S.170 53-1121  La Serpiente De Bronce 

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La Serpiente De Bronce

Evansville, Indiana, E.U.A.

53-1121

1 El capítulo 21 de Números y el versículo 5, para Uds. que están escribiendo. Ahora, el Hermano Bosworth ya predicó. Yo solo estoy parado aquí hasta que capte el sentir de la multitud, para saber lo que el Espíritu Santo quiere decir esta noche.
En el versículo cinco empezamos a leer aquí:
Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano.
Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel.
Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo.
Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá.
Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía. Después partieron los hijos de Israel y acamparon en Obot.

2 Ahora, en San Juan, creo que es el segundo capítulo de San Juan y el versículo 12 o el versículo 14. Jesús hablando, Nicodemo, y dijo:
…Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,
Para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

3 Ahora, vamos inclinemos nuestros rostros mientras hablamos con el Autor de esta Palabra.
Nuestro Padre misericordioso, con Tus abundantes bendiciones que Tú has dado a esto, a nosotros, los indignos, volvemos nuestros corazones, y rostro, hacia el polvo de la tierra de donde Tú nos tomaste, y un día regresaremos al polvo, si Jesús tardare. Pero, oh Dios, Tú nos has prometido una resurrección del polvo algún día, por medio de Jesús, a Quien Tú levantaste del polvo de la tierra, lo pusiste a Tu diestra. Y ahora Él está… Todos los principados y potestades y… están bajo Sus pies. Un día, la muerte de cada mortal será colocada bajo Sus pies. Y luego, nosotros le veremos tal como Él es, tendremos un cuerpo semejante a Su propio cuerpo glorioso, resucitado de la tumba, inmortal, para nunca enfermarse.
Oh, cómo te agradecemos por esas gloriosas promesas. Y esas promesas son Dios, porque en el principio era la Palabra, y la Palabra está con Dios, y la Palabra era Dios, y se hizo carne, y habitó entre nosotros. Y aquí está la Palabra esta noche, escrita aquí ante nosotros, y te damos las gracias por ello. Y ahora que Eso pueda encontrar su lugar de anclaje esta noche en cada corazón aquí: que el que no es salvo, en primer lugar, sea salvo; los descarriados regresen a Jesucristo, el amoroso Padre Celestial, y sean reconciliados por… Su sacrificio en la cruz, muriendo en lugar de ellos. Y pedimos, entonces, que Tú sanes a todos los enfermos y a todos los afligidos esta noche, para que la gloria de Dios esté sobre la gente.
Mañana es el Sabbat, las escuelas dominicales se estarán celebrando en todas partes, las transmisiones. Esta noche, los lugares de whisky, los bares están colmados de hombres y mujeres jóvenes; pobres madres ancianas con corazones rotos, orando por sus muchachos y muchachas. La iglesia, oh Dios, de alguna manera, ¿podemos tener un sacudimiento aquí mañana en la ciudad? Concédelo, Padre, que cada iglesia, mañana, pueda estar llena de personas y que haya tal, simplemente una gran quietud, o asombro sobre la ciudad; como Dios dice: “Ahora, estad quieto, y déjame hablar, Yo quiero hablarle a tu corazón desfallecido”. Concédelo, Señor.
Comienza esta noche, aquí mismo, Señor, en esta iglesia. Y comienza conmigo, Tu siervo. Que todos puedan sentir la bendición de Dios. Que los enfermos sean sanados de tal manera esta noche, que mañana, las calles estarán llenas de personas testificando de su sanidad. Te daremos toda la gloria a Ti a Quien le pertenece. Porque lo pedimos en el Nombre de tu Propio Hijo amado, Jesucristo. Amén.

4 Tipos y antitipos en la Biblia: el antitipo, por supuesto, quita el tipo. Pero si se fijan, Moisés en el tipo, levantó una serpiente de bronce. Me gustaría dirigirles su atención a eso, solo por unos momentos. Y… yo iba a dar un testimonio esta noche, pero esperaré.
Yo quiero obtener esto en la Palabra de Dios, porque después de todo, este es el único fundamento sobre el cual alguien puede construir, correctamente. Dios nunca reconocerá ningún fundamento sino esta Palabra. “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto”. ¿Es eso…? Y esta es la Palabra de Dios al principio, si se dice algo más, si eso no se compara con esta Palabra, entonces eso no es de Dios, yo no pensaría; porque la Biblia dice: “El que le quite o le añade, el tal será quitado de su parte del Libro de la Vida”. Por lo tanto, queremos estar seguros de mantener nuestra doctrina siempre en el ASÍ DICE EL SEÑOR.
Y si en alguna ocasión alguien encuentra algo en mi reunión que no se basa en la Palabra de Dios, me lo debe a mí como un hermano o hermana, dejarme saber al respecto. Venga a mí, escríbame, de alguna manera, hágamelo saber; ciertamente quiero eso: esto es lo primero.

5 Ahora, en el Antiguo Testamento estaban los —eran los tipos; tal como Dios guiando a Israel, todos los sacrificios y las expiaciones, y todo en el Antiguo Testamento: simplemente hablaba de Cristo. Y en Cristo: el centro del plan completo de la redención de Dios para la raza humana. Todo lo que Ud. necesita, esta noche, está en Cristo.
Ahora, fíjense en esto, de la sanidad Divina en la expiación. Cristo, el principio, estaba guiando a la iglesia en forma de una Columna de Fuego. ¿Creen Uds. eso? ¿Creen Uds. que ese fue Cristo? La Biblia dice que lo era: “Moisés estimó las riquezas de Cristo como mayores tesoros que las —las riquezas de— de Egipto. Y abandonó Egipto, sin saber a dónde iba, pero no temiendo la ira del rey, sino que él fue guiado por Cristo”.

6 Ahora, mucha gente… Y aquí hace algún tiempo, hablando con un judío, la forma en que él no podía entender cuando un hombre llamado John Rhyn había sido sanado, ciego. (No el John de aquí. Él lo conoce.) Pero este hombre había sido sanado en Fort Wayne, Indiana, y había estado ciego durante veinte años. Y él —él pasó por la línea, y él era un Católico por fe, y a medida que él pasaba por la línea, él dijo…
Yo oré por una mujer, y cuando ella bajó de la plataforma comenzó a gritar. Ella tenía un paraguas, había estado lloviendo y estaba haciendo girar ese paraguas. Y un gran bocio que estaba en su garganta había desaparecido de su garganta. Y ella simplemente estaba gritando y comportándose de esa manera. La gente, ellos tuvieron que calmarlos.
Y luego, cuando este hombre venía pasando, había un hombre que lo estaba guiando. Y yo—yo me quedé allí y lo observé por unos momentos, le dijo lo que él era y lo que él había hecho, le dijo lo que él… había sido en su vida. Y él estaba vendiendo periódicos.
“Sí”.
Yo dije: “Ud. es Católico por fe”.
“Sí, eso es correcto”.
Yo lo observé un rato, y lo vi que andaba por allí, todavía con su cabello gris, y él estaba caminando, muy bien, con una Biblia bajo el brazo.
Y yo dije: “Señor, Jesucristo le ha sanado. Dios le bendiga”. Y yo dije: “Porque ASÍ DICE EL SEÑOR, Dios me ha mostrado que Ud. ha recibido su vista. Su oración ha sido contestada”.

7 Bueno, ellos se lo llevaron, unos momentos después, aquí venía él de nuevo. Y él se metió nuevamente en la línea y dijo: “Señor, Ud. me dijo que yo estaba sanado”. Él dijo: “Yo—yo—yo no puedo ver nada”.
Yo dije: “No fui yo el que le dijo: Ud. ha sido sanado. Ese fue Dios que le dijo a usted: Ud. ha sido sanado”.
Bueno, él dijo: “Yo—yo—yo le escuché a Ud. decirlo”.
Y yo dije: “Bueno, eso fue correcto”. Era mi voz, pero era Él haciendo funcionar eso“. Yo dije: ”Lo que Él le dijo, que era usted, y así sucesivamente, ¿es eso correcto?“
Él dijo: “Sí, señor”.
“Bueno”, yo dije: “si Él supo lo que Ud. ha sido en la vida, seguramente él sabe lo que Ud. será en la vida”. Si esa parte fue verdad, Ud. lo sabe, pareciera que Ud. podría tener fe para creer que la otra parte sería verdad“.
Él dijo: “Bueno, me parece que si yo hubiera sido sanado, mis ojos estarían abiertos”.
Yo dije: “Eso no tiene nada que ver al respecto”. Yo dije: “Ud. solo… se supone que Ud. debe creer”. Yo dije: “Vaya a casa creyendo”.

8 Unos momentos más tarde, aquí venía él de nuevo, regresó otra vez, el hombre lo iba guiando. Él dijo: “Yo no puedo entender. Si mis ojos fueron sanados, señor… Ahora, dicen que una mujer, simplemente, un gran bocio se fue de su garganta”. Dijo: “¿Por qué no se abren mis ojos?”. Él dijo: “Ud. me dijo que yo había sido sanado”.
Yo dije: “Ud. me dijo que me cree”.
Él dijo: “Sí, yo le creo”.
Yo dije: “¿De qué me está cuestionando usted, entonces?”.
Él dijo: “Bueno, si yo fui sanado, yo creo que mi…”.
Yo dije: “Yo le dije: Ud. ha sido sanado, porque el Espíritu de Dios me dijo: Ud. ha sido sanado”.
Él dijo: “Bueno, yo no entiendo”. Dijo: “Mire, yo soy Católico”.
Yo dije: “No hace ninguna diferencia lo que Ud. era. Yo nunca… eso no era la cuestión. Era solo: usted obedezca lo que se le dice que haga”.
Él dijo: “Bueno, ¿qué debo hacer?”.
Yo dije: “Solo alabe al Señor por su sanidad”. Yo dije: “Eso llegará a Ud.”. Yo dije: “Ud. tiene que hacerlo”. Él dijo…
Y muchas veces eso sucede. ¿Ven? El Ángel del Señor podría no pasar al lado de esa persona otra vez, durante un mes. ¿Ven? Pero tendrá…tendrá que suceder. Si el Señor así lo dijo, tiene que acontecer.

9 Y entonces, yo dije: “Solo diga: Alabado sea el Señor por sanarme”. Bueno, ahora… esto, ahora, Uds. amigos Católicos que están aquí, esta noche, yo sé un poquito sobre la doctrina Católica. Se supone que ellos deben hacer lo que dice el sacerdote. Entonces, si yo le dije eso a él, él solo —solo pensé, eso es lo que se supone que él debe hacer. Entonces, al día siguiente por la calle, él estuvo alabando al Señor por la sanidad.
Esa noche, cuando él regresó al servicio, estábamos en un lugarcito con un pequeño balcón, de esa manera; tenía aproximadamente, me imagino, con capacidad para unas dos mil quinientas personas. Y allí estaba… Él solo se instaló allá arriba, y gritó: “Todos guarden silencio”. Él se había levantado y gritó: “¡Alabado sea el Señor por sanarme!”. Se volvió a sentar. Para cuando yo empezaba a predicar otra vez, él decía: “Todos guarden silencio. ¡Alabado sea el Señor por sanarme!”. Bueno, él me perturbaba cada vez que yo empezaba…
“Bueno, déjenlo en paz”, yo decía: “Solo…”. Los ujieres irían a detenerlo, yo decía: “Déjenlo en paz, eso es lo que yo le dije que hiciera”. Entonces, él seguía haciendo eso.

10 Bueno, la reunión terminó, solo fue una reunión de tres días, la—la reunión terminó. Y yo… yo supongo que fue algo como, tal vez, un mes después de que yo me había ido, él estaba, en una pequeña ciudad allí, cerca de Fort Wayne, donde él vivía, y vendía periódicos. Y entonces, él se paraba en la calle y gritaba: “¡Extra! ¡Alabado sea el Señor por sanarme! ¡Extra! ¡Alabado sea el Señor por sanarme!
La gente pensaba que el anciano se había vuelto loco. Entonces, ellos… ellos dijeron: “Eso es, pues… pues, era terrible”.
Entonces él fue a una barbería (un muchachito lo condujo hacia allá, que vendía periódicos con él) y… y para que lo afeitaran. Así que había un pequeño barbero que sabía todos los detalles, Uds. saben, sobre todo, así que, de unos veintidós años. Entonces, él comenzó a afeitar al… al anciano, llevaba la mitad de la barba afeitada. Dijo: “Por cierto, papá, me enteré de que Ud. estuvo con ese sanador Divino, cuando él estuvo en aquel lugar”.
Dijo: “Sí, yo estuve”.
Dijo: “Escuché que el Señor lo sanó”.
Él dijo: “Sí, alabado sea el Señor. Él me sanó”. Y sus ojos se abrieron. Se levantó de la silla, con una toalla alrededor del cuello, medio afeitado, el barbero detrás de él con una navaja de afeitar; él se fue por la calle, gritando a voz en cuello; ahora, él no podía ver perfectamente. Pero esta noche, ese anciano está predicando la sanidad Divina, ahora, esta noche. Sí señor.
¿Qué? Su testimonio no fue negativo, sin importar lo que había pasado, aun así era positivo. Él lo creyó. Y él está predicando esta noche, en algún lado, alrededor, en Michigan. Y él dice: “Yo… Lo único que sé es solo creerlo. Eso es lo que yo hice”. A veces, Dios, de esa manera…

11 Aquí hace poco, dos mujeres, yo estaba contando al respecto aquí, hace unas noches, porque yo recibí una carta sobre eso y ellas vinieron a la reunión. Una mujer estaba, dijo, en la reunión, cuando ella vino con un problema estomacal.
Ahora observe Eso, Eso hablará el Nombre del Señor. Eso le dirá qué es, qué es lo que va a pasar. Miren. Si no lo hace, entonces yo no sé. Yo solo puedo decir lo que Eso dice. Yo no puedo hacer eso, ese es Dios.
Así que Eso le dijo a ella que iba a sanar del problema estomacal. Y Eso le dijo a otra mujer, con un nódulo en la garganta, que, en el Nombre del Señor, eso, que eso… eso se iba a ir de ella. Entonces, ella, yo le dije que se fuera a casa, dijo ella, y que comiera lo que ella quisiera. Bueno, ella lo intentó. Pues, oh vaya, ella deseaba morir. Ella intentaba comer y ella vomitaba, y todo.
Bueno, pasaron las semanas, tres o cuatro semanas. Y una mañana, la familia se había ido a trabajar, los niños se habían ido a la escuela y ella tenía tanta hambre. Y ella dijo que sintió, algo así como algo fresco que la recorrió. Y ella lo iba a intentar, tomó un pequeño bocado de pan tostado; y eso no subió. Ella tomó algo de avena, y no pasó. Y ella bebió una taza de café. ¡Oh, vaya!, le estaba yendo bien. Entonces, ella pensó que iría corriendo y se lo contaría a su vecina, calle abajo, lo que había sucedido.
Así que, ella todavía está testificando de su sanidad, nadie sabía que ella no podía comer, solo ella lo sabía. Y estaba haciendo todo lo posible, pero dijo que lo recibiría. Entonces dijo: “Si Dios puede decirme, por inspiración, lo que yo era, y qué, cómo yo me enfermé y qué me hizo enfermar, y me dijo que yo iba a estar bien, yo lo creo”. Esa es la manera. Eso es correcto. Ella tenía la idea.
Ella corrió calle abajo para contarle a su amiga al respecto, unas cuantas puertas calle abajo. Y ella iba por la calle, y en la casa, ella iba a contarle sobre eso. Ella escuchó a alguien gritando, gritando muy fuerte, la mujer está en medio del piso, el crecimiento se había ido de su garganta, esa mañana, y ella estaba gritando con todas sus fuerzas.

12 ¿Qué había sucedido? El mismo Ángel de Dios, Quien colocó esas cosas, y tuvo la Palabra de Dios, Quien habló a través de labios, y dijo lo que era, y les dijo lo que iba a suceder, pasó por el vecindario esa mañana, buscando a esas personas en las que Él había pronunciado esa bendición Y eso lo concluyó. ¿Ven? Miren, ellos no pueden llegar a Ud. exactamente cuándo Ud. quiere que estén. Pero si dicen algo…
Bueno, mire, Daniel, había un Ángel, siguió a Daniel. ¿Es correcto eso? Y una vez, ese Ángel no pudo llegar a él, yo creo, después de que él lo llamó, durante veintiún días. ¿Es correcto eso? Veintiún días, fue retenido, pero Él llegó allí. No se preocupen, Él estará allí, solamente…

13 Ahora, esta serpiente de bronce… Ahora, para continuar esto, esta vez en Benton Harbor, Michigan, en la Casa de David, un judío, que le había dado muchas limosnas a este hombre, me llamó allá para una entrevista. Bueno, yo tenía unas pocas horas y nosotros conducimos hasta allá. Y el anciano y yo, nos sentamos en el columpio, y este rabino salió. Por supuesto, él no se quitó el sombrero, él solo se mantuvo con el sombrero puesto, un hombre joven, de unos treinta años, tenía la barba oscura. Y él dijo: “¿Es Ud. el señor Branham?”.
Yo dije: “Sí, señor”.
Él dijo: “¿Con qué autoridad le abrió los ojos a John Rhyn?”.
Yo dije: “Yo no le abrí sus ojos”.
Él dijo: “Bueno, ¿qué le abrió los ojos?”.
Yo dije: “Jesucristo, el Hijo de Dios, le abrió los ojos”.
Él dijo: “Tonterías”. Él dijo: “Jesús no era ningún Cristo, tampoco era el hijo de Dios”.
Yo dije: “Bueno, los ojos de John están abiertos, ¿no es así?”.
Él dijo: “Sí, eso es verdad”.
Yo dije: “Bueno, yo utilicé el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, cuando oré por él”. Yo dije: “Fue por medio de ese Nombre, y mediante ese poder, que trajo la vista”.
Él dijo: “Jehová pasó por alto su ignorancia”.
Le dije: “Bueno, tal vez Él lo hizo”. Yo dije: “Pero los ojos de John están abiertos”.
Él dijo: “Jesús”, dijo: “él no era más que un ladrón. Él atravesó el maizal y él—él—él—él arrancó espigas de maíz y se las comió”. Dijo: “Eso era ilegal. Él no debió haber hecho eso”. Dijo: “Él no era más que un ladrón”.

14 Yo dije: “Bueno, ahora, Él era el Señor del Sabbat”. Yo dije: “Usted lo llamaría un ladrón y las propias leyes de Uds. lo justificaron a Él”. Yo dije: “En sus propias leyes, está escrito: si un hombre pasa por un maizal, podrá comer lo que él quiera; mas no ponga nada en el cesto ni se lo lleve”. Eso es correcto. Esa es la—esa es la ley. Él podía comer lo que Él quisiera. Yo dije: “Él no quebrantó ninguna ley”.
“Oh”, él dijo: “Él se hizo a Sí mismo Dios, y Él quebrantó el Sabbat”.
Yo dije: “Él era el Señor del Sabbat, y también era Dios”.
Y él dijo: “¡Oh, tonterías!”. Dijo… dijo: “Uds.…. Uds. gentiles, están muy confundidos en su mente”. Dijo: “Uds…”. Dijo: “Uds.…. Uds.… Uds. gentiles, no pueden partir a Dios en tres piezas, y dárselo a un judío”. Dijo: “Uds. lo saben”. Dijo: “Todos Uds. dicen: Nuestro Dios”. Y dijo: “Uds. tienen tres dioses, Dios el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo”. Dijo: “Uds. tienen tres dioses”. Dijo: “¿Cuál de ellos es su Dios?”.
Yo dije: “Los tres son nuestro Dios”.
Entonces él dijo: “Bueno, todos Uds. están locos”.
Y yo dije: “Bueno ahora, vea, yo quiero preguntarte algo”. Yo dije: “¿No cree que Jesús era el Mesías?”.
Él dijo: “No, señor”.
Yo dije: “Ud. cree en los profetas, Rabino, ¿no es así?”.
Él dijo “Sí”.
Yo dije: “En Isaías 9:6, dice: Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero”. Yo dije: “¿De quién estaba hablando el profeta?”.
“Ese es el Mesías. Ese era el Mesías”.
Yo dije: “Entonces el Mesías debía nacer como un Niño. ¿Es correcto eso?”.
“Oh sí. Sí, eso es correcto”.
Yo dije: “Entonces, ¿qué relación tiene el Mesías con Dios?”.
Él dijo: “Él era Dios”.
Yo dije: “Eso es correcto”.
“Él—Él será Dios”.

15 Yo dije: “Eso es correcto. Él lo era”. Yo dije: “Nosotros no tratamos de decirles a Uds. que hay tres dioses, tres seres diferentes”. Yo dije: “Dios es como una regla de tres pies. Exactamente”. Yo dije: “El Ángel de Dios que… ¿Quién era ese, que llevó a Moisés por el desierto, esa Columna de Fuego?”.
Él dijo: “Ese fue Jehová”.
Yo dije: “Correcto. Y entonces, nadie podía siquiera tocar una montaña donde Él estaba”. Y yo dije: “Ese era Jehová; nadie podía tocarlo a Él. Y cuando Él descendió a la montaña, todo estaba en llamas, ¿y escribió Él los mandamientos?”.
“Sí, ese fue Jehová”.
Yo dije: “Entonces, Dios se develó a Sí Mismo en un cuerpo nacido virginalmente. ¿Ve? El cual, el Mesías hizo sombra sobre una mujercita; creó, en su útero, una célula de sangre que dio a luz al Hijo de Dios”. Yo dije: “Entonces Dios vino y habitó en Él. Dios estaba en Cristo, reconciliando Consigo al mundo”. Yo dije: “¿Cree Ud. eso?”.
“No, yo no veo…”.
Yo dije: “Bueno, Él lo era. Él era un —Él era un Ser trino”.

16 Noten. Y yo dije: “Entonces Ud. podría tocarlo a Él. Pero Él era un cuerpo nacido virginalmente. ¿Qué está haciendo Él? Abriéndose camino hacia los corazones de los hombres”. Yo dije: “Luego, cuando Él se fue, Él dijo: Yo vengo de Dios y a Dios vuelvo; y a través de la ofrenda de este Cuerpo, el cual era Su Hijo, Dios viviendo en Su Hijo, ofreció este Cuerpo para la remisión de los pecados”. Y yo dije: “A través de eso, a través de la Sangre de Su cuerpo no traído a través de sexo, nos redimió de nuestro nacimiento sexual, y nos trajo al compañerismo. Y Él vino de nuevo en la forma del Espíritu Santo y vive en nosotros. El mismo Dios, por todo el trayecto, la misma cosa”. Yo dije: “Él tenía que ser el…”. Yo dije: “Esa es la razón por la que fuimos comisionados a bautizar en Nombre de Padre, Hijo, Espíritu Santo, porque es el mismo Dios en dispensación de Padre, Hijo y Espíritu Santo. Es absolutamente el… Nosotros no tenemos tres dioses, tenemos un Dios en tres dispensaciones, eso es correcto, en el Ser trino de Dios, Dios el Padre, Hijo y Espíritu Santo”. Yo…
Y ese judío vio eso. Ahora, esa siempre ha sido la piedra de tropiezo para el judío —desde el Cristianismo, en la reforma, eso no fue aclarado; y luego—y luego en eso, eso es lo que ha hecho tropezar al judío todo el tiempo. Y él vio eso y comenzó a llorar. Él se dio media vuelta, él dijo: “Dios puede levantar de estas piedras, hijos a Abraham”.

17 Yo dije: “Rabino, Ud. sabe, Ud. cree eso”. Yo dije: “Dios en Su misericordia, desde allá arriba, Él tuvo que abrirse camino hacia abajo, y limpiar el camino del pecado a través de las dispensaciones, hasta que Él pudiera bajar para vivir en los hombres, y tener compañerismo otra vez con los hombres, como Él lo hizo en el huerto del Edén” ¡Aleluya!
Si eso no es gracia, no sé lo que es, hermano. Cómo Dios, Jehová, viniendo Él mismo, ese gran Ser allá, Quien (¡oh, vaya y cómo Él se humilló a Sí mismo!) bajó, creó Su Propio Cuerpo, para vivir en un tabernáculo aquí entre nosotros (Emmanuel, caminando con nosotros, “Dios en Cristo, reconciliando Consigo al mundo”), y mediante la entrega de Su cuerpo, la carne, lo cual era El Hijo de Dios. Jesús era el Hijo de Dios, que Él tenía aquí en la tierra, y Él habitó en este Hijo como un Ser, manifestándose a Sí mismo. Jesús dijo: “No soy Yo el que hace las obras”, (el individuo, Jesús), sino que Él dijo: “Es Mi Padre que mora en Mí, Él hace las obras”.

18 Ahora, es solo como esto: Dios, el Padre, eran las primeras seis, o las primeros doce pulgadas; Dios, el Hijo, las segundas doce pulgadas; y Dios, el Espíritu Santo, es las terceras doce pulgadas. Es una regla, una regla de tres pies, pero el mismo Dios en cada dispensación, ¿lo ven? el mismo Dios. Ahora Él está trabajando, hoy, en hombres. ¿Creen Uds. eso? Y Dios está viviendo en hombres, aquí mismo, con nosotros esta noche.
Cómo el amor de Dios se ha ido desenvolviendo, descendiendo. Oh, trae… Yo… Eso—eso es más de lo que yo puedo… de lo que yo puedo concebir, que cómo un Dios Santo pudiera descender y abrirse camino hacia aquí abajo, revelándose a Sí Mismo, para entrar en la humanidad y vivir en los hombres. “Todavía un poco, el mundo no Me verá más”, el Espíritu hablando por medio de Jesús: “empero vosotros Me veréis; porque Yo estaré con vosotros, aun en vosotros, hasta el fin del mundo”. ¿Es correcto eso?
Ahora, el incrédulo sale y dice: “No existe tal cosa”.
Véalo a Él, cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él no (Jesús), Él no reclamó ser una gran persona. Él dijo que era “El Hijo de Dios”. Él se lo dijo a la mujer junto al pozo.
Alguien estaba tratando de decirme el otro día: “Jesús nunca dijo que Él era El Hijo de Dios”.
Él sí que lo dijo. Él dijo que era “El Hijo de Dios”. Oh, se lo dijo a la mujer junto al pozo.
Ella dijo que sabía que el Mesías había de venir.
Él dijo: “Yo Soy, el que habla contigo”. Él era el Hijo de Dios. Y Él dijo—y Él dijo: cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él no afirmaba ser una gran persona; Él era humilde. Él era obediente al Padre Celestial; Él andaba haciendo exactamente lo que Dios le decía que hiciera. Él podía ver visiones. Él pensaba… conocía los pensamientos de la mente de la gente; Él sabía lo que estaba mal con ellos. Dios le mostraba lo que llegaría a acontecer, antes de que sucediera, Él se lo decía a la gente.

19 Miren en la resurrección de Lázaro, cuando Él se fue de la casa de su amigo; Él Padre le había mostrado a Él lo que iba a suceder. Pasaron tres días y dijo: “Lázaro duerme”. Esa es la razón por la que Él sabía que Lázaro, en ese lapso de tiempo, estaría muerto. Y entonces, Él dijo: “Pero Yo voy a despertarlo”. ¿Es correcto eso? “Voy a despertarlo”. Ahora observe.
Cuando Él llegó a la tumba, Él dijo: “Padre, gracias te doy por haberme oído; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor”. ¿Ven? “Solo por estos que están parados alrededor, Yo lo hice como una forma de ejemplo; de orar. Pero Yo sé lo que va a suceder porque Tú ya Me lo mostraste”. Luego Él dijo: “¡Lázaro, sal fuera! Y un hombre, que llevaba cuatro días muerto, volvió a la vida. ¿Ven?
Y Él solamente resucitó a tres personas en todo Su ministerio, de las que tenemos registro, tres personas; tres es una confirmación: “En boca de dos o tres testigos, sea establecida toda palabra”.

20 Ahora, noten aquí, Moisés… Cuando estas personas habían pecado en contra de Dios y en contra de Moisés, ellos pecaron en contra de Dios al hablar en contra de Dios y al hablar en contra de su líder. Y ahora, yo quiero que noten, Dios le dijo a Moisés que fuera a hacer algo: hazte una serpiente y cuélgala en un poste. Ahora esa era la serpiente que tenía la mordedura de la muerte. Y él la hizo de bronce, y la colgó en una asta.
Ahora lo que eso representaba: Ahora, lo primero, la gente había pecado, y se estaba muriendo de enfermedad. Ahora, vea esta razón compuesta, ahora. Ellos estaban… pecaron, y se estaban muriendo de enfermedad a causa del pecado; y todo pecado es directamente, o, ya sea provocado directamente… toda enfermedad, más bien, es causada por el pecado. Antes de que nosotros tuviéramos algún pecado, no teníamos enfermedad, y la enfermedad es un atributo del pecado; tal vez no lo que Ud. hizo, sino lo que alguien hizo antes que usted, que fue heredado. La enfermedad es un atributo del pecado.

21 Ahora, Dios mostrando en el tipo: Ahora lo primero, el asta representó “la cruz”, la madera. La serpiente misma, siendo una serpiente, hablaba de “pecado ya juzgado”, porque Dios había juzgado a la serpiente en el huerto del Edén. Pero el bronce hablaba de “Juicio Divino”, que era, como la fuente de bronce. En los días de Elías, él miró hacia afuera y dijo: “El cielo parece como bronce”. Juicio Divino sobre todo el país, sin lluvia; Juicio Divino.
Y note que esta gente tenía que mirar, o contemplar esa serpiente de bronce; la serpiente no podía orar por ellos, ellos solo tenían que… que mirar y vivir. Y eso fue por una razón compuesta: quitarles el pecado, sanar sus enfermedades.
Y Jesús por aquí, hablando, dijo: “Así como Moisés levantó la serpiente de bronce en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado”.
Ahora, si el tipo hizo la sanidad, ¿qué del antitipo? Si la serpiente de bronce, la sombra, hizo la sanidad, ¿qué hará Cristo, al mirarlo a Él?
¡Mire y viva, mi hermano, viva!
Mire a Jesús ahora y viva.
¿Ven? Él es el Antitipo. Él es el Positivo, en donde aquello era el negativo. Aquello fue una sombra; al igual que mi sombra, y esto es, sería yo mismo, y allí está mi sombra. Cuánto más real es esto, que aquello. Bueno, cuánto más real es Jesús, esta noche, en el Espíritu Santo, después de haber sido levantado en el Calvario para un mundo pecaminoso, maldecido con enfermedades, y ahora, al levantarlo a Él: “Él herido fue por nuestras rebeliones; por sus llagas fuimos nosotros curados”. Luego, además de eso: Él regresó de la cruz, pasó de la cruz a la tumba, regresó; el Cuerpo subió al Cielo, al Padre Dios; y el Espíritu regresa a la tierra, vive entre la gente.

22 Cualquiera sabe, en el Antiguo Testamento, cómo se dieron las señales para un contrato. En el Antiguo Testamento…
Hoy en día, cuando nosotros hacemos un pacto, decimos: “Vamos a darnos la mano”. Estamos de acuerdo. En China, ellos se arrojan un poco de sal el uno al otro. Eso es un acuerdo.
Pero en el Antiguo Testamento, la manera en la que llegaban a un acuerdo, ellos tomaban un animal, lo mataban y lo abrían, se paraban entre las piezas muertas; como lo hizo Dios con la pequeña Luz blanca, confirmando el pacto con Abraham, que Él lo salvaría y a su simiente. Y él se paraba allí, y escribían un contrato: “Yo, John Doe, estoy de acuerdo en hacer cierta y cierta cosa”. Y luego ese contrato se rompe en dos; una persona toma una parte, y el otro, toma la otra parte. Y ellos hacen un juramento…

23 “… En tus manos encomiendo Mi Espíritu”. Y Él desgarró la vida de Cristo, tomó el Cuerpo y lo puso a Su diestra, y envió el Espíritu Santo de regreso a la iglesia; que es el pacto incondicional dado al hombre esta noche. Hermano, la Vida de Jesucristo debe estar en cada individuo; ese es el pacto de Dios. Y tan cierto como Ud. ha nacido del Espíritu de Dios, el Espíritu Santo en usted, Dios está bajo declaración jurada (¡Aleluya!) de que Él lo resucitaría a Ud. en los últimos días, Él sanará la enfermedad.
Me siento muy religioso en este momento. Yo no quiero comenzar…

24 ¿Ven? Tengo que orar por los enfermos, pero ahí lo tienen. El pacto que Dios hizo: “Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado”. Era el pacto: mire y viva.
Ahora, la condescendencia del Espíritu Santo a medida que bajaba: “Todavía un poco, y el mundo no Me verá más”. ¿Qué es el mundo? ¿No estaba el mundo allí en el cosmos que significaba “el—el—orden mundial?”. El, quiero decir, mundo en su… ¿la tierra? Significaba el orden mundial, los pueblos. “El mundo no Me verá más; empero, vosotros Me veréis. ”¿Quiénes son “vosotros”? La Iglesia. “Vosotros Me veréis, porque Yo…”. (Un pronombre personal) “Estaré con vosotros, aun en vosotros, hasta el fin del mundo”. El Jesucristo resucitado en Su poder y señales y maravillas, obrando entre un pueblo.
Hermano, Dios siempre ha vindicado a Su Iglesia con señales y maravillas, desde el Génesis, hasta salir en Apocalipsis. No importa cuáles hayan sido sus enseñanza, Dios siempre ha colgado esa Columna de Fuego sobre los israelitas. Él estaba con Jesucristo; Él, con la iglesia aquí; Él estaba con los discípulos.
Y Él comisionó: “Porque en los postreros días habrá hombres amadores de sí mismos, vanagloriosos, eruditos educados y así sucesivamente, tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella”. Hoy tenemos mucha gente que tiene una iglesia totalmente establecida en formatos, rituales y teología.
Pero hermano, Dios está vindicando dónde Él está: con las mismas señales; el mismo Espíritu Santo; la misma Columna de Fuego; las mismas maravillas; el mismo Jesús viviendo entre ellos, revelando los pensamientos de la gente, los secretos de sus corazones; sanando a los enfermos; haciendo que los ciegos vean; llenándolos con el Espíritu Santo; dando gozo, paz. Bueno, ¿cómo… cómo podríamos nosotros negar a un Ser tan hermoso? Amén.
Yo le amo a Él, ¿Uds. no? Inclinemos nuestros rostros.

25 Nuestro Padre Celestial, aquí frente mí están colocados un montón de pañuelos. Ellos representan pobres personas enfermas y sufrientes. Un día de estos gloriosos, todo esto habrá terminado, y nosotros vamos a subir a Tu Casa. Dios ayúdanos a estar en la más profunda sinceridad ahora. Bendícenos ahora. Yo pongo mis manos en estos pañuelos. Tú sabes que no hay virtud en ningún hombre, sino la virtud (No había virtud en la serpiente, ni en el bronce del que estaba hecha, ni en el asta sobre la cual colgaba), pero la virtud estaba en hacer aquello que Dios decía que se debía hacer. Y esta es la comisión. Nosotros lo leímos, aquí en la Biblia, que Tú honraste la fe del pueblo; cuando ellos tomaban del cuerpo de Tu siervo, pañuelos y delantales, los espíritus inmundos se iban de ellos. Tú sigues siendo Dios esta noche, y nosotros te creemos a Ti. Yo ruego que Tú sanes a cada una de estas personas, y que se restablezcan completamente, en el Nombre de Tu Hijo, Jesús.
Y ahora, Señor, sintiéndome tan feliz esta noche. Oh Dios, solo miro a lo largo del camino, por allí abajo, un pedacito; y yo solo puedo, parece que yo solo veo cosas grandes. Estoy tan feliz, tan agradecido Contigo. Y creo que estamos al borde, Señor, de una de las mayores sacudidas que el mundo haya recibido. Déjame quedarme para verlo, Padre. Yo ruego que Tú lo hagas.
Ahora, mientras nos movemos lentamente por aquí, que Tu Espíritu venga esta noche, en gran poder. Que estas personas que están sentadas aquí de diferentes iglesias, y diferentes enseñanzas, y algunos de ellos con diferentes ideas y supersticiones, y todo lo demás, que ellos dejen todo de lado, y digan: “Si Jesús resucitó de los muertos, y prometió que Él haría las mismas cosas, creemos que Él está aquí esta noche, para hacerlo”. Concédelo, Señor.
Y ayúdame ahora, y bendíceme mientras ministro a Tu pueblo. Y yo sé que al ministrarles a ellos, yo te ministro a Ti; porque Tú dijiste: “En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis más pequeños, a Mí lo hicisteis”. Concede grandes bendiciones, y la sanidad de todos los enfermos, la salvación de cada alma, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. … [Palabras inciertas]…

26 ¿Enseñan las Escrituras en Hebreos 13: 8 que “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos”? Entonces, ¿dijo Jesucristo: “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”? Nosotros sabemos que Dios dijo eso. ¿Dijo Jesús: “Todavía un poco, y el mundo no Me verá más; empero, vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros, aun en vosotros, hasta el fin del mundo”? ¿Dijo Jesús: “Las obras que Yo hago, vosotros también las haréis”? ¿Dijo Él eso? ¿“Aún mayores que estás; porque Yo voy a Mi Padre”? Bueno, averigüemos qué personaje era Él, qué tipo de persona.
Si Ud. está pasando por Evansville esta noche, en busca de Jesucristo, si Él estuviera aquí en la tierra, déjeme ver qué clase de persona encontraría él. Ahora, solo bajemos las cortinas de nuestra teología ahora. Él no estaría vestido de manera diferente a cualquier otro hombre. Él se veía igual a todos ellos; Él pasaba directamente entre ellos, ellos no sabían quién era Él. Incluso después de Su resurrección, Él habló con unas personas todo el día, un día, caminó con dos de ellos en el camino hacia… Yo creo, oh, fue durante todo, el viaje de un día de reposo; No sé hasta dónde quedaba Emaús, pero fue una gran distancia. Y Él caminó con ellos, pero ellos no lo sabían. Él se vistió como cualquier otro hombre. ¿Es correcto eso? Él era un Hombre que estaba lleno de amor, lleno de compasión; pero aun así, Él podía hablar.

27 ¿Qué clase de pueblo lo siguió a Él? ¿Qué clase de multitud obtuvo Él? ¿Estaba Él en las grandes jerarquías? Ellos lo condenaron a Él y dijeron que era “un demonio”. Él era solo… Ellos vieron que Él podía… Él conocía los pensamientos de la gente. “Él era uno que leía la mente”. Eso era correcto: Él percibía sus pensamientos. Y ellos dijeron: “Él es… pues, Él solo es… Él es un… Él es solo es un demonio; Él es Belcebú”. ¿Es correcto eso?
Entonces, ¿quién lo siguió a Él? Lucas nos dice que “los que eran del común del pueblo le oían de buena gana”, solo la gente normal y común. Pescadores y así sucesivamente, bajando al río: ellos—ellos fueron quienes lo escucharon.
Él andaba alrededor: “Un varón de dolores, experimentado en quebranto”. Él no era un hombre de aspecto grande y fuerte, tal vez, de doscientas libras. Pues, probablemente era un Hombre pequeño y delgado.
Pero ahora, yo quiero que noten qué tipo de ministerio tenía Él. ¿Afirmó Él ser un sanador? No, Él no reclamaba ser un sanador. Él dijo: “Yo no puedo hacer nada; las únicas cosas que hago”, dijo: “son las que Mi Padre Me muestra”. ¿Es correcto eso? Él dijo: “De cierto, de cierto os digo” (San Juan 5:19, cuando Él pasó por en medio de todos esos lisiados), Él dijo… Él no sanó a ninguno de ellos, Él se acercó a un hombre que tenía algún tipo de enfermedad desde hacía treinta y ocho años, él incluso podía caminar y meterse en el estanque, y él dijo: “Pero mientras yo voy, alguien, mejor que yo, se me adelanta y entra en el estanque”. Él estaba recostado en un lecho, una vieja colcha pequeña y almohada, tal vez, había estado acostado por allí, tratando de meterse en el estanque. Jesús sabía que él estaba allí, y sabía cuánto tiempo llevaba allí. Él sabía cómo—cómo había estado allí, Él sabía lo que estaba mal en él. ¿No es así? Él sabía que él había estado en esta condición durante treinta y ocho años.

28 Ahora, entonces Él solo sanó a ese hombre, ¿por qué? Él sabía de sus condiciones; se alejó y dejó al resto de ellos. ¿Por qué dejó Él al resto de ellos? Parece que Él los hubiera curado a todos, ¿no es así? Pero Él no lo hizo.
Los judíos lo interrogaron a Él. Él dijo: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre: también lo hace el Hijo igualmente”. ¿Es correcto eso? “Yo solo veo una visión, y cualquier cosa que el Padre me muestra, Yo voy y lo hago”.
“Oh”, Ud. dice: “Hermano Branham, yo conozco a mucha gente…”.
Sí, la mujer que tocó el borde de Su manto; Él no vio ninguna visión sobre ella. Miren, Él nunca dijo que Él la sanó, Él dijo: “Tu fe te ha salvado”. ¿Correcto?
Miren a los ciegos viniendo detrás de Él, diciendo: “Ten misericordia, ten misericordia”. Él no vio ninguna visión sobre ellos, Él solo siguió adelante, entró a la casa. Y cuando ellos le trajeron a los hombres ciegos: “El tocó sus ojos, y dijo: Conforme a”, (¿Qué?) “vuestra fe os sea hecho”. ¿Es correcto eso? Y la fe de ellos era correcta: “Y los ojos de ellos fueron abiertos”. Ahora, eso es Escritura.
¿Cree Ud. que Jesús dijo la verdad? Bueno, Jesús dijo, en San Juan 5:19, que Él no hacía nada hasta que el Padre le mostraba: “Yo… El Hijo no puede hacer nada en Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre. El Padre trabaja, y Yo trabajo hasta ahora”. En otras palabras, Él solo actuaba lo que el Padre le decía que hiciera.
Pero Él sí conocía los pensamientos de ellos. Cuando Él iba caminando, percibió los pensamientos de ellos y dijo: “¿Por qué discutes? ¿Por qué, razonas en tu corazón?”. (A alguien allí), “¿Por qué es que haces esto? ¿Y por qué haces aquello?”. (Entre ellos).

29 Ahora, si Él ha resucitado de entre los muertos, y el mundo no lo vería, no lo reconocería, pero la iglesia lo reconocería, y Él estaría haciendo las mismas cosas ahora, que Él hizo en aquel entonces; entonces Él puede producir las mismas cosas esta noche en Su iglesia. ¿Es correcto eso?
Si Él lo hiciera, si Él lo hiciera, ¿lo aceptará Ud. como su Salvador, si Ud. es un pecador? Usted que está descarriado, ¿volverá a la iglesia mañana (o, esta noche, vendrá, volverá a Cristo, esta noche), regresará Ud. a su iglesia mañana y le dará alabanza a Dios?
Y si Ud. está enfermo esta noche, si Él hiciera eso, ¿dirá usted: “Ese es—ese es Dios predicándome un sermón; yo voy a aceptar mi sanidad, voy a salir de aquí esta noche, y voy a ser sano”? ¿Lo hará Ud.? Que el Señor les bendiga.
Muy bien. ¿De dónde fueron las tarjetas? ¿X? Está bien, ellos repartieron cien tarjetas de oración con la letra X. No podemos llegar a muchos…

30 …si pueden, se pasan de uno a otro. ¿Cuántos saben que esa es una Escritura de la Biblia? Ellos ciertamente lo hacen. Ellos irán de uno a otro, así que sean reverentes.
Vea, muchas veces yo veo que eso se mueve y lo veo colgado en un lugar, e incluso mi alma tiembla dentro de mí. Yo pienso: “Oh Dios, tan cierto como el mundo, la sombra está allá abajo; ahí va a ser, allí mismo, de nuevo”. ¿Ven? Y si uno lo jala de uno que está por aquí, eso se va directamente a otro allí, o a otro allí, o algo así. Lo hace. Ahora, amigos, como ministro del Evangelio, con la Palabra de Dios ante mí para probar que es la Verdad, y cientos de casos que han ocurrido, y en la historia, que sabe que esa es la Verdad.

31 Aquí no hace mucho, en Phoenix, Arizona, había un hombre sentado allí, dijo: “Eso no es otra cosa que psicología”, dijo: “eso es todo, el hombre solo está leyendo su mente”.
Y yo dije: “¿Pueden todos inclinar el rostro?”. Él solo se quedó allí con la cabeza levantada, no inclinaría el rostro. Yo podía decir que eso estaba en algún lugar, yo seguí buscando, encontré al hombre. Yo le susurré, a uno de los ujieres en la plataforma, para que fuera a decirle a él.
Él dijo: “Yo no tengo que hacerlo. Este es un lugar público, y yo no tengo que hacerlo”. El ujier regresó y me lo dijo.
Yo dije: “Muy bien”. Lo que pasaba, que era un episodio epiléptico en un niño, tenía una pinza de la ropa en la boca con un trapo enrollado, estaba teniendo un ataque justo en la plataforma.
No haría… Yo no podía lograr que eso saliera; el hombre era desobediente El Ángel dijo: “Si tú logras hacer que la gente te crea”. Si Uds. no hacen lo que uno les dice, entonces muestran que no le creen a uno. ¿Lo ven Uds.? Si uno les dice que vayan a hacer algo, ellos solo se quedan parados, bueno, no… no hay nada que yo pueda hacer, o nada que Dios pueda hacer, nadie. ¿Ven?
Entonces el hombre se quedó allí.

32 Yo dije: “Muy bien. Que Dios permita… no permita que este niño inocente tenga que sufrir por su desobediencia. Recuerde, a Ud. se le dijo”. Y yo le pedí al Padre celestial que ayudara y que no permitiera que el niño sufriera por el pecado del hombre; y el hechizo dejó al niño.
El individuo se quedó allí un momento, y directamente él se levantó y salió; dos días después, lo recogieron en la calle, en un fuerte ataque epiléptico. Y él era parte de algo, lo había sido, era agente o alguacil o algo allí en la ciudad.
Unas seis semanas después, yo estaba en Santa Rosa, California. Ellos lo tenían a él sentado en un lugar allí, sus ojos fijos de esta manera, y él solo, constantemente, no salía de los ataques, él simplemente estaba con ellos todo el tiempo, con la barba crecida en la cara.
Cuando ellos empezaron a sacarme, y su pobre esposa estaba en el lodo afuera, y arrastrándose, agarrándose de la pierna de mi pantalón, yo no sabía qué era, y ella estaba jalando. Entonces yo pensé que era el Hermano Brown, yo estaba medio inconsciente, saliendo de la reunión. Ella dijo: “Reverendo Branham, Ud. simplemente no puede pasar esto, eso es todo lo que tiene que hacer”, dijo: “Ud. simplemente no puede”. Dijo: “Tenga misericordia, oh, llame, dijo, yo dije—yo dije: No lo deje a él, de esa manera”.
Yo dije: “¿Qué pasa?”.
Y el Hermano Brown dijo: “Señora, Ud. solo…”, y él solo tiró de sus manos.
“Bueno”, yo dije: “¿qué pasa Hermano Brown? Averígüelo, y solo deje que el Hermano Moore me lleve a caminar”.
Nosotros continuamos, caminamos por un rato y regresamos. Ellos me llevaron a la habitación donde estaba el hombre, y ahí estaba él, sentado allí, solo seis u ocho semanas, con una mirada constante de esa manera, sus ojos fijos. El camino de un transgresor es duro, ¿saben?

33 ¿Hay alguien aquí, que estuvo en la reunión de Tacoma, Washington? Yo no veo ninguna mano, pero… ¿Qué? Sí, allá en la puerta. ¿Estaba Ud. en Tacoma, Washington, hermano, en la puerta, en la reunión en Tacoma, Washington? Eso—eso es… Sí.
El individuo se mantenía de esta manera, él no quiso inclinar su rostro por el maniático, y ese espíritu salió de allí. Ese tipo era tan, simplemente —simplemente estúpido, él no quiso prestar atención. Él dijo: “¡Tonterías!”. Y él dijo así, y lo dijo una vez demasiado. Ese hechizo dejó aquel hombre, y vino sobre él, y él parecía como una gallina brincando, de esta manera, por todo el lugar, de esa manera. Miles en esa gran arena de hielo; Uds. ven esa imagen en el libro que está allá. Y allí estaba él, por todo el lugar.
Ellos, su gente estaba tratando de jalar… yo dije: “Ahora eso está entre él y Dios. ¿Ven? Eso… Yo no tengo nada que ver con eso. No señor. Correcto”. Ahora, si la persona hubiera sido reverente, y hubiera sucedido algo como eso, sería diferente. Pero el ser desobediente, eso depende… eso depende de Ud. ¿Ven? Ud. puede…
Yo solo puedo hablar lo que es la Verdad. Y si yo hablo la Verdad, Dios testificará de la Verdad. ¿Es correcto eso? Eso es correcto.

34 Ahora, si son tan reverentes como les sea posible. Ahora, si yo—yo daré un pequeño intermedio, algunos de Uds. ministros observen, y no dejen, cada quince minutos, llamen mi atención si yo no lo capto, y entonces si la gente tiene que moverse, o algo así, para que Uds. puedan irse. Yo lo haría, señor, usted es el organista, esta noche, ¿verdad? ¿Está Ud. en el órgano? “Permanece Conmigo”, muy lentamente, por favor, solo por un momento.
Ahora, todos recordemos, Jesús ha resucitado de los muertos. Permanecer significa “quedarse” y solo pensemos que Él está aquí ahora. ¿Qué pasaría si Él entrara en la escena en este momento? Vamos a imaginárnoslo. Yo lo veo a Él, Él entraría por la pared allí, vendría caminando, Él viene aquí a la plataforma y se para frente a este micrófono.
Ahora, ¿qué le diría Él a la mujer? En cuanto a sanarla a ella, Él diría: “Cuando Yo morí allá en el Calvario, Yo te sané”. Esa es la Escritura, no se puede quebrantar. “Él herido fue por nuestras rebeliones… por Sus llagas fuimos nosotros curados”. ¿Es correcto eso? Él le diría a ella lo que estuviera mal, si Él hablara con la mujer, como con la mujer junto al pozo.

35 Ahora esta señora, que yo sepa, nunca la he visto. ¿No es así? Nosotros somos desconocidos, ¿verdad, señora? Lo único que yo sé es que Ud. está aquí en la plataforma; yo nunca le he visto a Ud. en mi vida.
Y todos ustedes allá, sin tarjetas de oración, los que no tienen tarjetas de oración, quiero que estén en oración, y crean que Dios hará… los sanará, ¿ven? que Uds… Dios los sanará.
Y usted pídale a Él, diga: “Dios, quiero que Tú hagas esto por mí. Yo no estoy dudando de Ti, lo estoy aceptando con todo mi corazón, estoy creyéndolo, pero si Tú tan solo me hablas, aquí en la audiencia, y yo estoy orando ahora. Y si Tú solo haces que ese hermano me hable, aquí afuera, estando sentado aquí, no hay forma de que pueda subir a la plataforma, yo no tengo ninguna tarjeta de oración, ni nada, y solo estoy sentado aquí, y no hay forma de que yo llegue a la audiencia; pero yo quiero saber, Señor, si Tú solamente le hablas al hermano, y le permites que venga por aquí alrededor, y me diga algo de mi vida: esa será una —una confirmación, de que yo te creeré con todo mi corazón ; y yo—yo—yo me iré de aquí feliz y creyendo mi sanidad, creo que Tú me sanaste, allá lejos, hace mucho tiempo”.
Ore usted de esa manera y pídale a Dios que le ayude, mientras yo hablo con la mujer.

36 Ahora, por supuesto, uno puede sentir asentándose en varios puntos: “Él va a leer su mente”.
No, no es así, yo no lo haré, incluso… Dios en el Cielo sabe eso, con mi Biblia sobre mi corazón, delante de Dios Todopoderoso, ante Quien estoy parado: yo no soy uno que lee la mente. Uh-huh, uh-hum. Y yo sé que tengo que enfrentar el juicio, algún día. No señor.
Pero ante Dios, por Quien yo me paro, y mi Biblia puesta aquí: ese Ángel de Dios, esa Luz que Ud. ve en esa fotografía, yo sé que Eso es real. Yo he visto Eso, justo a plena luz del día, parada allí, justo donde yo estaba: visiones. Dios sabe que eso es verdad.
Esto dice las cosas, Uds. saben que es verdad, se los dice con semanas, y meses, y años, incluso, antes de que suceda; pero nunca, ni una sola vez, ha dicho algo que no haya sido exactamente la verdad.

37 Ahora, solo quiero hablar con usted, señora. La razón por la que quiero hablar con Ud. es por una razón, es decir, Ud. es —Ud. es una dama, yo un caballero. Vamos a ponerlo de esa forma.
Bueno, ahora, por todo alrededor de esta sala, esta sala está llena de electricidad. ¿Cree Ud. eso? Ahora, ¿qué pasaría si yo fuera, me parara aquí, en pleno día, aquí afuera en la calle, y yo comenzara a gritar y clamar con todo mi corazón: “¡Electricidad, ilumina!? ¡Electricidad, ilumina”? Nunca se iluminaría. Yo tengo que seguir la ley de la electricidad. ¿Es correcto eso? ¿Cuántos creen que eso es verdad? Digan: “Amén”. [La audiencia dice: “Amén”]. Ahora, la forma en que yo enciendo la electricidad… La electricidad viene a través de esas luces, está enfrascada. Sin embargo, por toda esta sala hay electricidad. Pero lo único que nosotros podemos controlar, es eso que está en la luz.
Bueno, ahora, Dios tiene una ley, y esa ley es amor. Dios no puede trabajar contra Sí mismo. Entonces, si yo amo a Dios correctamente, entonces yo voy a testificar la verdad sobre Dios, si yo estoy enamorado de Él. Yo tengo una esposa aquí en este edificio. Dios sabe cómo la amo a ella. Bueno, Uds. saben, todo lo bueno, y todo, va a ser para mi esposa. Uds. saben eso. Por supuesto. Igual como su marido lo sería con usted. Bueno, ahora, si nosotros amamos a Dios, entonces mi confianza se vuelve perfecta en Él, siendo que yo lo amo a Él. Ahora, Él no puede violar esa ley de amor, ¿ven?, porque está en mi corazón.
Ahora, Él me lo prometió por Sus Palabras, primero, esto; después Él envió un Ángel, y me dijo. Y Él me dijo que estaría conmigo y que me ayudaría. Entonces esa ley no puede ser quebrantada. Entonces yo tengo que encontrar esa ley, luego lo siguiente, Ud. está parado ahí como, como yo diría en un término médico, un paciente. Muy bien.
Ahora, si Dios me ha enviado, como una rama del árbol, para hacer algo por Ud. en el mismo árbol, si Ud. es Cristiano, bueno entonces, si Él me envió a hacer algo por usted, tendrá que haber algún contacto que yo tendré que tener con usted. Entonces, si es para descubrir algo que hay en su vida que —que Ud. —que Ud. realmente debería tener, entonces tendré… me lo tendrá que mostrar.
Dios tiene una grabadora allá arriba, de todo lo que Ud. ha hecho desde que ha estado en la tierra. Y Él puede reproducirme aquí abajo esa película, si Él así lo desea.

38 Y eso es lo que Jesús hizo, cuando Él habló con la mujer junto al pozo. Él dijo: “Dame de beber”.
Ella dijo: “¿Por qué me está pidiendo eso?”, Uds. saben, y así sucesivamente.
Pero, ¿qué estaba haciendo Él? Él estaba tratando de contactar su espíritu. Eso es exactamente lo que yo estoy tratando de hacer ahora, exactamente, contactarle a usted, separarle de todo espíritu que me rodea, de todas partes. ¿Ve? Porque hay personas, en todas partes, que están creyendo, en todas partes, es solo una masa de fe. Entonces, cuando uno mismo siente, como, caer en un canal, eso comienza de esta manera, de esa manera. ¿Ve?
Pero yo debo decirle, tiene que ser usted, no alguien más, usted. Luego, después de unos cuantos de esa manera, mi propio espíritu comienza a entrar en eso, entonces yo puedo ver dónde está, en cualquier parte. Hmm.
Esa es la razón por la que tengo que subir a unas personas primero, porque yo estaba predicando, y siguiendo de esa manera, y por el estilo, y…

39 Pero Ud.…. Ud. me cree. Y Ud. es Cristiana, Ud. es una creyente. Ud. tiene un… el problema está, está en su espalda. ¿No es así? Está en su espalda, yo lo veo porque, donde ellos… en su espalda. Parece ser que hay algo que le preocupa profundamente, o algo. Se trata de un niño. ¿No tiene Ud. un niño que habla raro o algo así? Él tiene un —un impedimento del habla o—o—o… ¿No es eso correcto? ¿No es ese bebé que está aquí? Yo lo veo con Ud. cuando se pone ese abrigo, y yo—yo sé que tiene que ser. Venga aquí solo un momento.
Padre misericordioso, mientras esta pequeña madre se para aquí, temblando, sabiendo que ella está ahora en Tu Presencia, que Tú puedes ayudarla, y yo ruego que Tú sanes su cuerpo, y a su hijo, de la misma manera, y que ambos dejen este edificio esta noche perfectamente normal y sanos. Yo le digo al enemigo que ha atado sus cuerpos, en el Nombre de Jesucristo, te ordeno por la Sangre de Jesús, el Espíritu del Espíritu Santo, que está aquí en este momento, que dejes a esta madre e hijo, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Ahora, hermana, lo que se le dijo, fue verdad. ¿Es correcto eso? Ahora, mire, yo quiero que Ud… Yo creo que fue algo sobre un niño que estaba enfermo, o algo así, usted tenía un bebé. Las visiones no, pasan rápido, no se quedan conmigo, Ud. ve que —que… Es algo sobre un bebé, lo sé, un niño. Muy bien.
Ahora, quiero que cuando Ud. llegue al niño, donde quiera que él esté, ponga sus manos sobre él y diga: “Dios, yo te creo con todo mi corazón, ahora”. Y el bebé sanará. Ud. también lo hará. Dios le bendiga.

40 Muy bien, ¿dónde está el próximo paciente? ¿Es Ud. la paciente, señora? Venga. ¿Cómo le va?
Veo que Ud. está cargando una de esas fotografías. Ajá. ¿Puedo ver eso solamente un momento? Recuerdo cuando eso sucedió. ¿Ve cómo el Fuego da vueltas alrededor de Eso? El Sr. Lacy allí, dijo que eso era… Se venía como una Luz esmeralda y eso es… es como Fuego destellando alrededor.
Ustedes saben, Dios es un Fuego. Eso es lo que Él—Él, Él se revela a Sí Mismo en Fuego y Luz. Uds. saben eso. No tanto, en la condición de luz cósmica, como nuestra carne y cosas, ¿lo ven?
¿Se acuerdan, en la Biblia, cuando Pedro estaba en la prisión? Y una Luz entró por la ventana, bajó a la prisión, abrió las puertas de la prisión y lo dejó salir. Era la Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel. Ellos fueron guiados por la Columna de Fuego. Yo creo que es el Mismo Aquel. Yo creo que Eso es la misma Columna de Fuego.

41 Supongo que Ud. y yo somos desconocidos. Yo no le conozco a Ud. y yo no sé si Ud. me conoce a mí o no, pero somos desconocidos, el uno para el otro. Pero, ¿cree Ud. que… que Dios me envió para ayudarle? Ud. lo cree.
Entonces, si yo soy Su profeta o predicador, entonces las cosas que yo he dicho: Dios respaldará lo que es verdad. ¿Cree Ud. eso? Dios, Él es infalible, Él es infinito, Él respaldará la Verdad. Y entonces Él podría…
Ahora para curarla a usted, yo—yo no podría. Se necesitaría su propia fe para hacerlo. Pero si Ud. cree que Dios me envió a orar por Ud. y Ud. acepta a Jesús por mis enseñanzas, entonces Ud. podría ser sanada. ¿Ve? Si Ud. lo acepta a Él por su… Su sanidad para el cuerpo de usted, podría ser sanada.
Usted mantiene a alguien en su mente. Debe, es… es su madre. Ud. tiene una madre que… que está enferma, tiene algún tipo de presión arterial o algo así. Yo veo que le ponen algo alrededor de su brazo, un… una especie de presión arterial baja, yo creo que es, se fue… ¿No es eso correcto? ajá.
Y Ud. tiene una especie de, hay algo mal en su espalda y Ud. tiene una… una condición nerviosa. Ud. está extremadamente nerviosa, y Ud. tiene algo en la espalda, lo noto. Y luego, hay algo en sus pies, yo veo que Ud. no se mueve bien, está en sus pies. ¿Es eso cierto?
Ud. está… se está oscureciendo alrededor de usted. ¿O es su madre? No, es usted. Ud. no es Cristiana. Ud. es una pecadora. Ahora, Dios no quiere que yo coloque esa bendición allí, hasta que una cosa. Ahora, el mismo Jesús que conoció a la mujer junto al pozo, Él sabe exactamente. Ahora, yo podría decirle a usted, ahora. Ud… Ud. sabe eso.
Pero Ud., ¿lo aceptará ahora a Él como su Salvador? ¿Dejará Ud. sus caminos y regresará a la iglesia, y hará lo que Dios quiere que Ud. haga, y que sane, usted y su madre? ¿Lo aceptará a Él ahora mientras yo…?
[La dama dice: “Yo no sé lo que Ud. está diciendo”].
Yo dije: “¿Lo aceptará a Él, e irá a la iglesia y hará lo correcto, y—y le servirá a Él el resto de su vida?”. Si Ud. lo hace, yo creo que Él le quitará la maldición que está en usted, en este momento. ¿Lo hará Ud.? ¿Lo acepta ahora como su Salvador? Abandone el pecado. Venga aquí solo un momento, ahora. Me gustaría su mano solo…

42 Dios Todopoderoso, esta pobre mujercita, que viene, deslizándose a lo largo de la línea aquí, viendo que ella no solo está enferma, sino que está muerta en delitos y pecados. Pero yo oro por misericordia, Dios.
Un día esta mano que sostengo debe enfriarse, y la vida debe abandonar el cuerpo, y el alma debe ir al Dios Quien la dio. Y este cuerpo se desmoronará y se irá a las cenizas del polvo de la tierra, los gusanos de la piel lo tomarán. Cientos de años a partir de esta noche, tal vez, mucho más allá, en algún lugar, este viejo mundo estallado en pedazos, arenas aullando, los vientos sobre la devastación… Ninguna criatura viviente en la tierra. Tal vez su lápida pueda salir del polvo. Pero, ¿dónde estará su alma, entonces?
Dios, sé misericordioso en este momento y salva a la mujer. Concédelo. Quita todos los pecados.
Y yo, en base a la confesión de ella, en base a que ella aceptó a Jesús, como su Salvador, yo ahora le pido a Jesús, como su Sanador, que le quite la enfermedad de su cuerpo, y que ella se vaya de aquí esta noche, y esté normal y sana. Yo pido esta bendición en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga. Ahora, siga su camino, regocíjese, establézcase en una muy buena iglesia del Evangelio completo, sea bautizada y siga su camino, regocijándose, Ud. se pondrá bien. Ponga sus manos sobre su madre cuando llegue a casa. Dios le bendiga.

43 Muy bien. ¿La puede traer? ¿Cree Ud., señora? Sí, y Ud. es creyente. Ojalá todos los pacientes vinieran de esa manera, todas las personas. Ahora, si las personas vinieran con esa clase de fe, sería maravilloso. Mire para acá, hermana, solo un momento. Yo solamente quiero verla, solo un momento. Ud. es creyente. Ud. también me cree a mí. No hay ni una sombra de dudas por ningún lado. Esa es la razón, cuando Ud. estaba atravesando la plataforma, Dios la sanó de ese problema renal, así que… eso se fue de usted. Ajá, ajá. Ud…. Entonces, Dios ama a Sus hij… Es tan maravilloso. Ud. viene de otro lugar aquí. Ud. no pertenece a Evansville. Ud. viene de Illinois.
Ud. viene de un lugar que comienza como Jones, Johnson, Johnsonsville o algo así. ¿Es eso correcto?
Usted tiene un marido que está enfermo, también. ¿No lo llaman a él Ray, Roy o algo así? ¿Roy? ¿No es así? ¿No es eso cierto? Muy bien.
Usted está interesada en una madre —madre, no, es su suegra, creo que es ¿No es así? Ella tiene algo mal con sus bronquiolos en su pecho. ¿Es correcto eso? Ud. está… Ud. puede irse a casa. Todos ustedes, vayan, sean sanos. Dios va a estar con ustedes. Dios la bendiga, Señor, en Tu Nombre.
Cuando Ud. venga sea… amigo, permítanme decirles esto: es su actitud mental, la forma en que Ud. aborda cualquier cosa. La mujer que tocó el borde del manto del Maestro, ella sintió virtud. Pero aquel soldado que le puso un trapo alrededor de Su cabeza y lo golpeó en la cabeza, dijo: “Si eres un profeta, dime quién te pegó, y te creeré”: ellos no sintieron ninguna virtud. Es la manera como Uds. lo abordan. ¿Ven? Es su manera de abordarlo.
Ha terminado, hermano. Dios le bendiga.

44 ¿Cómo está Ud. señor? ¿Le cree a Él, señor? Su problema está en la espalda. Es como un disco roto, causado por la tensión, hace mucho tiempo. Jesucristo está aquí para sanarle. ¿Lo cree usted? Venga acá. Solo dé vuelta de esta manera, hacia mí.
Oh Dios, Quien formó la espalda de este hombre en el vientre de su madre, yo, como Tu siervo, pongo mis manos sobre su espalda, creyendo que ahora el Espíritu Santo tiene la unción sobre este edificio. Yo pido que el poder de Dios, lo único que puede ahora sanar a este hombre, que la virtud de Dios baje, y se mueva en su espalda, y que la… el lugar de la hernia se mueva, y que él sea sanado. En el Nombre del Señor Jesucristo, lo pido; y reprendo al diablo que hizo esto, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga hermano. Siga su camino, ahora, regocijándose, sea sanado.
Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”.
Solo un minuto, hermano. Mire para acá, solo un minuto, otra vez. Ud. fue sanado, justo ahora, ¿no es así? ¿Estaba su problema en la espalda? Ajá. Sí señor. Está bien, siga adelante.
Sentada por allá: Ud. tiene artritis de columna vertebral, ¿no es así, hermana? ¿No es eso correcto? Cuando ese hombre pasó, con esa unción sobre él, ese demonio saltó allí mismo, y yo lo vi allí mismo; parecía como un gran destello que se levantó, de esta manera, y se fue en oscuridad. Yo vi que era en su columna vertebral. Jesucristo lo va a sanar, si Ud. lo cree, ahora. ¿Lo cree usted? Muy bien, póngase de pie, acéptelo, en el Nombre de Jesús. Allí va. Se ha ido de usted. Amén.
Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”.
Esos enemigos, cómo intentan ellos… ¡Amén! ¡Oh, vaya! Satanás está conquistado. Él está atado en el poder. Él no puede escaparse de Jesucristo. Solo crean.

45 Usted, sentado allí, con un abrigo de aspecto rosa. Ud. no tiene una tarjeta de oración, ¿verdad, señora? Ud. no tiene una tarjeta de oración. Pero Ud. tiene asma y sinusitis. ¿Es correcto eso? ¿Ud. no tiene una tarjeta de oración? Sin tarjeta de oración. De acuerdo. Póngase de pie, Jesucristo la ha sanado. Dios le bendiga. Puede seguir su camino, a su hogar, ahora, y regocijarse, y ser feliz, y recuperarse. ¡Amén!
Ella no se dio cuenta, por un minuto, de lo que había sucedido. Ahora sí lo sabe.

46 ¿Cómo está usted, señora? ¿Paciente? ¡Oh, qué maravilloso! Tenga fe en Dios. Créale a Él con todo su corazón. ¿Me cree que soy Su profeta? ¿Cree Ud. que Él está aquí para sanarle? [La dama dice: “Ya hice eso”] Yo creo eso, señora. El Espíritu de vibración, como Uds. lo llamarían, viniendo de usted, parece estarse vertiendo en verdad. Ahora, hay…
Usted no es de aquí, no, tampoco es de esta región. Ud. viene de un lugar lejano de aquí. Ha recorrido un largo camino. Ud. viene del extremo Este, de una región que tiene montañas, muchos pinos y lagos. Voy a decir: “Nueva York”.
Y Ud. está aquí por un muchacho, un hijo, que tiene una mala costumbre de beber, es alcohólico, sin cura, sin control, no hay nada que Ud. pueda hacer para evitarlo. Dios le bendiga, mujer. Venga acá.
Dios, Quien le dio a esta mujer el fruto de su vientre, el pobre muchacho, que yace allí, Señor, yo ruego por misericordia. Y que cuando ella regrese, que el poder de Dios Todopoderoso, que puede mirar para abajo a esta tierra, en este momento, mirando aquí, yo oro que el Ángel de Dios, Quien escuchó ese culto de oración en la casa de Juan Marcos, escuche el culto de oración aquí, esta noche, y pueda entrar en eso, dónde está ese muchacho, en este momento, y quite ese demonio de él, y que él sea sanado. Concédelo, Señor. Yo… maldito sea ese demonio. En el Nombre de Jesucristo, que se vaya de él.
Dios le bendiga, hermana, no solo eso, pero las cosas que Ud. tenía, también, han dejado su cuerpo; y yo creo que su hijo no solo se convertirá en un caballero, sino que también en un Cristiano. Dios le bendiga. Vaya ahora.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. Digámoslo nuevamente, en voz alta: “¡Alabado sea el Señor!”. Digámoslo una vez más: “¡Alabado sea el Señor!”. Y con todo mi ser: “¡Alabado sea Su Santo Nombre!”. Amén.

47 ¿Cree Ud. señora? ¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Cree que si le pido a Dios, en este momento, cualquier cosa que le pidamos a Dios, Dios lo hará? ¿Lo cree usted? ¿Cuántos creen que, en este momento, de los que están parados en la plataforma, lo que le pedimos a Él? Muy bien, venga aquí.
Nuestro Padre Celestial, yo oro para que la bendigas a ella y a su hijo, y se pongan bien, y que ellos dejen esta plataforma felices, saludables y regocijándose, en el Nombre de Jesucristo, lo pido. Amén.
Dios le bendiga, hermana.
Muy bien, venga, señora. Ahora, mientras usted viene, crea con todo su corazón. ¿Cree Ud. que Dios lo va a hacer antes de que llegue aquí?
Digamos todos: “¡Alabado sea el Señor!”. ¿Cree Ud. que Dios la va a sanar? Quiero que Ud. lo haga sobre la base de la fe. ¿Comprende lo que quiero decir?
Muy bien, hermana, ¿acepta Ud. su sanidad? ¿Cree Ud. con todo su…? Si yo no le digo nada, aun así, usted cree que está sanada. ¿Es correcto eso? Dios le bendiga, ese es el camino a seguir. Amén. Esa es la manera de hacerlo. Dios le bendiga, y vaya y recíbalo, hermana. Esa es la manera. Muy bien, venga.
Hay una dama orando. No sé exactamente lo que sucedió; pero solo un momento. Solo sigamos orando, todos, en su corazón, solo sigan orando, solo creyendo que Dios lo hará. ¿No creen Ud. que Él lo hará? ¿Cree Ud. que Dios la sana de ese problema de colon, hermana? ¿Cree Ud. que Dios la va a sanar? ¿Lo cree? ¿Lo acepta? Muy bien, Él lo ha hecho. Dios le bendiga. Ahí lo tiene. La ha sanado. Dios le bendiga. Solo tenga fe.

48 Veo a un hombre sentado allí, una condición bronquial. ¿No es así, señor? Es bronquial. Ajá. Ud. quiere… ¿Cree Ud. que Él le va a sanar ahora? ¿Quiere aceptarlo a Él como su Sanador? Póngase de pie. Dios le bendiga. Vaya y sea sanado. Esa es la manera de hacerlo. Solo siga orando, siga creyendo.
Usted levantó su libro, allí, al lado de ella, señora, o, la segunda dama. Yo vi un libro, o alguien… Esa es una de las fotografías, ¿no es así? Póngase de pie solo un minuto. Sí. Ud. tiene problema de sinusitis, ¿no es así? ¿Quiere sanar de eso? Levante la mano y diga: “Yo acepto a Dios como mi Sanador”. Dios le bendiga. Vaya a casa y sea sanada. Esa es… esa es la manera. ¡Amén!
¿Quiere ir a casa y comer su cena? ¿Superar ese viejo problema estomacal? Es una úlcera vieja, le ha molestado durante mucho tiempo. Vaya a comer su cena, en el Nombre del Señor Jesús, y sea sanado.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.
¿Qué piensa usted, joven? Sentado allí, con la pequeña chaqueta azul puesta. Ha estado teniendo dolores de cabeza durante mucho tiempo, ¿no es así? ¿Quiere Ud. superar eso? ¿No es ese su papá, sentado a su lado, allí? Él tiene hidropesía cardíaca (¿no es así?) y endurecimiento de las arterias. Ponga su mano sobre él, también. Dios les bendiga.
Oh Señor Jesús, haz que ambos sean sanos. Que ellos se vayan a casa, sean perfectamente sanos, en el Nombre de Jesucristo, yo reprendo al diablo.
¡Aleluya!

49 Muy bien, señora. Todos Uds. pueden ser sanados si tan solo lo creyeran. ¿Lo cree? ¿Cree Ud. que ese problema femenino se ha ido de usted? Solo siga adelante regocijándose y diga: “Gracias, Señor Jesús”.
Muy bien, venga, señora. ¿Lo cree? ¿Con todo su corazón? Puede tener lo que Ud. pide, si tan solo cree, en este momento. Amigos, yo—yo… este no soy yo predicando, este es Dios haciendo Su predicación, no yo. ¿Cree que esa diabetes lo va a dejar? ¿Lo cree Ud.? ¿Acepta su sanidad? Dios le bendiga. Vaya y sea sana, en el Nombre de Jesucristo.
Muy bien, venga. ¡Oh, vaya, lo que Él podría hacer! Ahora, la muerte sigue estando cerca, algo frío, golpeándome: es de esta dama. ¿Se da cuenta de su condición? Es cáncer. No vivirá mucho tiempo. Pero Jesucristo le perdonará la vida. ¿Le servirá a Él? ¿Cree Ud. que si pido que eso sea maldito, que eso se irá de usted?
Maldito sea el cáncer. Que abandone a la mujer, en el Nombre de Jesucristo, reclamamos la victoria por el testimonio de Jesucristo, el mismo ayer, hoy y por los siglos. Y el demonio deja a la mujer, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga. Esa es la manera, esa es la manera de hacerlo.

50 Muy bien. Venga, señora. Hmm. ¡Oh Dios! ¿Qué podría suceder? ¿Qué puede suceder ahora?
¿Qué de todos ustedes que están mudos, por allí? ¿Por qué no entran inmediatamente y le creen a Dios ahora?… [Palabras inciertas]…
Dios la bendiga a ella. Algo pasó. Oh, es la señora que fue sanada, ¿no es así? Por allá.
Señora, sentada a su lado, llorando, ¿quiere recuperarse de ese problema de colon, señora? Ud. quiere creer con todo su corazón, y creer con… que Dios le va a sanar. Pues, Ud. puede recibirlo también. Dios le bendiga.
¿Quiere recuperarse del problema femenino y la artritis y cosas y eso? Solo siga adelante, baje de la plataforma, dándole gracias a Dios por ello. Eso es todo lo que Ud. tiene que hacer, sea agradecida. Él ya lo ha hecho.
Muy bien. Venga, señora. ¿Cómo está Ud.? ¿Me cree? ¿Cómo el siervo de Dios? Sea buena, deje de tomar insulina y solo sea perfectamente sana otra vez. ¿No es así? ¿Cree Ud. que Dios la dejará hacer eso? Como Ud. ha creído, así le será hecho. Dios le bendiga. Vaya, y que Jesucristo esté con usted.
Muy bien, venga. ¿Qué es un problema cardíaco o estomacal para Dios? Él puede sanarlo, ¿no es así? ¿Cree Ud. que Él lo hace ahora por Ud.? Dios le bendiga. Vaya, tal como lo ha creído, le sea hecho.
Diga: “¡Alabado sea el Señor!”.
Muy bien. ¿Cree que está sanada, a medida que viene, hermana? ¿Cree Ud. con todo su corazón? Venga acá.
Satanás, deja a la mujer. Tú, demonio, que tratarías de conquistar su fe en este momento, yo te conjuro, sal de ella, en el Nombre de Jesucristo.
Ahora mire hacia acá, acepte su sanidad ahora. Baje de la plataforma regocijándose, alzando la voz, diciendo: “Gracias, Señor”, y sea sana.

51 Muy bien. Venga, dama. ¿Qué piensa Ud.? ¿Con todo su corazón, cree usted? Ha estado nerviosa durante mucho tiempo, Ud. comenzó en la menopausia, la cual está todavía atravesando. Ha desarrollado una úlcera en el estómago, y Ud. tiene un problema estomacal, y su problema femenino también, que está drenando. ¿No es eso cierto? Nadie lo sabe, sino Dios, porque ¿quién estaría en el baño, en ese momento? Eso es correcto, Ud. está sanada. Siga su camino, regocíjese y sea sana.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.
Muy bien. Venga, señor. Con una gran tensión, pone algo en su espalda y tensiona su espalda. Siga su camino, Ud. se va a poner bien ahora. Dios le bendiga. Que Dios le acompañe y le ayude.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.
¡Oh, cuánto le amo, cuánto le adoro, vida, sol, gozo, paz! Dios le bendiga, Hermana Robertson. Yo la conozco a Ud. Él está parado a su lado, ahora mismo.
Madre, deténgase ahí, solamente un minuto. ¿Quiere recuperarse del problema del corazón? Levante la mano, diga: “Yo acepto mi sanidad”. Dese la vuelta y vuelva a casa; se va a poner bien, en el Nombre del Señor Jesús. O bien, vaya por aquí, si Ud. quiere; venga por aquí. Solo baje de la plataforma regocijándose, agradeciendo a Dios por su sanidad, diga: “Gracias, querido Dios. Gracias, Señor”. Solo crea con todo su corazón, y Dios la sanará completamente, hermana.

52 Muy bien. Venga, señor. ¿Quiere venir? Es su turno, vuelva a bajar, porque Ud. ya está sanado de todos modos. Dios lo sana de los problemas del corazón. Usted, puede regresar, adelante.
¿Cuántos desean ser sanados ahora? Algunos de ustedes, aquí, que han estado hablando, en sordomudo, con los dedos. Que cada uno de ustedes, en este momento, se ponga de pie, ponga sus dedos en sus oídos, cada uno de los mudos. Pónganse de pie y pongan sus dedos en sus oídos, todos los mudos. Pongan su dedo, un dedo en su oreja, y el otro en su boca, de esta manera. Y cuando yo termine de orar, yo quiero que griten con todas sus fuerzas: “¡Alabado sea el Señor!”.
Quiero que el resto de Uds. se ponga de pie. Pónganse de pie.
Si Uds. hacen lo que yo les digo que hagan, verán una de las más grandes escenas que jamás hayan visto en su vida. Los mudos van a hablar. Si ellos solo tienen fe ahora, ellos van a hablar. Esto es.
Dios me ha estado jalando hacia ese grupo, allí. Yo no puedo hacer que ellos lo hagan. Él se paró sobre ellos, allí, toda la noche, y Él sigue cayendo en ese grupo. Si se fijaron en mí, yo seguí mirando a ese grupo. Yo me quedé parado allí.
Yo no puedo decirles, pero yo creo… Él está parado allí ahora. Y yo creo, si ellos tan solo lo creen, en este momento, que los escucharán venir a testificar, aquí, en la plataforma, si tan solo lo creen.
El resto de ustedes, levanten sus manos a Dios.
Dios Todopoderoso, yo ahora pido, en el Nombre de Jesucristo, que Tú reprendas toda enfermedad y todo demonio, reprende a estos espíritus mudos de esta gente, que salga de ellos; y todos los sordos escuchen, los mudos hablen, los ciegos vean, los cojos caminen, y la gloria de Dios sea sobre la gente.

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