S.997 63-0127  Un Absoluto 

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OBRAS DEL MENSAJE

Un Absoluto

Phoenix, Arizona, E.U.A.

63-0127

1 Gracias, hermano. Permanezcamos de pie por unos momentos. Estoy seguro que en una audiencia de este tamaño hay muchas peticiones, gente que está enferma, necesitada, así que inclinemos nuestros rostros por un momento para orar. Hay muchas peticiones puestas aquí, también, y pañuelos.

2 Nuestro Padre Celestial, venimos ahora en el Nombre del Señor Jesús, sabiendo esto, que Tú prometiste que oirías y contestarías nuestras oraciones. Y yo te pido que seas misericordioso con nosotros, para perdonar nuestros pecados. Y somos enseñados, en la Escritura, que: “Tú perdonas todos nuestros pecados, y sanas todas nuestras dolencias”. Y rogamos, Padre Celestial, que esto sea hecho en esta tarde ahora, porque te lo estamos pidiendo en el Nombre del Señor Jesús.
Sobre estos pañuelos y peticiones, somos enseñados en las Escrituras, cómo es que: “Del cuerpo de Pablo eran tomados pañuelos y delantales, y espíritus malignos salían de la gente, y ellos eran sanados”. Ahora, Tú eres el mismo Jesús hoy. Y estamos parados aquí en este número, pidiéndote que concedas estas cosas. Sin duda que hay muchas peticiones en el edificio hoy, de tanta gente que está necesitada en esta hora. Suple sus necesidades, Señor, tanto físicamente como espiritualmente, porque pedimos esto en el Nombre de Jesús. Amén. Muy bien. Gracias, hermano.

3 Hace años solíamos cantar un cantito: “Una Plática Con Jesús Lo Arregla Todo”. [Grabación incierta-Ed.]. Ahora, creo que el hermano Williams acaba de decir que hay un desayuno en la mañana. Y ahora, no creo que haya oído adónde va a ser el próximo año. ¿Correcto… aquí mismo otra vez? Aquí mismo otra vez. Bueno, ese mismo lugar. El mismo lugar, eso está muy bien. Sí. Eso está muy…
Los hombres debieran adorar en Jerusalén, eso es Tucson, no aquí. ¿Ven? Ahora, Uds. están en la parte baja. Jericó está mucho más abajo que Jerusalén, Uds. saben. Entonces eso allá es Jerusalén. ¿Ven? [La congregación se ríe-Ed.] ¿Oyeron Uds. eso?
Así que, “Los hombres deben adorar a Dios, en todo lugar”, dijo Jesús, Uds. saben. “No en Jerusalén, ni aquí o en este monte, sino adorarlo a Él en Espíritu y en Verdad”. Esa es la cosa principal: “En Espíritu y en Verdad”.

4 Ahora, yo… usualmente cuando hablo, yo soy tan lento. Yo-yo estaba admirando al hermano Velmer Gardner, la otra noche, pudo subir aquí y decir más en quince minutos de lo que yo puedo decir en tres horas. ¡Vaya!
Yo no sé si alguna vez les he contado esto o no. Cuando yo era un niño mi papá era un Jinete, Uds. saben. Y él solía montar caballos y domarlos; seguía el rodeo, disparando y con sus trucos. Y Yo pensaba, Uds. saben, que cuando llegara a tener como doce años, que yo debiera imitar a mi papá. Así que ellos araban con un caballo viejo, allá en Indiana, Uds. saben, hasta que él se cansaba tanto que casi no podía moverse. Yo-yo conseguía a mi papá, cuando él trabajaba con el arado, Uds. saben, allá al extremo del campo. Y yo me colocaba allí donde tenían un tronco cavado para bebedero. ¿Cuántos han visto alguna vez uno de esos bebederos? ¡Vaya, miren los Kentuckianos que están aquí!

5 Entonces, oh, nos gozábamos tanto, como cuando colocábamos un pelo de caballo en el agua, y mirábamos cómo se movía, le llamábamos “víbora de pelo de caballo”. Eran esos pequeños… Uds. saben, lo tocaba y se movía. Y las avejas…
Yo juntaba a mis hermanitos y los sentaba allí. Y sacaba al viejo caballo de arar, Uds. saben, le quitaba el arnés rapidito, y agarraba la silla de montar de mi papá, y le halaba la cincha. Yo-yo saltaba encima. El pobre caballo estaba tan cansado que casi no podía despegar las patas del suelo. Él relinchaba, Uds. saben. Y yo tiraba el sombrero. ¡Vaya! Yo pensaba que era un jinete. Y yo pensaba que todos Uds. me necesitaban aquí en Arizona, para domar sus caballos, Uds. saben.
Así que, cuando tenía como diecisiete o dieciocho años me escapé, vine por aquí adonde estaban teniendo un-un rodeo. Bueno, yo pensé: “Vaya, si tan sólo pudiera entrar a ese rodeo, yo montaré los caballos para ellos. Yo ganaré algo de dinero”.

6 Así que, recuerdo que salió el primer jinete. Él estaba cabalgando lo que se llamaba… creo que le llaman: “El Bandido de Kansas”. Era un caballo grande, negro y como de diecisiete manos de alto. Era un caballo muy pesado, y fuerte. Yo pensé: “Bueno, si ese hombre puede montarlo, yo también puedo”. Y este jinete famoso salió allí.
Y yo estaba sentado en el cerco del corral, Uds. saben, con todos aquellos vaqueros desfigurados, Uds. saben. Yo no estaba tan desfigurado como ellos, pero pensaba que era un buen jinete. Entonces ellos… Yo había montado ese viejo caballo de arar, y ¿por qué no podía montar ése? Entonces cuando él salió del portón, oigan, pero ese caballo podía meter las cuatro patas en una tina. Comenzó a dar vueltas y a desarzonar. La silla se fue volando, por un lado, y el jinete por otro lado. Los vaqueros se llevaron al caballo, y la ambulancia se llevó al jinete. Yo supe que ese no era aquel viejo caballo de arar que yo solía montar.
Llegó por allí el hombre y dijo: “Le daré a cualquier hombre”, dijo, “cincuenta dólares”. En aquel tiempo eso era bastante dinero. “Cincuenta dólares para el que pueda montarlo por tantos segundos”. Y él… Yo-yo estaba tembloroso. Él se me acercó y me preguntó: “¿Tú eres jinete?”
Yo dije: “No, señor”.

7 Cuando al principio fui salvo y fui ordenado en una iglesia bautista misionera, yo solía cargar la Biblia para todos lados, Uds. saben, y quería que alguien me preguntara si yo era un predicador, Uds. saben. Pero cada vez que alguien me decía: “¿Eres predicador?”. Yo decía: “Claro”.
Un día yo estaba en San Luis. Acababa de conocer a nuestro hermano bautista, y estaba en San Luis. Y oí a un hombre llamado Robert Daugherty. Quizás muchos de Uds. lo conozcan. Y él estaba en una reunión de carpa. Él era un hermano pentecostal. ¡Vaya! Aquél varón predicó hasta más no poder. Y predicó hasta rendirse por completo. Por dos cuadras se oía cuando él respiraba tan fuerte para recuperar el aliento, y sin micrófono. Y apenas recuperaba el aliento, y volvía a predicar.
Desde entonces, cuando alguien me preguntaba: “¿Eres predicador?” Yo decía: “No. Yo-yo simplemente oro por los enfermos”. Mis maneras bautistas no pueden pensar así tan rápido, así que tengan paciencia conmigo, Uds. saben. Y Uds. saben, en la Escritura dice: “Soportad a los débiles”, así que ése soy yo. Así que estoy agradecido que todos Uds. han tratado de hacer eso esta semana, y lo han hecho muy bien. Eran las diez de la noche, cuando yo mismo debiera haber estado en casa y en la cama, y los tenía a Uds. aguantados aquí…

8 Pero, realmente, esta tarde voy a intentar darme prisa para salir pronto. Todavía tengo que manejar bastante esta tarde, para así poder regresar aquí en la mañana. Y, así que, pero yo-yo los aprecio a Uds. y si no tengo la oportunidad de decir esto en ningún otro momento, les agradezco, mucho, a cada uno, a todos Uds. ministros, y a Uds. hombres de negocios cristianos. Tal como… en verdad es un gran placer que me hayan invitado y me permiten venir aquí y juntar mi esfuerzo con Uds., mis hermanos. Hermano Shakarian, hermano Williams, y todos los hombres. Ciertamente estoy agradecido.
Y ¿por qué no dijiste “amen” hace un rato, Tony, cuando hablé con respecto a Tucson? Yo no lo oí a él. Ese es el mejor cazador de Arizona cuando yo estoy en Arizona, ¿ven?, pero eso es después que me voy a Indiana. ¿Vieron su fotografía en el periódico el otro día? Donde… Tenemos que cambiar eso, Tony.
Así que ahora, recuerden, mañana en la noche, el banquete en… con el hermano Oral Roberts.

9 Y, ahora, antes de que abordemos la Palabra… Yo-yo iba hablar esta tarde sobre La Cuenta Regresiva. Y pensé que-que llegaría aquí, y Uds. todavía estarían sentados aquí a las siete. Oh, oh, acerca de lo que la ciencia ha sido capaz de hacer, y luego lo que Dios ha podido hacer, ¿ven Uds.? Y Así es que estamos viviendo en una edad diferente a la que solíamos vivir, tanto física como espiritualmente. Así que estamos agradecidos por nuestros logros en las esferas espirituales, lo mismo que la ciencia lo está en su-en sus esferas materiales, esferas científicas.
Ahora vamos a, si no les importa, otra vez… Saben, Uds. pudieran cantar demasiado. Difícilmente veo cómo Uds. pudieran, si cantan como el coro del hermano Outlaw, hace un rato, cuando yo estaba parado allí escuchándolo, ellos decían: “Sube, sube, sube, sube”. Y, pero, y otra vez… Uds. pudieran comer demasiado. Uds. pudieran beber demasiado. Uds. pudieran trabajar demasiado. Pero yo no creo que puedan orar demasiado. La Biblia dice: “Quiero pues que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas”. Así que inclinemos nuestros rostros nuevamente, sólo un momento.

10 Padre Celestial, nosotros-nosotros amamos hablar contigo. Y yo pienso en hombres, cómo amo yo, al saber que ellos están en la ciudad, estrechar sus manos y conversar con ellos. Todos nosotros tenemos ese sentir. ¡Y cuánto más grande es el privilegio de hablar contigo, nuestro Señor y nuestro Salvador!
¡Y nuestros corazones laten, por estar en la presencia el uno del otro, y luego cuánto más es cuando sabemos que estamos en Tu Presencia Divina! Y sabemos que Tú estás aquí, porque Tú dijiste: “Dondequiera”. Si es por todo el mundo, o alrededor del mundo, o dondequiera que pueda ser, “Donde estén dos o más congregados en Mi Nombre, allí estoy Yo en medio de ellos”. Y sabemos que esa Escritura no puede fallar. Esa promesa es Divina. Provino de los labios del Salvador. Y por lo tanto, quizás estamos… nuestra conciencia y nuestro… El pecado de nuestra incredulidad nos ha separado, tan lejos, que es probable que no podamos reconocer que Tú estás aquí. Pero Tú estás aquí de la misma manera, pues Tú cumples Tu promesa.
Y ahora, Tú dijiste: “Si ellos pidieren algo, tocante a alguna cosa, les será concedido”. Y, Padre, la-la cosa más grande de la cual yo pudiera pensar, justo en este momento y para esta audiencia es: Aliméntanos, Señor, con el Maná espiritual que proviene de Dios, del Cielo. Concédelo, Señor. Aliméntanos con Tu Palabra. “Tu Palabra es Verdad”. “Y no solamente de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”.
Y mientras la leemos, que el Espíritu Santo la lleve a cada corazón, y la reparta entre nosotros hoy según tengamos necesidad, pues lo pedimos en el Nombre de Jesús, Tu Hijo. Amén.

11 Ahora, muchas veces, como he dicho, ministros y gentes, nos escuchamos el uno al otro predicar. Y apuntamos textos de la Escritura sobre los cuales algún otro ministro ha hablado, o alguien. Y-y yo constantemente estoy haciendo eso, al ir por la carretera. Yo tengo una hojita de papel, una libretita, puesta allí junto al… a mi lado. Y viene a mi mente una Escritura, y yo anoto eso. Y de repente… Ahora, todos Uds. son culpables de eso, ¿no es así? Nosotros hacemos eso. Y entonces, al rato, el Espíritu Santo vivifica eso a nosotros. Y nos llega otro pensamiento, entonces yo tengo que salirme a un lado de la carretera y apuntar esas cosas.
Y entonces, de esa manera es cuando me toca predicar, yo reviso esas cosas. Comienzo a meditar en ello, y busco la referencia de la Escritura, y entonces anoto las referencias. Y entonces cuando abro en ella, recuerdo lo que dice la Escritura, y entonces hablo desde allí. La mayoría de nosotros lo hacemos de esa manera.

12 Ahora voy a leer casi un solo versículo, del Libro de Filipenses otra vez. Estuve leyendo de Filipenses la otra noche, en… el miércoles en la noche allá con el hermano Shores en la Asamblea de Dios, cuando hablé sobre el tema de Identificados Con Él. Y ahora deseo leer el primer capítulo de Filipenses, para esta tarde, como en el versículo 20. Y ahora escuchemos en actitud de oración mientras leemos.
Conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte.
Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.
Más si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger.
Yo estaba meditando en esto, y pensé que emplearía un pequeño pensamiento muy conocido, apenas una palabra. Ud. dirá: “¿Hermano Branham, una palabra, para esto, probablemente mil personas sentadas aquí?” “¿Sólo una palabra?” Bueno, si es la palabra correcto. ¿Ven?… Y yo quiero intentar, si el Espíritu Santo, Él que nos inspira, edificar un pequeño… formar un pequeño contexto alrededor de mi texto. Quiero llamarlo: Un Absoluto.

13 Un Absoluto.
Ahora, yo estaba buscando en el diccionario, para averiguar. Cuando estaba buscando la palabra, identificado, me encontré con esta palabra: absoluto. Y el absoluto, de acuerdo con el diccionario Webster, es, dice que es “perfecto en sí mismo; ilimitado en poder; primordialmente lo final”. Un Absoluto. Es usado muchas veces. Es “la última palabra”. Es “el amén”.
Uno oye a la gente decir: “Absolutamente, así es”. Eso es “la última cosa”. Es-es “ilimitado”. ¿Ven? Eso-eso lo resuelve “de aquí en adelante”. “No hay más nada que pueda estorbar”. Es-es “lo supremo”. Es “lo último”. Y lo último es cuando… primordialmente un final, porque uno ha “llegado al final”. Es “el amén”. Eso es todo.

14 Ahora, cualquier… y un absoluto ha estado ligado a cada gran logro. A cada persona, y a cada cosa que ha sido efectuada, o mejor dicho hecha, ha habido un absoluto conectado con ello. Tiene que haber algo, pues es el poste de amarre. Y un hombre no puede, de ninguna manera, lograr algo mientras no tenga un absoluto.
Cierta vez, en un consultorio, yo estaba hablando con un doctor. Y él dijo: “Bueno, déjame decirte, Billy”. Dijo: “Es cierto que-que yo creo que un hombre pudiera apropiarse de suficiente fe, al grado que él pudiera salir de aquí y tocar ese árbol y ser sanado”.
Yo dije: “Pero, doctor, ¿cómo podría un hombre alguna vez apropiar la suficiente fe como para tocar un árbol y ser sanado? ¿Ve? Porque, no hay base en eso. No hay-no hay ningún lugar donde Ud. pueda amarrase, ya que es-no es-no es, escrituralmente, un fundamento”. Pero eso tiene que tener algo de donde amarrarse, saber que Esto es. Esa es la… muchas cositas pudieran conducir a ello, pero Esa es la última Palabra, lo último. Es por eso que yo siempre he creído en-en la Palabra.

15 Y yo sé… que quizás un pequeño testimonio que viene a mi corazón ahorita, puede que no sea muy apropiado, pero yo espero que-que no ofenda. Y mi esposa sentada allí, y, oh, muchos aquí, saben que eso es verdad. Hubo un… Yo solía simpatizar con una-una-una jovencita que estaba en la… de la iglesia bautista en Milltown, Indiana, que yo solía pastorear. Y la jovencita había estado en las reuniones y había visto lo que Dios hizo. Y, oh, nosotros sólo éramos amigos, buenos amigos. Y más tarde ambos… Ella se casó con un jovencito muy fino. Y luego, más adelante, yo me casé. Y no nos habíamos visto, en muchos años.
Su padre era un amigo mío muy personal. Su nombre era Lee, Marion Lee. Y recuerdo que una noche, una Escritura… Él no podía, él no podía entenderla. Él dijo: “Hermano Branham, yo no estoy dudando de Ud. pero”, dijo, “Ud. sabe, a mí siempre se me ha enseñado esto”. Él era un nazareno. Y dijo: “A mí me han enseñado esto. Y yo sencillamente no puedo entenderlo”. Y él era carpintero.

16 Cierta noche, yo fui a casa con él, y él dijo: “Déjeme decirle. Mientras Norma y los demás van al piso de arriba”, dijo: “Comamos alguna cosita. Nosotros tenemos pan de maíz y crema de leche” [Eso es muy sabroso]. Así que nosotros… (Ahora mismo me caería muy bien. Tengo como tres semanas que no como aquí, sólo un poquito, de vez en cuando, para poder estar en mi mejor forma para el Señor).
Y entonces nos preparamos un vaso de suero de leche, de donde la tenían guardada, y un pedazo grande de pan de maíz frío. Y nos sentamos, y mojamos el pan en la leche, y estábamos comiendo. Y él dijo: “Billy, yo sencillamente no entiendo Eso de lo que tú hablas”.
Así que, nosotros nos acostamos. Y más o menos, ya tardé en la noche, él… Conversamos como hasta la una. Yo me le quedé dormido. Y él se despertó, y dijo: “Yo soñé que estaba construyendo un edificio en New Albany, y que el hombre me había dejado el plano, y se había ido a Florida. Y que él tenía, en este plano, él tenía una ventana salediza. Y yo dije: Ese hombre no quiere una ventana salediza allí, así que yo simplemente la omití.
Y dijo: “Cuando el hombre regresó, él dijo, yo no te pagaré por este edificio hasta que lo derribes y lo construyas de nuevo de acuerdo con este plano”.
Yo dije: “Hay un arroyo por aquí mismo. No queda muy lejos. Así que, tú no quieres estar derribando algo al final del camino. Tal vez no tengas tiempo”.
Él dijo: “¿Está bien con mis pijamas puestas?”
Yo dije: “Con las mías también. Vamos”. Así que fuimos allá.

17 Entonces su hija se hizo muy famosa y también los nietos, cantando. Y ellos eran de los hermanos de la Unidad. Su hija está casada con un ministro de los hermanos de la Unidad, o con el hijo de un ministro. Y este muchacho, un hombre muy fino, él tenía empleo en la fábrica de barcos. Y la jovencita estaba tratando de vivir para Cristo. Pero fue demasiada la presión.
Ellos eran jóvenes muy ilustres. Uno de ellos, a los diecisiete años de edad, estaba enseñando música. Ella había obtenido su grado en eso y era una joven muy ilustre. Entonces la pobre no pudo aguantar la presión de tanta burla, pues le decían de todo, y que era una anticuada. Con el tiempo la joven sufrió una crisis nerviosa.
La llevaron a, lo que llaman: Nuestra Señora de la Paz, una institución católica en Louisville, para tratamiento intensivo. Y le dieron… Por supuesto, eso es un intento a ciegas. Si hay un doctor aquí, yo espero no ofenderle con eso. Pero a veces eso hace que se pongan aun peor. Así que le dieron tratamiento intensivo, y puso peor a la joven. Así que la enviaron a casa. A las pocas semanas, tuvieron que llevarla de nuevo, y ella entonces estaba en una condición muy terrible. Así que la dejaron, e intentaron tratarla allí, por un buen rato, pero ella empeoró.

18 Y así que después de tres días, iban a llevarla a Madison. Esa es la institución para dementes donde ellos los meten a una celda bien acojinada, y ya no salen. Entonces la madre dijo: “No estamos derrotados”. Y ella dijo: “Veremos si podemos conseguir que el hermano Branham venga y ore por ella, si él está en casa”.
Así que ellos llamaron, y sucedió que yo estaba en casa. Así que él vino a verme y dijo: “Hermano Branham, ¿quiere Ud. ir y orar por ella?”.
Yo dije: “Seguro”.
Entonces él llamó al doctor. Y el doctor preguntó: “¿Quién es el que va a venir?” Y él le dijo que era yo. Y él dijo: “Bueno, déjeme decirle, espere”. Dijo: “Bueno… Llámeme de nuevo, esta tarde”.
Bueno, él siguió llamando hasta la una de la madrugada. Su esposa se mantenía diciendo: “Él no está”. A la mañana siguiente él llamó. “Él no está”. Y al tercer día ellos iban a internar a la muchacha. Así que… Me duele decir esto, pero yo tengo una manera de saber, el doctor simplemente estaba evadiendo el asunto. ¿Ven? Y entonces el padre ya estaba muy nervioso. Al día siguiente yo tenía que salir de viaje. Ese día era la única oportunidad que teníamos.
Así que la madre y el padre, y las otras dos hermanas, llegaron, llorando, dijeron: “Él nos está evadiendo”.
Yo dije: “Claro que lo está. Pero déjenme decirles algo. No digan que yo soy ministro. Simplemente déjenme que vaya como un amigo que va con Uds.”

19 Así que fuimos a la institución. Uds. saben, ellos cierran la puerta detrás de uno, y nos condujeron al ascensor, y cierran bien el ascensor. Entonces… Y esta hermanita nos estaba llevando. Y entramos al cuarto, y nos sentamos al lado de la cama. Y allí estaba esa damita muy bonita (como de dieciséis y algo), sentada allí, completamente fuera de sí. Uno… Ella tenía la vista fija. Uno le podía mover la mano así de frente y ni siquiera lo notaba.
Y yo le dije: “Ruthie, ¿Me recuerdas?” Yo dije: “Yo-yo-yo soy el hermano Branham”. Dije: “Tú solías llamarme helmano Bill”. Yo dije: “Yo te presenté a Cristo, recién nacida. ¿No me recuerdas?” Ella simplemente se puso de pie y miraba. Oh, una muchacha hermosa; y ellas tres eran un trío, tres hermanas. Y yo traté de llamar su atención, pero no pude hacerlo. Ella estaba mirando fijamente. Sencillamente estaba embelesada.

20 Y me quedé sentado allí. Y yo… En esos lugares las camas no tenían cabecera, Uds. saben, para evitar que se hagan daño. Y me senté enfrente, al pie de la cama. La madre se sentó al otro lado de la camita, esa camita individual que estaba allí en ese cuartito. Y la muchacha estaba sentada en un pequeño, como un pequeño asiento construido dentro de la pared. Y la hermana estaba de pie, y el padre estaba parado junto a la muchacha. Y la madre estaba parada allí, y las lágrimas le bajaban por las mejillas.
Ella dijo: “¿Ves, Billy? ¿Qué podemos hacer?”
Yo dije: “Bueno, escuche, Norma. Cristo todavía es Cristo”. ¿Ven?
Ella dijo: “Esta era nuestra última oportunidad”. Dijo: “Si ellos se la llevan para allá, Ud. sabe lo que va a suceder”. Dijo “Me imagino que no volveremos a verla. Y si la vemos, Ud. sabe cómo… el tratamiento que ellos reciben allá”.
Y yo dije: “Bueno, Norma, no nos pongamos nerviosos”. Yo dije: “Esperemos unos cuantos minutos”. Y entonces, tan pronto dije eso, allí estaba la muchacha parada frente a mí, en una visión, normal, sonriendo. Y ella estaba mirando hacia un joven. Y yo miré al joven. Yo miré atrás. La visión me dejó. Yo dije: “Norma, ¿tiene ella un novio, más o menos alto y de cabello oscuro?”
“Sí”.
Yo dije: “¿Hace él algo con ellos en el canto?”
Dijo: “Sí. Eso es correcto”.
Yo dije: “No se preocupe. Yo tengo ASÍ DICE EL SEÑOR. Ella va a salir de esto”.
Norma extendió sus manos y me agarró por la rodilla, miró a su esposo y dijo: “Cariño, eso nunca está errado”. Dijo: “Nunca está errado”.

21 La muchacha no cambió para nada. Yo dije: “Muy bien, Norma. Ud. sabe que yo no le hubiera dicho eso a Ud. a menos que lo hubiera visto. Y Dios no puede mentir”. ¿Ven? Salí del hospital y me metí a mi propio carro. Ellos se quedaron.
Y como dos horas después, el teléfono estaba repicando, cuando yo llegué de la casa del hermano Woods, más abajo. Y era su padre. Él estaba al teléfono.
Él dijo: “Hermano Branham, tengo algo que decirle”. Dijo: “Ud. no tenía veinte minutos que se había ido, cuando ella volvió en sí, normalmente. Y ella ha sido examinada por toda la junta médica. La vamos a llevar a casa en la mañana”. Y ahora, ¿ven?, ahora ella canta en el tabernáculo. Ahora, hay hombres y mujeres aquí, de allá de Jeffersonville, que saben que esa historia es cierta. Si Uds. están aquí en esta tarde, levanten sus manos. ¿Cuántos conocen esa historia? Sí. ¿Lo ven? Todo alrededor, que saben que eso es cierto, absolutamente cierto.
Ahora, ¿qué es? Esa damita usó esa visión como un absoluto, como lo último. ¿Ven? Ud. tiene, en todo, Ud. tiene que tener algo de lo cual amarrarse. Y yo siempre he usado la Palabra de Dios, porque no existe ningún otro poste de amarre que yo conozca, tan grande como ése, porque: “Tanto los cielos como la tierra pasarán”, dijo Jesús, “Pero Mi Palabra nunca fallará”. ¡Qué poste de amarre!

22 Ahora, Pablo tuvo una vida centrada en Cristo. Él… Eso era… Cristo era el absoluto de Pablo. Él tuvo un gran maestro, Pablo lo tuvo. Él fue enseñado bajo Gamaliel. Y él fue un gran maestro, de su… bajo la denominación de su antecedente como fariseo. Y él fue enseñado, instruido, y él tenía un gran antecedente. Yo pienso, cuando él recibió el Espíritu Santo, y se fue a Egipto por tres años, yo pienso que fue allí que él empezó a tomar la Escritura y a compararla con la revelación que él había tenido, para ver si estaba correcta. Y Uds. saben, ese grande y famoso Libro de Hebreos, ningún otro pudo haberlo escrito sino Pablo, porque él sabía cómo, esos tipos y anti tipos. ¡Qué lección tan hermosa!
Y ahora, Pablo se había encontrado con Jesús un día. Se encontró con él… Se encontró con Él, cara a cara, en el camino a Damasco cuando él estaba yendo allá para perseguir a los Cristianos. Un gran pendenciero haciendo grandes amenazas, y haciendo cosas en contra de la Iglesia de Dios, asolándola, persiguiéndola incluso hasta la muerte. Y un día mientras iba por el camino…

23 La razón por la que él tuvo esta vida centrada en Cristo es porque él, personalmente, ahora puso a un lado su enseñanza, pues él se encontró personalmente con Cristo. Y esa es la única manera en que Ud. alguna vez lo conocerá a Él, es encontrarse con Él. ¿Ven? Ahora: “Conocerlo a Él es Vida”, ni siquiera conocer Su Palabra, tan buena como Ella puede ser. Pero, Ud. tiene que conocerlo a Él. “Conocerlo a Él es Vida”. Y Pablo aún no había tenido esta experiencia. Y él dijo, por aquí en un lugar: “La vida que ahora vivo…” Mostraba que él había vivido una vida diferente, en una ocasión. Su vida había sido cambiada. Y cuando la vida suya es cambiada, le hace hacer cosas que normalmente Ud. no haría. Y le hace decir cosas que normalmente Ud. no diría.
Un hombre que tiene una vida centrada en Cristo… Pues, Pablo se paró en medio de la gente, esos judíos, y lo demás. Él era… sin ni una pizca de temor. Él sabía en quién había creído. Y él tuvo una vida que de ninguna manera lo hubiera hecho, si no hubiese hallado algo que era genuino… y que lo había anclado.

24 Yo pienso que todo Cristiano debiera ser así, cada creyente. Ud. nunca debería… Pienso, que especialmente los ministros nunca deberían intentar entrar al púlpito hasta que se hayan encontrado con Dios en esas arenas sagradas donde no hay filósofo que pueda quitarle Esto a Ud. por medio de explicaciones. Ud. se encontró con Dios, y Ud. lo sabe, y no hay nada que pueda alguna vez quitárselo.
Ahora, hay ocasiones en las que tenemos grande erudición, y nada en contra de eso. Eso está bien. Pero… todo eso está bien. Pero Ud., personalmente, tiene que encontrarse con Dios, a tal grado que nadie puede tergiversarle a Ud. ninguna Escritura. Ud. estuvo allí. Ud. fue el que se encontró con Él. Ud. tuvo la experiencia de ello. Ud. lo conoce a Él. ¿Ven?
Yo pienso que cada ministro, especialmente, y cada creyente, debería tomar este lugar, esta posición, de primero encontrarse con Cristo personalmente. Y esto lo hace a Ud. hacer cosas, como dije, que Ud. normalmente no haría. Lo hace a Ud. decir cosas que normalmente Ud. no diría. Sin embargo, es algo en lo cual Ud. está centrado, o amarrado. Es algo que Ud. sabe, así como Pablo, que Ud. se encontró con algo que era distinto a lo que Ud. alguna vez había visto en su vida. ¿Ven?

25 Es como un barco. ¿Ven? Un barco tiene un absoluto, y el absoluto de ese barco es el ancla. Ahora, cuando ese barco está siendo golpeado por las aguas, y fácilmente podría caer contra las piedras, o despedazado, o llegar a tierra por razón de insuficiencia de profundidad; y llegan las grandes olas contra el barco y lo pueden voltear. Tiene que haber suficiente agua para hacerlo flotar, o las olas lo voltearán. Y un barco con el ancla, de metal, que pesa muchísimo, de hierro. Y éste baja y baja hasta caer en la cima del lecho del océano, en alguna parte de la cima de un monte.
Y la gran ancla se arrastra, mientras que las olas menean el barco, hasta que sus grandes ganchos se lanzan y se anclan en una piedra. Y allí, el barco tiene un absoluto. Está anclado. Las olas pueden menearlo, pero el barco se mantiene firme allí donde está anclado, porque el ancla es un absoluto.

26 Y si Cristo es el absoluto suyo, Ud. está amarrado de Él en ese sentido, sin importar lo que alguien diga, cuán difícil se torne la persecución, cuán mala parezca ser la tormenta, cuán imposible parezca para que suceda. Si algo ha ocurrido en Ud., que, Cristo llega a ser su Absoluto, o cualquier promesa en la Biblia llega a ser su absoluto. Si Ud. está enfermo, y Ud. está orando por sanidad, y algo llega a eso, encuentra esa promesa en la Biblia: “Lo tengo”, no hay nada que pueda moverlo a Ud. de Ella.

27 ¿Recuerdan la historia hace unos minutos, de la damita? Esa visión fue su absoluto. Ella sabía que eso nunca había fallado, así que era su absoluto. Si ella podía hacer que Dios respondiera y dijera: “Está concluido”, sin importar lo que dijera el doctor, fue un absoluto. Estaba absolutamente anclado.
Y un hombre o una mujer, sólo en filosofía o unirse a la iglesia, o algo así, Ud. todavía no está anclado. Ud., Ud. pudiera llevar su carta de una iglesia a la otra, de un lugar a otro. Pero si Ud. simplemente toma el Verdadero Absoluto, Cristo, ánclese en Eso. No hace ninguna diferencia lo que venga o lo que vaya, Ud. todavía está anclado.

28 Y lo que el cristiano necesita hoy, en esta edad atómica, y en este tiempo de incertidumbre, Ud. necesita algo aparte de una simple experiencia de unirse a la iglesia. Ud. necesita un ancla, un absoluto, que Ud. sabe. Porque las iglesias fallarán, y la gente fallará. Pero Cristo no puede fallar. Él es el Absoluto del creyente. Si Cristo es el Absoluto suyo, Ud. está atado a Él. Y si Él es su Absoluto, y Ud. está atado a Él, entonces Ud. está atado a la Palabra. Ahora, ahora, Esto nos dice si tenemos el absoluto correcto o no. ¿Ven?
Si Ud. puede leer en esa Escritura, algo que Cristo ha ordenado o comisionado para que nosotros lo hagamos; y por razón de alguna confusión… Si alguien le dijera a Ud. que Eso fue para los discípulos o para alguien más; y Ud. entonces no se aferra a Eso, entonces Cristo no es su Absoluto. Esa persona que lo sacó a Ud. del Camino viene siendo su absoluto. Pero si esa Palabra, Cristo, aún se mantiene, ¿ven?, entonces Él es su Absoluto. No debemos dejar que nada nos saque del camino de la Palabra.

29 ¿Ven? Algunos de ellos, hoy… Van haber más que nunca, a medida que pasan los días, que vamos a ver gente con esto, como dijo Jesús: “Apariencia de piedad”. Y es sólo una—una apariencia a lo cual se está llegando. Lo hemos tenido en los metodistas y bautistas, y así sucesivamente, por años, y ahora se ha infiltrado entre los pentecostales. Y poco…
Cuando Dios le dio el Espíritu Santo a un hombre, Él lo puso a él con su rostro hacia el Calvario, y la Palabra ante él. Ahora, pequeñas raíces se levantarán de esa carretera, vendrán y envolverán y envolverán a ese árbol, y Ud. piensa que es muy inocente. Pero cuando Ud. se viene a dar cuenta, ya tiene tal agarre sobre Ud. que lo hala en la dirección equivocada, y hace que Ud. se incline hacia el lado incorrecto. Y así han entrado filosofías y cosas entre nosotros, de tal manera que ha empezado a halarnos hacia el mundo. Tomen Uds. la aguda Espada de Dios de doble filo y libérense de todo, y quédense en esa Palabra, porque Eso es lo final. Ese es el Absoluto, para cada creyente.

30 Y si un hombre o mujer está llena del Espíritu Santo, su corazón dentro de Ud. acentuará cada promesa de Dios con un “amén”. Correcto. Ahora, cuando alguien le dice a Ud.: “Los días de los milagros han pasado. No existe tal cosa como sanidad Divina. El bautismo del Espíritu Santo fue para otra edad”. Y cuando Ud. abre en la Biblia y lee donde Pedro dijo, en el Día de Pentecostés (cuando todos ellos fueron compungidos en sus corazones. Y ellos le dijeron: “Varones y hermanos, ¿qué haremos? ¿Qué podemos hacer para ser salvos?”)…
Ahora, si el unirse a la iglesia hubiera sido lo que él dijo, él diría: “Uds. deben encontrar el—el cuerpo y—y unirse a la iglesia”. Bueno, ¿ven Uds.?, hubo tal… no hubo tal cosa en aquel día. Así que él les dio a ellos la receta exacta de lo que se requiere. Él les dijo lo que ellos debían hacer, y hasta dónde sería. Él dijo: “Arrepentíos, cada uno de vosotros, bautícese en el Nombre de Jesucristo para la remisión de pecado, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Pues para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para los que están lejos, para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”.

31 ¿Entonces hasta dónde es?
Jesús dijo, en Marcos 16, “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. Estas señales seguirán a los que creen”. ¿Ven? ¿Hasta dónde? “A todo el mundo, a toda criatura”, el Evangelio es. “Y estas señales seguirán a los que creen: en Mi Nombre echarán fuera demonios; hablarán con nuevas lenguas; o si tomaren en las manos serpientes o bebieren cosas mortíferas no les hará daño; sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”. Ahora, ¿ven Uds.?, Uds. deben obtener ese absoluto, ese algo que es real, que lo identifica a Ud. con Cristo y Su Palabra. Sí. La Palabra es Cristo. Y Ud. debe estar seguro que puede decir “amén” a esa Palabra, o su absoluto está errado. Ud. lo tiene identificado sobre algún credo.
Ud. dice: “Oh, yo le creo a Cristo, pero yo no creo esa Cosa. Yo le creo a Cristo, pero yo no creo Esto”. Entonces su absoluto está errado. Su absoluto está en algún credo, y no en Cristo, porque Cristo es la Palabra.
Él es también como la estrella polar, Él lo es, para un hombre que está perdido.

32 Ahora, yo cazo mundialmente. Y yo he estado en el desierto. Y a veces, uno de los mejores… Si Ud. puede alzar la mirada y Ud. conoce la dirección de la estrella polar, ella lo guía a Ud. a salir. Y un hombre que se encuentra en el mar, cuando él está perdido, y él tan sólo puede hallar la estrella polar, él entonces puede orientarse en la dirección en que está yendo. Ahora, eso es cuando él está perdido, él busca esa estrella polar.
Ahora, las otras estrellas se mueven, pero esa estrella polar permanece exactamente en el centro de la tierra. No importa hacia dónde está girando la tierra, esa estrella polar permanece igual. Ella apunta hacia el norte. Es la única estrella verdadera, tengo entendido, que tenemos, es esa estrella que está extremadamente hacia el norte. Ahora, ella, ella le da a uno su dirección.

33 Y eso es lo que Cristo es para Ud. Si Ud. quiere ir al cielo, si Ud. quiere ser salvo, si Ud. quiere ser lleno del Espíritu, si Ud. quiere ser como Cristo, Cristo es su Estrella Polar. Si Ud. está perdido, no intente tomar un credo. Él es su Estrella Polar. Él es su Camino. Él es su Dirección.

34 Entonces, si Ud. lo toma a Él como su Estrella Polar, entonces eso claramente coloca al Espíritu Santo como su Brújula. Amén.
El Espíritu Santo es su Brújula, y la Brújula únicamente apuntará hacia la Estrella Polar. Y si Ud. tiene el bautismo del Espíritu Santo, sólo puede apuntar hacia Cristo, y Cristo es la Palabra. Esa es la manera de encontrar su camino de regreso. ¿Ven? Uds. no pueden mirar aquí arriba y decir: “Esto está brillado. Esta estrella brilla aquí”. Y al poco rato está en alguna otra parte. ¿Ven? Uds. tienen que llegar a alguna parte donde está absolutamente establecido.
Ahora, Cristo siendo la Estrella Polar, y la Brújula siempre apunta en esa dirección. Y si Ud. realmente es salvo, realmente, la única forma en que Ud. puede ser salvo es a través de Cristo. Y el Espíritu Santo, siendo su Brújula, lo guiará directamente a la Palabra. ¿Entienden lo que quiero decir? Ahora, ¡eso es maravilloso! Y la Palabra y Cristo son Uno. Ambos son la mismísima cosa. “En el principio”, San Juan 1; “era el Verbo, el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. Si Él es su Estrella Polar, entonces Él llega a ser su Absoluto.

35 He tomado mucho tiempo para llegar a lo que les quiero decir. Pero quizás puedan entender lo que les quiero decir. Debe de haber un absoluto en su vida. Ud. tiene que tenerlo en algún lado, y cada uno de Uds. tiene uno. Uds. no pueden continuar sin uno. Tienen que tener un absoluto.
Hubo un tiempo en que una mujer su palabra, en cuanto al comportamiento en la mesa, eso era el absoluto en América. Creo que su nombre era Emily Post, si no me equivoco. Y cualquier cosa que ella dijera acerca del compartimiento en la mesa… Si ella decía que uno debiera comer con su… comer sus garbanzos con un cuchillo, eso, eso era así. Eso era así. Y ¿por qué? Y si ella decía que, para comer el pollo, uno simplemente lo agarra en sus manos y lo come, sin importar cómo lo mirara alguien, uno estaba absolutamente en línea, ¿ven?, porque ése era el absoluto. Ella era el absoluto en cuanto al comportamiento en la mesa. Correcto. Cualquier cosa que dijera esa mujer, así era.

36 Hubo un tiempo cuando en Alemania… cuando Adolfo Hitler era un absoluto en Alemania. No importaba lo que alguien dijera, Hitler era la última palabra. Lo que Hitler dijera, tenía que hacerse. Esa era su manera de hacerlo. Y no importaba cuánto el resto de ellos pensaran al respecto, Hitler era la última palabra. Él era el absoluto.
Hubo un tiempo en que Mussolini era el absoluto de Roma. Hubo un tiempo en que Faraón era el absoluto de Egipto. Cualquier cosa que Faraón dijera, tenía que hacerse. Pero, ¿ven Uds.?, todos esos eran la clase incorrecta de verdaderos absolutos. Ellos fallaron, cada uno de ellos.
Parado en Egipto, no hace mucho, yo estaba pensando acerca del tiempo cuando los faraones se sentaban en sus tronos. Y, Uds. saben, hay que cavar veinte pies en la tierra para hallar donde estaban sus tronos. ¿Ven? ¡Oh, qué absoluto sería ese! Ha perecido y no existe. Y la gente que confió en esa clase de absoluto, ellos perecieron con ello, y ya no existen. ¿Por qué? Era hecho por el hombre, y todo lo que es hecho por el hombre perecerá junto con el hombre. Pero hay un absoluto que no puede perecer. Esa es la Palabra del Dios Eterno. Ella nunca puede perecer. Uds. deben de quedarse con Ella.

37 Ahora, ahora, nos damos cuenta que tenemos un absoluto aquí. Nosotros salimos aquí y tenemos un Juicio. Y si uno se mete en un problema aquí, y uno tiene un juicio aquí en la ciudad. Ellos pueden llevarlo a través de otras cortes, y lo demás. Y finalmente quizás el caso llegue a la Corte Suprema. Pero la decisión de la Corte Suprema es el absoluto. Ese es el fin de los juicios. Eso es lo más lejos que Uds. pueden ir. Esa es la última corte, la Corte Suprema, y ese es un absoluto.
Ahora, algunas veces no estamos de acuerdo con ellos, y… o no nos gustan sus decisiones. Pero, igualito, es el absoluto, ya que la nación está ligada a ella, ¿ven?, lo que diga la Corte Suprema… No importa si yo dijera que ellos están errados; eso no lo hace errado. En esta nación, ellos están correctos. Cual sea su decisión, está correcta. Un absoluto, nosotros tenemos que tenerlo. Si no lo hubiera, en alguna parte, un juicio nunca terminaría. Pero tiene que haber algún lugar donde ese juicio llegue a su fin, y ese es la Corte Suprema. Cualquiera sabe eso. Llega a su fin cuando pasa por la Corte Suprema. Ellos toman una decisión, y eso lo concluye. Eso es todo. No hay ninguna otra parte a donde Ud. puede ir, porque esa es su corte más alta. Hay un… Tienen que tener un absoluto, tienen que tener un absoluto en la corte.

38 Tenemos que tener un absoluto en un juego de pelota. ¿Sabían eso? Un juego de pelota no puede funcionar bien sin un absoluto, y ese es el árbitro. Ahora, algunas veces a nosotros no nos gustan sus decisiones, pero es absoluta. Él es el absoluto, de todos modos. Sí… No importa, si nosotros queremos decir, y otros dicen, que e fue un strike, o que fue bola; y él dice que es un strike, eso es lo que es. No discutan con él. Él está allí. Él es el absoluto en ese juego de pelota. Porque, si él dijera: “Strike”, Ud. puede discutir, Ud. puede lanzar su sombrero allí, y protestar, pero es un strike, de todos modos. Amén.
Ahora, pensemos un momento. ¿Qué si no hubiera árbitro en el juego? ¿Qué clase de pelea sería? Todo sería un caos. Uds. no podrían llevar a cabo el juego sin tener un absoluto allí. Los juegos tienen que tener un absoluto.
Y si los juegos tienen que tener un absoluto, ¿qué de la vida? Tiene que tener un lugar de descanso. Y cada mortal aquí, esta tarde, tiene su absoluto en alguna parte, algo final, y esa es la última palabra. Fíjense, habría discusiones y de todo en este juego de pelota. Todo terminaría en caos.

39 Uds. saben, una luz roja es un absoluto para el tráfico. Pero ¿qué si la luz roja no funciona? ¿Qué si la luz está apagada cuando Ud. llegue allí? Uno dice: “Yo llegué aquí primero”. El otro dice: “Yo tengo prisa para ir al trabajo”. ¡Y allí se forma la congestión del tráfico!
Más o menos así es el problema con nuestras iglesias y demás. ¡Es un congestionamiento! La luz roja debe estar apagada, en algún lado. Oh, tanto pleito y discusiones, y jamás se supera. Debe haber algo allí, que diga: “Ud. siga, y Ud. espere”, y lo demás, o estaríamos todos confundidos.
Bueno, ahora, en nuestras creencias, en nuestras seiscientas y tantas organizaciones distintas… Sí. Creo que ya son novecientas, de organizaciones diferentes. Tiene que haber un absoluto en algún lado. Si la católica está correcta, la protestante está errada. Si la metodista está correcta, la bautista está errada. Si la pentecostal está correcta, entonces el resto de ellas está errada. Y tiene que haber algo en alguna parte. ¿Y cómo van Uds. a basarla, si Uds. no toman el Absoluto de Dios? Eso es Cristo.

40 Y Jesús dijo, en Juan 14:12: “El que cree en Mí, las obras que Yo hago él también las hará”. Es un hecho absoluto que Cristo prometió eso. Esa es Su Palabra. Tenemos que creer eso.
Dijo: “El [en San Juan, el capítulo 5, el versículo 24] El que oye Mis Palabras, Mis Palabras, y cree en Él que me envió, tiene Vida eterna; y no vendrá a juicio, más ha pasado de muerte a Vida”. Eso es absoluto. Eso es. Ahora, no el que finge creer, sino: “El que cree”. ¿Ven?
Ahora, tenemos que tener un absoluto, y Él es ese Absoluto. Y Él y la Palabra son lo mismo. No podemos separarlos. Sí.

41 Si la luz roja estuviera apagada, tendríamos un congestionamiento, oh, vaya, uno bien malo, también. Debe haber un absoluto. Y Uds. saben, ha llegado a tal grado, y el problema es esta gran confusión de tráfico en que nos encontramos. Es una forma ruda de expresarlo, pero Uds. saben lo que estoy tratando de decir.
Fíjense. La razón por la que hemos entrado allí es porque cada uno de nosotros hace su propio absoluto. ¿Ven? Tenemos nuestro propio absoluto. Cada iglesia tiene su absoluto. Cada grupo tiene su propio absoluto. Y ellos dicen, cada uno de ellos, dicen: “Nosotros somos la Verdad, el camino. Nosotros lo tenemos todo. Uds. no tienen nada que ver con ello. Uds. están en una minoría. Nosotros, nosotros somos el grupo más grande”. Y la gente hace eso (eso es… Uds. no deberían hacer eso).

42 A tal grado, es casi como fue en los días de los Jueces, donde: “Cada quien hacía lo que mejor le parecía”. ¿Ven? Él piensa, él obra según su propio parecer.
Pero, ellos… Uds. no pueden hacer eso. Hay muchísimos caminos distintos. ¿Ven? Y realmente hay un solo Camino, y Cristo es ese Camino. Y Cristo y Su Palabra es la misma cosa. Ahora, vean, uno tiene que tener Algo a lo cual podamos acudir y decir: “Esto es”, y que puede ser probado que así es… que eso es lo que es.
¿Ven? En los días de los Jueces, la razón por la cual cada quien hacía en sus propios ojos lo que pensaba que era correcto, es porque, en aquellos días: “Escaseaba la Palabra de Dios. Ellos no la tenían”. Y, los profetas, no había ninguno. No había profetas en esos días, que se pararan en la Palabra y guiaran a Israel. Así que, la Palabra no venía, así que cada quien hacía lo que era correcto a sus propios ojos.

43 Y más o menos allí es donde hemos llegado hoy, hermanos. ¿Ven? Cada quien en sus propios ojos dice: “Pues, bien… ¡si yo quiero tomar la regla de oro! ¡Si yo quiero hacer esto, o alguna religión! Yo creo, mi religión, es hacer esto y aquello”. Y uno encuentra eso. Todo el mundo encuentra eso. Ellos piensan: “Bueno, yo asisto a la escuela dominical el domingo en la mañana. Yo soy tan bueno como cualquier otro”.
Bueno, eso, eso está bien. Ud. todavía pudiera ir, ir a la escuela dominical y ser bueno, eso está bien. Pero si Ud. no tiene algo un poco más que asistir a la escuela dominical… Alguien dijo: “Yo guardo los diez mandamientos”. Uno guarda el día de reposo. El otro guarda algo más, y, hasta… hemos llegado a un lugar donde todo el mundo piensa, bueno, que ellos sólo hacen lo que creen que es correcto. Pero eso no lo hace correcto. De ninguna manera, no señor. Vamos a descubrir eso dentro de unos minutos, ¿ven?, que eso no lo hace correcto.
Dios tiene una manera. La Biblia dice: “Hay camino que al hombre le parece derecho, pero su fin es camino de muerte”. Y no hay nadie que desee morir. Eso es separación. No queremos separarnos de Dios. Y no queremos… Nosotros queremos vivir. La vida es el tesoro más grande que puede tener el hombre. Y ahora, tenemos que encontrar qué es la Vida. Y Él dijo: “Mi Palabra es Vida”. Esa es la Vida que Uds. debieran tener, la Palabra viviendo en Uds.

44 Ahora observen.
Yo vi esto a principios de mi conversión, cuando era apenas un muchacho. Yo vi eso. Y supe que necesitaba un absoluto. Así que leí la Palabra de Dios, y vi que esta Palabra era Cristo. Y yo quería Eso como mi Absoluto. Así que lo tomé a Él en Su Palabra. Y yo lo oí a Él decir, Allí: “Si permaneciereis en Mí, y Mis Palabras permanecen en vosotros, podéis pedir lo que quisiereis y os será dado”. Ahora, ¡qué promesa!
Ahora, ¿en dónde estamos hoy, hermanos? ¿En dónde estamos? “Si permanecéis en Mí, y Mis Palabras en vosotros, entonces podéis pedir lo que quisiereis y os será hecho”. Ahora, Eso, esa es la Propia Palabra de Cristo. Pero qué… La Palabra tiene que permanecer en Uds. “Si vosotros permanecéis en Mí (en Cristo) y Mi Palabra en vosotros…”. Entonces, ¿cómo entramos en Cristo? Por el bautismo del Espíritu Santo.
Luego, esa es una sola parte. Pero, entonces: “Si permanecéis en Mí, y entonces Mis Palabras permanecen en vosotros, luego podéis pedir lo que quisiereis”. Pero Uds. tienen que tener ambos, Cristo y la Palabra. Y Uds. realmente no pueden tener Uno sin el Otro, correcto, porque es la Mismísima cosa. Uds. no pueden tener al Padre sin tener al Hijo. Uds. no pueden tener al Hijo sin tener el Espíritu Santo. Es el Mismísimo Espíritu.
Así que, entonces, ¿ven? Uds. no pueden hacerlo de ninguna otra manera que tomando el Absoluto provisto por Dios para nuestras vidas. Ahora yo estoy atado a Él, por medio de Su Palabra. Él es mi Absoluto. Y yo he encontrado que es maravilloso y precioso vivir por Él.

45 Ahora, muchas iglesias… Sólo déjenme hablar de un absoluto. Para la iglesia católica, el papa es su absoluto. Y no importa lo que venga, o lo que vaya, lo que diga alguien más, lo que diga la Biblia, eso no significa nada.
No hace mucho tuve una discusión con un sacerdote. Él vino para preguntarme acerca de… Yo bauticé a una jovencita. Y ella se había casado con un muchacho católico, se estaba volviendo católica. Y él me preguntó cómo yo la bauticé a ella, y yo le dije. Y comenzamos a platicar al respecto.
Y él dijo: “Ud. sabe, la iglesia católica solía bautizar por inmersión, de esa manera”.
Yo dije: “¿Cuándo?”.
Y él dijo: “Allá en los tiempos bíblicos”.
Yo dije: “¿Quiere Ud. decir que Ud. cree que los cristianos primitivos, como Pedro, Santiago, y Juan, y ellos, eran católicos?”
Él dijo: “Así fue”.
Yo dije: “Entonces yo soy más católico que Ud.” Dije: “Yo soy de los católicos chapados a la antigua, ¿ve?, no uno que toma esta nueva tendencia de las cosas que ellos hacen hoy en día, y lo llaman religión”.
“Bueno”, dijo él, “vea Ud., Dios le entregó Su poder a Pedro, y eso es la iglesia. Y Dios está en Su iglesia”.
Yo dije: “No hay Escritura en la Biblia que diga eso. No hay promesa que lo diga. La Biblia dice: Dios está en la Palabra”. Correcto. Dios está en la Palabra. La Palabra es Verdad. Y yo vi allí en la Biblia donde dice que: “Cualquiera que añadiere una palabra a Ella, o le quitare una, el mismo será quitado, su parte, del Libro de la Vida”. Ahora, yo supe que eso era un Absoluto, que esa Palabra no podía cambiar, así que acepté Eso. Yo dije: “Ahora, Señor, permíteme esconderla dentro de mi corazón, para guardarla y ser reverente con Ella. Y lo que Ella fuere, yo caminaré, y guíame Tú”. Y Ella ha sido mi Absoluto.

46 Ahora, para la iglesia protestante, muchas veces, en una diócesis, la palabra de un obispo, aunque sea contraria a la Palabra de Dios, se convierte en el absoluto de ese grupo de cristianos. No importa lo que diga la Palabra, si el obispo lo dice, eso lo concluye, el arzobispo de Canterbury. No importa lo que, el pueblo inglés que asiste a esta iglesia anglicana, no importa lo que ellos piensen, si el arzobispo dice una cierta cosa, así es.
“Ah,” dice Ud.: “Eso es una lástima”. Pero, Uds. saben… ahora, esperen un momento. Y si desean, podemos llegar directamente a pentecostales. Desde luego. Pero yo estoy esperando que puedan despertar y ver lo que estoy diciendo. ¿Ven?
Uds. dicen: “Aquí está un hermano lleno con el Espíritu Santo, y, él, el Señor se está moviendo con él”. Bueno, primero vaya y pregúntele al presbítero si primero… podemos recibirlo. ¿Qué clase de tarjeta carga él?“ ¿Ven Uds.?, ese es el absoluto de esa iglesia. Correcto. Pudiéramos decir ”amén“ acerca de los católicos y acerca de los presbiterianos, y los demás, pero ¿qué de cuando la cosa llega a la puerta de uno? ¿Ven? Tenemos un absoluto falso.

47 No hay nada más alto en la Biblia, en la iglesia, que el anciano de esa iglesia. Es una iglesia soberana, y el Espíritu Santo obra en cualquier manera que Él desee obrar. Él mora entre Su pueblo. Pero nosotros tenemos otro absoluto, algún supervisor general en alguna parte, que nos dice lo que podemos hacer. Y si eso no cuadra con lo que ellos piensan, o algo así, entonces: “¡Fuera con eso! Eso no es de Dios”. ¡Oh, qué cosa! ¡Qué cosa más horrible! ¡En qué enredo nos hemos metido!
Con razón estamos por acá clamando por un avivamiento. Y el cielo está lleno de poder Pentecostal, pero no podemos llegar a ello. Correcto. Y es debido a que hemos rechazado el Absoluto de Dios. Cierto. La revelación de Cristo: “Sobre esta roca edificaré Mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra Ella”. Es el Absoluto. Y la Palabra de Dios es Su Absoluto. “No te lo ha revelado carne ni sangre, más Mi Padre que está en el Cielo te ha revelado esto. Y sobre esta roca edificaré Mi Iglesia”. ¿Ven? ¡Un verdadero absoluto!

48 Pero, vean, nosotros tomamos algo más como absoluto. Si nuestra denominación habla en contra de la Palabra, entonces Uds. toman la palabra de la denominación al respecto. Uds. no deberían hacerlo. Yo estoy tratando de hacerme entender, en cuanto a mis convicciones. Y yo estoy… en la clausura de esta reunión, estoy tratando de decirles la razón por la que he actuado y dicho las cosas que he dicho, ya que hace tiempo yo tomé a Cristo como mi Absoluto.
La primera iglesia a la que me uní fue una iglesia bautista, y yo amo a esos hermanos. Ellos son finos. Pero cuando se trató de que yo debía hacer algo que era contrario a esta Escritura, la Palabra de Dios estaba primero, porque yo estaba atado a esa Palabra. Cierto. Nada en contra… Cuando el Dr. Davis vino a mí y quería que yo hiciera una cierta cosa allí que absolutamente no era escritural, y yo fui con él, él dijo: “Eso fue para otra edad, no para ésta”.
Yo dije: “Yo estoy atado a la Palabra. La palabra de todo hombre sea mentira, y la Mía sea la Verdad”. Eso fue mi Absoluto, y eso hace treinta años, o más, y yo estoy todavía en esa misma Palabra. Y allí quiero vivir y morir, siendo Eso mi Absoluto. Sobre esa condición yo acepté a Cristo.

49 Y ahora, no es porque sea que uno quiera ser diferente. No porque… porque esta semana he dicho algunas cosas muy fuertes. Y si yo hice eso sólo para ser diferente, entonces yo necesito ir al Absoluto, yo necesito un arrepentimiento en el altar. Pero, ¿cómo pudieran Uds. llamarme a arrepentirme, cuando les he dicho la Verdad? Correcto. Y Dios lo ha respaldado y mostró que era la Verdad, por la Palabra, y la Palabra viva. ¿Ven? Eso es exactamente la verdad.
Ahora, esa es la razón que he dicho y hago las cosas que yo hago. Pudiera ser contrario a nuestras diferentes organizaciones y sistemas. No es porque yo quiera tomar partido con una, o tomar partido con la otra. Porque yo me he entregado por completo a una sola cosa.

50 Cuando yo fui salvo, o cuando Cristo comenzó a lidiar en mi corazón, yo fui a la iglesia católica porque mi familia era irlandesa y católica. Y yo me fijé en la manera que él dijo eso; no me pareció correcto. Y yo iba de lugar en lugar. Y finalmente…
El dijo: “Dios está en su iglesia”. Bueno, si Dios está en Su iglesia, ¿cuál iglesia es esa? Aquí está… bueno, ellos dicen: “Es nuestra iglesia”. Bueno, ¿cuál de las iglesias católicas? Recuerden que ellas también están divididas. Sí, señor, todas diferentes. Algunas casan, y otras no, algunas son griegas, algunas son ortodoxas, y, pues, hay de clases distintas, romanas. Algunas aceptan al papa, y otras no. Vean, ellas también están divididas. ¿Cuál es esa iglesia, entonces, que está correcta? ¿Dónde puede Ud. depositar su fe? Si Ud. es católico, y cree en la iglesia, entonces ¿cuál iglesia es? ¿Cuál de sus iglesias católica es?
Si Ud. es protestante, Ud. dice: “Bueno, bueno, ¿cuál—cuál de ellas está correcta? Metodista, bautista, luterana, presbiteriana, bueno, ¿cuál está correcta?

51 Dios está correcto. Su Palabra está correcta. Los demás no están bien. Si es… eso está bien mientras ellos se queden con la Palabra. Pero cuando Uds. dejan la Palabra, entonces Uds. dejan a Dios. Porque, Dios está vigilando Su Palabra, para vindicarla. Él tiene que hacerla real. Él tiene que hacerla actuar. Es por eso que Uds. están hambreando por un avivamiento. Es tiempo para que esas cosas estén aquí. Si Uds. creen que yo sé de lo que estoy hablando, acepten eso.
La hora está aquí ahora. Pero, el problema de ello es, que tenemos tantos absolutos, que no sabemos a qué estamos atados. Amén. Ahora me siento religioso. ¿Ven? Cierto. Quiero sacar eso de mi sistema. Correcto.
Tenemos tantas ataduras, uno halando en esta dirección, y uno en aquella dirección, y el uno en contra del otro. ¿Cómo sabe la gente qué hacer? Y la presión del Espíritu Santo bajando, tratando de hallar un lugar en dónde entrar, para que así Él pueda obrar, Palabra por Palabra, Palabra por Palabra…

52 Ahora, Uds. pueblo pentecostal creyeron, cuando los dones comenzaron a ser restaurados en la iglesia, del bautismo del Espíritu Santo, y el hablar en lenguas, y Uds. se quedaron con eso. Uds. creyeron eso. Ahora, eso está bien. Pero ¿por qué se detienen allí? ¿Ven? ¿Por qué se detuvieron Uds. allí?
Cuando Israel iba en la jornada a la tierra prometida… Y cuando se detuvieron en el desierto, ellos se quedaron allí durante cuarenta años; y eso que estaban a un solo día de la jornada… donde se cumpliría toda promesa, la tierra prometida, por completo. Y el pueblo pentecostal, cuando ellos cruzaron, danzando y gritando como María y ellos, cuando ellos llegaron al desierto, ellos hicieron la misma cosa que hizo Moisés… o no… que hizo Israel. Ellos quisieron una ley. La gracia ya les había provisto todo. Ellos querían algo de tal manera que pudieran tener doctores, títulos PhD., LLD, y ellos lo obtuvieron. Y peregrinaron allí hasta que cada uno de ellos murió. Ciertamente.

53 Y Dios tomó a dos hombres y los envió, Caleb y Josué. Porque, ellos estaban solamente como, sólo como cuarenta millas de jornada, era todo lo que tenían que caminar. Pues, ellos sólo estaban como a uno o dos días de ella. Pero esperaron allí cuarenta años, hasta que toda esa cosa salió de ellos, hasta que toda esa gente murió.
Bueno, ya casi es tiempo para un cambio. Nosotros comenzamos a organizarnos, haciendo la misma cosa de la que salimos, y la trajimos de regreso, y haciendo de esto un poste de amarre, y de esto un absoluto. “Y si ellos no la creen exactamente de esta manera, alabado sea Dios, ellos ni siquiera están en Ella en lo absoluto”. Así que ¿qué hicieron Uds.? Se quedaron allí e hicieron miembros.
¿Qué saben los miembros? Miran en la Palabra de Dios, y ven algo suceder, que es exactamente la Palabra de Dios, pues, ellos no saben adónde ir. Van y le preguntan a algún obispo o a algún presbítero: “¿Qué es esto, y qué es aquello?”
Porque, me hace recordar a un montón de pollos de incubadora. Yo siempre sentí lástima por un pollo de incubadora. Él, él “pío, pío”, pero no tiene mamá a quien acudir. Él fue producido por una máquina. De esa manera son muchos de estos predicadores en este día… producidos por una gran máquina. Gritando acerca de Dios, y no saben siquiera lo que es la cosa.

54 … el fue absolutamente… Él estaba atado a Dios, y Dios era la Palabra, y Dios la probó por medio de Él. ¿Ven? Pero allí estamos nosotros hoy. ¿Ven? Tenemos demasiados absolutos, y no el absoluto correcto. ¿Ven? Hay un solo Camino, y ése es Jesús. Jesús dijo: “Yo soy el Camino…”, y Jesús y la Palabra es la misma cosa.
Y ahora Dios ha profetizado en estos últimos días, de lo que ocurre. Él prometió estas cosas en los últimos días. Jesús lo prometió: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la venida del Hijo del hombre”. Todas las Escrituras que Él prometió para los últimos días, y estamos viviendo exactamente en ese tiempo.
Y Dios, el Espíritu Santo, se está moviendo sobre el pueblo. Y lo único que Uds. quieren hacer es danzar en el Espíritu y hablar en lenguas. Eso es todo lo que Uds. saben. Eso es todo, la simiente, ha sido sembrada. Lo que necesitamos es el Evangelio completo, sembrado en un corazón completo, con poder completo, para así producir un absoluto completo. ¿Qué sucede?

55 ¿Alguna vez pensaron en lo que hizo Israel allá en el desierto? Se casaron con esposas. Criaron hijos, y cultivaron cosechas, y así por el estilo, besaron a los bebés, y sepultaron a los muertos, y casaron a los jóvenes. Dios los bendijo y ellos prosperaron, pero todavía estaban fuera de la tierra prometida. Y así está pentecostés hoy. Hace cuarenta años, Uds. no hubieran pensado que… A la madre y el padre de Uds. les hubiera dado una convulsión si hubieran pensado que Uds. entrarían en esta clase de condición. Ciertamente.
Aquellos veteranos se habían amarrado de ese Absoluto, y se aferraron de esa Palabra, sin importar lo que ocurriera. No había denominación, presbíteros, hombres de distrito, u obispos, que fuera a decirles algo al respecto. Ellos andaban en el Espíritu, y salieron e hicieron milagros y llevaron a cabo cosas. Ellos tuvieron reuniones al estilo de la Calle Azusa en todas partes, y reuniones de matorral. Y, bueno, Uds. ya ni siquiera consiguen hombres que testifiquen en las esquinas. ¡Oh! ¿Ven? ¿Qué tenemos? Lo mismo que tuvo Israel.

56 Ahora, se levantó un individuo allí en el tiempo del fin, y empezó a señalar, después de cuarenta años: “Allá hay toda una tierra llena de bendiciones, y todo…” porque la hora había llegado cuando Dios los iba a llevar al otro lado.
La hora ya ha llegado en que Él quiere preparar a una Iglesia. Voy a decir esto confío que con una voz profética. No lo voy a decir en el Nombre del Señor, pero creo que esto es verdad. El Rapto… utedes. estarán hablando acerca del Rapto, cuando el Rapto ya habrá acontecido, hace tiempo. Sí. Uds. estarán diciendo: “Alabado sea Dios, el Rapto viene”. Y ya habrá ocurrido.
¿No dijo Jesús eso acerca de Juan? “¿Por qué dicen los escribas que Juan primero…? O mejor dicho: ”¿Por qué dicen ellos que es menester que Elías venga primero?“
Él dijo: “Él ya vino y Uds. no lo supieron. Pero Uds. hicieron exactamente lo que dijeron que él haría”.
Un día vendrá un juicio sobre la tierra. Y de repente, Uds. van a encontrar gente aquí esperando el Rapto, y ellos ya se habrán ido hace tiempo. Será una minoría. Él dijo: “Como fue en los días de Noé, así será en los días de la venida del Hijo del hombre. Cómo fue en los días de Lot…”

57 Nosotros pensamos que este gran montón de paja para la quema aquí, ceniza atómica, se va a ir. Únicamente se irá si tiene la Vida de Cristo en ella, porque Dios la levantará. Correcto. Habrá un Rapto. Piensen, dos o tres personas aquí, y una por acá. Y en alguna otra parte, alguien desaparecerá, pensarán que se fueron de la casa. Será mejor que tenga cuidado, ellos pudieran haberse ido. Esperando un Rapto, y ya habrá pasado.
Ahora, eso no es contrario a la Palabra. No, no lo es. Él viene como ladrón en la noche. ¿Ven? Ellos se habrán ido antes que Uds. lo sepan. Dios coloca Su gran poder en la Iglesia; pero eso no abarca un enorme grupo. Es para una minoría. “No temáis, manada pequeña. Es la buena voluntad de vuestro Padre…” Uds. que se están aferrando al Absoluto(correcto), con la confirmación de Dios obrando en ella.

58 Así que, ¿ven Uds.?, estamos viviendo en un tiempo terrible, y por eso es que hay presión sobre la iglesia. Bueno, Uds. quieren ver algo. Uds. desean ver algo. Pero, ahora, ¿cómo puede Dios alguna vez vigilar Su Palabra, para vindicarla, y la persona descreyendo esa Palabra y no la recibe en su corazón? ¿Cómo puede el sol brillar sobre una semilla y traerla a vida, si no tiene nada de vida en ella? Tiene que ser una semilla germinada. Así que, un credo está germinado para hacer más miembros; pero la Palabra está germinada para hacer santos, hacer creyentes. Correcto. Dios trabaja para ejecutar Sus Palabras. Él vigila sobre Ella, para vindicarla. Sí, señor.

59 Ahora, ahora, ciertamente, la iglesia católica tiene su ancla, su norte, para sus logros. Y es lo que dice el Papa, eso es infalible para la iglesia católica romana. Los protestantes tienen un obispo, algún credo. “Eso va en contra de nuestro credo”. Y algunos de ellos están en contra de las diferentes cosas, sus creencias denominacionales, y demás.
Saben, yo siento como Pablo dijo aquí. Estoy mirando una Escritura en Hechos 20: 24, Él dijo: “Ninguna de estas cosas me mueven”. Amén. ¿Por qué? Porque él estaba anclado. Él tenía un absoluto. Desde que yo me encontré con Él, en el camino a Damasco“, si yo pudiera hablar con Pablo, ”Él me dio la media vuelta, me metió al camino correcto. Yo estaba lejos de la Palabra. Él me colocó nuevamente en la Palabra“. Sí, señor.

60 Escuchen. Yo también me siento de esa manera. Yo pienso que cualquier hombre que ha nacido del Espíritu de Dios, que ama a Dios y ama Su palabra, Dios tiene un propósito en eso. Dios tuvo un propósito en cambiar la ruta de Pablo. ¿No dijo Él: “Yo voy a mostrar en él” Su gloria? Dios tenía un propósito cuando Él me salvó a mí. Yo estoy determinado a hacer Su voluntad: “Ni añadirle a Ella ni quitarle”. Apocalipsis 22:19 dice: “Cualquiera que le añada… su parte será quitada del Libro de la Vida”. Yo estoy determinado a nunca añadir una sola cosa de mi propia opinión a esa Palabra. Estoy determinado a leerla exactamente como Ella está, y le pido a Dios que yo pueda abrir mi corazón para recibirla. “Obra a través de mí, Señor, de manera que otros puedan ver. Que Ella llegue a ser saladita y algo real, para que otros puedan ver”. Sí, señor.

61 Ahora, si Él es nuestro Absoluto, no puede haber otro absoluto. Uds. no pueden tener… decir: “Bueno, mi iglesia es mi absoluto. Mi credo es mi absoluto”. Si Cristo es el Absoluto suyo, Ud. cree la Palabra de Cristo. No hay otra manera de hacerlo.
Uds. saben, yo pienso del tiempo cuando Él me salvó. Les diré por qué yo me paro de la manera que lo hago; no para ser diferente. Yo me hice claro en eso; así espero. Pero yo… Cuando Cristo me salvó, había millones de personas andando a tientas en el pecado. Cuando Él me salvó, Él tenía un propósito en hacerlo. Él tenía un propósito en salvarme. Él simplemente vio a un ignorante como yo, y, de una manera u otra, cuando había muchísimos hombres inteligentes, hombres más capaces, hombres que podían hacerlo. Y yo aquí, casi sin una educación del séptimo grado, cuando había hombres que estudiaron en la escuela y obtuvieron títulos, y doctores en divinidad y filosofía, y lo demás…
Pero cuando Cristo me salvó, Él tenía un propósito en hacerlo, o Él nunca me hubiera salvado. Escuchen, hermanos. Yo los amo, y Uds. saben eso. Pero yo estoy determinado en mi corazón que nunca daré la espalda a la Palabra. Me mantendré firme. Eso es mi Absoluto, a lo cual he estado atado, todos estos años. Ahora, Él tenía un propósito en hacerlo. Correcto. Y espero poder cumplir con ese propósito, de mantenerme con la Palabra; no para ser diferente, no para ser malo, sino para ser honesto y sincero con Dios. Correcto.

62 Ahora, Uds. saben, la muerte de Cristo tenía un absoluto en ella. Todos le temían a la muerte, aun el gran profeta Job. Mucha gente le temía a la muerte, había un temor. Y los hombres siempre le temieron. Pero cuando Cristo vino y tomó la muerte sobre Sí, Él se convirtió en un Absoluto para aquellos que le tenían miedo a la muerte. En Hebreos 2:14-15: “Él tomó la forma de hombre”, para morir como un hombre, para así pagar la pena. Pero, en la Resurrección, Él salió con las llaves de la muerte y el infierno. Él lo había conquistado. Él vino y dijo: “No temáis. Yo soy el que estuvo muerto y he aquí que vivo por los siglos de los siglos”. Y nuestro Absoluto está en Él, correcto, en Él. Y Él fue la perfecta Palabra de Dios. Él fue tan perfecto que, cuando Él hablaba Su Palabra, creaba. Detuvo los vientos. Hizo panes, y cocinó pescado, sólo por medio de Su Palabra. ¿Ven? No había tropiezo. Él fue tan perfecto. Él dijo que la Palabra y Él eran Uno.

63 Él fue… el amor de Dios, en Juan 3:16. Produjo un cuerpo, no nacido por el sexo, bajo la caída. Pero Él nació por un poder creador de Dios, donde Dios vivió Él mismo en ese cuerpo y proyectó Su Palabra. “Y Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo”, haciendo un absoluto para todo creyente. Y Él fue a Su sepultura, con una carga de pecado sobre Él, y pagó la pena. Y se levantó la mañana de Resurrección, con las llaves de la muerte y el infierno. Es un absoluto para todo hombre que le tiene miedo a la muerte.
Permítanme decir esto. No sé cuántos mensajes más tengo que predicar antes de que me vaya. Pero si Ud. es un verdadero creyente en Dios, y ha nacido de nuevo, no le tenga miedo a la muerte. Es lo mejor que pudiera sucederle a Ud., casi. Pablo dijo: “Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia”. Ciertamente. Es… Nunca le tema a la muerte. Segunda de Tesalonicenses: “Seremos arrebatados con nuestros seres queridos, para encontrarnos con Él en el aire”. ¡Qué promesa!
¡Qué absoluto es ese: creer en Cristo, hacer que mi corazón diga “amén” a cada Palabra en Su Libro! Lo que Él diga, yo también lo creo. Eso sé yo, que el Espíritu Santo es mi Brújula, porque me guía a Su Absoluto, ¿ven?, a Su Estrella Polar; a Él, la Estrella Polar. Él es mi Absoluto, mi Sol, mi Poste, mi Estrella Polar. ¡Oh, vaya!
Él es tan diferente a los otros que yo veo, siempre hay algo halando, una cuerda que uno tiene que halar. Pero, en Esto aquí, Ud. no hala nada. La única cosa, es bajada sobre Ud. Es el Absoluto. Cristo es nuestro Absoluto.

64 Miren cuán distinta es Su Palabra. Esa Palabra ha sido desde la antigüedad. El Nuevo y Viejo Testamento coinciden el uno con el otro; como cuando dos tablas se entrelazan perfectamente. No hay nada fuera de orden. Muchos hombres escribieron ese Libro, esos sesenta y seis libros de la Biblia. La escribieron en un período de cientos y cientos de años, por separado, uno no conociendo al otro. ¿Y qué sucedió? Uds. no pueden hacer que una sola Palabra contradiga la otra. Cierto. Esa es la razón…
Yo he oído a gente decir: “La Biblia se contradice”. Yo predicaré por todo estos Estados Unidos por un año, seguido, y dejaré que los ministros recojan ofrendas y se las den toditas a Ud., si Ud. me muestra dónde se contradice la Palabra de Dios. Correcto. Yo he hecho esa oferta por años. Nadie la ha aceptado todavía. No. Porque no se contradice. Es su propio cerebro de cacahuate, que Ud. está tratando de hacer que Ella diga algo que no dice. Cierto. No. La Palabra de Dios no se contradice. Él es, es…

65 Ahora, las denominaciones se contradicen unas a otras. Ellas son como estas otras estrellas, ¿ven Uds.? Ellas flotan alrededor, cada vez, como el mundo. Ellas giran alrededor del mundo. Y el mundo gira y parece que están todas fuera de orden.
Pero éste nunca se aparta de la Estrella Polar de Dios, Su Palabra, donde la brújula apunta hacia Ella. Siempre es el mismo: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Ese es el Absoluto. Ese es el lugar.
Uds. pueden mirar esto aquí. Hoy está aquí, y mañana cree otra cosa. Al día siguiente, se acabó, está en alguna otra parte. Así es. Es algo movedizo, primero aquí luego allá, allá y luego allá, acá y allá, y así.
Pero ponga Ud. su corazón en la Palabra de Dios. “Los cielos y la tierra pasarán, pero Eso nunca pasará”. Ese es el Absoluto. Ese es el fundamento sólido. Esa es mi Brújula, mi Vela. Ese es mi Guía. Esa es mi Luz, está sobre ese Absoluto de la Palabra de Dios. Yo estoy atado allí, Eternamente, con Él. Amén. Otros pueden hacer lo que ellos quieran; eso es cosa de ellos. Pero, para mí, es este Absoluto. Yo deseo eso como mi Absoluto. Pudiera moverse y girar, y lo demás, pero no Su Palabra. Ella siempre permanecerá igual. Él siempre permanece fiel a Su Palabra. Ahora, háganlo a Él el Absoluto de Uds.

66 Allá en los tiempos de mi angustia cuando yo perdí a mi familia, y mi vida casi fue quitada de mí… Mi niñita murió, y yo orando por ella, y después que yo había estado en las calles, día y noche, predicando y orando, y tratando de hacer lo que era correcto. Uds. han oído la historia de mi vida. Muchos de Uds. la han oído. Y, oh, llegué a un lugar en que veía a mi esposa muriéndose, allí… y yo tomándola de la mano. Yo… Mi bebita enfermó unas pocas horas después de eso. Y yo me arrodillé allí y oré, con todo lo que estaba dentro de mí. Parecía como que una sábana negra bajó, y rehusó escuchar mi oración.
Entonces Satanás vino a mí y me dijo: “Ves, tú apenas tienes como veinte años. Y aquí, tú… con todo lo que has hecho, y, tú te has descuidado, y tú has hecho todas estas cosas. Tú perdiste toda tu vida joven, casi, cuando deberías haber estado allá divirtiéndote grandemente como los demás jóvenes. Y aquí tú te paraste en la esquina de la calle, clamando y orando. Tú pasaste toda la noche en una ocasión, en los hospitales, hora tras hora. Y cuando se trata de tu propia sangre y carne, Él rehúsa escucharte”.
Esa fue una ocasión en la que fui tentado, pero me puse a recordar. “Yo tengo un Absoluto. Aunque Él me matare, con todo yo confiaré en Él. No me importa lo que venga o lo que vaya”.

67 El senador del estado de Indiana, Sam Isler, él vino, también. Él ha venido al Tabernáculo. Él ya falleció, hace como dos años. Un hombre muy fino. Y él solía… Él venía por la carretera. Yo estaba yendo a orar, en la tumba donde mi esposa y mi bebé estaban enterradas. Eso fue justo después de la inundación del año 1937. Yo llevaba puestas un par de botas, e iba subiendo por la carretera, llorando. El pequeño Billy, mi hijo, estaba a punto de morir, también. Y los doctores ya habían dicho que casi no había más nada que hacer por él. Y él tenía alguna clase de disentería que ellos no podían detener, una infección.

68 Y yo estaba llorando, orando, y pensaba… Bueno, yo todavía estaba aferrándome de Dios. Iba por la carretera, llorando. Yo pensé que iría allí y escucharía… Yo solía ir allí, en la tarde, junto a la tumba. Yo escuchaba a una paloma bajar allí y empezar a cantar. Oía los pinos soplar, y los vientos a través… de los vientos a través de los pinos, mejor dicho, y aquello sonaba como que ellos estaban diciendo:
Existe una tierra más allá del río,
A la cual llaman el dulce más allá,
Y solamente llegamos a esa ribera
por medio de la fe;
Uno por uno vamos pasando los portales,
Para allá morar con los inmortales,
Cuando algún día suenen aquellas
campanas doradas por mí y por ti.
Yo me paraba allí, lloraba, y alzaba la mirada. Y le decía a mi esposa y a mi bebé, yo decía: “Yo sé que Uds. no están aquí. Esto es sólo donde yo puse los restos que sostuve en mis brazos. Pero en algún lado, al otro lado del río, Uds. están allí”.

69 Así que, pero ven… Un día yo iba a ese lugar para sentarme frente a la tumba. Caminando llevaba puestas un par de botas. Un carro se acercó detrás de mí, se detuvo. Era el Sr. Isler, el senador del estado. Él salió del carro. Se dio la vuelta y regresó. Me abrazó y dijo: “Billy, verdaderamente lo siento”.
Yo dije: “Está bien, hermano Isler”.
Y él dijo: “Yo no debí haberme detenido”. Él vio que yo estaba llorando.
Yo dije: “Está bien, Sr. Isler”.
Y él dijo: “Voy a preguntarte algo, hijo”.
Yo dije: “Muy bien. Pregunte pues”.
Él dijo: “Yo te he visto pararte allí en ese púlpito hasta que pensé que morirías”. Dijo: “Te he visto cuando estabas en ayuno y tan débil, yo te tenía lástima, y”, dijo, “entrando y saliendo, entrando y saliendo, día y noche”. Él dijo: “Y luego tu esposa y tu bebé allí dentro, ves, uno mira esas cosas”. Él dijo: “¿Qué significa Cristo para ti ahora?”
Yo dije: “Tú la fuente de todo mi consuelo, más que la vida para mí, ¿a quién tengo yo en la tierra aparte de Ti, o a quién en el Cielo sino a Ti?” ¿Ven?, yo había encontrado ese Absoluto, ese Algo que me sostuvo cuando la tormenta estaba rugiendo.

70 Alguien me preguntó, dijo: “Billy, ¿mantuviste tu religión durante el tiempo de tu aflicción?”
Yo dije: “No. Ella me mantuvo a mí”. ¿Ven? Eso es lo que era. Yo estaba atado a Él en las horas cuando mi fuerza se había acabado, y no había nada que yo pudiera hacer. Mi ancla se mantuvo firme allá dentro del velo de Su Palabra… Lo cual, a veces yo no lo entiendo. A veces yo pienso: “¿Qué me hace hacer las cosas que hago?” Hay algo dentro de mí, impulsándome. Yo no puede evitar hacerlo, hermano.
Yo viene a Phoenix, el otro día, con una determinación de que yo nunca atacaría otra vez a ninguna organización. Y de repente, una visión se abrió ante mí, la primera noche, y me vi a mí mismo voltear hacia el desierto. Algo me dio la vuelta, me mostró una iglesia enorme, antigua, fría, y dijo: “Quédate allí, antes de que vayas allá”. ¡Oh, vaya! Hay algo que no puedo evitar hacer. Es un absoluto que está dentro de mí. Es más que la vida para mí. Sí. Yo no puedo cambiarlo, así como no puedo cambiar el color de mis ojos. Yo no pudiera hacerlo. Ahora, por Su gracia, yo estoy atado a Él, Aquél que dijo, como lo hizo en los días de Moisés—“YO SOY”.

71 Moisés, Uds. saben, él tenía un absoluto. Cuando él estaba allá, él tenía toda la teología que un hombre pudiera tener. Y él se esforzó bastante. Él era un hombre militar. Él se asomaba por las ventanas y por fe… (Escuchen. Ahora, recuerden), “Por fe, Moisés tuvo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de Egipto”. Él tenía fe en lo que estaba haciendo. Él absolutamente lo creía. Él sabía que había sido levantado para ese propósito. Pero él falló, él se fue a criar ovejas. Y el falló.
Pero un día, allá en la parte trasera del desierto, él llegó a un Absoluto. Él llegó a un lugar donde se encontró con Algo que era real. Había una zarza ardiendo. Él no quiso tomar las hojas e ir al laboratorio, para ver la razón que no se quemaban. Él simplemente se sentó al lado de Ella.
“Quítate los zapatos, Moisés”.
“Iré a preguntarle a mi pastor: ¿Qué de Esto?” Él no tenía tiempo para hacer eso. Él debía quitarse sus zapatos. Y cuando él oyó allí…
Cuando era la Palabra del Dios vivo, que estaba en esa zarza. “YO SOY EL QUE SOY. Yo recuerdo Mi promesa que le hice a Abraham. Yo recuerdo Mi pacto, y he descendido para liberarlos”.

72 Ahora, entonces él tenía un Absoluto. Él estaba atado a eso mientras viviera, y éste lo llevó al cielo. Él estaba atado a ese Absoluto, sin importar lo que dijeran cualquiera de los teólogos. Él no necesitaba que nadie se lo explicara. Él lo conocía. Él se había encontrado con Dios, y la voz… Esa gran Columna de Fuego que lo guió a través del desierto, y directo hasta la Tierra Prometida. Esa Columna de Fuego allí tenía una Voz en Ella, y esa Voz era la Voz de Dios que vindicaba la Palabra. Amén. Yo espero que no estén dormidos ahora.
Fíjense. Esa Columna de Fuego habló la Palabra y la vindicó, para mostrar que… El cito la Escritura: “Yo soy el Dios que le hizo la promesa a Abraham. ”Yo soy Él único. Eso es lo que pasa con Israel. Eso es lo que pasa allá. Yo recuerdo Mi promesa, y he bajado para encargarme de que sea hecho“.

73 Dios solamente utiliza al hombre, para trabajar con él. Él no utiliza organizaciones. Él no utiliza maquinaria. Él pudo haberlo hecho. Pero Él escogió al hombre. Correcto. Él pudo escoger las estrellas, el viento, o cualquier cosa, para predicar el Evangelio. Pero Él escogió al hombre. Él no cambia. Él siempre es el mismo. Él escogió la Sangre para la Salvación. La educación ni ninguna otra cosa tomarán jamás Su lugar. La Sangre es la manera apropiada de Dios para la Salvación. Eso es verdad.
Y ahora, quiero que se fijen, Él no pude cambiar. Cuando Él le habló a Moisés, Él dijo: “Moisés, Yo te estoy enviando a ti allá. Pero antes de que vayas, quiero probarte que Yo soy Dios”. Dijo: “¿Qué tienes allí en la mano?”
Dijo: “Una vara”.
Dijo: “Tírala al suelo”. Y ésta se convirtió en una serpiente. Él volvió a recogerla. Volvió a convertirse en una vara.
¡Oh, cuando Moisés llegó al lugar donde se levantaron los imitadores, tratando de imitar! Cuando él arrojó su vara al suelo, dijo: “Mira, Faraón, yo te mostraré lo que Dios dijo que hiciera. Yo arrojaré esta vara al suelo, y obsérvala convertirse en serpiente”. Y así fue.
Faraón dijo: “Yo también tengo de esos tipos. Mi denominación puede producir eso”. Así que, ellos fueron y trajeron algunos imitadores.
¿Qué hizo Moisés? Él se quedó parado allí. ¿Por qué? Él se había encontrado con Dios. Él sabía que ése era Dios. Él había hecho su parte. Era el tiempo para que Dios se moviera entonces. Él se quedó allí.

74 La Biblia dice que esa misma cosa se repetirá en los últimos días: “Porque así como Jannes y Jambres resistieron a Moisés…” Es verdad. ¿Ven? Pero él se quedó parado allí. Y entonces vio la mano de Dios bajar, y esa culebra se tragó a las demás. ¿Alguna vez pensaron qué sucedió con aquellas varas? Ellas estaban en la barriga de esta sola vara. Moisés guió a los hijos de Israel a través del desierto, con esa misma vara, con todas esas culebras dentro de ellas, me supongo. ¿Por qué?
¿Saben Uds. por qué? Cuando Moisés se encontró con esta zarza ardiente, Uds. saben, y esa zarza ardiente reclamó, probó ser Dios. Esa Luz, esa Columna de Fuego, eso probó ser Dios. Y yo creo que Dios entró en Moisés, porque, mírenlo en su poder creador. Moisés resplandeció entonces con el Fuego. Uds. ya saben hacia donde me dirijo, ¿verdad? Ciertamente, como Pentecostés.

75 Fíjense, Moisés tenía el Fuego. El Fuego estaba en Moisés. Porque cualquier cosa que Moisés decía, no era Moisés. Era Dios hablando. Y él obró su señal, porque la Columna de Fuego salió de la zarza y vino sobre Moisés. Amén. Oh, hermano, ¿ve lo que quiero decir? Ese mismo Jesús que subió, regresó nuevamente en el Día de Pentecostés, en la forma del Espíritu Santo y Fuego. Debería estar sobre el pueblo, haciendo lo misma cosa que Él hizo, porque Él dijo que Ella lo haría. ¿Dónde estamos? ¿Ven lo que quiero decir? Moisés, el Fuego estaba en Moisés. Dejó la zarza, y vino sobre Moisés.
Notros tratamos de poner el fuego en el horno. Eso es más o menos todo lo que tenemos. Lo que necesitamos es Fuego del Espíritu Santo, esa misma Columna de Fuego que guió a Israel. Seguro.
Oh, Ud. dice: “Ahora, hermano Branham, yo tendría cuidado con eso”.

76 Ahora, esperen un momento. Cuando Pablo, el gran teólogo que tenía bastante experiencia… Pero en el camino a Damasco, él fue derribado. Él alzó la mirada y allí estaba esa Columna de Fuego. Él sabía que eso era Dios. Él la había visto vindicada en la Biblia, Ella era Dios. Y él lo llamó a Él: “Señor”. Dijo: “Señor, ¿quién eres Tú? ¿Qué puedo hacer yo?”
Él dijo: “Yo soy Jesús”.
Eso lo concluyó. Pablo tenía un Absoluto. Él sabía que el Dios del Antiguo Testamento era Jesucristo del Nuevo. Allí él estaba anclado, y nada lo movería. Seguro. Él tenía la vindicación. ¿Por qué? Esa misma Columna de Fuego que sacó a Su pueblo de Egipto y lo llevó a Israel, a la Palestina, esa misma Columna de Fuego estaba allí reclamando ser Jesucristo. Entonces él supo en dónde estaba. Entonces él estaba listo. Tan pronto como fue sanado y lleno con el Espíritu Santo, él estaba listo para ir. ¿Ven?

77 Pero él tenía un Absoluto. Éste se mantuvo con él delante de Agripa y todos los grades hombres de aquellos días, y las mujeres.
Él se paró firme, abogando por la Palabra. ¿Por qué? Él sabía que la Palabra era Dios. ¿Quién escribió el libro de Hebreos? Pablo, seguro. Él fue inspirado para hacerlo. Pero ¿por qué? Esa Columna de Fuego que se encontró con él estaba dentro de él. Por eso él podía escribir.
Por eso fue que Moisés escribió los primeros cuatro libros de la Biblia, por causa de esa Columna de Fuego. ¿Cómo sabría él alguna vez cómo comenzó la creación? ¿Cómo sabía él alguna vez acerca de los demás? Porque esa misma Columna de Fuego que estaba el él, que estaba en la zarza, salió de la zarza y estaba en él. Y fue vindicado y probado que ella era. Coré y ellos quisieron comenzar una organización contra Ella, pero no funcionó. Falló.
Moisés tenía ese Absoluto.

78 Pablo tenía ese mismo Absoluto, la misma Columna de Fuego, el mismo Espíritu Santo, el mismo Dios, no el “Yo era”, o “Yo seré”, sino El “YO SOY” (tiempo presente, siempre).
Josué tenía un Absoluto. Eso fue cuando él se encontró con el Capitán en Jefe, el Capitán en Jefe del ejército de Israel. Y Él le dijo a él que “marchara alrededor de los muros”. Ellos estaban todos fortificados adentro. Oh, hermano, ¡y vea lo difícil para entrar! Sería muy difícil tener allí un avivamiento porque no lo dejaban entrar. Para él todo estaba cerrado. Pero él se encontró con el Capitán en Jefe. Él le dijo qué hacer. “Sólo ponte toda la armadura de Dios, y sigue marchando”. Amén. “Los muros caerán”. Y cuando el pueblo gritó, y las trompetas sonaron, eso fue su absoluto. Él entró para su campaña entonces, directo a Jericó. Seguro. Él tenía un Absoluto, la Palabra de, del Capitán en Jefe.

79 Juan, cuando él era un joven, y él sabía que él tenía que entrenar… Él iba a tener que introducir al Mesías. Él era el candidato… él no sabía quién era Él. Él estaba en algún lado. Y Juan sabía que él no podía tomar una simple experiencia de seminario. Él tenía que tener un Absoluto. Él tenía que tener algo que fuera absolutamente la verdad.
Ahora, hermanos, quiero preguntarles algo. Ministros, no para ser diferente, ni para ser malo, sino para ser honesto. ¿No piensan Uds. que este es un día, en todo este caos que estamos viviendo, tenemos que estar seguros acerca de esta cosa? Hay demasiadas diferencias.

80 Y Juan sabía que él tenía que estar absolutamente seguro, así que él nunca fue a la escuela de su padre. No hay nada que diga que él regresó para aprender a ser un sacerdote. Pero él fue al desierto, y estuvo en el desierto hasta su manifestación. Luego él regreso y las multitudes estaban paradas allí. Él estaba tan seguro que el Mesías estaba en su día, porque él era el que estaba ordenado para presentar a este Mesías, porque Malaquías 3 lo había dicho: “Yo enviaré a Mi mensajero delante de Mi faz. Y él preparará el camino”.
Juan sabía en dónde estaba parado. No importa cuántos sacerdotes dirían: “¿Me quieren decir… el tiempo… que tenemos en esto acá… el sacrificio diario va terminar?”
Él dijo: “Vendrá un tiempo cuando el Cordero de Dios vendrá, el cual quitará el sacrificio”. Parado en el barro con la barba sobre su rostro, que Ud. lo correría de su casa hoy.
Allí estaba ¿Ven?, Dios no está en la clase ni en el encanto, como tratamos nosotros de ponerlo a Él allí, y nosotros pueblo pentecostal… Dios está en la humildad.
Allí estaba Él parado. Obsérvenlo. Y él estaba introduciéndolo. Él dijo… él estaba tan seguro que Él estaba allí, dijo: “Hay Uno parado entre vosotros, a Quien vosotros ni siquiera conocéis”. ¡Oh, hermanos! Qué reprensión. “Hay Uno entre nosotros, ahora mismo, a Quien vosotros no conocéis”.

81 Me pregunto si sonaría sacrílego si yo lo imitara a él por un momento. Tal vez es mejor que no lo haga.
Uno entre Uds., al cual Uds. no conocen. Uds. reclaman conocerlo a Él, pero no lo conocen. Gólgota… Ellos mataron al mismísimo Dios al cual reclamaban que estaban sirviendo. Ellos no lo reconocieron a Él.
Juan dijo: “Hay Uno entre vosotros, y Uds. no lo conocen”. Y un día él miró por allá, y vio claramente una Paloma descendiendo desde el Cielo, y una Voz. Más nadie la vio. Más nadie la oyó. Pero él la vio, y Ella era un absoluto; no el profesor Jones, o alguien más. Era: “Sobre Quien viereis al Espíritu que desciende y permanece sobre Él, Él es el que bautizará con el Espíritu Santo y Fuego”. Esa es la vindicación divina de Dios en confirmación. Era un absoluto. No había ninguna duda en la mente de Juan. Allí estaba, exactamente lo que Dios dijo que sucedería. Allí estaba. Así que, esa Paloma sobre ese hombre común y corriente era el absoluto de Juan. Él sabía que era la verdad.

82 Ahora, voy a terminar diciendo estas pocas palabras. ¿No creen Uds. que nosotros necesitamos un Absoluto? ¿No creen Uds. que necesitamos algo que sea real? Seguro. Necesitamos algo, ese algo que Uds. puedan decir: “Esto es”, y poner sus manos en ello. “Esto es”, podemos verlo. ¿Cómo vamos a hacerlo? Todo el mundo dice: “Esto es. Esto es”. Pero eso tiene que ser escritural, un absoluto.
Permítanme darles una cosita personal antes de que termine. Hermano, hermana, cuando yo tomé mi decisión de si quería permanecer con la iglesia bautista, o lo que sea … es tan buena como cualquiera otra de ellas para mí, tan sólo un grupo de hombres juntos, lo cual está bien.
Pero cuando llegó el momento en que me dijeron que yo tenía que comprometer la Palabra, ahora eso… yo no estoy hecho de esa manera. No. ¿Ven? La Palabra es primero. ¿Ven? “Bueno”, ellos dijeron, “si tú no haces eso, ya no puedes pertenecer a la iglesia bautista”.
Yo dije: “Yo no pertenezco. No fue la iglesia bautista que me salvó a mí. Fue Jesucristo, ¿ve?, quien me salvó”. Él es lo final para mí. Él es en donde yo me paro. Él es mi Absoluto. Él es mi Poste de amarre. Allí me paro.

83 Ahora, si yo tengo la cosa incorrecta, entonces Dios nunca la confirmará. Pero si uno tiene la cosa correcta, Dios está obligado a confirmarla. Allí lo tienen. Y esa es la prueba de ello. ¿Ven? Si es correcto, Dios está obligado a probar que es correcto. Si es errado, Él no tendrá nada que ver con ello.
Así que, yo recuerdo, después de mi primer avivamiento, yo estaba en el río, bautizando. Yo llevé a la persona número 17. Mi esposa, una muchachita parada allí en la ribera en ese momento… Yo no me había casado con mi primera esposa (está muerta), y allí estaba ella, en la orilla. Y todos ellos estaban parados allí, centenares y centenares de personas, sí, cuatro o cinco mil, quizás más, de punta a punta en la orilla del río, una tarde muy calurosa de junio.

84 Yo entré al agua, y tomé a un candidato (como la persona número 17) para bautizarlo. Tenía como unos quinientos, después de mi avivamiento, para ser bautizados. Y entré al agua con esta persona. Empecé a levantar mi mano. Yo dije: “Padre Celestial, mientras yo…”
Y en ese momento, Algo me sacudió. Yo pensé: “¿En dónde está eso?” Miré alrededor. Todos tenían sus rostros inclinados, oh, hasta donde yo pude ver. Y allá en las riberas, había, oh, carros y gente amontonadas sobre las paredes, y demás. Miré de nuevo y oí una Voz que dijo: “Mira hacia arriba”. Y yo tenía miedo de mirar hacia arriba. Yo era apenas un muchacho. Nosotros tenemos la fotografía de Eso. Yo dije: “Padre…” Algo dijo: “Mira hacia arriba”. Bajé mi mano.
Ese joven, a quien iba a bautizar, me miró al rostro. Él dijo: “¿Bueno, hermano Bill?”
Yo dije: “¿Escuchaste Eso?”
Él dijo: “No”,
Yo dije: “Padre Celestial…”
Él dijo: “Mira hacia arriba”.
Yo miré hacia arriba, así. Y bajando de los cielos vino una Columna de Luz remolineando, una Voz viniendo de Ella, rugiendo, bajando. Dijo: “Como Juan el Bautista fue enviado como precursor de la primera venida de Jesucristo, así también tú eres enviado”… ¡Oh Dios! Yo miré esa Luz. Yo la había visto desde que era un niñito.
Yo traté de decirle a la gente. Ellos dijeron: “Tú has perdido la mente”.

85 Pero la investigación científica, el difunto George J. Lacy, cuando él examinó… Cuando tomaron la fotografía de Ello, allí estaba, exactamente igual. Se mostró en la fotografía. La prueba científica demuestra que Ella está correcta. Para mí, eso nunca me ha dicho una sola cosa que no esté exactamente en esta Escritura.
Cuando yo vi ese Fuego y lo escuché, y vi a todos gritando, desmayándose, y cayéndose, mirando allí, y señalando hacia esa Luz… El periódico, el periódico de Louisville, publicó un artículo bien grande. Salió en la Prensa Asociada, por todo Canadá, en todas partes: “Luz mística aparece sobre un ministro bautista local mientras bautizaba. Místico” difícil de entender. ¿Cuántas veces la han tomado ellos? Prácticamente cada persona aquí, me supongo, la tiene en su hogar. Está allí en Washington, D.C., patentada como “el único Ser sobrenatural que haya sido fotografiado, fotografiado científicamente”.

86 ¿Qué era Eso? Esa misma Luz, esa misma Voz, que habló y dijo: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Es la misma Voz. Para mí, es la misma Columna de Fuego que estuvo allá en el pasado, por cuanto está haciendo las mismas obras. Jesús dijo: “Yo salí de Dios y voy a Dios. Un poquito y el mundo no me verá más”. Él vino… Él dijo, cuando estuvo aquí en la tierra, en la fiesta, Él dijo: “YO SOY EL QUE SOY”. Uds. dicen…
Bueno, “Bueno, no tienes más de cincuenta años de edad, pero tú dices… tú dices que viste a Abraham”.
Él dijo: “Antes que Abraham fuese, YO SOY”.
Allí estaba Él. ¿Qué era Eso? Esa Luz, ese Fuego, ese Dios, ese Espíritu. Dios es un Fuego ardiente. Él es una Luz. Y allí estaba, en… manifestada en Jesucristo. Ella regresó cuando Jesús se levantó del sepulcro.
Pero el día que Él se encontró con Pablo, yendo a Damasco, Él había vuelto a Dios nuevamente, pues Él dijo: “Yo soy Jesús, a Quien tú persigues”. Hermanos, no estén dormidos. ¿No ven Uds. que ese mismo Dios está entre nosotros ahora mismo, probando Él mismo, que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos? Ese es mi Absoluto.

87 Él no me ha dicho una sola cosa…
Si Él me dijera una sola cosa que fuera contraria a esta Escritura; Yo todavía no he tenido a nadie que se pare delante de mí y la refute. Un individuo dijo una vez que lo iba hacer, pero no lo hizo. Él no se presentó. Él tuvo mejor sentido del que yo pensé que él tenía. Él sabe que no puede hacer eso. Uds. saben, el hombre que se levantó una vez en una reunión para hacerlo, quedó paralizado. Lo sacaron cargado. Yo nunca he tenido que preocuparme para nada, porque yo creo que mi Absoluto es la Palabra de Dios. Es hecha manifiesta. Sobre Esto yo pondré mi alma y cuerpo.
¿Por qué? Él nunca me ha dicho una sola cosa que no fuera absolutamente Escritural. Él nunca me ha dicho una sola cosa, delante cualquiera de Uds.… Yo estoy a la disposición de cualquiera. ¿Alguna vez les ha dicho Él a Uds. algo en el Nombre del Señor que no haya sucedido? Eso es exactamente. ¿Qué es? Es: “Sobre esta roca”, sobre esta Palabra. De allí es de donde yo obtengo la revelación. Es de Él Quien la revela. Yo no tengo educación. Yo no trato de estudiar, no trato de conocerla. Yo simplemente hago como Él me dice. Luego, cuando Él me muestra, yo miro aquí, y allí está. Yo ni siquiera la vi, y aquí está, y Ella se manifiesta a Sí Misma. Eso es mi Absoluto. Me ha guardado a través de estos años. Hermanos, Ella me ha ayudado cuando yo no tenía ninguna otra manera de ser ayudado.

88 Yo quiero morir por Ella.
Cuando llegue la hora de mi muerte, yo espero, como Moisés, poder ver esa Roca parada allá. Yo quiero subir sobre ella, y que algunos anderos me lleven. Hasta entonces, yo voy a vivir fiel a esa Palabra, que Dios me ayude, por cuanto ese es mi Absoluto, sin malicia hacia ninguno, y con amor y gracia hacia todos. Si eso no es correcto, Dios me podría matar, parado aquí mismo en el púlpito. Yo no tengo malicia en contra de nadie. Yo los amo a todos. Y ¿no saben Uds… alguna vez leyeron Primera de Juan 4:17, que Uds. tienen que tener corrección de esa manera, para tener amor genuino en el tiempo del juicio? No es para ser diferente. Es amor. El amor es estricto, y el amor castiga.

89 Cualquier hombre que permitiera a su esposa salir toda la noche con algún borracho, y llegar, y por la mañana decirle: “Sí querida, espero que hayas tenido un buen tiempo”. Ese es un hombre muy pequeño. Y cualquier hombre que le permita a su esposa salir por allí y usar pantalones cortos, y estos trajes de baño, (bikinis, o lo que sean) y acostarse entre esa gente, yo tengo muy poca esperanza de que sea un hombre. Es cierto.
El hombre no es medido por cuánto cuerpo tenga, ni qué músculos tan grandes tenga. El hombre es medido por su carácter. Esa es la pura verdad. Y el carácter proviene de la Palabra de Dios, y sólo de eso. Y cualquier predicador que reclame ser un predicador, y niegue esa Palabra, para mí allí hay poco carácter de Dios. Amén. Tal vez haya alguna esperanza si él escuchare un rato. Sí. Ahora, no quiero volverme crítico con Uds. yo los amo, y eso lo digo en serio. Pero Eso es mi Absoluto, hermanos, esta Palabra, ASÍ DICE EL SEÑOR. Y Uds. saben que eso es verdad.

90 Estaba mirando para ver si veía al hermano Carlson, para ver si él todavía estaba sentado aquí. Creo que se fue. Sí. Él estaba hablando aquí, hace un rato. Él estaba allí mismo en Chicago cuando ese grupo de la Grande Asociación Ministerial de Chicago… Por qué, dos o tres días, me iban a dar una paliza, sí, por algunas de las cosas que yo enseñó, y estas cosas.
Y tres noches antes de que sucediera, el Espíritu Santo me despertó y dijo: “Ve allí y párate junto a esa ventana”. Yo fui, y había un relámpago destellando. Él dijo: “Te tienen preparada una trampa, pero no falles en ir. Yo estaré contigo”. Yo agarré al hermano Carlson y al hermano Tommy Hicks (Todos Uds. lo conocen. Tenemos la cinta de ello aquí mismo), y yo… Ellos querían que yo fuera la mañana siguiente, a desayunar con ellos. Fuimos al Town and Country, y nos sentamos allí. Yo pensé que probaría a Tommy. Él es un buen amigo mío, un hermano precioso.
Yo dije: “Tommy, yo tengo que reunirme con esos ministros”. Yo dije: “Tú eres un doctor en Divinidad. Con mi manera ignorante de hablar”, Yo dije: “Yo no podría reunirme con esos hombres. ¿No harás tú eso por mí? Yo te he hecho muchos favores”.
El dijo: “Oh, yo no podría hacerlo, hermano Branham”.

91 El hermano Carlson y ellos se miraron uno al otro y yo dije: “¿Uds. piensan que me están ocultando eso? Yo sé por qué Uds. no quieren hacerlo”. Yo dije: “Escuchen. Es porque la Asociación me tiene lista algunas preguntas que quieren hacerme”. Y ambos parecían querer desaparecer entre las tablas del piso.
Y en eso, yo dije: “Ciertamente, así es. Pero, déjeme decirle, hermano Hank…” (Él está sentado aquí en algún lado en este momento. Él está por acá. Y así que él está sentado aquí mismo). Yo dije: “Hermano Hank, dejen que él testifique. Y así que… (nosotros acabamos de hablar acerca de eso, hace un rato). Y allí dentro Yo dije: ”Hermano Hank, escuche. Ud. tiene alquilada esa sala de hotel, ¿no es cierto? Pero ASÍ DICE EL SEÑOR, ellos lo van a rechazar a Ud.“.
Él dijo: “Hermano Branham, yo tengo mi depósito”.
“A mí no me importa lo que Ud. tenga reservado. Ud. no va a conseguirlo. Nosotros iremos a un lugar que tiene un salón verde. Este es uno marrón. Y el doctor Meade va a estar sentado aquí, (y tal y tal”, y así exactamente donde ellos estarán sentados). Y yo dije: “Yo no quiero que me prepares el camino. Sólo presénteme a la audiencia, y déjeme que yo haga lo demás”. Él dijo…

92 Y esa mañana cuando él llegó allí, todos estaban sentados exactamente. Ellos cancelaron el lugar. Y él tuvo que conseguir el Town and Country allí, para obtener el lugar, un salón marrón, exactamente. Allí estaba sentado el doctor Meade y todo el resto de ellos, exactamente en el lugar que ellos. Yo lo miré, y el hermano Tommy Hicks me miró.
Él dijo: “Hermano Branham, siento como que me voy a desmayar”.
Y él dijo… Yo dije: “No se preocupe”.
Y entonces el hermano Carlson se levantó y dijo: “Ahora, yo sé que muchos de Uds. no van a estar de acuerdo con el hermano Branham, y cosas así”, pero dijo: “hay una cosa, y es que él no tiene temor de pararse aquí”. Y dijo: “Ahora, yo le entregaré el micrófono a él”.
Yo dije: “Ahora, cada uno de Uds., esto es lo que Uds. tienen en contra mía”. Y mencioné cuatro o cinco cosas distintas. Yo dije: “Yo quiero que alguien tome su Biblia y venga aquí, se pare a mi lado y la refute. Ciertamente. Y si Uds. no pueden hacerlo, entonces dejen de molestarme”. Eso es correcto. Sí, señor. Sí, señor.

93 Yo estuve parado allá en Bombay, India, con respecto a la misma cosa, cuando había un hombre ciego parado allí…. Y esos magos y todo lo demás sentados allá, y ellos, los hombres santos, y los mahometanos, y budistas, de todo…. Yo ya había visto la visión de que este hombre iba a recibir su vista. Yo dije: “Que uno de Uds. allá, venga aquí y le dé a él su vista. Yo fui recibido hoy por diecisiete religiones diferentes, y cada uno de Uds. niega a Jesucristo”. Yo dije: “Si la religión de Uds. es tan grande, vengan y denle la vista a este hombre”.
¿Qué dirían Uds.? Él era uno que adoraba el sol. Como el Espíritu Santo… pero, ellos pensaban que Eso era “telepatía”, ¿ven Uds.?, y que yo estaba “leyéndole las mentes”.
Yo dije: “Pues, seguramente el Dios de la creación… Si un hombre quiere hacer lo correcto, seguramente que el Dios de la creación lo restaurará a él a su estado correcto”.
Yo no hubiera dicho eso, por nada, si no hubiera visto eso suceder en una visión. Pero, yo sabía, entonces. ¿Ven? Uno no quiere tomar algo que uno se imagina. Uno quiere estar totalmente seguro de que está en lo correcto, entonces a uno no le importa lo que venga o lo que vaya. Él está parado allí con uno, así que ¿qué diferencia hace? Allí… Uds. saben lo que sucedió, y el hombre ciego recibió su vista.

94 Hace como dos o tres meses, yo estaba parado en el cuarto. Oí una voz hablando en el rincón. Traté de despertar a mi esposa para que lo mirara allí. Allí estaba…ha estado allí antes, una cosa horrible parado allí al pie de la cama, acusándome, después que Él me había dicho… Yo había visto una mamba enorme corriendo. Esa es una víbora africana, y ella estaba tratando de matar a la gente, y estaba persiguiendo a mi hermano. Y yo exclamé: “Oh, Dios, ¿qué puedo hacer?”
Él dijo: “Te ha sido dado poder para atarla”. Dijo: “Ten buen ánimo”. Yo le hablé, y su cola subió en el aire, y se torció toda, y (así como el asa de este jarrón aquí), y se estrangulo ella misma. Humo azul salió de ella.
La mañana siguiente, cuando desperté, yo estaba acostado allí. Yo dije: “Vale más que me levante y lleve a los niños a la escuela”, y miré hacia ya. Allí estaba esa cosa de aspecto horrible. Parecía a que era Alley Oop – es un tipo de caricatura en las tiras cómicas, con cuernos enormes. Estaba haciendo… Sonaba como una gallina cacareando o cantando como cuando vienen saliendo del granero. Yo la miré y dije: “Meda, Meda, cariño”. Pero ella no despertó. Yo pensé: “Eso la asustaría mucho a ella”, y esperé allí un momento, y me paré para ver.

95 La gente habla acerca de los demonios, y algunas veces ni siquiera saben lo que son. Es correcto. Pero es probable que uno los encuentre de frente todos los días, pero así será.
Noten, después de un rato, él me estaba acusando, dijo: “Tú no tienes poder con Dios. Tú sólo eres un fanfarrón. Tú no tienes poder”.
Yo dije: “Satanás, tú eres un estorbo para mí. Apártate de mi camino, en el Nombre de Jesucristo”, y se fue. Yo me quedé allí un ratito, en la cama, empecé a levantarme. Yo sentí una sensación muy dulce venir sobre mí. Pensé: “¿Me pregunto si el Espíritu Santo ahora está cerca?” Y allí en el rincón… Dios es mi testigo (aquí está mi Biblia sobre mi corazón), la voz más dulce que yo haya oído en mi vida, dijo: “No temas ir a ninguna parte, y no tengas temor de hacer cualquier cosa. Porque la Presencia de Jesucristo que nunca falla está contigo adondequiera que vayas”.

96 Eso lo concluyó para mí. Que ellos se enfurezcan. Yo tengo un Absoluto. Mi ancla está firme allá, porque es la Palabra del Dios Viviente. Amén. ¿Le creen Uds. a Él? Inclinemos nuestros rostros por un momento. Si Ud. no tiene ese Absoluto en este momento, obténgalo. Si Ud. quisiera tener ese Absoluto, esa seguridad del Espíritu Santo en su corazón, levante su mano y diga: “Yo quiero algo que acentúe la Palabra de Dios, y que yo pueda ver la Palabra de Dios manifestada”. Amén. Dios les bendiga. Están por todo el edificio Gracias.
Yo solamente le estoy diciendo la verdad, amigo. No la deje pasar de Ud. Yo no reclamo… Yo no soy nada. Yo soy su hermano. No le presten atención a un mensajero, Uds. vigilen bien el Mensaje. No miren al mensajero. Dios lo quitará de Uds. Él no compartirá Su Gloria con nadie. Correcto. No miren al mensajero. vigilen bien el mensaje. Si un hombre entrara corriendo aquí, y quizás él fuese negro, amarillo, trigueño, andrajoso, si él tiene un cheque para Ud. o un giro bancario por un millón de dólares, a Ud. no le importaría de qué color sea él ni cómo estuviese vestido. Es el mensaje que él tiene para Ud.
Ahora, no se fijen en mi gramática y esas cosas… Sólo recuerden que yo les estoy hablando acerca de Jesucristo Quien está aquí ahora mismo. Créanle a Él con todo su corazón. No fallen en creerle a Él.

97 Yo estoy vigilando ahora para ver lo que Él me va a decir. Mantengan sus rostros inclinados y empiecen a orar. Tengan fe. No duden.
Ahora, Padre Celestial, todo está en Tus manos. Ruego, Padre Celestial, ahora mismo, que hombres y mujeres aquí puedan darse cuenta que esto no es una cosa fácil de hacer, siendo un mortal y viviendo entre hombres, viviendo con personas. Yo ruego, Padre Celestial, que ellos entiendan esto y sepan que Tu siervo está tratando de hablar de Ti. Y yo he hallado que Tú cumples Tu Palabra, Señor. Yo he hallado que Ella es la Verdad. Yo encuentro que Tú y Tu Palabra son lo mismo.
Y Tú me has llevado a salvo hasta ahora, Padre. Si… Ese Ángel a Quien la gente ha visto, y han visto Su Luz, está en una Columna de Fuego. Señor, con todo mi corazón yo creo que Ella es nuestro Señor Jesús. Yo creo que es Su Espíritu, el Espíritu Santo, al cual todos adoramos y en quien creemos.
Dios, que no fallemos en reconocerlo ahora, y que entendamos y regresemos. Y que la iglesia pueda limpiarse. Que cada denominación… Padre, yo no oro para que Tú rompas esas denominaciones. Pero ruego que el Espíritu Santo entre en esas denominaciones, y entonces ellos verán las cosas diferentes, para que todas ellas lleguen a ser una, una sola hermandad. Concédelo.

98 Te doy gracias por su fina cooperación, Señor.
Si Tú no hubieras estado en Esto, no hubiese habido nadie que me permitiera entrar. Pero, Tú, Tú me diste favor con estos ministros. Yo te ruego que los bendigas, Señor. Yo oro por ellos, especialmente, por cada uno.
Oro por el hermano Williams. Señor, concédele el deseo de su corazón. Oh, yo ruego que Tú lo ayudes, a él y a la hermana Williams, y sus deseos. El hermano Shakarian, la hermana Shakarian, todos estos ejecutivos aquí, este gran grupo de laicos que Tú has llamado fuera, en estos últimos días, para llevar un mensaje para unir a los hermanos, Señor, que ellos nunca lleguen a ser una denominación. Que ellos permanezcan libres de todas esas cosas, y que extiendan sus brazos y abarquen a todos los hermanos que han nacido del Espíritu. Concédelo.
Bendice a todos los grupos. Bendice a los de la Unidad, y a los… a todos los diferentes grupitos, Señor, que tienen sus diferentes ideas, los trinitarios, y los que creen que Dios es dos, y que Dios es tres. Y que Dios es… oh, sea lo que ellos crean, Dios, hazles saber que hay un solo Dios verdadero, y Jesucristo es Su Hijo. Y concédelo, Señor, que ellos puedan entender estas cosas, que nosotros no tenemos ningunos cuatro o cinco Dioses. Tenemos un solo Dios en tres oficios; el mismo Dios, en Padre, Hijo, y Espíritu Santo. Que la revelación venga sobre ellos hoy, Señor.

99 Que estos pleitos cesen ya. Y que hombres y mujeres puedan juntarse, y ser uno en Cristo, pues la hora ya es muy tarde para estos argumentos y cositas. Yo te creo… y creo, Padre, que todos los que Tú predestinaste para venir a Vida oirán Tu Voz y vendrán. “Mis ovejas oirán Mi Voz”. Y creo que Tú lo concederás, Señor. Bendícelos ahora.
Hay muchas manos aquí, quizás hay doscientas manos alzadas al aire, que querían recibirte a Ti como su Salvador, y querían recibirte a Ti como el Absoluto de ellos, algo en lo cual ellos pudieran poner su fe, para que su mismísimo corazón acentúe cada Palabra y la haga manifiesta. Concédelo, Padre. En el Nombre de Jesucristo, lo pido.

100 Ahora, mientras Uds. están aquí juntos y así en este grupito, quiero que estén orando. Yo nunca he hecho esto, pero me siento guiado a hacerlo. Manténganse en oración. ¿Cuántos de Uds. hay aquí que me conocen? Y si Ud. está enfermo o tiene alguna necesidad, para Ud. mismo o alguien, levante sus manos. Los que me conocen, y saben que yo los conozco a Uds., levanten sus manos, en todo lugar. ¿Ven? Parece como que es por todas partes. Ahora, bajen sus manos.
Ahora, los que saben que no me conocen, y que yo no los conozco a Uds., levanten sus manos. Oh, aún están por todas partes, no hay manera de diferenciarlos.

101 Ahora quiero que oren, oren con sinceridad. No duden. Sólo oren. Y dejemos que el Espíritu Santo… Ahora, si yo he hablado estas cosas… Ahora, Uds. saben muy bien que es totalmente imposible para mí saber quién es Ud., lo que Ud. es, cualquier cosa al respecto, lo que está mal con Ud. Bueo, ¿qué sucede?
¿No prometió Jesús esta misma cosa en los últimos días? ¿No dijo Él allí, cuando dijo: “Como fue en los días de Sodoma” Cuando Dios fue manifestado en carne…? Ese Hombre vino allí, simplemente un Hombre, comiendo carne de una vaca o de una becerra, bebiendo leche, y pan, y Él dijo: “¿Dónde está Sara?”
Dijo: “Ella está en la tienda, detrás de Ti”, y Él dijo lo que Él iba hacer. El dijo: “Yo voy a visitarte”. Abraham lo llamó Elohim, Señor Dios. Él dijo… Sara se rió entre sí, y Él dijo: “¿Por qué se rió Sara?” Con Su espalda volteada hacia la tienda.
Jesús dijo: “Como fue…”

102 Uds. ven, allí estaba la iglesia natural, la iglesia natural, la cual era Lot y su grupo. Ellos tuvieron a un Billy Graham moderno que fue allá, y así por el estilo, y un Oral Roberts y aquellos, llamándolos a salir. Ellos hicieron un milagro, a tal grado, para cegar. Ellos predicaron el Evangelio.
Y allí estaban los Sodomitas. Siempre hay tres grupos de gente. Los Sodomitas, y Uds. pueden ver lo que ellos hicieron.
Pero el elegido, el pentecostal, así llamados, eso era Abraham, los cuales ya están… fuera de Egipto, ya están fuera de Sodoma, ubicados allá en las tierras, en las tierras pobres. ¿Ven qué clase de Mensaje recibieron ellos?

103 Ahora observen, hoy, ¿cuándo hubo alguna vez un tiempo…? Díganme de un tiempo cuando se haya ido a Sodoma. Recuerden, ese era Abraham, A-b-e-r-h-a-m, o A-b-r-a-h-a-m, mejor dicho. ¿Cuándo hubo alguna vez un mensajero que haya ido a las iglesias denominacionales locales con un hombre cuyo nombre terminara en h-a-m, G-r-a-h-a-m? ¿Qué tal al grupo pentecostal? Nunca se ha sabido en la historia. Yo pasé por ella, recientemente, revisando nombres.
Ud. dice: “Los nombres no significan nada”.
¿Entonces por qué a Saulo se le cambió su nombre por Pablo? ¿Por qué Simón por Pedro? ¿Por qué Jacob por Israel? Cierto, así es.

104 Tengan fe en Dios. No pasen por alto la cosa que… Dios está tratando de darles.
Ahora oren. Digan: “Señor Jesús, ten misericordia”. Si no me equivoco (mientras tienen sus rostros inclinados, yo estoy mirando por acá). Creo que ésa es la hermana Carl Williams sentada por acá a mi derecha. ¿Es correcto eso, Sra. Williams? Yo… acá, ¿hermana Carl Williams? Parecía ella sentada allí a mi derecha. No estaba seguro. ¿No lo dije claro? Parece que no es. Estoy tratando de ver a alguien que yo conozca. Mirando alrededor, veo al hermano y la hermana Dauch sentados aquí, pero ellos son de la iglesia.

105 ¿Es ésa la Sra. Outlaw por aquí a mi izquierda? Esa es quien pensé que Ud. era, parada allí. Sra. Outlaw, yo la conozco a Ud. Ud. es alguien a quien conozco. Quiero preguntarle algo. Míreme directamente. ¿Cree Ud. que yo soy el siervo de Dios? ¿Cree Ud. que estas cosas que yo enseño son la Verdad? Ahora, Sra. Outlaw, yo no he hablado con Ud. hasta donde sé, por más de un año, desde que estuve aquí antes. No, yo creo que la saludé a Ud. el otro día, en el restaurante. Míreme.
Pero Ud. tiene una carga en su corazón, no tanto por Ud. misma, sino por alguien más. Esa es una mujer joven. Es su nuera. ¿Cree Ud. que Dios me puede decir cuál es el problema de esa nuera? Ella tiene como un problema de sinusitis, y también tiene un nervioso… es muy, muy nerviosa. Muy bien. No—no se preocupe. Eso la va a dejar a ella. Ella lo sintió justo en ese momento, sentada allí. La va a dejar. Sólo tengan fe.
¿Creen Uds.?

106 Hay una dama sentada aquí frente a mí, una total desconocida. ¿Pero no pueden ver esa Luz colgando sobre ella? Ella está sufriendo con una debilidad en su cuerpo. Ella, ella no es de aquí. Ella es de California. Yo soy un total extraño para la mujer, pero ella sabe que yo le estoy hablando a ella ahora. ¿Ven esa Luz colgando sobre ella? Yo estoy… Yo no la conozco a ella, nunca la había visto. Pero su nombre es Sra. Elliott. Si Ud. cree con todo su corazón, puede irse a su casa, sea sanada. ¿Lo cree? Muy bien. Ahora, si yo soy un extraño y todo eso, mueva su mano, también, así. ¿Ve? Levante su mano, y crea con todo su corazón, vea… Eso está bien. Tenga fe.
Aquí está una dama sentada justo enfrente de ella, justo al lado, debe ser su esposo. Ella también está sentada allí, y ella tiene un problema con sus músculos. Ella tiene espasmos. Eso es correcto. Sí, señora. Sra. Darwich, si Ud. cree con todo su corazón… ¿Cree Ud.? [La hermana dice: “Sí”-Ed.]. Allí lo tienen. Yo no la conozco a Ud., no conocería su nombre ni nada al respecto, pero esa es la verdad. ¿No es así? Y Ud. estaba sentada allí, diciendo: “Señor, permite que sea yo”. ¿Ve? Si eso es correcto, mueva su mano de un lado al otro, así. Mueva su mano si eso es correcto.

107 Allí lo tienen. Yo no la había visto a ella en mi vida. El Padre Celestial sabe que esas cosas son verdad. Correcto.
¿Qué es? Es Jesucristo. ¿Qué está haciendo? Eso es exactamente lo que Él dijo que haría en los últimos días. Ahora, si no es correcto, y Dios lo está confirmando, mostrando que es correcto, entonces la Palabra que yo estoy predicando está correcta, porque es el mismo Dios guardando Su Palabra. Crean en el Señor. Vuélvanse de sus caminos tibios. Apártense de estas cosas que los están arrastrando, como Hollywood, estas cosas que los están arrastrando como al resto de las iglesias. Regresen a Dios, y obtengan un absoluto que sostenga el ancla de su corazón.
¿A cuántos les gustaría tener esa experiencia con Cristo? Pónganse de pie aquí mismo en Su Presencia, donde Uds. saben que Él está aquí. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Ahora, eso está bien. Ahora, eso es maravilloso. ¡Oh, vaya! No sé qué decir.
Si cada uno de Uds. aquí acepta ese Mensaje, que Jesucristo está aquí con nosotros… “Un poquito y el mundo (los incrédulos) no me verán más, pero vosotros Me veréis. Yo estaré con vosotros, y en vosotros. Las obras que Yo hago vosotros también las haréis”. “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. ¿Es correcto eso? Bueno, Uds. lo ven a Él obrando, exactamente lo que Él prometió.

108 Ahora, Él está aquí. Lo único que Uds. tienen que hacer, es simplemente no… Simplemente humíllense y digan: “Señor Jesús, yo ahora me propongo en mi corazón, desde esta misma hora en adelante, que yo soy Tuyo, y Tú eres mío. Y yo quiero esta experiencia en mi corazón, para que yo pueda hablar tu Palabra, y que Tu Palabra viva. Y lo que yo pida, yo creo que sería hecho”.
¿Quieren Uds. eso? Entonces levantemos nuestras manos a Dios y oremos, cada uno de nosotros ahora, todos. Y luego quiero que levanten una mano, y pongan una mano sobre alguien a su lado. Correcto. Eso es correcto. Hombres de Negocios, que Dios les bendiga siempre, y sea con Uds.

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