Ahora, este hombre joven del que estamos hablando, este joven hombre de negocios, pues, a él se le dio la oportunidad de hacer una inversión en uno de los más grandes negocios en el cual él pudiera invertir. A él se le dio la oportunidad de seguir a Jesucristo. Y que cosa tan ridícula hizo él. Que cosa tan irracional, que, este hombre joven, al que se le dio este tipo de oportunidad, de invertir su alma y su dinero, y lo que él tuviera, en el Reino de Dios, y él la rechazo rotundamente.
Nosotros lo miramos a él en esta mañana, a este joven hombre de negocios, como un mal hombre de negocios. Pero usted no le podría haber dicho eso. Jesús no pida decirle algo mejor. Ven, la Palabra de Dios, cuando Jesús habla, todo es Verdad. No tiene que ser explicado. Dios solo habla la Verdad, y Él no tiene que buscarle la vuelta como nosotros lo hacemos, tratando de explicarla. Es, es eso. Es todo lo que hay al respecto. Él dijo, “Sígueme.” Eso es todo. Él no tenía que decirle porque, explicarlo todo como yo lo hago, y como la demás gente lo hace. Pero sus Palabras son todas Verdad. Nosotros no tenemos que buscarle la vuelta a eso. Solo dígalo. Él dijo, “Sígueme,” y eso lo concluye. Él tuvo la invitación de hacer una inversión en Jesucristo. Y esa es la persona de la cual estoy hablando esta mañana, la inversión que yo quiero que usted haga, si usted no la ha hecho.

22 Pero el joven rico, el adolescente de su día, probablemente tenía una herencia, mucho dinero. Y, pues, eso está bien. No hay nada en contra de eso. Y yo estaré agradecido por cualquier hombre a quien sea que se le haya dado este privilegio. Pero cuando la… Lo que tengo en contra del hombre es esto: siendo un hombre de negocios… ¿Y se dieron cuenta, él pidió por la Vida Eterna? Esa fue su propuesta de negocios, “¿Qué hare para obtener la Vida Eterna?” Y Jesús le dijo exactamente qué hacer. Pero él no estaba interesado, por causa de lo que tenía que hacer, para tener Vida Eterna.

23 Y ahora nosotros miramos esto, nosotros gente Pentecostal, y pensamos que ese hombre estaba fuera de sus sentidos, al no hacer la cosa. Pero vamos a-vamos a verlo desde nuestro punto de vista práctico por unos minutos. Ven, hay algo que salió con eso. A él se le pregunto sobre los mandamientos. Él dijo, “Esto he hecho desde mi juventud”. Probablemente fue criado en una buena, casa ortodoxa, donde ellos fueron instruidos a no robar, o mentir, o engañar, o cometer adulterio.
Quizás el muchacho no era un engañador. El muchacho no era un mentiroso. Fue criado con buenos padres, alguien que le había enseñado que había un Dios, y que ese Dios lo traería al Juicio algún día, y él tendría que dar cuentas por todo lo que hizo. Y esa enseñanza de sus padres quizás se quedó con él, y él sabía que había un Dios. Pero ahora vino un momento donde él tiene que personalmente encontrarse con este Dios. Él tiene que conocer a esta Persona. Y a él se le pregunto… Él pregunto qué podía hacer, y como tener esta Vida Eterna, y Jesús le dijo que hacer. Pero él no estaba interesado en ese tipo de inversión, porque le quitaba las cosas que él quería.

24 Pues, usted dice, “Ese hombre tenía dinero, y era un obstáculo para él, mas bien. Jesús le estaba amonestando porque eran sus posesiones terrenales”. Pero no todo significa dinero. Hay muchas cosas más a las cuales nosotros nos aferramos, tanto como un ídolo, tal como ese hombre joven con ese dinero; popularidad, diferencias denominaciones, modas, lujuria del mundo, ídolos, todo. Hay tantas cosas que el hombre, hoy, en vez de ser ricos, aferrándose a cosas, su dinero, ellos se aferran a otras cosas como esas, tan agarrado del dinero como ese joven, porque ellos no están interesados en la inversión que Cristo les está ofreciendo.
Se podría significar que Cristo le llamaría a salir afuera de ese grupo en el que estas. Cristo puede llamarle a salir afuera de esa fiesta de juegos barajas que usted tiene en su iglesia, del juego de apuestas, la sociedad a la que usted pertenece. Mientras usted este aferrado a eso, usted está haciendo un error irracional tal como este joven rico. ¿Ven? Usted está aferrado a algo más que un tesoro, en lugar de invertir la jornada de su vida en Jesucristo.

25 Ahora, esto pueda que no sea un sermón de jubileo, pero tiene el trasfondo del Evangelio, La Palabra. ¿Ven? Es la cosa que… Los niños se ríen, y bailan, y regocijan, y etcétera. Pero usted tiene que saber que está haciendo al respecto; si usted no lo hace, eso se vuelve idolatría para usted. ¿Ven? Solo se convenirte en ídolo. Y si miramos, y nos damos cuenta de las condiciones a las que estamos descendiendo de manera espiral… Llega tan sutilmente. Es como un hombre… como un árbol plantado en una carretera, y una pequeña enredadera [vid, bejuco – Trad.] se levanta—una enredadera silvestre. Y comienza a subir alrededor del árbol. El árbol quiere crecer derecho, pero finalmente la enredadera se trepa de tal manera alrededor de ese árbol hasta que lo mueve hacia el otro lado. Así nosotros también nos metemos en algunas situaciones, donde dejamos que otras cosas se deslicen en nosotros, y nos desvían de esa verdadera sinceridad de La Palabra.

26 Ahora, Israel era muy sincero en lo que hacían, al principio. Oh, yo me puedo imaginar al judío viniendo por el camino, con su sacrificio atractivo, el mejor que él tiene en su ganado, descendiendo hacia el sacrificio. Pone su mano sobre el animal. Y se identifica a sí mismo con el animal, al poner sus manos sobre este animal, y luego la sangre es derramada. Y ese judío se regresa a casa, tan contento como puede estar, porque él sabe que había hecho lo que Jehová mando. Eso estuvo bien por mucho tiempo. Luego, después de un poco tiempo, esa misma cosa se convirtió en una tradición familiar.
Ahí estaba el mismo tipo de animal, pero quizás alguien decía, “Sabes, esta es la nueva luna”.
Pueda que, quizás, “Si, yo tengo que ofrecer un sacrificio.” Cuando, él iba por el mismo camino que el primer hombre tomo, pero él no tenía esa sinceridad por ello.
Y cuando él lo hizo, Jehová dijo, “La cosa se ha convertido en una peste en mi nariz.”
Y Él levanto un gran hombre en la escena, Isaías el profeta, quien clamo, diciendo, “Tus sacrificios, tus fiestas solemnes, son una peste delante de mí.”
Ten cuidado Pentecostés. Tus sacrificios y júbilo se convertirán en una peste en las narices de Jehová, si no se entra con profunda sinceridad. Nosotros necesitamos venir extremadamente sinceros, no solamente riéndonos, y regocijándonos, y reunidos alrededor. Tenemos que venir intensamente y sinceramente ante la Palabra de la Promesa. Ahí, agarrarnos del altar, quedarnos ahí hasta que algo suceda, hasta que muramos completamente, hasta que estemos haciendo una inversión en el Reino de Dios y Jesucristo. Entonces nosotros estamos en… No importa que tan fundamentados. Nosotros podemos tener bien el fundamento, más aún así usted tiene que venir bajo sinceridad.

27 Ahora, este joven judío fue tan sincero como él podía ser, en lo que él estaba haciendo. Pero cuando llego el tiempo para cambiar su credo, entonces es ahí donde llego el problema. Me pregunto si el mismo Dios no es tan capaz hoy en día de levantarnos un Isaías, para levantar a alguien que nos diga que nuestras fiestas solemnes han llegado a ser una peste. Nosotros deberíamos estar listos para el Rapto en este tiempo de la edad. Mire en donde estamos. Hay algo que hace falta, y eso es regresar a la Palabra. Se nos promete allá en Malaquías que se nos regresaría a la Palabra, la fe original, así que recordemos eso ahora.
Pero el precio que se le pidió a este joven que pagara fue demasiado grande. Él tenía que vender todas sus posesiones terrenales para poder tener su Vida Eterna. Pueda que usted no tenga cinco centavos, pero aun así usted retiene cosas, que son posesiones mundanas.

28 Por ejemplo, he estado fastidiando a nuestras mujeres tanto sobre cortar su cabello y ponerse vestidos sensuales y cosas. ¿Cómo puede usted danzar en el Espíritu y llamarse a sí misma Pentecostal y vivir con tal espíritu como ese en usted? ¿Cómo pueden ustedes hombres llamarse a sí mismos el gobernante de su casa y permitir eso? Yo quiero que usted tome inventario. Ustedes saben que es la verdad. Y ahí están. ¿Ven?
A ustedes se les pide que sacrifiquen. Usted dice, “Espere un minuto hermano Branham. Yo soy un ciudadano Americano. Yo soy Pentecostal. Yo pertenezco a las Asambleas, o los otros grupos, o lo que sea que es. Yo tengo derechos Americanos para esto. Y siendo un Cristiano, yo tengo un derecho, porque yo acepte el Sacrificio.” Eso es lo que le pasa a América. Ahí es donde ella esta enredada hoy.
Toda nación quiere un mesías.

29 Y cuando Dios le envió a Israel un Mesías, todos ellos estaban orando por un Mesías. En los días de la venida del Mesías, Israel quería un general que saliera y pateara a Roma fuera del país. En ese tiempo. Roma quería un mesías que viniera y les hiciera un gran nuevo régimen militar que tomara a Egipto y todo el resto de las naciones y los pateara hacia fuera. Cada uno quería un mesías.
Y hoy encontramos la misma cosa. Europa… pues, por ejemplo, Rusia, ellos quieren un mesías que los pueda llevar a la luna antes que alguien más llegue allá. India está queriendo un mesías, y ellos quieren uno que les alimente sin tener que trabajar por ello. América quiere un… Ellos quieren un genio intelectual. Ellos tienen una máquina para votar engañadora, para que les de uno de estos. Dios siempre te permite tener el deseo de tu corazón. Ahora, usted lo tiene. ¿Qué va a hacer con él?

30 Cuando todos ellos estaban clamando por un Mesías, Dios les envió Uno. Pero, uno quería un general, otro quería una maquina educada y todo así, pero Dios les envió un Bebé. Él les envió un Salvador. Él sabía que ellos necesitaban un Salvador. ¿Qué si Rusia obtuviera su mesías hoy? ¿Qué haríamos? ¿Ven? Dios sabe cómo dar.
Que si la gente hoy… que está orando por un Mesías. Y nosotros estamos orando que algo grande suceda. Nosotros lo estamos. Nosotros Pentecostales estamos orando porque algo grande suceda. ¿Me pregunto qué acontecería si en realidad pasara? Y quizás él contesta sus oraciones y usted no lo sabe. Esos es lo que ellos siempre han hecho. Y si Eso sucediera de nuevo, Eso vendría en la misma manera. Eso vendría en el mismo paquete. ¡Solo se les pasaría por alto, desapercibido!

31 Por lo tanto, Dios lidia con un individuo. Él no lidió con todo Israel ese día. Él no lo hace. Él estaba lidiando con este muchacho judío. ¿Ven? Eso no viene de la manera que nosotros queremos que venga. Ahora, este judío había visto algo que era diferente. Eso fue lo que atrajo su corazón. Había algo que él tenía- que él había visto, eso era Jesús, lo cual otros hombres no tenían. Él sabía que sus sacerdotes y sus rabinos no tenían la cosa que este joven tenía, llamado a Jesús, el cual la gente creía que era un profeta. Él era un Hombre diferente.
Ellos habían visto a este rabí pararse, y los Fariseos argumentar su idea, que, “Hay Ángel y espíritu.” Y los Saduceos vienen alrededor y lo prueban, “No hay ángel y espíritu.” Y ellos tenían sus diferencias. Y este joven, atrapado en medio de eso,

32 donde está enredada la iglesia hoy.
¿Se necesita de grupos denominacionales? ¿Se necesita un grupo de hombres? ¿Se necesita un grupo de mujeres?“. Se necesita de una persona rendida a Dios, a Su Palabra. Jesucristo era Dios, se hizo carne para poder morir. Porque, la Palabra, Él y la Palabra eran lo mismo. La Palabra podía simplemente fluir a través de Él. No hay duda en lo absoluto. Dios está tratando de conseguir a alguien, a través del poder santificador de Cristo, que se rinda a esa Palabra, para que Él y la Palabra puedan ser uno otra vez, luego Él puede usar Su Palabra a través de esa persona.

33 Pero, ven, este joven vio algo en este Hombre, que era diferente de los otros hombres. Él sabía que había algo diferente. Porque, en una ocasión a Él se le pregunto. “Este hombre no habla como un hombre común. Hay algo sobre este hombre que es diferente. Nunca ha hablado un hombre así.” Porque, cuando Él hablaba, Dios estaba ahí para responder, a lo que Él decía.
Como he dicho muchas veces, esta semana, el hombre aun es hombre. Ellos están alabando a Dios por lo que Él hizo, buscando hacia adelante a lo que Él está haciendo, lo que va a hacer. Así somos nosotros. Pero ustedes están ignorando lo que Él está haciendo. El hombre siempre hace eso. Jesús dijo, “Ustedes reclaman ser los hijos de los profetas. Y ustedes son los que los pusieron en las tumbas. Y adornan sus tumbas.” ¿Ven? Nosotros estamos pensando sobre lo que Dios hizo en el Día de Pentecostés y a través de la historia temprana de la iglesia. Y luego estamos diciendo, “Dios va a venir con algo grande,” Y la primera cosa que sucede, nosotros lo pasamos por alto, y nunca lo sabemos. La historia siempre se prueba a sí misma, y se repite. Nosotros lo pasamos por alto, lo dejamos que pase, por un lado, y no lo notamos.
Ahora, este hombre joven había visto algo diferente. Él vio que había una diferencia en Jesús. Él no era como los hombres comunes. Él había visto lo que ese Hombre podía hacer, que Dios estaba con Él. Él miro Su vida, aunque era contraria a las enseñanzas de su iglesia, pero él vio, a ese Hombre, que Dios estaba con Él.

34 Como Pedro dijo, después, en el Día de Pentecostés, él dijo. O, creo que fue en Hechos, el tercer capítulo. Él dijo, “¡Varones de Israel! Jesús de Nazaret, Hombre aprobado por Dios, ¡por los milagros y señales que Él obro! ¡Ven! Ustedes con manos inicuas…” Él estaba acusando a esa generación por rechazarlo a Él. “Sus manos inicuas han crucificaron al Príncipe de Vida.”
Ahora, nos damos cuenta que estamos llegando a nuestra edad. Y cualquier maestro de la Biblia sabe que la última edad, de Pentecostés, es Laodicea. Laodicea significa “mujer,” en el griego, un tiempo en el cual la mujer toma el control. Yo no tengo nada en contra de las mujeres, mientras que ellas se queden en su lugar. Si Dios le pudiera dar algo mejor a un hombre, Él se lo hubiera dado. “Pero cuando ella se sale de lugar, ella es agua en su sangre”. Salomón así lo dijo. Él fue el hombre más sabio que hemos tenido.
Pero son las mujeres en la política. No lo hacían, hace veinticinco años, el Señor me dio una visión mostrando que las mujeres, a través de sus derechos para votar, elegirían—elegirían a este ricky que tenemos acá arriba ahora, un moderno Acab sentado allá ¿con Jezabel girándole el cuello? Y ustedes mujeres se arreglan así mismas de esa manera, porque ella es un modelo para el mundo.

35 Hay mucha semejanza a Israel, lo saben. Ellos entraron y tomaron una tierra, y sacaron a los ocupantes, y establecieron su propio sistema ahí. Y esa es la misma manera que lo hizo América, hicieron retroceder a los indios y establecieron nuestro sistema. Israel tenía un gran hombre entre ellos. Ellos tenían a Salomón, y David, y grandes guerreros. Nosotros tuvimos grandes hombres, Washington y Lincoln. Pero finalmente algo vino al trono, que, a través de la política, fue que lo ha traído acá. Y no era Acab. Él era un buen hombre. Pero, esa mujer detrás de él…
¿Ustedes saben, la Biblia habla de la misma cosa, en l2os últimos días? Y ustedes amando su política… ustedes Demócratas, amando su posición política más de lo que amaron sus Biblias y a Dios, y ustedes eligieron eso. Yo no soy un Republicano. Yo soy un cristiano. Estoy aquí para una sola cosa. Hablar sobre vender la primogenitura, nosotros hemos hecho eso. Ciertamente usted lo ha hecho. Y ahora usted lo tiene, ¿Qué va a hacer con eso? Ustedes tenían que hacerlo, para cumplir esta Escritura, y la gente vio eso.

36 Ahora noten, ahora, a la rica iglesia de Laodicea… Jesús revela, en Apocalipsis 3, le da a esta edad—Pentecostal Laodiceana—la misma oportunidad que le dio a este joven rico. La misma., porque Laodicea… Tocó a la puerta, mostro que nuestra vida organizada había puesto a Cristo fuera. Porque, Cristo es la Palabra, “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios,” y la Palabra aun es Dios. Y la Palabra fue puesta fuera, por nuestro sistema organizacional.
Es por esto que estoy aquí con estos Hombres de Negocios. Dios los ayude, que ellos nunca se organicen. Pero ustedes no están lejos de eso. Solo recuerden eso. Yo les amo, y ustedes me están dando un espacio, y este ha sido un sitio para mi ministerio. Pero yo veo que viene. La escritura está en la pared. Ahora, no hagan eso. Ustedes se meterán el mismo caos en el que el resto de ellos se metieron. El diablo ha estado tratando de matar a su líder por mucho tiempo. Si él se puede deshacer de él, algo va a suceder. Solo es el hombre. Ellos tienen que tener sus propias ideas al respecto.
Ustedes pusieron una comisión aquí en su revista no hace mucho tiempo. No deberían haber hecho eso. Eso los identifica a ustedes como una organización. Nosotros, nosotros somos un grupo de hermanos, los cuales, no importa lo que el hombre crea, nosotros estamos teniendo compañerismo, tratando de llegar a Él. Deje que su Luz brille. Él verá la luz.

37 Hudson Taylor dijo, no hace mucho, que hubo un joven misionero que vino, dijo, en India, dijo, “Sr. Taylor, yo he recibido a Cristo.” Él dijo, “¿debería ir ahora y obtener mi Licenciatura de Arte y así por el estilo, y entrenar?”
Él dijo, “No. Ve, testifica”.
Así que yo pienso que esa es una buena idea. ¿Ven? Nosotros tratamos… Ven, si ustedes hacen eso, ustedes se enredarán en algo. Ustedes se salen por acá… Y obtienen muchos programas educacionales, eso saca a Dios fuera de eso. Cuando ustedes obtienen encanto, a Dios no le gusta el encanto. Hollywood está lleno de encanto. Hollywood brilla, el Evangelio resplandece. Hay mucha diferencia entre brillar y resplandecer. Hollywood brilla con luces y clase, y el Evangelio resplandece en humildad. Mucha diferencia. ¿Ven? ¿Ven? Ahora, ustedes tienen que recordar eso mi hermano y hermana. No brille—resplandezca.

38 Ahora, nosotros nos damos cuenta, este joven, al que se le dio esta oportunidad de hacer esto. Y él rechazo por que era demasiado el precio. Y yo creo que esa es la misma cosa hoy. Nosotros, nosotros no queremos, ahora nosotros no queremos admitirlo, nosotros no queremos decir que no, pero nuestras vidas lo están demostrando. Eso lo está demostrando. Eso es exactamente correcto. Pero la Laodicea lo puso fuera de la iglesia a la que Él le estaba tocando, ven, tratando de entrar. Y Laodicea lo puso fuera porque ellos eran ricos. Ellos no tenían necesidad de nada. Ellos eran tan ricos como podían serlo. Y entonces ellos dijeron, “Nosotros somos ricos. Nosotros no tenemos necesidad de nada.”
Y Dios dijo, “Tu estas desnuda, pobre, miserable, ciega, y no lo sabes”. Ese es el problema—cuando no lo saben.

39 Si un hombre esta acá fuera en la calle, en esa condición, desnudo, y ciego, pues, casi cualquiera que tuviera un corazón humano iría a ese hombre, le diría, “Señor, usted está desnudo. Usted está acá afuera. Usted está expuesto. Y vamos entre.”
Pero si ese hombre se volteara, dijera, “Mira, usted atienda su propio negocio.” ¿Ven? Ahora, ¿Qué va a hacer usted con ese hombre?
Y aquí, cuando una iglesia piensa que esta vestida tan vestida… en su, lo está, en su propia justicia, hasta que usted piensa… Y usted va a traer los a la Palabra. Usted dice, “Eso es contrario a nuestro credo.” ¿Qué? Pues entonces, usted ya vendió su primogenitura. Cuando, en lugar de ser encantadores, nosotros deberíamos de resplandecer.

40 En lugar de tener quinientos o seiscientos, o los que haya aquí en el desayuno… Eso está bien. No tengo nada en contra de eso. Estoy aquí en el Nombre del Señor Jesús. En lugar de eso, debería de haber un resplandor entre nosotros, del Espíritu Santo. Quizás solo haya una docena, resplandeciendo en la belleza del Señor, el Señor Jesús estaría tanto en nosotros hasta que el resplandor del Señor estaría en nosotros. Pero nosotros queremos brillar, más miembros. ¿Ven?
La iglesia siempre ha contado la membresía. Dios cuenta el carácter, no la membrecía. Como dije esta semana, Eliezer tuvo que batallar para encontrar carácter. Y cuando él encontró a Rebeca, entonces él tuvo un tiempo terrible haciéndola que se quedara quieta hasta que él la pudiera vestir.
Esa es la misma cosa con la iglesia. Nosotros encontramos el carácter en la iglesia Pentecostal. Pero, para vestirla, usted va y dice algo al respecto, luego todos se levantan, “Nosotros no escucharemos más. Nosotros no vamos a escuchar eso.” ¿Ven? Usted encuentra, que ellos tienen carácter con el cual se puede trabajar, pero luego usted no los puede hacer que se queden quietos por suficiente tiempo, tiene que traerlos de regreso al lugar de donde ellos una vez cayeron.

41 Ustedes, iglesia Pentecostal, salieron del denominacionalismo. Es para eso que Dios los saco, para ser Su Iglesia. ¿Qué hicieron ustedes? Ustedes se dieron la vuelta, regresaron justo a la cosa de la cual salieron, “como un perro a su vómito, y un cerdo a su revolcadero”. La gente hizo la misa cosa. Y ahora no hay mucha diferencia en ustedes. Ahora, espero que usted no piense que quiero ser malo o grosero… Mis días pueden ser pocos. Me estoy parando en el Nombre del Señor Jesús, para decirles la verdad. Escriban mis palabras, si no llegan a pasar. Ustedes están tratando de brillar. ¡Paren eso! Resplandezcan.

42 Ahora, la rica iglesia de Laodicea ha hecho la misma cosa que el joven rico hizo, porque el precio era demasiado alto. Él no podía aceptar la Palabra del Señor, que podía el hacer. Él prefirió tomar su propio camino con el encanto de aquel día, porque él tenía mucho dinero, y él podía salir en la sociedad de la gente y disfrutar de su tiempo.
Pues, esa es la manera en que nos hemos puesto. “Nosotros podemos ser una organización como el resto de ellos.” Y pentecostés no es una organización. Es una experiencia. “Nosotros podemos ser esto, aquello o lo otro. Nosotros somos como el resto de ellos.” Ustedes, ustedes tienen más miembros, pero que tienen ustedes cuando los tienen a ellos. ¿Ven? No deben hacer eso. Eso está errado. ¿Qué están haciendo? Ustedes están cometiendo el mismo error irracional que aquel joven rico hizo. ¿Ven? Sí. Ellos lo sacaron a Él por causa de su amor por el mundo.

43 Ahora, hay que investigar a algunas de las personas acá atrás, y ver la manera en que ellos lo hicieron. Y miremos ha el dónde estamos hoy. Y ahora alguien dijo, no hace mucho, como se los dije. “¿Qué? ¿Usted, siendo un predicador, porque anda alrededor de esos Hombres de Negocios?”
Les dije que yo era un vendedor de Seguros de Vida Eterna. Así que, ahí lo tienen. Y eso es lo que Jesús estaba intentando de hacer… Este hombre joven había visto algo en Él, ahora, eso era diferente, y él sabía el Él tenía Vida Eterna. Así que, en vez de ir a su rabino, él vino a esa Persona la cual él vio que era exactamente la Palabra vindicada de Dios. Dios y Cristo eran lo mismo, porque, Cristo dijo, “No soy Yo el que hace las obras, es Mi Padre”.

44 Y como predique en la Asamblea Central, o la Primera Asamblea, la otra noche, de como la gran naturaleza de Dios proyecto a Jesús. Ven, todo el resto de la naturaleza había caído. Él no podía tomar a un profeta, porque él había nacido de un deseo sexual, y él era de una naturaleza caída. Pero Dios, en Su amor, proyecto a Uno sin pecado. Y por lo tanto este Uno era tan perfecto con el Padre, un cuerpo que estaba aquí, llamado el Hijo, que la Palabra era Él. Juan lo explica en el primer capítulo. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios… y el Verbo se hizo carne.” ¿Ven?

45 Ahora una manera, “La Palabra de Dios viene a los profetas,” pero Jesús era diferente. Él era la palabra. ¿Ven? El profeta solo podía decir lo que era puesto en su boca. Pero Jesús era esa Palabra, por eso es que toda la Palabra de Dios podía fluir a través de Él. Sin… Y Él podía crear, retener los vientos y las olas, y lo que fuese, porque era Dios, siempre en la Palabra.
Ahora Dios está tratando de encontrar una iglesia a través de la cual Él pueda proyectar Su Palabra. Lo ven, Dios cuida Su Palabra, para vindicarla. Y cómo puede Él vindicarla cuando nosotros negamos que Esa es la Verdad. ¿Ven?

46 Así que, estos sacerdotes, con sus propias palabras, aun así creyeron que dentro de su manera de pensar ellos estaban exactamente en lo correcto; Fariseos, Saduceos, Herodianos y lo que fuera que eran. Ese tiempo ha llegado de nuevo. ¿Ven? Cada uno en su propio pensar, ellos hacen lo que bien les parece, como fue en los días de los Jueces. Pues, hay un absoluto en alguna parte, y el absoluto es la Palabra de Dios, porque Él era la palabra. Ahora, nosotros encontramos que ellos amaban estas cosas más de lo que amaban a Dios. La Biblia dice que lo harían.
Ahora nosotros estamos viviendo en ese día. Ahora, si una profecía dijo una cierta cosa, lo vemos sucediendo, entonces nosotros sabemos dónde está nuestro error. Nosotros debemos saber dónde tenemos que vigilar. Ahora, el libro de Apocalipsis, el tercer capítulo, enseña esto, que estaríamos en esta Edad. Y aquí estamos.

47 Ahora, que hay acerca de estos… sí tuviésemos tiempo para quedarnos en esto por mucho tiempo… Pero, hay que apurarnos, para poder salir, porque yo debí de haber partido hace una hora. Pero mire aquí. Esto es primero, por supuesto, la Palabra de Dios. Ahora hay que examinar a algunos de los titulares de esta póliza de Vida Eterna y averiguar lo que les costó, a los titulares de la Vida Eterna.
Ahora, “Hermano Branham, usted dijo, Vida Eterna”.
Sí, señor. Lo eterno nunca comenzó. Lo eterno no tiene fin. Y una palabra es un pensamiento expresado. Eso era el pensamiento de Dios antes de que hubiera un mundo, o una estrella, una luna, o cualquier cosa. Ese era el pensamiento de Dios, lo que Él haría. Y cuando Él hablo la Palabra, es Eterna, porque Él no puede producir nada excepto algo Eterno. Esa es la única manera que nosotros tenemos Vida Eterna, es cuando usted se deshace de esta vida pervertida y obtiene Vida Eterna. Eso es Dios, Zoe, la Palabra en usted. Y entonces la Palabra viene a través de usted y se hace manifiesta a sí misma. Y eso fue lo que miro el joven rico, que Jesús se podía parar ahí y Él identificaba las escrituras.
Jesús dijo, Él mismo, “Si no hago las obras de Mi Padre, no me creáis. Escudriñar las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la Vida Eterna, y Ellas son las que dan testimonio de mí”. ¿Ven? Pero ellos lo tenían tan lleno de credos, como lo tenemos hoy, hasta el punto que no pudieron verlo.

48 Ahora observen. Noé fue llamado por la Palabra de Dios, y él hizo una inversión en Dios—la Palabra de Promesa de Dios. Él se propuso, no importando que tan mal se mirara, y cuanto el resto del mundo no lo creyera, Noé hizo esa inversión. Él invirtió en Dios, aunque era contrario a la ciencia. Nosotros podríamos quedarnos ahí por mucho tiempo. Si Dios lo permite, yo quiero predicar sobre “la cuenta regresiva,” el domingo en la tarde, para ver donde estamos viviendo. Muy bien. Noten, él, eso era contrario a sus creencias religiosas. Eso era contrario a la investigación científica de aquel día, que decía que no había ninguna lluvia en los cielos. Nunca había llovido. Así que, por lo tanto, él tuvo que tomar una posición, y hacer una inversión. Y él así lo hizo, en la Promesa de Dios. Satanás lo probo en cada manera que él podía, sin embargo, él se aferró a su inversión. Y dio sus frutos, en el momento final, salvando su vida.

49 Ahora hombres de negocios, ¿En el tiempo del fin en el que estamos, qué mejor inversión podrían hacer que esa? E incluso la ciencia ahora viene por aquí, está a favor de nosotros, y nos dice que eso es correcto, “la media noche está a punto de llegar”. Pues, ¿Qué bien nos van a hacer nuestras grandes cosas? ¿Para qué sirve nuestra gran denominación, un millón más, y cosas así, y construirlas de cierta manera, cuando la Vida Eterna está esperando más allá? Y nosotros tenemos la oportunidad, y se nos ha invitado para que recibamos a este Cristo, que Dios pudiera tomarlo y posicionarlo en Su Palabra en tal lugar, hasta que cuando usted hablara, las cosas que son previstas, y predichas, y así, pudiesen trabajar a través de usted, cada vez exactamente correctas. Nunca falla. No puede fallar.
Oh, usted dice, “He visto esto puesto a prueba”.
Sí. Lo sé. Y usted ha visto que falla; donde hay personificación. Pero cuando usted ve algo genuino, eso no puede fallar, porque eso es Dios. Y Dios pone estas cosas como ejemplo, para que otros lo puedan ver. “Cómo,” dice usted, “¿cómo es que eso sucede? ¿Es por ayunar toda la noche?” Eso es bueno. “¿Por un servicio de oración que dure toda la noche?” Eso también es bueno. Pero eso viene por obedecer a la Palabra, obedecer la Palabra. ¿Ven? Muy bien. Ahora, eso dio sus frutos, al salvar su vida.

50 Vamos a investigar otra inversión. Que, un hombre por el nombre de Daniel, él sabía. Él iba a… La iglesia estaba descendiendo allá entre la gente mundana, así que él sabía que toda la cosa se iba a volverse de la misma manera. Eso es exactamente lo que nosotros vemos ahora. Pentecostés ha salido entre el mundo. Pensando en el Hermano Glover sentado aquí. Creo que él esta con la gente de la Cuadrangular. Y yo estaba hablando un día con el Hermano Shakarian y esa noble persona, el Hermano McPherson, el Hermano Rolf McPherson. Nosotros estábamos sentados… y ellos estaban conversando.

51 Yo había ido a la casa de alguien que se había asociado con alguna clase de una lluvia-tardía o algo. Y uno de los maestros me estaba reprendiendo al respecto, porque yo “¿vine al templo primero? Y luego más adelante… o me mantuve alejado de eso.”
Yo dije, “Pues, ahora, solo recuerde, que Lutero fue la lluvia tardía para el Católico. Y Wesley fue la lluvia tardía para Lutero. Y Pentecostés fue la lluvia tardía para Wesley. La Señora McPherson fue la lluvia tardía para Pentecostés. Todas son lluvias tardías. A los niños les da habré. Si ellos no pueden encontrar algo que comer, ellos comerán de una lata de basura. Pero Dios producirá Alimento si ellos solo están listos para consumirlo.
Y la Señora McPherson, esa noble dama, se levantó y ella dijo, “Eso es verdad, Hermano Branham.” Ella proviene de una buena, familia Pentecostal. Ella dijo… Yo le dije a Rolf, “Hace mucho que aquí, que nuestro Templo se desvió muy lejos de ese algo de lo cual la Señora McPherson les estaba diciendo”. Y ellos se pusieron a hacer doctores, y Ph.D. y LL.D., y lo que sea, ¿y qué es eso sino solo un montón de millones de dólares en arena, y un elefante blanco en su mano? Lo que ustedes necesitan es regresar a los principios y la sinceridad del Evangelio, de regreso al verdadero pentecostés que produce a Cristo en la vida de la gente.“ Eso es correcto. ¿Ven? Nosotros, nosotros nos alejamos de las cosas verdaderas.

52 Y este hombre rico vio eso. Y él supo que Jesús tenía eso. Y a Él se le pregunto, “¿Cómo puedo tenerla?” Y Jesús le dijo, y el precio fue demasiado grande. Eso es lo que las Asambleas de Dios, Cuadrangulares, Unitarios, y todos ellos están haciendo. “La cosa es que, el precio, es grande”. Solo regresemos a esa sinceridad de la Palabra, crea Eso, para que Dios pueda vindicarse a sí mismo.
Usted dice, “¿Lo hará?” Seguro. Él lo hará.
Su vida brillara más fuerte que cualquier testimonio que usted alguna vez pudiese dar. Su vida sería tan diferente hasta que la gente ni aun entendería su testimonio. Eso es, donde, en la sinceridad y santidad. Cinco personas buenas, realmente llenas con el Espíritu, harán más en Phoenix que todos los miembros que tenemos, sí están consagrados a Dios, en una vida sincera, porque Dios moverá Su Palabra a través de eso y vindicara que Eso es la Verdad. Y lo primero que sucede, es que cosas están aconteciendo así que usted solo… usted no puede mantener eso oculto.

53 Esteban era todo lo que Él necesitaba, para la corte del Sanedrín, el concilio en ese día, era un hombre que se podía parar con la Verdad en su corazón, él estaba seguro. Y dice, “Él resplandeció como un Ángel.” Ven, él sabía de lo que estaba hablando. La Palabra lo respaldaba. Él lo dijo, dijo, “Nuestros padres allá en Mesopotamia,” y así, y se los explico a ellos. Dijo, “¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros”. ¿Ven?
Ese hombre sabia de lo que estaba hablando. Él expuso la Escritura, luego le costó la vida. Pero él era sincero, porque sabía en lo que estaba creyendo, y Dios lo vindico. Y cuando estaban matando apedreadas a ese pequeño hombre, él se levantó y dijo, “Yo veo a Jesús parado a la diestra de Dios,” cuando los terrones le estaban sacando sus pequeños sesos. Sin embargo, Dios… Yo no creo que él sintió una pisca de eso. Dios lo tenía sostenido en Sus brazos, y Él lo meció en la cuna de paz hasta que él se fue a estar con Dios. Él sabía. Él, él sabía, y ahí Dios lo estaba vindicado. Aun en su muerte, él miro a Jesús parado a la diestra.

54 Daniel, sabía que el mundo iba a meterse en la iglesia… y lo hizo. Pero observen. Él tomo una de estas pólizas de Vida Eterna de Dios, y él se propuso en su corazón que él no estropearía su inversión. Amen. Esa iglesia, de ese… Hombre de Negocios, sí ustedes solamente pudieran tomar esa actitud, sí ustedes solo pudieran trabajar hasta el final, esa meta—que ustedes no van a profanar esta inversión que han hecho en Cristo, con las cosas del mundo, y su atracción…
Porque, cualquier cosa puede brillar y resplandecer, ¿y qué es lo que lo atrapa? Un mono. Los monos siempre andan detrás de algo que brille. ¿Ven? Eso es correcto. Noten, donde nosotros estamos. Eso es lo que quiero decir. ¿Ven? El diablo hará monos de ustedes, sí él puede. Pues, él está tratando de hacerlos creer que ustedes vienen de uno, así que, con su sistema educacional y cosas de este día. Pero eso no es así. Eso es correcto.

55 Daniel se propuso en su corazón que él no iba a profanarse a sí mismo con el mundo. Él iba a mantener la tradición que Dios había establecido, los mandamientos de Dios. ¿Por qué ustedes mujeres y hombres no pueden hacer lo mismo? Pero Marilyn Monroe o alguien se corta el cabello, y luego alguna esposa de un pastor hace la misma cosa, y ustedes piensan que tienen el derecho de hacerlo. Eso no lo escusa a usted de la Palabra de Dios. Y ustedes predicadores que dejan que su esposa los guíe alrededor. ¡Qué vergüenza! Que… palabra de ser un hombre. “Un siervo de Cristo que no gobierna su propia casa, ¿cómo podrá gobernar la casa de Dios?”
Pues,“ usted dice, ”Hermano Branham, esas, esas apenas son las cosas menores.“ Muy bien.
Pues hay que enderezar las cosas menores, luego podemos irnos a algo más grande. ¿Ven? Luego hablaremos del Espíritu Santo, y las cosas de como recibir dones Divinos.

56 Como alguien que hizo esta cosa vulgar, pero se me dijo a mí, dijo, “Usted siempre está reprendiendo a los hombres sobre esto, y dejando que sus esposas hagan eso, y vestirse con pantalones cortos, y salir a las calles, y vestirse muy sensuales, con atracción sexual”. Es muy raro que se hable eso del pulpito. Ellos creen que eso es una rutina regular. Nosotros necesitamos un hombre de Dios, alguien que se pare aquí y condene esa cosa.
Ellos dicen, “Pues, usted debería enseñarles a esas mujeres como recibir dones espirituales. Enséñeles algo grande.” Un gran hombre me dijo eso. Puso sus manos sobre mí, dijo, “Yo voy a orar por usted.” Él dijo, “Usted no… Apártese de eso.” Dijo, “La cosa es… Dios lo envió a orar por los enfermos”.
Yo dije: “Si Dios envió a un hombre, Él lo envió con el Evangelio completo sí es que Él verdaderamente lo envió.”
Él dijo: “Pues, usted va a hacerle arruinar a su ministerio”.
Yo dije: “Cualquier ministerio al cual la Palabra arruine debe de ser arruinado.” Eso es correcto. Ciertamente.
Él dijo, “Pues, la gente lo va a rechazar.”

57 Le dije, “Yo no tengo programas de radio y programas de televisión que apoyar. Soy libre en Cristo. Solo predico lo que Él me dice. Yo no necesito ofrendas. No necesito nada sino más de la gracia de Dios, para pararme y decir la Verdad; y no comprometer la Palabra de Dios, para no tirar de cualquier margen o cosa dudosa, solo para ayudar a alguien, y tomar y hacer de ellos dos veces más un hijo del infierno que cuando comenzaron. Díganles la verdad. Y que cuando me paré ahí al final de mi camino, pueda decir, ”La sangre de ningún hombre esta sobre mí“. Ese es mi deseo. ”No he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios“. Ahora, ¿Cómo se puede enseñar a la gente algebra si ni siquiera se aprenden su ABCs?”
Dijo, “La gente reclaman que usted es un profeta, un vidente”.
Y dije, “Yo no reclamo eso”.
Dijo, “Pero la gente reclama eso. Usted debería de enseñarles cosas profundas”.
Yo dije, “¿Cómo puedo enséñales cosas profundas si ni siquiera se aprenden su ABCs?”—Siempre creer en Cristo—ABC [por sus siglas en inglés-Ed.]. Pero ellos no lo hacen. Así que ¿cómo se les va a enseñar la raíz cuadrada y etcétera, las verdaderas matemáticas de Dios? “¿Cómo ve visiones? ¿Cómo ocurren estas cosas?” ¡Vaya!

58 Usted quiere echar mano de una pequeña cosa, eso, un pequeño grupo denominacional que les parece ser una cosa pequeña a ustedes, y alguna cosa pequeña brillante de la que usted se aferra. “Y si yo llegara a echar mano de la Palabra, o alguna cosa u otra como eso, mi presbítero de estado me sacara, o mi obispo me echara”. Pues, si usted viene delate de Dios, usted va a ser echado fuera de todas maneras. ¿Así que cuál es la diferencia? Yo preferiría ser… Si usted es echado fuera, usted es puesto dentro. Así que eso es. ¿Ven?

59 Hay tres cosas. Dios obra siempre en tres. Nosotros sabemos eso. Él es perfeccionado en tres. Recuerden en los días de Noé, ellos entraron en el arca. Y en los días de Sodoma (Jesús estaba hablando de estos dos), en los días de Sodoma, ellos salieron. Ellos entraron, en el tiempo de Noé. Salieron, en el tiempo de Sodoma. Y luego suben, en este tiempo—entre, salga, suba ¿Ven? Eso es lo que necesitamos ahora. Necesitamos un idilio al subir. Necesitamos ir hacia arriba por encima de estas cosas y cosas mundanas que nos tienen tan atados.
Daniel no se iba a profanar a sí mismo. Observen, él iba a mantener esa Palabra en un lugar donde pudiese fluir, la Palabra. ¿Qué hizo eso? Envió un Ángel. Protegió su vida. Él no se arruino a sí mismo.

60 Los jóvenes hebreos estaban determinados. Ellos dijeron, “Todo el resto de ellos se están inclinando cuando las flautas suenan, y cuando el obispo dice, Inclínense. Ellos gritan, Rana, y ellos brincan. Pero,” él dijo, “nosotros no vamos a hacerlo. Pueda que usted lo haga. Usted puede quemarnos. Usted puede sacarnos. Usted puede hacer esto, o aquello, o lo otro. Pero no nos inclinaremos a su imagen de todas maneras.” ¿Ven? Ellos no iban a profanar su inversión. Iba a ser la Palabra. Y, la Palabra, ellos se iban a parar en ella. Y cuando el tiempo llego de hacer una decisión, ellos se iban a parar por la Palabra. Salvo sus vidas. Eso trajo al cuarto hombre a la escena. Si hay algo que necesitamos en esta mañana, es a ese cuarto Hombre, entre nosotros. Eso es correcto. Eso es correcto.

61 Ahora, Pedro, una vez, él era—Él no era otra cosa sino un pescador. Él tenía un negocio, un pescador. ¿Pero sabe qué? Él vio algo en Jesucristo, que su padre… Pues, ustedes saben, su padre, Jonás, era un gran hombre. Él era un pescador. Solo daré un pequeño drama aquí antes de que cerremos, en los próximos cuantos minutos. Nosotros… Solo diez minutos después de las once. Tratemos de terminar para las once treinta, si aún lo pueden aguantar un poco más. Así que, nosotros, vamos a seguir adelante.

62 Y sé que, Jonás quizá le haya dicho a su hijo, solo un pequeño drama, cuando él lo tomaba a él y a Andrés en sus piernas. Y su cabello canoso estaba brillando, después de días de pescar, donde ellos tenían que confiar, cada día, por su sustento. Y lo puedo ver a él ahí sentado, decir, “Hijo mío, escucha, Simón. Habrá un tiempo.
Yo siempre quise ver al Mesías. Y siempre hemos creído eso, porque se nos prometió Uno. Pero, escucha, Simón, hijo mío. Habrá muchas cosas falsas que se levantaran,“ y las hubo, ”antes que el verdadero Mesías venga. Pero,“ dijo, ”tu sabrás quien es este Mesías, Simón, porque Él cuadrara exactamente con la Escritura. Y todo el resto de ellos estarán en contra de Él.“ ¿Ven? ”Pero este Mesías lo comprobará, porque somos judíos. Se nos ha enseñado que les creamos a esos profetas. Porque, el Señor Dios nos dijo, Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión. Y si lo que él dijere llega a cumplimiento, entonces sabréis que ese hombre es un profeta.
“Y Moisés nos dijo que nuestro Mesías sería un profeta. Y ustedes obsérvenlo. Ahora, nosotros no hemos tenido uno por cientos y cientos de años. Pero, sepan eso”.
Después de que el anciano falleció. Y un día Andrés había salido, descendió a escuchar a un hombre hablar, que estaba profetizando de un Mesías venidero. Y después de poco, este Mesías vino a la escena.

63 Y ahora, Juan, lo estaba buscado, vio la señal de Dios descender. “Jehová, el Dios hablando en una Voz, y en la forma de una paloma, resplandeciendo sobre Él, y la Voz estaba diciendo, Este es Mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.” “En quien tengo complacencia, o tengo complacencia morar Él me ha satisfecho. Él hizo justo lo que yo sabía que Él debería hacer, y lo que dije que Él haría.”
Ahora, y cuando Pedro parado, o quiero decir Andrés, parado ahí, él vio eso. Así que el vio a Jesús al siguiente día,
Él dijo: “Rabí, ¿dónde moras?”
Él dijo: “Ven, y ve.”
Así que él fue y le conto a su hermano. Después de haberse quedado con Él toda la noche, a la siguiente mañana él estaba plenamente convencido que Ese era el Mesías. Y a la siguiente mañana, él fue a traer a su hermano. Y él lo trajo, dijo, “Vamos. Hemos encontrado al Mesías.”

64 Me puedo imaginar a Simón diciendo, “Ahora, espera un minuto. Yo soy un pescador comerciante. Soy un Fariseo. Pertenezco a la misma iglesia que mi padre iba, y ya he tenido mucho de estas cosas del Mesías, todo… ”
“Pero espera un minuto, Simón. ¿Recuerdas las enseñanzas de nuestra Palabra? ¿Recuerdas lo que…? Sé que has visto todas estas cosas. ¿Pero no nos predijo papá que todas estas cosas con encantos iban a venir, pero que eso no sería? Pero que sabríamos que Él sería un hombre Escritural. Él se quedaría con la Palabra porque Él sería la Palabra”. ¿Ven? Ellos simplemente no pudieron entender eso.
Así que Simón se levanta, y dice, “Pues, supongo que voy a ir a ver”.

65 Y tan pronto como él entro en la Presencia de Jesús… Ahora, él había dejado un día de pesca, y su pan de cada día. Él era un hombre de negocios, lo ven. Y así que él llego a esta reunión.
Y en esta, él camina hacia el frente, y cuando Jesús puso Sus ojos en él, Él dijo, “He aquí un Israelita en quien no hay engaño.” ¿Ven? Miren. No, lo siento—cite al hombre equivocado. Aquí esta lo que Él dijo. Él dijo, “Tu nombre es Simón, y eres hijo de Jonás”. Entonces Pedro saco una póliza. ¿Ven? Él hizo una inversión justo ahí. No solo sabía Él quien él era, Él sabía de ese anciano padre piadoso que le había dicho lo que iba a pasar. Y él vio la Palabra vindicada. Ese joven rico pudo haber estado parado ahí, para ver la misma cosa. Pero Pedro estaba listo para vender su negocio y su membresía, y hacer una inversión. Eso le hizo algo.

66 ¿Qué hay de Natanael? Tenía su huerto allá, como los que ustedes tienen aquí en Phoenix. Y—y un día él estaba allá afuera. Y él era un estudiante de la Biblia. Y cuando Felipe vio que esto se hizo, fue allá y le conto, dijo, “¡Ey! Hemos encontrado al Mesías del cual Moisés hablo.”
Él dijo, “¡Noooo!”
“Jesús de Nazaret, el Hijo de José.”
El dijo, “Ahora, ¿podría algo bueno salir de algún lugar como ese? Yo he buscado… ¿Quién dijiste que era?”
“Jesús de Nazaret.”
“He visto a cada uno de nuestros presbíteros, y ninguno de ellos ha dicho nada sobre Él. Nosotros no tenemos ninguna escuela de seminario de la que Él venga. No.”

67 ¿Sabían que, a través de toda la Biblia, los profetas que se levantaron, nosotros no sabemos de dónde salieron? No hay antecedentes de ellos. Ellos solo se movían en la escena, y se movían fuera de ella de la misma manera. No tenían experiencias que los respaldaran a ellos en algún lugar. Ellos venían a traer a la gente que se había salido, y restablecer esos linderos y amárralos de nuevo en su lugar en la Biblia. ¿Ven? ¿De dónde vino Moisés? Un padre humilde. Solo sabemos de su padre, no sabemos nada de su historial. Miren a Elías. Nosotros ni siquiera sabemos quién era su papá y su mamá; solo entro en la escena. Miren a Abdías. Miren al resto de ellos. Miren a Amos, nosotros hablamos de él la otra noche. Nadie supo de donde salió. Él era un pastor. Eso es todo lo que sabemos. Él solo entro en la escena. Sin embargo, cuando el término su trabajo, como al gran Elías, Dios le dio un paseo sobre carruaje derecho al Cielo. ¿Ven?
Nosotros no sabemos de dónde vinieron. Ellos no tenían ningunas escuelas o registros. Dios solo los levanto, para establecer esa Palabra de nuevo. Y ellos no tienen ninguna atadura denominacional que los ate, y les diga usted tiene que hacer esto, o le echaremos fuera.

68 Miren aun a Juan el Bautista, ese gran profeta notable, aun del linaje del sacerdote, pero él nunca fue a la escuela de su padre. Él tenía que introducir al Mesías. Él no podía… Pues, cada uno estaba diciendo, “Ahora, ustedes conocen al Dr. Jones aquí. Él es un hombre fino. Ustedes saben que lo reconocen a él como el Mesías.” Él no podía ser persuadido por un montón de hombres así.
Él se fue al desierto, porque su—su trabajo era importante. Y él se quedó allá hasta que él escucho de Dios. Y él sabía lo que Él seria. Y cuando él lo miro venir, él dijo, “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.” El resto de ellos nunca vieron nada. Pero él lo vio.

69 Natanael, él estaba un poco sorprendido. Pero cuando él se acercó, él le dijo acerca de lo que Él le había dicho a Pedro. Dijo, “Ahora, tu sabes que somos estudiantes de la Escritura. Nosotros sabemos que el Mesías será un profeta.”
Así que, cuando él vino en la escena, pues, él camino hacia Él. Y Él dijo… Camino frente a la congregación. Y Jesús le miro, dijo, “He aquí un Israelita en quien no hay engaño.”
Él dijo, “Rabí, ¿Cuándo me consistes?”
Dijo, “Antes de que Felipe te llamara. Cuando estabas debajo del árbol, en una reunión de oración allá afuera, te vi”. ¡Que ojos! Y justo ahí él hizo una inversión. ¿Qué hizo él? Justo en frente de su rabí, sacerdote, y todo, él admitió su hipocresía. Él se cayó sobre sus pies… y en sus pies, a sus rodillas, y dijo, “Rabí, Tu eres el Hijo de Dios. Tu eres el Rey de Israel”; cuando, muchos de esos hombres de la alta sociedad se pararon alrededor, y con todas sus formalidades y cosas, y decían, “Este Hombre es Belcebú”, y Jesús les dijo, “Ellos estaban blasfemando, llamando al Espíritu de Dios una cosa maligna.” ¿Ven? Ciertamente. ¡Oh vaya!

70 La mujercita en el pozo, ¿qué hay de ella? Ella ciertamente tenía una inversión. Cuando ella salió allá, en toda su inmoralidad. La iglesia la tenía en tal lugar hasta que ella no sabía dónde estaba, y así que ella solo se fue a la prostitución; pero con un sencillo, humilde corazón… Esto pueda que sea una palabra grande, y quiero que la tomen correctamente. Ella fue predestinada a Vida Eterna. “Todos los que el Padre me ha dado vendrán.” Ella tenía que venir por Agua, y ella la obtuvo, pero no del pozo de Jacob. ¿Ven? “Ningún hombre puede venir a mí, si el Padre que me envió no lo trajere. Todo lo que el Padre me ha dado vendrá. Yo lo resucitare en el día postrero.”
“Y a los que predestino, a estos también llamo; y a los que llamo, a estos también justifico; y a los que justifico, a estos también glorifico.”

71 Observen. Cuando esa Palabra, señal, Palabra, vindicación Escritural cayó sobre esos rabís y sacerdotes, ellos dijeron, “Este hombre es el diablo.” Pero cuando cayó sobre esa pequeña prostituta, ¿Qué sucedió? Rápidamente destello a Vida. Esos rabís dijeron, “Este Hombre tiene telepatía. Este Hombre es un adivino. Esa es la razón que Él puede decirle eso a esa gente. Él es un adivino.” Pero tan pronto como Eso toco a esa pequeña prostituta, ¡en esa condición!
Si eso pudo advertirle a esa prostituta, en esa condición, ¿qué le debería de hacer a la iglesia Pentecostal que reclama tener el Espíritu Santo? ¿Ven lo que quiero decir? Espero que eso no se vaya por encima de sus cabezas. ¿Ven? Ven. ¿Qué nos debería de hacer a nosotros?
Pero tan pronto como brillo en esos hombres…

72 En cuanto eso ilumino en esta pequeña mujer, ella nunca dijo, “Tú eres Belcebú.” Mírenla a ella. Ella dijo, “Señor, percibo que Eres un profeta. Ahora, nosotros sabemos. Nosotros sabemos. Nosotros estamos esperando que Uno venga. Nosotros no hemos tenido un profeto por cientos de años. Pero sabemos que el Mesías será un Profeta. Sabemos que Él nos dirá estas cosas cuando Él venga.”
Jesús dijo, “Yo soy.”
Ahora, ella sabía, un Hombre que le pudiera decir a ella eso, ciertamente seria honesto, porque Él tenía la Palabra. La Palabra estaba con Él, porque la Palabra viene al profeta. Él tenía la verdadera interpretación de ella, porque Él era la Palabra. Y tan pronto como Eso le toco, ella estaba interesada en una póliza de inmediato. Ella quería una inversión, ahí rápidamente. Ella quería de esa agua de la cual ella no tenía que venir a sacar del pozo. Y tan pronto como ella lo vio, eso hizo arder su corazón.

73 Ella entro en la ciudad, dijo: “Vengan a ver un Hombre que me ha dicho las cosas que he hecho. ¿No es este el mismo Mesías? ¿No es eso lo que se supone que debe ser el Mesías?” Y la Biblia dice que la gente de la ciudad creyó en Jesús por lo que Él le había hecho a esa mujer. Su testimonio causo que toda esa ciudad se convirtiera. Ahora, Él nunca hizo ningún milagro. Él sabía que Felipe iba a llegar a eso… Así que, tal como, Juan nunca tuvo milagros, porque Jesús iba a seguirlo. Ahora, nos damos cuenta… que ellos invirtieron en esta póliza, de inmediato.

74 Déjenme tomar solo uno o dos más, si me permiten un minuto, unos minutos. Nicodemo, un día, admitió la verdad. Ustedes saben, él vino de noche, para hacer una inversión, y él encontró que el Banco estaba abierto. Siempre está abierto. Él pensó, “Bueno, el Banco está haciendo negocios durante todo el día, por estas inversiones, pero creo que iré de noche.” Y, pero él lo encontró abierto, listo. Y él dijo, “Rabí, sabemos que eres un Hombre enviado de Dios. Porque ningún hombre puede hacer las cosas que tú haces, al menos que Dios sea con él. Eso es totalmente imposible.” Ven, él lo admitió ahí, a todo el mundo denominacional, que ellos sabían que Eso era así. Pero por causa de los prejuicios, y orgullo, y popularidad social de ese día, tal como al joven rico lo hizo, por prestigio y entendimiento social, y ellos no quisieron renunciar al mundo…
Justo exactamente como esta nación no quiere a un hombre piadoso allá arriba que nos corrija. Esa es la razón por la cual estamos carcomidos por el comunismo. Ellos no tomaran a un hombre piadoso. Ellos elegirán a alguien que los pueda dejar vivir de cualquier manera que ellos quieran. Es fácil para nosotros americanos y nosotros cristianos decir eso, pero cuando llegamos y…

75 Ahora hablemos y traigámoslos más cerca una vez. Ustedes miembros de iglesia quieren la misma cosa. Ustedes quieren algún predicador, ustedes mujeres, que no las condene por la manera en que ustedes se visten y viven, alguien que les dé una palmadita en la espada y les diga, que, “Usted puede hacer esto, aquello y lo otro. Y usted puede actuar como el mundo y vivir como el mundo, y aun sostener su confesión de Cristo.” Ustedes quieren esas cosas. Ustedes votan por eso. Ustedes votaran fuera de su comunidad a un hombre piadoso, para poder meter a un hombre así ahí. Es el deseo. Es el espíritu de la nación. Es el espíritu de los últimos días, quieren confesar y mantener su confesión, “Yo soy esto, soy Pentecostal, soy Metodista, Bautista”, y aun sostener eso y vivir cualquier clase de vida que deseen.

76 Jezabel tenia al país de la misma manera, pero Dios les envió un pastor. Elías era su pastor. Oh, ella no lo admitiría, pero él lo era, de todas formas. Ciertamente, “Dios puede levantar de estas piedras hijos a Abraham”. Dios no tiene que venir por medio de su grupo o por cualquier otro grupo. Él es Dios. Él hace lo que Él quiere, y Él lo hará… Hay una cosa que Él no puede hacer, eso es, negar Su propia Palabra.
Así que, Nicodemo vino, y él quería hacer una inversión, y él encontró justo lo que él estaba pidiendo. Él fue sincero. Él lo encontró. [Tenemos que darnos prisa].

77 Lucas 24:49, ahí había un grupo de personas que habían hecho una inversión. Y Jesús les dijo a ellos, en Lucas 24:49, a esos cientos veinte, “Suban allá arriba al Día de Pentecostés, y esperen hasta que seáis investidos de poder desde lo alto. Les voy a enviar unos intereses de esto para ustedes, inversiones que ustedes han hecho”. Él los encontró. ¿Cómo le hizo para solo tomar a ese grupo?
¿Cómo tomo ese pequeño grupo? Un día cuando Él tenía un ministerio de sanar a los enfermos y demostraba su Mesianismo, pues, todos, “¡Oh, maravilloso, Rabí! Oh, venga a nuestra iglesia. Tenga una reunión aquí, Rabí. Nosotros lo queremos a Usted aquí. Nosotros lo queremos aquí.” Y un gran grupo comenzó a seguirlo.

78 Pero un día, eso, Dios cambio ese ministerio en Él, de los milagros a la enseñanza de la Palabra. Seguramente hemos leído entre líneas. Ustedes no están tan ciegos. Si es así, usted puede poner un lápiz entre sus ojos y sacárselos, noten, noten, un lápiz que escriba la Palabra de Dios. Noten, tan pronto como Dios cambio Su ministerio de Sus milagros. Sus milagros siguieron, pero no así. Él comenzó a decirles la correcta Verdad Escritural y donde estaban parados. La multitud se alejó de Él. “Dura es esta palabra”. ¿Qué paso?
Los setenta que lo estaban siguiendo, Él los había ordenado, ellos se marcharon, también. Dijeron, “¿Quién podrá recibir una cosa como esta? Todo eso está en contra de todo lo que se nos enseñó.” ¿Qué paso?
Y Él se volvió a los doce y dijo, “¿Queréis acaso iros también vosotros?”
Es ahí cuando Pedro dijo esas maravillosas palabras, “Señor, ¿a quién iremos? Dime algo mejor”.

79 Oh, ¡que Dios tenga misericordia! ¿Dónde puede usted encontrar un credo que sea mejor que la Palabra de Dios? ¿Dónde puede usted encontrar un amor que sea más profundo que el amor de Jesucristo? ¿Dónde puede usted encontrar una satisfacción más profunda que la satisfacción que Jesucristo da? Que lo hace a usted hacer las cosas que hace, es porque usted está, eso muestra un vacío, una mujer que se pinta los ojos azules, y se corta su cabello, y usa manicure. Y un hombre que se puede parar y permitirle a su esposa e hijos que actúen así. Eso muestra que hay un vacío en algún lugar que debe eso de estar lleno de poder, eso debería de tener a Cristo ahí adentro. Pero, eso da testimonio de sí mismo.
Un hombre que haría proselitismos, traer a creyentes de un grupo a otro, eso muestra que hay un vacío ahí. Él está trabajando para una organización en lugar del Reino de Dios. A mí no me importa a donde vallan, siempre y cuando ellos sean nacidos del Espíritu de Dios, ellos vivirán una vida cristiana. Un vacío, las obras testifican de ello.

80 Noten, ellos fueron allá por la remuneración. Y Dios les pago a ellos esa inversión que hicieron, y Él les dio más. Ahora, si este grupo Pentecostal quiere más, viva bien y haga el bien. Dios tiene mucho con que pagar, y el Banco está abierto, día y noche.
Pero usted tendrá qué no decir: “Pues, creo que iré allá arriba una vez”. Ellos fueron allá arriba y dijeron, “Pues, supongo que… ¿Saben qué? Hemos estado acá arriba por dos días. Pues, creo que si Él va a hacer algo…”
“Yo he estado aquí en el altar, veinte minutos. Si Él me va a dar el Espíritu Santo, Él me lo daría ahora.”
Esas son sus ideas. Ahí es hasta donde llegamos. La sinceridad… Oh, a nosotros nos gusta ser como los niños, cuando se nos toca la flauta, bailar, y cosas así. Pero yo me pregunto respecto a eso.

81 Luego, ocho días, nueve días que, si Mateo se hubiese levantado y dicho a Simón, “¿Sabes qué? Jesús nos dijo que esperásemos aquí. Nosotros estamos fundamentalmente correctos. Hemos esperado. Ahora, yo creo que ya lo hemos recibido. ¿Ven? Creo que lo hemos recibido. Empecemos. Usted, usted consiga un grupo con su nombre. Y usted consiga otro grupo son su nombre. Les diré, ahora saldremos y predicaremos el Evangelio.”? No, no. Eso no cuadraba con la Escritura.

82 Isaías dijo, “Porque mandamiento tras mandamiento, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá”. “Retened lo bueno”. “Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablare a este pueblo. Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio”.
Ellos sabían que Joel lo había prometido, “En los postreros días derramaré” [Joel 2:28], “Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne. Habrá tal unción, que mostraré señales en los cielos y en la tierra, columnas de fuego y vapor de humo.” ¡Oh, valla! ¿Ven? Ellos esperaron hasta que la identificación Escritural llegara. ¿Ven? Ellos se habían vendido. Ellos tenían su inversión. Ellos querían ese tipo de remuneración.
Hoy, en lugar de que la iglesia haga eso, nosotros nos vendemos a las membresías. “Empiecen, métanlos, como sea, obtengan más que los que tienen los Metodistas, o los que tienen los Bautistas. Obtengan más que los que tienen los Unitarios.” Y los Unitarios más que los de la trinidad o de la dualidad, o cuantos “ismos” ustedes tengan. No lo sé. ¿Ven? Todo eso, ¿qué es? Es un montón de mundanidad. Es un montón de disparates. Regresen a Dios y a Su Palabra vindicada. ¡Amen!

83 El joven y rico Pablo una vez, tan lleno de teología como lo podía estar; como el joven rico. Él estaba en el camino rumbo a Damasco, y él miro una Luz que voló por encima de él, una Columna de Fuego, que le cegó los ojos. Y Él le hablo. Y Él dijo, “Saulo, dura cosa te es dar coces contra el aguijón.” Y cuando él… Le fue vindicado a él que eso era Jesús, era el mismo Dios del Antiguo Testamento. ¿Ven? Él lo vio ahí. Él lo había estaba haciendo a Él algo diferente, algún Belcebú. Pero cuando él vio esta Columna de Fuego, él supo que esa era la misma Columna de Fuego que se le había enseñado que guio a Israel. Y ahí estaba.
Él dijo, “¿Quién eres, Señor?” Él lo reconoció a Él como Señor porque la Columna de Fuego estaba ahí.
Él dijo, “Yo soy Jesús”.
Él hizo una inversión también. Él quería Eso. La cosa con la que él había jugado por tanto tiempo, ahí estaba justo delante de él. Él hizo una inversión cuando le fue correctamente vindicado que eso era Jesús, y Él era Dios. Él lo hizo saber, “Señor, ¿qué quieres que yo haga?”

84 ¡Oh, qué decisión tan irracional hizo ese joven rico! Nosotros la gente de hoy creemos que él hizo una cosa horrible. Él es como la gente de Laodicea hoy. Él quiere popularidad, halagos del hombre, en lugar de una póliza de servicios [esto es todo] lo que Dios le ofrece al hombre, para vivir por medio de esto.
Jesucristo fue la Imagen expresada de Dios. Él era lo que Dios… a través de Su poder, proyectó; un cuerpo el cual fue llamado Hijo, porque Él era un Hombre. Y Él vino de Dios. Y Él estaba tan entregado a Dios, hasta que, “No escatimo que Él y Dios fueran la misma Persona. Y lo eran, porque Dios era la Palabra, y Él era la Palabra.” “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.” Y era ahí de donde Dios podía tomar Su Palabra, sin nada, ninguna interrupción. Él estaba constantemente haciendo lo que el Padre quería que se hiciese. Y ahí la Palabra podía trabajar a través de Él, a tal punto que Él y el Padre eran Uno. Así es Eso.
Y luego Él tomo esa vida perfecta, y todos nuestros pecados, y los puso sobre esa vida perfecta. Y Él murió para que nosotros renegados pudiésemos… pudiésemos morir a nosotros mismos, y ser nacidos de Arriba, y que Su Palabra pudiera trabajar las obras de Dios a través de nosotros.

85 Oh, qué cosa, que error tan crucial, el cual la iglesia ha hecho, exactamente como el joven rico lo hizo. Él aumentó sus bienes. Oh, sí, él hizo muchos bienes como Laodicea, pero él hizo un gran error. ¡Oh, vaya! ¡Y él se volvió tan grande y rico! Ahora hay que seguir a este hombre por solo unos cuantos minutos. Y, honestamente, voy a parar. Miren, noten. Él… Noten. [Un hermano dice, “¡Predique, Hermano Branham!- Ed.]. Gracias. Gracias, hermano.

86 Él, él incremento sus bienes. Ahora, mucha gente piensa que porque… Es ahí donde yo escuche a algunos de los hombres cristianos de negocios, una vez, siempre testificando en estas reuniones, de cómo el Señor lo ha prosperado a usted. A veces esas cosas son la… mera evidencia de que usted ha fallado. Eso es correcto. ¡Qué diferente es este grupo Pentecostal de hoy a lo era en aquel día! Cuando ellos obtuvieron el Espíritu Santo, ellos se deshicieron de todo lo que tenían, para empezar el ministerio. Sí. Y, hoy, nosotros tratamos de decir que tenemos millones, y todo como eso, lo ven. Eso es correcto. Seguramente que es la verdad. Y nos llamamos a nosotros mismos Pentecostales.

87 Yo dije una vez, en una de las reuniones en que escuché a los hombres testificando, el Hermano Demos y ellos estaban presentes. Yo dije: “Ustedes hombres, estoy entre ustedes porque les amo, y creo que ustedes tienen algo. Pero estoy aquí para ayudarlos, para hacer todo lo que pueda. Espero que me entiendan”. Yo dije, “Esta noche, todo lo que han hecho es hablar sobre cuántos Cadillac tienen, cuanto ustedes estaban dispuestos a…” Yo dije, “Esos hombres tienen más Cadillac de lo que ustedes jamás podrán tener. Díganles como deshacerse de algo de lo tienen, de estas cosas mundanas; y como obtener Algo en sus corazones, la Palabra de Dios, para vindicar.” ¿Ven?

88 Ahí había un fino, pequeño hermano Pentecostal (Pueda que él este sentado aquí ahora mismo. Yo no tengo nada en contra de él) Él se puso de pie. Y muchos de los hombres de negocios sentados aquí saben que esto es exactamente la verdad. Y dije… Él dijo, “Pero, Hermano Branham, es ahí donde se cometió el gran error.”
Dije, “¿Qué error cometió Dios?”
Él dijo, “Pues, esas gentes que vendieron sus bienes y lo repartieron a los pobres, como Jesús le dijo a este joven rico que lo hiciera, que lo diera a los pobres, ellos hicieron un error. Porque, tan pronto como se levantó la persecución, ellos ya no tenían una casa a donde ir.”
Yo dije: “Mi hermano, usted reclama ser Pentecostal, ¿y piensa que el Espíritu Santo puede cometer un error? La Palabra de Dios siempre permanece igual.”
Él dijo: “Pues, ellos no tuvieron un lugar a donde ir.”
“Eso es exactamente la razón por la cual Dios les mando que lo hicieran. Ellos fueron de lugar en lugar, esparciendo el Evangelio. Ellos no tenían un lugar a donde ir.” ¿Ven? Lo sé. Pero, hoy, lo tomamos tan diferente.

89 Observemos a este joven rico que hizo este error irracional como un hombre de negocios. Les quiero preguntar, hermanos. ¿No fue ese un horrible error para un hombre de negocios? Ahora a la audiencia, ¿no fue ese un horrible error para un hombre de negocios? ¿Qué mejor negocio podría él haber hecho, que obtener la Vida Eterna? ¿Cuántos Cadillacs daría usted, al final de su jornada? ¿Qué hubiera hecho Demos Shakarian el otro día cuando el corazón le comenzó a fallar.y él iba de salida?
Les pregunto. Piénsenlo. ¿Qué de su membresía de iglesia que, de su popularidad, que le va a hacer? ¿Qué le va a pasar a usted si tiene todas estas cosas, y luego tiene que encontrase con Dios? Usted no se puede llevar sus posesiones. Usted se encuentra con Dios con su alma. Y conforme a la condición en que esté esa alma, eso produce la clase de vida que usted tiene. Y si esa vida en usted niega esta Palabra, entonces deshágase de ella, y obtenga una vida que se quede con esa Palabra y haga que Dios viva en usted. Correcto.

90 Hay algo errado, algo que no deja que las mujeres lleguen a dar el ancho. A mí no me importa cuántas veces ellas hablen en lenguas. A mí no me importa cuántas veces ellas hagan esto. Eso no significa nada. Sus frutos hablan más fuerte que su voz. ¿Ven? Ciertamente, lo hacen. El Espíritu Santo es humildad, humilde.
Usted dice: “Yo no tengo que hacer eso”. Yo sé que no. Una oveja no tiene que ser trasquilada tampoco, pero da su lana gratuitamente, si usted es una oveja. Ahora, una cabra va a empezar a patalear haciendo todo un alboroto con respecto a eso. Así que ahora usted ve en donde usted está parado, cuando los trasquiladores de Dios comienzan a trasquilarlo. Yo no digo eso para… No estoy diciendo eso como un chiste. Este no es un lugar para chistes. Este es un pulpito. Este es un lugar de donde sale juicio.

91 Ahora, una oveja solamente se recostará y se dejará que la trasquilen, renuncia a sus derechos. Usted es americana. Usted puede cortarse el cabello. Usted puede. Usted puede. Usted puede hacer lo que quiera, en América. Usted puede emborracharse, tirarse en las calles. Y puede ser una prostituta. Usted puede vivir con un hombre, o un hombre vivir con una mujer, convertirse en una concubina. Usted puede tener cuatro, cinto, seis, siete, ocho, tantos como usted quieran. No hace… Algunos de ellos tienen quince, veinte. ¿De dónde toma usted su patrón? Usted no tiene que hacer eso.
Usted dice: “Pues, sí yo soy americano, ¿acaso no tengo esos derechos?”
Sí, señor. Eso es exactamente correcto. Pero usted renuncia a sus derechos sí usted es una oveja, oveja de Dios. Eso es correcto. Usted renuncia a los derechos que usted tiene. Ahora, pensemos en esto mientras cerramos.
Sí. “Aumentado en bienes.” Sí, señor. Ahora sigámosle a él por un poquito, y luego vamos a cerrar.

92 Encontramos que, en el siguiente lugar, que este joven rico llego a tener tanto que él debió haber tenido una flota de Cadillacs. Usted sabe, ellos dicen, ahora en California, “Al menos que usted tenga tres o cuatro Cadillacs, y sea dueño de un gran lugar, usted no es espiritual.” Pueda que eso sea “mundanamente espiritual.” Pobre gente; yo conozco misioneros, predicando el Evangelio, que ni siquiera tienen zapatos en sus pies.
Yo iba pasando, el otro día, y mire donde decía, “Esta es la gran futura casa de Fulano de Tal.” Fui para haya, “Esta es la futura casa de Fulano de Tal”. Y dije: “Dios, ¿qué hay de mí?” Él dijo, “Mira hacia arriba”. Correcto.

93 Cuando la secretaria de impuestos me puso bajo una carga el otro día, por los cheques que la gente había firmado en una reunión, para pagar por la reunión… La secretaria de impuestos indago quince años atrás, y me hizo que les pagara a ellos cuarenta mil dólares. Tuve que conseguir hombres con garantías de concesiones y cosas. Y ellos están sentados en este edificio ahora mismo, para firmar un comprobante, que yo lo podía pagar en pagos de cuatro mil dólares al año, o ser llevado ante el tribunal. Dije, “Yo no lo debo. Aquí están los registros, de mis impuestos.”
Dijeron, “Si. Pero cuando esa gente firmo esos cheques, ellos… Usted se identificó a si mismo con eso cuando usted lo firmó. Era de usted. Y luego usted se dio la vuelta, para pagar el gasto de la reunión”. ¿Ven?
¿Es eso justicia? No, señor. No es justicia. Yo pensé muy mal al respecto. Cuando, miré en la Biblia, y miré que cada hombre que ha tenido un oficio espiritual, en la Biblia, estaba conectado con el gobierno. El gobierno lo tenía atrapado, porque es la silla del Diablo. Tomen a Moisés, Jeremías, Daniel, todos los profetas, aun a Jesucristo, murió bajo la pena capital del gobierno. Ellos no los pueden atrapar en moralidad o en cualquier otra cosa, así que el Diablo, su silla principal, se lanza a la obra con el gobierno. Eso es exactamente correcto.
Sí,

94 Este joven rico había aumentado sus bienes, vaya, donde alguien pudiera… Cuarenta mil dólares, lo que pagar eso significaría para alguien, sólo pagarlo así. Tengo diez años para hacerlo, a cuatro mil por año. Gano cien dólares a la semana. Pude haberlo tenido. Eso es exactamente correcto. No me estoy dando una palmada en el hombro. Les estoy diciendo algo, lo que yo estoy… Solo un ejemplo o algo, para que ustedes puedan entender.
Pude haberlo tenido, sí hubiese tomado el dinero que la gente me dio. Sería más que millonario. Podría tener esta línea, de edificios, ustedes no tendrían que rentar esto. Yo diría, “Pasen, tómenlo”. ¿Ven?
Pero, oh, he intentado pensar eso, hacer de Jesucristo mi Patrón. Él pudo haber creado peces. Él pudo haber creado dinero. Él podía hacer vino del agua. Él podía alimentar, a miles, de dos peces y una barra o dos de pan. Pero, sin embargo, Él no tenía un lugar donde recostar Su cabeza. Él fue nuestro ejemplo. No algo para brillar, sino algo que resplandezca, el Evangelio.

95 Ahí encontramos a este joven rico, que el tenia tantas cosas, al punto que sus graneros se desbordaron, y todo. Él dijo. “Ahora, vean, si yo hubiese seguido a esos fanáticos, ¿ven dónde estaría? ¿Ven? Pero ahora he vivido en placer, todas las mujeres alrededor de mí, tengo todo lo que quiero, tengo a todos los Fulanos de tal. Estoy bien parado con todos los sacerdotes, los rabinos. Todos ellos me dan palmadas en la espalda, y dicen, ”Hermano Jones, nos da tanto gusto verle“… [Espero que no allá un Hermano Jones aquí en esta mañana].
Pero, palmean su espalda, y dicen, “¡Hermano, estamos tan contentos de tenerle!” “Oh, todos ustedes, solo un minuto. Ahora, quiero mostrarles, ahí se sienta el Dr. Levi Levinski Jones,” o lo que sea que era, “sentado allá. Él es uno de nuestros patrocinadores. Él nos construye una iglesia. Él hace esto, aquello, o lo otro.” Uum. Seguro.
Ahora, ese es su estado aquí. Él está brillando como Hollywood. Probablemente las chicas del coro y cosas alrededor de él eran maravillosas. Y él tenía todo lo que quería de los placeres del mundo.
Eso es verdad.

96 Y ahí estaban los pobres de espíritu, tendidos allá afuera, rogando por unas cuantas migajas. Mateo 5, “Bienaventurados los de pobre espíritu.” Nos encontramos a Lázaro allá afuera sin nada. ¿Qué piensan ustedes de él? Él barría unas cuantas migajas, aquí y allá, para alimentarse. Me pregunto. Sí.
Pero su recompensa por fin llegó. Si, él obtuvo su recompensa. Y usted, también la tendrá, y también yo y cada mortal (Yo estoy concluyendo). Su recompensa llego. ¿Qué obtuvo él? Un gran servicio fúnebre. Me lo puedo imaginar, algún graduado de la universidad con su cuello volteado, algún “Santo Padre…”

97 ¿Qué les pasa a ustedes Pentecostales, llamándoles a estos hombres, “Padre”? Lo veo en sus revistas. ¿Qué le pasa a ese editor, de todos modos? Pensé que ustedes eran Pentecostales. Se paran aquí y dicen, “Santo Padre Fulano de Tal,” diciendo… La Biblia dice: “No llaméis a ningún hombre Padre,” así. “Vosotros tenéis un Padre – Jesucristo. ¿Qué les pasa?
¿Ven lo que les digo? Ustedes están, ustedes están… Las malezas los han atrapado. Más vale que corte esa cosa, ahora mismo. Más vale que usted escuche a lo que le estoy diciendo. Pueda que usted no quiera hacerlo, porque yo soy un “ignorante.” Pero no soy tan ignorante, quizás, a como ustedes piensan que lo soy. ¿Ven? Pueda que sí lo sea. Quizás Dios tiene que tomar algo ignorante. ¿Ven? Por Su gracia, lo veo venir. Veo la escritura en la pared. Alinéese, o ustedes van a estar fuera. Esa es una palabra grande para que alguien la diga. No estoy diciendo eso de mí mismo. Soy inspirado a decir esto, o no lo estuviera diciendo, tanto que amo a los hombres y mujeres, tanto como los amo.

98 Déjenme decirles algo. Allá en Primera de Juan 4:17, nos encontramos, que, el reprender duro es solo el amor proyectándose así mismo para el Juicio. Eso es correcto. Solo es por amor. Si usted mirara a su niño afuera en la calle y lo van a matar, diría usted, ¿“Muy bien Junior. Ricky, cariño, tu siéntate allí. Estas teniendo un buen tiempo”? Usted sería un pobre ejemplo de una madre, o un mal padre. Usted lo metería ahí y, sí él lo volviere a hacer, usted lo tomaría en su regazo y le daría lo que se merece. Seguro. Usted le daría tal paliza que a él le daría miedo salir de nuevo.

99 Esa es la manera que Dios lo hace con los suyos. Usted no lo dice para ser duro. Usted lo dice por amor. La gente tiene todas las cosas enredadas, pensando que el amor es solo un tierno cachorrito o algo. El amor es correctivo. Dios es amor. Dios reprende y castiga por amor. Espero que eso penetre tan profundo como yo pretendo que lo haga, ven, eso es el amor el que corrige. El amor es correctivo. Y el amor genuino aguantará la corrección. Pero una palmadita suave en la espalda, y un “Dr. Fulano de tal, Obispo Fulano de Tal,” eso a veces hace que el Espíritu Santo llore dentro de su corazón. Eso es correcto.

100 Un gran servicio denominacional, todos los diáconos vinieron alrededor, todos los grandes presbíteros. Y ellos tuvieron un gran servicio. Y, oh, la Asociación de Hombres de Negocio de la ciudad vino, y dijo, “Nuestro precioso hermano que construyó esto, y nuestro precioso hermano que construyó eso, él está más allá en la Gloria, teniendo un tiempo maravilloso.”
Y la Biblia dice, “El alzo su mirada en el infierno.” Y él miro al hombre de espíritu pobre, pobre en espíritu, más allá con la herencia de su inversión. Él hizo la inversión equivocada, este hombre acá. Eso es correcto. Sí, señor. Él vio al titular de la póliza que aceptó la Vida Eterna, y en el más allá él estaba en el Cielo. Y sabiendo que él solo le había dado migajas, para ayudarlo, no hizo las cosas que él debió hacer. No había rendido su vida sobre la oportunidad que Cristo le dio. Grandes oradores vinieron, y dijeron, “Nuestro precioso hermano, Fulano de tal.” El hombre puede decir una cosa, pero Dios dice otra. ¿Ven? Y nos damos cuenta que su vida no daba el ancho, no llegaba hasta donde la Palabra de Dios requería.
Ahora quiero que usted piense en la suya, mientras que yo pienso en la mía. ¿Ven? Sus grandes oradores, grandes hombres se pararon en su funeral. ¡Cuán diferente fue eso al funeral de Abraham!

101 Abraham rechazo todas las riquezas, aun con su pie sobre el trono para ser Faraón de Egipto. Y él lo rechazo, estimando el reproche de Cristo más grande que todas las iglesias y fanáticos de Egipto. ¿Qué hizo él? Cuándo murió Abraham, ¿qué paso? Quiero decir Moisés, en vez de Abraham. Perdónenme. Moisés, cuando él murió, él, ¿saben qué clase de porta féretros tuvo él? Ángeles. ¿Por qué? Un hombre no podía cargarlo a donde él iba. Él tuvo que tener Ángeles, que lo cargaran a donde él iba. ¿Por qué? Él había rechazado el encanto del mundo, y tomó el reproche de Cristo.

102 ¿Están ustedes, en esta mañana, mis hermanos, está usted en ese estado? ¿Es esa su condición moderna ahora, está usted presente en ese estado? ¿Se encuentra usted en una posición para aceptar eso?
Ustedes hermanas, su presente estado, ¿se podría voltear de Este lado y decir: “Oh, Hermano Branham, a mí me cae bien él, pero él está un poco fuera de su cabales”?
Pueda que lo este. Sí estoy fuera de mi mente, quiero estarlo, para que pueda estar en Su mente. “Que la mente que estuvo en Cristo more en vosotros, y solo diga la Verdad.” Seguro. Ahora, recuerden, sigan a Cristo.

103 Nos damos cuenta que, Moisés, tuvo portaféretros que lo tuvieron que llevar arriba. El hombre no podía hacerlo. Pero este hombre rico probablemente tuvo a la celebridad de la ciudad, como su porta féretros, pero él alzo sus ojos en el infierno. ¿Pero por qué? Su inversión en la… Ahora, él era un miembro de iglesia. Usted dice que no lo era. Él lo era. La Biblia dice que él lo era. Él llamo a Abraham “padre,” ven. “Padre Abraham,” ven, “viendo a Lázaro.”
Pero, él era un profesado miembro de iglesia, pero él no quiso hacer ninguna inversión en Jesucristo, así que ustedes ven donde él alzo sus ojos: en el infierno. Entonces, él vio a este mendigo muy a lo lejos en el seno de Abraham, entonces él se convirtió en un mendigo.

104 Usted tendrá que mendigar, en algún momento. ¿Sabe usted eso? Usted va a tener que mendingar, en algún momento. Así que, si usted no está bien con Dios, póngase a rogar ahora mismo, para que le saque todo el almidón de usted, todo el mundo fuera de usted. Si usted no lo hace, usted encontrará su patrimonio ahí mismo donde lo hizo este joven rico, cuando se le presento la oportunidad. Como, a usted se le ha presentado por medio de la vindicada Palabra de Dios hecha personalmente. Amen.
Ahora me siento como un pentecostal debería sentirse. La Palabra, la Verdad, ¿Qué va a hacer usted con Eso? ¿Qué va a hacer, omitirla, y salir allá hacer otra cosa, salir y comerse su cena? Eso debería producir una reunión de oración. Debería producir un ayuno. Debería causar… ¿Y cómo puede usted hacerlo si no hay nada ahí con que hacerlo? ¡Ningún deseo, ninguna sinceridad! Deja que alguien venga y lo niegue, con la Palabra. Dios vindica Su Palabra. Prometió que Él lo haría. Él siempre lo ha hecho. Así que, lo ven, después de todo, él se convirtió en un mendigo. Algunas veces nosotros tenemos que mendingar. No haga el error como él lo hizo. Haga su inversión esta mañana en Jesucristo.

105 Voy a tomar un hombre rico más, solo uno, como por un minuto. Acabo de leer sobre el Concilio de Nicea, Pre-Nicea, Post Concilio de Nicea, y los Padres de Nicea, todo, para ver a la iglesia, viendo justo en donde cometió su error. Me encontré con los escritos de San Martin, Tours, un francés. Y vi que él nació en una casa rica. Su padre fue un gran hombre militar. Y en Francia, en ese tiempo, era una costumbre que el hijo debía de hacer lo que el padre hacía. Creo que eso aún es algo bueno en el caminar cristiano. Si Ese es su Padre, usted haga lo que Él hizo.
Ahora nos damos cuenta que Martin era un soldado. Y él tenía, un llamamiento en su vida, de Dios. Y él era humilde, ellos lo saben. Todo soldado tenía un hombre que le debía pulir las botas, y cuidar de él, mantenerlo arreglado, porque él era un ejemplo de la nación, delante de la gente. Y ellos dicen, “En lugar de—de que uno de los sirvientes de Martin, probablemente un muchacho de color que debía pulir sus botas, él le pulía las botas al muchacho de color.” Y, sin embargo, ni siquiera era aún un cristiano. Él era un pagano.
Pero esa simiente predestinada estaba puesta ahí.

106 Así como lo hizo con la mujercita, cuando ella vio el milagro, que Jesús le podía decir donde estaban sus problemas. Destello así [El Hermano Branham truena sus dedos—Ed.]. Eso cobró vida. Él Hijo brillo sobre eso. Y usted no puede mantener la vida enterrada cuando el sol brilla sobre esa simiente. Una semilla puede estar así sin vida en ella, eso solo permanecerá ahí. Pero si tiene vida en ella, eso brotará cuando el sol la toque.
Y Martin, aun, ese llamado en su vida, y él quería hacer algo para Dios, y él no sabía qué hacer. Y él dijo… Un día se paró junto a una puerta, mientras la gente entraba a la ciudad, era un invierno muy frio (como el que estamos teniendo en el Este del país ahora. Acabo de oír de mi casa, estaba a veinte bajo cero, y ahí en Indiana. Eso es casi un récord. Supongo que es un récord).

107 Muy frio, y la gente pobre tendida afuera, sin comida, y muriéndose de frio.
Y Martin, San Martin, vino caminando por la puerta, y ahí estaba tendido un anciano mendigo. Y él pobre anciano estaba harapiento. Él se estaba congelando. Y Martin se detuvo. Y por ahí venían pasando hombres, con grandes propiedades. Y decía, “Por favor, señor. Me estoy muriendo. ¿No me, no me daría algo? Me estoy congelando. Yo no puedo sobrevivir esta noche. Por favor no me deje morir.” Y ellos solo pasaron de largo, porque él no era nada más que un mendigo.
Martin se paró y lo miro. Él ya había dado todo lo que él tenía. Él tomo… Él tenía un abrigo. Era, parecido, a un manto. Pasaba por encima de sus hombros; los soldados los usaban en esos días. Y él tenía uno grande, largo, como una manta sobre sus hombros. Él se paró. Él sabía que él se congelaría, también, esa noche, si él no tenía ese abrigo.
Así que él tomo su espada y lo corto, a la mitad, en dos. Fue para allá y envolvió al anciano mendigo en eso, tomo la otra mitad y la envolvió alrededor de sí. Cuando él fue por la calle, al hacer una cosa como esa, ellos se burlaron de él, dijeron, “¡Que soldado con aspecto tan chistoso!”.

108 Sin duda, hoy, parados en la Palabra, parados en la Verdad, el mundo denominacional va a decir, “Usted se ve como una cosa chistosa. ¿De qué credo viene usted? ¿Dónde están sus credenciales?”. Correcto. Cuando usted está tratando de hacer lo que es correcto, tratando de hacer lo que es correcto conforme a la Palabra de Dios.
Esa noche, mientras Martin estaba dormido, él fue despertado, en su sueño. Él miro. Parado en el cuarto, ahí estaba parado Jesús, y Él estaba envuelto en ese pedazo de prenda con la cual él había envuelto al anciano. ¿Ven? Él hizo una inversión. Él tuvo su llamado ahí. Y él fue el mensajero para esa edad. Él llevo a la iglesia de regreso a los principios pentecostales. ¡Un gran hombre!

109 No hace mucho, mirando en La Martirologia, la tarjeta… Yo pedí la tarjeta de San Martin. Un amigo católico dijo: “Pues, él no fue canonizado”. Pueda que yo no lo sea, por la iglesia Romana, pero él lo fue en el Libro de Dios. Él llevo a la Iglesia de regreso a los principios del Evangelio, de regreso al original bautismo del Espíritu Santo, de regreso a la verdadera Vida de Dios. ¿Por qué? Él hizo lo correcto. Él hizo una inversión de sus riquezas, de sus grandes tesoros de la tierra y riquezas de lo que él había sido, y se despojó de sí mismo y se hizo un verdadero inversionista en Jesucristo. Que podamos tomar ese mismo ejemplo esta mañana.

110 Gracias, por su atención. Lamento haberlos retenido tanto tiempo. Yo no sé, esta pueda que sea la última vez. Pero, cuando venga, cuando la mía finalmente llegue, tengo que encontrarme con ella algún día. Cuando ustedes toquen esta cinta, ustedes lo entenderán. Yo no sé qué va a suceder. Pero de mi corazón, como un amante de Pentecostés, ¿Por qué estoy aquí con ustedes? Algunos de ustedes hermanos denominacionales dicen: “Él está en contra de nuestra organización.” No lo estoy. Estoy en contra del sistema que los está arrastrando al mundo. Sí pensará que los metodistas están correctos, estaría con ellos. Sí pensará que los Bautistas están correctos… Yo salí de con ellos, para estar con ustedes.
Mi gente es Católica.

111 Sí yo pensará que eso estaba correcto, estaría con ellos. Yo los dejé, para venir a ustedes, porque yo creo que ustedes son la cosa más cercana que hay. Yo creo eso. Sí no lo fuera así, estaría sumando mis esfuerzos en algún otro lugar. Ustedes saben que yo nunca les he pedio un centavo. Yo nunca, ni siquiera tomaría lo que ustedes me dan. No es el dinero. Quiero que ustedes recuerden…
Como dijo Samuel, cuando ellos querían un rey sobre ellos. Él dijo, “Eso es como el mundo. No hagan eso. Ustedes tienen un Dios, un Rey. Quédense con Él.” Luego ellos lo quisieron, de todas maneras. Ellos se querían mirar como el resto del mundo. ¡Que fotografía de la iglesia Pentecostal!
Samuel se paró ahí esa mañana, y él dijo, “Miren. ¿Alguna vez he tomado algo de ustedes, su dinero?”
“No. No has hecho eso”.
“¿Alguna vez les he dicho algo en el Nombre del Señor que no venga a cumplimiento?”
Y Israel, a una voz, dijo, “Es la verdad. Nunca has hablado algo en el Nombre del Señor que no venga a cumplimiento.”
“Entonces,” dijo, “escúchenme. Dios es su rey.”
“Pero queremos un rey, de cualquier modo.”
Y eso harán ustedes. Oremos. Creo que he ido tan lejos hasta donde puedo ir.

112 Padre Celestial, nosotros estamos… El espíritu en la gente les hace que busquen algo. Es tal como Caifás dijo, “Vosotros no sabéis nada; ¿o no pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca?” Y la Biblia dice que él estaba profetizando, siendo el sumo sacerdote. Él Espíritu tenía el derecho de usarlo. Pero cuan lejos estaba él, al crucificar al mismo Dios que él reclamaba servir.
Como ellos cantaban en el templo, “Dios mío, ¿Por qué me has desamparado?” Y el mismo Dios del que ellos estaban hablando, estaba diciéndolo en le cruz, trayéndolo a cumplimiento.
Señor, no hay una manera en que yo sepa como abrirle los ojos a la gente. No les puedo pedir que me perdonen por cortarlos. ¿Cómo puedo hacerlo, y permanecer verdadero a Ti? Y no estoy diciendo esto, para que me escuchen. Si así lo hiciera, yo vendría a este altar, como un hipócrita, y me arrepentiría. Pero ahora, por años, Señor…

113 Permíteles ver que por causa de que ellos tiene las primicias del Espíritu aquí, aun por encima de sus hermanos, y eso es lo que los hace que busquen algo. Pero, Señor, Tú no puedes construir Tu Iglesia sobre algo como esa, cuando están respetando el honor, el uno del otro. “Dios no compartirá Su Gloria con nadie.” Deja que ellos se suelten de las cosas del mundo.
Dios, bendice a este grupo de Hombres de Negocios. Tú los has hecho un oasis para mi ministerio. Yo creo que Tú lo levantaste de esa manera. Aun con todos los cortes duros, aun Tú has guardado a muchos de ellos de pensar mal de mí. Ellos me llaman para que regrese de nuevo. Sé que es Tú manera de llegar a la gente, Señor. Y ruego que Tú honres lo que he dicho.
Y si el tiempo se ha acabado, Señor, déjame partir en paz. Déjame irme, sin tener la sangre de ningún hombre en mis manos, o alguna iglesia, o algún credo denominacional, o de cualquier cosa, sino con la Sangre de Jesucristo. Concédelo, Señor.

114 Mis hermanos denominacionales allá afuera, Señor, muchos de ellos, ellos son finos, algunos de ellos son los hermanos más finos que alguna vez he conocido, en cualquier lugar. ¿Y porque lo hacen, Señor? Cuando, Tú te das la vuelta y vindicas que esa Palabra es la Verdad, y muestras eso, la misma señal que debía de acontecer en los últimos días, de la resurrección, que Cristo está aquí. Y que no es algún hombre. Eso, es el Espíritu Santo mismo.
Dios, reprendo al Diablo. Reprendo los poderes de la moda, y los poderes del mundo, que están cegando los ojos de Tú Iglesia, Señor. Ruego que él sea quitado de ellos, que ellos se regresen completamente de todo corazón a Ti, y que te sirvan todos los días de sus vidas.

115 Perdónanos, oh Señor. Me paro como Isaías esa mañana, quien había visto la visión. Él dijo: “Soy un hombre de labios inmundos, y habito en medio de un pueblo de labios inmundos”. Señor, deja que el Ángel venga de nuevo. Y deja que traiga el Fuego del altar, y toque los labios de cada uno de nosotros, Señor, que hablemos solo lo que es Verdad, y lo que es la Palabra, y lo que es correcto; que podamos llamar este día pecaminoso de Americanismo y mundanalidad mezclados con la iglesia, de regreso al arrepentimiento. Dios, hemos oramos por eso, por años. Y cuando se nos es enviado, viene de una manera humilde. Como dije, ellos pidieron por un guerrero, y ellos recibieron un bebé. Pero eso es lo que Tú les enviaste, y ellos no lo recibieron. Dios, no dejes que la gente haga un error otra vez, que vean Eso. No es algún nuevo credo, alguna nueva denominación, pero de regreso a la Palabra, de regreso a Dios, la Palabra vindicada. Concédelo, Padre.

116 Bendice a nuestro Hermano Shakarian, siento su espíritu entrar a espaldas de mí, sabiendo que él está débil, sabiendo que Satanás esta tras su vida ahora mismo. Dios, yo reclamo su vida, hasta que Tú termines con este—este último día. Ayúdanos. Déjanos orar esta oración de fe; su encantadora pequeña esposa.
Yo ruego por estos hombres de negocios, por estos ejecutivos, y estos ministros. Oh Dios, por favor, ¡lo ruego en el Nombre de Jesús! Ayúdame, Dios. Ayúdame. No sé qué más decir. Mi corazón arde. Mi alma está anhelando. Déjalos venir, Señor, dulcemente, no a algo que yo dije, pero déjalos que regresen a la Palabra, Señor, y vean, y permanezca ahí hasta que lo vean sucediendo. Concédelo.
Y, Padre, yo esparzo la Simiente. Yo sé, que cuando caiga en esa tierra predestinada, Eso alumbrará y brillara, resplandeciendo por la Gloria de Dios. Ayúdanos, Padre. Encomendamos esto a Ti ahora, en el Nombre del Señor Jesús.

117 Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, habrá alguien aquí en esta mañana, que diría, ¿“Hermano Branham, verdaderamente en mi corazón creo que eso es correcto, y yo quiero regresar. Yo quiero una inversión esta mañana. No más en…”?
Me quedaré en mi iglesia, no deje su iglesia. No, Señor. Usted quédese en su iglesia, donde usted está, y ame a su pastor, y ame a todos los miembros, y todo lo demás. Ame eso. Pero, oh, quédese ahí, no para brillar con alguna cosa mundana, no para hacer algo diferente, pero resplandezca con la Gloria de Dios, en humildad, para estar dispuesto para tomar el reproche si lo llaman anticuado. Y usted es…

118 En una gran iglesia, el otro día, una de las más grandes denominaciones de Pentecostés; un hombre, un ministro, se paró. Y una dama tenia cabello largo, y retorcido en la espalda. Dijo, “Su globo debe de estar desinflado.” Dijo: “Usted es diferente al resto de ellas.” ¡Esa pobre, condición caída! Jummm. ¡Qué tiempo!
Oh, ¿lo aceptará usted? Levante su mano, diga, “Yo, yo lo hare. Creeré. Dios, quiero hacer una inversión esta mañana. Quiero rendir mi vida. Quiero una inversión. He estado… La oportunidad es presentada a mí. Hermano Branham, sé que Dios está ligado a usted y le habla, o no haría estas cosas. Sé que esto viene de Dios. Quiero hacer una inversión, y me voy a poner de pie y voy a decir, Quiero una inversión. Estoy dedicando mi vida de nuevo, ahora mismo, a Jesucristo”.

119 Póngase de pie, en todas partes, y diga, “Invierto la mía…”
Padre Celestial (levantemos nuestras manos a Él ahora). Padre Celestial, en el Nombre de Jesucristo, tomamos esta consagración. No sé qué significará esto. Algunos de ellos realmente son sinceros, supongo, Señor. Algunos de ellos solo están de pie. Algunos están de pie solo porque otros están de pie. Algunos están de pie porque Tú les estás hablando a ellos. Algunos han oído la Palabra de Dios. Dios, no puedo disiparlo. Pero ruego que Tú lo hagas, Señor, ahora. Y envía al Espíritu Santo, y un gran servicio de consagración a Dios.

120 Ahora solo levanten sus manos y sus corazones. No se preocupe por la cena. ¿Qué diferencia hace? Usted tiene un… No se preocupe por eso. Es, ahora mismo, medianoche. La ciencia dice, “Son tres minutos para la medianoche”. Pero pueda que esta sea su medianoche. Eso es exactamente, en punto, doce del reloj. Yo no sabía eso. Y esta puede ser las doce del reloj, la medianoche para algunos de ustedes. Ustedes o lo van a aceptar, o… No aceptarme a mí, no aceptar lo que yo digo, sino aceptar el Evangelio completo, el poder completo, la Biblia completa, todo lo que Dios dice. Acéptelo, o será demasiado tarde. Ahora solo levanten sus manos y oren. Voy a dejarlos orar. Yo ya oré. Ahora ustedes oren. Depende de ustedes. Dios les bendiga.

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