S.249 54-0902  Testimonio De Sudáfrica 

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OBRAS DEL MENSAJE

Testimonio De Sudáfrica

New York, New York, E.U.A.

54-0902

1 Inclinemos nuestros rostros mientras permanecemos de pie, solo para una palabra de oración.
Nuestro bondadoso Padre Celestial, mientras nuestras voces han estado sonando: “Señor, yo creo”, estamos pensando del día cuando el hombre con el muchacho epiléptico vino a Ti y dijo: “Señor, creo; ayuda mi incredulidad”. Y oramos esa misma oración esta noche, Padre, que creamos y oramos que Tú ayudes nuestra incredulidad. Permite que nuestros corazones estén abiertos esta noche y listos para recibir aquello que nos tienes preparado para esta noche. Y que podamos tener una maravillosa bendición esta noche porque estamos bajo expectativas, creyendo que Tú lo vas a hacer, porque te pedimos que lo hagas. En el Nombre de Tu Hijo, Jesús, Quien dijo que nos concedería todo lo que pidiéramos en Su Nombre. Amén.

2 El Señor les bendiga, queridos amigos. Es un gran privilegio estar en la Arena San Nicolás aquí en Nueva York, para ministrarles a ustedes, querida gente, en el Nombre de nuestro amado Salvador, el Señor Jesucristo.
Y estaba pensando esta noche, cuando venía en camino, de una persona que muy rara vez menciono algo de él, y viene siendo la señora Brown y el Hermano Berg, del Tabernáculo Glad Tidings. A penas si pude estrecharles la mano el otro día por un momento, para mí ellos han sido unas personas que nunca tratan de destacar en nada; son muy humildes y calladas, buenas personas.
Nunca olvidaré de cómo nuestro querido Hermano Berg me miró la última vez que regresé de África. Verlo allá esperándome, en verdad conmovió mi corazón. Nosotros fuimos y nos comimos una buena hamburguesa juntos. En verdad que estuvieron ricas por primera vez en mucho tiempo. Y espero que él regrese otra vez en esta ocasión.

3 Ustedes han escuchado ese viejo dicho: “Es magnífico ser americano”. Eso es más que solo un dicho; esa es la verdad. Sí que lo es. Es maravilloso estar en América. Esa es la razón por la que algunas veces pienso que los evangelistas, y demás, martillan tanto el pecado: Ellos simplemente odian ver cómo se está filtrando en nuestra amada nación. Pienso de Plymouth Rock y cómo nuestros antepasados pelearon por esta libertad de religión. Y hoy al ver… ¿Qué harían ellos, esos viejos ministros de aquellos días, al ver cómo van las cosas? Necesitamos un verdadero avivamiento nacional enviado por el Espíritu Santo chapado a la antigua que sacuda a esta nación. En verdad lo necesitamos. Sin eso me temo que vamos a perecer, amigos.
Y yo amo a mi país, oh, amo a mi país. Yo no estuve en ninguna de las guerras; en la primera, yo era muy joven; en la última, no me aceptaron por ser un ministro. Ellos solo me pusieron en 4-D, y no lo logré, quizás, por no tener la suficiente educación para calificar como capellán, y nunca me llamaron. Mis hermanos fueron; varios de ellos fueron heridos; algunos de ellos aún yacen heridos hasta el día de hoy por causa de ello.

4 Y yo estuve en Francia y Alemania; probablemente caminé sobre la tumba de muchos Branham muertos. Y si llegase mi tiempo para morir por esta nación, estaría gustoso de hacerlo. Si hay algo por hacer para que la libertad continúe. Si no vale la pena vivir por ello, morir por ello, entonces salga de ello. Eso es correcto. Así que entonces, es la nación más grande en el mundo. Siempre es bueno volver a casa.
Pero las otras naciones, si las visitamos ahora, amigos, sentiríamos que están muy necesitadas de este maravilloso derramamiento del Espíritu Santo.
No hace mucho en África cuando vi a la gente… Cuando se llevaron al nativo y lo sacaron de su tribu natural, cuando le dieron una educación, él se convirtió en un hombre muy difícil de tratar. Trajo los pecados de su tribu, más lo que el hombre blanco tenía, y fue tres veces peor hijo del diablo de lo que era al principio. A veces incluso tienen que mantenerlos fuera de sus recintos después de las tres o cuatro de la tarde; ellos lo matarían a uno.

5 Pero no son de esa manera en la tribu. ¿Saben qué es lo que pienso que necesitan? Ellos no necesitan educación; necesitan a Cristo. Eso es. Uds. los traen, les enseñan a leer, a escribir y aritmética, están mejor en su condición primitiva. Especialmente, les diré algo, encontramos menos enfermedades sociales entre los nativos en su condición primitiva que las que encontramos en aquellos que estaban educados.
Ellos tienen leyes en sus tribus. Si una jovencita, alguien… Una cierta tribu es así, si una jovencita no se casa cuando llega a una cierta edad, se tiene que quitar la pintura de la tribu. Y antes de casarse, le hacen la prueba de la virginidad; tiene que decir si está… si ha sido arruinada. Ella tiene que decir quién la dañó, y juntan a ambos y los matan al mismo tiempo. Debiéramos de tener algo como eso alrededor de este país. Eso es correcto. Es la verdad, amigo. Luego hablamos de paganos; solo me pregunto quién es el pagano.

6 Ahora, en los servicios mañana en la noche, me han preguntado esto. Me pregunto… Al regresar a América… Ustedes se fijan que en las revistas y demás, unos ya lo publicaron. Que al regresar esta vez a América (si Dios quiere traerme de nuevo) bueno, quiero venir para llevar a cabo un tipo de reunión diferente. Siempre ha sido… La gente me ha dicho: “Hermano Branham, traemos nuestros seres amados, vamos de reunión en reunión, nunca se ora por nosotros, y así sucesivamente y nos vamos a casa. Miles regresan, sin recibir oración. Venimos y nos quedamos un par de días, se nos acaba el dinero, tenemos que regresarnos a casa. ¿Por qué es que Ud. no ora por la gente?”.
Tengo un pequeño cobertizo detrás de donde está la oficina en Jeffersonville, que está lleno de cartas de ese tipo. Miles de ellas de todo el país. Dicen: “Queremos que ore por nosotros, para eso estamos aquí; queremos que ore por nosotros”.

7 Bueno, y luego una vez que uno empieza y no permite que alguien pase por la línea, uno ve el discernimiento, se da cuenta. Y luego de repente, si pasa el siguiente y solo se ora por él, él siente que ni siquiera se ha orado por él; él tiene que regresar otra vez. Así que, solo hay una… Y no lo puedo dividir; lo he intentado noche tras noche para probarlo. El Hermano Baxter, la otra noche, tal vez está allí escuchándome ahora, dijo: “Hermano Branham, yo creo que se puede hacer”. Él dijo: “Caminaremos a la plataforma tan pronto la unción lo golpee y comience, lo sacaré inmediatamente si comienza, pasando a la gente”. Ud. no puede hacerlo. No, señor. Yo captaré a esa persona tan pronto llegue allí. Usted no puede… Ustedes tienen que estar juntos por este lado, o todos juntos por el otro lado. Ya sea que esté en uso, o no esté en uso.
No es un predicador parado predicando y luego cantando otra cosa, y haciendo otra cosa. Si él está predicando, tiene que continuar predicando su mensaje. Uds. saben eso, ministros, eso es correcto. Y uno no puede hacerlo.

8 Al regresar, le estoy pidiendo al Señor si Él me deja tan solo por unos meses, ver si es Su voluntad que yo lo haga. Quiero leerles también esta noche la visión de ir al extranjero. Si Él me lo permite cuando regrese, solo tener de seis meses a un año, de solo establecer las reuniones, predicando el servicio, haciendo mi propio llamamiento al altar, trayendo a las personas, dejar que sean salvos y llenos con el Espíritu de Dios, después tener una línea de oración, solo orando por los enfermos.
Ahora, cuando me encontré con el Ángel del Señor… o, cuando Él se encontró conmigo, más bien, estábamos juntos, y Él dijo que yo oraría por la gente enferma; ese era mi mensaje: Orar por los enfermos. Muchos de Uds. han escuchado la historia; está escrita aquí en el libro. Y yo dije: “Bueno, soy el tipo de persona analfabeta; vivo con mi gente que es pobre”. Él me dijo sobre diferentes partes del mundo y todo, y orando por reyes y potestades y así sucesivamente. Yo no podía entender eso, con una educación de séptimo grado. Y Él dijo, así como al profeta Moisés se le fueron dadas dos señales de vindicación, así se me serían dadas a mí. Una: tomé a la gente de la mano y solo sostuve la mano —mi mano izquierda, la derecha de ellos. Y solo me mantuve humilde. Y Uds. se dieron cuenta de la reacción de ello en mi mano. Y luego le diría a la persona lo que estaba mal con ellos. Muchos de ustedes se acuerdan cuando eso solo era… solo eso se estaba llevando a cabo.

9 Luego Él dijo: “Si eres sincero y reverente”, era bajo condiciones: “que entonces a ustedes se les diría, que les dirían los secretos mismos de sus corazones y las cosas…”. Eso es por lo que estaba allí tratando de averiguar. Luego Él refirió atrás a las Escrituras y me dijo en dónde estaba.
La primera vez que fue de esa manera por alrededor de cuatro o cinco años. El Hermano Baxter y yo estábamos parados en Queen Cities en Regina, Saskatchewan, y una dama vino a la plataforma. La vi que venía saliendo de una casita roja. No pudo volver a subir por causa de su espalda. Y fue entonces cuando recién comenzó, y a partir de entonces ha seguido.

10 Ahora, la gente se reúne para lo fenomenal. Eso es correcto. Pero algunas veces estoy… Aún no está muy claro en mi mente, si tiene que ser de esa manera o no. Ahora, durante unos diez años alrededor del mundo, en cada caso, y por todas partes, Dios ha confirmado que esa es la verdad. Me he enfrentado a hechiceros, demonios, personas inteligentes y astutas que intentaron falsificar y todo lo demás, pero nunca ha sucedido que Dios no haya anulado todo y salido victorioso, probándose a Sí mismo estar en lo correcto.
Este cuadro que está aquí del Ángel del Señor, fue una gran vindicación de ello: la primera historia en este libro. Ese maniático corrió para quitarme la vida en la plataforma, fue otra historia en ello. Cuántas veces pudiera decir… En Suecia, en Noruega y por Inglaterra, y en África entre los hechiceros. ¿Y cree Ud. que uno no entra en contacto con ellos? ¡Vaya! Se ponen tan horribles a veces. Toman un cráneo humano y beben sangre de él; entran en espasmos y todo, y se comportan de esa manera. Con huesos en su cabello, y haciendo todo tipo de encantamientos. ¿Creen Uds. que hay un diablo real? Vayan para allá una vez y descubrirán si hay un diablo real o no.

11 Hay adoradores del diablo. Veamos como absolutamente hacen todo tipo de cosas. Igual como todas estas otras cosas que Uds. ven aquí alrededor de Nueva York. Uds. ven mucho de ello aquí mismo; no tienen que ir al África para averiguarlo; uno lo encuentra por aquí en Nueva York. Y ellos hacen toda clase de encantamientos y así por el estilo.
En la India, dicen, es peor que eso. Así que sé que lo tengo que enfrentar, amigos, en la India. Y allá será igual como en cualquier otra parte. Yo no me envié a mí mismo; Él me envió. Y yo no soy responsable; Él es responsable. Y es Su ministerio, no el mío. Así que nunca tengo miedo o pienso en ello. Solo hago lo que Él me dice que haga —pararme allí cuando suceda cualquier cosa; Él siempre lo soluciona.

12 Fue por aquí tal vez esa noche en Windsor, Ontario, creo que fue, cuando ese ministro vino a la plataforma bajo otro nombre, actuó como si estaba enfermo. Subió allí y tenía algo. Él pensó que era telepatía mental, que algunos de los ujieres, o alguien tomaba las tarjetas de oración y me las leía, telepatía mental, como si leyeran los pecados y todo lo que han hecho, y dónde han estado y todo lo demás de una tarjeta de oración. Y luego esas cosas predichas con años y semanas y meses…
Donde quiera que Uds. quieran… Ustedes saben mi dirección. Nunca ha habido una sola ocasión que haya fallado en ser perfecto, exactamente de la manera que se dice. Porque no puede ser ninguna otra cosa; es solo Dios, ¿ve? No su hermano; estoy muy lejos de ser perfecto. Pero Él es perfecto. Eso es correcto. Él es perfecto, yo no.

13 Y el hombre estaba parado en la plataforma diciendo, de esa manera, dijo: “Yo estoy…” Subió, un hombre de buena apariencia. Yo estaba tan débil que solo capté su intención para ver primero esto. Yo dije: “Bueno, usted no tiene ninguna enfermedad”.
Dijo: “Oh, sí, la tengo”.
Yo dije: “Bueno, yo no… de seguro usted no cree que la tiene, señor”.
Él dijo: “Oh, sí, la tengo”.
Y yo dije: “Bueno, la vez la tuvo, pero ahora ya no la tiene”.
Él dijo: “Oh, mire mi tarjeta de oración allí. Yo tengo tuberculosis, cáncer”. Y, oh, se me olvida todo lo que era.
Yo dije: “Bueno, pudo haberla tenido, pero ahora ya no la tiene”. Yo dije: “Tal vez su fe subió a un punto que fue sanado en la audiencia”.
Así que él se dio la vuelta y metió sus manos en sus bolsillos, dijo: “Eso es, ¿no es así?”.

14 Yo pensé: “¿Qué está pasando? Y simplemente muy débil, estaban preparándose para sacarme de la plataforma. Pensé: ”Bueno, ¿qué es esto? Y miré alrededor. Y después de un rato, entonces se abrió una visión. Y lo vi a él sentado en una mesa con otro hombre. Y estaban sentados, y una mujer estaba parada allí con un vestido moteado. Y había una cosa verde suspendida sobre la mesa, de esta manera. Y habían concluido que era telepatía mental, y que lo iban a probar desde la plataforma. Y eso fue revelado y se le dijo quién era y a qué iglesia pertenecía.

15 Hermano, yo dije: “Ahora las cosas que usted anotó en su tarjeta de oración, están sobre usted. Ahora usted las tiene”. Eso era correcto. Y él cayó, me agarró la pierna del pantalón. Yo dije: “Señor, eso es entre usted y Dios, no yo”. Dije: “Eso es entre usted y yo”.
Hasta donde sé, el hombre está el día de hoy en eternidad, muerto, ¿ven? Ahora, ustedes no pueden jugar a la iglesia. Uds. no están lidiando con alguna cosita; Uds. están hablando con el Dios Todopoderoso, así que tienen que ser reverentes y sinceros. Si yo me quedara parado aquí hasta esta hora mañana en la tarde recitando cosas como esas, no lo abarcaría todo. Pues, se podrían escribir enciclopedias de libros sobre lo que he visto al Señor Jesús hacer. Con razón Él dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis, y mayores”, más de ello “haréis vosotros”, diciéndoselo a la iglesia.

16 La cuestión es, amigo… Estamos viviendo en el día del Señor Jesús, justo antes de Su regreso. Y ahora, muchas veces en esto, sin embargo, yo sí pienso que le he robado a mucha gente por no orar por ellos. Es la oración de fe que salvará al enfermo. Dios lo dijo. La oración de fe salvará al enfermo. Y Dios lo levantará. No que yo lo levantaré; Dios lo levantará.
Y pienso ahora que por diez años, por todo el mundo, excepto en las partes extremas del Oriente, del Este, se ha probado alrededor del mundo. Y observen lo que Él les dice. Lo que sea que Él les diga, Uds. créanlo, justo lo que es. Va a suceder exactamente de la manera como Él les dijo que será. Si Uds. tienen… si Uds. están como en poquita duda, tomen una de las cintas; ellos lo pueden grabar en las cintas y decirles lo que es, exactamente lo que es. Observen lo que Él les dice ahora. Puede que me escuchen a mí hablar, pero cuando lo escuchen moverse y decir: “ASÍ DICE EL SEÑOR”, recuerden, ese es Dios entonces; ya no soy yo, ¿ven? Es Él.

17 Hubo una dama aquí hace algún tiempo, dos de ellas, pasaron por la línea de oración. Una de ellas tenía un serio problema estomacal, y se le dijo: “ASÍ DICE EL SEÑOR, vas a estar sana”. Ahora cómo pudiera… Yo no tuve nada que ver con eso así como no tengo… yo no sé lo que voy a decir pasado mañana, si estoy vivo ¿ven? Ese es Él diciéndolo.
Y después, la siguiente dama pasó; ella tenía un crecimiento en su cuello, y una vez más con rapidez: “ASÍ DICE EL SEÑOR, eso te dejará”. Y entonces ella se fue creyéndolo. La dama, pensó: Bueno, me puedo ir a casa y a comer. Así que se fue a casa y comenzó a comer, y se enfermó tanto que casi ni se podía parar. Día tras día ella trataba de aferrarse a su fe, y diciendo: “Yo lo creo de todas maneras; yo lo creo”.

18 Llegó al punto que ella simplemente se enfermaba tanto que solo vomitaba y demás. Era una úlcera en el estómago, muy mala. Así que, quizás seis y ocho semanas, se me olvida lo que ella dijo, fue mucho tiempo después… Bueno, el Hermano Baxter estaba en la reunión cuando sucedió. Y ella continuó, y me escribió una carta. Yo ya había llegado a mi casa después de dos viajes más, y ella dijo: “Pues, Hermano Branham, lo rastreé hasta atrás en la cinta. Decía: ”ASÍ DICE EL SEÑOR, tú estás sanada“.
Bueno, yo ni siquiera le contesté, porque sabía que si se dijo eso, tenía que suceder. Y yo les dije, márquenlas, y yo dije: “Ahora, observen esa mujer; van a volver a escuchar de ella. Ella simplemente no entiende”.

19 Si Uds. no vienen a la reunión de la tarde y escuchan al Hermano Baxter y demás explicar cómo los demonios obran y cómo la demonología trabaja en crecimientos y cosas como esa, y cómo es cuando sale. Si la fe lo saca, la incredulidad lo vuelve a meter, lo resucita. Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda en lugares secos, regresa con siete diablos peor de lo que era. ¿Es eso correcto? Ustedes tienen que entender esas cosas. Si no es así, pues, es como si llegara usted a un lugar por algo que no sabe lo que es. Entonces, pienso que las reuniones más largas nos ayudarán de esa manera.
Ahora, la siguiente cosa, esta mujer… Una mañana los hijos se habían ido a la escuela y ella estaba parada, lavando los platos. Y de repente ella dijo que sintió algo fresco y dulce que vino sobre ella; sintió que algo estaba cerca de ella. E inmediatamente después le dio hambre. Así que tomó un pedacito del pan tostado que los hijos habían dejado y comenzó a comerlo… pequeños bocadillos de este pan tostado; no la molestó. Normalmente la ponía muy enferma. Entonces uno de los hijos había dejado algo de avena, y así que empezó a comerse esa avena; no la hizo enfermar. Así que luego ella tuvo un verdadero jubileo gastronómico, tomando una taza de café, y se comió un huevo frito, o algo como eso; se sintió bien. Ningún resultado después de ello, algún mal resultado.

20 Se fue por la calle para contarle a su vecina, lejos por la calle que… sobre el nódulo en ella… que tenía el nódulo en su cuello, dijo que ella iba para contárselo a ella, dijo que ella se sintió muy bien, y comiendo. Habían pasado un par de horas; ella simplemente se estaba sintiendo bien. Le estaba dando hambre otra vez.
Y luego ella llegó allá, escuchó algo gritando y comportándose así. Ella entró corriendo a la casa. Pensó: “¿Me pregunto qué sucede? Entró corriendo, y su vecina sencillamente iba de un lado a otro por el piso gritando; el nódulo se le acaba de ir de la garganta. Y tomaron la… Luego me hablaron… vinieron a una reunión y preguntaron: ”Pues“, yo dije: ”Ciertamente. Cuando Dios ha dicho algo, Él está bajo obligación de encargarse de ello. Y el Ángel de Dios acababa de pasar por el vecindario confirmando la Palabra que Él había hablado por medio de Dios“, ¿Ven?

21 ¿Cuántos saben que Daniel…? En una ocasión el Ángel del Señor durante veintiún días no podía llegar a Daniel. ¿Acaso no es cierto, durante veintiún días ante…? Solo manténgase quieto. Lo que Él dice, es la verdad. Tome a Dios en Su Palabra; solo créale.
Ahora, esto aquí es la primera e inicial manera de Dios de hablarle a todos los hombres: a través de Su Palabra. ¿Es eso correcto? Si Él dijera algo a través de mí, sería solo secundario. Eso es correcto. Esto es para ustedes como para una nación. Eso sería para una persona.
Mi esposa que está sentada allá atrás sabe de un pequeño caso que sucedió recientemente. Solo antes de… Por cierto, justo antes de venir esta última vez para África… Oh, han pasado muchas cosas de esta manera.

22 Había una dama allá en New Albany. Yo había ido con un predicador Metodista amigo mío. Los dos habíamos sido criados en la misma parte del país en Kentucky, y fuimos a ver… a tener una pequeña reunión. Él dijo: “Le prometo que no tendrá que orar por nadie, Hermano Branham, si solo viene y nos predica una noche”.
Bueno, lo hicimos. Una pequeña iglesia Metodista, cabían aproximadamente unas quinientas personas. Y había muchos en la parte de afuera. Y yo hice el llamamiento al altar e hice que la gente pusiera las manos en las ventanas y por el estilo. Ellos tuvieron que llevarme al sótano para sacarme. Y él dijo: “Hermano Branham, le dije que no lo pondría a orar por ninguna persona, pero”, dijo: “una de mis maestras de Escuela Dominical”, dijo: “está ya casi acabada”. Una neurótica. Y dijo: “Ella ha estado así durante diez años”. Y dijo: “Ella está parada en los escalones”. Dijo: “Si solo pone sus manos sobre ella a medida que pase, es todo lo que pido”.
Y yo dije: “Muy bien, señor”.

23 Yo pasé. Esperaba ver, por la manera que él me lo había explicado, a alguien con una camisa de fuerza, dijo que ella estaba muy mal. Pero una mujercita encantadora como de treinta y tres años, treinta y cinco, estaba parada allí, mirando normalmente. Yo dije: “¿Cómo está usted?”.
Y ella dijo: “¿Cómo está usted?”.
Yo dije: “¿Es está la paciente?”.
Él dijo: “Sí”.
“Oh”, yo dije: “Esperaba ver a alguien muy, muy mal”.
Ella dijo: “Hermano Branham, usted simplemente no sabe lo mal que estoy”.
Y yo dije: “Bueno, ¿Qué sucede, hermana?”.
Ella dijo: “No lo sé”. Dijo: “Creo que estoy caminando en la cima del mundo y que va a explotar en cualquier momento y yo estoy…”. Oh, de esa manera. Ella dijo: “Yo simplemente no puedo salir de casa a menos que alguien vaya conmigo”. Nerviosa.
Yo dije: “Bueno, el Señor le bendiga, mi hermana”. Ofrecí una oración. Caminé hasta alejarme de ella.

24 Así que entonces, yo salí como unos tres días o cuatro después de eso, mi esposa y yo estábamos en New Albany, y nos encontramos con la mujercita. Estaban dos mujeres con ella, y, oh, de nuevo estaba ella muy mal. Ella dijo: “No mejoro, Hermano Branham”.
Bueno, ella había asistido a todos los servicios de sanidad, a donde la habían llevado. Ella había ido de un lugar a otro, de un lugar a otro. Sin alivio. Así que al regresar —y esta misma visión que está aquí, hablaré de ella en un momento— yo estaba en la habitación y el Ángel del Señor entró a la habitación. Mi esposa dijo: “Permíteme llamarle a esa mujercita de New Albany, si puedo recordar quién era”. Una enfermera vive al lado de ella, era una amiga.
Entonces, la llamamos y conseguimos que fuera allá. Y cuando ella entró a la habitación, yo dije: “Siéntese, hermana”.
Ella dijo: “Oh, Hermano Branham. Oh”, dijo: “Siento como que cada minuto me estoy muriendo”.
Y yo dije: “Ahora, solo esté en silencio, solo relájese”.
Ella dijo: “¿Está el Ángel del Señor aquí?”.
Yo dije: Sí, señora. Está aquí mismo ahora. Estamos sentados en…“.
Ella dijo: “Oh, si Ud. solo se acerca y lo echa fuera de mí”.
Yo dije: “Ahora, un momento, hermana. No hablemos de eso; hablemos de la Escritura o algo”.
Ella dijo: “Oh, estoy tan nerviosa, yo solo… Simplemente no puedo hablar de nada, Hermano Branham”.
Yo dije: “Vamos a tomar un pequeño viaje”.
Ella dijo: “Oh, no, ningún viaje, ningún viaje”.

25 Y yo dije: “No, solo un minuto. Hablando mentalmente. Volvamos atrás cuando Dios hizo primero al hombre y a la mujer, los puso en el Jardín del Edén”. Y ella se quedó sentada allí un momentito, hasta que logré que hablara un poco con calma. De casualidad me fijé, cruzando, apareció un carrito negro, de esa manera. Yo dije: “¿Alguna vez ha estado en una accidente de auto?”.
Ella dijo: “No, no, señor”.
Yo dije: “Bueno…”.
Ella dijo: “¿Por qué?”.
Yo dije: “No lo supe”. Así que me esperé un ratito, entonces la visión vino de nuevo, sentado allí. Y aquí vino. Y aquí estaba la visión. Comenzó. Ella se desmayó durante ese tiempo. Y yo vi que venía un carrito; ella estaba sentada al lado de un muchacho rubio. Y por poco los golpeaba un tren —por muy poco se escaparon de la muerte, y siguieron.

26 Y aquí está lo que era.
Cuando ella… su esposo… Ella se casó durante la última guerra, y su esposo, solo un jovencito, se fue a ultramar. Mientras él estaba en ultramar, ella comenzó, a serle infiel, a corretear por allí. Y una noche rompió su voto matrimonial de su esposo. Camino a casa, casi los mata el tren. Y yo dije… y ella dijo: “Oh…”. Mi esposa entró y ayudó a levantarla del piso. Ella dijo: “Oh, reverendo Branham, nunca se lo diga a nadie. Nunca se lo diga a nadie”.
Yo dije: “Mire, dama”. Yo dije: “Me dicen que Ud. ha estado yendo durante diez años con este famoso psiquiatra que está al cruzar el río”.
Ella dijo: “Eso es correcto. Diez dólares por viaje”.

27 Y yo dije: “Ningún psiquiatra ni nada más podría alguna vez sacarle eso”. Dije: “Eso está muy atrás en su subconsciente; Ud. ha hecho mal”. Y yo dije: “Ellos podrían ungirla cincuenta veces por noche, pisotear, patear, y comportarse así, y gritar, todo lo demás, ese diablo se quedará allí mismo, porque tiene derecho a eso”.
“Bueno”, ella dijo: “Yo lo confesé. Yo soy una maestra de Escuela Dominical”.
“Huh, eso es la mitad de lo que le pasa a su iglesia allá ahora”. Yo dije: “Ese es el problema, hermana”.
Ella dijo: “Bueno, yo le confesé eso a Dios”.

28 Le dije: “Usted nunca pecó en contra de Dios. Usted pecó en contra de su voto matrimonial a su esposo. Si usted hubiera sido una mujer soltera, hubiera sido diferente, pero usted era una mujer casada y usted pecó en contra de su voto matrimonial”.
Ella dijo: “¿Qué debo hacer?”.
Yo dije: “Vaya a decírselo a su marido”.
Ella dijo: “Oh, hace mucho que olvidé eso…”.

29 Yo dije: “Oh, no, no lo ha hecho. Está muy allá atrás; solamente está cortado de tal manera que usted ya no lo siente, pero está allí de todas formas”. Yo dije: “Ahora, usted sabe que yo no la conozco. Y usted sabe que nadie en el mundo conoce eso más que usted, ese hombre, y Dios”. Y yo dije: “Aquí está revelado para usted ahora”.
Y ella dijo: “Simplemente no puedo hacerlo, Reverendo Branham”. Dijo: “Lo siento; destruirá mi hogar”.
Yo dije: “Bueno, de todas maneras va a destruir su hogar, porque usted no podrá seguir mucho más tiempo”. Dije: “Más vale que vaya por su esposo y que lo solucione”.
Ella dijo: “Yo simplemente no puedo hacerlo”.
Y mi esposa dijo: “Bueno, hay alguien más en la puerta”. Así que ella salió.

30 Dije: “Bueno, eso depende de usted, dama”. Yo dije: “Eso es todo lo que puedo hacer ahora. Le he dicho lo que Él dijo, y usted sabe si es verdad o no”. Yo dije: “Bueno, eso es todo. Me tengo que ir”. Y entonces… Había alguien más en el otro cuarto en ese momento, gente llegando.
Así que ella dijo: “Solo un minuto, no…”. Ella dijo: “Oh, Rev. Branham, no puedo hacer eso”.
Y yo miré: parado a un lado de ella allí estaba un hombre de cabello negro, en una visión otra vez. Tenía su cabello peinado como a los lados de esa manera, cabello ondulado, un hombre muy alto. Él me dio la espalda; tenía escrito en la parte de atrás del saco blanco: Chevrolet. Yo dije: “¿Acaso no trabaja su esposo para la compañía Chevrolet?”.
Ella dijo: “Sí, señor”.
Yo dije: “¿Es alto, de cabello oscuro y tiene el cabello ondulado?”.
Ella dijo: “Sí, señor. Eso es correcto”.
Yo había visto una visión de él. Le dije: “Él tiene que confesarle la misma cosa”.
Ella dijo: “No mi esposo. Él es un diácono”.

31 Yo dije: “A mí no me interesa lo que él es”. Eso es correcto. “Él tiene que confesarle la misma cosa”. Dije: “Han pasado tres días desde que él estaba en un carro Chevrolet verde con placas de Indiana, estacionado bajo un árbol de haya con una mujer que trabaja allí en la oficina, con un vestido rosa puesto, y cabello negro: le fue infiel a usted”.
“No mi esposo”.
Yo dije: “¿Hay una mujer como esa que trabaja en la oficina?”.
Ella dijo: “La hay, pero no mi…”.
Le dije: “Yo tengo teléfonos aquí, mejor es que le hable a su esposo, júntense, platiquen esta cosa. Ustedes tienen tres hijos”. Y entonces, mi esposa entró, la persuadió que fuera hacerlo.

32 Después de un rato, había estado un hombre allí que había sanado de cáncer, así que él se estaba regocijando. Él es de una iglesia Bautista en Louisville. Y entonces, entró de nuevo y ella dijo: “¿Piensas que esas personas…?”.
Le dije: “Ellos regresarán”.
Así que ella se encontró con su esposo en el camino, y se encontraron a medio camino y se bajaron de los carros (y ella estaba con unas mujeres; no quería decírselo delante de las mujeres), se acercó allá. Ella dijo: “Ahora, voy a decir algo”. Dijo: “Te voy a pedir algo”. Dijo: “¿Me perdonarías de algo que te dijera que he hecho?”. Dijo: “Yo sé que te he mantenido en bancarrota durante los últimos años yendo y viniendo con doctores, y ninguno me ha servido”. Dijo: “¿Me perdonarías por lo que he hecho?”.
Él dijo: “Seguro”. Ella le dijo lo que había hecho.
Él dijo: “¿No querrás decir eso?”.
Dijo: “Eso es correcto”. Y dijo: “Y luego, ¿acaso tú el otro día con”, mencionó el nombre de la mujer: “estuviste con ella en un carro Chevrolet verde en un cierto lugar?”.
Él dijo: “¿Cómo sabes eso?”. Dijo: “¿En dónde has estado?”.
Ella dijo: “Acabo de estar allá con el Hermano Branham”.

33 Él dijo: “Querida, esa es la verdad”. Él dijo: “Si tú me perdonas, yo te perdono, y criaremos a nuestros hijos. Y yo iré a la iglesia y renunciaré como diácono; tú renuncia como maestra de Escuela Dominical. Vamos a arreglarnos con Dios”.
Y aquí venían ellos de nuevo, caminando por el porche, abrazados, llorando. Yo dije: “Ahora entren. Ahora entren, ahora es el tiempo cuando podemos hacer que el diablo se mueva, porque él ya no tiene derechos legales”.
Pero mientras él tenga un pecado no confesado, algo que Ud. debería haber hecho, o que no debería haber hecho, podría ungir con aceite, hacer lo que desee, él no se irá. Eso es correcto. Él tiene el derecho legal de quedarse allí. Amén.

34 ¿Ahora puede ver lo que es realmente la línea lenta? Obra profundamente. ¿Se pueden dar cuenta que una persona puede quitarle la maldición a alguien que ha sido puesta allí y meterse en problemas? Ustedes se acuerdan de Moisés que hirió la roca por segunda vez cuando Dios le dijo que no lo hiciera. Él la hirió de todas maneras. De todas maneras trajo el agua, porque él era un profeta. Sí, él podía hacerlo ya sea que fuera la voluntad de Dios o no. Cualquier lector aquí sabe que eso quebrantó todo el programa de Dios. ¿Es eso cierto, lectores, lectores Bíblicos? Él le dijo a él, dijo: “Ve allá y háblale a la roca”.
La roca era Cristo, es herida una sola vez. Pero Moisés siendo un profeta, él la hirió, y las aguas no salieron, él la volvió a herir. Salieron. Pero Dios dijo: “Ven aquí, Moisés. Me voy a encargar de ti”.
¿Cuántos se acuerdan, del pequeño profeta Eliseo? Se volvió calvo cuando era un hombre joven. Unos niñitos comenzaron a reírse de él por ser calvo. Y él se dio la vuelta y puso una maldición sobre esos niños, y dos osas mataron a cuarenta y dos niñitos inocentes. ¿Es eso correcto? Esa no era la naturaleza del Espíritu Santo; ustedes saben eso. Así que Uds. tienen que tener cuidado con lo que están haciendo.

35 Es por eso que yo he peinado muy de cerca la reunión. Observando todo, exactamente lo que va a suceder. Algunas veces lo hablo, luego espero y veo lo que Él dice. Si Él no dice nada, yo solo digo: “El Señor le bendiga. Jesucristo lo sana”. Algo como eso y dejo que sigan.
Ahora, mañana en la noche, si todos están dispuestos, quiero cambiar un poquito la línea para mañana en la noche como fue prometido por el Hermano Baxter, si la audiencia está dispuesta. Ahora, si Uds. creen que les estoy diciendo la verdad, creen lo que la Biblia enseña: “Estas señales seguirán a los que creen; sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”. ¿Es eso lo que…? ¿Piensan ustedes que nos gustaría…? Miren, ustedes son el pueblo; yo soy su… Yo soy siervo de ustedes, en cierta forma, ¿ven? Ahora, estoy aquí para servirles en el Nombre del Señor Jesús.

36 ¿Creen que mañana en la noche —todos los que están aquí que tienen una tarjeta de oración y por el estilo… repartirán más mañana— y todos los que tienen una tarjeta de oración, si los pudiéramos alinear y yo salgo aquí y solo les predico un ratito y llevamos a cabo la línea de oración y dejar que la gente pase? No tratar de… Solo imponer las manos sobre los enfermos y orar por ellos. ¿Les gustaría ver una línea… y permitir que se ore por todos? ¿Qué les parece? Levanten sus manos los que piensan que sería una… Muy bien.
Ahora, por el contrario, del otro lado. Pues, es un cien por ciento por ese lado. Muy bien, tendremos esa clase de línea mañana en la noche entonces, el Señor mediante. Y oraremos por cada uno.
Ahora, solo unos momentos ahora. Tengo diez minutos de tiempo, luego tengo que empezar la línea de oración. Les quiero leer la visión de ir a la India. Escuchen con atención ahora la lectura de ello.

37 Yo estaba en África, y el Señor me había advertido, lo cual anuncié desde este mismo tabernáculo aquí, que me esperaban problemas en África. Ustedes lo recuerdan. Y dije que el diablo me tenía una trampa. Y yo pensé que sería entre los brujos o algo. Sin saber que era entre mis hermanos.
Y cuando llegué a Johannesburgo, miles vinieron allí a nuestro encuentro, Tuvieron una reunión maravillosa. Aún el Ángel del Señor… Un ministro allá, el cual es un holandés reformado, que no cree en el bautismo, fue y le dijo a su amigo, él dijo: “Se nos está pasando por alto el día de la visitación”.
Él dijo: “Ese tipo es un demonio”.
Así que él dijo: “Voy a ir a orar por tu alma perdida”.

38 Y él fue y se arrodilló y comenzó a orar por él. Ahora, él no había escuchado mi historia sobre esto. Él solo había estado allí la primera noche y vio… Yo solo caminé a la plataforma después de haber estado setenta y dos horas, creo que fue, en el aire. Caminé a la plataforma donde treinta, cuarenta mil personas estaban sentadas. Y vi que llegaba un autobús, simplemente moviéndose entre la jungla de esa manera. Y tenía escrito: “Durban”. Vi que se subió un muchacho con una pierna seis pulgadas (15 cm. Trad.) más corta que la otra. Después vi al muchacho un poco después y comenzó a caminar normalmente. Miré por toda la audiencia. No lo podía ver; yo no sabía si él podía hablar inglés —había sido interpretado, por supuesto. De casualidad miré, a los que estaban sentados, y allí estaba sentado el muchacho. Yo dije: “Tú eres de Durban”.
Él asintió con su cabeza, sí.
Yo dije: “Tiene unas… está con muletas”.
“Sí”.
“Una pierna es seis pulgadas (15 cm. Trad.) más corta que la otra”.
“Eso es correcto”.
Yo dije: “Levántese, Jesucristo lo ha sanado, porque ASÍ DICE EL SEÑOR, yo he visto la visión y usted está sanado”.

39 Y ese muchacho con una pierna seis pulgadas (15 cm. Trad.) más corta que la otra, se levantó de allí tan normal al punto que los doctores aún lo examinaron y todo.
La Asociación Médica de África me llamó la siguiente mañana para desayunar conmigo. Pregúntenle a quién ustedes quieran, a ellos mismos si lo desean, si hay un doctor aquí que pudiera cuestionarlo. Ellos dijeron: “Eso en verdad es sanidad Divina. Nosotros lo creemos de esa manera”. Eso es correcto. Y eso me abrió todo hospital en África. Eso es correcto. Cualquier cosa, cualquier lugar, que quiera ir. Esa es la Asociación Médica de Sudáfrica, las oficinas principales están en Johannesburgo.

40 Ahora, siguió una niñita. Yo vi un carrito verde que tuvo un accidente y estaba volteado por este lado. Ellos sacaron a la niña. Yo no llevaba parado en la plataforma más de unos cinco minutos. Y vi que sacaron a la niñita, su espalda estaba fracturada, y no la podía ver por ninguna parte. Y de casualidad miré y ella estaba acostada por aquí abajo. Y dije: “Dama, jovencita, ¿habla inglés?”. Y sí hablaba. Yo dije: “¿Acaso no estuvo usted en un accidente en un carrito verde y golpeó, de alguna forma se dio la vuelta y golpeó un árbol y le fracturó la espalda?”.
“Eso es correcto”.
Yo dije: “Como en tres lugares”.
Volví a mirar y la vi caminando por la audiencia como una sombra sobre la gente, de esa manera. Simplemente con sus manos levantadas regocijándose, moviendo la espalda de arriba abajo. Yo dije: “ASÍ DICE EL SEÑOR, póngase de pie, usted está sanada”.
Su madre dijo: “Oh, no, no, no. El doctor dijo que si se movía, se quebraría y ella moriría allí mismo”.
La niñita pegó un salgo, dijo: “Oh, mira esto”.

41 Y su madre se desmayó y cayó en la misma cama donde estaba acostada su hija. Ustedes leyeron eso en el periódico, por supuesto, donde publicaron ese artículo. Cayó hacia atrás en la cama de esa manera. La hija estaba perfectamente normal y bien.
Ahora, simplemente comenzó de esa manera, todo el tiempo. Bueno, una noche el Señor se encontró conmigo y dijo: “Ahora, la siguiente… mañana…”. El Sr. Baxter, mi administrador… Dijo: “Ahora, te van a pedir que cambies el itinerario. Han hecho un itinerario para que vayas a Capetown”. Allí es donde planeábamos ir. Dijo: “No vayas para allá, quédate aquí otras dos semanas, y luego ve a Durban y quédate allá un mes”.
Yo dije: “Sí, Señor”.
Ahora Él dijo: “Solo para estar seguros, para confirmarlo, para que tu administrador y ellos no digan nada en contra de ello”, dijo: “mañana van a venir por ti y va a haber un montaje. Van a traer un abogado”. Y dijo: “Este abogado ha tenido una operación lo cual el doctor le dijo que era cáncer, pero es un error”. Dijo: “El doctor dejó que el cuchillo se resbalará y el hombre va a morir”.

42 Él dijo: “Cuando vayas en camino, te vas a topar con una pequeña vendedora de cuentas donde te detengas, que le arrancaron un pedacito de su cabello, de esa manera”. Que se lo hizo en la jungla probablemente, un animal salvaje o algo. Y dijo: “Entonces…”. Una pequeña vendedora de cuentas en el camino. Y dijo: “Mientras estés parado allí”, dijo: “Estará un pájaro raro y grande volando por allí haciendo un ruido”. Dijo: “Recuérdale al Sr. Baxter de eso para que sepa que es ASÍ DICE EL SEÑOR”.
Así que a la siguiente mañana yo le dije. Emprendimos el viaje, y todo tan perfecto. El Hermano Baxter le tomó la foto a la niñita. Él estaba allá y agarrando la cámara de esa manera, y yo lo estaba mirando así, yo no podía… Y aquí venía un pavo real salvaje, volando, ustedes saben, graznando de esa manera. Yo dije: “Hermano Baxter, ¿ve ese pájaro?”.
Él dijo: “¿Qué es, hermano Branham?”.
Yo dije: “Hermano Baxter, ¿no lo entiende?”. Yo dije: “Mire a esa niña”.
Él dijo: “Bueno, Herman…”.
Allí estaba. Yo dije: “No, no podemos ir para allá”.

43 Pero, ¡oh, vaya! Esos ministros habían establecido una regla blindada, íbamos a ir de todas maneras. Ud. no conoce a los extranjeros. Así que, íbamos a ir de todas maneras. Así que ellos vinieron. Y yo ni siquiera tenía empacada mi maleta. “Le prometimos al Hermano Tal y tal, íbamos a ir de todas maneras”. Digo esto no por resentimiento con los predicadores, pero si Ud. quiere entrar en problemas, solo métase con predicadores. Usted de seguro los tendrá. Ellos se van a salir con la suya, ¿ven? Pero tienen que recordar, Dios tiene Su manera al respecto; esa es la manera correcta.
Yo dije: “No puedo ir para allá”.
Dijo: “Bueno, hermano, ya hicimos el itinerario”. Y un grupo de ministros estaba parado en el camino, lo cual el Hermano Baxter, el Hermano Bosworth, y todos ellos son testigos. Él dijo: “Usted tiene que ir para allá”. Dijo: “Ya gastamos miles de dólares, en anuncios”.
Yo dije: “Hermano, no, no puedo ir”.
“Oh, sí, tiene que ir”. Uno de ellos se acercó, dijo: “Me imagino que piensa que Dios solo le habla a usted”.
Yo dije: “Coré pensó eso una vez. Yo no sé si Él habló o…”.
Dijo: “Él nos dijo que hiciéramos este itinerario”.
Yo dije: “Él me dijo que no lo guardara”. Dije: “Eso es todo lo que puedo decir, hermanos”.

44 Así que entonces, ellos me llevaron de todas maneras. Yo iba por el camino a un lugarcito. Y dije: “Bueno…”. El Hermano Baxter dijo… Él iba en los carros de atrás. El Hermano Bosworth, el Hermano Schoeman y yo íbamos enfrente. Yo dije: “Hermano Schoeman, tiene que parar este carro; yo simplemente no puedo continuar”. Yo dije: “El Señor no quiere que lo haga”. Solo uno se estaba quedando a mi lado, y ese era mi muchacho, Billy Paul. Y yo dije: “Yo simplemente no puedo hacerlo, eso es todo. Tengo que… tiene que detenerse ahora”.
Entonces, él se detuvo y fue para atrás y le dijo al Hermano Baxter y a los demás, dijo: “Venga y véalo. Allí está él. Él dice que no va a continuar más”.
Así que, el Hermano Bosworth se acercó; él dijo: “Hermano Branham, ¿qué pasa?”. Dijo: “Yo creo que Ud. verá lo sobreabundante…”.
Yo dije: “Hermano Bosworth, ¿con todas las veces que Ud. se ha parado conmigo en la plataforma y me ha escuchado decir: ASÍ DICE EL SEÑOR?”.
Él dijo… El Hermano Baxter dijo: “¿Es esto aquella visión, Hermano Branham?”.
Le respondí: “Sí”.

45 Él dijo: “Entonces yo quito mis manos de ello. No tendré más que ver con ello”.
Y yo dije: Seguro, es la visión. Se supone que no debemos venir para acá; regresemos a Johannesburgo“. Y yo dije: ”Se supone que debemos ir para allá“. Y yo era el que estaba en bancarrota y no tenía dinero y estaba en muy mala condición. No podía venir a casa, así que… y si no hacía estaría haciendo lo que el Señor me dijo que no hiciera. Debía pararme y esperar por eso.
Así que entonces, lo que sucedió… después…. Para evitar que estuvieran discutiendo, fui y tomé unas hojas y le desprendí las hojas y las coloqué a los pies de ellos. Yo dije: “Recuerden: ASÍ DICE EL SEÑOR, a partir de esta hora, estamos fuera de la voluntad del Señor”.

46 Esa noche cuando llegamos a ese pequeño lugarcito, como unas dos mil personas, un pequeño lugarcito allá, y como unas dos mil quinientas personas adentro. Acostados en las colinas y todo. Dijeron: “Oh, vamos a tener una gran reunión esta noche”. Los teníamos a todos en Johannesburgo, un lugar donde todos se podían sentar y demás.
Fuimos allá, y esa noche, justo cuando llegó el momento para que me llevaran a la plataforma, vino una tormenta tropical y parecía que iba a ahogar a todo el grupo. No se detuvo hasta casi medianoche. Oh, ellos dijeron: “Eso sucede todo el tiempo”. Dijo: “Va a estar bien mañana”.

47 Al día siguiente, un hermoso día cálido y despejado. Justo cuando era hora para que fuera, pasó una ventisca por allí como para que murieran todos congelados. Yo dije: “Se los dije”, ¿ven? Yo dije: “Mañana en la noche tendremos un terremoto, quizás”.
Y ellos dijeron: “Bueno, ¿nos quiere decir que tendremos un terremoto?”.
Yo dije: “No sé si Uds. van a tener un terremoto, pero estamos fuera de la voluntad del Señor”.
Y esa noche cuando estábamos en oración allí adentro, ellos dijeron: “Voluntad permisiva, entonces; ¿nos preguntamos si Dios nos lo permitirá?”.
Y el pequeño Billy Paul entró. Él dijo: “Papi, no escuches a esos predicadores. Haz lo que el Señor te diga que hagas”.

48 Y entonces, yo entré allí, fuimos… y él dijo: “Bueno, tú ora con…”. Yo entré y oramos hasta las dos o tres aproximadamente. Billy ya se había ido a dormir. Y yo estando parado en la habitación y vi esa Luz. Aquí venía remolinando por la habitación, y yo sabía que Él estaba cerca. Él se acercó hasta donde yo estaba, y Él dijo: “Ve con ellos, pero vas a pagar por ello”. Dijo: “Sigue adelante”.
Él dijo: “Pero ve a despertar a tu muchacho y dile ASÍ DICE EL SEÑOR”. Él respetó a Billy, porque Billy se paró por lo que era correcto. Él dijo: “Ve a despertar a tu muchacho y dile ASÍ DICE EL SEÑOR”. Dijo: “Luego ve y dile al resto de ellos”. Dijo: “Mañana por la mañana va a estar otra vez despejado y cálido”. (Iba a ser domingo por la mañana, por supuesto; eso fue el sábado en la noche). Él dijo: “Durante el domingo por la mañana van a venir a ti y van a mandar a Billy por ti y él va a traer a un hombre joven, él va a recoger a otro hombre joven vestido de negro. En el camino va a estar un nativo en un traje de safari parado al lado de un árbol de eucalipto cerca de un puente, golpeando a otro en la cabeza con una vara”. Dijo: “Por ello sabrás que Yo te he dado permiso para que sigas adelante, pero, recuerda, vas a pagar por ello”.

49 A la siguiente mañana, todo sucedió exactamente de la manera que Él lo dijo. Y cuando llegué a Durban, contraje una amiba —parecía morir. Vine a casa, aterricé aquí, estaba casi muerto. Eso es todo. Casi no podía vivir, estaba en una condición muy difícil. Me fui a casa. Ellos me iban a poner en cuarentena, con amiba. Dios simplemente me dio la espalda. Si Ud. no tiene cuidado de Dios, le esperan problemas; a mí no me importa quién sea usted, ¿ven?
Y entonces, yo oré y oré. Me mandaron a Louisville con un doctor y me revisó y dijo: “Oh, hermano”, dijo: “hmmm, quédese en su casa”. Dijo: “No permita que la amiba africana se disperse”.
Luego, él dijo: “Tengo una cosa aquí que quiero que tome. Y es un asunto del ejército”. Bueno, me dieron todo lo que tenían de eso. No me hizo ni un poquito de bien. Me dieron… Dijo: “Tengo una, dos o tres cosas más”. Él me dio todo eso, nada sucedía. Se mantenían más amibas todo el tiempo, todo el tiempo: parásitos, usted sabe, peor y peor. Y perdí como sesenta libras (27 kilos) de peso, y no podía… Casi no podía vivir, simplemente me encontraba en tal condición.

50 Y entonces, luego regresé y él dijo: “Bueno…”. Me dio algún tipo de arsénico o algo que me puso muy amarillo: él dijo: “Ya no le puedo dar más, eso lo puede matar”. Él dijo: “Reverendo Branham, vaya ahora a casa”. Tal vez hay doctores sentados aquí, los doctores dijeron la misma cosa. Él dijo: “Esa amiba se va a poner… ya atravesó de la glándula mucosa a la corriente sanguínea. Y ya sea que se vaya al corazón o al cerebro o al hígado”. Dijo: “Si se va al hígado, su costado se hinchará, podemos operar y sacar las amibas, probablemente usted se recuperará de eso. Si se va al cerebro o algo”, dijo: “usted va a vivir diez horas”, y dijo: “eso es todo”.

51 Caminé a casa. Dios me había dado la espalda, no podía contestar la oración. Y caminé por el piso. Una esposa, dos hijos, como cien dólares en el banco. Allí estaban, justo en el apogeo de mi ministerio, desobedecí a Dios; allí lo tienen: diez horas y estaría muerto. Caminando de un lado a otro por el piso. Ustedes no saben lo que… El camino de un transgresor es duro. No me importa lo que alguien más les diga, cuando Dios les dice que hagan algo, vayan a hacerlo, rápidamente. No le presten atención a lo que alguien más les diga, ya sea un santo o profeta o quién sea; ustedes escuchen lo que Dios dice.
Y yo caminé de arriba abajo por el piso. (Estoy a punto de cerrar en solo un minuto para la línea de oración; se me acabo el tiempo). Y caminé de arriba abajo por el piso una noche, oh, tan enfermo. Mi esposa en el cuarto de al lado, y caminé de nuevo y pensé… me acosté… Pensé: Bueno, este es el final de eso, me supongo. Esa fue una hermosa reunión para recordar: treinta mil convertidos en una tarde; muy buena. Me imagino que este es mi futuro: Todo está terminado. Diez horas ahora. Por supuesto, cada cinco minutos me daba fiebre, usted sabe, así que estaba pensando en eso, de todas maneras.

52 Y estaba acostado allí, y mientras lo hacía, por primera vez en meses —eso había sido ocho o diez meses después— lo sentí a Él en el cuarto. Oh, hermano, hermana, ¡qué sensación! Yo sabía que Él estaba allí. Yo me levanté. Dije: “Señor, ¿estás cerca de mí? ¿Has regresado para perdonarme?”. Dije: “Te prometo, Señor, jamás escucharé a otro predicador o nada si Tú tan solo… si Tú me perdonas, Señor. No me dejes morir. Yo soy Tu siervo. Quiero servirte”.
Y yo presté atención. Nada sucedió. Pero sabía que Él aún estaba en el cuarto. Y me levanté al lado de la cama donde había estado acostado. Son como las dos de la mañana. Nada sucedió. Fui y me senté en una silla. En ese momento miré: vino caminando por aquí, aquí venía un hombre caminando hacia mí, tenía un montón de papel blanco, de esa manera, como papel para máquina de escribir. Él vino caminando hacia mí; Él dijo: “Así como estabas pensando en tu futuro…”.
Yo dije: “Sí”.
Él dijo: “Mira hacia el suelo”. Tenía algo escrito, garabateado. Luego Él las tomó de esta manera, y las aventó. Y simplemente se fueron hoja tras hoja tras hoja, hasta que se fueron directamente al Cielo. Y estaban todas en limpio. Él dijo: “Así como las viste que estaban en limpio, así está tu futuro despejado”.

53 Yo dije: “Gracias Dios”. Y me levanté y pensé: ¡Oh, qué maravilloso! Tú me perdonaste entonces, y yo viviré. Y pensé: Oh, eres maravilloso Jesús. Te amo tanto. Te amo.
En ese momento escuché algo venir y haciendo: “¡Wheww!”. Nunca sucede más de una vez. Pero aquí estaba otra vez. Miré entonces, y vino sobre mí otra vez. Yo dije: “¿Alguna vez me recuperaré de esta amiba? ¿Voy a seguir teniéndola?”.
Él dijo: “Para nada. Se acabó”.
Y volví otra vez. Yo dije: “Oh, entonces ahora se ha ido”. Y en ese momento pensé: Oh, cuando estaba hablando con Él, por qué no le pregunte cómo debía de conducir mis reuniones.

54 Lo tengo colocado aquí delante de mí. Todo está escrito; Uds. lo pueden ver. Así que yo dije: “¿Por qué no pregunté sobre mis reuniones?”. Entonces Él vino de nuevo. Yo dije: “¿Cómo debo conducir mis reuniones?”.
Él dijo: “Tal como te sientas guiado”.
Entonces de nuevo, Él vino a mí. Y me asentó en África y vi esa reunión. Estaba girando completamente por este lado, como en la historia. Y Éste estaba parado a mi lado, el Hombre grande con el cabello oscuro, manto blanco, Él me volteó al Este. Y Él dijo: “Mira para este lado”.

55 Y, ¡oh, vaya! La gente simplemente como olas del océano, y yo no podía ver el fin de ello. Y lo escuché a Él mirando para este lado hablando con alguien más. Y yo miré, y aquí venía un hombre más pequeño que Él, y tenía una gran luz oscilando en su mano. Y Él tenía esta luz y prendió esta luz y comenzó a oscilarla, aventándola sobre la multitud.
Y luego yo escuché a este ángel aquí que le habló a este ángel aquí, diciendo: “Hay trescientos mil de esos en esa reunión Branham”. Y el hombre… los miré. Estaban regocijándose y gritando. Pero no parecían personas africanas —gente baja y pesada. Eran personas delgadas, y se veían como si tenían… parecía una sábana alrededor de ellos, luego solo la levantó y la metió en sus ropas de esta manera. Solo como una, oh, solo una sábana envuelta alrededor de ellos de esta manera. Y yo reconocí que eran indios. Y luego escuché que mi Biblia venía hacia mí, y estaba en el primer capítulo de Josué, y eso me dejó. Esto está escrito, aquí mismo.

56 Ahora, a la siguiente mañana, llamé al Dr. Lucas, quien me acaba de escribir el día anterior —un excelente hombre Cristiano. Y él me dijo que lo vigilara. Y yo lo llamé, y dije: “Doctor, quiero ir para que me haga un examen.
Dijo: “Bueno, Rev. Branham, apenas se lo hice ayer”.
Yo dije: “Quiero uno esta mañana. Yo no tengo amibas”.
Él dijo: “¿Usted no tiene ninguna amiba?”.
Dije: “No, señor”.
Él dijo: “Reverendo”.
Yo dije: “No señor, no tengo”.
Él dijo: “Oh, usted sí que tiene amibas”.
Yo dije: “¿Me puede revisar?”.
Él dijo: “Bueno”, dijo: “Venga para acá”.
Así que fui. Él hizo el examen. Salió. Regresó. Él dijo: “¿Se lo puedo volver a hacer?”.
Yo sabía que no había encontrado nada. Él regresó y dijo… Yo dije: “Sí, señor”.
Él lo volvió a hacer. Él salió y puso su mano en mi hombro y dijo: “Ahora, reverendo, quiero hablar con usted. ¿Qué sucedió?”.

57 Y le conté la historia. Yo dije: “El Ángel del Señor se me apareció anoche. Él me perdonó mi pecado por escuchar a esos predicadores y no a Dios”. Yo dije: “Mis pecados están perdonados. Y yo voy a regresar al África y a la India y alrededor otra vez”.
Él dijo: “¿Va a regresar otra vez al lugar donde se contagió?”.
Yo dije: “Yo dije: ”¡Oh, sí, señor! El amor de Dios me jala a esas personas otra vez. La visión dice que debo ir, y yo voy a ir“.
Y él dijo: “Ud. tendrá que revisarse esto durante tres meses antes de poder entregarle un certificado que pueda mostrar”.
Yo dije: “Me puede revisar durante diez años en lo que a mí respecta”. Yo dije: “Usted no va a encontrar más la amiba, porque se ha ido”.

58 Y desde ese día hasta hoy, no ha habido ni rastro de eso. Subí ahora hasta ciento sesenta y cinco libras (74 Kg. Trad.) ¿Ven lo que Dios puede hacer? Ahora, estoy regresando al África… o, a la India, más bien, en esta reunión. Y marquen Uds. lo que les he dicho esta noche y escríbanlo en una pedacito de papel, y vean si llega a suceder o no. Dios lo traerá de esa manera, Dios lo ha hecho de esa manera hasta este momento, y será de esa manera cuando yo llegue allá.
Si alguna vez he luchado en algo… Sé que tengo amigos indios sentados aquí esta noche. Si alguna vez he luchado por alguna reunión que haya asistido, por la que he luchado más que nunca, es en esta ocasión por la de India. Puede ser esto: que el diablo ha puesto algo haciendo todo lo posible para mantenerme alejado de allí, o algo así. Pero Dios me dijo que fuera, y estoy en mi camino para salir pasado mañana, si el Señor lo permite, para ver que su Palabra se cumpla.

59 Luego un día, si es la voluntad de Dios, visitaré de Nueva York, y las cosas que les he dicho esta noche, se darán cuenta si son así. Será exactamente de esa manera.
Ahora, mañana por la noche tendremos una línea normal de personas, todos… [Espacio en blanco en la cinta]. Porque así como el Hermano Roberts, de seguro, él orará por quinientas personas por hora. Y otros hermanos, solamente los pasan por la línea y oran por ellos. Yo me detengo y observo cada caso. Pero recibo miles de casos que han pasado por esa línea. Así es, mira. Ahora eso es a veces…

60 La oración es lo correcto, pero escuchen, amigos, si Ud. fuera con un doctor, y el doctor… Ud. dice: “Oh, doctor, me dan dolores de cabeza todo el tiempo”.
Él diría: “Mire, tómese esto”. Y le da una aspirina. Ese no es un doctor. Él está tratando de deshacerse de usted. Un verdadero doctor lo pasará y lo revisará y averiguará qué es lo que está causando esos dolores de cabeza. Y luego trabaja con eso. ¿Es eso correcto? Ese es un doctor verdadero.
Bueno ahora, antes de que Ud. encuentre una cura, tiene que encontrar la causa. ¿Es eso correcto? Si una persona está enferma, hay una razón por la que está enferma. ¿Qué lo provocó? Usted tiene que… Puede ser incredulidad, puede ser un pecado oculto, puede ser una pecado que no se ha confesado, puede ser Dios que está tratando de hacerlos que hagan cierta cosa. Yo no lo sé. Pero cuando encuentro lo que es, entonces sé de qué estoy hablando. Entonces puedo decir: “Es ASÍ DICE EL SEÑOR”, porque es verdad.

61 El Señor les bendiga. Les estaremos hablando mañana en la noche, si es la voluntad del Señor, sobre un tema que pertenece a la sanidad Divina. Y esperamos una gran reunión mañana en la noche y una gran reunión esta noche. ¿Están creyendo que el Ángel del Señor…?
Me pregunto si repartieron… Hermano Berg, ¿repartió él tarjetas de oración? ¿Está Billy Paul en alguna parte? Ellos solamente me metieron a prisa. El Hermano Baxter dijo: “Cuenta la historia de tu vida o algo esta noche, Hermano Branham. Me tengo que ir”. Y así que me tuve que venir a prisa en cinco minutos y no les pregunté nada.
Si Billy Paul está en alguna parte en el edificio, pues… ¿Levantó alguien su mano? ¿Repartieron hoy tarjetas de oración? ¿Lo hicieron? Oh, bueno, eso está bien entonces. Muy bien. ¡Oh! [Alguien habla con el Hermano Branham, y la congregación se ríe] Diez dólares de su sueldo por eso. Ja-ja-ja. ¿Qué tarjetas de oración se repartieron? ¿Cómo dice? ¿X? X, ¿Cuántas? Cien. Bueno, vamos a tomar veinte… las primeras veinte de las “X” o algo por el estilo. Eso es correcto.

62 ¿Quién tiene la X-1? Veamos su mano. X-1, tarjeta de oración X-1, ¿levantaría su mano? X-1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10. Tomemos primero unas 10. Tomemos de la X-1 a la X-10 y que se pongan de pie para no congestionar el movimiento de la gente.
Ahora, ¿cuántos están aquí por primera vez? Veamos su mano, los primerizos. Bueno, el Señor les bendiga. Digamos todos: “Alabado sea el Señor”, por esa gente. Estamos agradecidos de verlos aquí en la Arena esta noche. Y espero que disfruten tremendamente las bendiciones del Señor Jesús.
Tomando este tiempo de testimonio, pues, simplemente prometí hacerlo esta noche, y esa es la razón. Y, por cierto, ahora: los libros. No somos vendedores de libros. Tampoco somos vendedores de fotos. Los libros se imprimen aquí mismo en su propia ciudad y tenemos que conseguirlos, y se venden tan baratos como sea posible. Nunca… he sabido de algún tiempo que hayamos tenido ganancias con los libros. A la gente pobre… A veces regalamos un montón de ellos. Y no debemos vender libros. Si no creyera que lo ayudaría, seguramente no lo estaría… la campaña tiene que ayudar con eso.
Está fotografía tiene derechos de autor del Estudio Douglas, Asociación Americana de Fotografía en Houston, Texas. No es mía; le pertenece a ellos. Yo la tengo que conseguir y vender al mismo precio. Así que entonces, es solo para beneficio de ustedes.

63 Un pequeño artículo… Ahora, esto no es… Ahora, este no soy yo diciéndolo; esta es una dama que está diciendo esto, que lo dijo. Ella tiene una enmarcada en su casa. Ella estuvo en el hospital, y el doctor le dijo que no podía vivir. Y ella estaba orando. Ellos tienen esta pequeña fotografía puesta allá. Y ella estaba… No yo; ella estaba mirando esto. Y ella reclama —ahora, esta es su palabra— ella reclama que… Ella dijo: “Hermano Branham, mientras estaba mirando esa Columna de Fuego arriba de usted, y dije: Querido Dios, no es nuestro Hermano Branham. Eres Tú”. Y dijo que la Columna de Fuego se salió de la fotografía y quedó suspendida sobre ella.

64 En cualquier caso, al siguiente día el doctor dijo: “Caso resuelto”. Ella fue sanada. Ahora, esa es su palabra; yo nunca… Esas no son mías; yo solo estoy tomando su testimonio. No puedo… No soy responsable por eso. Yo no estaba allí para mirarlo.
Pero ahora aquí, en el libro, es el escrito de George J. Lacy, FBI, el mejor de huellas digitales y documentos en los Estados Unidos. Y si él es de los Estados Unidos y eso, pienso que es el mejor en el mundo. Y fue él que examinó la fotografía y dijo: “Es el único Ser sobrenatural que ha podido probarse científicamente”. El único Ser sobrenatural que ha sido probado científicamente. Muy bien.

65 Veamos si tienen… Es esa… ¿De dónde llamé? Se me olvidó. [El Hermano dice: “Del uno al diez, creo”]. Del uno al diez. Muy bien. Del diez al veinte ahora. Número X-10 al 20, por favor. Eso está bien. 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20. X-10 al 20. Tiene X.10 al 20. Ahora, Hermano Berg o uno de ustedes, vea cómo se están alineando allá atrás, vea qué tantos más tengo que llamar y conseguir la línea.
Ahora vamos a… Ahora, por cierto, aquí están los pañuelos por los que se tiene que orar. ¿Pueden inclinar todos sus rostros conmigo mientras oro por estos pañuelos, por favor?
Bondadoso Padre Celestial, ante nosotros esta noche tenemos bajo consideración un grupo de pañuelos, telas, cartas que están aquí que irán a los necesitados. Dios, no están aquí solo porque quieren poner una carta. Están aquí porque están necesitados. Y te damos las gracias por habernos dado favor delante del pueblo, Tu pueblo, que tienen la suficiente confianza en nosotros, en nosotros como Tus siervos para creer que si seguimos el mandamiento Escritural en esto, que ellos serán sanados.

66 Y en el tiempo de la Biblia, ellos tomaban de Tu gran San Pablo, pañuelos y sudarios, y los espíritus malignos salían de la gente y eran sanados. Y yo oro esta noche, Señor, que Tú mandes estos pañuelos bajo el mismo Espíritu Santo, y que la gente enferma sea sanada de todas las enfermedades que tienen, grandes señales y maravillas sean hechas. Concédelo, Padre. Bendigo estos pañuelos y telas para la sanidad de los enfermos en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús. Amén.
¿Cuántos más pueden… cuántos más pueden poner de pie? ¿Son suficientes? ¿Huh? Muy bien, vamos a llamar de la X… ¿Qué fue? ¿Del 15 al 20? Muy bien, vamos a llamar de la X-15, entonces, a la 25. Dejen que se pongan de pie; de la X-15 a la 25, que se pongan de pie al lado de ellos por favor, y que se formen. Tendremos… Bueno, por mientras que se están parando de todas maneras. ¿De cuál llamé? ¿25? Bueno, que sean los siguientes en venir.

67 No importa cuántos estén parados en la línea; voy a traer a tantos como me sea posible. Eso no hace ninguna diferencia. Es solo la idea para que podamos orar por algunas personas y hacer lo que podamos para ayudar a la gente.
Ahora, mis queridos amigos, me supongo, entonces, si es la voluntad del Señor, que está será nuestra última noche en América durante un tiempo en este tipo de servicio. Seamos muy reverentes esta noche. Pidámosle al Señor Jesús y vamos a creer con todo nuestro corazón.
Les quiero pedir algo: ¿Estarán orando por mí cuando esté en la India y en los diferentes lugares? ¿Lo harán? Eso significa tanto para mí. Gracias, muy amables.

68 Y ahora, haré ahora… Pueden tomar fotografías, pero no las tomen en este momento, hermano o hermana. Esperen un ratito, después del servicio, o mañana en la noche. Estoy contento que me tomen fotografías si quieren mi rostro feo en una de ellas, eso está bien, pero es… Simplemente me hace feliz que Uds. me consideren tanto así. Pero la razón por la que digo que no tomen en este momento fotografías, o cuando la unción viene: ¿Ven eso? Esa es una luz, y veo un pequeño flash de luz y eso me saca de aquí a la audiencia. Y la fe de alguien allá, mire —no soy yo— y me deja aquí y se va para allá. Luego observo y veo que esa luz se moverá sobre alguien. Yo me quedo parado aquí. Luego yo observo, y arriba de eso, entonces… Luego alrededor vendrá una visión. Y yo solo digo lo que veo y eso es todo.

69 Y algunas veces eso hace que la fe de la gente se eleve bastante, ¿ven? y sanan de esa manera. Por tanto, pueden ver porqué digo que no tomen fotografías. No es porque yo no quiera que tomen una fotografía, es porque interfiere con eso. Ahora, después, entonces pueden tomar las fotografías. Mañana en la noche, o antes de que entremos, o por el estilo, durante todo el tiempo mañana en la noche si quieren.
El Hermano Woods, si está aquí, ¿tiene más de estas fotografías? Sí tienen. Más fotografías y libros. Y eso será inmediatamente ahora, y se acabarán. Y al regresar, este libro estará agotado. Si Uds. le quieren dar a alguien un regalo Cristiano, o algo, mándeselos. Porque tendremos un libro nuevo del extranjero después de este siguiente viaje.

70 Ahora, si el organista por favor: Solo Creed. Oh, cuántas veces me han llamado con eso en diferentes idiomas. ¡Hmm! Hay algo con respecto al canto cuando lo escucho, pareciera que lo puedo sentir a Él cerca entonces. No sé el porqué, simplemente… Si muero antes de la venida de Jesús y me hacen un funeral, ellos van a estar tocando eso cuando me bajen en la tumba. Así que, Uds. que están aquí en Nueva York, si escuchan al respecto, saben cuándo será, deténganse y canten una vez Solo Creed y acuérdense de mí, ¿lo harán? Y recuerden, yo creo esto, que un día yo saldré de allí. Eso es correcto. Esa es mi fe, yo creo en el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, con todo mi corazón.
Ahora, la razón por la que colocaron estos micrófonos aquí: después que la unción me golpea, solo… Les estoy detallando las cosas lo más que sé. Estoy contento de explicarles cualquier cosa de la manera que sé, pero hay muchas cosas que yo mismo no entiendo. No lo entiendo; solo sucede y eso es todo. Solo sucede. Y entonces la única cosa que hago es solo orar, y Él me dice, y yo solo digo lo que Él me dice, y eso es todo lo que puedo decir.

71 Ahora, ustedes que están en la aud… allá, quiero que tengan fe ahora y que crean con todo su corazón. ¿Cuántos no tienen tarjeta de oración y quieren que el Señor Jesús los sane esta noche? ¿Levantarían su mano? ¡Oh, vaya! Eso es simplemente maravilloso, eso es maravilloso. Quiero decir maravillosa fe que Uds. tienen. No quiero decir que sea maravilloso que estén enfermos, porque Dios conoce que estoy aquí para tratar de ver que Uds. sanen.
Ahora aquí está para lo que es todo esto, amigos. El don Divino… ¿Cuántos creen que Dios ha puesto en la iglesia dones para el perfeccionamiento de la iglesia? Por supuesto. Ahora, esto es para lo que es. Esto es lo que soy para ustedes. Por gracia soberana, antes de que hubiera un mundo, Dios sabía que yo estaría aquí y tendría este ministerio. ¿Cuántos creen eso? Claro, Él lo hace. Entonces fue enviado a ustedes personas. Me alegra ver que la gente del Evangelio Completo cree en elección, porque ahí es donde todo está puesto: en elección. Eso es correcto. En elección. Dios eligió eso. Nada que podamos hacer, Dios tiene…
Bueno, entonces, de mí para ustedes, es una señal del Señor Jesucristo, como el Hermano Berg, un pastor, o cualquiera de los otros pastores, donde ellos predican el Evangelio, se ven ungidos con el Espíritu, esa es una señal. Alguien da un mensaje, interpretación, diciendo de alguien en la iglesia, esa es una señal. Si está errada, esa es una señal, también, que ellos están equivocados. Si está correcto, esa es una señal de que ellos están correctos, ¿ven? Todo es para señales.

72 Ahora, les he explicado que Jesús, cuando Él resucitó de los muertos, antes de que se fuera la primera vez, Él dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”. ¿Es eso correcto? ¿Dijo Él eso? Y Él dijo: “Aún más (o mayores) que esto haréis, porque Yo voy a Mi Padre”. Y Él dijo: “Un poquito y el mundo no Me verá más”, ese es el incrédulo —cosmos, la palabra griega aquí: “el orden del mundo”, —“No Me verá más; empero vosotros Me veréis”, vosotros, la iglesia: “porque Yo”, pronombre personal, como he dicho: “Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta que está generación cese”. Eso no sonó bien, ¿verdad? “Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo”. ¿Es eso correcto? “Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos”. Él vio anticipadamente eso, Él sabía lo que iba a suceder.

73 Ahora esta noche, Jesucristo ha resucitado de los muertos, y está vivo aquí mismo entre nosotros en forma de Espíritu llamado el Espíritu Santo. El Espíritu Santo de Dios, lo cual es Jesucristo, la tercera persona de la trinidad. Ahora, ahora Él está aquí en forma de Espíritu. Él estuvo con los hijos de Israel en una Columna de Fuego. ¿Es eso correcto? ¿Cuántos creen que ese era Cristo? Seguro que lo era.
Y luego Él descendió, fue hecho carne para quitar el pecado, para quitar la enfermedad. Luego Él dijo: “Yo vine de Dios”, saliendo de aquí… Él dijo: “Yo salí de aquí, y vuelvo a entrar allí”. Y aquí está Él hoy día, aun dejando que se tome Su fotografía en el mundo científico, para probárnoslo. La gente se puede reír y burlarse de nosotros, pero Él está aquí. No se preocupen. Sabemos hacia dónde vamos. Sabemos de qué se trata todo, ¿no es así? Dios está aquí, Su Espíritu está aquí.

74 Y observen la reacción de ello. Si les dijera esta noche, que en mí está el espíritu de un gran artista, Uds. esperarían que dibujara un buen cuadro. Y si les que el espíritu de Juan Dillinger está en mí, Uds. esperarían que tuvieran unas pistolas grandes y estarían corriendo para salvar sus vidas.
Pero si les digo, que el Espíritu de Jesucristo está aquí. Y entonces Uds. esperarían que actuara como Jesús. ¿Es eso correcto? Él era un Hombre severo al hablar, con palabras severas, los sacó a golpes del templo y así sucesivamente. Y sin embargo un Hombre de amor, un Hombre de dolores. Él era un Hombre que tenía compasión. Pero Él dijo: “Yo no puedo hacer nada hasta que vea a Mi Padre hacerlo primero”. ¿Es eso correcto?

75 Pero Él miró a Su audiencia y percibió sus pensamientos, lo que ellos estaban pensando. Él le dijo a una mujer que había tocado Su vestidura y que había sanado, y diferentes cosas. Y Él también conocía sus nombres. ¿Es eso correcto?
La otra noche, creo que fue, o en alguna parte por aquí, —tal vez ni fue en esta reunión— yo sé que el Espíritu Santo llamó a alguien por nombre. ¡Oh, vaya! Qué si recibí una carta por eso, decía: “Uh huh”. Vean, simplemente no lo entienden, no… Cuando Pedro vino ante Él, ¿acaso no dijo Él: “Tú eres Simón, y serás llamado Pedro a partir de hoy?”. ¿Es eso correcto? Bueno, Él conocía sus nombres; Él conoce su nombre, ¿no es así? Él conoce todo sobre ustedes. El Señor les bendiga.

76 ¿Cómo está, dama? Ahora, la dama que está parada aquí es perfectamente una desconocida, totalmente una desconocida; yo nunca la he visto; no sé nada con respecto a ella. Ahora, así como si fuera darle vuelta a la Biblia y predicar un texto, ahora es el texto de Dios a ustedes para que crean que yo les he dicho la verdad sobre Su Hijo Jesucristo, que Él ha resucitado de los muertos, y está aquí. No arriba en el cielo. Él está aquí mismo. Aquí mismo con ustedes.
Ahora, si Jesucristo ha resucitado de los muertos y prometió que las cosas que Él hizo nosotros las haríamos también, parado hablándole a la mujer… Ahora, tocante a sanarla a ella, Él no podría hacer eso. No, señor. Él no puede hacer dos veces una cosa. Yo no puedo pagar mi boleto al extranjero una vez y luego pagar otra vez el mismo viaje. Cuando Él murió por sus enfermedades y pecado en el Calvario, eso lo dejó resuelto… ¿Es eso correcto? Todo quedó consumado allí. Tocante a la enfermedad de ella… Yo no sé si ella está enferma o no, pero si está enferma, Jesús la sanó cuando murió en el Calvario. La única cosa que Él pudiera hacer estando parado aquí, sería decirle otra cosa que haría su fe creer eso. ¿Es eso correcto?

77 Si todos ustedes fueran pecadores y la única cosa que Él pudiera hacer sería decirles alguna cosa, predicarles a través del Evangelio, o algo, el Espíritu Santo les haría saber que Él es el Hijo de Dios y ustedes lo aceptarían como su Salvador. La misma cosa. Ahora, que Él venga, es mi oración.
Y ahora mientras el órgano toca suavemente, nadie se esté moviendo, sean reverentes, guarden silencio. Y, por supuesto, ahora cuando el Señor esté hablando con el paciente, si Él lo hace, allá, donde quiera que sea, estén alertas. Me están diciendo, me imagino que muchas veces por causa de esto, que el paciente no escucha el sonido inmediatamente. Estén alertas; estén en espera que Dios les llame. Luego manténganse muy reverentes cuando Él lo haga. Y luego si ustedes quieren darle a Él la alabanza, adelante, eso está bien, ¿ven? Pero mientras se está llevando a cabo, escúchenle a Él; denle reverencia mientras está Él hablando.

78 Ahora, dama, quiero hablar con usted solo un momento, como mi hermana. Y parado aquí, usted y yo somos desconocidos el uno al otro, no nos conocemos el uno al otro, nunca nos hemos encontrado antes en la vida, hasta donde yo sé. ¿Es eso verdad? Es la verdad; no nos conocemos. Pero el Señor Jesús nos conoce a ambos, ¿no es así? Eso es correcto. Él nos conoce a ambos.
Ahora, usted se da cuenta que desde que me di la vuelta para hablar con usted que algo está sucediendo, ¿ve? Ahora, si eso es cierto, levante su mano, si la audiencia lo puede ver, ¿ve? Eso es correcto. Ahora entre la mujer y yo, para que la audiencia lo pueda saber, está asentada una Luz blanca, la misma Luz que está en esta fotografía, está parada entre la dama y yo, ahora mismo.

79 Pareciera que la dama se está alejando de mí. Ella está… Veo una casa, un lugar, y ella está extremadamente nerviosa. Ella está molesta, siempre perturbada. Ella camina y se retuerce las manos a veces, pero veo que se la llevan a alguna parte. Es un… está en… la están operando. Está en un hospital. Y veo que vienen una, dos, tres, cuatro operaciones. Y estaba en la garganta, cortaron en la garganta, porque la tenían cubierta desde aquí. Es en la garganta. Y sacaron parte de tu garganta, o algo así, y le pusieron algo en la garganta para que respirara a través del… Sí, está debajo de su ropa. Eso es correcto. Así es, ¿no es así, señora? [“Sí”.] Ese fue Él. Inclinemos nuestros rostros.
Señor Jesús, que Tu Espíritu y Tu poder vengan y condenen al enemigo y que nuestra hermana sane ahora. En el nombre del Señor Jesucristo Amén. Dios le bendiga, hermana. Vaya creyendo ahora con todo su corazón.

80 Cada persona que está aquí debiera de creer ahora con todo su corazón. Si pueden creer, todas las cosas son posibles. Pero tienen que creer. Muy bien, traigan a la dama.
Ojalá pudiera sentirme fuerte en este momento. Solo estén callados, en oración. No se muevan. Solo manténganse quietos, por favor.
Ahora, ¿es esta la dama que está aquí? ¿Va usted a hablar en lugar de ella? Tenga fe ahora. ¿Cree Ud. que Jesucristo es el Hijo de Dios? ¿Cree que Dios lo resucitó a Él de los muertos? ¿Y que está ahora Él vivo entre nosotros? Si Él está vivo entre nosotros, entonces Él nos conoce como si estuviera aquí en forma de carne. ¿Cree usted que yo soy Su siervo?

81 Ahora, audiencia, esto es como en el extranjero, ¿ven? La manera como ustedes tienen que hacer eso, ¿ven? Tengo que hacer que la persona me crea. El Ángel del Señor dijo, no que me crean como siendo Él, pero que crean que Él me envió. Ustedes entienden, ¿no es así, audiencia? Ahora, la mujer no puede entender lo que estoy diciendo ahora. Pero estoy captando su espíritu. Ahora observen. Yo ni siquiera puedo hablar su lenguaje, entonces cómo podría saber algo de ella, ¿ven? Estoy tratando de captar su espíritu, ¿ven? Ahora, solo serán reverentes ahora. Ahora, ella es una Cristiana; ella es una creyente.
Ahora, si Jesucristo estuviera parado aquí en dónde estoy yo, y Él podría saber cuál es su problema, pero Su cuerpo ha sido llevado al Padre, y su Espíritu está aquí ahora. Ahora, Ud. se da cuenta de que algo está pasando. Usted sabe que está parada en presencia de Algo. Si es así, agite su mano para que la audiencia lo vea.

82 Algo está sucediendo; no me puedo referir exactamente a lo que es. Solo un minuto. Ahora, sean reverentes, cada uno, y estén orando por mí en este momento. Pareciera que hay dos personas que yo… Se está moviendo, sí. Muy bien, dama, capte mi voz rápidamente ahora cuando entre. Usted ha venido aquí por alguien más. Es para un… Es para un niño. [“Sí”] Es su hijo. [“Sí”] Y es algo mental. [“Sí”] Él no es Cristiano. Pero Ud. es Cristiana. Y hay alguna conexión con usted y… Es su esposo que está sentado allá. [“Sí”]. Es por eso que estaba dual. Usted tiene asma, ¿no es así? ¿Es eso cierto? Venga para acá.
Señor Jesús, pronuncio esta bendición sobre este hombre y mujer para su sanidad en el Nombre de tu Hijo, Jesucristo. Amén. Siga su camino regocijándose, mi hermano y hermana. Dígales. Dios les bendiga. Amén. ¡Alabado sea el Señor!

83 Podía ver al hombre, a un niño, no podía diferenciar qué era, y solo se movió, pero era su esposo que estaba sentado detrás de ella, es lo que era. Y Él estaba captando su espíritu con su espíritu viniendo de la misma manera. ¡Oh! ¿No es Él maravilloso? Nuestro Señor Jesús. Solo obsérvelo a Él. Él es el gran Dios de la eternidad. El gran Dios del Cielo. Aquel Quien hizo los cielos y la tierra y todo lo que existe. Amén
Muy bien, ¿puede pasar, señor? Sea muy reverente, crea con todo su corazón, y solo tenga fe. No dude; crea con todo su corazón.

84 Sigue manteniéndose… ¿Es esta la pareja que acaba de estar aquí? ¿Es esta la gente que estaba aquí? Todavía hay luz alrededor de ellos dos.
¿Entiende el inglés, señor? No mucho. Esta Luz es lo que está alrededor de Ud. ahora. Ud. tiene una bendición del Señor. Ahora, en su tierra natal, si estuviera allá, toda la audiencia se levantaría de las sillas de ruedas y demás, se irían caminando sanos. De esa manera sucede en el extranjero, ¿ven?
La damita sentada detrás de la mujer allí, la dama allí colocó su mano en su pecho allí, usted. Usted tiene una condición asmática que la ha estado molestando. Este hombre tiene la misma cosa: asma. Muy bien, los dos se pueden ir ahora y ser sanados. Jesucristo los sana. Dios le bendiga, hermano. Muy bien.

85 Su amiguita que está sentada allí al lado de usted, allí. ¿Cree que soy el profeta de Dios? Quiero decir, la damita atrás, con el vestido verde, sentada al lado de la dama. Levántese solo un minuto, dama. Hay tanta gente creyendo. Usted allí mismo. Está suspendida sobre usted. Yo pensé que estaba sobre la damita… Usted con su mano extendida hacia mí, póngase de pie. Él le quiere decir algo, pero hay tanta gente orando y tal fe moviéndose en el edificio.
Usted es muy nerviosa, por una parte. Y tiene un problema con su cabeza —un problema en la cabeza. ¿Es eso correcto? Y usted… La veo que está escribiendo o leyendo. ¿Es su nombre Amelia Espee? Su dirección es Número 1, Avenida Columbia, Hartsdale, Nueva York. Su problema de cabeza ha terminado, hermana; su fe la ha sanado. Jesucristo la ha sanado. Dios le bendiga.

86 ¿Cree usted estas cosas? ¿Quiere comer? ¿Quiere sanar? ¿Cree con todo su corazón? Puede irse. Dios bendiga a nuestra hermana, y la sane por medio de Jesús, el Hijo, lo pido. Amén. Dios le bendiga, hermana. Tenga fe en Dios y crea.
¿Lo cree con todo su corazón? ¿Cree que el Señor Jesús la va a sanar? Él es hermoso, ¿no es así? ¿Cuántos años tiene, dama? Veintiocho. ¿Es usted hispana? Es una niña blanca la que vi.
Madre, sentada allá atrás llorando, Ud. está llorando por una hija perdida, ¿no es así? Es quién era. Póngase de pie solo un minuto. Sigo viendo a una niña blanca, y esta es hispana.
Oh, Jesús, Hijo de Dios, manda a esa niña perdida de regreso a su madre. Yo oro, Dios, que Tú lo concedas por medio de Tu Hijo, el Señor Jesucristo. Amén.

87 Dios le bendiga. Usted también está sanada, hermana. Continúe su camino regocijándose y agradeciéndole a Dios.
¿Es por su bebé, dama? Uh-huh. ¿Problema estomacal? Extraño, ¿no es así? —que un niñito como ese tenga eso. Pero, ¿cree que Jesucristo va a sanar eso?
Señor Dios, bendigo a ambos, al bebé y a la madre en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, por su sanidad. Amén. Eso es correcto, hermana. Solo dele las gracias al Señor Jesús y siga adelante y crea con todo su corazón.

88 ¿Puede venir, dama? ¡Oh, Él es tan maravilloso, tan glorioso! ¿Cree Ud. que esa condición en su espalda se ha ido? ¿Qué el problema de riñón se fue de usted? Eso pasó. Dios le bendiga. Solo siga su camino y sea agradecido y regocíjese. Usted va a estar bien.
¿Cree que el Señor Jesús lo va a sanar de ese cáncer, allá atrás, señor? Usted que viene de lejos, es de Connecticut. ¿Cree que Dios lo va a poner bien y que lo va a sanar? ¿Lo cree? Póngase de pie. Vi que se estaba frotando la cara entonces. Usted se va a poner bien. No tema, señor. Dios le bendiga.
¿Cree usted que ya terminó con esa artritis, y que así se quedará? Así es. Dios le bendiga. Se ha ido de usted.

89 ¿Cree con todo su corazón que está en Su presencia? Entonces el problema de riñón se ha ido de usted. Puede seguir adelante y ser sanado. En el Nombre de Jesucristo. Amén.
Tenga fe en Dios. No dude, crea con todo su corazón, recibirá lo que ha pedido.
Tiene problema cardíaco, ¿no es así, señora? Sentada en la parte de atrás, al lado de la última fila. Sí. ¿Cree que Jesucristo la sana? Amén. Póngase de pie; su fe la ha sanado. Todo ha terminado ahora. El Señor le bendiga, mi hermana.
Usted que está sentado justo… se impactó tanto con eso, allí, sentado allí con artritis, Él también lo sanó, sentado allí. Dios le bendiga. Amén. Puede irse sano.

90 Oh, para la gloria de nuestro resucitado Señor Jesús. Démosle a Él alabanza y solo diga: “Te damos las gracias Señor Jesús por Tu bondad y Tu misericordia para con nosotros, los indignos. Y Tú eres bendito para siempre. Oh, cómo te alabamos, cómo te adoramos, Tú eres incomparable. Tú has sido tan bueno para con nosotros. Ahora te adoramos con todo nuestro corazón. Recíbenos, oramos, Padre. A través de Tu Hijo, el Señor Jesús, te damos la alabanza. Amén”.
¡Oh vaya! ¡Qué sensación! Desearía que toda la audiencia pudiera sentir la manera como está en este momento aquí. Todos parecen enamorados y todo es maravilloso. Oh, me pregunto si de esta manera va a ser en el gran Milenio que está por venir, donde no habrá enfermedad o tristezas, ni dolores. Por supuesto, Uds. saben que estoy hablando, tratando de sacudirme solo un poquito. Quiero orar por más personas. ¿Le aman a Él con todo su corazón? Oh, Él es tan maravilloso y tan bueno con nosotros, y nosotros somos tan indignos. Siendo unas pobres criaturas pobres, miserables e indignas.

91 La damita hispana, sentada allí con una blusa blanca, o lo que sea, sentada allí, usted está teniendo problemas con sus ojos, ¿no es así, hermana? ¿Cree que el Señor la sana ahora? Muy bien, puede irse a casa y ser sanada, y Jesucristo la sana. Dios le bendiga. Tenga fe en Dios. Solo no dude; solo tenga fe, eso es todo.
¡Oh, qué maravilloso! Está comenzando a creer, ¿no es así, señor? Dios le bendiga.
Lo que pudiera acontecer ahora si todos estamos unánimes, con una fe. No habría necesidad de más líneas de oración. Se acabaría.

92 ¿Es este el paciente, Billy? ¿Nuestro hermano? Ahora, quiero hablar con usted solo un momento. Somos desconocidos el uno al otro, me supongo, yo no la conozco, usted no me conoce a mí. ¿Y cree Ud. que la presencia del Señor Jesús está cerca? Tiene un problema en el pulmón. Veo una especie de… Oh, tuvo una operación y le quitaron un pulmón; le quitaron el pulmón. No le está yendo bien. Pero Ud. ha venido para que yo la pueda bendecir en el Nombre de Jesucristo para su sanidad. Usted ya está bendecida. Pero venga aquí para que pueda imponer mis manos sobre usted.
Querido Dios, bendigo a esta mi hermana, en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús, que Tú la sanes y que se ponga bien. Amén. Dios le bendiga, mi hermana. Solo ore ahora cuando se vaya. Muy bien.
¡Oh, qué bueno es Él con nosotros los indignos!

93 ¿Cree usted, señor? ¿Cree con todo su corazón? Soy un desconocido para usted. Yo no lo conozco, pero hay alguien que nos conoce a ambos, ¿nos conoce Él?
Vaya, allá sobre la audiencia, está jalando por todas partes ahora. Simplemente pareciera como que hay un gran jalón, de esa manera, simplemente moviéndome. Toda la audiencia está creyendo. Oh, ¿por qué no tuvieron está fe para empezar?
Ahora, veamos. Usted y yo somos desconocidos el uno al otro. Pero nuestro Señor Jesús lo conoce. Sí, así es. Usted está sufriendo con una condición nerviosa; que es muy nerviosa. Ud. ha estado sentado con nervios. Eso lo ha estado molestando. Y luego tiene algo con respecto a su costado. Está en su costado. Usted tiene, yo creo, lo han operado de eso. Veo que dos veces, ha sido. Y no se limpia de manera correcta. Ahora eso es… Pero ahora se va a limpiar, venga aquí solo un minuto.

94 Señor Jesús, pongo manos sobre nuestro hermano. Este demonio lo ha atado. ¡Satanás, te has escondido del doctor, pero no puedes esconderte de Dios! Sal de él. En el Nombre de Jesucristo, te conjuro que lo dejes. Dios bendice a este [palabra no clara], en el Nombre de Jesucristo. Yo sé que estará… Mire, usted solo se lo pondrá. Amén.
Tenga fe en Dios. Crea con todo su corazón.
¿Cómo está? ¿Cree con todo su corazón? ¿Cree que soy Su siervo? Usted está parada por alguien más. Y esa es una persona que está muy, muy nerviosa. Y veo una batalla o algo por el estilo. Es su esposo; él es un soldado. Y él está, tiene fatiga de batalla. Él está todo destrozado, y lo veo en un lugar que se llama… Es una Administración para Veteranos. Y Ud. ha venido para pararse por él, porque él está demasiado nervioso como para venir.

95 Dios Todopoderoso, a ese hombre que es digno de la bendición, yo condeno al diablo y pido que el hombre sea sanado, mediante el Nombre de Jesucristo. Amén. No tema, hermana. Tenga fe; crea con todo su corazón.
¡Amén! Eso es correcto. Jesucristo el Hijo de Dios vive y reina hoy supremamente. Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. ¡Oh, cómo le amo a Él!
¿Cree usted? Somos desconocidos el uno al otro, me imagino. Yo no la conozco. Pero hay Alguien aquí conmigo que nos conoce. Ese es mi Amigo, el Señor Jesús. Él es mi Padre, mi todo que tengo, es Él. En Él está en mi Fe edificada, y mi confianza. Está en Él. Usted viene a mí siendo que soy Su siervo para ayudarle. Usted es Cristiana, y está encarando una operación. Y ese es un órgano en su cuerpo. Lo veo por la revisión de la mujer que es algo que ha descendido. Ellos estaban pensando en ponerle un aparato ortopédico para subirlo, pero… Es una vejiga, una vejiga caída que ha descendido. Y los doctores quieren operar eso.

96 Veo a una mujer joven parada a su lado; es su hija. Y ella está sufriendo con un tumor. Y ese tumor está en el seno. No tema, hermana. En el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, condeno al diablo y pido por liberación. Amén.
Su Gran Majestad, el Rey de la eternidad, el Rey del Cielo, el Rey de los cielos del Cielo, el Rey de la tierra, el Rey de los santos, el Glorioso, el Alfa, Omega, la Rosa de Sharon, el Lirio de los Valles, la Estrella de la Mañana, el Padre, Hijo, Espíritu Santo, el Gran y Poderoso Quien está parado en medio de Su pueblo esta noche para hacer lo mucho más abundante.
Levántese y adórele a Él y alábele a Él. Yo ahora pronuncio bendición de sanidad para cada persona mortal que está sufriendo en este edificio. Y en el Nombre de Jesucristo, ordeno a cada diablo que deje a la gente y que salga de ellos.

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