OBRAS DEL MENSAJE


Jesucristo Es El Mismo De Ayer, Hoy Y Por Los Siglos
Jeffersonville, Indiana, E.U.A.
53-0506
1 Buenas noches, amigos. ¡Vaya! Si acaso esto no parece volver a casa otra vez. Vi un letrero allá afuera que decía: “¡Llegando a casa!”, y precisamente así es como siento que es. Un buen regreso a casa chapado a la antigua. Muy feliz de estar aquí esta noche, para ministrarles estas cuantas noches con ustedes, en el Nombre de nuestro amado Señor Jesús.
Y este es un asunto un tanto inesperado para mí. Yo solo… De repente, solo Algo dijo: “Bueno, ve a ver al Hermano Reed, y a toda la gente que está allá”. Bueno, aventamos unos cuantos libros en un viejo vehículo de trabajo, y Billy y yo nos vinimos directamente, y estamos felices de estar aquí.
Creo que el tabernáculo se ve un poco diferente a lo que solía ser. Un tanto… Me dicen que el exterior se ve aún mejor… o, más cambiado, más bien, de lo que es en el interior. La última vez que estuve aquí, creo que teníamos los tragaluces atravesando y la gente estaba arriba mirando hacia abajo a través de los tragaluces cuando teníamos el servicio. Bueno, eso está muy, muy bien.
Bueno, Él ha sido bastante bueno con nosotros. Yo sé que Él ha sido bueno con ustedes. Él ha sido bueno también conmigo. Y es un privilegio estar de regreso para ver al Hermano y la Hermana Redd también de nuevo. Le dije que él no había cambiado nada. Él sigue tan fornido como siempre lo ha sido.
2 Dijo que tiene un nuevo predicador en su casa. Me imagino que eso es correcto, ¿no es así, Hermana Reed? Por tanto, me imagino que sabe qué hacer en esos recorridos de millas de habitación durante la noche, así de un lado a otro. Pronto se familiarizará con eso, se dará cuenta de ello. Yo tengo cuatro casos de eso, así que soy un veterano entonces en esto.
Pero sí que es bueno estar parado otra vez en esta plataforma. Por cierto, espero que esto no se esté transmitiendo, ¿es así? ¿No está? Usted sabe, cuando llego aquí entre Uds., gente de aquí de Arkansas, simplemente me siento… Me siento en casa. Eso es correcto.
Y a todas partes que he ido, y en cualquier parte en los Estados Unidos, siempre he hallado gente de Arkansas. A todas partes que he ido, he hallado algunas personas de Arkansas. He tenido muy pocas reuniones, cuando digo: “¿Cuántos están aquí que son de Arkansas?”, ¿Ve? Por todas partes. Bueno, si hay allí unas personas de Arkansas, vamos a tener una verdadera reunión. Así que ellos realmente creen. Eso es correcto. Así que, no estoy diciendo nada en contra de algunos de Uds. que están aquí que no son de Arkansas. Pero uno encuentra…. He hallado una cosa tocante a la gente de aquí, que ellos simplemente no tratan de entenderlo, y estudiar todo al respecto, y con todas las técnicas de cómo Dios podría sanar a un hombre. Ellos solo lo creen, y se van y son sanados. Así es como Dios quiere que lo hagamos.
Nosotros jamás pudiéramos entenderlo. Uno no puede entender a Dios; Ud. solo tiene que creerle a Dios, ¿es eso correcto? Había dos árboles en el Jardín del Edén, uno de ellos era de conocimiento, y el otro era de Vida. Y cuando el hombre se apartó del Árbol de la Vida para comer del árbol del conocimiento, a partir de ese momento siempre ha intentado entender las cosas. Todavía no se endereza. Así que mejor es que regresemos al Árbol de la Vida, y solo creer. ¿Es eso correcto?
3 Y pienso que la primera mordida que le dio, él destruyó su compañerismo con Dios. Y cada vez que le da una mordida a eso, se destruye a sí mismo. Él mordió de la pólvora, mata a sus compañeros. Él mordió del automóvil, mata a más que las guerras. Y ahora, se consiguió una bomba de hidrógeno. Me pregunto qué va a hacer con eso. Pero cada vez que muerde del árbol del conocimiento, se separa él mismo de Dios.
Y a Dios no se le conoce por conocimiento, a Dios se le conoce por fe. Por fe creemos en Dios. ¡Qué maravilloso! Y espero que estas cuantas noches que esté con Uds. aquí pruebe ser una gran bendición para todos nosotros.
Ahora, todos somos simplemente de casa. Y solo queremos… Amamos al Señor, estoy seguro. Y si Uds. todavía lo aman a Él como lo hicieron la última vez que estuve aquí, entonces de seguro están enamorados del Señor
Recuerdo ir de arriba abajo por las calles, y la gente con sus niños, y acostados debajo de los camiones de algodón y por el estilo; y lloviendo a cántaros. Nunca se me olvida, a todas partes que voy, no hay una semana de mi tiempo que haya pasado que no me acuerde de esa pobre niñita de color allá atrás en la parte de atrás de ese terreno, cuando recibió su vista esa noche. Cuando salí a orar por aquella mujer en la ambulancia, y ella fue aquí a Blytheville, o a una parte, y testificó, no hace mucho. Y luego se fue a California en alguna parte y testificó de su sanidad.
Y después, allá atrás cuando esa niña de color se agarró de la solapa de mi saco y no me dejaba ir, allá atrás. Nunca lo olvidaré mientras viva.
Mucha agua ha corrido debajo del puente desde la última vez que nos encontramos. Han pasado siete años, exactamente, este año, cuando comencé a orar por los enfermos. El Señor ha sido muy bueno. Hemos tenido casi medio millón de conversiones desde entonces. Y el Señor ha bendecido grandemente, y estoy preparándome para salir ahora, otra vez, para África, a la India, a Palestina, y a muchos diferentes países de Europa, porque creo que el tiempo está a la mano. Creo que nuestro Señor está haciendo cosas muy a prisa.
Recientemente en África, donde tuvimos una de las campañas más grandes, tuvimos a cien mil personas allá, y tuvimos treinta mil convertidos en una tarde, treinta mil al mismo tiempo. Y en esos… algunos de esos paganos nativos quebraban sus ídolos de lodo en el piso y recibían al Señor Jesús como su Salvador personal.
4 Yo dije: “Ahora no esperen que venga un misionero. Tomen este mismo mensaje y vayan a las tribus donde el hombre blanco ni siquiera puede ir”. Y recibí un mensaje de esa parte, que en una de las tribus —esto sucedió un año después de que yo… casi un año después de que yo me fui— que ellos tomaron siete camiones llenos, camiones llenos, de relojes, y armas de fuego y cosas, que esos nativos se habían robado, las regresaron; ya no las querían, no querían tener nada que ver con robos, o nada malo. Y uno de los hombres que salió, que un día era pagano, y al día siguiente salió, y bautizó a tantos como a mil por semana, bautizando a sus amigos nativos, tantos como a mil por semana, en Jesucristo.
¡Oh, vaya! Eso es. No se esperen a que entre un misionero educado. Dejen que el hombre le lleve el mensaje a su propia gente, porque Dios está haciendo una obra rápida. El fin está a la mano. Y yo creo eso con todo mi corazón.
Ahora, mientras estamos aquí, solo un grupito reunido… Así que nosotros… Yo le he predicado a grupos más grandes, por supuesto, pero nunca me he sentido más en casa de lo que me siento esta noche. Simplemente me siento tan… como si estuviera en casa. Y así que ahora, queremos tomar estas cuantas noches que siguen y solo llenarlas de oraciones y fe, y creer en Dios para que suceda lo imposible.
Y ahora, está un tanto… Esto es nuevo para mí esta noche. Nuestra comitiva está un tanto separada. El Hermano Bosworth se encuentra en Durban, África, organizando las reuniones, alistándolas. Ese es uno de los administradores. El Hermano Baxter está en Columbia Británica, Vancouver, en su casa preparando la visa para venir a los Estados Unidos y hacerse ciudadano de aquí. Y estamos simplemente dispersos. El Hermano Sharritt está en Phoenix, el administrador de negocios. Así que, el Hermano Reed me llamó la otra noche, y el Señor me dijo que viniera a Jonesboro. Entonces, Billy y yo estamos aquí. Bueno, yo estoy; no sé en dónde está él. De todos modos, él está aquí… se supone que está aquí en alguna parte.
Así que, estamos felices de estar aquí, y quiero que simplemente todos junten su fe con nosotros ahora, y vamos a servir al Señor de la mejor manera que sabemos. Traigan a sus enfermos y afligidos, y vamos todos juntos a orar por ellos, que el Señor Jesús los bendiga.
(¿Estoy golpeando el micrófono equivocado aquí, Hermano Reed? ¿Es este…? Muy bien).
5 Ahora, creo que por unas cuantas noches, o por lo menos una noche, sería bueno para nosotros hablar solo un poquito antes que las multitudes lleguen a un punto donde hay una especie de presión y que esté abarrotado. Y luego, hablaremos unas noches solo sobre la Biblia, y sobre el Señor Jesús, y orar por unos cuantos de los enfermos. Y después, este grupito… Ahora, cuando los otros comiencen a venir, si lo hacen, entonces Uds. pueden comenzar a decirle a los otros sobre lo que se lleva a cabo y explicárselos. Y algunas cosas que les parecen misteriosas a ellos, entonces Uds. sabrán cómo hablarles al respecto. ¿Es eso correcto? Pienso que eso sería muy bueno.
Ahora, Billy y yo colocamos unos libros en la parte de atrás de nuestro carro; el Hermano Reed les contará sobre ellos. Son unos libros que han escrito sobre nuestras campañas. Algunos son de las campañas en África, uno de ellos se llama: Un Hombre Enviado De Dios.
No son míos; yo los consigo de la otra gente que los ha escrito. Nunca hemos venido aquí para vender libros. Ahora. Solo venimos a predicar el Evangelio y para orar por los enfermos. Pero traemos los libros, y el Hermano Reed les dirá cómo conseguirlos. Y si gusta llevarse uno, pues sería… Si yo no pensara que vale la pena, estoy seguro, que ni siquiera trataría de… Yo ni siquiera los compraría en primer lugar. Pero sé que son de gran ayuda. Estimulan la fe. ¡Vaya! Y así que, el Hermano Reed les dirá dentro de un rato cómo conseguirlos.
6 La última vez que estuve aquí en el tabernáculo para orar por los enfermos, recuerdo que hice esta afirmación que vendría un tiempo cuando el Espíritu Santo… ¿Se acuerdan cómo solía tomar a la gente por la mano y sostenía su mano? ¿Y me espera solo un ratito para ver lo que Él iba a decir, y averiguar lo que estaba mal con las personas? ¿Se acuerdan cuando solía…? ¿Cuántos estuvieron aquí en las reuniones antiguas? ¡Pues, vaya! Hay unos veteranos aquí. ¿Se acuerdan lo que Él me dijo, antes de iniciar?
Dijo: “Ahora, si eres sincero, vendrá a acontecer que sabrás los secretos de los corazones de las personas”. ¿Se acuerdan de eso? ¿Recuerdan eso? Bueno, Dios no dice mal las cosas. Él siempre dice bien las cosas. Y queremos creerle a Dios con todo nuestro corazón.
Recuerdo una mañana saliendo de una habitación (sentado aquí viendo a la Hermana Reed), estaba pensando una mañana, saliendo de la habitación, yo estaba tan cansado, en su pequeño hogar de estuco donde vivían por aquí. Y ella se fue al piano y comenzó a tocarme. Recuerdo, regresamos, y estábamos orando allí, y el Señor me habló que habría un niñito en su hogar. Y cuando yo escuché de eso, creo que me encontraba en las islas o en algún lado. Pero alguien me dijo; mi esposa, o uno de ellos, dijo: “Acabo de recibir una tarjeta del Hermano Reed”. Dijo: “Ese niñito ya está aquí”. Así que, yo me puse muy feliz de escuchar eso. Gracias al Señor.
7 Oh, Él ha hecho mucho más abundantemente de lo que podamos hacer o pensar. Lo amo con todo mi corazón.
¿Es esta la misma plataforma, Hermano Reed? No creo que lo sea, ¿lo es? [Una respuesta incomprensible]. Recuerdo, estando arrodillado por aquí en alguna parte, donde la gente… Y yo dije “Voy a orar por todos los que pasen”. Y me quedé allí noche tras noche tras noche. Me había comprado un par nuevo de zapatos, y me fui a casa con la punta de los dedos levantados, de esa manera, por haber permanecido arrodillado orando; por orar tanto tiempo, los dedos los tenía para atrás de esta manera. “¡Vaya! Muy temprano en la mañana, todavía estaría orando por los enfermos. Y me traían un jugo de naranja, o algo, me escabullía aquí por detrás del escritorio y me lo tomaba, y regresaba a la línea de oración, volvía a empezar. Bueno, todavía le amamos a Él igual esta noche. Él es más dulce de lo que era entonces. Amén. Porque yo conozco más de Él ahora, y Él se ha probado una y otra vez. Y amigos Cristianos, si me pusiera a contarles la mitad de lo que Él ha hecho desde entonces, ¿Saben qué hora sería? Esta hora del siguiente mes estaríamos aún aquí hablando tocante a lo que Él ha hecho. ¡Las cosas maravillosas e inigualables!
Esto siempre me pareció como un… un lugar que me hizo dar el salto, aquí mismo en este bendito Tabernáculo De la Hora De la Biblia. Pareciera que justo aquí comenzó, de algún modo. El pequeño… ¿Cómo se llamaba ese periódico? ¿Sol? ¿Sol? ¡Sí! El Sol de Arkansas o [“Jonesboro”]. El Sol de Jonesboro. Ese pequeño periódico… Tomó algunos de los artículos, muy bien redactados. Y eso llegó a la Prensa Asociada, del cual son miembros, y recorrió el país. Mi esposa y yo estábamos contestando el correo, Ud. sabe, y entonces tuvimos una canasta llena, unos días después, repleta de correspondencia. Bueno, entonces no pudimos hacerlo. Así que simplemente tuvimos que empezar, conseguir una oficinita. Desde entonces, ahora, tenemos unas quince de esas oficinas por todo el mundo; en Suecia, Finlandia, Alemania, África, Noruega, Bélgica, Francia, dos en Canadá.
Así que, solo muestra que la gran obra de nuestro Señor sale por todas partes, ¿no es así? Pero Él todavía es el mismo hermoso Señor Jesús.
8 Ahora, queremos hablar de Él solo un momentito, a medida que avanzamos, un poco más adelante. No quiero retenerlos mucho tiempo, porque me imagino que su algodón; Uds. están arando, o plantando, o algo. Así que solo abrimos aquí Su Palabra y la examinamos solo unos momentos. Pero antes…
Ahora, nosotros podemos darle la vuelta a las páginas, pero no podemos abrir la Palabra. Recuerden, Juan vio en la Palabra, a Uno sentado sobre el Trono. Y no había nadie digno de tomar el Libro, de desatar los sellos, o aún de mirarlo. ¿Es eso correcto? Y un Cordero que había sido inmolado desde la fundación del mundo vino y tomó el Libro de la mano derecha del que estaba sentado en el Trono. Y Él era digno, y el Único que podía abrir el Libro y desatar los sellos. Así que, vamos solo a hablarle a Él y pedirle si nos lo puede abrir esta noche, mientras inclinamos nuestros rostros.
Nuestro precioso Padre Celestial, venimos a Ti tan humildes como sabemos venir. Y Tú eres el Único que puede tomar esta Palabra, y Tú eres el Único que es digno de abrir la Palabra: el Cordero que fue inmolado desde la fundación del mundo. Oh, Cordero de Dios, ven a nuestros medios esta noche en el poder de Tu resurrección. Danos fe de rapto esta noche. Danos una gran fe, amor, gozo inefable y lleno de gloria.
Y ahora, Padre, te damos las gracias por la oportunidad que tenemos de estar de regreso aquí en este bendito y viejo Tabernáculo de la Hora de la Biblia con el Hermano y la Hermana Reed y todos estos santos Tuyos tan encantadores. Te damos las gracias por la gracia que nos ha mantenido, oh, en las pruebas, las angustias, en tiempos de sacudida, y a través de las sombras, a través de los episodios fríos; pero aquí estamos reunidos esta noche después de siete años, todavía enamorados de Jesús. Simplemente te damos las gracias, Padre, por la gracia que nos ha mantenido. Y nos ha traído salvos hasta aquí; y nos seguirá llevando. Estamos dispuestos a confiar que continuará.
9 Ahora nos dedicamos a Ti esta noche, como Tus siervos listos para servicio. Y Dios, danos un derramamiento del Espíritu Santo aquí en estos terrenos una vez más, en esta ciudad. Que los Ángeles de Dios desciendan a esta ciudad y en las ciudades que están alrededor, por la región; visita hogares, agita a la gente. Concédelo, Señor. Que comience a moverse un avivamiento chapado a la antigua, Señor, que continuará y seguirá y seguirá. Revoluciona cada vida. Bendice a cada creyente, Señor. Y que nos abrochemos un poco más apretado el arnés, porque vemos que nos estamos acercando al final.
Siete años más viejo esta noche, Señor, que la última vez, me supongo, que estuve aquí… o, al menos la primera vez. Y un día tengo que llegar al final del camino. Te pedí hace mucho tiempo, Señor, que cuando llegara allá, esa mañana cuando esté entrando la niebla, que yo no quería tener ningún problema en el río. Quiero cruzar al otro lado. Quiero arreglar todo ahora, para que no haya problema allá. Habrá una gran hueste de gente reunida allá aquel día. Que todos tomemos inventario ahora. Y ahora, Padre, cuando haya predicado mi último sermón, y que haya orado por la última persona enferma, si Tú tardas, tal vez yo seré un hombre anciano tembloroso, parado, recargado en un bastón, tal como la mayoría de los Branham han tomado ese camino.
Mis amigos, muchos de ellos han cruzado, y siento la neblina viniendo del otro lado. He tomado mi último monte, mi última batalla. Quiero quitarme el yelmo, colocarlo en la ribera, meter la vieja Espada aquí, la Palabra de Dios, de vuelta en la vaina de la eternidad, levantar mis manos y gritar. “¡Padre!”. Luego empuja el salvavidas, Señor. Yo quiero cruzar.
Ayúdame ahora, Señor, mientras la batalla continúa. Ayúdame a ser fiel, a pararme en el puesto del deber. Bendice al Hermano Reed, a la Hermana Reed, a toda la gente que está aquí en la iglesia, a los enfermos y afligidos, por la región de aquí ahora, Señor. No porque Tu siervo esté aquí, sino porque Tu Hijo está aquí, el Señor Jesús. Que Su presencia traiga a la gente, y que grandes señales y maravillas se lleven a cabo. Cuando se cierren los servicios, y oramos que el avivamiento continúe, e inclinaremos nuestros rostros en humildad al polvo de donde fuimos tomados, y te alabaremos por todas las cosas. Porque lo pedimos en Su amado Nombre, Jesucristo. Amén.
10 Me gustaría leer solo unas palabras aquí, hacer unos cuantos comentarios. Estaba colocando mi reloj aquí para mantener… No quiero que se queden mucho tiempo. Nuestro horario en casa es un poquito más tarde que esto. Estamos en el otro horario.
Ahora, en el capítulo 4 de San Juan, confío que leeré solo unos cuantos versículos a partir del versículo 14. Tal vez unos versículos de San Juan 4, el versículo 14 para comenzar: la conversación de Jesús con la mujer junto al pozo.
Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.
Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá.
Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido;
Porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.
Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta.
11 Y luego en San Juan el capítulo 5, comenzando como en el versículo 19:
Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.
Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis.
Y ahora en Hebreos 13:8 dice:
Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos
Que Dios añada Sus bendiciones a Su Palabra.
Solo me gustaría esta noche, siendo que el tema y el asunto y nuestro corazón, y todo lo que tenemos y para lo que vivimos es Jesucristo. Me gustaría hablar un poco de Él, de Su carácter, y lo que Él era. Las Escrituras…
Alguien dijo recientemente: “Reverendo Branham, ¿por qué enseña sanidad Divina?”. Yo enseño sanidad Divina porque creo en sanidad Divina. Creo que está en la Palabra de Dios. Y creo que puedo sanamente y sensatamente probarlo, por las Escrituras. Y se sorprenderían de los ataques que he tenido a través de los años, de todo desde la brujería, budismo, y por todo el mundo toda clase de religiones, y sectas, y diablos, y de todo. Pero, amigos, con la ayuda de Dios, todavía no he visto que venga uno que no haya caído derrotado allí mismo cuando estaba sucediendo, porque la Palabra de Dios prevalecerá en cada ocasión.
La razón por la que quiero que lean el libro, algunos de los instantes, y con su… Cada uno de ellos es de buena fe, todo es de buena fe. Pueden verificarlo en la parte de atrás.
Yo todavía no he sentido temor, porque mientras sepa que es Dios el que comisionó y me envió a orar por los enfermos, Dios está obligado a cuidarme mientras estoy allá afuera orando por los enfermos. Y Él lo hará.
Ahora, yo nunca reclamé ser ningún sanador Divino. Ahora, no soy eso, amigos. No hay sanadores divinos. Ni siquiera Jesucristo reclamó ser un sanador Divino. Él dijo: “Es Mi Padre que mora en Mí, Él hace las obras. Yo no haga nada. Es Él”.
Así que, un hombre que afirmaría ser un sanador Divino, sería solo… pues, estaría solamente engañando. Y cualquier cosa que ese hombre pudiera hacer para decir que… pues, que pudiera hacer algo para ayudarles, de otra manera que no fuera señalarles a Cristo, el hombre sería deshonesto.
12 La sanidad Divina yace en el Calvario. Y la única cosa que Ud. puede hacer es señalar al Calvario. Y es allí donde yace su salvación. Ud. no fue salvo hace solo cinco años, diez años, o veinte años, o el tiempo que haya sido. Usted no fue salvo en aquel entonces, ¿ve? Ud. fue salvo hace mil novecientos años. Cuando Jesús murió en el Calvario, Él quitó los pecados de todo el mundo. Ud. solo aceptó su salvación hace tantos años. Pero todo lo que Dios puede hacer por ambos, la enfermedad y el pecado, ya fue apropiado en el Calvario. Y lo único que un ministro puede hacer es señalarle lo que Dios ya hizo por Ud. en Cristo. ¿Lo entienden?
Un hombre podría venir al altar, podría orar toda la noche. Él podría llorar, podría rogar, podría suplicar, caminar de arriba abajo por el piso, hacer restituciones. Pero hasta que crea y acepte, él seguirá siendo un pecador. Porque Hebreos 3 dice: “Jesucristo es el Sumo Sacerdote de nuestra confesión”. Profesión, la misma traducción es “confesión”. Él es el Sumo Sacerdote de nuestra confesión; por lo tanto, Él no puede hacer nada por nosotros hasta que primeramente confesemos que Él ya lo hizo. Y entonces Él comienza a trabajar como Sumo Sacerdote, haciendo válido lo que nosotros confesamos que Él ha hecho. Y Él hará válido lo que incluyó en Su expiación. Y eso es: “Herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados, el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Sus llagas fuimos nosotros curados”.
No que seremos, o que deberíamos haber sido, sino que fuimos (tiempo pasado) ya curados. Dios lo hizo allá atrás en el Calvario, y lo único que nosotros hacemos es alcanzarlo y recibirlo por fe, y creerlo, confesarlo.
13 Y ahora, su pastor aquí puede señalarles al Calvario; eso es todo que puede hacer. Ahora, Dios, después de pastores, ha puesto en la iglesia diferentes dones, y señal, [palabra poco clara] ministros, dones que puede apuntarles a la gente por diferentes formas. Pero no hay nada en un individuo que pudiera sanar a otro. No hay nada en mí; no hay nada en ningún otro hombre.
Ahora, quiero que se fijen: yo creo que Dios es tan tangible en esta habitación esta noche como la luz lo es en mis manos. ¿Creen Uds. eso? Ahora, noten. Primero obtengan el fundamento fundamental, que la sanidad Divina está en Cristo. Y Él está tan presente y tan cerca de usted como la luz que está brillando sobre usted ahora. Él es infinito. Él es para siempre y para siempre. Él conoce el principio; Él… [Espacio en blanco en la cinta].
Ahora, cómo es que el diablo combate esta maravillosa verdad de sanidad Divina, y la señala. Un día, la iglesia despertará a la realidad y se dará cuenta que lo más grande, una de las cosas más grandes que tenía, y de las más grandes bendiciones aparte de la salvación, lo han rechazado. Muchas veces he hallado que los paganos en África… Los misioneros les dijeron: “Los días de los milagros ya pasaron”. Y el pobre hombre anda caminando cargando ídolos de lodo, tratando de recibir sanidad a través de ídolos de lodo, porque saben que sus padres… Dios pasó por alto la ignorancia que los había sanado por creer en el dios de sus ídolos de lodo. Pero la teología de los predicadores de hoy en día, y las iglesias y cosas que niegan el poder de Dios para sanar.
14 Ahora, noten, amigos. Un día… Mire, por ejemplo, las luces eléctricas. Hubo un tiempo en que un hombre hubiera pensado que, si le hubieran dicho a alguien hace quinientos años, que habrían tenido una luz eléctrica como esa, la persona habría dicho que la persona estaba loca. Pero había un hombre una vez que en el fondo de su corazón creía que podía atrapar esa electricidad, y consiguió una cometa y una llave, y la sacó de los cielos. Y cuando corrió por la cuerda y golpeó la botella, la detuvo. Y comenzó a gritar: “Lo tengo. Lo tengo”. Lo tenía, pero no sabía lo que tenía.
Eso es lo que la iglesia… la cuestión con la iglesia hoy. Tienen algo pero no saben lo que tienen.
Ahora, mientras él lo tenía, podía regocijarse y decir: “Yo sé que está aquí. Lo siento. Sé que lo tengo. Está aquí”. ¿Pero qué tenía él? Él no hizo nada con eso.
Bueno, entonces Thomas Edison llegó, después de Benjamín Franklin, y en eso llegó Thomas Edison y dijo que podía hacer que encendiera. Había algo en él que le dijo que podía hacer que encendiera y ayudar a la raza humana. Y así que se sentó en su escritorio por… Decenas de miles de cables; trató de hacer que la corriente eléctrica siguiera ese cable. Y siguió y siguió y siguió, horas interminables, y noches, y la gente llamándolo loco, y de todo. Pero había algo en el interior de él que le dijo que esa electricidad se encendería.
15 Y mientras haya algo en el interior de usted diciéndole que lo hará, está destinado a haber algo allí que responda a eso. Un abismo llamando a otro abismo.
Muy a menudo he dicho: “Antes que un pez tuviera una aleta en su espalda, hay un agua para que pueda nadar, o no tendría esa aleta”. Si hay un abismo llamando aquí, tiene que haber un abismo que responda a eso.
Aquí, cuando recién comencé en el ministerio, yo estaba leyendo algo, que un pequeño bebé se comía el borrador de un lápiz, y el pedal de una bicicleta. Cuando llevaron al pequeñito para que lo revisaran, encontraron que ese cuerpecito necesitaba azufre; y el azufre está en el caucho. El cuerpo de ese bebé originalmente salió de la tierra, donde está el azufre. Y si hay algo aquí adentro llamando por azufre, tiene que haber azufre primero allá afuera que responda este llamado, o no habría ningún llamado por azufre.
16 Y si hay un abismo llamando a otro abismo, como dijo David, tiene que haber un abismo que responda a eso, en alguna parte. Y mientras exista un llamado en su corazón por más de Dios, tiene que haber más de Dios en alguna parte para encontrarlo. Si hay un llamado aquí creyendo en sanidad Divina, tiene que haber una fuente abierta en alguna parte. Antes de pueda haber una creación, tiene que haber un creador para crear esa creación. ¿Es eso correcto? Y cuando esa creación está aquí adentro, Dios creó un hambre en su corazón esta noche, creyendo que Ud. podría ser sanado por Dios. Y mientras eso esté allí adentro, Dios el Creador lo puso allí adentro, y tiene que haber una fuente abierta de sanidad en alguna parte para usted. ¿Ven lo que quiero decir?
Y Franklin… o, Edison, más bien, él probó cable tras cable, y finalmente encontró el cable que se encendería. Tiene que estar allí. Si algo por dentro le dijo que estaría allí, tiene que estar allí. Así que, tenemos luces eléctricas esta noche.
Y, amigos, durante veinte años desde que he sido un Cristiano, he creído que existía un Dios tan real como esa luz está en mi mano. Y hay poder de Dios en esta habitación esta noche para sanar a cada persona enferma que está aquí, abrir cada ojo ciego, destapar cada oído sordo, hacer que todo lisiado salte como ciervo, salvar a cada pecador, santificar y llenar con el Espíritu Santo a cada creyente. Él está aquí, tan real como puede ser lo real. Ahora, si Ud. puede encontrar el cable que conduce la corriente hacia usted.
En los veinte años de investigación de la Biblia, y al hablar con el Ángel del Señor, y tantas cosas, encontré que hay dos cosas, eso es amor y fe. Si Ud. ama a Dios, con solo amor puro inadulterado, tiene que tener fe en Él; acompañará a la fe todo el tiempo. Y cuando se casan el amor y la fe, pida lo que quiera y lo tendrá. ¡Cuando sabe que su Padre celestial no puede decirle una mentira! Él es Dios. Él no puede mentir. Y luego cuando Ud. le cree a Él con todo su corazón, y cree que lo que ha pedido, lo pidió, no con un móvil egoísta, sino con el móvil correcto detrás de eso, pida para la gloria de Dios, y crea sin una sombra de duda que su Padre no le mentiría, algo va a suceder. Cuando puede quitar todos los abrojos del camino, y solo mira directamente allá al Calvario, y lo cree con todo su corazón.
Ahora, Jesús anduvo haciendo cosas en la tierra, cosas buenas. Ahora, si fuéramos a buscar al Señor Jesús esta noche, ¿a cuántos les gustaría verlo? Veamos sus manos. Solo digan a cuántos les gustaría… Pues, a todos Uds., les gustaría, ciertamente.
17 Ahora, solo vamos a averiguar… Antes de buscarlo a Él esta noche en la Escritura… ahora antes de buscarlo, quiero que mantengan esto aquí cerca de Uds. Si van a buscar a alguien, van a tener que tener alguna clase de descripción general de lo que están buscando. ¿Es eso correcto? Ahora, Jesús prometió que Él sería… o la Biblia dice que Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. ¿Es eso correcto?
Bueno, entonces, ¿creen que eso es verdad? ¿Creen que eso está inspirado? Yo creo que está inspirado. Así que entonces, si Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, entonces Él tiene que estar aquí en la tierra hoy igual como siempre lo ha estado, y siempre lo estará. ¿Es eso correcto? El mismo Jesús. Y ahora, veamos lo que Él dijo.
“Y he aquí Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Oh, ¿no es eso hermoso? “Hasta el fin del mundo, Yo estaré con vosotros”. Ahora observe. “Un poquito”, citando la Escritura: “Un poquito y el mundo no Me verá más. (Eso es los incrédulos). El mundo no Me verá más. Empero, vosotros Me veréis (la iglesia, el creyente), porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo”. ¿Creen eso?
18 Ahora, vamos a verlo a Él, entonces, solo un momento. ¿En dónde está Él? Ahora, Él se va a representar a Sí mismo en Su iglesia. “Yo estaré con vosotros, aún en vosotros”. Entonces eso muestra que Él será representado en Su pueblo. ¿Es eso verdad? Ahora, vamos a mirar qué clase de Persona era Él. Ahora, si queremos ver en dónde está Él representado, vamos a averiguar qué clase de Persona era Él, y lo que Él hizo. Vamos a examinar Su vida un poquito y ver lo que Él hizo, y entonces nos daremos cuenta si Él está con nosotros o no.
19 Ahora, en los días de la Escritura, Él no tomó un gran nombre para Sí. Él era un Hombre que era humilde, sin embargo un Hombre que le podía decir a uno, si era necesario. Ya saben lo que Él le dijo a Herodes, ya saben lo que le dijo a los fariseos. Él trenzó esas cuerdas, los sacó a golpes del templo, y los llamó hipócritas y víboras en la hierba y todo lo demás. Y llamó a Herodes un viejo zorro, pero sin embargo lleno de humildad, un Hombre humilde. Y Él salió haciéndole bien a todos los que podía.
Ahora, yo tengo Su imagen en mi mente de cómo se miraba.
Ahora, vamos a verlo al inicio de Su ministerio. Lo puedo ver que va por allí caminando, y después Él llegó a ser… llegó a ser famoso cuando salió y comenzó a predicar el Evangelio. Llevaba predicando dos o tres días, y aquí estaba un hombre llamado Felipe que llegó y se convirtió.
Y oh, Felipe pensó que había encontrado la cosa más grande en el mundo. ¡Y sí la había encontrado! Estaba tan entusiasmado que no podía evitar contárselo a todos. Así que se va en busca de su amigo, Natanael. Y él dijo: “Natanael, ven y ve a Quien he hallado, a Jesús de Nazaret, el hijo de José”.
20 Y observe ahora. Natanael era un hebreo estricto, muy ortodoxo. Él dijo: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?”.
Felipe dijo: “¡Ven y ve!”. Así que puedo ver a Jesús parado en la línea de oración, orando por los enfermos. Y de repente, llega Natanael, y Felipe, solo caminando. Y de repente… Yo creo que Felipe debió haber dejado que Natanael se adelantara.
Y cuando Natanael se acerca a Jesús, Jesús lo mira y dice: “He aquí, un israelita en verdad, en quien no hay engaño”.
¡Oh, vaya! Pues, hoy en día… Excepto que yo diría la misma cosa, diría: “Aquí está un Cristiano, una persona veraz y honesta, un israelita en quien no hay engaño”.
21 Bueno, eso asombró al adorador hebreo. “Pues”, él dijo: “Rabí”, o Reverendo, Maestro, Profesor“: ”Pues, ¿de dónde me conoces? Pues, Tú no me conoces, nunca me habías visto. ¿De dónde me conoces?“.
“Pues”, Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”.
Ahora, ¿qué sería eso en mil novecientos cincuenta y tres? ¿Saben cómo lo llaman? ¡Telepatía mental! “Leyendo la mente”.
Los hebreos, los judíos ortodoxos, dijeron lo mismo en aquellos días. Dijeron: “Oh, bueno…”. No lo podían negar sino que Él conocía los pensamientos de las personas.
22 Alguien dijo el otro día, dijo: “Hermano Branham, ¿Ud. dice que Jesús era uno que lee la mente?”. Seguro. Él percibía sus pensamientos. Llámelo como quiera. No me refiero a uno de estos aquí, que se sientan por aquí, la imitación que el diablo ha sacado, sentado allá, con la mano extendida, leyendo en unos círculos o algo. Ese es el diablo. Pero todo lo que el diablo tiene, lo basó en el modelo de Dios. Usted tiene a un hipócrita allá afuera que hace toda clase de cosas malignas, sin embargo, de donde lo obtuvieron, tuvo que ser sacado del modelo de Dios. ¿No es eso correcto?
23 Ahora, noten. Entonces, de repente cuando Él se fijó en él y vio que venía, eso asombró al hombre. Ahora, si se fijan que cosa tan extraña fue cuando todos esos hebreos de entonces, cuando vieron todas esas cosas… Recuerden: hombres acérrimos, hombres reconocidos, hombres santos, eruditos de la Biblia. Uno no podía colocar un dedo en su vida y decir que no eran santos. Ellos guardaban los mandamientos de Dios tan fiel como podían guardarse, ¿ven? Eran santos. No hacían ni una sola cosa, día o noche. Comían, dormían, y leían las Escrituras. Tenían que nacer en un cierto linaje antes de poder ser un sacerdote o un maestro. Levitas. Sus tátara, tátara, tátara abuelos eran maestros y por el estilo, les pasaban los rollos, las leyes. Ellos lo estudiaban día y noche, y fallaron en reconocer que Ese era el Hijo de Dios. Así como lo fue entonces, también lo es ahora.
Y observen a esas personas. Sabían que Él podía… Él conocía lo que esa gente estaba pensando. Él sabía que esa gente que había venido a Él, lo que estaba haciendo. Él conocía sus vidas, sabía lo que estaba mal con ellos. Y no podían negar eso. Y finalmente después de un rato, en lugar de sentarse, tratar de resolverlo con las Escrituras, y ver que era el Hijo de Dios, ellos dijeron: “Él es Belcebú, el jefe los adivinos, el más grande diablo que haya vivido”. ¿Es eso correcto?
24 Pero ahora, Uds. miran lo que los diablos dijeron; los diablos se dieron la vuelta y dijeron: “¡Sabemos quién eres Tú! ¡El Santo de Dios!”. Ahora, ¿quién tenía la razón? ¿Los predicadores o los diablos? Los diablos la tenían.
Miren allá a Pablo y a Silas, cuando venían por la calle, y aquellos predicadores que estaban allá —ministros— dijeron: “Pues, estos hombres son unos tipos terribles”. Dijeron: “Pues, trastornan el mundo; son herejes y por el estilo”.
Y cuando ellos iban por la calle, una pequeña adivina, poseída del diablo, sentada allá en la calle, dijo: “Estos hombres son hombres de Dios quienes os anuncian el camino de la vida”. El diablo tenía razón en ese caso, ¿ven? Pero ellos clasificaron a Jesús en ese tipo, porque los dos espíritus están muy juntos. Y no se detuvieron a pensar, y a razonar las Escrituras, ellos simplemente lo aventaron todo en un gran montón y lo tiraron, porque Él enseñó en contra de su teología.
Noten. Noten de nuevo. Allí estaba Él, parado allí, y Natanael estaba tan asombrado, dijo: “¿De dónde me conoces?”.
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara”.
Ahora, si Él hubiera dicho: “Ahora, espera y dame unos días para resolver esto y ver de qué se trata. Voy a preguntarle a mi pastor”, o “Lo voy a buscar, y descubriré de qué se trata”. Probablemente la historia de Felipe… o de Natanael no se hubiera escrito como está.
25 Pero él se postró a los pies de Jesús, y dijo: “Tú, Rabí, Tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel”. Un corazón dispuesto, listo, preparado para aceptarlo. “Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”.
Otra vez, mientras leíamos aquí esta noche, Él iba bajando a Jericó. Él necesitaba pasar por Samaria. Qué atajo. Aquí está Jericó por este camino, y Samaria por aquí muy arriba, pero Él tenía que pasar por allí. ¡Me pregunto por qué!
A las once del día y salió una prostituta. Él despachó a los discípulos. Él sabía que ella iba a venir, y despachó a Sus discípulos. Como a las once del día ella salió. Tal vez ella estaba tan mal que no quería aparecer delante del público; todo el resto ya había ido por su agua. Quizá ella había estado fuera toda la noche, y se quedó dormida hasta las once del día. Yo no sé. Pero de todos modos, ella llegó allá donde estaba Jesús. Cuando Jesús vio que la mujer venía, Él dijo: “¡Dame de beber!”.
Ahora, observe. Estoy imaginándome a este Jesús. “¡Dame de beber!”.
Pues, ella miró alrededor y vio que Él era judío, y ella una samaritana. Ella dijo: “No es costumbre que los judíos le pidan tal cosa a los samaritano. No nos tratamos entre sí”.
Él dijo: “Si conocieras con Quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber, y Yo te daría de una agua que no vienes aquí a sacarla”. ¿Qué estaba Él haciendo? Observen la alternativa que Él tiene ahora. Dijo: “Si vinieras… tú me pedirías a Mí de beber, y Yo te daría agua que no vienes aquí a sacarla”.
Ella dijo: “El pozo es hondo, y Tú no tienes con qué sacarla”. Él continuó hablando con ella. ¿Qué estaba Él haciendo? Contactando su espíritu. Y ella lo miró un poco extrañada.
Y Él dijo: “Ve (directamente al punto)… ¡Ve, llama a tu marido!”. Allí es donde estaba su problema.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Dijo: “Tienes cinco”.
Ella se dio la vuelta y dijo: “Me parece que Tú eres profeta”.
26 Y ella corrió a la ciudad y llamó a los hombres, y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho”. Él no hizo eso. Él solo le dijo una cosa que ella había hecho. Pero si Dios podía revelarle una sola cosa que ella había hecho, podía revelarle todo cuanto había hecho. ¿Es eso correcto?
Dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será este el Cristo?”.
Y los hombres salieron. Él entró a la ciudad y les habló un rato. Ellos vieron que Él era un poco diferente, su enseñanza a la de otros hombres. Y dijeron: “Ahora creemos, que Él es”.
Ahora, noten de nuevo. Aquí va Él. ¿Creen que Él era el Hijo de Dios, nacido virginalmente, precioso Hijo de Dios, lleno de compasión, lleno de misericordia? Quiero mostrarles Sus limitaciones.
27 Ahora, noten. Solo un poquito ahora. Él pasó por este estanque en una ocasión, llamado, en la lengua hebrea: Betesda. (Dios mediante, estoy supuesto a ir a ese porche en unas semanas).
Ahora, dentro de este estanque, donde uno va al estanque, y grandes multitudes de gente impotente yacía allí, de lisiados, cojos, ciegos, secos, esperando el movimiento del agua; porque un Ángel descendía en una cierta temporada y agitaba el agua. Cualquiera que entrara primero era sanado de cualquier enfermedad que tuviera.
Mire. Aquí viene Jesús. Vamos a dramatizar esto solo un momento. Aquí está una mujer parada allí con un bebé con hidrocefalia, así de grande. Aquí está un pobre viejo papá con artritis, parado allí. Una madre anciana ciega, gritando. Y cualquiera que haya leído la historia de la Biblia, y la historia del libro de los Mártires de Fox, y por el estilo, sabe —los escritos de Josefo— que ellos se apuñalaban uno al otro tratando de entrar primero a ese estanque. El primero que entraba sanaba de cualquier enfermedad que tuviera; si él tenía fe. Algunos de ellos se reían de eso, decían que el viento solo cambiaba por la pared, el agua se agitaba. Pero ellos creían que era un Ángel. Yo creo que era un Ángel.
28 Y ellos entraban en el estanque… Dios siempre ha tenido un recurso de sanidad para la gente desde que cayó del pecado… o, cayó en pecado allá atrás y vino la enfermedad al mundo. Dios ha tenido una vía —una serpiente de bronce, un poste, o un profeta, o algo en alguna parte— a donde la gente puede acudir, y ser sanada.
Allí, en este gran estanque agitado, las aguas moviéndose alrededor, siendo turbadas… Entonces Jesús viene por esta audiencia de gente. Aquí viene Él ahora, el mismo Emanuel. Dios estaba en Cristo, reconciliando Consigo al mundo. Aquí está Jehová Dios, morando en Su Hijo, Cristo Jesús, moviéndose por este estanque de agua. Y ahora, ¿creen que Él estaba lleno de amor? ¿Creen que Él tenía compasión por la gente? Obsérvenlo a Él que pasa de largo a ese padre anciano lisiado que está allí, seco, gritando, y suplicando ayuda. Y Él pasando a través de allí, y Sus vestiduras llenas de virtud, y pasó a un lado de él. ¡Esta madre con el bebé con hidrocefalia! Pasó por un lado. Esta pobre madre anciana parada allí, ciega, ¡clamando por misericordia! Pasó al lado de ellos.
29 Él siguió Su camino, entre esa multitud de gente, hasta que Él llegó con un hombre que yacía en un lecho. ¡Amén! ¡Eso es correcto! Acostado en un lecho. Y observe ahora; captarán la nota principal. Y Jesús sabía que él llevaba mucho tiempo en este caso. Si Él tenía compasión, por qué no captó a uno de esos pobres lisiados, cojos, ciegos, secos, que esperaban que el agua se agitara, y Él moviéndose alrededor de cada uno de ellos, moviéndose entre todo eso, lleno de amor, lleno de compasión; y pasando al lado de cada uno de ellos.
Tengo al Mesías viéndose como… se los estoy planteando bastante oscuro, ¿no es así? Solo espere. Sigan leyendo más abajo, en San Juan 5, verán el porqué. Pareciera que si Él estaba lleno de amor, tendría misericordia. Pareciera que si Él hubiera tenido misericordia, hubiera sanado a unas de esas personas. Ahí es donde los críticos de sanidad Divina no ven hoy, porque sus ojos están ciegos a la verdad de Dios.
30 Ellos dicen: “Déjenlo que Él venga por aquí y sane a este. Déjenlo que venga por aquí”. [Palabras poco claras] dijeron lo mismo de nuestro amado Señor.
Noten. Él siguió pasando por en medio hasta que llegó a este hombre que yacía en un lecho. Y no dice… decían, que él había estado enfermo durante treinta y ocho años. “Pues, él ya tenía esa enfermedad cuando yo era un bebé”. Estaba retardada. Tal vez tenía un problema de próstata, o pudo haber tenido otra cosa, estaba… Digamos que tenía un problema de próstata o algo por el estilo. Tuberculosis. Estaba retardado, no lo iba a matar; había vivido treinta y ocho años con eso, acostado allí en un lecho. Y Jesús vino a un solo hombre, no al lisiado, cojo, ciego, o seco; sino que vino a un solo hombre y dijo: “¿Quieres ser sano?”. ¿Es eso correcto?
Uno entre los miles. “¿Quieres ser sano?”.
Él dijo: “No tengo hombre que me meta al agua”.
Él dijo: “Toma tu cama y vete a tu casa”. Él envolvió su lecho, se lo puso en la espalda y se fue.
31 Los judíos lo encontraron y comenzaron a cuestionarlo. Tomaron a Jesús y lo cuestionaron. Aquí está lo que Él dijo (San Juan 5:19): “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo”. ¿Es eso correcto?
32 Él no hacía ni una cosa por Sí mismo, hasta que Dios le mostraba una visión de lo que se estaba haciendo. Esa es Su propia Palabra (San Juan 5:19): “Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. Y Él mayores obras que estas les mostrará, de modo que vosotros os maravilléis”. En otras palabras, ese hombre sanado era diabético, o con problema de próstata, o lo que haya sido.
Ahora, observe cuando Él fue solo a ese hombre. Él había tenido una visión. Mírenlo a Él cuando murió Lázaro. Cuando supo que Lázaro iba a morir, Él se fue de la ciudad. Lo mandaron llamar; Él se fue a otro día de viaje. Lo mandaron llamar; Él se fue a dos días de viaje. Y luego un día se detuvo cuando supo que la visión se iba a cumplir, y dijo: “Bueno, nuestro amigo Lázaro duerme”.
Y los discípulos dijeron: “Él sanará”.
Él dijo: “Él está muerto. Y me alegro por vosotros, de no haber estado allí. Pero voy para despertarle”. Amén.
¿Qué? Dios le había mostrado lo que iba a acontecer. Le mostró lo que iba a acontecer. “Voy para despertarle”.
Cuando Martha vino y se encontró con Él en el camino, viniendo, ella dijo: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”, ¿ven? Jesús sabía que Él iba a despertar a Lázaro, porque Dios ya se lo había mostrado. Y Él no hacía nada hasta que el Padre le mostraba que lo hiciera. ¿Es eso correcto? Esa es Su propia Palabra.
33 Bueno, si Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, Él está trabajando de la misma manera en Su iglesia hoy como Él lo era ayer, hoy, y por siempre. ¿Es eso correcto? Él hace lo que el Padre le muestra.
Nuestros profetas de la antigüedad, algunos de ellos dijeron… Miren a Elías, vivió casi llegando a sus ochentas, me imagino. Y él solo hizo cuatro milagros… u ocho (algo como eso) en todo su tiempo. Él solo hizo…
Un hombre me dijo no hace mucho, dijo: “Pues, Hermano Branham, si ese poder estuviera de regreso en la tierra, andaría por los hospitales y levantando a todos”.
Yo dije: “Lo hizo… nunca hizo eso”.
Él dijo: “¿Qué de Elías cuando subió allá y dijo: Sube y pruébalo, y yo te mostraré quién es Dios?”.
Él dijo: “Si tuviéramos ese mismo Dios en el mundo hoy haciendo eso”, dijo: “el Dios de Elías descendería”.
Yo dije: “Sí. Si el Dios de Elías se lo dijera a Su profeta, él haría la misma cosa”.
Él dijo: “Eliseo hizo eso sobre…”.
Dije: “No, él nunca. Cuando hizo su sacrificio, y colocó las cosas en orden, y todo como eso, salió allá y dijo: Señor, he hecho todo esto de acuerdo a Tu mandato”. Amén. “Tu mandato, lo que dices que haga, Señor, eso haré”.
34 Entonces Jesús en Su iglesia hoy día estará sin poder tal como sea su fe, y tan poderoso tal como sea su fe. Estaría limitado a lo que Dios le dijera que hiciera, que Él pudiera hacer. Y si Jesús estuviera aquí esta noche, Él pudiera estar parado delante de usted… o, Ud. parado delante de Él, Él le diría su vida. Él podría saber lo que estaba pasando. Él puede saber lo que Ud. ha hecho, o qué pecado está en su vida, o lo que sea que le pasa. Pero su sanidad tendría que venir de Dios. ¿Es eso correcto?
Ahora, Él es el mismo de ayer, hoy y por los siglos. Él está en Su iglesia hoy. Él pone a Su iglesia en orden.
35 Hace un tiempo, hace unas semanas… Justo le estaba diciendo al Hermano Shepley y a los demás que estaban sentados allí de una damita que tenían en la iglesia Metodista en New Albany. El hermano allá fue criado en Kentucky, juntos. Y yo era un predicador Bautista, y él de la Metodista. Y entonces, él dijo: “Billy, si solo vinieras y pasaras una noche en mi pequeña iglesia allá abajo. (Él tenía un lugar allá abajo, y tenían a la gente parada en la calle), dijo: ”No le voy a pedir que ore por ninguna persona“.
Y cuando me dirigía al púlpito, él dijo: “Billy, ¿puedo retractarme?”. Dijo: “Tengo a una de mis maestras de Escuela Dominical que está sentada aquí”. Dijo: “Ella es un caso mental”. Y dijo: “He tenido un tiempo terrible con ella”. Dijo… Pero dijo: “Ella es una persona encantadora”. Dijo: “Ella está al pie de los escalones, solo pon tus manos sobre ella”. Yo lo hice. Oré por ella.
36 Un par de semanas después de eso, me volví a encontrar con ella; estaba en la misma condición. Un día, el Espíritu Santo entró en la habitación. Yo le dije a mi esposa: “Él está aquí ahora”.
Ella dijo: “¿Puedo llamar a la mujer de New Albany?”.
Le respondí: “Llámala”.
Cuando ella llegó y se sentó allí un rato, yo hablé un poquito con ella. Comencé a fijarme en un carro pequeño negro, corriendo de esa manera. Yo dije: “Veo un carro pequeño corriendo. ¿Alguna vez ha estado en un accidente automovilístico?
Ella dijo: “No”.
Yo dije: “Pero Ud. estaba con un hombre de cabello claro, y un tren por poco los golpeaba”.
Y ella comenzó a gritar con todo su fuerza. Llevaba diez años yendo con el psiquiatra. Y allí, el Espíritu Santo le dijo de cómo cuando su esposo estaba en el extranjero, ella fue infiel a su voto matrimonial y todo eso que ella había hecho de esa manera. Ella dijo: “Pues, Hermano Branham, yo le confesé eso a Dios”.
37 Yo dije: “Usted nunca pecó en contra de Dios; Ud. pecó en contra de su esposo. Tendrá que arreglar eso con él, primero”.
Y ella dijo: “Oh, yo…”.
Le dije: “Eso está en lo más recóndito de su alma, y todos ellos…”. Dije: “Ellos podrían vaciar un galón de aceite en usted, y patear, y golpear, y echar fuera demonios, tanto tiempo como quieran, eso jamás sería capaz de encontrar la cura, hasta que Ud. encuentre la causa. Ud. tiene que encontrar primeramente la causa, después encuentra la cura”. Lo que está mal. En dónde está.
Y ella dijo: “Yo no le puedo decir eso”.
Y dijo… Yo dije: “Bueno, tiene que hacerlo”. Yo dije: “¿Acaso no trabaja él para la compañía Chevrolet?”.
“Sí”.
“Y hay una dama que trabaja allí que traía puesto un vestido rosa el otro día; él estaba en un carro Chevrolet verde. Él cometió el mismo acto que Ud. hizo”. Yo dije: “Vaya y póngalo en el teléfono, allá afuera, y vea si acaso no es eso verdad”.
Ella llamó a su esposo, y ellos se confesaron uno al otro, regresaron. El espíritu maligno dejó a la mujer; ella está tan perfectamente normal como puede estarlo ahora, ¿ven?
Lo primero, uno tiene que encontrar la causa. Luego la cura vendrá.
38 El congresista Upshaw… Todos Uds. escucharon de su sanidad, ¿no es así? Todas estas cosas. Aquí, William Hall, pastor de la iglesia Bautista en Milltown donde yo mismo solía ser el pastor… Justo después de la sanidad de Upshaw. Yo entré esa noche, y mi esposa me dijo… Me estaba preparando para ir al África en unas seis semanas. Tenía que ir a Pennsylvania para un servicio.
Y mi esposa dijo: “Billy, ¿sabías que el Hermano Hall se está muriendo? ¿Con cáncer en el hígado?”.
Y yo dije: “¡Oh, vaya!”. Dije: “No”.
Dijo: “Sí”.
Yo dije: “¿Puedes deshacerte de la multitud que está allá afuera tan pronto como puedas? Diles que me voy a la iglesia y que los veré el domingo”. Dije: “Voy a ir allá a ver al Hermano Hall”.
Y fui a ver al hermano, allí estaba él acostado, tan amarillo como una calabaza. Y él me reconoció. Yo dije: “¿Quién es su doctor?”.
Él dijo: “El Dr. Dillman”.
Bueno, el Dr. Dillman es un amigo del alma mío. Hice oración por el Hermano Hall, y llamé al Dr. Dillman. Él dijo: “Billy, él se está muriendo”.
39 Yo dije: “Oh, Doc. Dillman, detesto escuchar eso”.
Dijo: “Sí, lo llevamos a un especialista en New Albany, lo puso bajo rayos X, y tomó los rayos X. Hay un cáncer grande asentado justo en su hígado”. Dijo: “Él simplemente va a morir, eso es todo”.
Así que yo fui al siguiente día a verlo; oré otra vez por él. Fui a verlo, y… Bueno, se estaba poniendo muy débil, apenas si podía respirar. Así que la señora Hall me siguió para afuera; ella dijo: “Hermano Branham, ¿no hay algo que Ud. pueda hacer?”.
Dije: “Hermana Hall, no. Lo único que puedo hacer es orar”.
Ella dijo: “¿Conoce a otro doctor?”.
Yo dije… Por supuesto, cada persona por su doctor. Yo dije: “Tengo un amigo doctor, vive enseguida de mí, a un par de casas de mí”. Yo dije: “Él es un amigo del alma mío. Como doctor, pienso que está bien”. Dije: “Somos amigos del alma”.
Tengo una carta que está por llegar; él le está escribiendo a la Asociación Médica de América sobre los servicios, ¿ven? Y entonces, yo dije: “Me gustaría que él lo viera”.
Llamé al Dr. Sam Adair, y dije: “Doctor, ¿podría ir a ver al Sr. Hall?”.
Él dijo: “Bueno, Billy, simplemente iré al hospital y leeré sus rayos X”. Dijo: “Eso es todo lo que puedo hacer. Revisar eso”.
Así que él fue y leyó los rayos X. Él regresó, dijo: “El hombre tiene cáncer en el hígado, Billy, se va a morir”.
Yo dije: “¡Oh, vaya! ¿No hay algún especialista o algo que Ud. pueda hacer para consolar a la mujer?”.
40 Él dijo: “Bueno, quizá pueda enviarlo con el Dr. Able en Louisville, y él es uno de los mejores especialistas que existen, casi en toda la región sur”.
Así que consiguieron la ambulancia, y fueron a recoger al Sr. Hall (Reverendo Hall de la iglesia Bautista en Milltown), se lo llevaron a Louisville. El Dr. Able lo revisó; él regresó. Él no le podía decir a la señora Hall. Así que llamó al Dr. Adair y le dijo al Dr. Adair y el doctor me llamó. Él dijo: “¿Billy?”.
Yo dije: “Sí”.
Dijo: “¿Sabes de tu amigo Hall?”.
Dije: “Sí”
Dijo: “Él va a saltar por la borda en cuatro días”.
Yo dije: “¡Oh, vaya! Detesto escuchar eso”.
Dijo: “Bueno, él debiera estar listo para irse si es un predicador”.
41 Y yo dije: “Bueno, por supuesto, eso está bien”. Dije: “Él está listo para irse, pero odio verlo partir. Él es un hombre bastante joven aún, de unos cincuenta y cinco, cincuenta y ocho años de edad”. Dije: “Él es un buen predicador, detesto verlo partir”.
Dijo: “Bueno, todos odiamos irnos, Billy, pero tenemos que irnos”. Dijo: “El hombre se irá en cuatro días”.
Yo dije: “Bueno…”. Y yo fui y llamé a la Hermana Hall, y dije: “Hermana Hall, el Dr. Adair dijo… Able dijo que él partirá en cuatro días”. Y ella comenzó a gritar. Ahora, ella es como una madre para mí.
42 Y yo dije: “Mire, Hermana Hall. Él es Cristiano. Él solo dejará caer este viejo cuerpo de carne, para irse allá para estar con Cristo. Pues, ¡cuánto mejor! Él tiene que partir en algún momento de todas maneras”.
Ella dijo: “Bueno, ¿no le puede pedir a Dios? ¿Hay una visión en alguna parte?”.
Yo dije: “Él no me ha dicho ni una palabra”.
Bueno, a la siguiente mañana… Me fui a casa esa noche, y hay un montón de carros, de arriba abajo por la línea. Ahora, después… Oré por todos los que pude. A la siguiente mañana… Por cierto, nunca he sido convertido de cazar ardillas, así que todavía me gusta ir a cazar ardillas. Así que tenía un viejo rifle, y lo levanté, y coloqué en la habitación, y dije: “Ahora en la mañana a las cuatro (voy a poner el despertador), voy a ir a cazar ardillas para descansar, en cualquier caso, un día antes de subir y volver, y tengo que ir a África para todas esas reuniones”.
43 Así que programamos la alarma del reloj, y me metí a la cama como a las doce. Alrededor de las tres o cuatro, el despertador… Me levanté con mucho sueño, y tomé mi viejo… comencé a tomar mi rifle, y comencé a caminar hacia la habitación del medio. Salí, frotándome los ojos, y la luz del pasillo estaba encendida.
Me fijé y vi una pequeña manzana verde colgando allí. Yo dije: “Bueno, ¿por qué pondría mi esposa allí esa cosa de apariencia rugosa?”. Y miré eso. Pensé: “¿Por qué…?”.
Y en eso me fijé que no estaba colgando en la pared; estaba suspendida en el aire. Coloqué mi rifle en la esquina, me arrodillé. Y cuando me arrodillé, otra pequeña manzana verde comida de gusano, de apariencia rugosa bajó, se quedó a su lado. Y otra, y otra, hasta que cinco se quedaron allí. Después descendió una manzana grande, así de grande, y solo pegó una gran mordida así, y se comió las cinco. Y desapareció. De repente me di cuenta… Todos Uds. han visto la fotografía del Ángel del Señor que tomaron aquí en un debate, (sabemos), y esa gente Bautista de aquel lugar estaba tratando de debatir. Él bajó directamente y dejó que la Asociación Americana de Fotógrafos tomara Su fotografía. Está colgando en Washington, DC, ahora, el único Ser sobrenatural que se haya probado que fue tomado, ¿ve? Así que allí… y los agentes del FBI y todos ellos allí, con su sello y todo debajo de eso. Y allí estaba Él parado, arremolinando en el aire.
Yo dije: “¿Qué desea mi Señor que yo haga?”.
Dijo: “Levántate, y ve a decirle a William Hall: ASI DICE EL SEÑOR, tú vivirás y no morirás”.
44 Oh, no hubo cacería de ardillas ese día. Me cambié esos viejos overoles rápidamente, y salté en el carro, y me fui para allá. Ellos estaban trabajando con él, frotándole sus manos y cosas, y yo entré. Y sus ojos estaban muy hundidos. Yo dije: “Hermano Hall”.
Él dijo: “¿Qué sucede?”.
Yo dije: “Tengo Palabra del Señor”. Oh, Uds. nunca sabrán cómo me sentí entonces. ¡Amén! Cuando Dios lo dice, eso concluye.
Dijo: “¿Qué es, Hermano Billy?”.
Yo dije: “El Señor Jesús… ¿Cuánto tiempo lleva enfermo, Hermano Hall?”.
Él dijo: “Mattie, dile tú”. Esa es su esposa.
Ella dijo: “Bueno, él se enfermó allá en un cierto mes”, dijo: “Hace como cinco meses”.
Yo dije: “Eso pensé que era. ¡Cinco meses!”. Dije: “Yo vi cinco manzanas verdes colgando frente a mí esta mañana, y una grande bajó y se comió las cinco verdes. Y el Espíritu Santo, el Ángel de Dios, a quien…
Mensaje extraido de Messagehub
