OBRAS DEL MENSAJE


Dios Proveyendo Sanidad Para Esta Generación
Chicago, Illinois, E.U.A.
54-0719E
1 Gracias, hermano. Buenas noches, amigos. Inclinemos nuestros rostros, sólo un momento, para orar.
Nuestro bondadoso Padre Celestial, estamos agradecidos contigo esta noche por este privilegio que tenemos de venir bajo este techo, para adorarte a Ti en Espíritu y en verdad. Y ahora, que el Espíritu Santo que nos prometió permanecer con nosotros para siempre, rogamos que Él nos manifieste a Jesucristo esta noche en el poder resucitado de Su Ser. Bendice a todos los necesitados en esta noche. Aquellos que están necesitando sabiduría, rogamos que Tú les des a ellos la sabiduría de Dios, para saber cómo aceptar a Jesucristo como su Salvador.
Bendice a aquellos que están enfermos y afligidos, Padre y que en esta noche ellos tengan fe para ser sanados. Y cuando el servicio haya terminado esta noche, que digamos como aquellos que venían de Emaús: “¿No ardían nuestros corazones dentro de nosotros, por causa de Su Presencia?” Porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.
2 Ciertamente es un privilegio pararme en cualquier momento delante de los hijos de Dios para servir a nuestro Señor Jesús. Aprecio los cumplidos del hermano Boze, pero como he dicho con frecuencia: el hermano Boze me ama. Y estoy contento esta noche de ver al hermano Gordon Lindsay aquí, que es uno con el cual hemos estado asociados por muchos años, y apreciamos su presencia.
Y ahora, esta noche, siendo lunes por la noche, nuestras multitudes siempre son menos el lunes por la noche, porque hace calor, y es lunes por la noche. Y la gente, algunos quizás solamente pueden venir una sola noche. Pero yo me estaba preguntando, para la cantidad que estuvieron aquí por primera vez, me pregunto, esa audiencia atestada de anoche que estaba parada junto a las paredes, ¿en dónde ellos están esta noche? No parece que hay muchos. Bueno, de esa manera ha sido siempre en la vida de la iglesia.
Confío que aquellos que están aquí por primera vez, que Dios les bendiga. Aquellos que han estado aquí muchas otras veces, que Dios les bendiga. Y yo ruego que nuestro Señor Jesús manifieste Su amor y poder para con todos. Y al final del servicio, que sintamos que ha sido bueno para nosotros congregarnos otra vez. Yo ruego que no haya ningún afligido, o lisiado, o persona enferma en la audiencia al final de este servicio.
3 Desde luego, Uds. saben, yo recibo muchas cartas. Eso es natural para una persona, para un predicador, etcétera. Nosotros recibimos muchas, muchas cartas. Por supuesto, muchas veces yo no alcanzo leer algunas de ellas a menos que sea personal, o así por el estilo. Ellos sólo están enviando por quizás paños de oración y demás. Nosotros enviamos miles de esos semanalmente por todo el mundo. Y entonces, cuando oigo un testimonio… Y en la reunión, esta reunión aquí, una jovencita le dio a mi hijo una cartita aquí, y eso me hace recordar de gente que tal vez estuvo en la reunión. Fue una reunión en Hammond. Y espero y confío que la jovencita no piense que esto es para avergonzarla a ella, lo cual yo pienso que no sería, siendo cristiano, si yo leyera esta carta que me fue entregada por mi hijo. Dice así:
Querido hermano Branham. Yo soy la muchacha por la cual Ud. oró el 11 de Julio de 1952, en Hammond, Indiana. Yo le pedí a Dios que encontrara una manera para mí, y cuando Ud. oró por mí la primera reunión de sanidad que yo alguna vez había estado, yo creo que fue allí que Dios encontró una manera, y yo fui sanada en ese entonces. Y esa noche yo fui salva en mi propia cama. Yo no fui más una alcohólica, pero alabado sea Dios, yo estoy sana, porque creo que Jesucristo me sanó.
Al día siguiente, una madre me pidió que llamara a su hija. Yo nunca antes la había visto a ella en mi vida. Ella era una drogadicta. Yo la llevé a ella a la línea de oración, y alabado sea Dios, ella está sana.
Sé que Ud. dijo que Dios lo había enviado a Hammond, y yo ciertamente sé que así fue, porque Ud. me llevó a Jesús, así como Pablo y Silas en los tiempos bíblicos. Yo le he dado mi testimonio a mucha gente desde que fui sanada.
Por favor ore por mí, hermano Branham. Este 11 de Julio, yo fui salva y sanada hace dos años. Alabado sea Dios.
Mi papá comenzó a ir a la iglesia conmigo, y Dios me ha bendecido encarecidamente desde que le entregué mi corazón a Jesús. La gente de al lado, y otros saben, que es únicamente el poder de Dios que pudiera cambiar a una persona así.
Yo le amo, hermano Branham, por traerme a Jesús. Voy a estar en su reunión aquí, una semana entera en mi vacación. Yo amo ese versículo en Segunda de Corintios, 5:17: “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.
Su amiga siempre, en el amor de Jesucristo.
4 Ahora, será mejor que omita el nombre, porque es una jovencita, aquí, que está en el edificio en estos momentos que es de Hammond, Indiana. Y jovencita, si da la casualidad de que Ud. esté en el edificio en este momento, yo la recuerdo. Y recuerdo leer la grabación, o escucharla.
La joven drogadicta que fue traída, creo yo, cuando ella fue traída a la plataforma, ella estaba bajo un disfraz, y el Espíritu Santo le dijo quién era ella, y yo creo que ella era una bailarina y compañera… compañera de baile de Fred Astaire, el grande y famoso bailarín conocido mundialmente. No sólo eso, pero ella había estado casada. Ella se había casado con un muchacho católico, creo yo lo mejor que recuerdo, y había habido un divorcio en la familia. Y ella era muy adicta a las drogas, y creo yo que traficaba con drogas o algo así. Esa muchacha, está hoy en la Iglesia Mundial del Sr. Jaggars, la Iglesia Mundial, en Los Ángeles, California, estudiando para ser una misionera, según lo último que supe de ella.
Y ahora que el Señor Jesús, creo yo, a esta jovencita, si no me equivoco, el Señor Jesús la llamó a ella en la audiencia o arriba en alguna parte, y le dijo sus condiciones. Y allí, Dios la salvó, y la sanó de ser una alcohólica. Dios te bendiga, hermana. Que tu testimonio viva por mucho tiempo para las alabanzas del Señor Jesucristo.
5 En las Escrituras esta noche, deseo abrir una porción aquí hallada en Génesis, para hablar sólo unos momentos, y luego quiero leer un poco del libro de Hebreos.
A propósito, quiero decir esto también: puede que yo nunca vea a esta mujer, que está en el edificio. Ella es probablemente una mujer joven: su nombre está firmado con Srita. Así que puede que yo nunca la vea a ella, pero ella tenía unos diezmos en el sobre que me fue enviado, y ella nunca sabrá cuánto yo necesitaba eso en ese preciso momento. Llegó en el momento exacto. Y Dios le bendiga, mi hermana.
6 ¿Es esta la dama? ¿Eres tú la dama? Bueno, eso está bien. Aquí está ella parada justo aquí abajo, probablemente… ¿Estás grabando? Pues, está aquí abajo haciendo grabaciones. Bueno, alabado sea Dios. Simplemente levanta tus manos para que la gente te pueda ver. Ella está aquí abajo en el área de la orquesta. Allí está la jovencita que fue sanada, una alcohólica que fue llamada en la línea, sentada aquí mismo. Así se hace: No te avergüences de tu testimonio… No se avergüenza. Eso es maravilloso. Parada allí con lágrimas de gozo en sus ojos esta noche.
Si yo nunca hubiera tenido una cosa más que sucediera en Hammond, Indiana, sentados en esos auditorios calientes sin aire acondicionado, donde teníamos que abanicarnos, y eso es mil veces paga doble, allí mismo, aparte de los otros centenares de milagros que nuestro Señor realizó durante esa reunión. Gracias sean dadas a Dios, y que tú vivas una vida larga y feliz, libre de…
Yo he mirado a muchos alcohólicos, y he visto esa mirada fija y horripilante en sus rostros y ojos, resplandeciendo, pero tú estás sentada allí esta noche con una mirada apacible y amorosa en tu rostro, con la paz de Dios sobre ti, desde que Jesús vino a tu corazón. Así se hace. Es de muerte a vida, hermana. Y que Él siempre te mantenga de esa manera. Camina la senda recta y estrecha, y dille a todo alcohólico con el cual tengas contacto, que Jesús puede sanarlos a ellos.
7 En el libro de Génesis, el capitulo 22, deseo leer dos porciones aquí, antes del servicio:
Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?
Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.
Ahora, en el libro de Hebreos, Pablo hablando, en el capítulo 11, el versículo 40:
Proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros…
Ahora, deseo tomar mi pensamiento en esta noche sobre: “Dios Proveyendo Sanidad Para Esta Generación”, siendo que nuestros servicios están dedicados principalmente a la sanidad Divina: sanidad del alma, sanidad del cuerpo.
8 Ahora, Dios, el Creador, hablando aquí a Abraham, el Patriarca, le había dado a él una promesa de un hijo por medio de Sara, su esposa, quien ya estaba acercándose… siendo más o menos de cien años… o mejor dicho noventa años y Abraham tenía cien. Y ese fue el tiempo, después de veinticinco años de esperar que Dios cumpliera Su promesa, nació el pequeño Isaac. Luego, después de que Isaac tuvo la edad de más o menos dieciséis, dieciocho años, Dios le dijo que llevara a Isaac y lo ofreciera como sacrificio, destruyendo así toda esperanza de que él sería el heredero del mundo.
Porque Él le prometió a él, esta promesa, a través de su simiente, lo cual él no tenía ninguna, y luego siendo de cien años, aún le creía a Dios, y Sara tenía noventa; pero Dios realizó un milagro de sanidad Divina. Él tenía que sanar a Sara. ¿Es correcto eso? Él tenía que sanar a Abraham, Abraham siendo de cien años de edad. Y Sara tenía noventa, como cuarenta años de haber pasado la menopausia, así que Él tenía que sanarla a ella. Y Él la sanó por completo. Él la convirtió en una mujer joven otra vez. Yo creo que prediqué sobre eso una noche, mientras estuve aquí en Chicago hace unos años.
9 Sara fue convertida en una mujer joven otra vez, y también Abraham fue convertido en un hombre joven otra vez. La Biblia prueba eso. Que ellos, de cien años, probablemente retrocedieron a más o menos unos veinticinco o treinta años de edad, mostrando Dios en eso lo que Él habría de hacer para todos los seres humanos.
Y a Uds. mujeres y hombres que están sentados aquí esta noche, así como yo mismo, comenzando a encorvarnos de hombros, y el cabello volviéndose canoso y cayéndose: recuerden que ni un solo cabello perecerá. Dios ha prometido eso, y Uds. algún día volverán a ser una jovencita otra vez y un hombre joven, para vivir para siempre. Esa es la Palabra del Señor. Nosotros seremos así en la resurrección. Qué esperanza tan tremenda nos da eso.
10 Y a veces, cuando pensamos que tenemos unas cuantas pruebas difíciles, sólo piensen en esa esperanza bienaventurada que nos espera allí afuera: cuando nosotros regresemos otra vez. Esa flor llega a su apogeo, a lo más alto de su belleza y luego comienza a desvanecerse, vuelve otra vez. Una semilla sale de ella, reproduce vida otra vez.
Y un hombre o una mujer, cuando ellos nacen, ellos crecen hasta ser un hombre joven, o una mujer joven como a la edad de veinte, veinticinco; y ellos están fuertes y saludables, y su cabello está negro, y la dama es hermosa. Y cuando menos piensa, las arrugas comienzan a aparecer debajo de los ojos; el cabello comienza a ponerse gris. La muerte ha comenzado, y se los va a llevar a Uds. Pero Dios ha completado Su cuadro, lo que Ud. será en la resurrección. Y lo que Ud. era cuando tenía más o menos veinticinco, si Ud. era normal, y saludable, y fuerte, así es como Ud. será en la resurrección. Dios ha prometido eso; dio una confirmación de la promesa allí mismo.
11 Y así que, Abraham, una vez que el muchacho llegó a ser un joven de buen tamaño, Dios lo despertó una noche de su sueño, y le dijo que tomara al pequeño Isaac y lo destruyera. Ahora, Abraham no dudó de la promesa de Dios por incredulidad, sino que tomó al pequeño Isaac y fue al monte y lo ofreció. Y casi en el momento en que estaba a punto de quitarle la vida con su sable… o con el cuchillo que él tenía, pues, el Espíritu Santo lo llamó, el Ángel de Dios, y le dijo: “Abraham, detén tu mano”.
Y cuando él estaba a punto de quitarle la vida a su único hijo: un tipo de Dios, el Padre, quitando la vida, lo cual no escatimó Su vida, la vida de Su Hijo unigénito… El hijo de Abraham fue librado.
Y entonces, en ese momento hubo un cordero que baló, el cual estaba trabado en un zarzal, por los cuernos, allí en el desierto. Y Abraham fue y agarró al corderito, y lo trajo, y lo colocó allí, y lo sacrificó. ¿Se preguntaron Uds. alguna vez de dónde vino ese cordero, ese pequeño carnero?
12 Ahora, Abraham había salido en una jornada de tres días, desde su casa, al desierto. Tres días: un hombre normal puede caminar treinta millas al día. Y eso sería una jornada de noventa millas al desierto.
Y entonces él alzó sus ojos y vio el monte de lejos, quizás a otras diez millas de distancia, o tal vez más lejos. Y él les pidió a los siervos que se quedaran allí mientras que él e Isaac seguían adelante. Y allí en ese lugar desolado, desierto, allá, por donde los hijos de Israel peregrinaron, años después, un desierto aún. ¿De dónde vino ese carnero? No sólo eso, pero él estaba bien arriba en la cima de una montaña donde no habría agua ni nada para que él viviera, y probablemente a cien millas del campamento de alguien, y bien metido en el desierto; y este carnero estaba trabado en el desierto, por sus cuernos. ¿Alguna vez pensaron en eso? ¿De dónde vino ese carnero? Dios se dio a Sí mismo un hombre allí. Ellos llamaron el lugar Jehová-Jiré, lo cual es interpretado: “El Señor proveerá para Sí mismo un sacrificio”.
13 Dios había enviado a Abraham a este destino, a este lugar. Y cuando Abraham llegó allá, Dios estaba obligado a cumplir Su promesa a Abraham. Y Él proveyó un sacrificio en el momento crucial cuando se necesitó. Y si Uds. se dan cuenta, no era una visión; era realmente un carnero. Abraham lo agarró, lo amarró, lo colocó sobre el altar, y lo degolló con su cuchillo, y sangre salió de él y murió: un carnero que había sido traído a existencia en un minuto, y al siguiente minuto salió de la existencia como un sacrificio. Dios puede hacer todas las cosas; Él es Jehová-Jiré.
Cuando llegó el momento crucial, Dios pudo intervenir allí y proveer el sacrificio, o proveer la manera. Cuando Dios ha hecho una promesa, Dios está obligado a Su promesa para cumplirla.
Dios pudiera hacer que serpientes marinas salgan de ese lago allí, tan grandes que aplastarían a Chicago, si Él viera conveniente hacerlo. Eso suena como mítico, pero Él pudiera hacerlo. Él pudiera crear una. Cuando Dios habla, Él puede hablar vida a existencia, o Él puede sacar vida de existencia. Él es Dios, y nosotros subestimamos Su Ser y Su habilidad, pues Él puede hacer todas las cosas.
14 Y miren, Él es Dios proveyendo. Él proveyó eso en aquel momento, y Él también proveyó lluvia en los cielos, cuando no había habido lluvia. Pero Noé predicó que habría lluvia, y entonces cuando llegó el momento para que el arca flotara, pues, la lluvia estaba en los cielos. Dios simplemente empujó el mundo hacia allá, y permitió que los elementos vinieran a la tierra, y produjeron lluvia. Pues Él era Dios; Él había hecho la promesa; Él cumpliría Su promesa.
Y si Dios hizo una promesa esta noche de sanarnos, Él es Dios; Él hizo la promesa; Él cumplirá la promesa. Pues Él es Dios; Él no puede hacer otra cosa. Para poder ser Dios, Él tiene que cumplir Su promesa. La única falta que hay, es Ud. y yo dudando de Su promesa. Esa es la razón que Él no puede llegar a nosotros, porque nosotros nos debilitamos en el momento cuando no deberíamos debilitarnos.
15 Él fue el Dios que sacó a los hijos de Israel y los llevó al desierto; y cuando el Mar Rojo tenía que ser cruzado, Dios proveyó un viento oriental para que soplara, y sopló haciendo una zanja a través del Mar Rojo, y dejó que los hijos de Israel cruzaran en tierra seca. ¿Cómo sopló ese viento así, para hacer una senda como del ancho de este pasillo para que esa gente cruzara, y luego secar la tierra? Y con el viento soplando a una velocidad tan tremenda, los hijos de Israel no hubieran podido caminar contra él así, pero el camino se mantuvo… el agua se mantuvo en su lugar, y los hijos de Israel pasaron al otro lado en tierra seca; y los incrédulos intentando cruzar se ahogaron en el acto. Él es Dios. Él proveerá. Él siempre ha provisto.
Y ellos llegaron directo al desierto de Zin, y allí encontraron unos árboles y un manantial, pero el agua era amarga. Y Dios había prometido cuidar de ellos, y Dios tenía un pequeño arbusto creciendo en el lado de la ribera que… Moisés cortó ese arbusto y lo arrojó en el agua; y el agua que estaba contaminada se volvió pura y dulce. Dios proveerá, ¿no es así?
Vean, si Dios ha prometido, Él tiene la provisión para ello, para Su promesa. Y luego en el desierto, cuando esa gente necesitó agua en el desierto, se secó porque ellos se estaban quejando, porque ellos pensaron que estarían mejores allá en Egipto con las ollas de ajo y lo demás, que estar allá afuera comiendo comida de Ángeles, caminando por fe… Y se estaban quejando, y el suministro de agua les fue quitado.
16 Eso es lo que pasa con la iglesia hoy. El suministro de agua es quitado por causa de nuestras quejas y dudas. Si Ud. va a un desierto, se dará cuenta que cada arbusto con que Ud. se encuentre, tendrá quizás espinas y cardos en él, debido a que ha crecido en una tierra seca, sin agua. Ud. toma la misma variedad de arbusto y lo pone en la humedad… en una tierra húmeda, y éste será blando porque recibe abundante agua. Y tome Ud. a una iglesia que esté siempre discutiendo y peleando acerca de que “Esto es… los días de los milagros ya pasaron”, sólo recuerde que ellos están en un desierto y no tienen agua. Y una iglesia que es amorosa, y humilde, y flexible, y siente, y que ande con la Palabra de Dios, recuerden que ellos están viviendo junto a la fuente que nunca se seca.
David dijo: “Bienaventurado el varón cuya confianza está en Jehová, que no se sienta en la silla del escarnecedor, ni anda en el camino de los pecadores, sino que en la ley de Jehová está su delicia; y será como un árbol plantado junto a corrientes de agua. ¿Ven? Todo lo que él hace prosperará. Su hoja no caerá. Él dará su fruto en su tiempo”.
17 Ahora, cuando ellos necesitaron agua, ellos clamaron a Dios… o mejor dicho a Moisés, y Moisés clamó a Dios por ellos. Y miren cuán ridículo lo hizo Dios a los ojos de la ciencia. En otras palabras, Él le dijo a Moisés, después que ellos habían estado en cada pequeña zanja buscando agua, Él dijo: “Vayan allá a la roca”, una roca, el lugar más seco que había en el desierto. Seguramente, si no había agua allá en esa zanja donde una vez hubo un manantial, y no iba a haber ninguna agua allá arriba en el cerro en esa roca seca. Y Dios, a los ojos de este mundo, hace cosas, a veces, que parece ridículo sólo para avergonzar y confundir al sabio y prudente, pero se lo revelará a los niños, a tales que creerán y tendrán fe. Dios lo hace, porque Él es Dios. Él proveerá.
Ahora, Él les prometió a ellos que Él proveería todo de lo que ellos tuvieran necesidad hasta que llegaron a la tierra prometida.
18 El problema con los cristianos hoy, es que ellos no se dan cuenta de lo que está provisto para ellos. Mucha gente no se da cuenta de las grandes glorias y poderes que están provistos para ellos.
Venir a Jesucristo es como entrar a una galería comercial aquí o una tienda por departamento. Si alguien me diera a mí una gran tienda por departamento aquí en la galería, y me dijera: “Esto es todo suyo”, bueno, lo primero que yo haría, es que yo querría caminar por allí dentro y darme cuenta de lo que yo era dueño, de lo que era mío.
Y de esa manera es en Cristo. Cuando Ud. se hace cristiano, camina alrededor, se da cuenta de lo que Ud. posee, de lo que es suyo. Todas las cosas son suyas, son dadas a Ud. gratuitamente. Todo por lo cual Cristo murió es suyo, de cada uno de Uds. Y Ud. tiene una chequera con el Nombre de Jesús firmado allí, que dice: “Todo lo que envíes en este cheque a Mi Padre, todo lo que pidieres al Padre en Mi Nombre, Yo lo haré”. Ud. simplemente tiene miedo de llenar el cheque; eso es todo.
19 Pues, si yo entrara en la tienda por departamento, y ellos dijeran “todo esto es suyo”, yo miraría en cada estante para ver lo que me pertenecía. Y algunas de estas cosas que están muy altas, que yo casi no las alcanzara, yo me conseguiría una escalera, y me subiría para así poder mirar alrededor, y ver de qué se trata todo eso. ¿No harían Uds. eso?
De esa manera es cuando venimos a Cristo, si algo parece estar un poco alto, súbase en las filas del Evangelio y dese cuenta de lo que le pertenece. Dios tiene una escalera que llega hasta la gloria.
Jacob la vio una noche, con ángeles que subían y bajaban de la tierra a la gloria. Es todo suyo. Dios lo ha provisto para Ud. Simplemente súbase en ella esta noche y escale hasta salir de esta gente terrestre aquí que dice: “Los días de los milagros ya pasaron”. Nosotros no somos gente terrestre; somos gente con destino al cielo, llenos con el Espíritu Santo, subiendo la escalera yendo a la gloria. Todo lo que está a lo largo del camino nos pertenece. Todo por lo cual Jesús murió nos pertenece. Seguro.
20 Dios, allá atrás, el Creador, cuando ellos tuvieron necesidad de carne, Dios hizo que un viento soplara desde alguna parte del mar. Y ahí vinieron codornices que ellos ni siquiera tuvieron que cazarlos. Ellos simplemente los recogieron y comieron las codornices. ¿De dónde vinieron esas codornices? ¿Cómo vinieron ellos del mar? El viento estaba soplando en esa dirección. Dios los trajo de algún lado. Yo creo que Él es el Dios que podía proveer alimento para ellos, y Él creó esas codornices y los envió allá al campamento con Su aliento.
Yo creo que Dios puede hacer la misma cosa por cada persona necesitada aquí esta noche, puede enviar al Espíritu Santo aquí para despertar su conciencia de Su Ser, y darle a Ud. esas cosas que Jesucristo le prometió a Ud., y murió para que Ud. las tuviera. Él es Jehová-Jiré, el Señor proveerá.
21 Cuando ellos se enfermaron, ellos no tuvieron que salir a buscar unos remedios; Dios proveyó una expiación para ellos. Él hizo una serpiente de bronce y la puso en una asta, y dijo que cualquiera que mirara eso sanaría. Y todo aquel que miró eso y creyó, sanó.
Ahora, la serpiente de bronce no podía orar por nadie. Ella no podía poner manos sobre ninguno. No tenía manos que poner encima, pero Dios proveyó una manera para que ellos miraran y vivieran. Era un símbolo. Era una insignia en el campamento de Israel, de que el Dios del Cielo vivía en el campamento con Israel. Cuando ellos veían a un hombre aquí con una mordedura de culebra, nada los sanaba, pero cuando él miraba esa insignia con todo su corazón y creía, ese hombre, Uds. veían que al día siguiente él ya estaba bien. Era una señal para cada Israelita de que ellos podían mirar y vivir.
22 Dios ha levantado una insignia esta noche en Chicago y por todo el mundo. El Señor Jesucristo es levantado como una insignia. Para todo alcohólico aquí, hay una insignia levantada para Ud., de que Jesucristo los puede libertar de la bebida. Para toda persona enferma aquí, que si yo pidiera esta noche que levantaran las manos todos los que han sido sanados: lisiados, ciegos, afligidos, habría docenas de ellas que se levantarían: es una insignia de que Dios vive en la gente hoy. Él es Jehová-Jiré, el Señor proveerá para Sí mismo el sacrificio.
La serpiente fue usada como una insignia por muchos, muchos años, luego, después de un tiempo ellos comenzaron a adorar a la serpiente en vez de al Dios que ella representaba. El profeta fue y agarró a la serpiente y la hizo pedazos.
23 Entonces no había enseña; no quedaba nada que la gente pudiera ver, o contemplar, y creer que Dios aún sanaría. E inmediatamente, bajó un torbellino del cielo al estanque de Betesda, y Dios proveyó una manera de sanidad para la gente. Y cada Israelita que creía en Dios, y creía que Él era un Sanador, podía entrar en ese estanque, cuando era agitado, y ser sanado de cualquier clase de enfermedad que tuviese. ¿Es correcto eso? Cuando una insignia fue quitada, Dios levantó otra. Cuando una manera llegó a su fin, Dios levantó otra manera.
Luego vino el Señor Jesús en los días de esto. El estanque estaba a punto de ser quitado. Dios nunca ha dejado a Su pueblo sin una manera provista para sanidad. Y justo en el tiempo en que el estanque iba a ser quitado, el… Tito iba a sitiar los muros de Jerusalén y quemar la ciudad; y Jesús había profetizado de eso. Jesucristo fue enviado a la escena, y Él fue la manera provista por Dios para sanidad.
24 La mujer con el flujo de sangre se dio cuenta de que Él era la manera provista por Dios. Cuando ellos vieron a Dios obrando a través de ese Hombre, ellos supieron que Él era la manera provista por Dios. Ella dijo: “Si yo pudiera tocar Su manto, yo sería sanada”.
La pequeña Marta y María, cuando ellas estaban en casa, y su hermano Lázaro estaba muerto… Todas las esperanzas se habían perdido. Él incluso ya se había descompuesto en el cementerio por cuatro días, ya habían pasado sus setenta y dos horas. Probablemente su nariz ya había comenzado a hundirse. Las diferentes partes de su cuerpo, los gusanos ya estaban allí. Pero María… mejor dicho, Marta, cuando ella salió a recibir a Jesús, ella dijo: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto”.
Ella sabía quién era Él. Ella sabía que Él era el sacrificio provisto por Dios para la vida. Pues Él dijo: “Yo soy el pan de Vida que descendió de Dios, del cielo”. Y Dios había provisto un Dador de Vida.
25 Él había provisto el cumplimiento de lo que Él había prometido en Isaac: Jesucristo, Su propio hijo a Quien Él no perdonó, para así proveer un sacrificio eterno. Para cada generación que seguiría a Jesucristo, cada generación después de esa ya nunca tendría que buscar un sacrificio, pues Dios proveyó todo de lo que la raza humana tiene necesidad en Jesucristo.
Todas las sombras, todos los tipos fueron todos cumplidos en el Señor Jesucristo. Jesús era la Roca que estaba en el desierto. Él era el Cordero que murió en lugar de Isaac. ¡Aleluya! Allí estaba el Cordero que murió en el lugar de Isaac, en su lugar. Allí estaba la roca que estaba en el desierto. Allí estaba la serpiente de bronce que colgaba en la asta. Allí estaba el Ángel del estanque de Betesda. La gente estaba mirando en el estanque para encontrar al Ángel, y aquí estaba Él pasando al lado de ellos.
26 Todo tipo en el Antiguo Testamento fue cumplido en Él, y Él era y es el Sacrificio eterno provisto por Dios para el pecado y la enfermedad. En Él habitaron los poderes para omitir… o mejor dicho para perdonar todo pecado que alguna vez fue cometido. El pecado… La enfermedad vino como un atributo del pecado. Y cuando el pecado fue introducido al mundo, la enfermedad le siguió. La muerte le siguió. Y Jesús vino para deshacer el pecado, y cuando Él deshizo el pecado, Él deshizo cada atributo que el pecado produce. Espero que Uds. lo vean esta noche. Cuando Él mató el pecado, Él mató todo lo que el pecado produce. Él mató la preocupación. Él mató el mal genio. Él mató todo lo que el pecado produce. Jesús lo mató cuando Él murió a cambio en el Calvario. Él era Jehová-Jiré, el Sacrificio provisto por Dios.
27 Aquí está: Después de Su partida, Él dijo: “No os dejaré huérfanos. Les daré otra Insignia. Si Yo fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a Mí mismo. Todas las cosas que Yo hago, Uds. también las harán, y aun mayores que estas harán, porque Yo voy a Mi Padre”. Y Él comisionó a los seres humanos para que fueran a todo el mundo y predicaran el Evangelio, y demostraran el poder del Espíritu Santo hasta que Él regrese, como una señal. Él es el Sacrificio provisto por Dios esta noche, es la Persona del Señor Jesús en la Persona del Espíritu Santo aquí esta noche, probando que Él mismo es Jehová-Jiré, el Sacrificio provisto por el Señor para su sanidad esta noche—la Persona del Espíritu Santo, Jesucristo regresando en forma de Espíritu.
Él dijo: “Yo vine del Padre, y voy al Padre. Todavía un poquito y el mundo no me verá más. Empero vosotros me veréis, pues Yo estaré con vosotros, y en vosotros hasta el fin del mundo”.
Allí está Él: El Sacrificio provisto por Dios, que puede mover los corazones de los verdaderos creyentes de un lado de la tierra al otro lado de la tierra; donde ellos se reunirán en edificios calientes, en las esquinas de las calles, padecerán persecución, morirán por la mismísima causa que fue hecha… que fue creada para ellos.
28 Ahora, Él es Jehová-Jiré. Miren, Él dijo: “Todavía un poquito y el mundo no me verá más. Pero cuando el Espíritu Santo haya venido, Él testificará de Mí. El Espíritu Santo testificará de Mí, y tomará estas cosas que Yo he hecho y les dije, y las traerá a su memoria, y les mostrará cosas que han de venir”. El Sacrificio provisto por Dios… Y esta noche, mi tiempo ya se pasó, para predicar.
Pero miren amigos, Jesucristo, el Hijo de Dios, fue el Sacrificio eterno provisto por Dios. Fue provisto para sus pecados. Fue provisto para su sanidad. Fue provisto para su libertad. Fue provisto para su gozo. Fue provisto para su paz. Es cada atributo por el cual Jesús murió, y Él vino para deshacer el pecado; miren, no para cubrir el pecado, sino para deshacer el pecado.
Si la serpiente tuviera un pie, y éste me estuviera halando, el pie me estuviera halando, yo no tengo que cortar el pie para deshacerme de la cosa. Si yo golpeara a la serpiente en la cabeza, yo mataría el pie también. ¿Es correcto eso? Ud. mataría cada órgano de su cuerpo. Todo lo que era de la serpiente. Si Ud. mata su cabeza, entonces Ud. mata la serpiente. Y cuando Jesús, en el Calvario, se deshizo del problema del pecado, él se deshizo de la enfermedad y de cada atributo que le acompañaba. Él nos libertó a nosotros gratuitamente.
29 El diablo nos metió en la casa de empeño, pero Jesús nos redimió. Él es nuestro pariente Redentor, Dios hecho carne, pariente de nosotros, para poder redimirnos de la maldición del pecado y la enfermedad, y esta noche ha enviado al Espíritu Santo para morar con la iglesia, y mostrar señales y maravillas de sanidad y salvación, hasta que Él regrese otra vez.
¿Hasta cuándo habría de durar? “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. Id por todo el mundo, y demostrad este poder a toda criatura. Estas señales seguirán a los que creen”. ¿Hasta dónde? “A todo el mundo. Y cuando este Evangelio haya ido a todo el mundo, entonces Yo regresaré. Estas señales les seguirán a ellos a todo el mundo. En mi Nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; o tomarán en las manos serpientes, o beberán cosas mortíferas y no les hará daño. Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”. Jesús dijo que esa sería la misma señal…
Así como cuando Moisés levantó la serpiente de bronce: era una señal de que Dios estaba en el campamento. Cuando las aguas estaban fluyendo de la roca, era una señal de que Dios estaba en el campamento. Cuando el agua revuelta en el estanque de Betesda, era una señal de que Dios estaba en el campamento. Cuando Jesús sanó a los enfermos, e hizo caminar a los cojos y ver a los ciegos, Dios estaba en el campamento. Cuando Pedro y Juan pasaron por la puerta llamada la Hermosa, y levantaron al hombre que había sido cojo desde el vientre de su madre, era una señal de que Dios estaba en el campamento. Cuando el Espíritu Santo regresó en Pentecostés e invistió a ese grupo de personas de poder, era una señal de que Dios estaba en el campamento.
30 Y han pasado mil novecientos años, y cada vez que estalla un avivamiento, cada vez en la historia de la Biblia o en la historia del mundo, señales y maravillas han acompañado a ese avivamiento. Dios está en el campamento. Él es Jehová-Jiré: el Señor ha provisto un Sacrificio para su sanidad. ¿Lo creen Uds.? Entonces, solamente hay una cosa por hacer, y es recibirlo hoy.
Mientras le estaba hablando esta tarde a esta pequeña audiencia aquí, yo pensé que vendría a hablarles a ellos un ratito, y me hallé a mí mismo predicando tan fuerte, que creo que ellos pudieron haberme escuchado sin un micrófono allá en la segunda esquina. Entonces, mi hijo me dijo, dijo: “Yo pensaba que tú ibas a enseñar en esta tarde, papá”.
Yo dije: “Yo también lo pensé”. Pero es que me entusiasmé tanto con esa cantidad de fe que se había envuelto en este edificio, a tal grado que… Cómo es que Dios había preparado una vía de escape para cada uno de nosotros, y cómo es que si nosotros podemos predicar la Palabra… La Palabra está puesta aquí, pero no es que Ud. lea la Palabra y diga: “Yo la creo”, sino que Ud. reciba la Palabra. Uds. tienen que recibirla.
31 El terreno tiene que recibir el trigo para poder reproducir vida. Y Ud. tiene que recibir la Palabra de Dios en su corazón para producir lo que la Palabra dice que será. Cada Palabra de Dios es una semilla. Jesús dijo que lo era. Un sembrador salió sembrando semillas; Él dijo que la semilla era la Palabra de Dios.
Y ahora fíjense, un maíz producirá maíz, un trigo producirá trigo, la cebada producirá cebada. Lo que sea, así producirá. Y si la Palabra de Dios es una semilla, como dijo Jesús que lo era, y es colocada en el corazón humano, y allí es regada por la fe, ella producirá cualquier cosa que Dios dijo en Su Palabra que produciría. Si Ud. necesita salvación: “Venid a Mí todos lo que estáis trabajados y cargados que Yo os haré descansar”. Si Ud. necesita sanidad: “Él fue herido por vuestras rebeliones; por Sus llagas fueron vosotros sanados”. Dios ha provisto el sacrificio por el pecado, y enfermedad, y preocupación, y problemas, y tristezas, y todas estas cosas. Dios ha provisto el Sacrificio. Él está aquí esta noche.
32 Ahora, yo confío que en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, que Él venga y me permita a mí esta noche, Su siervo inútil o que use este cuerpo mío para levantar y que use mi voz como la Suya, como una insignia para Uds., de que Jesucristo, el Hijo de Dios resucitado, vive entre nosotros en esta noche. Que Uds. puedan recibir esto como Su Sacrificio provisto, no a mí, sino a Él que está parado aquí, Su Sacrificio provisto para sus enfermedades y pecados esta noche. Él está presente. Él está aquí ahora.
Pienso que ellos tenían la fotografía aquí esta noche, creo yo. Muchos de Uds. han visto la fotografía de Su Ser. Hace un rato me llamó un hombre que deseaba saber si yo regresaría a Chicago después de un tiempo con una gran cosa a todo lo ancho, que se extendería por toda la ciudad, y así por el estilo. Él acababa de estar en las reuniones; Él dijo: “Así es. Eso es lo que Chicago necesita”. Dijo: “Lo que pasa es que no llega lo suficientemente lejos, eso es todo”. Y quería que los periódicos y demás asistieran.
33 Ahora, la cosa… Ellos tienen la fotografía. Hay… Se le ha tomado la fotografía varias veces. Allí está en el libro. Allí está la copia fotostática de lo que George J. Lacy dijo al respecto, y lo demás. Hay otra fotografía que un fotógrafo del periódico sacó una vez. Está allí y etcétera. Está aquí ahora mismo en esta plataforma. Uds. a lo mejor no puedan verla, quizás no sea visible. Tal vez sí puedan; yo no sé. Yo sé que Él está aquí. Pero si Él está aquí, Él hablará visiblemente para que Uds. puedan saber que Él está aquí.
Y esa es una insignia para Uds. de que Dios ha provisto a Jesucristo para Uds. en el Calvario. Y yo les digo a Uds. como Su siervo, que su sanidad ya ha sido completada hace mil novecientos años en el Calvario. Y lo único que Uds. tienen que hacer es mirar y vivir. Dios les bendiga, mientras oramos.
34 Padre Celestial, esta noche, en el Nombre de Tu amado Hijo Jesús, nosotros le amamos porque Él nos ha dado esta gran insignia aquí, que Él nos ha dado el Espíritu Santo como un testigo de Su resurrección. Te damos gracias, porque Él nos lavó de nuestros pecados. Por Su propia Sangre Él hizo esto, y nos ha redimido a Dios. Nosotros que una vez fuimos extranjeros ahora hemos sido acercados a Dios, a tal punto de que somos hijos e hijas. Y conociendo esta gran promesa, que algún día glorioso todo habrá terminado y nosotros nos sentaremos en el Reino. Estos cuerpos frágiles y mortales serán transformados, libres de enfermedades, libres de muerte, de vejez, de tristeza. Y nos sentaremos a Sus pies en el Reino, debajo de los árboles siempre verdes cerca del Trono.
Dios, ayúdanos a esperar eso ansiosos. Y mientras que estamos aquí esta noche, en esta jornada, así como estuvo Israel de lo cual acabamos de hablar… Cómo es que Tú proveíste para ellos, alimento a lo largo del camino hasta que ellos entraron a la nueva tierra. Tú hiciste caer maná del cielo. Tú trajiste codornices al campamento. Tú sacaste agua de la roca. Tú sacaste miel de la peña. Tú proveíste todo de lo que ellos tuvieron necesidad. Cuando estaban enfermos, Tú proveíste una expiación. Tú levantaste la serpiente de bronce por manos de Moisés como una insignia.
Y esta noche, Señor, estamos contentos de saber que Tú nos has redimido del pecado. Y esta noche tenemos este gran compañerismo con el Espíritu Santo. Te damos gracias por estos creyentes aquí esta noche, quienes han venido para tener compañerismo alrededor de Tu Palabra, la predicación de la Palabra.
Y ahora, pedimos que el Espíritu Santo que está en el edificio ahora mismo, unja a todos aquí, y que nosotros veamos la operación de la reproducción de la vida de Tu Hijo amado, el Señor Jesús, quien se paró y le dijo a la gente lo que ellos estaban haciendo, lo que estaban pensando, lo que ellos harían, y lo que sucedería. La mujer en el pozo, y lo demás… Y todas estas cosas, Él dijo: “Yo no hago nada a menos que el Padre me muestre primero qué hacer”. Y estamos contentos en esta noche que Él nos prometió que nosotros haríamos las mismas cosas. Y ahora, Padre, nosotros rogamos que Tú cumplas esa Palabra. En el Nombre de Tu Hijo amado oramos. Amén.
35 Ahora, amigos cristianos, noche tras noche, semana tras semana, mes tras mes, año tras año, yo me paro en plataformas en distintas partes del mundo para tratar de hablar acerca de nuestro Señor Jesús, tratando de ministrar con todo mi corazón a los necesitados. Voy a pedirles en esta noche… Es una cosa seria. Y yo honestamente… Yo…
Puede que Uds. no estén de acuerdo conmigo, es decir, hablando doctrinalmente, pero si Uds. no están de acuerdo conmigo denle el suficiente respeto a Dios esta noche para permanecer sentados un rato, y sean reverentes durante el tiempo de este servicio. No se estén moviendo. Cuando lo hacen, eso interfiere. No hay necesidad que yo trate de explicarles a Uds., porque estoy seguro que Uds. no lo entenderían. Yo mismo no lo entiendo. Pero uno entra en contacto con cada espíritu en el edificio. Uno sabe en donde están ellos. Y entonces, cuando hay esos cambios, y entran y salen, eso interrumpe. Si Uds. quieren sacarle el mejor provecho a la reunión, sean reverentes. Estén en oración. No nos quedaremos aquí mucho tiempo.
36 Y ahora, cuando Jesús estuvo aquí en la tierra… Y permítanme decir otra cosa: si Ud. es un incrédulo o un escéptico, yo le aconsejaría que no se quede en la reunión, porque sepan Uds. que las enfermedades salen del uno al otro. Muchos que han estado en las reuniones saben que eso es Escritural, y que realmente así suceden, del uno al otro. Así que yo no me quedaría donde espíritus malignos anduvieran sueltos.
No digo eso para asustarlos. Yo digo eso porque les amo. Aunque Ud. fuera un incrédulo o escéptico, eso no me impide a mí amarlo. Yo les amo de todas maneras, porque no soy yo el que ama; es el Señor Jesús en mi corazón que me hace amarlos a Uds. ¿Ven? Y yo, como hombre, yo no lo haría; yo querría saber por qué, cuándo y cómo. Pero el Cristo en mi corazón dice: “Este soy Yo; Yo morí por esa persona”. ¿Ven? Así que está bien. ¿Ven? No importa lo que Uds. hagan, yo todavía les amo de todas maneras, no de labios sino de corazón. Y todo cristiano hace la misma cosa siempre y cuando Jesús more en el corazón.
Y yo solamente estoy aquí para ayudar. Ud. dice: “Bueno, yo no pudiera creerlo”. Bueno, millones han sido sanados. Esta noche, yo creo que si se llamara mundialmente, para declaraciones, pudieran haber millones de personas que eran sordas, mudas, ciegas, lisiadas, torcidas, y toda clase de enfermedades que pudieran pararse con declaraciones: “Sanados por el poder de Dios”. Uno solo de ellos sería una confirmación, pero millones podrían ponerse de pie.
37 Así que si Ud. es un incrédulo, siento pena por Ud. Mi corazón sangra por Ud., porque Ud. no puede evitar eso. Ud. fue nacido para ese destino, dice la Biblia. Ud. nació para ser un incrédulo, y Ud. está perdido. Es muy, muy dudoso de que Ud. alguna vez sea salvo, porque la Biblia dice que estas personas fueron pre-ordenadas de antaño para tomar este lugar.
Y si Ud. es un creyente esta noche, Ud. debería ser la persona más feliz en el mundo. Y si Ud. está sobre la cerca esta noche (como le decimos, una expresión mundana, “en la cerca”), no sabe en qué dirección ir, Dios todavía está teniendo misericordia de Ud. Por favor, pásese al lado creyente esta noche, para que Cristo pueda ser bondadoso con Ud. y salvarle, mientras que le queda un día de misericordia. Recuerde: “Ninguno puede venir a Mí si Mi Padre no le trajere primero”.
Así que si Ud. es un incrédulo, sólo piense en donde Ud. está parado esta noche. Si Ud. es un crítico, Ud. está fuera de Dios, fuera de Cristo, Ud. está perdido, sin esperanza, sin remedio, camino al infierno, si Ud. es un incrédulo. Qué condición tan lastimosa en la cual estar. Yo preferiría estar en cualquiera otra condición en el mundo que estar en esa, cualquier otra cosa aparte de esa. Ud. está alejado de Dios, nunca estará con Dios; Ud. estará en tinieblas en todas las edades eternas por venir.
38 Si Ud. es un creyente, y cree en el Señor, y Él lo ha reconciliado a Ud…. o mejor dicho, ha reconocido su fe al darle el sello de Su promesa, el Espíritu Santo, Ud. tiene la seguridad de estar con Él en la gloria para siempre. Allí están las dos multitudes esta noche.
La Biblia dice que en los últimos días Él tendría señales y maravillas moviéndose entre la gente. Habría escarnecedores burlándose y riéndose, como lo hicieron en el principio. Tenemos ambas multitudes en Chicago esta noche. ¿De qué lado está Ud.?
39 Alguien me escribió una pequeña nota que decía: “A mí no me importa lo que Ud. hiciera, Ud. nunca me hará creerlo”. Miren, ¿Uds. saben en dónde está esa persona? Él está perdido, sin Dios. Y sin embargo, él es un anciano en una iglesia; dijo que él era. Si ellos no pueden creer, ellos sencillamente no pueden creer. ¿Cómo pudiera yo hacerme a mí mismo un puercoespín? Yo no pudiera hacerlo. Un leopardo no puede limpiar sus manchas. Así que si Ud. está feliz en Cristo esta noche, sea agradecido.
La manera que yo tengo para ministrar es mediante un don Divino del Espíritu, de un Espíritu que ve, que prevé. ¿Me permiten que lo explique, brevemente?
Jesús y cada apóstol… o mejor dicho, la mayoría de los apóstoles estaban en la misma manera, especialmente Pablo y Pedro. No se dice nada de los demás, solamente de Ananías.
40 Ahora fíjense bien, estos dones y llamamientos son sin arrepentimiento. Es su subconsciente en conexión con Dios que le muestra a Ud. anticipadamente cosas que fueron y que serán. ¿Entienden lo que quiero decir?
Jesús de Nazaret, cuando Él estaba aquí en la tierra, Él miraba sobre Sus audiencias, Él podía ver personas, les decía a ellos exactamente lo que ellos hicieron, y lo que estaba mal, dónde ellos habían estado, y que estaba mal con ellos. Él habló con una mujer en el pozo, le dijo a ella. Él le dijo a Felipe que Él sabía en dónde él había estado. Muchos lugares… Él sabía dónde estaba un pez que tenía una moneda en la boca. Muchas cosas que Él hizo… La gente dijo que Él era el más grande adivino que jamás había existido en la tierra. Que Él era el mismo belcebú, el príncipe de los demonios.
Pero Sus discípulos, y aquellos que le amaban a Él, dijeron que Él era el Hijo de Dios.
Ahora, Uds. pueden hacer su elección esta noche. Jesús dijo: “Las cosas que… Yo no hago nada de Mí mismo, primero Yo veo al Padre hacerlo, y entonces el Hijo hace igualmente”. San Juan 5:19: “De cierto, de cierto os digo, no puede el Hijo hacer nada por Sí Mismo, sino lo que ve hacer al Padre, eso hace el Hijo igualmente. El Padre hasta ahora trabaja, y Yo trabajo”.
41 Vigilen cada Escritura, si ella no da testimonio de eso, Jesús… Dios dándole a Cristo una señal… o mejor dicho, una visión sobre qué hacer antes de que Él lo hiciera. Un hombre ciego tocó Su fe, entonces Él se volteó y le preguntó qué quería que hiciera. Él dijo: “Que reciba mi vista”.
Él dijo: “Tu fe te ha salvado”.
Una mujer tocó Su manto y salió allí satisfecha de que ella iba a ser sanada. Jesús se volteó alrededor buscándola, para ver si alguien le había tocado, miró alrededor y dijo: “Tu fe te ha salvado”.
Ahora, ese mismo Jesús, cuando Él se fue, Él dijo: “Estas cosas que Yo hago vosotros también las haréis”. Y sería una señal hasta el fin del mundo de que Él era el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Yo soy uno que lo creo con todo mi corazón, alma y mente. Háganlo Uds. igualmente.
42 Ahora, anoche, repartimos cien tarjetas de oración. Y pienso que eran las R, si no me equivoco, las R, anoche. Y hay cien tarjetas de oración en el edificio, y comenzamos con la primera parte de ellas anoche. Comencemos con la última parte de ellas esta tarde, y tomemos las últimas quince de las tarjetas de oración. Eso sería como desde la ochenta y cinco hasta la cien, para intentar con ellas primero.
Si alguien aquí tiene… Ahora, puede que haya algunos de ellos que no estén aquí esta noche. Pero si algunos de ellos tienen la tarjeta de oración número 85, ¿quisiera levantar su mano? Quien la tenga. ¿Quién… 85? Muy bien. 86, ¿levantaría su mano mientras yo llamo el número? Número 86, ¿levantaría su mano? ¿Tarjeta de oración 86? Mire a su vecino por favor, pudiera ser alguien sordo, mudo, o alguien que esté paralizado y no puede levantarse. 86, 87, 88, 89, 90, hasta 100, pónganse de pie aquí a mi derecha, por favor.
Y ahora, mientras ellos están haciendo eso… (Gracias, hermano Joseph.) Ahora, mientras hacemos esto, me gustaría que el órgano, si gustan, si gustan, el organista, si Ud. pudiera tocar allí: “Entonces Llegó Jesús”. O ¿puede Ud. improvisarlo? Si es tan amable. El Señor le bendiga. (Gracias, señor).
43 La audiencia lo más reverente posible. No se muevan. Sólo permanezcan en sus asientos, por favor. Sean reverentes. Estén bajo expectativa de ver al Señor Jesús entrar al edificio, moverse sobre Su pueblo, y bendecirlos, y hacer las mismísimas cosas que Él dijo que haría.
Mientras están sentados allí, muchos de Uds. en el edificio esta noche se dan cuenta y entienden que estas pocas personas que están siendo alineadas aquí son sólo una porción de la gente que será sanada esta noche. Hay muchos más sanados allá en la audiencia que los que están en la plataforma. ¿Cuántos han estado antes en la reunión, y saben que esa es la verdad? Hay diez sanados a uno aquí. Lo único que Ud. tiene que hacer es tener fe y creer. Ahora, si Uds. pueden creer, Dios les sanará.
44 Ahora, quiero hacerles una pregunta. Preguntémoslo de esta manera. Y digámosle a cada uno que está allá en la audiencia sin una tarjeta de oración ahora, sin una tarjeta de oración… ¿Cuántos hay aquí sin una tarjeta de oración? Veamos sus manos, para ser sanados. Bueno, son tantos… Pues, es difícil decir quién es quién.
Pero quiero preguntarles algo. Uds. saben que yo no los conozco. Ahora, nosotros disponemos de tiempo suficiente; no estén apurados. ¿Ven? ¿Ven? Uds. comienzan a apresurarse, y el Espíritu Santo es muy tímido. Y yo no quiero que tengan prisa; quiero que sean reverentes, como que tienen tiempo de sobra. Luego quiero que estén en profunda oración, y hagan esto, mientras este himno está siendo tocado: “Entonces Llegó Jesús”, liberó a los maniacos. Él libertó a los cautivos. Él está aquí esta noche para hacer la misma cosa. Si Ud. quiere colocar un “si” sobre la Biblia, la Palabra de Dios siempre está correcta. ¿Es así? La Palabra de Dios dijo: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. El mismo Jesús. ¿Es correcto eso?
Jesús dijo que Él sería el mismo: “Yo estaré con vosotros, y en vosotros”.
45 Ahora, no será nosotros haciéndolo; Él dijo que sería Él haciéndolo en nosotros (¿Ven?), no nosotros. No malentiendan. Nosotros sólo somos vasos rendidos, como ministros, como gente dotada para la iglesia. Si Ud. necesita salvación, nosotros tenemos cleros sentados aquí que pueden predicar el Evangelio con gran poder y les pueden decir a Uds. lo que significa ser salvos y cómo ser salvos. Si es por enfermedad, entonces yo no puedo sanarlo a Ud., así como no pudiera salvarlo a Ud. Pero Dios me ha dado a mí un don, y ese don es un vidente que ve visiones. Como Él dijo que en los últimos días: “Vuestros jóvenes verán visiones, y los ancianos soñarán sueños”. Es un cumplimiento de la Biblia, y cómo es que estas cosas serían así.
Ahora, yo pudiera ser capaz mediante algo fenomenal, con la ayuda de Dios, de conocer algo, y Dios pudiera revelarme algo que hubiera sucedido, o algo que animara su fe. A Uds. desconocidos aquí esta noche: Si Jesucristo viniera aquí y se parara aquí esta noche… La única… En cuanto a sanarlo o salvarlo a Ud., Él no pudiera hacerlo. Él ya lo ha hecho. ¿Es correcto eso? ¿Cuántos creen eso? Levanten su mano. Él ya ha sanado a los enfermos. La única cosa que Él pudiera hacer entonces, siendo el Rey de los profetas, o el Profeta de todos los profetas, no obstante, Él era un Profeta… Moisés dijo: “El Señor vuestro Dios levantará un Profeta semejante a mí. Y acontecerá que el que no le oyere será cortado de entre el pueblo”.
46 Ahora, si el Rey de los profetas estuviera aquí esta noche, el Señor Jesús, en una forma física, de modo que Uds. pudieran mirarlo a Él como nos están mirando a nosotros, y a esta mujer aquí, o alguien que viniera, pues, no habría nada que pudiera ser hecho. Únicamente Él tendría que decirles algo a ellos. Pero en cuanto a sanidad, Él no pudiera sanarlos a ellos porque él ya lo ha hecho. Su sacrificio fue completo. Fue consumado allá. Pero estos dones son para traerlos a Uds. a lo que fue consumado en el Calvario. ¿Entienden Uds.? Digan: “Amén”.
Dones de predicación, de enseñanza, toda clase de dones proféticos son para traerlos a Uds. a un entendimiento de lo que ocurrió en el Calvario, que Uds. sólo han de disfrutar y recibir los atributos del Calvario, no producir los atributos; es para traerlos a Uds. al conocimiento de lo que ha sido hecho. El sacrificio ya ha sido provisto. Nosotros simplemente debemos hacer que Uds. miren hacia allá y crean. El Señor les bendiga.
47 [El hermano Branham habla aparte con alguien. “Sí. Gracias, hermano. Sí, señor. Sería bueno”.] Ahora, simplemente actúen esta noche como si el Señor Jesús estuviera parado aquí en alguna parte en la sala, en Persona. Yo sé cómo estarían Uds.: muy reverentes. Den su oración, mientras yo lo represento a Él por medio de un don Divino, si el Espíritu Santo lo hace. Ud. dice: “Hermano Branham, Ud. se está demorando”.
Eso es exactamente correcto. Lo estoy. Yo estoy esperando hasta que sienta Su Presencia, y sepa que la unción está sobre mí. Yo tengo una manera de rendirme. Yo me paro en la calle y lo hago. Me paro allá junto al lago y lo hago, cuando es necesario. Y el Espíritu Santo viene cuando le estoy hablando a alguien que está en angustia y problemas. Y allí mismo en la calle o donde me encuentre, yo les digo a ellos exactamente lo que deben hacer, y así por el estilo.
Hay mucha gente aquí que pudiera levantar sus manos como testigos de eso, sabiendo que esa es la verdad. ¿Cuántos saben que esa es la verdad? Levanten sus manos. ¿Ven lo que quiero decir? Para la gente que no ha… que solamente han estado en reuniones, es allá en la calle en alguna parte, al lado de una montaña, al lado del camino, donde nos encontramos en carros, cualquier parte. Es rendirse uno mismo al Espíritu Santo.
48 Ahora, Él está aquí, el Ángel del Señor. Está aquí ahora; aquel que Uds. ven en la fotografía está ahora en el edificio. Ahora, sean reverentes. No se estén moviendo, por favor. Traigan al paciente.
¿Cómo está Ud., hermana? Ahora, yo sólo quiero hablarle a Ud. un momento. Ud. es la primera persona en subir aquí esta noche. Pero mientras que Ud. está parada allí, Ud. está segura que es un poco extraño para Ud. Algo así como, quizás, Ud. tal vez nunca ha estado en esa condición antes. Es la unción del Espíritu Santo. ¿Alguna vez vio Ud. Su fotografía, hermana, esa fotografía que tenemos aquí? Ud. la ha visto.
Ahora, Ud. sabe que hay algo que ocurrió con Ud. ahora mismo. Mire, eso es ese mismísimo Ser que está sobre ese Espíritu, está yendo entre Ud. y yo ahora mismo. Esa es la misma cosa. En el día del juicio, Ud. verá que eso es correcto. Y yo confío que Ud. sabrá que es correcto en unos momentos.
Tan pronto como Él me dé su espíritu en mi posesión, que por Su gracia… Sólo le estoy hablando como Jesús le habló a la mujer en el pozo… Le habló a ella acerca de beber agua, y Él supo lo que estaba mal con ella. Él le dijo a ella en dónde estaba su problema; y era cierto, ¿no es así? Ella admitió que tenía los cinco maridos.
49 Ahora, Ud. está parada allí, y quizás Ud. subió en esta línea de sanidad debido a alguna enfermedad. Ahora, Él puede decirme a mí exactamente en dónde está la enfermedad, todo al respecto, o cualquier otra cosa que Él quiera decirme. Yo no la conozco a Ud. Yo nunca la había visto a Ud. en mi vida. Y no sé si Ud. me conoce a mí o no, ¿me conoce? Ud. me ha visto. ¿En dónde fue? En Chicago. Bueno, eso está bien. Muy bien. Entonces, Ud. sólo me conoce por estar sentada en la audiencia y mirando. Tal vez así es. Probablemente lo más cerca que alguna vez estuvimos juntos en la vida, hasta donde sabemos… Pero sin embargo, Dios ha vigilado cada movimiento que Ud. ha hecho. Él ha observado cada movimiento que he hecho.
Ahora, Ud. está parada allí necesitada, y yo estoy parado aquí tratando de ayudarla. Ahora, si yo pudiera ayudarle y no lo hiciera, yo sería un animal. Pero si yo soy el siervo de Dios y le he dicho la verdad acerca de este don, entonces Dios dará testimonio de que es la verdad. ¿Es correcto eso?
50 Ahora, la audiencia es el juez. Ahora, sólo por este caso, este solo caso aquí… Aquí está una mujer, una de sus mujeres de Chicago aquí, está parada aquí necesitada. Yo no sé de qué tiene ella necesidad. Puede que ella tenga cáncer. Puede que tenga tumor. Puede que ella tenga una crisis nerviosa. Yo no sé. Dios lo sabe. Yo no lo sé. Y la mujer ni siquiera me conoce a mí. Y yo no la conozco a ella. Pero Dios nos conoce a ambos. ¿Es correcto eso?
Ahora, si el Señor le revela a esta mujer, mientras que simplemente estoy sentado, parado observándola… o mejor dicho, hablando con ella, entonces ¿creerán todos Uds. que el Señor Jesús ha traído una insignia a Chicago, que él es el Señor que sana todas vuestras dolencias? Ahora, quiero que Uds. simplemente…
Ahora, yo creo que Ud. dijo que Ud. era de Aberdine, Mississippi. ¿Es eso…? Oh, entiendo. Oh, Ud. me vio en Chicago. Muy bien. Yo sólo quería hablar con Ud. Eso está bien. Ahora, Ud. está… Quiero que simplemente me mire, como Pedro y Juan dijeron: “Míranos”, ¿ve Ud.?
51 Y así como Jesús trató de captar la atención de la mujer en el pozo, igual hago yo con Ud. Bueno, Ud. ha estado viviendo en Chicago. Ud. ha estado quedándose aquí, pero Ud. es de Mississippi, y está pensando en regresar enseguida. Ud. va a regresar. ¿Es correcto eso? Eso es verdad. Y su deseo es por un ser querido. Y ese ser querido es un esposo. Ud. una vez tuvo un hogar feliz, pero fue roto al descarriarse su esposo, y él sa ha dado a la bebida. Y Ud. está aquí esta noche…
La cosa principal… Ud. está nerviosa y necesitada, pero su cosa principal es ver a su esposo salvo. Y Ud. ha venido creyendo, y algo vino a su corazón este mismísimo día, que si Ud. pudiera pararse en su lugar aquí, y yo le pidiera a Dios (no estoy leyendo su mente, pero ¿no es eso lo que sucedió hoy?), que su esposo dejara la bebida, y hace un rato, y es más, yo la veo a Ud. sentada en la audiencia cuando yo le estuve hablando a esa alcohólica, algo vino sobre Ud. que dijo: “Esta será la noche en que esto será hecho”.
52 Allí lo tienen. Allí está el Espíritu Santo revelando aquí. Ahora, esos son los deseos de la mujer; eso está en su vida. ¿Es correcto eso, hermana? Si eso es correcto, levante su mano. Venga a aquí.
Dios Padre, en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesucristo, quien está aquí presente ahora, yo pido que ese espíritu demoniaco de alcoholismo que ha atado a su esposo para romper su hogar y causar este problema, que salga del hombre; yo lo condeno en el Nombre del Señor Jesucristo, enviando Su Palabra a través de la nación y condenando ese espíritu en su esposo. Que ellos puedan unirse de nuevo y sean un hogar feliz otra vez, para la gloria de Dios. Dios, ese es Tu hijo; satanás lo ha atado. Él es mi hermano.
Satanás, sal de él; en el Nombre del Señor Jesucristo, yo te ordeno que dejes al hombre. Amén. Vaya y encuéntrelo así, mi hermana.
53 Muy bien, hermano Moore. Ahora, sean reverentes. ¿Creen Uds. que Dios ha… que el Señor Jesucristo ha sido levantado de los muertos? Entonces las mismísimas cosas que Él dijo que haría, que Él está haciendo… ¿Lo creen Uds. ahora, con todo su corazón? Muy bien, sean reverentes entonces y crean; Uds. recibirán.
¿Lo cree Ud., sentada allí, dama, orando, mirándome tan sinceramente? ¿Cree Ud. que Dios pudiera revelarme a mí su problema desde aquí mismo? ¿Lo creen? Ud. se pone toda… ¿Ud. cree que esa sinusitis le va a dejar, y que Ud. se va a poner bien? Si lo cree, póngase de pie, la dama allí con… ¿Ud. cree eso? ¿Ud. cree que es sanada ahora mismo? Si Ud. lo cree, puede irse a casa y sea sana.
Y señora, Ud. sentada allá al final, allá. Ud. también tenía eso. ¿Ud. cree que Ud. también sanó, de la sinusitis al mismo tiempo? Entonces póngase de pie, y Ud. está sana también. Ud. puede irse y estar libre de eso. Amén.
54 ¿Cómo está Ud., señor? ¿Cree Ud. con todo su corazón? Muy bien. Yo quiero que Ud. me mire como siervo de Dios y como su hermano. Y me doy cuenta que alrededor de Ud. hay un espíritu oscuro, lo cual es muerte. Y se ha instalado sobre Ud., y solamente Dios lo puede librar. Ud. está sufriendo, y el problema está en su pulmón. Ud. ha ido a un doctor. El doctor ha hecho cierto trabajo en Ud. Él no pudo hacer nada por Ud., y le ha desahuciado. Y ese problema en Ud. es negro; es horrendo. Y lo veo que está… Es cáncer. Es un cáncer en su pulmón. Y ¿no es Ud. Alemán? Sí, señor, me lo imaginé. Venga aquí. Ud. escribirá a Alemania tocante a esto y le contará a sus amigos: cuando yo llegue allá, para que crean en el Señor Jesucristo.
Ahora, Padre Dios, que hiciste al hombre, yo condeno la enfermedad de su cuerpo para la gloria del Señor Jesucristo. Y le digo al demonio, llamado cáncer: “Sal del hombre como testimonio en el Nombre de Jesucristo”. Amén. Vaya regocijándose.
Tengan fe en Dios, y crean con todo su corazón y el Señor Jesucristo hará suceder cualquier cosa que Uds. pidan y crean que Él lo hará.
55 Ahora, cada persona aquí, ahora mismo… Desde luego, empiezo a ponerme débil y a sentirme entumecido. Miren, cada persona aquí puede ser sanada, si Uds. sólo lo creen. Esa es la insignia. Eso es lo que Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen. Las obras que Yo hago, ellos también harán”. ¿Es esa la obra que Dios hizo?
¿Qué piensa Ud. al respecto, sentada allí? Ud. sentada allí con la artritis. ¿Cree Ud. que Dios la sanará? La dama sentada allí, ¿Ud. cree que Dios la sana del artritis entonces? Póngase de pie entonces. Zapatee fuertemente. La artritis se ha ido de Ud. Amén. Su fe lo tocó a Él, señora.
La dama sentada allí a su lado tiene endurecimiento de las arterias; ella quiere ser libre de eso también. ¿No es correcto eso, señora? Su fe lo tocó a Él. Ud. está sana ahora. Puede irse a casa. ¡Aleluya!
Ahora, su fe se está moviendo. Dejen que se suelte, y el Señor Jesucristo les bendecirá y les dará todo de lo que Uds. tengan necesidad. Tengan fe.
56 Muy bien, traigan al hombre. Muy bien, sean reverentes. Crean con todo su corazón; el Señor Jesucristo hará exactamente lo que Él dijo.
¿Cómo está Ud., señor? ¿Ud. me cree como Su siervo? ¿Sí? Muy bien, entonces ambos somos hombres que vamos con destino a la eternidad, y yo debo hablarle a Ud. como un hombre moribundo a un hombre moribundo, sabiendo esto, que Dios nos juzgará a los dos en el día del juicio, cuando los secretos de cada corazón serán revelados en ese momento. Pero Ud. ha venido a mí esta noche porque está sufriendo, y tiene un problema del estómago que lo está molestando. ¿Es esa la verdad? Y también, Ud. está totalmente ciego en un ojo, y casi ciego en el otro. Sus ojos se ven bien claros, pero Ud. está quedando ciego. Eso es cierto, ¿no es así? Si esa es la verdad, levante su mano. ¿Cree Ud. que Dios me envió para darle su vista, y para sanarlo a Ud., a través del Nombre de Su Hijo Jesús?
Le diré cuál es la causa de su problema del estómago. Ud. tiene una úlcera en su estómago. Y es causada por un vicio que Ud. tiene: el fumar. Cuando Ud. hace eso, lo inhala, la nicotina en su estómago lo cual quema eso y hace que Ud. esté… Ud. nunca mejorará hasta que deje eso. ¿Está Ud. listo esta noche a rendir todo a Dios y ser sanado? Ud. lo hará; si es así, levante sus manos a Él.
57 Ahora, inclinen su rostro, audiencia. Dios Todopoderoso, Creador de los cielos y la tierra, Autor de la Vida eterna, te ruego que des bendiciones a este querido hombre. Que Tu Espíritu venga sobre él, y que él reciba su vista, y permítele vivir, Señor. Él quiere vivir; él no quiere estar ciego, caminando por la calle tocando con un bastón. Él quiere vivir. Y que este demonio de ceguera que ha afectado los ojos de este pobre hombre… Señor, Tú lo has alimentado a él toda su vida; Tú le has dado a él el mismísimo aliento que él respira, y ruego que Tú quites esta ceguera de él esta noche y le sanes, por medio de Jesús, el Hijo de Dios, te lo pido.
Ahora, con todo rostro inclinado y todo ojo cerrado, por favor. Sólo un momento. Ahora, Ud. puede mantener sus ojos cerrados también, señor, sólo un momento.
Ahora, Todopoderoso Creador de los cielos y la tierra, sé misericordioso con el hombre, mientras pido por su sanidad, no como espectáculo, Señor, sino para que la gente sepa que Tú puedes restaurar la vista. Yo lo pido humildemente para Tu gloria, y le digo al espíritu ciego que está cegando los ojos de este mi hermano: “Sal de él en el Nombre de Jesucristo”. Todo rostro inclinado y ojos cerrados, sólo un momento.
Ahora, levante su rostro sólo un momento. Ahora, abra este ojo de este lado. ¿Ud. ve? ¿Ve? Ponga su dedo en mi nariz. Muy bien. Ahora, ponga su dedo en mi nariz.
58 Muy bien, levanten su rostro. El ciego ha recibido su vista. En su ojo ciego, observen aquí. Permítame sostener… Ponga su dedo en mi nariz, señor. Ponga su dedo en mi nariz, señor. Ud. está sano, señor. Vaya, el Señor Jesús le sana [palabras confusas]. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Él está contento ahora. Ahora se ve distinto allá, ¿no es así? El hombre parado aquí dijo que se ve diferente. Él puede ver por todo alrededor allí en la audiencia ahora. Todo está bien y normal. Dios le ha sanado. Dios le bendiga, señor. Vaya, no peque más; deje de fumar. Su úlcera saldrá de su estómago. Ud. será un hombre bien. Dios le bendiga. Vaya y sea lleno del Espíritu Santo ahora, y dele a Él alabanza.
Alabado sea el Cordero de Dios, quien puede restaurar la vista al ciego. El hombre estaba completamente ciego en un ojo, y casi ciego en el otro. Él tiene buena vista, normal. Entonces llegó Jesús y libertó al cautivo. El mismo Señor Jesús que hizo eso aquella noche puede hacer esta noche, como Él hizo allá.
59 ¿Cómo está Ud., señor? ¿Ud. cree que yo soy profeta de Dios… o Su siervo? ¿Lo cree? Yo creo que Ud. es un hombre sincero que está parado allí. Somos desconocidos el uno al otro. Hasta donde yo sé nunca nos habíamos encontrado en la vida. Eso es verdad, ¿no es así? Pero Dios nos conoce a los dos.
Ahora, Ud. está en la Presencia de Su Ser, señor, no de su hermano; de Su Ser. Y yo le puedo decir que Ud. ha venido por la misma causa que vino ese hombre hace unos momentos. Son sus ojos. Ud. está quedando ciego. Algo le ha sucedido en sus ojos. Ellos no lo pueden detener. Sigue avanzando. Ud. ha venido desde muy lejos aquí, manejando. Ud. ha venido desde allá de alguna parte del sur, y Ud. ha venido hacia el norte. Y Ud. está en una ciudad que tiene un edificio enorme, lo cual hay como un jardín muy hermoso hacia el este. Es un edificio alto, un lugar hermoso. Es Baton Rouge, Louisiana. Regrese. Jesucristo lo enviará a Ud. de regreso sano de su vista. Dios le bendiga por su fe. En el Nombre del Señor Jesús concede estas cosas. Amén.
60 Solamente crean, tengan fe en Dios. Si puedes creer, verás la gloria del Dios vivo. Chicago, ¿qué pasa aquí? ¿Por qué está este mundo en semejante oscuridad? ¿Por qué hay densa oscuridad sobre el corazón de la gente? ¿Por qué clama el Espíritu constantemente, y los gentiles están cerrando sus corazones al mensaje? ¿Por qué lo están haciendo Uds.? Porque Uds. están bien alimentados. Están bien vestidos. ¿No saben que estas misericordias provienen de Dios? ¿Saben Uds. que la hora viene cuando Uds. estarán llorando, y clamando, y lamentándose por estas cosas, cuando Uds. no las recibirán? Despierten mientras que el tiempo está a la mano; mientras que Uds. puedan recibir a Dios, recíbanlo. Amén.
61 ¿Quién sigue? Muy bien. ¿Cómo está Ud.? ¿Ud. cree con todo su corazón? ¿Ud. cree que si el Señor Jesús me permitiera saber lo que está en su corazón, que Ud…. uh… sería sanado, o lo que sea que esté pidiendo? ¿Ud. lo cree? ¿Lo cree? Muy bien, yo confío que Él lo hará, hermana, lo hará. Comienzo a ver viniendo entre Ud. y yo ahora, grandes extensiones de tierra. Parece región de trigo o pradera, con pequeñas ciudades ubicadas alrededor. Y hay una mujer que está muriendo, y está muriendo de cáncer. Y esa mujer está en Canadá, y si yo dijera, me parece que el lugar es Saskatchewan. Y ella tiene un cáncer, y ella es pariente suyo. La mujer intentó una vez de llegar hasta mí, pero yo no pude estar en el lugar, por causa de una tormenta de nieve que me lo impidió, y Ud. ha venido para pararse en lugar suyo. ¿Es verdad eso? Esa no era mi voz, hermana. Esa era Su voz.
Ahora, ¿cree Ud. que está parada en Su Presencia? Si yo pidiera la bendición por la cual Ud. está pidiendo esta noche, y Ud., con su fe, creyendo que Él está aquí para oír, ¿recibirá Ud. lo que ha pedido?
Bondadoso Padre Celestial, yo pido esto para Tu gloria, para que la gente sepa que Tú eres el Señor Jesús, y yo ruego que cualquier cosa que esté en su corazón, que sus deseos sean cumplidos. Concédelo, Señor, en el Nombre de Tu Hijo, Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga, hermana. Vaya y reciba ahora. No dude. Sólo crea con todo su corazón, y Ud. recibirá. Amén.
62 Tengan fe en Dios. No duden. La distancia no tiene nada que ver con Dios. Él conoce todas las cosas, hace todas las cosas bien. ¿Creen Uds. eso?
¿Cree Ud. que Dios le sanará de ese problema del corazón sentada allí? ¿Ud. lo cree, señora, con todo su corazón? Ud. no tiene una tarjeta de oración, ¿verdad? Ud. no necesita una tarjeta de oración. Sí. Ud. no necesita una tarjeta de oración. No, Ud. está señalando hacia alguien allá. Yo dije, Ud., la dama con las flores en su sombrero. Sí. Ud. tiene problema del corazón. ¿Cree Ud. que el Señor le sanará? ¿Cree Ud. que yo soy Su siervo? Ud. está interesada en alguien más. Esa es la persona sentada a su lado, y esa es su hija. Y esa hija realmente está muy mal: tumor. Y ella también tiene una condición nerviosa que le causa trastornos mentales. ¿No es correcto eso? Si eso es correcto, levante su mano. Coloque su mano sobre su hija, hermana. Y, hermana, ponga su mano sobre su madre.
Señor, mira hacia abajo ahora con ojos de piedad, y que ellas, cuya fe te ha tocado a Ti, y Tú has volteado a Tu siervo hacia ellas, y yo estoy ofreciendo esta oración a su favor. Que ambas sean sanadas para Tu gloria. En el Nombre de Jesucristo, Tu Hijo. Tú dijiste: “Si logras que la gente te crea y fueres sincero cuando oras, nada le hará frente a tu oración”. Y Tú dijiste: “Estas señales serían dadas para que ellos sepan que Tú has enviado a Tu siervo a orar por los enfermos”. Ahora, yo ruego que ellas sean sanadas por medio de Jesucristo, el Hijo de Dios. Amén. Dios les bendiga. Vayan y que sean sanas.
Ud., dama, ahora mismo, su corazón late distinto, ¿no es así? Ud. está sana y puede volver a casa.
63 Me parece a mí que en estos momentos, (desde luego, me estoy poniendo débil) pero allí está esa Columna de Fuego suspendida justo allí en ese mismo lugar. Y veo que está junto a una mujer como anciana. Y ella es una mujer como delgada, con su cabello peinado hacia atrás, y ella está padeciendo de venas varicosas en sus piernas. Ahora, ella está en esta sesión en alguna parte aquí. Era exactamente… Allá está la dama sentada justo allí con la pequeña corbata negra. Levántese, hermana, para que yo pueda orar por Ud. Señor, su fe mirando a esos otros, y viendo lo que Tú estás haciendo, yo pido que Tú la sanes, Señor, y haz que sus días sean muchos y felices. Lo pido en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, hermana. Vaya a casa ahora. Que las venas varicosas se le sequen y no la molesten más. Jesús le sana.
Venga, señora. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Ud. es una mujer de apariencia muy saludable, pero Ud. padece de un problema femenino, ¿no es así? ¿Cree Ud. que Él la va a sanar? Ud. está queriendo que yo ponga mis manos sobre Ud., porque esa es la manera como ha sido enseñada. Así que venga aquí, sólo un momento.
Padre, en el Nombre de Jesús, el Hijo de Dios, que nuestra hermana sea sanada para la gloria de Dios. Amén. Dios le bendiga, hermana. Vaya ahora, y crea.
64 Muy bien, hermana, ¿quiere venir, por favor? Oh, qué cosa, qué… qué tiempo, cristianos. Algún día en el otro lado en el árbol siempre verde, cuando hablemos de esta noche, recuerden, yo estoy diciendo ahora, que el Señor Jesús está aquí. Él los ama a todos Uds., y yo creo que es Él hablando a través de mí a Uds. ahora. Miren hacia Él y vivan. Miren hacia Él y sean sanados, todos los fines de la tierra. Miren hacia Él, Chicago; la hora de su decisión está a la mano. Escojan a Cristo esta noche, y ruéguenle a Dios que envíe un avivamiento chapado a la antigua por toda la ciudad.
¿Cómo está Ud., hermana? ¿Quiere Ud. ser libre de ese tumor? ¿Ud. cree que Dios la sanará sin una operación? Venga aquí.
Amado Dios, parado con mi espalda hacia ella, pero siento ese demonio halando, rogando. Él sabe que la fe está cerca ahora. Yo te pido, Señor, que le des fe a nuestra hermana, y a Tu siervo. Y ahora, en el Nombre de Jesucristo, que la vida salga de este tumor, y que muera como murió el árbol que Tú maldijiste. En el Nombre de Jesús lo pedimos. Amén. Dios le bendiga, hermana. Muy bien.
65 La enfermedad más peligrosa del mundo: problema del corazón. Pero Jesús vive en el corazón también. Él es la fuerza de su corazón. ¿Cree Ud. eso? Venga aquí. Ud. tiene un corazón nervioso.
Señor, calma los nervios de esta pobre mortal parada aquí. Tú quien calmaste las olas en el mar aquella noche, dijiste: “Calla, enmudece”. Y sobrevino una gran calma. Los vientos eternos doblaron sus alas, y se fueron a lo profundo del mar, y se quedó dormido, en paz, mientras que el Maestro del mar cruzó para sanar al enfermo.
Paz a esta mujer esta noche, Señor. En una manera representativa, yo pongo mis manos sobre ella, y le digo a estos nervios y a este corazón que está brincando y parpadeando: “Cálmate”. Obedece los mandamientos del Señor Jesucristo a medida que Él lo habla de Su Palabra. Yo le ordeno a este corazón que se calme, y a estos nervios que se calmen, en el Nombre del Hijo de Dios, Jesucristo, a quien yo represento. Amén.
Ahora, mire qué tranquila está Ud. ahora. ¿Ve cómo se ha calmado? Ahora, Ud. puede irse ahora, sea sana. Sea sanada. Vaya, y sólo… Ud. se siente diferente ahora. Ud. está sana.
Digamos: “Alabado sea Dios”.
66 Mi muchachito, hijo mío, ¿crees que si el Señor Jesús estuviera aquí…? Madre, ¿qué piensa Ud. que él haría, si Él estuviera aquí? Y este muchachito, Ud. lo ha traído a él al Señor Jesús. Ahora, en primer lugar, el Señor Jesús sabría lo que está mal con ese muchacho, porque Él fue quien lo dio. Él es quien lo ha alimentado a él. Y si hay alguna enfermedad en el muchacho, el diablo lo hizo.
Muchachito, ¿entregarías tú tu corazón a Cristo y le servirías a Él con todo tu corazón, si Él te sanara, lo amarías? ¿Haría Ud. lo mismo, señora, por la vida de este niño, le serviría a Él? Dios le bendiga. Francamente, Ud. ha estado tratando una caminata un poco más cerca para hallar favor con Dios, para que la diabetes de este niño se vaya, y que él sane. ¿Es correcto eso? Porque un niño de esa edad con diabetes está en una condición terrible. Pero ¿quién hizo la sangre del hombre? Dios. ¿Ud. cree, y aun tuviera fe si yo pusiera las manos sobre ese niño, que él sanaría. No es verdad eso?
Ahora, venga aquí, señora. Si el Señor Jesús estuviera aquí Él le diría a Ud. esa clase de cosas. Y Él pondría sus manos sobre Ud. y la bendeciría. Ud. sanaría. Ahora, tú apenas eres un muchachito, pero Jesús subió al Padre, Él tuvo que dar Su vida mortal, para que tú pudieras ser sanado; porque es mediante Su Sangre, que Él pagó el precio del pecado y la enfermedad. Y Él dio Su vida, Su Sangre, para eso, pero Él ha regresado otra vez en el poder del Espíritu Santo, y está usando a Su iglesia, a Sus ministros, para poner las manos sobre los enfermos, para sanar, así como Él les dijo que hicieran.
Ahora, ¿tú crees que, si yo pongo mis manos sobre ti, y pido en Su Nombre, Él quien pudo decirme cuál era tu problema, lo que tu madre ha estado haciendo, y todo acerca de tu vida, crees tú que si yo le pidiera a Él ahora, que la enfermedad dejaría tu cuerpo, y tú serías un hombre sano, y le servirías a Él?
Dios, bendice a este muchacho, a quien yo bendigo en Tu nombre. Y Padre, Dios, quien haces que la sangre palpite a través de mi cuerpo en este momento, y Tú haces la sangre que palpita a través de su cuerpo, satanás ha hecho lo malo, y yo pido que satanás se aparte del muchacho. Sal de él, enemigo, en el Nombre de Jesucristo. Tú quizás no seas manejado por el doctor, pero Dios es más que lo que tú eres. Así que deja al muchacho, en el Nombre de Jesucristo, el Sacrificio provisto por Dios para la sanidad. Amén.
Bendiciones sobre ti, niñito. Eso te dejará. Dios te bendiga. Deja de preocuparte. Regocíjate. Dios te bendiga.
67 Creamos con todo nuestro corazón ahora que el Señor Jesús está cerca.
Mientras Ud. se acerca, hermana, una unción de un espíritu frío y húmedo, que significa muerte. Ud. padece de un cáncer. Pero el Señor Jesucristo puede sacar la vida de ese cáncer y sanarla. ¿Cree Ud. eso? Ahora, los doctores hacen todo lo que ellos pueden hacer, pero ellos son hombre igual que yo. Ahora, yo puedo hacer todo lo que puedo hacer. Es decir, hacer lo que Jesús me dijo que hiciera. Ahora, ¿puede Ud. hacer lo que Él dijo que hiciera, creer? “Todo lo que pidieres en oración, creed que lo recibiréis y os vendrá”.
¿Puede Ud. creer eso con todo su corazón? ¿Puede Ud. opacar todo lo demás, y sólo caminar y decir: “Esta noche, yo soy sanada por el Señor Jesucristo. Yo estoy parada aquí ahora junto a un hombre que yo creo que es Su siervo. Yo subo aquí como una desconocida para él; él me dice lo que está mal conmigo, y me dice que Jesús quiere sanarme, si tan sólo yo lo creo?” ¿Lo aceptará Ud.? Entonces pase adelante.
Bondadoso Padre Celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo, concede que esta mujercita que está parada aquí llena de curiosidad y todo, yo ruego que tú eches fuera todo temor, toda duda; y el demonio que la ata a ella ahora, que la deje. En el Nombre de Jesucristo. Amén.
Ahora, vaya feliz, gozosa, hermana, y alabando a Dios por Su bondad.
68 Muy bien. Crean. Muy bien. Desde luego, vemos… ¿Ud. cree que Dios sanó sus ojos en ese momento, sentada allí? Amén. Dios le bendiga, siga adelante entonces; está concluido. Amén, amén.
Quiero que inclinen su rostro por un momento, pues un espíritu sordo está en la mujer. ¿Inclinaría su rostro por un momento? No estamos tratando de… Miren, hace un rato al mostrar que el ciego podía ver, yo no hice eso para ser listo. Ciertamente, me es dado echar fuera espíritus malignos. Pero yo dejo que la gente tenga su fe. Ud. mismo debe tener fe, pero a veces yo veo algo en mi corazón que dice: “Haz esto para que la gente pueda saber que yo estoy con ellos”. Esa es la razón, por la gracia de Dios, se le restauró la vista al hombre ciego. Esa es la razón que esta noche Uds. verán, quizás, si Dios lo permite, la mujer aquí, como Uds. ven, el espíritu sordo. Ella está tratando de inclinarse hacia adelante para leer mis labios. Pero ahora, Uds. inclinen su rostro; mantengan su rostro inclinado hasta que yo les pida que levanten su rostro, por favor.
69 Dios todopoderoso, Creador de los cielos y la tierra, Tú realmente conoces todas las cosas. Y sabes que Tu siervo no está tratando de hacer un espectáculo de Tu Ser, pero, Señor, sólo para que la gente pueda saber que Tú eres Dios, y que yo soy Tu siervo. Yo pido que esto sea hecho, que sea abierto por completo, ahora mismo. Y esta mujer no tiene el privilegio de oír el Evangelio. La Biblia nos dice, Tu Palabra: “La fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios”. Ahora, si ella… Este espíritu sordo la tiene atada para que ella no pueda oír, entonces, Padre, ella no puede tener fe como le gustaría si ella pudiera oír el Evangelio. Entonces yo pido por un milagro. Pido que restaures la audición de esta mujer. Y concédelo, Padre, para Tu gloria. Si Tu siervo ha hallado gracia en Tus ojos, permite que sea así esta noche, para Tu gloria y como una insignia para Chicago de que ellos deben arrepentirse o la destrucción está por delante. Yo ruego que Tú concedas estas bendiciones a través de Jesús, Tu hijo.
Y ahora, satanás, tú quien ensordeciste a la mujer, yo te ordeno por el Dios Viviente, y por el Hijo del Dios vivo, a quien yo represento aquí por un don de sanidad Divina, ministrado a mí por un Ángel, sal de la mujer. Tú no puedes retenerla.
[La mujer dice: “¡Soy libre! ¡Soy libre!”] ¿Me puede oír ahora? Abra sus ojos; mire hacia acá. ¿Me puede oír? [“Sí”.] Diga: “Amén”. [La mujer dice: “Amén”.] Amo al Señor. [La mujer dice: “Amo a mi Señor”.] ¿Ud. tenía un problema con sus pies? Ellos están sanos también. Ahora, se puede ir regocijándose y contenta.
Digamos: “Alabado sea el Señor”.
La mujer tenía mucho tiempo que estaba sorda. Cuando le ordené al demonio que la dejara, cada fibra de su cuerpo se estremeció, y ella comenzó a gritar en ese momento: “¡Soy libre! ¡Soy libre! ¡Puedo oír! ¡Puedo oír!” Justo en ese momento.
70 Jesús, el Hijo de Dios… La Biblia dice: “Cuando el espíritu mudo salió del hombre, él podía oír”. Amén. Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”.
(Párense cerca, todos Uds.) Mire hacia acá, señora. ¿Ud. cree que yo soy siervo de Dios? Ud. está lista para una operación. Y la operación es por un crecimiento el cual es llamado tumor. ¿Es correcto eso? ¿Cree Ud. que Dios se lo quitará? Entonces en el Nombre de Jesucristo, que la deje esta noche, pido. Amén. Vaya creyendo, hermana querida, con todo su corazón, y Dios hará que suceda exactamente lo que Ud. ha pedido.
Vaya, señora, ¿Ud. cree que Él la sanará? ¿Ud. cree que Él quitará la diabetes, todo lo que está mal con Ud., cree que Él la sanará ahora mismo? Señor Jesús, yo ruego que Tú sanes a esta mujer, y hagas que esté completamente bien para Tu gloria. En el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga, hermana. Vaya regocijándose.
71 Ahora, sólo… uh… reverentes otra vez, sólo un momento. No sé si una de las damas que se fueron en ese momento fue sanada. Yo vi eso colgando en esta dirección, el Espíritu del Dios vivo, pero ellos se estaban moviendo, y no pude decir exactamente qué sucedió. Parecía alguien parado.
Ahora, eso está siguiendo a la dama que acaba de estar… que pasó por aquí. Está justo alrededor de ella. Permanece… Oh, es una dama sentada allí con un vestido de apariencia rosado, con su cabeza inclinada. Ella está en oración. Ella está sufriendo de diabetes. ¿Cree Ud., señora, con todo su corazón? ¿Cree Ud. que Jesús…? Ud. estaba orando. Ud. estaba creyendo. Él escuchó su oración. La dama… Yo vi lo que era. Permanezca de pie sólo un momento. Esa dama que acaba de ser sanada, ¿no era diabética también? De allí es de donde ese espíritu estaba llamando. Oh, era Ud. que estaba orando para ser sanada de diabetes. ¿No es correcto eso? Eso es cierto. Y por lo que ese espíritu estaba siguiendo a la dama…
72 Si Uds. quieren ver la gracia de Dios, miren aquí. Alguien estaba perturbando, saliendo. Y yo sé que algo sucedió. Era una mujer que estaba orando. Una dama fue sanada con diabetes aquí en la plataforma, se movió, y yo perdí a la mujer, y el Espíritu Santo, con gracia, siguiendo la mujer hasta que llegó allí y se detuvo. Satanás sabiendo que su hora había llegado, el Espíritu Santo señalando la mujer. Yo nunca antes había visto algo así.
Ud. es una creyente, hermana, ¿verdad? Ud. también… Ese es su esposo enfrente de Ud. allí. ¿Es correcto eso? Él está padeciendo de un problema nervioso. ¿No es correcto eso? No le estoy leyendo la mente. Ese es su hijo que está enfermo. ¿No es correcto eso? Ud. también tiene una hija. ¿No es correcto eso? Ella está en una escuela bíblica. ¿No es correcto eso? Ella tiene un crecimiento. Dios les sane en el Nombre de Jesucristo.
Todos aquí pueden ser sanados ahora mismo, si tan sólo se levantan y le creen al Señor Jesucristo.
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